Perdonen la espera, ya salí de clases pero el trabajo que tengo se duplico… estúpida cosa navideña… bueno espero que les guste y se diviertan leyendo. No pasa nada trascendental pero me pareció lindo que papi Edward tenga su momento con Liz!,
Dejen RR! ESO me haría muy feliz… la amo y gracias por sus alertas y favoritos.. sabia que esta historia ya cumplió un año? Jajaj fue el 7pero ntp, las felicitaciones atrasadas se aprecian!
Ahora si
ITS SHOW TIME!
Familia
-es tan chiquita…-suspiro Edward viendo a Lizzie dormir en sus brazos.
-no es tan pequeña- dije divertida mientras besaba la frente de mi pequeña- como es la primera vez que la sostienes… es normal que pienses así de ella- lo mire calidamente y bese su barbilla.
-tal vez… ¿Qué edad tiene?- pregunto interesando apartando su mirada de la bebe.
-poco mas de año y medio- dije con un suspiro, recordando las veces que soñé con este momento desde Lizzie estuvo en mis brazos; Edward cargando a su hija.
-Woahhh… no puedo creer que me he perdido tanto de ella- su voz sonaba triste y mi garganta sintió un nudo que no me dejaba respirar.
Me levante del sofá donde nos encontrábamos acostados y camine con paso inseguro alrededor de la sala.
-perdóname, te juro que no quería quitarte ese tiempo con Lizzie, pero me pareció injusto para los 3 una relación a distancia. No quería ver a mi hija sufrir por tu perdida, yo viví en carne propia tu ausencia y me pareció de lo mas sensa-
-calma Bella, respira- Edward deposito suavemente a la pequeña en el sofá, cuidando que no quedara muy en la orilla. Se acerco a paso lento y me envolvió en un abrazo lleno de necesidad.
-se que lo hiciste por nuestro bien, y no te estoy reclamando nada. Soy incapaz de hacerlo, se que no tuviste elección, así que no te preocupes por esas cosas Bella. Pensaste en lo mejor para nuestra hija… yo hubiera hecho lo mismo- sus ojos dentaban amor y comprensión; sonreí tímidamente y bese sus labios con delicadeza. Había extrañado a este hombre mas que a mi vida.
-¿qué haría yo sin ti?- pregunte entre pequeños besos.
-lo mismo que yo sin ti. Eres mi vida Bella- me beso mas despacio, con amor y adoración- te extrañe tanto, extrañaba tanto tus besos, tus caricias, tu piel fundiéndose con la mía…-mi respiración se hizo mas irregular cuado escuche su voz ronca por el deseo que ambos empezábamos a sentir.
El dulce beso se fue convirtiendo en algo mas salvaje y apasionado, sus manos viajaban por mis costados y sentí como mi cuerpo empezaba a reaccionar por sus caricias, mis dedos se fundieron en su espalda; desesperados por tocar su tersa piel. Mi espalda se arqueo al sentir sus manos en mi cadera pegándome mas a su escultural cuerpo.
Solté un gritito de sorpresa cuando tomo mi trasero con sus manos y me levanto sin dificultad, obligándome a enredar mis piernas en su cadera. Mis manos se dirigieron a su cabello, donde me permití sentir la suavidad de este enredando sus mechones entre mis dedos. Sentí la fría dureza de la pared cuando Edward me recargo en ella suavemente, nuestros labios se separaron en busca de aire y Edward aprovecho aquello para descender sus labios por mi cuello, dando húmedos besos y suaves mordidas. No pude evitar gemir cuando comenzó a chupar mi garganta y sus caderas chocaron con las mías, sintiendo el efecto que había provocado ese beso en él.
-Edward… la niña- medio gemí al sentir como embestía contra mi. Dios… se sentía realmente bien…
-esta dormida- jadeo al sentir mis manos colocándose en nuestra unión tratando de separarlo de mi.
-puede despertar… además… no ha… ha cenado- ahogue un grito de placer en su cabello al sentir sus manos debajo de mi blusa.
-tu empezaste- dijo entrecortadamente mirándome con sus ojos oscuros como la noche.
-y ahora lo termino- dije con la voz ronca por el deseo y mirándolo de la misma manera. Ambos tratábamos de calmarnos y pensar con mayor claridad, no podemos hacer de la vista gorda cuando una bebe esta en la misma habitación que nosotros.
Escondió su rostro en la base de mi cuello y respiro profundamente tratando de calmar a su yo interno. Suspire frustrada, me moría por hacer el amor con el… pero ahora debíamos pensar en cierta inquilina que dormía plácidamente en el sofa.
Quite mis piernas de su cadera y me deslice por su cuerpo para salir de su alcanzase… lo que no fue buena idea ya que Edward gruño y lo sentí "crecer"de nuevo.
-Bella…-dijo como clara advertencia.
-fue un accidente, lo juro- mi voz sonó divertida y el solo me miro arqueando una ceja haciéndome sonrojar.
Escuchamos un suave quejido y unos sollozos que indicaban que mi pequeña se había despertado con hambre… y mal humor.
Me acerque rápidamente para ver como sus piecitos se salían de su cobija y hacia un tierno puchero con los ojos cerrados. Sin pensarlo mucho la tome en brazos y acune su carita con una de mis manos.
-¿qué ocurre mi vida, un mal sueño?- abrió esos impresionantes ojos verdes y me miro fijamente.
-mami…-susurro con voz somnolienta tomando mi cara con sus manitas- iaaa- dijo de nuevo con su ceño fruncido.
-si mi amor, tienes hambre- le sonreí y comencé a hacerle mimos para que no se desesperara.
-¿puedo ayudar en algo?- pregunto Edward en un susurro. Lo mire con una sonrisa mientra me acercaba con la niña en brazos.
-de hecho, puedes prepárale la formula, Fabi trajo algunas cosas de la bebe, están en el recibi- la voz de mi hija no me dejo terminar la oración.
-mío- exclamo feliz estirando sus manitas hacia Edward y gorgojeando encantada.
Edward la miro atónito por un momento, yo sonreí con timidez y trate de explicarle el porque de la afición de mi hija.
-le enseñe a reconocerte, a veces te llama "Ward" y en otras ocasiones nota el parecido entre sus ojos y dice que es ella. Creí que deberías ser tu quien le enseñara a decir "papa"-Su sonrisa era radiante mientra veía con ternura a la pequeña en mis brazos.
Lizzie, al ver que su papa no la tomaba como ella quería, arrugo la carita y amenazo con llorar soltando un suave sollozo. Edward al ver sus intenciones se acerco rápidamente a mi, tomando a la pequeña, y acunándola en su pecho diciéndole lo hermosa que era.
Me abrace a mi misma mirando la escena con un calor en el pecho, Edward se veía tierno con su rol de papa, nunca me perdonare ese año y medio que se perdió por culpa de ese juicio, pero pasaría el resto de mis días compensándolo de alguna u otra forma. Solté un suspiro involuntario y me acerque con cuidado, tratando de no romper el momento.
-ahora vuelvo, iré a preparar su formula….¿puedes entretenerla mientras preparo su baño y la formula?-pregunte en un susurro. El me miro con una sonrisa y siguió hablándole de manera suave mientras la llevaba a su alcoba.
Me dirigí con paso lento al recibidor y saque todo lo necesario para el baño y la cena. Tuve el biberón listo en 10 minutos, lo deje reposar en el microondas para que se mantuviera tibio hasta que terminara el baño de Lizzie. Tome la pijama de mi hija y me encamine hacia donde estaban mis 2 amores. Al llegar a la puerta escuche parte de la conversación que tenia padre e hija.
-eres la niña mas hermosa del mundo… claro esto no seria posible sin Bella. Todo ese encanto se lo debes a tu mama. Ella es una preciosidad, al igual que tu- aseche mi cabeza y mire la escena con una sonrisa. Lizzie estaba acostada en la cama con Edward a su lado haciéndole mimos y besando su naricita provocando que ella soltara algunos balbuceos y grititos de felicidad.
-wad!- hablo Lizzie metiéndose ambas manos en su boquita y soltando una risita al ver la sonrisa de Edward.
-si mi amor, me llamo Edward pero también soy tu papa, así como Bella es tu "mami"-dijo sacando sus manitas de su boca y moviendo sus deditos llamando su atención.
-mami-
-si mami se llama Bella, así como yo soy Edward pero puedes llamarme "papa"- razono Edward mirándola con una sonrisa picara.
-apa-nombro la pequeña mirándolo fijamente.
-bueno, eso ya es un gran avance- se acerco a su carita y beso sus mejillas repetidas veces provocando la risa de Elizabeth- te amo pequeña, tu y tu madre lo son todo para mi- susurro acariciando su cabello con amor.
-creo que llego la hora del baño- la pequeña se removió inquieta buscando de donde provenía mi voz, Edward alzo la mirada y me regalo una hermosa sonrisa torcida que hizo que mi corazón se saltara un latido.
-bien hermosa, es hora de que mami te bañe- la cargo con suavidad y se acerco con la intención de dármela pero hable antes de que lo hiciera.
-¿te gustaría ayudarme a bañarla?- abrió sus ojos a mas no poder y miro a la pequeña en silencio.
-¿no interrumpo un momento madre-hija?-pregunto con una sonrisa apenada. Negué divertida mientras caminaba hacia el baño con él siguiéndome el paso. Una vez dentro, coloque su ropita cerca de estante y me gire hacia mi bebe con una sonrisa.
-ahora, ¿podrías llenar la bañera con agua tibia?, no quiero que se resfríe ni nada parecido- asintió entregándome a nuestra hija y haciendo lo que le pedí. Le quite la ropa entre risas y besos, estaba un poco inquieta y creo que se debía a su nueva interacción con su papa. Una vez lista me acerque donde Edward y lo note muy nervioso con el jabón liquido en la mano. Sonreí entretenida mientras me agachaba y metía con suavidad a mi nena al agua calientita.
-cariño, olvide el shampoo y la esponjita de Elizabeth en la maleta azul, ¿podrías traerlos?- me beso en la mejilla y acaricio el cabello húmedo de Lizzie antes de salir apresurado por lo que le pedí.
Solté una risita mientras enjabonaba el cuerpo de mi hija- tu papa es adorable cuando no sabe que hacer ante algo desconocido, tu serás la encargada de mantenerlo alerta cielo- me miro fijamente antes de chapotear en el agua y mojarme como siempre hacia a la hora de bañarla.
Balbuceaba alegremente mientras la enjuagaba su espaldita con el jabón favorito de mi hija.
-aquí tienes- dijo un nervioso Edward que respiraba con dificultad.
Enarque una ceja al ver su condición- ¿Qué paso?- pregunte un tanto divertida por su mirada avergonzada.
-bueno… no encontraba algunas de las cosas que me pedias así que tuve que buscar en diferentes maletas y… me desespere un poco y termine botando todo en la sala…-mis risas se unieron a las de mi hija que reía al ver como sus piecitos flotaban en el agua cuando los alzaba.
-de acuerdo, eso significa que habrá que limpiar la entrada ¿no?- el solo sonrió inocente y yo negué con la cabeza ante su actitud infantil- bien, de eso nos encargaremos mas tarde, ahora ¿Por qué no vienes y me ayudar a bañarla?, estoy segura que a Lizzie le encantara tenerte con nosotras- se acerco con cuidado y se arrodillo a mi lado mirando a su hija con adoración.
Lizzie noto la presencia de Edward y se lo hizo saber con un gritito de alegría que nos hizo sonreír a ambos.
-wad!- los ojitos de mi hija brillaban y miraban detenidamente a su papa.
-no no cariño, ¿en que habíamos quedado?-le pregunto dulcemente Edward mientras trataba de aplicarle Shampoo sin que se fueran a sus ojos.
-apa- esa palabra le saco una sonrisa a Edward y beso su nariz haciendo feliz a mi hija por sus atenciones.
Estuvimos un buen rato en la tina, mas que nada por enseñarle a Edward como se baña a un bebe. Al principio se veía un poco nervioso, pero solo falto las sonrisas de mi hija para que se olvidara del miedo y disfrutara de los ruiditos y chapoteos de la pequeña. Decidí que le daría mas intimidad, a pesar de ser algo que solo Lizzie y yo hacíamos, era hora de que Edward pasara el mayor tiempo posible con ella.
Solté el cuerpecito de mi bebe y me gire encarando a Edward- veo que lo llevas mejor, así que como premio los dejare solos unos momentos mientras arreglo lo que sea que hayas hecho ahí fuera- antes de que pudiera irme me tomo una mano y me acerco a su cuerpo dejando que su aroma me envolviera por completo.
Me beso suavemente los labios, casi como una caricia, dejándome aturdida por un minuto- gracias-susurro cerca de mis labios. Estuve a punto de decir algo pero el chillido de Liz reclamando a su papa nos hizo separarnos y dirigirnos en donde se nos requería.
No pude evitar soltar un chillido al ver el desastre que Edward había dejado en la entrada, negué fastidiada y me pregunte mentalmente porque no había pedido ayuda antes si no encontraba lo que le pedí. Estuve entretenida limpiando alrededor de 15 minutos, había muchas cosas regadas pero básicamente fue ordenar todo de nuevo en la maleta. Después de dejar el suelo a la vista, me gire para checar a mis 2 amores en el baño.
-¿Quién baño a quien?-comente divertida al ver a mi Edward mojado de pies a cabeza y con espuma de baño en su cabello y parte de su camisa. El solo se encogió de hombros, ignorando mi broma para ver a su hija chapotear en el agua. Me acerque con una sonrisa y mi hija al verme estiro sus bracitos para que la cargara.
-bien corazón, ahora vamos a ponerte una pijama calientita ¿si?-Edward amablemente me paso una toalla, la tome y envolví a mi hija con ella para llevarla de nuevo al cuarto de Edward.
Una vez lista y con pijama puesta, me fui a buscar el biberón de mi niña a la cocina. Al regresar Lizzie tenia un tierno pucherito mientras Edward jugaba con sus piecitos encantado.
-bien amor, es hora de que comas algo- la tome entre mis brazos y la acune en mi pecho esperando que estuviera cómoda. Acerque el biberón a su boquita y ella rápidamente lo tomo entre sus labios y succiono con desesperación, tomado el biberón entre sus manitas. Sus ojos estaban fijos en los míos, sonreí mientras la veía comer, era un pedacito mío y de Edward.
-nunca creí jamás verte mas hermosa, pero con tu rol de mama estas mas que impresionante- susurro Edward embobado mirando comer a Lizzie y escuchar los ruiditos que emitía.
Me sonroje pero no hice acopio de responderle, mire a mi bebe y ella miraba a su papa sin prestarme atención.
-Pronto dejara el biberón…- comento Edward mirándola con gran detenimiento.
Lo mire con una ceja alzada pero respondí de todos modos- es verdad, ya es hora de que empiece a tantear comida solida, pero eso será poco a poco-
-¿la has llevado al pediatra?- su voz era suave como un murmullo.
-bueno, en Italia teníamos a una pediatra que era muy buena en su área. Ha estado llevando el caso de Lizzie desde antes que naciera por ser un feto de alto riesgo por mi condición- sonreí con tristeza, fui tan tonta al dejarme consumir por la depresión… estuve a punto de perder a mi pequeña por mi descuido.
-Bella…-empezó Edward pero lo detuve con un movimiento de cabeza, no quería mas regaños ni comprensiones, fue mi error y le puse un alto antes de que empeorara.
-bien, Janet era una gran pediatra y le administro todo lo importante a Liz cuando era pequeña. Estábamos a punto de discutir las mejores maneras de hacer a Liz comer compota cuando nos llamarón para presentarnos al estrado para ver la condición de Phil, lo demás ya lo sabes- dije apenada viéndolo con timidez.
-bueno, no estaría de mas si la llevas a revisión, solo para cerciorarnos que todo esta bien con ella- dijo pensativo mirando a mi pequeña que ya caía rendida en mis brazos- déjame hacer una llamada- se levanto rápidamente y fue por su celular que se encontraba en el buro a lado de la cama.
-si, Karla. Buenas noches. Necesito que me digas si tengo pacientes mañana- me miro de reojo y sonrió al ver a mi niña dormida. Se acerco y beso su cabecita no sin antes robarme un dulce beso que me hizo suspirar- bien, modifica esas 2 citas para el sábado y deja el resto del día libre para una sola paciente- me miro preguntándome silenciosamente el nombre de nuestra pequeña.
-Elizabeth Marie Cullen-susurre mirando a mi hija con amor.
El jadeo de Edward me hizo alzar la cabeza y mirarlo asombrada por tener los ojos acuosos.
-si… perdona Karla, la paciente es Elizabeth Marie Cullen- me miro con sus ojos brillando de la emoción- si… por favor, gracias Karla, que tengas buena noche- colgó y dejo el teléfono en donde lo tomo anteriormente. Se sentó a mi lado en la cama y abrazándome de la cintura me dio un beso en la mejilla y descanso su cara en mi cuello, haciéndome tiritar.
-jamás pensé que tendría mi apellido-susurro dejando dulces besos por todo mi cuello. Suspire y me rendí a sus caricias mientras contemplaba a la personita mas importante de nuestras vidas.
-es tu hija, tenía todo el derecho de portar tu apellido- sentí los labios de Edward en mi nuca y un fuerte suspiro salió de sus labios erizándome la piel.
-te amo, y gracias por todo Bells, eres lo mejor que me ha pasado en la vida- sonreí feliz de tenerlo a mi lado, lo había extrañado horrores estos años. Con cuidado, separe mi mano del cuerpo de Liz para llevarla a la nuca de Edward y atraerlo mas a mi- Te amo- susurre girando mi cabeza y chocando con el sedoso cabello de mi dios personal, aspire fuertemente, dejándome embriagar por su aroma.
Pasaron unos segundos antes de que Liz se removiera en mis brazos y comenzara a lloriquear como es costumbre por una pesadilla. Edward se puso alerta y se separo de mí para ver con el ceño fruncido a su nena.
-¿Qué tiene?- silenciosamente sus ojos me pidieron cargar a Liz, se la entregue sin mediar palabra y el la estrecho con fuerza tratando de calmar sus ruiditos de molestia.
-desde hace unos meses empezó a ponerse inquieta cada vez que salíamos. Al llegar a casa siempre nos despertaba con sus gritos y nos costaba detener su llanto. El sábado pasado notamos un cambio en ella y parecía dormir bien, creímos que las pesadillas habían acabado, pero al parecer cantamos victoria demasiado rápido-suspire y acaricie la cabecita de mi bebe- me preocupa que lo que sueñe pueda ser grave a su edad, la lleve con Janet para que me explicara ese asunto, pero me dijo que solo eran problemas para dormir, cuando ella se sienta cómoda dejaría de llorar y tener pesadillas. Lo que me hace pensar si lo que hago esta bien-susurre en un murmullo.
-eres una buena madre Bella- su voz remarcaba cada palabra con firmeza- no es tu culpa que la pequeña tenga sueños inestables, dime ¿ha estado en alguna situación donde la gente se alborote a su alrededor?-pregunto tratando de hacer callar los lloriqueos de Elizabeth.
Lo pensé por un momento antes de responder- bueno, había tenido que presenciar unos cuantos juicios, no podía dejarla sola por mucho tiempo. Es muy pequeña para quedarse sola, aun y con la niñera que tenia para ella. ¿Crees que eso la este perjudicando?- me sentía asustada, no quería que mi bebe sufriera y menos si yo tuve que ver con eso.
-pienso que por ser mas pequeña, los ruidos y gritos la alteran mas, sería cuestión de hacerle ver que nada le va a pasar, que estaremos aquí para cuidarla-Lizzie se movía con desesperación, su llanto fue haciéndose mas audible hasta un punto que empezó a gritar con ímpetu. Edward estaba pálido y trataba de calmarla pero no daba resultado.
Con delicadeza, separe a Edward de Liz, y me pare con ella en brazos para cantarle. Su llanto empezó a disminuir y sus ojitos se abrieron lentamente para fijarlos en los míos. Edward tenía razón, su mirada denotaba miedo. La estreche mas a mi cuerpo y el suyo se acurruco en mi pecho tratando de controlar los hipos que aun salían de ella.
-mami- susurro con voz cansada.
La lleve a la cama donde se sentó junto a su papa y comenzó a jugar con sus piecitos tratando de distraerse de dormir, aunque su cara la delataba, se estaba muriendo de sueño.
-¿esto es siempre en las noches?- pregunto Edward acariciando el cabello de Liz con ternura.
-casi siempre, solo logro que duerma mejor si la llevo a la cama conmigo- dije en un susurro- quiero que duerma sola, pero no se a que le tiene miedo- Edward me dio una dulce mirada antes de tomar mi mano y besarla con suavidad.
-te prometo que mañana averiguaremos que es lo que tiene. Un amigo mío trabaja como psicólogo infantil, podría darnos respuestas al comportamiento de Liz- simplemente asentí y lo mire con una sonrisa, definitivamente no hubiera durado mucho más sin él. Lo es todo para mí.
El silencio de la habitación fue roto cuando un familiar maullido se escucho en la base de la cama. Mis ojos se encontraron con los preciosos ojos de mi minino y este ansioso y expectante se subió a mi regazo para recibir afecto de mi parte.
Lo tome entre mis brazos y acaricie su espalda mientras soltaba uno que otro ronroneo- ¡Lean!, dios pequeño te extrañe- el susodicho me dio una profunda mirada antes de acomodarse en mis piernas y hacerse bolita como siempre lo hacia años atrás. Mi hija no paso desapercibido al pequeño amiguito que nos acompañaba, estiro sus bracitos para que la abrazara y así conocer al nuevo inquilino de la cama. Cuando tome a mi nena en brazos, Lean se percato de su presencia y se retiro de mis piernas para darle su lugar a Lizzie. Esta no apartaba la mirada de Lean, se veía curiosa y temerosa a la vez.
-me preguntaba donde se había metido- comentó Edward después de un momento viendo a Lizzie y a Lean interactuar juntos. El pequeño minino se acerco con lentitud a mi hija y dejo que esta posara una mano en su lomo. Mi hija estaba encantada, siempre quiso un animalito desde que vimos a los cachorros de nuestra vecina la Sra. Copster, sin embargo las hermanas de Phil alegaban que una mascota era lo último que necesitaba esta familia. Rodeé los ojos mentalmente por aquello, era una tontería.
-creo que se agradan- dije un tanto divertida al ver a Lean acurrucarse en las piernitas de Liz.
-creo que acaba de encontrar una nueva amiga- Edward parecía hipnotizado al ver a su hija jugar. Sonreí complacida al verlo tan feliz, merecía este tiempo con Liz.
-bien, ya que ambos se llevan de maravilla, creo que iré a cambiarme- Edward asintió y yo me levante, no sin antes dejar a Liz en la cama, me pare en busca de mi maleta y mis artículos de aseo. Una vez los hube encontrado, me metí en el baño y espere pacientemente por el agua tibia para relajarme antes de salir y encontrarme con mi nueva familia.
EPVO
-no amor, mami solo se esta poniendo la pijama- le dije a Liz al ver que estaba a punto de llorar por no ver a Bella.
La tome con mucho cuidado y la acune en mi pecho tratando de que se calmara. Sabia que apenas había comenzado a hablar pero ya estaba ansioso por escuchar todo lo que mi hija quería decir. Era absolutamente hermosa. Sabía que todo aquello era gracias a la belleza innata de Bella. Suspire pesadamente, estaba seguro que tendría que contratar vigilancia para mi niña cuando creciera, no iba a permitir que un baboso la molestara o quisiera algo con ella. Primero muerto.
Su llanto dejo de fluir pero pequeños sollozos salían de su pecho. Me acerque a su rostro y bese sus mejillas y naricita haciendo que me prestara atención y olvidara por un minuto su malestar.
-ya tranquila Liz, papi esta aquí para cuidarte- dije con una sonrisa al ver que llevaba sus manos a su cabello y lo revolvía como pensando algo. Definitivamente era hija de Bella, simplemente adorable.
-api?- pregunto con su ceño fruncido.
-no mi amor, es papi- mi sonrisa se amplio la ver como lo meditaba.
-mami?-
-si, es como mami pero en vez de la "m", es con "p", papi-
-pfff. Pffa…pfaapi- su ceño se frunció más y sus ojitos se volvieron cristalinos.
La abrace mas fuerte y bese sus mejillas para calmarla- tranquila, no pasa nada. Otro día será- me miro haciendo un puchero pero creo que me entendió ya que no lo volvió a intentar. Sonreí, tenia ese carácter de Bella que la hacia verse mas encantadora de lo que ya es.
Escuche la puerta del baño abrirse y mi boca se sintió seca ante la presencia de tal espectáculo. Bella tenía el cabello suelto, esparcido en suaves hondas por sus hombros. Una suave tela de satín y encaje rojo cubría su majestuoso cuerpo. Podía ver la pequeña tanga que usaba que era cubierta por un mínimo de encaje que llegaba hasta sus muslos. La parte frontal dejaba ver todo el perlado busto de mi diosa y un pequeño broche floral me indico que se abría de frente.
Trague en seco cuando la vía acercarse a mi. Sus pasos eran felinos pero sin intención de seducir. Esta mujer va a matarme.
-¿sucede algo?- pregunto mirándome con una ceja alzada. Me limite a negar con la cabeza antes de calmar mis humos y dejar que mi novia y mi hija lo noten. Respire profundamente y la mire descaradamente de arriba a bajo.
-te ves increíble- mi voz salió ronca pero no hice nada por ocultarlo.
Sus mejillas se sonrojaron pero no dijo nada al respecto. Se acerco a tomar a Liz de mis brazos y se acomodo en un lado de la cama para poder poner su pequeño cuerpecito en medio de esta.
-ahora se buena niña y duérmete. Hoy lo harás con nosotros pero después tendrás una habitación para ti sola- acaricio su naricita con un dedo y ella sonrío al sentir el contacto de su mama.
-bien, al parecer tendremos 2 inquilinos esta noche- comente al ver que Lean no se bajaba de la cama y no parecía querer hacerlo. Suspire resignado y me acomode a lado de mis chicas. Bese la cabeza de cada una y susurre un "te amo" a Lizzie antes de que cayera dormida en los brazos de su mama.
-me esta costando toda el alma no arrancarte esa escusa de tela y hacerte mía- me miro a los ojos y una sonrisa picara apareció en sus labios.
-no podemos, Lizzie y Lean están con nosotros, así que creo que tendrás que controlarte mas- gruñí en protesta y ella solo soltó una risita ronca, demostrándome que sentía lo mismo que yo en estos momentos.
-mañana después de la cita de Liz, tenemos que ir a casa de mis padres- vi como se tensó y me miro preocupada- ellos te adoran Bella, y mas adoraran a esta pequeña. Esme estará complacida de que al fin uno de nosotros le hayamos dado un nieto. No te preocupes, todo saldrá bien- me dio una sonrisa nerviosa pero acepto sin quejarse. Me acerque más a ella y bese sus labios suavemente haciendo que ambos suspiremos por anhelo y frustración.
Nos separamos a regañadientes y sentí su mano en mi mejilla dándome una sensación de paz que creí nunca volver a sentir.
-te amo, y gracias por dejarnos entrar a tu vida- sonreí y tome su mano que descansaba en mi rostro y la lleve a mis labios dándole un dulce beso a sus nudillos.-ustedes son mi familia, haría todo por ustedes- su sonrisa era hermosa, sus parpados empezaban a cerrarse por el cansancio del día.-duerme Bella, velare el sueño de ambas- suspiro contenta antes de caer en un profundo sueño como mi hija. Decidí seguir su acción y deje que el cansancio me tomara, mañana sería un día muy largo, pero no podía ser más feliz. Tenía a mis 2 chicas a mi lado. No puedo pedir más que eso.
Meresco RR¡? ANDELE! No sean malas:… yo se que quieren… nos vemos para "un vida…"
