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Capítulo 25: Cuidado de las Criaturas Mágicas

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'¡Se ha ido por ahí!'

Harry abrió los ojos de par en par y se incorporó en la cama después de que aquel grito producido por Ron hubiera alcanzado sus oídos, despertándolo. Inclinándose a un lado sobre el colchón palmoteó la mesilla de noche hasta que dio con sus gafas y se las puso, todavía pestañeando a cada segundo debido a lo que la luz de ese nuevo día penetrando a través de las ventanas de su dormitorio le molestaba. Miró el reloj despertador y no hizo más que producir un gruñido de molestia dejándose caer de nuevo de espaldas sobre el colchón tras haber visto que todavía no eran ni las ocho de la mañana. ¿Cómo diablos era posible que Ron estuviera despierto? ¿Acaso regalaban algo? ¿Vales para comida basura? ¿Un jamón? No tenía ni la más mínima idea de qué diablos había provocado que su dormilón amigo se levantara tan temprano en un día de vacaciones, pero sin duda debería de recomendarle a Molly que lo llevara a un médico. Necesitaba ser revisado de urgencia porque como mínimo había tomado alguna especia de substancia psicotrópica.

'¡A la derecha!' Harry miró con hastío en dirección a la puerta después de que aquel nuevo grito por parte de su mejor amigo alcanzara sus oídos, indicándole que estuviera donde estuviese, se estaba acercando a su cuarto a más velocidad de la que a Harry le habría gustado.

'¡No, no! ¡A la izquierda!' después de aquella corrección de Luna el ojiverde escuchó los pasos apresurados a lo largo del pasillo y un portazo, seguido de varios gritos que incluso lo llevaron a pensar que allí estaba realizándose alguna especie de sacrificio humano '¡Ron, lo tienes!'

'¡No! ¡Él me tiene a mí, que es muy diferente! ¡Quitádmelo! ¡Quitádmelo, por lo que más queráis!' los chillidos horrorizados del pelirrojo volvieron a sobresaltarlo y se incorporó en la cama una vez más preguntándose, y ahora haciéndolo de veras, qué diablos estaba sucediendo en aquella casa.

'¡No te muevas, Ron! ¡Si te quedas quieto no te hará daño!' la voz de Xenophilius se unió a la fiesta, confundiendo todavía más al ojiverde. ¿De qué diablos estaban hablando?

'¿¡Hacerme daño! ¿Aparte de ser horripilante puede lastimar?' preguntó con pánico el más joven de los Weasley.

'Por supuesto, ¿no has visto qué dientes y qué zarpas tiene?' le respondió Luna con su omnipresente tono soñador, como si en realidad le estuviera comunicando que fuera lo que fuese que estaba sobre Ron, era la criatura más enternecedora del mundo aún cuando pintaba que no era así ni de lejos por todo el jaleo que se estaba armando. ¿Qué diablos se traerían entre manos? Harry se sentía curioso al respecto e iría encantado a echar un vistazo, pero apenas había dormido dos horas y el ser despertado con tal alboroto lo hacían decantarse más bien por quedarse entre las sábanas de su confortable cama.

'¿¡Os importaría no hacer tanto ruido! ¡A algunas personas nos gustaría dormir un poco más en los pocos días libres que tenemos!' Tonks no disimuló para nada su enfado en su tono de voz y Harry se sintió agradecido porque hubiera reclamado lo mismo que él pensaba. Ahora sólo quedaba que-.

'¡ME HA MORDIDO! ¡HIJO DE- AY!' Ron profirió un grito de dolor y acto seguido se escuchó un golpe seco que Harry habría jurado haber oído contra la pared del cuarto que estaba al lado del suyo.

'¿Estás bien, Ronald?' la voz de Luna no sonaba preocupada en lo más mínimo.

'¿A ti qué te parece?' se quejó el aludido con un tono de voz desesperado.

'Dudo mucho que te haya hecho más daño del que tú le has hecho a él. Lo has estampado contra la pared' Xenophilius sí que se notaba preocupado, pero no precisamente por Ron. Aquello le parecía suficiente a Harry para saber que lo de su mejor amigo no era grave en lo más mínimo.

'¿¡Y yo qué! ¡Pudo haberme pasado la rabia!' exclamó el pelirrojo.

'No digas tonterías, Ronald'

'¿Pero es que no vais a dejar de hacer ruido?' la voz de Tonks se aproximaba ahora a toda velocidad por el pasillo mientras Harry podía escuchar sus pasos apresurados pasando de largo por delante de su puerta hasta detenerse unos metros más adelante 'Por Merlín, ni siquiera son las - ¿¡Qué cojones es eso!' la pregunta le salió con un tono tan agudo que Harry definitivamente se levantó de la cama para saber qué estaba sucediendo.

Apresurando sus pasos hacia la puerta de su dormitorio, la abrió en el momento preciso en el que Hermione asomaba la cabeza desde su cuarto con expresión somnolienta y el cabello revuelto. El corazón le dio un brinco y sus miradas se encontraron mientras un sinfín de mariposas rondaban en el pecho del moreno, razón por la que de seguro la castaña eludió a toda velocidad sus ojos para centrar sus atenciones en el fondo del pasillo, donde Tonks se encontraba frente a la puerta del dormitorio donde dormía Ron. Harry tragó saliva y también miró en aquella dirección para ver a Dora vestida con un llamativo pijama de seda rosa fucsia de dos piezas mirando algo con expresión de absoluto desconcierto.

'Un Nargle, ¿qué más podría ser?' Luna respondió a la pregunta de la Auror como si considerase que debía revisar su vista.

'¿Un qué?' Tonks retrocedió a toda prisa hasta que pegó su espalda contra la pared, frente a la puerta donde había estado asomada hasta ahora 'No, no, no. Luna, aleja esa cosa de mí' Harry alzó las cejas y enseguida su atención recayó en la espalda de Hermione cuando ella pasó a toda velocidad a su lado, dirigiéndose hacia donde estaban los demás.

'¿Qué diablos-? ¿Eso es un Nargle? la castaña también brincó hacia atrás tan pronto como alcanzó a ver lo que fuera que Luna le había mostrado, llevándose un sobresalto que el ojiverde pudo sentir en carnes propias y que sin duda lo llevó a asustarse él sólo, sintiendo cómo el ritmo cardíaco se le aceleraba '¡Pero entonces de verdad existen!' exclamó abrumada tan pronto como pareció salir del shock del momento, apresurándose a caminar de nuevo hacia el interior del dormitorio con aparente interés y logrando que el moreno sintiera, en esa ocasión, una gran curiosidad aparte de unos enormes nervios que sin duda lo inquietaron.

'Por supuesto que existen' Xenophilius parecía de algún modo herido por aquella alusión.

'Claro… Eh… Sí' balbuceó Hermione, traspasando en esta ocasión a Harry la sensación de un cosquilleo molesto, como de incomodidad 'Pero como nunca había visto uno pensé que eran como Santa Claus o… los… Gremlins' añadió a continuación con un tono que el moreno habría anotado en el apartado de sarcasmo involuntario '¿Cómo diablos nunca he visto uno? Creí que de existir serían diminutos' dijo a continuación 'Es decir… Habitan en los muérdagos, ¿no es así? Por lo tanto deberían de ser más… microscópicos. Esa cosa es definitivamente más grande que un-'

'Hermione, hazte un favor y cierra el pico que lo que estás diciendo empieza a perder sentido y lógica' le pidió Tonks, quien comenzó a acercarse a donde la castaña estaba para echar un vistazo por encima de su hombro '¿Eso habita en los muérdagos? ¡Pero si es el triple de grande!'

'Eso es precisamente lo que trataba de decir yo antes de que me interrumpieras' le reprochó Hermione mientras que Harry se percataba de que ya no podía soportar la expectativa que estaban creando en él y echó a andar en dirección a los demás esperando ver, al fin, el aspecto que tenía uno de esos Nargles de los que tantas veces había oído hablar a Luna. Claro que por las reacciones de Hermione y Tonks no esperaba que fuera algo precisamente digno de ver. Se situó detrás de Dora, junto al marco de la puerta, y miró por encima de su hombro en dirección al interior del cuarto, asustándose sobremanera en cuanto vio la criatura que Luna sostenía entre sus brazos, aparentemente inconsciente. Escuchó un alarido proveniente de Hermione – de seguro había podido sentir su sobresalto -, situada justo delante de Tonks y pronto sus ojos se encontraron con los de ella antes de que ambos dirigieran de nuevo la vista al regazo de la joven rubia para seguir observando a aquella curiosa criatura.

Se trataba de un ser que, como bien Hermione había nombrado anteriormente, guardaba cierto parecido con esos Gremlins de la película. Pero no con aquellos dulces y hermosos que daban ganas de achuchar entre los brazos de uno, sino con los otros el resultado de que a las bolitas de pelo con enormes ojos que expresaban dulzura los hubieran rociado con agua. Ocupaba las dos palmas abiertas de Luna y todavía sobresalía un poco más. Estaba completamente desprovisto de pelo, aunque parecía que en la cabeza y en las patas le salía una especie de pelusilla gris que lo llevó a arrugar la nariz con disgusto. Tenía las orejas grandes y puntiagudas, el rostro arrugado, su cuerpo parecía ser más pequeño que su cabeza y tenía patas cortas, pero con grandes zarpas provistas de unas uñas que sin duda tenían todo el aspecto de lastimar en caso de recibir un zarpazo. Y pensar en eso último, lo llevó a apartar la mirada de aquel ser para buscar a su mejor amigo en el interior del cuarto, encontrándolo sentado sobre la cama mientras Xenophilius le aplicaba un ungüento amarillento sobre el hombro derecho. Harry se fijó en que tenía la camiseta rasgada en esa zona y, cuando el padre de Luna se apartó, comprendió bien por qué. Tenía un zarpazo en el hombro y la marca de una dentadura en la clavícula.

'¿Te encuentras bien, Ron?' preguntó y él abrió los ojos para contemplarlo con una expresión de dolor.

'Sobreviviré. Sea lo que sea que me está aplicando el señor Lovegood, alivia' respondió.

'No son más que heces de unicornio mezcladas con una simple crema casera de aloe vera' Ron palideció y se apartó del hombre a toda prisa profiriendo un chillido de sobresalto que llevó a Tonks a contener una carcajada 'Sé que puede resultar repulsivo para algunos, pero las heces de unicornio tienen un gran poder cicatrizante y si no te aplico un poco más me temo que esas heridas podrían infectarse' Harry vio cómo el pelirrojo le enviaba al hombre una mirada de auténtico reproche antes de volver a acercarse a él para permitir que prosiguiera haciéndole las curas.

'Señor Lovegood' lo llamó Hermione con tono temeroso.

'¿Sí, querida?'

'¿Cómo es posible que el Nargle sea tan desproporcional al lugar en el que vive?' le preguntó y de pronto Luna y su padre estallaron en una carcajada que llevó a Harry a fruncir el ceño al tiempo que sentía un cosquilleo que le indicaba que Hermione no podía sentirse más incómoda que en ese instante. Él entonces comprendió a qué se debía: no le gustaba desconocer algún dato y no le agradaba en lo más mínimo el verse obligada a preguntar para recibir como respuesta lo que él entendía era una risa de burla.

'Como bien dijiste antes, querida Hermione, los Nargles son microscópicos' dijo Xenophilius mientras la miraba por encima de su hombro y se incorporaba 'Tan sólo es necesario conocer el hechizo oportuno para agrandarlos y poder disfrutar de su belleza a un tamaño más… visible' Harry frunció el ceño mientras volvía a contemplar al ser entre las manos de Luna. ¿Acababa de decir que esoera bello? Sin duda para gustos existían los colores y para los jardines, las flores.

'Oh' el moreno podía notar en carnes propias la impotencia de Hermione en ese momento. Se sentía estúpida y él lo sabía y por esa razón no hizo más que contemplarla con el ceño fruncido.

'Bien, ahora que ya todo ha quedado aclarado y el bicho ya no anda correteando por ahí, regresaré a la cama. Con suerte todavía podré dormir un par de horas más' informó Tonks tras haber lanzado un suspiro.

'La próxima vez que alguna criatura nos dé problemas, recordaré silenciar tu dormitorio para no molestarte' le dijo Xenophilius con tono amable, a lo que Dora respondió con una sonrisa forzada antes de moverse a un lado para no llevarse a Harry por delante y después alejarse a lo largo del pasillo.

'¿Se pondrá bien?' el moreno le hizo la pregunta a Luna mientras señalaba al Nargleentre sus manos.

'Oh, sí. Aunque Ron lo lanzó con mucha fuerza contra la pared, supongo que se despertará de nuevo dentro de unos minutos' respondió la rubia.

'Y yo no querré estar aquí cuando eso suceda. Al igual que Tonks, regresaré a la cama' Hermione se volteó y se encontró de frente con Harry, logrando que de nuevo a él le brincara el estómago cuando sus miradas volvieron a encontrarse 'Hasta después' murmuró y acto seguido se alejó a toda velocidad.

'Yo me temo que haré lo mismo. Nos vemos después, chicos' el moreno se despidió de todos con un amago de cabeza, miró por última vez a aquella horrible criatura y después se encaminó de regreso a su cuarto. Una vez allí fue hacia su mesilla de noche, tomó la varita y lanzó un hechizo silenciador hacia la puerta de su dormitorio antes de meterse de nuevo en la cama esperando, al igual que Tonks, dormir aunque sólo fueran un par de horas más.

Harry se despertó de un sobresalto en medio de la oscuridad que bañaba su cuarto. Respirando de forma agitada se movió a un lado y buscó sus gafas en la mesilla de noche, apresurándose a encender la luz para echar un vistazo al reloj tan pronto como sus lentes se encontraban sobre el puente de su nariz. Eran ya más de las dos de la madrugada y lanzó un suspiro llevándose una mano al pecho sin comprender muy bien por qué se había despertado tan agitado. Que él recordara no estaba teniendo ninguna pesadilla, ¿así que por qué su corazón seguía todavía acelerado y su pecho estaba siendo invadido por aquellos molestos cosquilleos que le indicaban malestar? No lo entendía. No al menos hasta que su cerebro se despejó lo suficiente como para darse cuenta de que quizá aquellas emociones no eran suyas, sino de…

'Hermione' murmuró apartando las sábanas de un fuerte tirón y saltando de la cama en dirección a la puerta varita en mano.

Haciendo el mínimo ruido posible salió al pasillo y se acercó al dormitorio de la castaña notando cómo su cuerpo comenzaba a temblar sin que pudiera evitarlo. La sensación de desasosiego dentro de él aumentó y lo mismo sucedió con su respiración. Tomando bocanadas de aire al igual que si hubiera corrido una maratón hasta allí, abrió la puerta del cuarto de la castaña y encendió la luz que había junto a la puerta. Sus ojos se posaron al instante en el cuerpo inquieto de Hermione sobre la cama. Se movía de tal forma que parecía que quería liberarse de alguna especie de atadura y en su rostro pudo ver una expresión de desesperación que lo impulsó a cerrar la puerta tras su espalda, murmurando un Muffliatoen caso de que al despertarla profiriera algún sonido más elevado de lo común que pudiera despertar a los demás habitantes de la mansión. Se acercó hasta ella y tras haber colocado su varita encima de la mesilla de su mejor amiga, se sentó en el borde del colchón y situó sus manos en los hombros de la castaña. No fue necesario que la agitara. Tan pronto como la tocó, Hermione abrió los ojos y se incorporó de forma brusca soltando una gran bocanada de aire a través de la boca, como una especie de grito ahogado.

'Hey' le dijo Harry con voz suave al tiempo que se incorporaba, contemplándola con el ceño fruncido en un gesto de preocupación '¿Te encuentras bien?' ella suspiró frotándose los ojos y después de unos segundos, asintió. La observó en silencio, consciente de que acababa de mentirle ya que todavía podía sentir aquella opresión en el pecho, pero no dijo nada al respecto '¿Quieres hablar de ello?' Hermione eludió su mirada e hizo que el corazón le brincara, algo que no supo si debería de preocuparlo o no. Al menos hasta que comenzó a sentir la calma invadiéndolo poco a poco, indicándole que la chica parecía estar recuperándose al fin de la pesadilla que tanto la había inquietado.

'Estoy bien, Harry. Gracias por haberme despertado' le dijo con somnolencia mientras se frotaba los párpados y sin atreverse a mirarlo a los ojos aún.

'No hay de qué' el moreno, con un vacío en el estómago del que sabía no podía culparla a ella, se inclinó sobre la mesilla de noche y recogió su varita antes de ponerse en pie.

Su momento de heroicidad había llegado a su fin y lo mejor que podía hacer era regresar a su dormitorio, donde no vería cómo su mejor amiga no era capaz siquiera de mirarlo a la cara. Aunque no podía decir que la culpara de ello después de lo que había sucedido esa tarde, cuando todo el asunto del Nargle por fin quedó en una anécdota para recordar después de que lo devolvieran de regreso al muérdago del que había salido. Todos habían presenciado el instante en el que Xenophilius Lovegood lo reducía de regreso a su tamaño natural una vez se había despertado del desmayo provocado por el golpe contra la pared, para después devolverlo a la planta que colgaba en medio del salón de la mansión y la cual había pasado completamente desapercibida para Harry hasta ese momento. Porque la verdad no se había fijado que de la lámpara colgara un muérdago, uno de los símbolos navideños por antonomasia que dictaba que las dos personas que se encontraran debajo, por tradición, debían de compartir un beso, sino hasta que Luna se la había señalado como hogar del Nargleaccidentado.

'¿Cuánto tiempo lleva eso ahí?' le preguntó Harry a la muchacha rubia mientras mantenía los ojos clavados en el muérdago que había sobre su cabeza, extrañado de no haberlo visto antes por lo mucho que destacaban el verde de sus hojas y las bolitas rojas en contraste con la lámpara dorada.

'Cuando llegamos ya estaba ahí. Al parecer lo colgó Jane el mismo día que decoraron la casa con los demás motivos navideños' respondió y Harry la miró en el momento justo en el que Luna se ponía de puntillas para depositar un beso en su mejilla que lo sonrojó al instante 'Lo tradicional es besar en los labios, pero estoy segura de que de hacerlo no saldría impune' le susurró la rubia con un tono de voz semejante al que emplearía alguien que revelaba un gran enigma mientras sus enormes ojos azules escaneaban el salón.

El moreno miró a su alrededor también y tragó saliva cuando un pinchazo se le instaló en el pecho al ver que tanto Ron como Ginny los contemplaban con sus ceños fruncidos. Enseguida desvió la vista hacia otro lado para eludir aquellas miradas de reproche, clavándola en una Hermione que se encontraba de pie junto a la banqueta del piano con los brazos cruzados contra su pecho. Sus ojos marrones estaban fijos en el libro de partituras que su padre tenía entre sus manos mientras asentía a lo que fuera que éste le decía de alguna de las composiciones representadas en el cuaderno.

'¿Procedemos?' Xenophilius rompió en ese instante el silencio que se había apoderado del lado derecho del salón, lejos de donde Hermione y su padre parecían enfrascados en una conversación musical compartiendo opiniones a un tono tan confidencial, que apenas llegaban murmullos a donde Harry se encontraba. Las miradas se centraron entonces en el hombre de larga cabellera rubia y en el ser que sostenía entre sus brazos. El Nargle en ese instante estaba completamente despierto, pero para nada parecía aquella criatura fiera que el ojiverde había pensado que era después de los gritos proferidos por su mejor amigo, sino que más bien incluso inspiraba ternura muy a pesar de su aspecto. Con sus enormes ojos pardos semejaba un cachorro asustado mientras miraba a su alrededor, encogido entre los brazos de un Xenophilius que no hacía otra cosa que meterle la tetilla de un biberón de leche en la boca.

'¿Es posible que algo tan feo me dé pena?' susurró Tonks detrás del ojiverde y él sonrió de medio lado enviándole una mirada por encima del hombro 'Ron, ¿qué le hiciste para que te mordiera? Míralo ahora tan tranquilito. Parece incapaz de dañar a una mosca' el pelirrojo contempló a Dora con expresión de sentirse insultado mientras se llevaba una mano al hombro, donde el Narglelo había herido. Tenía la boca abierta para responder, pero antes de que pudiera hacerlo Luna se le adelantó.

'Los Nargles tienden a atacar cuando se sienten en peligro. Ronald no lo hizo aposta, pero con sus aspavientos lo asustó y por eso se lanzó a por él' explicó con tono soñador.

'Es normal que me asustara, ¿no os parece? ¿O es que vais a decirme que vosotros os quedaríais quietos si eso corriera en vuestra dirección?' se defendió el chico con las mejillas sonrojadas.

'Pero es normal que fuera hacia ti, Ronald. Tienes el pelo naranja, un color que se asemeja mucho a las guindas del muérdago. Quizá tenía hambre y…' Luna se encogió de hombros.

'¿¡QUÉ! ¿¡QUERÍA COMERME!' exclamó Ron, horrorizado.

'No chilles o de nuevo lo alterarás' le dijo el señor Lovegood con voz pausada y él retrocedió, escondiéndose tras su hermana pequeña. Ginny lo miró de reojo con expresión asesina y Harry habría jurado que había podido leer en sus labios la palabra "cobarde" 'Bien, amiguito, ha sido un placer conocerte y pasar contigo un rato, pero seguro que estás de acuerdo conmigo en que es hora de que te devolvamos al lugar que perteneces' le dijo acto seguido a la criatura, que incluso pareció sonreír.

'¿Enserio esas cosas viven en los muérdagos' Jane se situó al otro lado de Harry para susurrarle al oído.

'Eso parece' le respondió él en el mismo tono confidencial mientras Xenophilius le indicaba a todos que era hora de despedirse del Nargle. El moreno observó, perplejo, como todos – incluso él mismo – agitaban la mano hacia la criatura unos segundos antes de que el señor Lovegood le entregara a Luna el biberón para tomar su varita 'Yo siempre he creído que no existían realmente, que eran una invención de…' hizo un amago de cabeza hacia la chica rubia.

'Hermione me ha dicho lo mismo, pero sólo buscaba confirmar que de verdad todo esto está sucediendo. Nunca había visto una criatura mágica y, la verdad, no quepo en mi asombro' Harry sonrió cuando, al mirar a la mujer, vio su expresión de perplejidad.

'Debo entender, entonces, que Molly no te ha dejado bajar a las mazmorras' ella frunció el ceño.

'La puerta siempre está cerrada. ¿Por qué? ¿Qué hay ahí abajo?'

'Oh, nada. Tan sólo un hipogrifo' Jane abrió los ojos de par en par y miró en dirección a la puerta 'Estaré encantado de mostrárselo después si así lo deseas' en ese momento se produjo un fuerte destello de luz y Harry, movido por la curiosidad, miró hacia el señor Lovegood en el momento justo en el que la luz desaparecía, junto con el Nargle. Xenophilius mantuvo su mano izquierda en alto y se puso de puntillas, acercándola al muérdago.

'¿Enserio podría verlo?' Jane volvió a llamar su atención.

'Por supuesto… Aunque hay un par de cosas que debe de saber antes, por las dudas' obviamente no llevaría a Jane Granger a ver a Buckbeak antes de explicarle el comportamiento que tenía los hipogrifos frente a las personas, sobre todo ante aquellas que no conocían.

Jane escuchó sus advertencias y acto seguido fue hacia donde su esposo y su hija se encontraban a susurrarles algo al oído. Hermione enseguida frunció el ceño y clavó sus ojos en su mejor amigo mientras éste sentía un extraño cosquilleo en el abdomen. Un par de segundos después, Jane regresaba a junto el ojiverde acompañado por su hija.

'Voy con vosotros' dijo con tono aparentemente severo y él asintió.

Cinco minutos más tarde, Jane Granger estaba prácticamente abrazada a un Buckbeak que parecía disfrutar como nunca de las caricias que la mujer le proporcionaba mientras Hermione y Harry se mantenían atentos a cada uno de los movimientos del animal, por si acaso. El hipogrifo no les había dado complicación alguna según los había visto, incluso había saltado sobre sus patas delanteras de la alegría, pero temían alguna reacción de su parte y por eso la castaña sostenía la varita en su mano derecha en caso de que tuviera que petrificarlo si hacía algún movimiento en falso.

'Lamento que haya tanto peligro fuera' comentó Harry a la chica situada de pie a su lado. Hermione lo contempló por el rabillo del ojo, negándose a quitarle la vista de encima a su madre 'Lleva tanto tiempo aquí encerrado que incluso su plumaje ha perdido brillo. Me gustaría poder sacarlo a volar un rato' añadió y ella alzó las cejas, suspirando.

'Sí… La verdad es que es lamentable que tenga que estar aquí'

[…]

'¿Y decís que en vuestro tercer curso volasteis sobre el lomo de Buckbeak a rescatar al padrino de Harry?' preguntó Jane al tiempo que abandonaban la mazmorra, varios minutos más tarde y después de que ella hubiera insistido en que lo alimentaran.

Hermione había mostrado inseguridad cuando su madre tomó varias lechugas para el animal, comentándole que dudaba mucho que fuera a gustarle eso cuando estaba segura de que se alimentaba de animales – como los hurones que tanto ella como Harry habían empleado de cebo para que los siguiera y poder huir con él -, pero había tenido que morderse la lengua al ver que Buckbeak había devorado las tres lechugas con avidez.

'Quizá se ha vuelto vegetariano' le había susurrado Harry con sorna 'O espera el momento de poder salir de aquí y comer un hurón que sabe le costará digerir y por eso tiene que preparar bien su estómago' Hermione lo contempló con el ceño fruncido al no comprender de qué hablaba 'Malfoy' y la hizo reír, soltar tal carcajada que enseguida se contagió con su buen humor, ambos ganándose la atención de Jane. La mujer los miró a ambos de hito en hito, pero no comentó nada y se limitó a sonreírles hasta el momento en el que los tres abandonaron las mazmorras y Hermione le contó el cómo Buckbeak había acabado en Grimmauld Place.

[…]

'Menuda hazaña. ¿Cómo es que no me lo has dicho hasta ahora, cariño?' preguntó la señora Granger a su hija. Hermione se encogió de hombros.

'Consideré que de decírtelo no volvería al año siguiente a Hogwarts' respondió con total sinceridad.

'Habría sido muy probable' Jane sonrió de medio lado.

'¿Dónde os habíais metido vosotros tres?' preguntó Molly cuando el trío regresó al salón.

'Harry y Hermione me llevaron a conocer a su mascota común' la señora Granger les guiñó un ojo a ambos mientras el moreno se sonrojaba y miraba a su alrededor, viendo que Luna, Ron y Ginn y se encontraban viendo alguna serie en la televisión mientras los señores Granger, Lovegood y Weasley compartían una charla junto al piano, todos ellos ajenos al mundo que los rodeaba.

'¿Buckbeak?' Molly parecía contrariada.

'Sin duda un animal de lo más adorable, ¿verdad? Estaré encantada de cuidar de él a partir de ahora' Hermione y Harry intercambiaron una mirada entre ellos y con la señora Weasley, quien ahora sin duda semejaba de lo más asombrada 'Bajo la supervisión de alguien con varita, si así mi hija deja de pellizcarme el brazo' añadió Jane con tono sarcástico y Hermione se sonrojó 'Por cierto, chicos… ¿Por qué no miráis hacia arriba? Estoy segura de que a vuestro amiguito [i]Nargle le gustaría saludaros[/i]' los dos alzaron la vista al mismo tiempo para corroborar sus sospechas: estaban bajo el muérdago. Harry se apresuró a clavar su mirada en Hermione con expresión de susto mientras ella hacía lo mismo, sentimientos de sobresalto, incomodidad y calidez recorriendo al ojiverde a tal velocidad que incluso llegó a marearse 'Molly, ¿qué es lo que hay que hacer en estos casos?'

'Darse un beso, por supuesto' respondió la mujer pelirroja, de nuevo mostrándose contrariada 'Iré a preparar té' y desapareció a toda prisa como alma que lleva el diablo tras la puerta del salón.

'Ya habéis escuchado' insistió Jane.

'Mamá, no creo que…'

'Hermione, cielo, ¿tan poco cariñosa eres con tu mejor amigo que ni eres capaz de darle un beso en la mejilla, como hizo Luna hace un rato?' preguntó Jane cruzándose de brazos. La castaña se sonrojó y, por consiguiente, también Harry, ambos sintiéndose azorados hasta que finalmente ella se puso de puntillas y depositó un beso rápido en la mejilla del chico, separándose de él a toda velocidad mientras Harry podía sentir cómo la inseguridad y la vergüenza eran aplacadas por un cosquilleo de mariposas '¿Tan difícil ha sido? Enserio, chicos, no sé cómo habéis podido pensar que me refería a otra clase de beso. Sois amigos y los amigos no andan por ahí morreándose, ¿verdad?' aquella insinuación les provocó a ambos un pinchazo en el pecho.

'Nosotros no pensamos-' Hermione se silenció ante la mirada que le envió su madre.

'Por supuesto que no. Yo también me sonrojo cuando me insinúan que debo besar en la mejilla a un amigo. ¡Ah! La juventud…
' y con eso, dio media vuelta sobre sus talones y abandonó el salón tarareando una canción. Harry y Hermione intercambiaron una mirada y, después de que el corazón del moreno diera un brinco, cada uno se fue hacia un extremo del salón.

Y desde esa última mirada que se habían dirigido, Hermione no había vuelto a ser capaz de fijar sus ojos en los de él por más de un segundo y Harry, aunque por un lado llegaba a comprender a qué se debía, por otro no terminaba de hacerlo. ¿Cómo era posible que Hermione lo hubiera besado en los labios y aún así fuera capaz de actuar como si nada hubiera pasado, y sin embargo fuera un casto beso en su mejilla lo que parecía intimidarla? ¿Había sido el comentario de su madre lo que había provocado en ella esa reacción? ¿Habría sido capaz de contarle a su madre que lo había besado días atrás y Jane le había enviado una indirecta para hacerla sentir culpable por algo? Lo dudaba mucho teniendo en cuenta que había hablado con ella de que estaba enamorada de Ron y no estaba seguro de que quisiera crear una mala imagen de sí misma frente a su progenitora. Aunque todo podía ser, porque sino no terminaba de comprender a qué había venido aquel comentario sarcástico enviado por Jane y el cual afortunadamente nadie más pareció escuchar. Fuera como fuese, semejaba que ese episodio había hecho que Hermione recordara el beso que tanto se empeñaba en olvidar y que por fin había terminado por hacer que ella empezara a comportarse de forma extraña frente a Harry, como él había esperado que hiciera.

La observó con detenimiento, casi sentada en la cama con la espalda apoyada contra un sinfín de cojines que se apilaban en el cabecero de la cama y la mirada fija en sus manos y, al ver que no parecía reaccionar, lanzó un suspiro.

'Te dejaré descansar. Si necesitas cualquier cosa ya sabes donde-'

'Harry' él se detuvo en seco. Apenas había dado un par de pasos vacilantes hacia la puerta antes de escuchar el alarido desesperado de su mejor amiga, el cual le provocó un nerviosismo tal que supo era fruto de los dos y no de ella sola. Se volteó y la miró '¿Podrías…?' Hermione alzó la vista y sus ojos se encontraron con los de la chica con tal intensidad que un escalofrío le recorrió la columna '¿Podrías quedarte un poco más conmigo?' Harry sonrió débilmente, con labios temblorosos, y regresó sobre sus pasos volviendo a dejar su varita sobre la mesilla para tomar asiento a su lado 'Gracias'

'No me agradezcas. Me debes un concierto privado de piano por haberme despertado así a las dos de la madrugada' le dijo con tono que aparentaba ser serio, pero que ella descifró como broma enseguida. Y no era que fuera a costarle demasiado ver que no hablaba enserio, sino que desde que estaban vinculados sabía que era imposible mentirle en nada. No controlaba tan bien sus emociones como para ello.

'Ya os dije antes a todos que hace mucho tiempo que no toco el piano y-'

'Y a mí, al igual que me pasa contigo, no puedes engañarme. Sé que te negaste a tocar esta tarde con tu padre porque te daba vergüenza' ella se sonrojó y, tras varios segundos pensativa, asintió.

'Está bien, Harry. Pero debes prometerme que no se lo dirás a nadie' él la vio apartar las sábanas y mantas a un lado y frunció el ceño.

'¿Qué? ¿Ahora?' interrogó, confuso y sorprendido porque hubiera aceptado. Porque él en sí se lo había pedido, pero convencido de que se negaría.

'¿Y que mejor momento que este? Todos están dormidos. Insonorizaremos el salón para no despertarlos y así nadie tendrá que saberlo' respondió poniéndose en pie al lado del moreno para calzarse sus zapatillas de casa.

'Enserio, ¿tanto reparo te da tocar delante de más gente?' le preguntó al tiempo que se percataba de que había perdido ya la cuenta de todas las veces que Hermione le había dicho desde ese verano que le guardara algún secreto. De veras lo estaba tomando por costumbre y él no supo hasta qué punto resistiría.

'Nunca he tocado delante de nadie que no fueran mis padres o profesor y…' no fue necesario que dijera nada más, Harry pudo sentir en carnes propias su inseguridad 'Vamos' de pronto lo tomó del brazo, impulsándolo a que se pusiera de pie.

Él así lo hizo y recogió su varita un segundo antes de que Hermione deslizara su mano a lo largo de su antebrazo para tomar la de él. Una corriente eléctrica los recorrió a ambos y se miraron, mas la castaña no lo soltó como él había pensado que haría, sino muy al contrario. Entrelazó sus dedos con los de él y lo arrastró en dirección a la puerta mientras Harry la contemplaba con cautela, consciente de que no hacía ni tres minutos que no era capaz de mirarlo a los ojos y sin embargo ahora lo llevaba de la mano como a un niño pequeño. Jamás llegaría a comprender sus cambios de humor, de eso estaba seguro.

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~~~ Continuará ~~~

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N/A: Hola, mis queridísimos lectores! Gracias de veras por vuestros mensajes. Me alegra que os guste cómo llevo el fic, a algunos hasta el punto de tomarse la molestia de describir qué es lo que más le agrada! Como podréis haber visto después de este capi, de veras se nota cuál es la preferencia de yerno para Jane, si es que había quedado en duda en algún momento jajaja. Todo lo que esa mujer dice tiene significado, al igual que de seguro habéis comprendido también, y muy pronto Harry lo sabrá. Ahora me despido. Espero de veras que el capítulo os haya gustado!
Un beso enorme! Espero regresar pronto!

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