Capítulo 27

Título: Ojos cafés (2ª Parte)

Personajes principales: Bellatrix Black y Fenrir Greyback

Advertencias: Ah, la sangre... un placer sin igual. ¿Necesito decirlo de forma más explícita?

Palabras: 880 aprox

Resumen: Un hombre demacrado ha penetrado los muros de Hogwarts con un solo propósito.

Notas de la autora: Y aquí va la segunda parte... lo se, dije que todo esto eran solo One-Shorts/Viñetas/Drabbles... pero no pude resistirme a meter este Two-Short :D


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-Y dime, ¿Qué planeas hacer para salirte con la tuya? -se mofó el hombre

Black estaba fuera de si. No solo había sido humillada, sino que además la estaban retando. Sin embargo, poco tiempo le dio el individuo para sulfurarse, porque el rayo rojo salió volando de la única varita que aún permanecía inmune y al instante calló un cuerpo de cabellera rubia inconsciente.

-Cissy!

-Oh, ¿Cissy? ¿La pequeña Cissy? -rió el hombre, y ante la cara de asombro añadió- Vamos, los Black son demasiado famosos como para pretender que no se los conozcan. Y hablando de reputaciones... ¿No se supone que tú eres la reina de las serpientes? ¿La encarnación del poder, de la maldad y la astucia? Vamos, esperaba más que una simple chiquilla inútil.

Esto fue la gota que rebalsó el vaso. Probablemente, Black solo caía en la trampa, pero era incapaz de dejarse seguir humillando.

-Estúpido inútil engreído imbécil desperdicio de magia...

-Bah, eso ya lo he escuchado antes... ¿No tienes ningún otro discurso insultante? Ya me comienzas a aburrir, Bella...

-¡Nadie me llama así inmundo mago de pacotilla! -chilló indignada. Pocos eran merecedores de llamarla por su apellido, una fracción aún inferior tenía permitido llamarla por su nombre y ningún ser mortal que no perteneciese a su familia tenía la autorización para llamarla por su apodo.

-Ah, pero yo no soy un mago de pacotilla, por que evidentemente te he vencido... ¿O necesitas que te lo restriegue por la cara? -y ante la expresión de odio de la bruja sonrió- eso lo tomo como un sí.

Torturas en el mundo hay miles. Cada cultura poseía sus propias técnicas, y cada cual las aplicaba de distinta forma. Y este hombre no era la excepción. Si los magos comunes preferían utilizar varita, el hombre prefería dientes y uñas.

El mordisco que Black sintió en el brazo no fue la gran cosa en un principio, a pesar de que la carne se desgarraba de forma más desagradable que los limpios cortes mágicos. Sin embargo, pronto se arrepintió de subestimar a su oponente al sentir las largas uñas de su oponente hundirse en su garganta.

Desesperada, comenzó a boquear en busca de oxígeno mientras sentía como uno de sus dedos de la mano izquierda era mutilado, y luego en rápida sucesión sus muslos eran desgarrados por dientes y uñas. Los brazos fueron entonces el foco principal, y un desagradable chasquido resonó cuando su hombro derecho se desencajaba produciéndole un dolor infernal.

Todo su cuerpo dolía, todo su cuerpo ardía, todo su cuerpo se quejaba y perdía sangre a montones y su carne seguía siendo expuesta, desgarrada y rebanada, mientras uno que otro hueso se rompía y las articulaciones cedían. Black solo atinaba a gritar, a chillar lo más alto que su garganta lograba en una casi desvanecida esperanza de auxilio.

Y entonces lo sintió. Si antes se había sentido humillada, despreciada, destrozada, mutilada o diseccionada, lo que en aquel instante sintió fue mucho peor: se sintió ultrajada.

El dolor que la sacudió de cabeza a pies al verse forzada la volvió por primera vez en una presa desesperada. Porque hasta ese instante había logrado mantener cierto control y lo que le hacían lo tomaba como una prueba que superaría para vengarse, pero hecho de ser violada la volvió totalmente loca. Solo pensaba en escapar de las garras de aquel sujeto que la forzaba una y otra vez, desgarrándola internamente y riéndose en su oído, penetrándola una y otra vez sin preocuparse de que la muchacha bajo él lloraba de impotencia y trataba de escapar haciendo fuerza con músculos maltrechos y huesos quebrados.

-¡¿Qué planeas hacer para salirte con la tuya? -le repitió, riéndose y burlándose, azotándola contra la roca del suelo.

Los mordiscos no cesaron en ningún momento, y aquella sádica lengua raspaba contra las heridas bebiendo ávidamente la sangre derramada. Incluso cuando llegó al orgasmo, liberando en el interior de Black su inmundo contenido siguió hundiendo sus asquerosas uñas para arrancar trozos de carne.

Cuando por fin se retiró, dejando tras si el cuerpo sin fuerzas de la Slytherin, todo él estaba cubierto de sangre al punto en que si no se hubiese visto a la chica a sus pies, fácilmente se lo habría tomado por un herido de gravedad.

-¡No eres más que una chiquilla inútil! -le gritó antes de desaparecer entre el laberinto que ofrecía el castillo.

Cuando tras un par de minutos se despertó Cissy y vio a su hermana, corrió presa del pánico a la enfermería, gritando a su paso a cualquiera que la quisiese escuchar lo poco y nada que sabía de lo que había ocurrido. Que su hermana se encontraba malherida, que había un hombre de ojos cafés que la desmayó, que todo estaba ensangrentado, que...

-Solo tranquilízate -la voz imperiosa del director la detuvieron en mitad de la frase, y cuando aquellos ojos azules la miraron de forma penetrante se encogió de miedo- Minerva, llévala a la enfermería y avisa a la familia que Bellatrix ha sido atacada.

La mujer se quedó plasmada ante la noticia, y cuando quiso saber quién había sido el atacante, se quedó aún peor.

-Fue el mismo que la hace tres años. Ha escapado de Azkaban y penetrado los muros del castillo. Luego de dejar a la señorita Narcissa en la enfermería, le ruego que informe al Ministro lo sucedido, advirtiéndole de que Fenrir ha escapado.

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