Capitulo 25:
- Tenías razón, Riza. No confié en ti- Roy espero a que su mujer se sentara en el pequeño taburete y después se inclino sobre ella, tomándole la mano. Estaba temblando y tan pálida que le supo que había recibido algún mensaje-. Ahora estoy intentando demostrarte mi confianza. Me pediste que viniera y aquí estoy.
-Me sorprendes, Roy. Ante en tu reacción a al llamada como en todo lo que ha habido después.
-Estaba haciendo lo mismo que hiciste tú, Riza. Ignoraba todas las señales y pensé que podría mirarte, a ti y a tu pasado, como si fueran algo lejano y ajeno a mí. Cuando el mensajero trajo esas cartas y me enfrente a los sentimientos que tenias hacia mi, hacia mi familia y mi pueblo, todo el dolor y la rabia que había estado conteniendo salio ala luz.
-.Pero esas palabras no eran ciertas, Roy. Lo sabes, ¿verdad?- susurro ella.
Me dije a mi mismo que no eran verdad y que entendía por que lo habías escrito. Pero cuando me enfrente a ellas, me desgarre por dentro. Después de ver tu mirada cuando Jean te llamo, no pude contener los celos y la rabia. Durante días no pude pensar en la verdad ni en lo que deberíamos hacer. Lo único que podía hacer era sentir dolor.
-Roy, sabes que he sido fiel a nuestros votos. Admito que ha sido tu amor lo que me a convertido en la persona que soy ahora, dejando atrás a al antigua Riza.
A roy se le contrajo el estomago al darse cuenta de que debía completar su confesión. El no era mejor que los otros hombres que habían pasado por la vida de su esposa, y ella debía saberlo antes de seguir adelante.
-Riza, yo también te he usado. Maquine y te chantajee para conseguirte. ¿Qué diferencia hay entre mi y tu padre o el rey?
-Tu me amas.
El la miro sintiendo la culpabilidad en su interior.
-Te estoy utilizando como un hombre utiliza a una mujer, como un marido a su esposa. Siempre me llevo algo de valor de ti.
-Y a cambio me das amor, Roy. No tienes ni idea de lo importante que es eso. Tu creciste en una familia que te amo y te acepto. Tuviste amigos e incluso profesores y mentores que ye quisieron. Yo no tuve nada de eso. Mi padre no se dio cuenta, y nunca lo hará, de que habría hecho cualquier cosa que me hubiera pedido si yo hubiera sabido que me quería. Pero nunca mostró afecto por mí.
Riza apoyo la cabeza en su hombro y el la abraso, acercando la mas a su cuerpo.
-La diferencia contigo, con nosotros- continuo Riza-, es que en ves de ver disminuido mi valor, contigo crece. Tengo la posibilidad de utilizar todo lo qué he aprendido. Todo lo que se y todo lo que ciento en nuestro matrimonio. Si no tuviera tu amor en el que apoyarme, me habría visto destruida por lo que aprendí de Jean. En lugar de eso, lo que me has dado me ha fortalecido y me ha permitido ver al rey como es, y darme cuenta de cómo era yo.
Roy la beso en la frente y pregunto en un susurró:
-¿Y ahora que va a pasar? ¿Te ha llamado el rey?
Ella dudo un segundo, pero después contesto:
- Si, el mensaje me ha llegado durante la cena.
-Iré contigo. Eres mi esposa y debo estar a tu lado, igual que tu al mió.
-No me voy a acostar con el, Roy. Por favor, confía en mi.
-¿Cuándo tienes que acudir a el?
Riza volvió a dudar.
-A media noche. Sola.
El se inclino hacia atrás y espero a que Riza lo mirara a los ojos. Ella comenzó a llorar.
-Confió en ti. Es en el rey en quien no confió, y por eso estaré contigo.
Una llamada a la puerta interrumpió su conversación. Armstrong llevaba una petición de Grumman para hablar con Roy lo antes posible. Aunque no quería dejar a Riza, sabia que debía hacerlo.
-Grumman me llama. Quiere hablar conmigo ahora, pero puedo decirle que me encontrare con el por la mañana. ¿Tu que dices?
-Estoy cansada, Roy, y me gustaría descansar un poco. Si quieres hablar con el, ve. Parecía ansioso por verte cuando lo encontré esta tarde.
Se inclino hacia ella y la beso.
-Volveré antes de que tengas que ir a ver a Jean. Espérame.
Ella asintió con la cabeza sin mirarlo a los ojos y Roy fue en busca del monje, sabiendo que Riza le había mentido.
Algunas horas mas tarde, después de haber tenido una alarga conversación con Grumman, Roy caminaba por el pasillo en dirección a las habitaciones de Jean. Justo antes del ultimo giro en el pasillo había una pequeña alcoba que era perfecta para sus propósitos. Cualquiera que fuera a ver al rey debía pasar por delante de ella.
Sabía que Riza acudiría sola, pensando que podría manejar bien al rey. Sabia que ella no quería ofrecerse al rey, pero también sabia que su mujer haría cualquier cosa por proteger el amor y la vida que había encontrado a su lado. Y si eso significaba creer mas mentiras del rey, lo haría.
El era su marido y pretendía detener aquello.
Las horas pasaron y el espero. Cuando la oleada de visitantes al rey disminuyo, solo algunos sirvientes entraron a esa ala del castillo. Parecía que Jean estaba siendo todo lo discreto posible para atraer a Riza a su lado.
Entonces, las suaves pisadas de una mujer resonaron levemente en el pasillo y Roy se asomo desde su escondite. Llevaba la cabeza inclinada acalla abajo y vestía una de las capas de los sirvientes, pero el la habría reconocido en cualquier lugar. Riza paso delante de la alcoba en la que el se encontraba y siguió hacia las habitaciones de Jean.
Roy sintió que el dolor crecía en su corazón. Tenía razón: Riza le había mentido. Planeaba enfrentarse a aquello sola. Pero aquel no era el momento para sentir lastima por uno mismo. Tenia que darle a Riza el tiempo y el espacio necesario para que ella se diera cuenta de su error. Y solo esperaba que cuando Jean resultara de nuevo no ser merecedor de Riza, ella supiera que podía regresar a el.
Comenzaba a salir de la alcoba cuando ella regreso por el pasillo y lo vio. Había pasado hacia solo uso momentos, y no podía haber llegado a las habitaciones de Jean. Asombrado, Roy frunció el ceño al verla.
-¿Qué estas haciendo aquí, Roy?
-Sabía que me habías mentido sobre la hora en la que debías verlo, y sabía que acudirías a el sola y desprotegida. Pensé en estar aquí cuando regresaras, en caso de que me nesecitaras. Pero,¿Por qué has vuelto tan pronto?- contuvo la respiración hasta que ella hablo.
- No quería enfrentarme a el sola.
Roy la miro a los ojos y ninguno de los dos hablo. El amor y la vergüenza que vio en la expresión de Riza le hizo un nudo en la garganta. Después, ella empezó a llorar y se arrojo a sus brazos. El la abraso, acunándola, y, para no llamar la atención, la metió en la pequeña alcoba, se sentó en un banco de piedra que allí había y la puso en su regazo. Algunos minutos mas tarde, ella se tranquilizó y se apoyo en su pecho.
-No quiero ir a el, Roy. Quiero ir a casa contigo y ser solo tu mujer- susurro.
-Riza- le contesto el, besándole la frente- Todo saldrá bien. No temas.
-No puedo ignorar sus órdenes, Roy. Te castigara si piensa que me has impedido ir a verlo esta noche. Ya lo he visto hacerlo otras veces.
El le enjugo las lágrimas de las mejillas y la beso en los labios.
-Estaré a tu lado. Sécate las lagrimas y que no se de cuenta de tus miedos. Jugara con ellos si ve que puede hacerlo.
Roy la ayudo a levantarse y ella se seco los ojos y la cara con el borde de una manga. Roy aparto la cortina que hacia de puerta y salieron al pasillo.
-¿Y si el… si el quiere…?
-Es el rey y puede hacer lo que quiera, Riza. Pero yo haré todo lo que este en mi poder para impedir sus deseos si es a ti a quien quiere- le tendió un mano y, sin dudarlo, Riza poso la suya sobre ella-. Vamos a ver al rey.
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Fin del chap, espero que les haya gustado y recuerden que mañana es el penúltimo chap, así que los espero.
Como siempre agradezco a todos los que leen y especialmente a las chicas que me han dejado reviews, lamento no contestarles aun pero es que he estado muy ocupada y solo me escapo un segundo para subir el chap, pero mañana vuelvo a la normalidad, be3sos para todas.
