El resto ya se lo saben…
Los personajes no me pertenecen son creación de Rumiko Takahashi
Capítulo 25
-Besos amor, son solo besos-
-Quisiera que mañana no tuvieras que irte- susurra Ranma con sus labios pegados sobre mi cabeza mientras acaricia mi brazo desnudo con la yema de sus dedos.
Estoy recargada sobre su caja torácica, tocando su piel aperlada por el sudor de lo que hemos hecho unos momentos antes.
Suspiro.
-Tampoco me causa ilusión ir.
-No vayas- responde de forma simple, como si fuera una opción.
-No puedo.
-Lo sé- alza un hombro -pero aún así. No vayas.
Vuelvo a suspirar y alzo mi rostro, beso su mentón de forma continua con pequeños besos para endulzarlo y hacerlo entrar en razón –cuando menos te des cuenta- hablo entre beso y beso -ya estaré de regreso.
-Aún así me quedo preocupado.
-No pasará nada.
Permanece callado, cerrando los ojos.
Alzando su rostro.
Alejándose de mis labios.
-¿Ranma?
-Sí, ya sé- responde secamente –bueno al menos estoy seguro que no pasará nada porque no iras sola.
-Ya lo habías dicho- respondo en voz baja.
Me pregunto si conoceré al guardaespaldas que irá conmigo –Ranma- le llamo para averiguar más sobre esta persona que me vigilará para mitigar sus temores -¿quién irá conmigo?
-Es mejor que no lo sepas.
-¿Será Taro?
-No te lo pienso decir y no quiero hablar más del asunto- da por terminada la conversación bruscamente, moviéndose de mis brazos para salir de la cama –traére tu ropa interior y- se detiene de lo que dice, sentado al borde de la cama mirando nuestro alrededor –han traído una maleta con ropa para pasar la noche, es del hotel pero es cómoda por lo que me explicaron por teléfono. Mai ha elegido algo para ti.
-Ranma- le llamo, sentándome de rodillas a espaldas suya mientras paso mis brazos por encima de sus hombros –yo aún no quiero vestirme- digo besando su sien.
Él responde a mi caricia, sonriendo mientras cierra los ojos y soba los brazos que le rodean.
-Pues creo que lo mejor será dormir, hay que madrugar para llegar a casa y que empaques- su voz suena a pesadumbre –o bien podríamos irnos ya.
Se agacha para besar mi mano cuando retira mis brazos de su lugar y se levanta de la cama, entrando al baño.
No sé que hacer, si levantarme y seguirle o darle espacio. Me inclino por la segunda opción.
Escucho puertas abrirse y luego el golpe seco de algo caer sobre madera. Un cierre y el sonido que provoca la ropa al moverse. Ranma sale entonces del baño con unos pantalones de pijama y una camiseta negra de manga corta cubriendo su torso.
-He dejado tu ropa lista en el baño- me dice cuando se acerca a mí, yo sigo en mi lugar a la orilla de la cama –creo que la mejor opción, por el clima será pasar la noche aquí.
-Entiendo que estés molesto, pero acabamos de hacer el amor Ranma, no puede significar nada para ti- no es reproche pero no me agrada su actitud.
Se inclina hasta quedar de rodillas frente a mi, sirviéndose de mis piernas para guardar equilibrio.
-No estoy molesto- responde inspirando profundamente con sus ojos azules analizándome desde abajo -estoy preocupado. Y no hemos hecho el amor Akane, te has convertido en mi esposa- continúa mientras toma mi mano izquierda y coloca el anillo de compromiso en mi dedo.
Lo miro impávida, no sé que responder a todo lo que esta haciendo. Entonces alzo mi mano para contemplar mi hermosa sortija y me doy cuenta que no es mi anillo de compromiso, es un anillo del mismo color pero con muchas piedras en tonos morado, rosa y blanco de distintos tamaños. Parece un ramo de flores.
-Sé que no puedes usar tu anillo de compromiso, por eso he ordenado este anillo para que puedas utilizarlo a diario. Pensaba dártelo esta noche- dice esto último poniéndose de pie, tomando mi rostro entre sus manos para que su mirada choque con la mía –no llores amor- habla acercándose para limpiar mis ojos con sumo cuidado.
-No estoy llorando- respondo entre sollozos.
Se acerca más y rodea mi cuerpo con sus fuertes brazos, yo recargo mi cabeza en su hombro.
-Es solo que ahora en verdad no quiero ir.
-No vayas Akane.
-Pero sería peor ¿no crees?
-No.
-Tengo una responsabilidad, no solo con Shinnosuke. Hay empresas que cuentan con esta exhibición, es un gran evento.
-No vayas.
-Soy una tonta.
-¿Por ser tan responsable?- esta vez ríe un poco y yo me relajo.
-Tal vez- muevo mi rostro para esconderme aún más en él, esta vez recargando mis labios sobre su cuello –tal vez- lo beso –Ranma.
Voy jalando su cuerpo hacia mi, quiero que vuelva a estar conmigo.
No quiero dormir.
No me importa dormir.
Solo quiero estar con él.
Ranma cede a mis reclamos y baja su peso sobre mi cuerpo, yo rodeo con mis piernas las suyas.
-Dijiste que esta noche era especial- hablo en voz baja, sin dejar de mirar sus ojos.
-Sí, anoche entregaron el anillo en mi oficina y pensé que sería memorable pedirte matrimonio de una forma más romántica a como lo hice unos días atrás.
-Para mí ya era memorable.
-Siempre quiero darte lo mejor, no puedes culparme de amarte tanto.
-Jajaja eres demasiado perfeccionista.
-Solo cuando se trata de ti, te amo demasiado para dejarte olvidarlo.
Acaricio su rostro entre mis manos y él sonríe.
-¿Tratabas así a Kaori?- la pregunta ha salido de mi boca sin pensarlo demasiado y me quedo de piedra cuando la escucho yo misma.
Él me mira, serio pero con tranquilidad, creo que entiende mi curiosidad.
-Siempre fui atento con ella, pero creo que a ti te estoy consintiendo demasiado. Tienes toda la razón- se acerca a besar mi cuello cuando termina de hablar.
-¿Consentida?- pregunto con un tono agudo.
-Sí, demasiado. Flores frescas a tu oficina, regalos, chocolates…
-¡Oye jamás me has enviado chocolates!- le interrumpo.
-¿No te he enviado chocolates?- se levanta un poco y me mira con incredulidad.
-Jajaja ¡no!- intenta restarle seriedad al pequeño instante en donde mi mente viajó hasta el recuerdo de su difunta esposa.
-Aparentemente soy el peor marido de la historia, un villano que no le ha regalado chocolates a su bella esposa- baja su cabeza para besar nuevamente mi cuello, moviendo sus labios de un lado a otro.
-Jajaja ¡Basta! No eres el peor marido de la historia- no puedo parar de reír.
-Amor, amor, amor, amor, tengo que compensarte- dice esto último antes de besar mis labios.
Rodeo con mis brazos su cuello y dejo mis manos descansar en su espalda, nuestros rostros se mueven de un lado a otro sin deshacer el beso. Mis piernas se levantan para rodear su cadera.
Ya no reímos, estamos enfocados en la tarea de devorarnos. Sus manos bajan por mis hombros hasta quedarse a cada lado de mi cadera.
-Akane- susurra en mis labios y yo sonrío porque soy capaz de darme cuenta que esta tan listo como yo para continuar con nuestra pasión.
De pronto escucho el golpeteo del agua sobre el cristal y desvío mi mirada, curiosa para ver la lluvia caer en el enorme ventanal sobre nuestras cabezas.
-Mira- digo en voz baja y Ranma se separa de mis labios para girar la cabeza.
-¡Oh vaya! ¿Qué te parece?
-Me gusta- le digo tocando su mentón para hacer que voltee de nuevo hacia mí –me gusta todo esto- miro sus ojos y él asiente.
-A mi también me gusta, tenerte entre mis brazos me da paz.
Alzo la cabeza para besarlo, pero esta vez le muestro toda la pasión que siento por él. Le regalo un beso que transmita todo lo que lo deseo, lo amo, lo necesito.
Ranma responde, quitándose la ropa inferior.
-No tengo idea de lo que haré, nunca me voy a cansar de ti- habla entre besos –cuando no te tengo cerca estoy pensando en ti.
Baja su mano por mi cintura y de inmediato separa mis piernas, yo gustosamente le rodeo aún más la cadera para que tenga mayor acceso a mi centro, que esta listo para recibirlo.
No dice nada más, simplemente me penetra y yo alzo el rostro un poco. Sigue siendo una placentera invasión dentro de mi cuerpo.
-¡Ah!- no puedo evitar quejarme y él reacciona -¡Ranma!
Pega más su cuerpo al mío y de repente acerca sus labios a mi oído.
-¿Te gustaría intentar algo nuevo?
Sus palabras, llenas de promesas eróticas, me causan escalofríos. Mi vientre se contrae en automático y Ranma gruñe.
-Sí- respondo en un susurro tirando con mis dientes del lóbulo de su oreja –por favor.
Acto seguido Ranma se separa de mi por completo, poniéndose de pie. Aún lleva los pantalones de pijama a mitad de las piernas, así que se quita por completo la ropa. Luego hace lo mismo con la parte superior y de nuevo puedo contemplar su desnudez, es como mirar una escultura perfecta.
Trago saliva y él sonríe, he inflado su ego.
-¿Te gusta lo que ves?
-Siempre.
-A mi me fascina lo que veo- habla mientras toma mis rodillas y separa más mis piernas -¿te he dicho ya que me fascinan tus labios? Son perfectos y se ajustan a mi miembro como una deliciosa tortura.
-Ranma- hablo en voz baja, me cohíbe un poco lo que dice.
Toma mi cadera con cuidado y la alza, él se ha colocado frente a mí de rodillas. Mi cuerpo resbala sin esfuerzo sobre la superficie de la cama.
-¿Qué haces?- pregunto sin aliento, con la vista fija en los brazos que toman mi cuerpo y lo levantan hasta él, hasta colocarme sobre su cadera. Con el corazón martillando contra mi pecho rápidamente.
Estoy excitada.
Pero no responde, solo me mira como si fuera lo más exiquisito que ha visto y entonces al instante me penetra por completo. Yo gimo -¡Ah!
Estoy ligeramente en diagonal y Ranma coloca de inmediato bajo mi espalda unas cuantas almohadas.
-Es para que no te lastimes- me explica y yo asiento.
-Ok- susurro.
Entonces comienza a mover mi cuerpo con sus manos a cada lado de mis nalgas. Mis piernas cuelgan por encima de sus glúteos. Voy de adelante hacia atrás y cada embiste se vuelve más fuerte, más profundo, más placentero.
-¡Ah! ¡Ah!- no puedo evitar quejarme. La sensación de satisfacción es casi inmediata, entiendo que en esta posición cada vez que Ranma se mueve, que me penetra con profundidad, su miembro toca mis nervios de forma precisa.
No puedo evitarlo. Tengo que gritar de placer y aferrarme a algo, así que extiendo mis manos a cada lado de mi cabeza sujetándome de las sabanas.
-¿Te gusta amor?- pregunta Ranma entre jadeos.
-¡Aja! Sí- vuelvo mi mirada hacia él, puedo deleitar mi vista con su abdomen y sus duros pectorales. Los músculos de sus brazos se marcan con la fuerza con la que mueve mi cuerpo.
-¡Ah! ¡Akane!
Me levanto un poco recargando mis codos sobre la cama para alzar mi torso y extiendo mi brazo derecho para tratar de acercar a Ranma a mí. Al momento él lo capta y baja para dejarme acariciar su rostro.
-Esto me gusta mucho- le digo –pero muero por besarte, necesito que mis labios se sacien de tus labios.
Sonríe y se acerca aún más, dejándome besarle.
Nuestras bocas se unen en un frenesí desesperado y Ranma introduce su lengua en mi boca, jugando con la mía. Pareciera que estamos retándonos o tratando de saciar un hambre silenciosa mutua.
Muerdo su labio inferior y él vuelve a sonreír sin detener nuestro beso. Tampoco se detienen las embestidas de Ranma dentro de mi cuerpo.
-¡Ah! ¡Ah!- no puedo evitar gemir con fuerza y aferro mis manos sobre sus bíceps –creo que… ¡ah!
-Vamos amor, déjate llevar- me alienta con voz ronca y sus labios sobre mi sien -¡ah!
Siento mi cuerpo caliente y una oleada de placer arrasa por completo todo mi ser, arropando el miembro de Ranma en el proceso. Por lo que él reacciona también y esconde su rostro en mi cuello. Gritando.
-¡Akane! ¡Cielos!- gime fuerte y entonces lo siento, su semilla me llena y no puedo evitar sonreír. Hemos tocado el paraíso al mismo tiempo por primera vez.
-Jaja ¡vaya!- no puedo evitar festejarlo y también escucho su risa grave ahogada en mi cuello.
-Ha sido increíble amor- besa mi piel y se deja caer sobre mí cuando sale.
Nos acomoda sobre la cama, quita las almohadas de debajo de mi cuerpo y las coloca nuevamente bajo nuestras cabezas. Se remueve y me coloca sobre su torso, yo paso mis manos alrededor de sus costillas para aferrarme más a él.
-Te amo- me dice al fin cuando toma aliento.
Los dos estamos sudorosos y cansados de hacer el amor, pero estoy feliz. De una u otra forma ahora somos marido y mujer, me lo recuerdo cuando siento el peso de la sortija en mi dedo.
-Yo te amo- respondo y miro hacia el enorme ventanal que nos cubre, las gotas de lluvia han llenado el espacio visual. No tengo idea de en que momento la lluvia arreció y ahora es un diluvio lo que nos cubre.
-Será mejor tratar de dormir algo porque nos tenemos que levantar temprano…-
-Sí, sí, no importa- le interrumpo y él suelta una carcajada. Alzo mi rostro para verlo y sus ojos son con lo primero que me topo -puedo comprar algo en las tiendas que están sobre esta calle mañana temprano camino al aeropuerto, por ahora solo me importa estar aquí acurrucada contigo.
Vuelvo a acomodarme sobre él y Ranma acerca las sabanas y cobijas para taparnos.
-Esta bien señora Saotome, se hará como usted mande- besa mi cabeza y yo cierro los ojos fascinada por como se escucha mi apellido de casada.
Muero porque sea legal.
Hace frío, incluso hay algo de neblina en el paisaje que nos rodea dando la apariencia más de seguir siendo de noche que de ser las 6 de la mañana.
Veo los árboles llenos por los restos de la llovizna.
Estoy de pie frente el enorme ventanal, con las sabanas alrededor de mi cuerpo desnudo y una humeante taza de café en las manos. Huele delicioso y estoy agradecida por esto.
Escucho pasos a mi espalda y luego puedo sentir unas fuertes manos que rodean mi cintura. Unos labios que se posan sobre mi sien. Un aroma que amo con locura.
Cierro los ojos para dejar a mi cuerpo sentir escalofríos por la sensación de tener al amor de mi vida sujetándome.
-Buenos días cariño- susurra sobre mi piel.
Yo abro los ojos de golpe y veo el reflejo de Shinnosuke sonriendo tras de mi. Dejo caer la taza de café al piso y cuando me giro él me besa con fuerza.
-Eres mía Akane- dice contra mis labios.
Me retuerzo bajo su agarre pero no puedo liberarme.
-Siempre serás mía, esposa- sigue hablando y yo alzo mi mano izquierda para verla, en el dedo anular llevo la sortija de compromiso y el anillo de bodas color oro blanco que él me entregó años atrás.
-No- grito desesperada o al menos lo intento porque mi voz suena ronca y la garganta me duele –suéltame.
Pero no me hace caso sino todo lo contrario, sus manos me desprenden de las sabanas y me jala contra su cuerpo, me toma por las nalgas y me levanta apoyando mi cuerpo contra el cristal, entonces mis piernas quedan a cada lado de su cadera y me penetra tan duro que me lastima. Las lágrimas se acumulan en mis ojos, solo puedo pensar en Ranma.
-¡No!- vuelvo a gritar y siento un tirón en los hombros.
-Akane, amor, despierta- es la voz de Ranma.
Abro los ojos, estoy recargada en él sentada a su lado en la parte trasera del taxi que solicitó esta mañana. Ha preferido no tener que manejar para que pudiera dormir acurrucada aún entre sus brazos.
-Tenías un mal sueño amor- me dice con los labios pegados a mi cabeza, su mano acaricia mi brazo de arriba abajo para consolarme.
-Sí, fue una pesadilla- respondo escondiendo mi rostro en su abrigo.
-Ya mi vida, no pasa nada.
Suspiro aliviada de que haya sido solo un muy mal sueño. Porque debo admitir que tengo un miedo terrible de lo que pueda ocurrir en Ryugenzawa. Sé que tendré que pasar la noche en la misma cama que mi prometido, no hay opción, no hay salida, no tengo escapatoria. Y para ser totalmente justa él no sabe que estoy casada, bueno o algo por el estilo.
-Llegamos- anuncia Ranma y yo elevo la vista, a través de la ventana veo el aeropuerto.
-Bien- respondo seria.
Me acomodo en el asiento justo a tiempo cuando el auto se detiene y Ranma abre la puerta para salir, pero antes entrelaza su mano con la mía.
-Vamos amor.
Son las 7:30 de la mañana, hemos llegado hora y media antes que el fotógrafo para desayunar algo juntos. Akihiro llegará en una hora aproximadamente y para entonces yo debo estar esperándole sola, completamente sola.
-Vayamos a documentar tu maleta y después entremos a alguna de las cafeterías ¿te parece bien?
-Aja- alzo los hombros totalmente indiferente y él los rodea, besa mi sien.
-Adoro tu animo matutino- ríe por lo bajo.
No puedo evitar reír –esta bien, vayamos a documentar.
Una vez mi maleta lista y en camino al avión caminamos hasta una cafetería estilo francés, con mesas de madera desgastada, pequeños frascos con flores silvestres en las mesas y cubiertos atados en yute.
Huele a mantequilla y pan recién horneado.
Tomamos asiento en la primera mesa libre que vemos y una chica toma nuestra orden.
-¿Entonces no piensas decirme quien será mi guardaespaldas en Ryugenzawa?- vuelvo a insistir.
-No, ese es el protocolo para misiones encubiertas.
-¡Ah! No sabía que yo era una misión encubierta.
-Así es amor, tu seguridad es demasiado importante y valiosa como para dejar un cabo suelto.
-¿Saber quien cuida de mí es un cabo suelto?
-El protocolo lo dicta- me ignora por completo ya cuando llegan los esponjosos omelettes y les inca el tenedor, luego se lleva un bocado a la boca –amor debes probar esto, es delicioso.
-Eres el peor- le digo entrecerrando los ojos y él sonríe de medio lado sin dejar de masticar, tomando un pedazo del platillo para dármelo en la boca.
Por supuesto el tiempo pasa más rápido de lo que quisiera cuando suena la alarma que ha programado Ranma.
Terminamos de tomar el café mientras la mesera trae la cuenta, estamos ya por levantarnos cuando una chica que esta entrando al establecimiento con su pequeña maleta de viaje se acerca a Ranma.
-¡Oh madre mía! ¡Eres el Caballo Salvaje!- grita la chica de unos veinte y algo años de edad, corre hasta Ranma -¿puedes darme un autógrafo?
-Seguro- responde él y toma la pluma que le entrega la chica, luego firma en la libreta que lleva ella.
-¿Te gustaría una foto?- pregunta él.
-¡Sí! ¡Sí!- grita más emocionada aún.
-Yo la tomo- le digo sonriendo mientras la chica me entrega su teléfono, me explica como sacar la fotografía y entonces Ranma la toma de la mano para acercarla a él.
-Ven, dame un abrazo- habla y ella, más roja que un tomate, rodea tímidamente con su brazo la cintura de mi esposo –así esta mejor, sonríe.
Ranma recarga su cabeza, ligeramente inclinada sobre la cabeza de la chica. Ella esta radiante, no puede parar de sonreír. Y yo no puedo evitar pensar en lo familiar que me resulta esta escena, tan solo unas semanas atrás estaba siendo la fotógrafa para otra fan, pero en aquella ocasión era con Shinnosuke.
Tomo varias fotos y le entrego el aparato a la chica.
-¡Mil gracias!
Ambos sonreímos y nos damos la vuelta cuando la joven se va.
-Has sido muy amable Ranma- hablo cuando él entrelaza nuestras manos y caminamos hasta el área de control para pasar a las salas de abordaje.
-Bueno, soy todo lo que soy gracias a la gente que me ha dado la fama. Eso lo he aprendido con el tiempo- luego me jala hasta un pilar y me coloca de espaldas a este –ya es hora de que pases seguridad- habla frente a mí, con una mano en mi mejilla.
-Sí- respondo con tristeza, inclino mi rostro sobre su mano sin dejar de mirarlo a los ojos.
-Será un infierno el día de hoy sin ti.
-Ranma- mis ojos se llenan de lágrimas pero los cierro con fuerza, tratando de evitar a toda costa que mi llanto salga.
-No llores amor, mañana estaremos de nuevo juntos- me besa con tanta fuerza que me duelen los labios.
Lo abrazo, clavo mis uñas en su abrigo y él clava sus dedos en mi cintura.
-Te amo- susurro sobre sus labios.
-Te amo- responde.
El viaje en avión me ha parecido una verdadera laguna mental, recuerdo haberme encontrado con Akihiro y su equipo en la sala de abordaje. Me mostró algunas maquetas de las fotografías y su edición. Y luego abordamos. Me quedé dormida casi de inmediato y cuando menos supe una azafata me despertó para ofrecerme algo de comer.
Acepté solo la bebida y el resto del viaje me la pase mirando por la ventana.
Ya hemos recogido nuestro equipaje y estamos por pasar control para salir, mientras esperamos en la fila decido escribirle a Ranma para que sepa que hemos aterrizado.
*Me alegra saber que han llegado sanos y salvos.
*Ya te extraño.
Yo también te extraño*
Pasamos el control y al salir del aeropuerto nos recibe la fría ventisca. En verdad esta helando.
-¡Akane!- escucho la voz de Shinnosuke a la distancia.
-¿Qué?- no puedo evitar preguntar lo que mis ojos no pueden explicar.
Corriendo, así es, corriendo hasta mí llega mi prometido.
-¿Cómo?- pregunto cuando lo tengo frente a mí pero no me responde sino que de inmediato me toma por la cintura y me besa.
Me pongo rígida, pero creo que ni cuenta se ha dado.
-Estas helada cariño- me dice cuando se separa –ten mi abrigo- se quita de inmediato la prenda y me rodea el cuerpo, aún esta cálida.
-Estas caminando y corriendo- le digo con los ojos abiertos.
-Quería darte una sorpresa, hace unos días el doctor me dio de alta. La fisura ha sanado bien con los medicamentos que me han inyectado. Aún no puedo hacer gran esfuerzo y no debería correr pero te he visto salir y no podía esperar para besarte.
-Esto es, es…
-Extraordinario ¿cierto?- esta entusiasmado.
-Sí- respondo con un agudo tono en mi voz.
-Vayamos a casa- me dice tomándome de la mano, no entrelaza nuestros dedos y eso lo agradezco porque solo esas acciones le corresponden a mi esposo –bienvenido Akihiro- se dirige al fotógrafo para saludarle.
-Gracias Shinnosuke, es un honor que hayan aceptado mi petición- responde el chico.
-Bueno, no nos diste muchas opciones.
Caminamos hasta el auto, seguidos de Akihiro. Pero yo no puedo dejar de mirar a Shinnosuke, es como estar con un extraño. Me siento tan fuera de lugar que me asusta.
-¿Qué tal ha estado el viaje?- pregunta Shinnosuke.
-¿Cómo?
-El viaje cariño- ríe y me abraza fuertemente contra él -sabes estas muy distraída ¿te sientes bien?
-Sí, es solo que me ha tomado por sorpresa verte de pie.
-Jajaja lo imagino.
Durante el trayecto en carretera Shinnosuke se la pasa hablando con Akihiro, cosa que agradezco porque mi mente esta dándole vueltas a la milagrosa recuperación de mi prometido.
Casi sin darme cuenta ya estamos entrando a la propiedad. Shinnosuke baja del auto y me ayuda a salir, es una camioneta como la que tiene en Tokyo.
-Bueno- anuncia Shinnosuke en la entrada de la casa –la comida se servirá en un par de horas, mientras creo que deberían descansar del viaje. Después de comer podemos realizar la sesión ¿te parece bien Akihiro?
-Por supuesto- responde.
-Kaoru les llevará hasta su habitación.
-Gracias.
-Por aquí- escucho al asistente de Shinnosuke hablar.
-¿Redecoraste?- le pregunto a mi prometido porque veo cuadros nuevos en las paredes y hay una sala nueva y una chimenea.
-Sí ¿te gusta? Tenía pensado que tras la exhibición viniéramos a vivir aquí una temporada, antes de la boda.
-¿La boda?
-Creo que podemos casarnos aquí, en una ceremonia tradicional.
-Nuestra boda- susurro.
-Piénsalo, tan solo dale una oportunidad a la idea.
Shinnosuke parece tan alegre.
-Tal vez- respondo.
-Vayamos a la habitación, tengo algo que mostrarte.
Camina por delante de mí y yo solo lo sigo. De pronto mi teléfono vibra.
*¿Todo bien amor?
Sí, todo bien*
Ya estamos en la casa*
*El guardaespaldas ya esta cerca de la propiedad
Ok, nunca había tenido un guardaespaldas*
*Ni siquiera lo notarás
Ya te extraño*
Suspiro y Shinnosuke voltea a verme, de inmediato guardo el teléfono en el bolsillo.
-Sabes esta noche quiero que cenemos en la terraza, he preparado una velada romántica para nosotros- habla mientras extiende su mano con la finalidad de tomar la mía.
-Es lo que me comentaste por teléfono anoche ¿cierto?
-Así es- de pronto nos detenemos frente a la habitación –sé que últimamente he sido un imbécil y quiero que sepas que Soun habló conmigo.
¡Oh! ¡Mierda! ¿Papá le dijo sobre lo que Nabiki y yo sabemos?, pienso.
-Lamento mucho haberte ocultado tu regalo de bodas- explica bajando la vista hacia mi.
Aparentemente sí.
-¿Porqué hacer las cosas así Shinno?- necesito averiguar más, necesito saber si esta enterado de lo que pasó con la esposa de Ranma.
Me planto frente a él con el rostro serio.
-¿Cómo pudiste guardar un secreto así? No importa que haya sido para una sorpresa, le pediste a mi padre dinero para montar una empresa y no solo una sino otras.
Shinnosuke tuerce los labios –bueno cariño, no soy el único que guarda secretos ¿cierto?
Me da la espalda y abre la puerta. Entra y yo le sigo sin entender bien a que se refiere exactamente aunque solo se me ocurre lo obvio, que sepa sobre Ranma y yo. Pero a estas alturas de la situación y a sabiendas que no estoy sola no tengo miedo de enfrentarlo.
Shinnosuke se detiene y se sienta sobre la cama, me hace una seña para que haga lo mismo a su lado.
-Ven- me dice con calma –tengo algo que mostrarte.
Toma de la mesita de noche un sobre rojo.
Me acerco con cautela y me siento a su lado. Shinnosuke entonces abre el sobre y de este saca fotografías del evento de caridad del fin de semana. Son fotos donde aparezco en la alfombra roja con Ranma.
-Vaya- digo en tono de burla –no tenía idea que una foto con el anfitrión del evento al que nos invitaron te pusiera tan alerta.
-¿Acaso no la ves bien?- pregunta mirándome ahora, su tono de voz sigue siendo tranquilo y eso no me deja mucho para reaccionar.
Tomo la foto de sus manos, no le veo nada particular así que alzo los hombros.
-Tan solo observa la forma como lo miras Akane, como si no pudieras respirar.
-¿Y eso que?- pregunto molesta, regresándole la foto.
-No soy tonto, sé que algo debe pasar entre ustedes. Tenemos amistades en común del medio y un amigo habló conmigo para contarme que habían estado juntos toda la noche.
-Le estas dando vueltas a un asunto que…
-¿Acaso intentas mentirme?
-Bueno- necesito explicarme –tú no podías asistir al evento así que el señor Saotome se ofreció a ser mi pareja de la noche.
-¡Vaya! El caballero andante al rescate de la damisela. ¿Debería entonces agradecerle en lugar de partirle la cara?
-¿Te molesta que haya tenido una atención de no dejarme ir sola?- respondo alzando la voz.
-Sabes, será mejor que descanses. En un rato será la comida y después vendrán a arreglarte para las fotos. Podemos hablar en la noche cuando realmente estemos solos.
Se levanta y arroja el sobre en la cama.
-No estaría de más que vieras el resto de las fotos que la prensa me envío para conocer mi opinión- habla estando de espaldas a mi –tuve que pagar una absurda suma para evitar que un escándalo así se publicara en la prensa rosa.
Me quedo de piedra con lo que dice.
-Vendrá Kaoru por ti más al rato.
Shinnosuke sale de la habitación y cierra la puerta tras de si.
Mis hombros suben y bajan, estoy llorando amargamente, me siento humillada y como una embustera. Lo más sabio será hablar con Shinnosuke por la noche y explicarle que lo nuestro ha terminado. Tratar de llegar a un arreglo para ambas partes para entretenerle en lo que DRJ Security compra las acciones de Nerima Corp.
Tomo el sobre y en esas fotos se me ve con Ranma cenando alegremente, por el salón con su mano apoyada en mi cintura baja, bailando, incluso el baile latino esta inmortalizado.
Shinnosuke tiene razón, me veo feliz al lado de Ranma. Me llevo las fotos hasta el pecho y las aprieto contra mi con fuerza, luego me dejo caer sobre la cama y trato de no seguir llorando.
Me debo de quedar dormida porque casi al instante de que cierro los ojos alguien llama a la puerta.
-Adelante- grito mientras me levanto de la cama.
-Hola Akane- habla Kaoru cuando se deja ver tras la puerta entre abierta –solo quería avisarte que la comida ya esta siendo servida.
-Muchas gracias, enseguida voy.
Sonríe y me deja nuevamente sola.
Voy al cuarto de baño y me limpio la cara, no estoy tan mal y parece más bien que tengo los ojos ligeramente hinchados por la desvelada de anoche.
-Anoche- susurro y cierro los ojos al recordar mi velada con Ranma, con mi esposo.
-¿Akane?- escucho la voz de Shinnosuke en la puerta de la habitación y yo salgo de inmediato del baño.
-Ya estoy lista- hablo de forma neutral, no sé ni siquiera ya que siento al verlo ahí de pie frente a mi.
-He venido por ti- me dice ignorándome por completo y toma mi mano –vamos.
-Te he dicho que ya estaba lista.
-Akihiro y todo su equipo nos esperan.
Prefiero ya no responderle, no tiene caso.
Salimos de la habitación y de repente Shinnosuke me jala del brazo, me azota contra la pared sujetando con fuerza mi cintura y comienza a besarme. Lo que ha hecho me toma por sorpresa.
-No puedo dejar de pensar en ti, te deseo tanto y ha pasado tanto tiempo.
-Basta Shinno- digo mientras trato de quitármelo de encima –aquí no, además nos esperan.
-Lo siento, lo siento, tienes razón- responde con una sonrisa en los labios, cómplice. Me besa castamente –vayamos a comer.
Tal vez, pienso, he perdido la razón. De repente se ha puesto muy contento y no entiendo los motivos.
Estoy sentada en una silla alta, frente a mí hay una chica terminando con mi maquillaje. Atrás de mí están colgados todos los cambios de ropa que tendré para la sesión fotográfica de esta tarde.
No he podido mandarle mensaje a Ranma y tampoco he recibido ninguno de él. Seguro entiende que debo estar ocupada con las fotos. Las benditas fotos.
-Quedaste perfecta Akane- dice entusiasta la chica frente a mí, creo que se llama Saori.
-Muchas gracias.
Saori camina hasta la ropa y toma el primer conjunto –aquí tienes Akane.
Me levanto de la silla y voy hasta el baño para cambiarme.
Una vez lista decido escribirle a Ranma.
Hola mi vida solo quería hacerte saber*
que estoy bien, hemos comido ya*
y estamos por empezar la sesión de fotos*
*Estaba preocupado
*me da gusto saber que ya comiste
*¿puedes mandarme una foto para verte?
*me intriga saber como te dejaron para las fotos
Señor Saotome, espero que no se esté burlando de mi*
*Señora Saotome, sería incapaz de burlarme
*de mi bella esposa. Anda hermosa, mándame una foto.
Me río, me relajo, me siento feliz.
Tomo la cámara del teléfono y me paro frente al espejo, llevo un vestido de un solo hombro color claro. Ya satisfecha con el resultado de la foto se la envío.
No obtengo respuesta inmediata.
¿Ningún comentario?*
Nada.
¿Ranma?*
Se escucha un ruido cerca de la ventana del baño, camino hasta ahí y cuando muevo la cortina suelto un grito.
Entonces escucho la puerta del baño y de inmediato vuelvo a cerrar la cortina después de abrir el cerrojo de la ventana.
-¿Estás bien Akane?- es Saori de pie en el marco de la puerta.
Estoy de espaldas a la ventana, tratando falsamente de actuar normal. Lo más normal que pueda.
-Sí, todo bien Saori. Gracias. Ya… ya casi salgo, necesito usar el servicio.
-¡Oh! ¡Claro! Lo siento, solo quería ver si estabas bien.
-Gracias.
Saori sale del baño y entonces cuento hasta 10 mientras inhalo y exhalo segura de que todo es una broma de mi imaginación, una muy mala broma.
-¿Amor?
-¿Es en serio?- digo en voz alta antes de girarme, estoy furiosa -¿qué demonios haces aquí?
Me doy la vuelta y mi esposo ya esta frente a mí, vestido con unos jeans oscuros y una playera azul claro de manga larga.
-¿Acaso creías que dejaría que cualquiera cuidara de mi esposa?- sonríe acercándose, pasando sus manos sobre mis brazos para acariciarlos.
Yo dejo caer mis hombros y no puedo enojarme por ocultarme que estaría aquí conmigo, me acerco y recargo mi frente sobre su pecho.
-¿Esta todo bien amor?- pregunta besando mi cabeza.
-Sí- mi voz suena ahogada por que mi boca esta casi sobre sus pectorales.
-Jaja es lo que veo, te ves increíble. Lamento haberme descubierto pero cuando enviaste la foto solo quería tocarte. Te ves preciosa.
-Lo dices porque me amas- sigo con los labios sobre él, inspirando su aroma mezclado con el olor de la madera del bosque.
-Y por que es cierto.
-¿Cuándo saliste de Tokyo?- me pongo nuevamente recta y le doy un rápido beso en los labios -¿eh? El siguiente vuelo era por la tarde.
-Vine en moto- me guiña un ojo y yo no puedo evitar poner los míos en blanco.
-¿Es en serio?
-Oye soy excelente conductor en carretera y llegue en menos de 4 horas.
-¡Ranma!- aunque intento hablar en susurro mi voz se eleva un poco y de inmediato me tapo la boca con las manos.
-Estoy entero y bien ¿ves?- responde tomando mis manos de mi boca y besándolas.
-Estoy molesta contigo por no decirme que vendrías. ¿Qué va a pasar con la firma de la sociedad con Nabiki?
-Arreglado.
-¿Y tus pendientes con el evento de Nueva York?
-Arreglado.
-¿Y…?
-Todo esta arreglado, tú eres mi prioridad.
Me sobre salto cuando escucho un golpecito en la puerta.
-¿Akane? Shinnosuke y Akihiro ya están listos en el jardín, solo estamos esperándote.
-Sí, enseguida salgo- contesto casi en un grito girando ligeramente mi cabeza –debo irme ya- susurro nuevamente.
-Yo debo volver a mi escondite, pero estaré cerca por si me necesitas ¿esta bien?
-Ranma- lo llamo sin soltarme de su agarre –Shinnosuke ha planeado una cena romántica esta noche en la terraza, seguro espera que nos bañemos juntos en el onsen que está al aire libre.
-Entiendo- responde seriamente.
-Voy a pedirle a Nabiki que me marque a esa hora para hablar con Shinnosuke sobre la exhibición o sobre lo que se nos ocurra de la empresa.
-Esta bien, eso sería lo mejor para todos porque si veo que ese cerdo trata de tocarte te juro que no sé que voy a hacer.
-Esta noche voy a terminar con él, lo prometo.
-No quiero que te expongas innecesariamente.
-No lo estoy haciendo, te tengo para cuidarme- me paro de puntitas y beso sus labios, Ranma acaricia mi cintura para acercarme más a él y yo alzo mis manos para sujetarme de su nuca y profundizar nuestro beso –tengo que irme ya- susurro sobre sus labios.
Para mi suerte el labial que me han puesto es indeleble y no le he dejado marcada la boca, lo que significa que no tengo el crimen de nuestros besos tampoco sobre la cara.
-Te amo- me susurra al oído cuando me abraza al instante que me separo de él.
-Te amo- le respondo y me deshago a mi pesar de su abrazo. Dándome la vuelta sin mirar atrás o regresaré corriendo a sus brazos y no saldré nunca de este baño.
Bueno, bueno, bueno! Que varias han dado en el clavo sobre quien sería el guardaespaldas de Akane, era más que obvio que nuestro guapo caballo salvaje no dejaría que cualquiera la cuidara ¿cierto?
Y por fin hemos llegado al miércoles de Akane, lamento mucho si ha sido larguísima la espera pero todo lo anterior era importante para la historia y para Nerima Arde!
Sin más, como siempre les agradezco infinitamente sus reseñas y de verdad espero sigan conmigo en esta aventura.
Luna Akane: Piensa mal y acertarás!
AyameNH: El miércoles de Akane ha llegado y obvio falta, faaaalta, faaaaaaalta!
Ranma x Akane: Totalmente cierto, por más que Akane quiera fingir no podría estar realmente con Shinnosuke. Y pues era obvio que él tendría que cuidarla ¿no? Muchas gracias por escribir!
Iselaglezcam: Saludos a Hermosillo! Yo no he tenido aún la fortuna de conocerlo pero esta en mi lista de lugares que visitar. Respecto a todo lo que tiene que pagar Shinno ¿crees que será tan fácil? No es tan ciego como pareciera.
Lila: Mi adorada argentina! No hay nada que agradecer, al contrario yo soy la que esta enteramente agradecida con ustedes son el motivo por el que escribo esta historia. Respecto a Ranma, pues sí, en la serie podíamos ver que aún cuando quería ocultarlo siempre ha cuidado de Akane y todo lo que hace (incluida su obsesión con ser normal) es para que ella lo acepte.
SakuraSaotome: Acertaste completamente, Ranma era el guardaespladas.
Gogoga: Amiga! Muchas gracias por tu bellisimo comentario, justo quería reflejar eso la entera devoción de Ranma hacia Akane y de ella hacia él también. Quería casarlos simbólicamente porque creo que merecen una ceremonia preciosa, ojala se pueda dar ¿no? Sin más te mando abrazos enormes!
azzulaprincess: Te juro que sí será compensada la espera… o al menos eso creo yo ¿no? Jajaja ¡Cuanta presión! Amenazar a la escritora es como pecado capital o algo así jajajajaja
Emiluncis: Exactamente todo a su tiempo! Jajaja no, no quieres estar en mi cabeza que cambia de idea a veces! Es un caos organizado! Muchas gracias por tu comentario.
Y recuerden, capítulo nuevo todos los jueves antes de las 7:00 p.m. hora CDMX
