Los personajes de CCS no me pertenecen. El resto de personajes y esta historia son de mi entera imaginación.
Capítulo XXVI
Tenía una semana de haber llegado a Estados Unidos, Sakura aún se estaba adaptando a el horario del país y a su itinerario de clases. Aunque nunca pensó en la enseñanza como una carrera, debía admitir que le gustaba mucho el hacerlo, enseñar a jóvenes chefs acerca de las artes culinarias de su país y de los platillos que tanto amaba preparar. Mientras se encontraba en el receso, Sakura revisaba en su laptop los programas de sus siguientes clases. De pronto, una notificación en su computadora le haría desviar su atención de las clases, era de un correo electrónico que no conocía, aun así decidió abrirlo, encontrando para su sorpresa un corto mensaje de Meiling.
—[Sakura. Soy Meiling, no importa a qué hora veas esto, entra en este usuario y llámame.]— debajo del mensaje se encontraba el usuario que Meiling había mencionado.
No entendía muy bien de se trataba aquello, Meiling tenia el número telefónico de Sakura, al igual que ella el suyo, hablaban casi diario, o eso hasta dos semanas atrás cuando dejó de recibir mensajes suyos. No le había molestado, tan solo le pareció un poco extraño, y más cuando luego de enviarle tres mensajes no le había respondido de vuelta. Sakura trataba de no imaginar lo peor en cuanto a ello, aunque muy en el fondo sabía que algo malo podía estar pasando. Entró al usuario de inmediato y realizo el proceso para hacer una video llamada, tras un solo tono, el rostro de Meiling apareció al otro lado de la pantalla.
—¡Sakura! Me alegro tanto que hayas podido recibir mi mensaje ¿Esta sola? Necesito hablar contigo, es algo urgente.—
—Si, estoy sola ¿Qué es lo que sucede Meiling? Hace mucho no se de ti y estabas comenzando a preocuparme ¿Por qué no me llamaste desde tu teléfono? —
Meiling volvía su rostro de un lado a otro, se encontraba en una habitación a oscuras ella sola, pero parecía tener miedo de que alguien la escuchara. —No puedo, han intervenido todos nuestros teléfonos, nos bloquearon la señal de Internet y se supone que no podemos hablar con nadie fuera de la mansión.—
—¿Qué, pero por qué? ¿Quién les tiene tantas restricciones?... ¿Meiling, que fue lo que pasó?— en ese momento Sakura imagino lo peor, la morena se veía realmente preocupada, aunque aun no le había dicho nada, en su cabeza imaginaba un sinfín de escenarios.
—En la cena de la vinculación oficial, atacaron a Syaoran…— Meiling relato con lujo de detalle todo lo sucedido ese día. Aún estaba muy afectada por lo que había pasado en especial cuando encontraron a su primo con varias heridas sobre el y cubierto de sangre, al terminar su relato comenzó a llorar.
Sakura había llevado una mano a su boca, cubriendo esta mientras sus lágrimas caían sin tregua alguna al escuchar aquel horrible relato. Syaoran estuvo a poco de perder su vida y ella ni siquiera lo sabía. Sentía el corazón salírsele de pecho con cada latido, imaginando el estado en el que debía encontrarse. —¿Co-cómo se encuentra ahora?... ¿En donde está, estas con él?—
Meiling negó levemente antes de responder. —Aun esta hospitalizado, las puñaladas no fueron tan graves pero si perdió mucha sangre. La única que puede visitarlo es mi tía, así que no se cuando le darán de alta.—
—Meiling, no entiendo ¿Cómo es que no puedes ir a visitar? Tu eres su familia ¿Por qué es que los tienen tan incomunicados?—
Meiling limpio sus lágrimas dejando ver ahora un gesto de gran molestia en su rostro. —Son esos tontos de La Estrella. Dicen que están haciendo recuento de daños colaterales y hasta que no se termine la investigación y los arreglos judiciales, nadie tiene permitido divulgar nada de lo que sucedió. Mientras menos personas se enteren, mejor.—
Sakura no lograba entender cuál era la intención de esos hombres. Parecía que les preocupaba más su imagen ante el público que el bienestar de Syaoran. No hizo por tocar el tema pues realmente no le concernía y esperaba que fuese solo por, como Meiling había indicado, el recuento de daños. —Meiling, por favor, en cuanto sepas como esta, avísame. Se que es difícil y que se supone que no debes contactar a nadie pero necesito saber de el.—
—Descuida, este es un teléfono desechable que logre conseguir gracias al chófer de la familia, no esta registrado y logre disfrazar el IP en el para que no me rastreen. En cuanto vea a mi primo y sepa como esta te avisaré. Ahora debo irme o esos tontos viejos del grupo de La Estrella vendrán a buscarme.—
Tras despedirse, Sakura se quedó mirando a la pantalla oscura por varios minutos. Las interacciones con Syaoran se habían convertido en simples saludos cada día o dos días, ninguno parecía tener interés en pasar más allá de eso, pero dos semanas atrás, dejó de recibir sus saludos, justo después de haberle deseado suerte para su gran noche. Sakura recordó lo molesta que había estado por ello y en lugar de ella enviar algún mensaje, decidió no volver a hacerlo ya que creyó que a Syaoran se le había subido el puesto a la cabeza, o que finalmente la haría a un lado. Se sentía terrible al saber que la razón por la que Syaoran no le había mandado ni un texto era porque estaba mal herido en el hospital. La culpa y la preocupación la tenían pensando en como irse hacia Hong Kong para poder verlo, pero todas sus opciones y posibilidades de hacer tal viaje eran pocas o nulas, empezando porque no contaba con el dinero para un viaje tan largo. Solo le quedaba esperar a que Meiling le llamara con buenas nuevas.
—Me siento mucho mejor, gracias por preocuparse y estar al tanto.— La Estrella de Oriente había dado estrictas instrucciones al personal del hospital, dos doctores estaban al tanto del progreso de Syaoran y que así su recuperación fuera óptima, por ello es que aún no le habían dado de alta, incluso con la insistencia del joven diciendo que ya se sentía mejor para volver a su hogar.
—Oh, joven Li no tiene nada que agradecer, es lo menos que podemos hacer para nuestro miembro más reciente. Usted sabe que La Estrella es un grupo unido y entre nosotros nos cuidamos las espaldas. Lo que me recuerda…— Tras tomar su maletín, sacó de este una serie de carpetas, en estas se detallaba la investigación que se había llevado a cabo hacia Hui Ying y Jiang Xio, algunos de los accidentes que Syaoran había tenido pudieron vincularse a ellos, en el ataque del día de la cena no había duda de que habían sido ellos tras revisar las armas, la huellas y otros detalles de la investigación. —Nuestros abogados han logrado llegar a un acuerdo con Hui Ying, se le asignado una casa en donde tendrá arresto domiciliario por el resto de sus días. Será monitoreada por nuestro equipo de seguridad, de esta forma no tendrá que verse en la penosa necesidad de atravesar un proceso jurídico, así tampoco habrá manera de que los medios se enteren de lo que ha sucedido.—
Syaoran revisaba con cuidado las carpetas en sus manos, aún le parecía increíble que aquel par fuera capaz de tales artimañas. Dejó de leer las carpetas cuando el hombre comenzó a hablar de lo que habían decidido como condena para Hui Ying, y no estaba de acuerdo, aquello en lugar de ser un duro castigo apenas era una palmadita, era una nada en comparación de lo que el sabía que Hui Ying se merecía. —No… No quiero que ella la tenga tan fácil. Ella necesita tener un escarmiento adecuado ¡Por favor! Estamos hablando de una homicida, manipuladora y codiciosa mujer cuyo único objetivo era el acabar con mi vida de la peor manera ¡Asesinó frente a mis ojos a su propio cómplice! Quiero que se lleve a cabo un juicio como tal, que vaya a la cárcel y se mezcle con la escoria de su misma especie, eso es lo mínimo que ella merece. Se que la prensa arderá en deseos por saber que sucedió pero eso realmente me tiene sin cuidado.—
Los hombres suspiraron ante la insistencia del joven hasta que uno de ellos se acercó a la cama del castaño para hablarle con calma. —Verá Joven Li, esto no solo se trata de la prensa y la atención que vamos a recibir, también queremos ahorrarle las horas de juicios a los que tendrá que ir antes de recibir un veredicto justo. Estamos conscientes de que entre los dos, usted tendrá la balanza de su lado, pero nada le va a garantizar que Hui Ying realmente reciba una condena que merece. Nuestro arreglo no es sólo para proteger la integridad del grupo, también lo hacemos para asegurar que ella no tenga libertad ni una oportunidad de volver a lo que era su vida o atacar a otra persona y peor, volver a atacarlo a usted. Este de por sí ha sido un golpe difícil para su familia, ¿Usted cree que la prensa amarillista dejará de lado lo sucedido tan pronto? Serán meses de hostigamiento en espera de algo nuevo que puedan usar en su contra, creo que su madre ha pasado por suficiente como para tener que soportar esto. Joven Li, no es la primera vez que nos enfrentamos a algo parecido, por favor, déjenos guiarlo, usted no está solo en esto.—
Syaoran no estaba nada feliz con aquella decisión, quería lo peor para Hui Ying, en serio la odiaba, tenía que sufrir y sabía que se lo merecía. El grupo no permitiría que un escándalo de tal magnitud los tocara, por ello era que cuidaban tanto sus espaldas y no era ningún tonto como para no darse cuenta de aquello, aunque también le habían hecho dudar en sí realmente tomar el proceso en sus manos era la mejor opción. En aquel momento no tenía idea de qué hacer, sentía la cabeza explotarle ante la confusión y solo deseaba salir corriendo del hospital para gritar con todas sus fuerzas por la frustración que le estaba oprimiendo el pecho.
—… Todo va bien, mi clase es de principiantes, tengo que explicar paso a paso cada receta y detallar los ingredientes, la verdad me gusta mucho hacerlo, algunos alumnos muestran gran potencial y me emociona ser parte de su desarrollo.—
Una semana después de su última llamada con Meiling aún esperaba noticias de Syaoran, por desgracia lo único que recibía de la morena era un "aún nada, lo siento."
Ese día, Sakura hablaba con gran ánimo frente a su pantalla con Tomoyo. Tras la partida de la castaña se había preocupado por lo repentina de la misma, pero al ver como su amiga estaba tan feliz de ser parte de aquel grupo de enseñanza, no le cabía duda que había tomado la mejor decisión. —¿Qué tal está todo por allá? ¿Cuándo será la inauguración de la boutique?—
—Aun faltan un par de arreglos en el local, así que espero que podamos abrir el próximo mes.— Tomoyo alzo una mano para posarla en su mejilla, dejando ver un gesto de lástima en su rostro. —Me habría encantado que usaras uno de mis diseños en el desfile que haré para la inauguración.—
Sakura se sonrojó levemente con lo dicho. Tomoyo gustaba de usarla como maniquí o modelo para sus diseños, y aunque estos eran sumamente hermosos y con un toque refinado, Sakura jamás terminaba de acostumbrarse a ello. —Lo sé, en realidad creo que me habría gustado ser parte también, pero me es difícil viajar hasta Japón en los próximos meses.—
—Lo sé, y lo entiendo, no te preocupes, me alegro de ver que estás feliz con lo que haces, eso es lo único que importa ahora-.—
Una burbuja de notificación apareció de repente. El usuario que Meiling había utilizado semanas atrás estaba realizando una llamada a Sakura. Por más que había querido contarle a Tomoyo lo sucedido, Meiling había insistido que de momento guardará el secreto, de por sí tendría problemas si se enteraban que ella se había comunicado con Sakura, no quería que otra persona más se involucrará.
—Tomoyo, detesto hacer esto pero necesito dejarte, te llamare luego ¿Esta bien?—
—Descuida, tengo algo que hacer, hablaremos luego.—
Tras terminar la llamada con Tomoyo, respondió la del usuario inmediatamente. —¡Meiling!...— Esperaba ver el rostro de la morena aparecer tras la pantalla, en cambio, se sorprendió al ver un par de ojos color ámbar. —¿Syaoran?— Le costaba creer que era el a quien estaba viendo. Su rostro se veía algo pálido y su sonrisa apagada, pero sus ojos tenían aún aquel brillo en ellos que le hacían parecer dos esferas de miel. Estaba feliz de que fuera el quien llamaba. —¡Syaoran! No puede ser ¿Cómo estás? ¿Cuándo saliste del hospital? ¿Cómo te sientes?— Sus lágrimas comenzaron a salir en ese momento. Cada día y cada noche se mortificaba pensando en cómo se encontraba Syaoran, si iba mejorando y en lo solo que debía sentirse al no poder hablar con casi nadie de su familia y en la desesperación de solo pensar que estuvo al borde la muerte. La emoción de verlo tras la pantalla la expresaba entre lágrimas y una gran sonrisa que a su vez, el castaño le devolvía.
—Lamento haberte preocupado y no haberme comunicado contigo antes, aun tenemos restricciones en cuanto a la comunicación. Estoy mejor, hace una dos días salí del hospital, estoy en casa de mi madre y ella está procurando que no haga mucho esfuerzo. ¿Cómo estás tu? Meiling me dijo lo de América, me sorprendí al saberlo a decir verdad, aunque me alegra que te esté gustando tanto estar allá.—
—Fue algo que surgió de repente… Creí que era lo mejor para mi, y la verdad es que estoy disfrutando el enseñar, más de lo que había creído…— Quería continuar hablando de lo mucho que disfrutaba su reciente labor, pero habían cosas que necesitaba hablar con el. —¡Me alegra tanto poder saber de ti! Cuando Meiling me contó lo que había ocurrido no pude conciliar el sueño, solo imaginaba lo mal que la estabas pasando. En serio me duele el no poder estar a tu lado en este momento y brindarte mi apoyo, pero quiere que sepas que siempre pienso en ti y espero que pronto te recuperes del todo.—
Syaoran le dedico una sincera sonrisa, saber que el estaba en sus pensamientos tanto como ella en los suyos le hacía sentir dichoso. Las cosas entre ellos aún no estaban del todo claras y Syaoran no forzaría porque mejorarán, solo poder hablar con Sakura le bastaba para poder sentirse renovado. —Te agradezco por preocuparte, en serio, pero por favor quédate tranquila, ya estoy mucho mejor y me recuperaré pronto, ya lo verás. Dentro de poco estaré acosándote con mis malas bromas y para que me cocines un buen postre.—
Sakura dejo escapar una gran carcajada, le alegraba que al menos el ánimo del castaño no estuviera tan bajo como para no hacer uno de sus típicos comentarios. —Syaoran ¿Qué pasó con Hui Ying? ¿Ya está en la cárcel? ¿Qué hizo la policía?— Cambió el tema repentinamente, tenía dudas sobre lo que había pasado y de no preguntarlas, las olvidaría. La mujer en cuestión era una total desconocida para Sakura. Sólo sabía de ella a por lo que Meiling le había contado, y aunque pareciera increíble, Sakura había llegado a repudiarla, si, aún ella con su dulce y amable ser era capaz de tomar algo de odio para esa mujer.
El rostro del castaño cambió de pronto con la mención de su ahora ex esposa, se notaba bastante molesto y ni siquiera trataba de esconderlo. —La Estrella de Oriente se encargo de mantenerla sin libertad, tiene un arresto domiciliario y supervisión de veinticuatro horas. Aún no estoy complacido con ellos pero, de momento no hay nada que pueda hacer.—
Sakura no creía lo que escuchaba, o más bien no lo quería creer. ¿Cómo era posible que no fueran a darle una condena como era debido? ¡Era una asesina! Merecía más, de eso estaba segura. —¿Es en serio…? Después de todo lo que hizo, después de todo el daño ¡¿Esa es la solución que le dan?! ¿Y tu vas a permitir que se quede así?—
—Lo se, lo se, tampoco estoy satisfecho con ello. Aún estoy buscando una manera en la que pueda tener una condena. La Estrella de Oriente dijo que esto era para que nosotros pudiéramos tomar la justicia de nuestro lado, sin esperar la resolución del juez o que al final Hui Ying quedara en libertad en poco tiempo, y así también nos evitamos que esto salga en todos los noticieros y periódicos, mi familia ha tenido suficiente como para también tener que soportar un escándalo.—
—Así que es eso… Quieren que todo este oculto del ojo público y por eso dejaran prácticamente impune a una asesina, vaya…— El rostro de Sakura de pronto dejó ver un gesto que probablemente nadie había visto, era uno austero y a la vez sombrío, incluso su tono de voz había cambiado y hasta Syaoran tenía que admitir que le habían dado escalofríos. —No puedo creer que sigan importándoles más lo que la gente dirá de ustedes que hacer lo que se supone es correcto... Hasta ahora pensaba que eras un hombre inteligente y astuto, hasta ahora pensaba que eras alguien capaz de cualquier cosa, hasta ahora pensaba que tu eras de esas personas que volvía lo imposible, posible… Cuánto lamento haberme equivocado. Comprendo que tienes obligaciones y directrices por las cuales guiarte, en serio lo comprendo y se que te dije que parecías solo una marioneta de las personas que te rodean, por un momento lo lamente, pero ahora me doy cuenta de que tenía razón, tu no eres dueño de tu vida, nunca podrás serlo…—
—Sakura, yo-. —
—Me alegro mucho de que estés sano y salvo Syaoran, no necesitaba saber más que eso. Ahora, tengo que irme, las clases están por comenzar… Cuídate.— la castaña terminó la llamada sin darle oportunidad a decir otra cosa. Era poco decir que estaba decepcionada, no podía creer que al final de cuentas, Syaoran no era el hombre que pensaba. Estaba dejando decisiones importantes en las manos de terceros en lugar de él hacerlas. —Si, tome la mejor decisión…— Observando los portafolios con las recetas que enseñaría durante el semestre, Sakura se daba cuenta de la razón que Yue había tenido hace años, ella no debía ser definida por una persona o un amor, solo ella debía encontrar su felicidad y saber cuidarla, en ese proceso podría encontrar a la persona indicada para ella, hasta entonces, haría lo posible por seguir viviendo su vida a plenitud, aunque en el fondo lamentaba que el castaño no pudiera hacer lo mismo, pero de cualquier forma, era el quien había decidido vivir así.
La conversación con Sakura no había salido de la manera en la que esperaba. Sus palabras aún seguían taladrándole la mente. Tenía mucha razón con decir que el no era dueño de su vida, le dolía tener que aceptarlo pero esa era la realidad.
Su recuperación había sido rápida, más de lo que los médicos habían dicho. Tres semanas después del incidente, Syaoran ya caminaba alrededor de la mansión sin sentir el ardor en su piel de las puñaladas, aunque su madre insistía en que debía seguirse cuidando. Mientras cenaba junto a su madre, pensaba en que podía hacer para remediar las cosas, tanto con lo de Hui Ying como con Sakura, aunque cualquier posibilidad de mejorar la situación se veía imposible,en especial con el grupo insistiendo en hacerse cargo de la situación.
—Xiao Lang, se que todo esto no está saliendo de la manera que quisieras, pero tienes que confiar en lo que el grupo hará, ellos han manejado situaciones peores y sus compañías nunca se ven afectadas.— Ieran sabía lo desanimado que su hijo se encontraba, tenia toda la razón para estarlo, aún así intentaba hacerle entender que todo era por su bien.
Syaoran resoplo con fuerza sin saber que responder, de momento solo asintió mientras seguía picando su comida. —Quisiera poder sentirme tranquilo con eso…—
—Lo que Hui Ying hizo no tiene perdón pero ¿Realmente crees que metiéndola a la cárcel te hará sentir mejor?—
—La verdad, si.— Por fin había dejado su tenedor a un lado, fijando su vista en la de su madre, ya era hora de hablar con claridad sobre lo que realmente sentía y quería. —Tuve que soportar su caprichosa actitud durante tanto tiempo, tenía que arrastrarla para que siquiera se presentará en los eventos donde debíamos ir como esposos, y luego descubro que no sólo estaba engañándome con el tipo que se supone era un socio de confianza, también planeo varias veces y distintas formas el asesinarme, incluso, presencié una muerte a manos de ella… ¡Si, madre, si quisiera verla pudrirse en la cárcel!—
Ieran sabía que todo aquello era cierto, ella tampoco estaba feliz por lo que esa mujer le había hecho pasar a su hijo, sin embargo estaba tan atada de manos como él. —La Estrella solo quiere lo mejor para ti, ayudarte a que se haga justicia y a que los medios no caigan encima como moscas, eso es lo que menos necesitas.—
—No, no es verdad ¡Eso no es lo que necesito!— Su paciencia se había terminado. Se puso de pie para caminar de un lado a otro mientras con sus manos despeinada su castaño cabello en un gesto de clara desesperación. —¿Sabes que necesito? Necesito llevarla a la corte, que tenga una dura sentencia y verla en la cárcel. Necesito que me dejen de controlar y tratar como un simple títere. Necesito mandar todo al demonio y por primera vez en la vida hacer algo que realmente quiero… Necesito irme de aquí ¡Eso necesito!—
Ieran estaba sin habla, nunca había visto a su hijo actuar de esa manera, por un momento quería creer que sólo decía aquello por lo frustrante de la situación que estaba viviendo, pero su mirada revelaba que lo que decía era exactamente lo que sentía, y lo sentía desde hace mucho. —Xiao Lang, yo más que nadie quisiera que pudieras tener una vida diferente, que hicieras lo que te plazca. Ambos sabemos que las obligaciones como jefe de la familia recaen sobre ti, es un peso muy grande para tus hombros, lo sé, pero debes comprender que de ti depende toda la familia y la vida de los empleados de Industrias Li.— Con los ojos llenos de lágrimas, Ieran se puso de pie, posando ambas manos en los hombros de su hijo para así intentar brindarle algo de calma con el gesto. —Tu vida podría ser otra, pero el costo de esta sería uno muy grande… Sabes lo que paso con Fanren cuando decidió no acatar las órdenes de su familia y la de los clanes, me dolería perder a otro de mis hijos de esa forma.—
Su hermana... Ella había desafiado al concejo por seguir su corazón, ni siquiera su madre podía contactarla ya que básicamente se había convertido en una deshonra para la familia. Nadie hablaba del tema, para los clanes, Fanren estaba muerta, o más bien nunca había existido. Syaoran pensaba en que tan malo podía ser convertirse en otro expulsado por su familia. Sin decir más, comenzó a caminar fuera de la habitación, seguido por su madre quien angustiada lo veía alejarse cada vez más rápido.
—¡Xiao Lang! ¿Qué sucede? ¿Qué piensas hacer?—
—Necesito respuestas, necesito saber algo y solo una persona puede responderme. Regresaré tan pronto como pueda.— llego hasta su habitación para poder tomar un pequeño maletín de viaje, su pasaporte y algo de dinero, tras estar listo salió de nuevo mientras su madre aún le seguía de cerca.
—¿A dónde piensas ir? ¡Hijo, por favor!— Ieran estaba desesperada, su hijo cada día era más parecido a su padre, por ello sabía que ante acciones impulsivas nadie lo podía detener.
—A América…—
¡Hola otra vez!
Syaoran simplemente NO puede ser feliz... No aun al menos xD
Me alegra ver que muchos se sorprenderieron con el capítulo de la semana pasada! En realidad fue algo que cambió durante los capítulos ya que no tenía planeado a él ser el cómplice xD
En está ocasión quiero agradecer a Nicole por su crítica. Me. Hizo darme cuenta de que realmente no estoy prestando tanto atención a los capítulos como debería y por eso me disculpo, aunque no es por falta de inspiración o por querer acelerar la historia. Simplemente no había notado lo poco que estaba desarrollando ciertas escenas así que, antes de llegar al capítulo final, haré una revisión para poder editar algunos capítulos. No serán cambios muy grandes o de la historia quiero aclarar, pero quizá sean detalles que ayuden a la misma ¡De nuevo gracias por la crítica, Nicole! Me la tomé muy a pecho, aunque no de mala manera xD
Ahora, el capítulo de Clear Card de esta semana... NO LO SUPERO, MI CORAZÓN AUN ESTA ALTERADO POR LO QUE PASO, no quiero hacer spoilers ni nada PERO ES QUE EN SERIO FUE ALGO HERMOSO!
Como siempre, dudas, quejas o sugerencias que tengan ¡No duden en hacerlas! Aunque no responda pronto, siempre leo los reviews ^^
