Disclaimer: Los personajes son propiedad de Stephenie Meyer y la historia pertenece a la gran She Isn't Here, yo sólo traduzco.
Aviso: La siguiente historia es rated M, tiene contenido sexual, violencia y mal lenguaje.
Muchísimas gracias en verdad a quienes me dejan sus comentarios, muchas gracias por seguirme apoyando! Gracias también a quienes agregan la historia a sus favoritos y alertas y bienvenidos los nuevos lectores. Ahora espero que disfruten del capítulo... ^^
Ménage
Capítulo 26 – Pureza sobre ti
Jasper terminó su última clase felizmente. Hoy se encontraba en un mejor estado de ánimo. Se encontraba más optimista de que lo normalmente estaba, a pesar del terrible presentimiento que lo azotaba. Él vio cómo su malhumor había afectado negativamente a Bella, y estaba decidido a ser más positivo.
Había almorzado con sus hermanos, manteniendo un ambiente ligero. La pequeña revelación de Emmett ayudó con eso.
-Estamos en internet.- Él anunció, mordiendo su sándwich.
-¿Qué?- Jasper ya sabía del ridículo sitio de fans.
-Quiero decir que nos grabaron.- Emmett aclaró. –Cuando fuimos a comprar la cama. Uno de esos compradores debe haber sido un estudiante. Hay un video de un minuto de nosotros en los colchones. Ha tenido como 2000 visitas y cientos de comentarios. Tenemos nuestro propio YouTube. Estoy realmente perturbado por esto.-
-¿Sólo ahora estás perturbado? Yo estoy perturbado desde que dijiste la palabra "encuesta".- Dijo Edward.
-Sí, pero esto es como una verdadera violación de nuestra privacidad. Quiero decir, me veo caliente como de costumbre, pero eso no les da el derecho de comerme con los ojos en internet. Me alegro de que en ese momento no estuviera Bella con nosotros. Tendría que estrangular a quien tomó el video.-
Jasper se estremeció al pensarlo. La presencia de Bella no tenía por qué ser conocida. Nadie en Forks necesitaba saber quién era ella o asociar su cara con ellos. Estaba cabreado con el maldito que se atrevió a poner esa mierda en línea. ¿Y si la persona equivocada lo veía? Podrían ser despedidos. James Mercury podría tropezarse con él. Hasta donde él sabía, sólo los estudiantes estaban al tanto del sitio web. Era como una sociedad secreta de la que sólo escuchabas rumores en los pasillos, pero si todo lo que hizo Emmett fue escribir su nombre en Google, entonces cualquiera podía encontrarlo. Aparte de eso…era absolutamente vergonzoso. Esa era razón suficiente para estar enojado.
-Creo que ella va a estar bien.- Edward dijo, refiriéndose a sus análisis. Eso estaba pesando en la mente de todos.
-Eso espero.- Emmett suspiró.
-Papá podría llamar con los resultados cualquier día.- Jasper dijo. –Eso va a ser un problema menos del que preocuparse.- Tomó un trago de su refresco.
-¿Soy yo el único preguntándose quién es el amigo de Bella?- Emmett preguntó.
-No.- Edward y Jasper respondieron.
-Pienso en eso todo el tiempo.- Jasper frunció el ceño. –No me gusta que ella nos guarde cosas. Llegados a este punto, debe saber que puede confiar en nosotros. Nada de lo que ella diga va a disminuir nuestro amor por ella.-
-Me gustaría poder leer su mente. Hay algo más que no nos confía.- Edward dijo.
-Te entiendo, hermano.- Emmett le dio una palmada en la espalda. –¿Listo para ir a enfrentar tus demonios?-
-Estoy listo para transferirme a una escuela sólo para varones. Estoy cansado de esconderme en los armarios.-
Jasper se puso de pie, sonriendo ampliamente. –Un día, cuando todo este lío se resuelva, vamos a ser capaces de mostrar a Bella con orgullo. Podremos mostrarles de una vez por todas que estamos tomados.-
-¿Cuándo será el día? Vamos a tener que tomar turnos, sin embargo, si no queremos que la gente sea consciente de nuestra relación.- Dijo Emmett.
-Al diablo con eso. Que piensen lo que quieran. No estoy avergonzado. Estoy jodidamente orgulloso, en realidad.-
.
Su mente se centró en ver a Bella todo el camino a casa. Cualquier persona que lo estuviera viendo podría tener la impresión de que él estaba en las drogas. No podía dejar de sonreír. Tenía un buen presentimiento sobre hoy.
Todos corrieron a la puerta, pero Jasper les ganó. La suerte quiso que Bella estuviera cerca.
Su beso duró mucho tiempo. Él atacó los labios de Bella con fervor, sin molestarse en contenerse. Fue como todos los días. En el momento en que él probaba sus dulces labios, se sentía completo.
Edward y Emmett tenían que tener su turno, pero a él no le importaba. Mucho.
Bella se aclaró la garganta. –Entonces, su padre llamó.-
Eso hizo que ellos se congelaran. Jasper la miró fijamente, tratando de descifrar si se trataba de buenas o malas noticias. Ella no le reveló nada. Si miraba lo suficientemente cerca, podía ver desesperación y dolor, pero podría estarse engañando a sí mismo. En realidad no podían ser lágrimas escondidas en sus lagrimales, listas para desbordarse. Ella no podía estar conteniendo el aliento, jadeando para conseguir decir la horrible e irrefutable verdad. Eso no podía ser real en absoluto.
Respira.
La vio tragar, imaginando que ella estaba tratando de mantenerse bajo control. Ella era tan delicada, pero tan fuerte. Tan contradictoria. Él estaba cerca de decirle que fuera lo que fuera, estarían bien. Él tomaría su miedo. Tenía miedo suficiente para los dos. Era capaz de ocultarlo si era para beneficio de ella. Sea lo que sea, incluso si ella estaba esperando a su hijo, ellos lo entenderían. Ella no estaba sola.
Sólo dilo. Dilo.
La pequeña mano de Bella se apoderó de la suya más grande, manteniéndola en suspensión por un segundo, una tensa sonrisa adornando sus labios, y luego ella la puso sobre su estómago.
Jasper, Edward y Emmett tenían idénticas expresiones de horror.
¡No!
Una lágrima escapó de sus ojos. –Estamos bien aquí.- Ella sonrió. –No estoy embarazada. Y aquí,- ella deslizó su mano más abajo a su entrepierna, -nada malo allí. Estoy limpia.-
El alivio arrasó con ellos, y Bella pronto estuvo rodeada por todos lados.
-¿Entonces no hay nada malo? ¿Todo fue negativo?- Edward besó la parte superior de su cabeza.
Bella se secó los ojos, haciéndose hacia atrás. –Estoy un poco anémica, por debajo de mi peso, pero eso es todo. Nada inesperado o terrible. Sólo tengo que comer mejor y obtener algo de hierro. ¿Ven? Toda esa preocupación por nada.-
Era obvio para Jasper que Bella estaba tratando de dejar eso atrás, pero ella había estado tan preocupada o más que ellos.
-Gracias a Dios.- Jasper la abrazó con más fuerza, sin mostrar signos de quererla soltar. Su calor se filtraba en él, y junto con Edward y Emmett, crearon una coraza protectora a su alrededor.
-Yo sabía que ibas a estar bien.- Emmett dijo. Bella se rió y lo besó en los labios.
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Jasper hizo lasaña para la cena de celebración. Bella permaneció cerca de él, mientras cocinaba. Emmett y Edward estaban allí, también. Jasper tenía la sensación de que Bella se había dado cuenta de su renuencia a estar lejos de ella. No había mantenido en secreto su desesperado aferramiento de la semana pasada. Estaba siendo patético, lo sabía, pero no le importaba. Quería que ella estuviera lo más cerca posible de él. Rara vez dejaba una habitación en la que ella estuviera, y cuando ella se iba a otra parte de la casa, él la seguía de cerca hasta que ella insistía en que quería ir al baño sola, o que necesitaba algo de tiempo para ella sola. Intentaba no sentirse despreciado. Él la estaba apretando demasiado fuerte a veces, y por eso ella se encerraba en una de las habitaciones durante una hora. Para alejarse de él.
Edward era mejor. Él la seguía a todas partes, también, pero tenía más control que Jasper. Él le dijo a Jasper que todos deberían darle su espacio a Bella.
-Somos tres exigiendo constantemente su atención. Eso no es justo para ella. Por mucho que no me gusta que nos separemos, creo que a veces ella necesita que nos hagamos a un lado.-
Jasper no pudo evitar rodar los ojos. Edward era terriblemente inteligente. Su lógica era irritante. ¿No podía simplemente ser tan patético como el resto de ellos en lugar de decir cosas así? Por supuesto que Bella necesitaba espacio. Jasper era muy consciente de ello. Pero eso no significaba que iba a fingir estar bien con la distancia. Él creía en ser honesto acerca de sus emociones. Llevaba el corazón en la mano.
Emmett era menos sombrío sobre su necesidad. En lugar de parecer estar sufriendo como Jasper, él parecía un niño haciendo pucheros. Un muy alto y musculoso niño haciendo pucheros.
La noche anterior, él en realidad había agarrado a Bella mientras ella estaba hablando por teléfono con Esme, y se la llevó al dormitorio. Esme se quedó en el teléfono, confundida, hasta que Jasper lo cogió y le dijo que Bella estaba ocupada. Evitando la pausa incómoda (tampoco quería traer a colación el tema de las relaciones sexuales, ya que ella estaba asumiendo (correctamente) que uno de sus hijos se había escapado con Bella), ambos fijaron su próxima cena juntos. Esme estaba muy emocionada.
-Sabes, cariño, las vacaciones se acercan.- Ella dijo. –¿Quieres ayudarme a preparar la cena de nuevo este año?-
Esa era su tradición. Dado que tanto a Jasper como a su madre les encantaba cocinar, siempre hacían juntos grandes cenas festivas cada año. Ella solía presumirle a la gente que conocía sobre Jasper, y lo raro que era tener un hijo que prefería cocinar la cena de Acción de Gracias en lugar de ver un partido de fútbol. Ella no estaba tan segura este año, sin embargo, ya que ahora estaba Bella en el cuadro. Ella había notado los pequeños cambio en su hijo mayor, y sentía la necesidad de preguntar.
-Por supuesto, mamá. Es mi parte favorita de las fiestas. Vamos a tener que hacer un menú muy pronto.- Jasper respondió. Pensó en pedirle Bella que se uniera a ellos, pero decidió esperar hasta más tarde.
Si él pudiera, le gustaría atar sus manos a las de ella para que siempre estuviera a su lado. Espacio. Él recordó.
Bella se sentó tranquilamente en la mesa de la cocina, observando a Jasper cocinar. Sentía sus ojos en él, escondiendo una sonrisa de satisfacción. A él le encantaba cuando ella lo observaba profundamente. Pero ahora, sin embargo, él también estaba cada vez más en sintonía. Bella tenía algo que decir, ella simplemente no lo estaba diciendo. Él deseaba que ella no se contuviera. Ella siempre se preocupaba por cómo iban a reaccionar –y con razón- que se mordía la lengua y se angustiaba.
Pero Jasper no era el único mirando. No era muy frecuente que Edward y Emmett estuvieran en otro lugar donde no estuviera Bella. En ese momento, estaban a ambos lados de ella, jugando a las cartas, sus manos distraídas por las piernas tentadoras de Bella.
-¿Amor? ¿Tienes algo en mente?- Edward le preguntó, al ver como ella no respondía a sus caricias. Estaba perdida en sus pensamientos, pero ella estaba mirando a la espalda de Jasper, contemplativa.
-Sólo pensando.- Ella dijo distraídamente.
Jasper sonrió, contento de no estar frente a ella. Esperaría. Ella hablaría con el tiempo. A pesar de que él quería que ella dijera lo que pensaba con más frecuencia, la encontraba adorable cuando se ponía así.
Sin duda, lo suficiente saldría mientras comían.
-Entonces,- comenzó Bella, -ahora que sabemos que estoy limpia, estaba pensando que podemos hablar de sexo.-
Emmett rápidamente dejó de comer. Edward se quedo inmóvil. Los ojos de Jasper se iluminaron.
Así que eso era en lo que ella estaba pensando tan duramente.
-¿Qué pasa con eso?- Él dijo, su corazón latía con fuerza.
-Bueno, podemos, si están bien con eso…ya saben, hacerlo. Ya saben, no tenemos que besarnos solamente. Um…¿podemos ir hasta el final? Sí, eso es lo que estoy tratando de decir. Quiero decir, estoy lista cuando ustedes lo estén.- Ella tartamudeó y se retorció las manos a lo largo de su destrozado discurso, pero ellos entendieron el mensaje. Se preguntaban por qué demonios ellos no habían pensado en eso antes.
Era extraño. Habían estado hablando sobre análisis y Bella no tenía nada, Jasper no había pensado lo que eso significaría para ellos sexualmente. Él había estado asumiendo que no iba a haber sexo en un buen rato. Lo había aceptado. Él quería tener sexo, pero estaba suficientemente contento haciendo todas esas otras cosas buenas. Nunca imaginó que sería Bella quien lo trajera a colación, o que estuviera en su mente. ¿Había estado pensando en esto todo el tiempo? ¿Ella había tomado la decisión de que si los resultados salían negativos, ellos tendrían intimidad?
Ella estaba llena de sorpresas.
Emmett se quedó sin habla. Su mandíbula había caído oficialmente y la comida se le salió.
-¿En serio?- Jasper necesitaba que lo dijera otra vez.
-Uh…si.- Ella se sonrojó con su atención.
-¿Estás segura?- Dijo Edward. –¿Estás lista? ¿Tú…nos deseas?- Él tragó el nudo en su garganta.
-Bueno si. No en este mismo segundo, pero tal vez la próxima vez que estemos cerca, no tendremos que detenernos. Si eso está bien con ustedes. No hay prisa.-
Ella volvió a comer su cena, tratando de ignorar las calientes y asombradas miradas que lanzaban en su dirección.
-No me lo esperaba.- Dijo Jasper con sinceridad. –Pensé que te gustaría esperar.-
Bella apartó su cabello detrás de la oreja. –Lo hice. Eso era anteriormente. Últimamente, sin embargo, he cambiado de idea. Yo no…- Ella suspiró, tenía problemas para decirles lo que estaba pensando.
-¿Tú no qué?- Emmett preguntó, volviendo a sus sentidos.
-No quiero decir que yo…que yo los amo.- Un brillo herido pasó por sus ojos. –Porque es demasiado pronto. Sé que tengo sentimientos fuertes por todos ustedes.- Ella sonrió. –Me tomó por sorpresa. Pensé que nunca iba a suceder. Yo estaba decidida a odiarlos desde el principio. Pensé que ustedes estaban locos.-
Jasper levantó las cejas.
-Lo cual son,- Bella continuó, -pero no necesariamente en una mala manera. Es difícil admitir esto, y yo no quiero arruinarlo. Todavía estoy confundida. Todo esto es muy nuevo para mí. Pero si sé que yo…los deseo, y que me gustan mucho. Es bastante seguro decir eso.-
Eso es amor. Jasper estaba seguro de eso. Él no la culpaba por no decirlo, sin embargo. Ella estaba siendo cuidadosa, y ella tenía miedo. Pero allí estaba.
Como se supone que sería.
-Creo que voy a tener que comprar condones.- Emmett dijo.
Bella ahogó una risita. –Si tú quieres. Prefiero no quedar embarazada ahora mismo.-
Edward le dirigió una mirada inquisitiva. –Tenemos que usar condones. Si no lo hacemos, quedarás embarazada.-
-Tal vez, aunque estoy en control de natalidad.- Ella fue tan casual cuando lo dijo, también.
-¿Qué, otra vez?- Emmett preguntó, desconcertado.
-¿Cómo?- Jasper sintió la tentación de echar un vistazo alrededor y ver si su amigo estaba al acecho en los arbustos. –No podrías haberlos traído contigo.-
-No.- Bella suspiró, bajando su tenedor. El tiempo para la timidez había terminado. Era el momento de ser franca. –Yo estuve pensando en el futuro. Así que le pedí a la doctora Onslow que me escribiera una receta, y ella me la dio. Y los repuestos…obviamente no puedo ir yo por ellos, así que…le pregunté a su mamá si ella me los podía conseguir cuando se me acabaran.-
-¿Mamá te está consiguiendo anticonceptivos?- Jasper estaba en shock. Había hablado con ella ayer, y todo el tiempo ella sabía más sobre su próxima vida sexual que él. No sería capaz de mirarla a los ojos la próxima vez que la viera. Ella le estaba consiguiendo anticonceptivos a su novia. Ella estaba ayudando a su vida sexual.
-Nosotros podríamos conseguírtelos.- Edward dijo.
-Me daba vergüenza pedírselos.- Ella confesó.
-¿Pero no a mamá?- Él se rió entre dientes.
-No, eso fue vergonzoso. Pero aún más vergonzoso fue cuando le pedí a su padre que escribiera mis futuras recetas. Ya saben, en caso de que me enferme o algo así. Tuve que explicarle porque lo prefiero sobre la doctora Onslow. Así que…él es mi doctor ahora.-
-¿Papá también?-
-Yo quiero que sea mi médico a partir de ahora. Me siento cómoda con él.-
-Espera, espera,- Emmett levantó su mano, -¿eso significa que no tenemos que usar condones?- Trató de no parecer demasiado ansioso.
-Tal vez sea lo mejor.- Respondió Edward. –Los anticonceptivos no dan garantía del 100%. Tampoco los condones.-
-Todo depende de Bella.- Jasper concluyó. Él no iba a ser el que le dijera sí a los condones. Cuando hiciera el amor con Bella, no quería ninguna barrera. Quería sentir cada centímetro de ella. Pero ella sólo tenía dieciocho años. La elección debería ser suya, sobre todo porque ella era la que tenía que llevar al niño. El riesgo de embarazo aún estaba allí, y los niños no eran parte del plan durante unos años por lo menos. A menos que ella no quisiera niños en absoluto…
-Ya veremos.- Bella dijo. –Probablemente podríamos hacerlo sin ellos.-
Jasper no podía esperar.
-¿Vamos a dejar que esto suceda, o lo quieres planificar?- El prudente Edward preguntó. Al ser el romántico, él tenía gran interés ante la idea de planificarlo.
Jasper había pensado en eso. Él siempre imaginó que iba a perder su virginidad con ella de forma espontánea, con pasión. Era tan fácil quedar atrapado en el calor del momento, y él sabía que no se iba a arrepentir, siempre y cuando ella no lo hiciera.
-Como ustedes quieran.- Bella le dijo a Edward. –Otra cosa…quiero una cita con ustedes. No exactamente así, por separado.-
¿Cita? Bella había estado pensando las cosas, ¿no es así?
-Eso sería genial, amor.- Edward sonrió abiertamente.
-Me gustaría llegar a conocernos mejor y tener un tiempo uno-a-uno- juntos.- Bella elaboró. No era fácil darles la misma cantidad de atención. Le gustaban todos por igual, pero a veces le molestaba lo poco que realmente sabía acerca de ellos.
-Te voy a llevar a una cita de verdad algún día.- Jasper le puso la mano en la mejilla. –Pero mientras esté contigo, cualquier lugar es bueno.-
Bella se sonrojó.
-Así, que, ¿qué hará el resto, salir de la casa o algo así?- Emmett quería saber.
-Si.- Bella respondió. Emmett estaba claramente descontento con esa perspectiva. –¿Qué? Sabes que vas a ponerte en medio, Emmett. No serás capaz de mantenerte alejado. Además, tú no quieres que interrumpan en nuestra cita, ¿verdad?-
No, él no quería.
-Bueno. Entonces, ¿quién quiere ser mi primera cita?-
.
No había nada particularmente especial sobre la primera cita oficial de Jasper y Bella, a excepción de que estaban solos. No hubo promesas para después. Iban a ir con la corriente, por así decirlo. Una cena sencilla, sin ningún tipo de distracciones, algunos besos, baile, y quién sabe que más: eso era todo. Ambos se preguntaban si el sexo formaría parte de la ecuación. Eso los tenía en el borde. Era una oportunidad perfecta, con Emmett y Edward fuera del camino. Tenían privacidad y tiempo.
Edward y Emmett se fueron al cine a las seis dos días después de que Bella sugirió la idea. Jasper había ganado el debate de quién debería tener la primera cita. Él era el mayor, argumentó, y eso fue definitivo. Así que ahí estaban.
Jasper fue a su propia habitación para prepararse mientras que Bella estaba en la suya. Se vistió casual, tomando más tiempo de lo quería admitir en elegir la camisa correcta. Luego se fue a "recogerla". Llamó a la puerta de la habitación, la escuchó moverse de un lado para otro antes de abrirle.
-¿Lista?- la respiración de Jasper se atoró. Siempre estaba tan jodidamente hermosa. Era sin esfuerzo. La acompañó hasta el comedor.
Él sabía que no debía mencionar cualquier tema delicado. La cena iba a ser agradable. Él no iba a cometer el mismo error otra vez.
-Muy bien, así que sé que tienes veintiséis años, eres profesor de historia en la secundaria, das detenciones de forma regular…-
-Sólo porque se lo merecen, Bella.- Jasper dijo, poniendo la mejor impresión de sí mismo en la escuela.
Bella negó con la cabeza, divertida. –También ahora sé que eres un mal actor. Gracias por eso. Um, vamos a ver…¿tuviste algún apodo en la escuela?-
-No, a menos que cuentes "Jazz". Mis hermanos me llaman así, como estoy seguro de que ya sabes.-
-Me gusta ese, en realidad.- Bella dijo. –Hmm…¿recuerdo favorito de la infancia?-
Jasper sonrió. Le encantaba que Bella quisiera saber más sobre él. –Esa es una pregunta difícil.-
Bella rió por lo bajo.
-Mente fuera de la cuneta, señorita.- Ordenó Jasper. Él vio un destello de sorpresa en el rostro de Bella.
-Entonces así es como suenas de maestro. Puedo ver por qué le gustas a las chicas.- Ella bromeó.
Jasper entrecerró los ojos. –Voy a tener que darle detención, señorita Mercury. Burlarse del maestro no está permitido.-
Bueno, Jasper, que manera de hablar sucio durante la cena. Eres un caballero.
-Recuerdo de la infancia favorito.- Jasper se movió lejos de la charla sucia, en su lugar buscó en su mente una respuesta. –Creo que mis mejores recuerdos son de cuando teníamos las vacaciones de verano cuando yo era niño. Toda la familia iba junta a la playa durante un par de semanas. Teníamos una casa allí. Cada año mejoraba. Pasamos los mejores tiempos.- Dijo. Volvió a pensar en esos días antes de que su abuelo, su tía y Alice murieran.
-Me gustaría llevar a los niños allí algún día. Es un lugar estupendo.- Fue un desliz de su lengua, completamente involuntario. Pero lo dijo. Ese era el punto.
Bella arrugó la frente. -¿A los niños? ¿Te refieres a tus estudiantes?-
Esa sería una mentira de mierda. –No, no a mis alumnos, Bella.- Una idea tonta, ¿pero por qué ella iba a estar pensando en sus hijos? Definitivamente eso no se hablaba en una cita.
Bella lo entendió. Después de vivir con su intenso amor por ella, lo cual era extraño, era lógico suponer que él había estado mirando hacia el futuro y veía niños en el. Él estaba haciendo planes cuando ella aún estaba insegura del mañana. Él no esperaba que ella dijera, "¿Niños? ¡Me encantan! Vamos a tenerlos lo antes posible".
No, él no era tan iluso. Él quería una familia con ella, pero tendría que trabajar para ganarla y esperar para conseguirla. Aparte de eso, era demasiado pronto. Él y sus hermanos querían disfrutar de la libertad de no tener hijos por un buen rato. Y, como tuvo que recordarse él mismo, Bella sólo tenía dieciocho años. Ni siquiera era legal para beber. Para algunos, ella todavía era una niña. Así que no, no tenía planes para tener descendencia a corto plazo.
-Jasper, ¿quieres tener hijos?- Y se fue la broma ligera de la noche. Jasper tenía miedo de que empezaran otra discusión si no estaban de acuerdo.
Pero tenía que ser honesto. Si había una cosa de la que se podía estar seguro, era que Jasper Cullen era un hombre honesto. Bella no le creería si dijera que no, de todos modos.
-Si, si quiero.-
Lo que ella ya sabía.
-¿Eso te molesta?- Preguntó Jasper, al ver que la noticia no la hacía feliz. Esperaba estar equivocado.
-No lo sé.- Ella comenzó a recoger su comida. –No he pensado mucho en niños. Supongo que no me importa tenerlos. Nunca pensé que pudiera tener hijos, o casarme. No me importaba, sin embargo. Tal vez yo sólo no pretendo tener hijos. De todos modos, soy demasiado joven para estar pensando en eso.-
El corazón de Jasper se hundió. Una vez más, tenemos años para cambiar su opinión. A menos que ella realmente no quiera…siempre y cuando la tengamos a ella.
Más que nadie, ella era la persona sin la que él no podía vivir. Él estaría feliz siempre y cuando ella estuviera con él, amándolo de vuelta. Pero sería aún más feliz si tuvieran un hijo juntos. Algo que ambos crearan, que formara parte de ellos. Sería un error presionarla, sin embargo. No tenían tiempo para jugar, se dijo. Ella podría estar grande con su bebé en su interior dentro de unos pocos años. O el de Edward. O el de Emmett. Simplemente era imposible saber.
-Creo que serías infeliz si no tuvieras hijos.- Bella pensó en voz alta.
-No, cariño, no infeliz.- Él puso su mano sobre la de ella.
-Pero si realmente los quieres, entonces deberías tenerlos.- Ella protestó.
-Si no los tengo contigo, entonces no los voy a tener con nadie.- Dijo con sencillez. Él no podía creer que ella lo estuviera cuestionando sobre eso.
-Pero Jasper, yo podría no estar en diez años. ¿Qué vas a hacer si me voy?-
Los ojos de Jasper se ensombrecieron. –Voy a morir.-
-En serio, tienes que vivir y seguir adelante.-
-No sabes lo que estás diciendo.-
-Si, lo hago. Es sólo que no quiero que todos sus planes futuros dependan de mí. Yo podría morir, o podríamos romper. Siempre hay una posibilidad de que te enamores de otra persona y seas feliz…-
-Nada de eso va a suceder nunca. No vamos a romper, nunca me enamoraré de nadie más, y si tú mueres, que haré todo lo que esté a mi alcance para evitarlo, entonces voy a morir, también. Es así de simple.- Él la miró fijamente con sus ojos azules claros, transmitiéndole a ella que el tema estaba cerrado.
Pero era Bella. El tema no estaba cerrado.
-Jasper, yo no quiero que mueras por mí. No seas tan testarudo. Realmente no te matarás si yo muero. No lo harás.-
-Si no puedo vivir sin ti, entonces es imposible para mí vivir sin ti. Ahora ya déjalo.- Apretó sus dientes, odiando que hablaran de su muerte. Era la peor cosa que podrían hablar.
-No seas melodramático.- Bella cruzó los brazos sobre el pecho, no logrando ocultar el hecho de que ella estaba preocupada por lo que él dijo. –Piensa en toda la gente que estaría sufriendo.-
-Soy egoísta. Todos lo somos. Mi vida no valdría la pena vivirla.-
-Podrías lamentar estar diciendo esto algún día. Puedes cambiar de opinión acerca de mí.-
-¿Por qué dices esto? Bella, por favor, detente.- Él advirtió.
-Sólo estoy tratando de prepararte. Creo que es bueno estar preparado para cualquier cosa.-
-Yo creo que es bueno no hablar de tu muerte.- Él ya no quería hablar al respecto.
-Está bien. Pero cuando yo muera, será mejor que no hagas nada drástico.-
Eso fue todo.
Jasper se puso de pie y sacó la silla de Bella mientras la agarraba con sus brazos apretados a sus costados.
-¡No vas a morir! ¿Qué, estás planeando algo? ¿Es por eso que me estás "preparando"? ¿Así no voy a estar muy alterado cuando te vayas?-
Bella se estremeció, pero se mantuvo firme. –No, yo quiero quedarme, Jasper, lo hago, pero eso no quiere decir que lo haré. Cualquier cosa puede suceder. Hay gente por ahí que me quiere llevar de aquí, y no puedo garantizar que no van a tener éxito.- Ambos podían ser brutalmente honestos. Él estaba dispuesto a quitarse la vida y ella era más probable que si caía en las manos del demonio, lo más seguro es que moriría.
-¿Quién? ¿Tu padre? ¡Voy a matarlo!-
-No es sólo él.-
-Ya veo, ¿tu amigo? ¿El que te niegas a decirnos? ¿Qué, estás enamorada de él?-
-¡Por supuesto que no!-
-Entonces, ¿por qué no lo dices? ¿Quién es? ¿Qué se supone que debo pensar cuando tú no me lo quieres decir?-
-Yo no creía que fuera importante. Él no es importante. Pero te molestas de todos modos.-
-Demasiado tarde para eso. ¿Quién es?-
Bella dudó. Él no esperaba la respuesta que ella le dio.
-Víctor.-
¿Víctor? ¿Esa bolsa de mierda había tocado a Bella?
Y lo que hizo por él.
-¿Víctor? ¿Te lo follaste?- Le hervía la sangre ante la idea.
Bella parecía ofendida. –¡Por supuesto que no!- Se las arregló para levantar sus brazos.
Y ella empezó a alejarse hecha una furia, murmurando en voz baja que ella no podía creer que él hubiera dicho tal cosa, y ¿qué estaba mal con él?
Jasper la siguió, agarrando su brazo. –¡Él nunca te va a tocar de nuevo! ¡Nadie lo hará! ¡Nos perteneces a nosotros!-
Bella estaba furiosa. Estaba a punto de replicar que ella no le pertenecía a ellos ni a nadie, pero él tomó como rehenes sus labios antes de que pudiera defenderse, forzando su boca sobre la de ella y hundiendo su lengua más allá de sus labios exigentemente. Bella levantó la mano para alejarlo, pero él la atrapó, aprisionándola a su lado.
Él la dejó ir por un segundo. –Te amo.- Él dijo, ronco. –Me estás torturando, Bella. Tú tienes que ser mía. Eres mía. Lo eres, dilo.-
Bella lo miró fijamente, una mezcla de preocupación y tristeza pintaba su rostro. Se sentía perdida.
-¿No puedes confiar en mí?-
-Confío en que te amo. Confío en que estamos hechos el uno para el otro. Confío en que tus intenciones son buenas, pero no me fío de que te quedarás. Dime que lo harás.-
Bella empezó a llorar. –Lo haré.-
-Promesa.-
Ella negó con la cabeza. No iba a hacer promesas.
-Promesa.- Él lo intentó de nuevo, pero ella se negó a ceder.
Y eso lo deshizo. Jasper no pensaba, sólo sabía que tenía que hacerla suya en la más primitiva de las maneras. Le necesitaba, y él era libre de tenerla.
Él estaba perdiendo el juicio, el ligero agarre que tenía sobre su control se deshizo rápidamente. Él la arrojó por encima de su hombro. Ella no gritó mientras él los dirigía hacia el dormitorio. Sabía que debía estar asustándola, y eso lo mató. No quería asustarla. Si tan solo ella se quedara. Si ella simplemente se lo jurara, entonces tal vez él sería capaz de seguir adelante con la noche de manera normal. Pero ella había dicho que lo iba a dejar. Fue en su voz, detrás de sus palabras.
Entonces se acordó de Víctor. La idea de que alguien la tocara lo volvía loco, y las semanas de frustración reprimida no estaban ayudando. No estaba siendo amable, pero la mierda, estaba enfadado.
Él dejó a Bella en la cama, mirándola fijamente mientras se ponía sobre ella.
No esperó para capturar sus labios en otro beso demoledor, y con una realización asombrosa él descubrió que ella lo estaba besando de vuelta, aunque sólo levemente. O tal vez sólo se estaban engañando de nuevo a sí mismo.
Él se estaba deshaciendo de su camisa un momento después. Movió la boca a su cuello, mordisqueando su piel.
Bella gimió. Ya fuera por miedo o por felicidad, él no lo sabía.
Con su camisa y su sujetador en algún lugar del suelo, Jasper se arrastró hasta sus senos, tomando uno de sus pezones en su boca mientras su mano le daba atención al otro seno.
Los deliciosos gemidos de Bella llegaron a sus oídos, peor él estaba tan concentrado en su tarea que estaba casi sordo. Él escuchó si grito de asombro, sin embargo, cuando por fin llegó a su coño. Él quería hacer que se corriera. Duro. Arremolinó su lengua alrededor de su clítoris en primer lugar. Ella ya estaba mojada para él. Él. Nadie más. Ella quería esto.
-Jasper…- Bella maulló. Le encantaba la forma en que sus manos tiraban de su pelo, urgiéndolo.
Entonces él deslizó dos dedos en su apretado agujero, casi corriéndose al sentir sus suaves paredes.
-¡Jasper!-
Él chupó su clítoris más rápido, y ni pasó mucho tiempo antes de que ella estuviera al borde de su liberación.
Y entonces…
Él se detuvo.
Se abrió el botón de sus pantalones.
Bajó su cremallera.
Tirándolos al otro lado de la habitación.
Se quitó su camisa.
Le arrancó la falda.
Sus bragas eran lo último, pero vaciló.
La miró.
Ella estaba jadeando, su pecho sonrojado seductoramente. Él casi rompió en llanto ante la visión. Allí estaba ella, hermosa e inocente, y allí estaba él, obligándose a sí mismo y a ella. ¿Cómo pudo permitir que esto ocurriera? Él no era así. Todo lo que él quería era hacer el amor con ella correctamente, como ella merecía. Él no pretendía perder el control y tomarla en un ataque de celos y rabia. Se suponía que iba a ser suave y lento. ¿Había algo perfecto en este mundo que él no arruinara?
-Lo siento.- Se atragantó. –Lo siento, Bella. Soy un monstruo.-
-Te amo.-Presionó sus labios en los de ella. –Dime que me detenga.-
Pero ella siempre lo sorprendía.
-Nunca.- Ella sonrió irónicamente.
Estaba confundido. –Bella, tengo que parar. Te estoy haciendo daño. Te…te estoy forzando. Lo siento mucho. Yo no quería esto.-
-Sigue adelante, Jasper. A menos que realmente no quieras. Pero yo estoy lista si tú lo estás. Te deseo.-
Sus orejas debían estar engañándolo. Ella no dijo eso.
-Bella…no voy a ser capaz de parar.-
-Yo no quiero que te detengas. Por favor…hazme el amor.-
Jasper había imaginado este momento un millón de veces, pero nada lo preparó para la realidad. Estaba muy nervioso. Su polla palpitaba, su corazón latía con fuerza, y tenía las manos sudorosas. Le preocupaba no ser capaz de complacerla, que él se corriera demasiado rápido y terminar antes de que realmente empezara.
Pero ella también estaba nerviosa, él comprendió. Esta era su primera vez desde…bueno, eso, y era su primera vez consensuada. Rezó para hacer que olvidara todas las malas experiencias; para que ella no se arrepintiera de esto.
Bella llevó su mano a su cuello y lo besó.
Era ahora o nunca.
Jasper enganchó los dedos en sus bragas. En silencio le pidió permiso para quitárselas. Él no necesitaba hacerlo, pero sentía que era lo correcto. Se estaban acercando rápidamente al punto de no retorno. Cuando deslizó la frágil prenda por sus caderas, sus piernas y la arrojó al suelo, el autocontrol lo abandonó completamente. No había vuelta atrás.
Bella le ayudó a quitarse sus boxers. Ella estaba tendida sobre su espalda sumisamente, temblando ligeramente mientras se miraban el uno al otro.
Él se acomodó entre sus muslos abiertos, tratando de calmar sus nervios. Ella era perfecta, como un ángel. La observaba mientras se calmaba lo suficiente para continuar. Con la mano, guió su polla a su entrada. Ella se estremeció, preparándose.
-Te amo.- Él murmuró contra sus labios, antes de deslizar su polla en su apretado calor por primera vez.
Jasper casi se corrió. Él gimió ante las sensaciones que lo asaltaban, cada nervio despierto. Se deleitaba siendo exprimido por su calor suave y resbaladizo. Por Bella. Él era una parte de ella ahora. Lenta, muy lentamente se deslizó en el resto del camino.
¡Mierda, mierda, mierda! Ella se sentía increíble. Nunca sería capaz de durar.
-Bella, cariño, te sientes tan bien.- Él levantó la cabeza para mirarla.
Y asegurarse de que estuviera bien.
-¿Bella?- Tenía los ojos cerrados, la boca abierta en un grito silencioso. –¿Estás bien?- Él apenas consiguió decir las palabras. Todo lo que podía pensar era empujar en ella una y otra vez. Todo lo que podía sentir era estar dentro de ella. Porque eso era exactamente: él estaba dentro de ella.
Bella abrió los ojos, el marrón fundiéndose con el azul. –S…sí. Por favor sigue.-
-¿Te duele?-
Ella tenía una sonrisa radiante. –No. Se siente jodidamente fantástico, Jasper. Muévete. Dios, por favor muévete.- Ella gimió, ondulando sus caderas para conseguir que él lo hiciera.
Jasper se regocijó. Él tenía su polla dentro de ella, y ella se sentía bien.
-¡Jasper, por favor muévete!-
Con eso, él se introdujo en ella, golpeando sus caderas hacia adelante para enterrarse hasta la empuñadura. Bella gritó, moviéndose con él. Ella lanzó su pierna por encima de la cintura de Jasper, desesperada por más, encontrándose con cada una de sus embestidas.
Jasper gruñó, superado. Su objetivo era contenerse, pero ella se sentía tan jodidamente maravillosa.
No te corras. No te corras.
Él estaba cerca. No quería que terminara tan pronto.
-Bella, cariño, me voy a correr pronto. Quiero que te vengas conmigo. Dime qué hacer.- Él disminuyó sus movimientos. Bella cogió su mano y la llevó a donde estaban unidos. Él entendió la pista, presionando con el dedo su clítoris hinchado, y frotando hasta que ella se retorcía debajo de él.
-¡Jasper!- Bella clavó las uñas en su espalda mientras ella encontraba su liberación. Jasper sintió que sus paredes se ondeaban alrededor de su polla, lo que provocó su propia liberación.
Él gritó su nombre mientras de deshacía, golpeado con ola tras ola de placer hasta que se desplomó encima de ella.
-Bella…- Él enterró su cabeza en el hueco de su cuello.
Y así fue como Edward y Emmett los encontraron horas más tarde.
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Hola, hola! Pff, ¡qué capítulo! ¿Qué les pareció? Para empezar ya sabemos que Bella no tiene nada, los resultados fueron todos negativos. Y bien...Bella propuso de lo las citas y pues empezó Jasper, un Cullen menos dos más por ir jajaja ¡por fin! Espero sus comentarios con ansias :) y ya saben, pregunta o sugerencia no duden en hacerla. Que tengan excelente semana. Nos leemos el viernes.
Gracias por leer.
¡Saludos!
Kelxi Ylönen
