Sin ti mi vida no era nada

Disclaimer: Los personajes de la saga Crepúsculo son propiedad de Stephenie Meyer y su casa editorial.

El resto de los personajes pertenecen a mí y a mi imaginación.


Capitulo 26: sexo pero sin sexo

Volvimos a vernos el viernes después de eso en el centro comercial para almorzar juntos y estuvo algo decepcionado la ver que no podría verme por la noche.

Era noche de partido y tenia que animar, algo que ya no era mi actividad preferida, por supuesto.

Ganamos el partido al menos y si bien tuve que ver a Tyler y a Alec, no les di importancia. Sabia que ser porrista era una cuestión social y no se trataba de ser una zorra o no, incluso cuando antes lo hubiera sido. No me sentía incomoda estando con el equipo de fútbol, pero si me sentía extraña. Probablemente por que extrañara a Emmett, y ellos me parecieran unos idiotas a su lado.

No la pase mal sin embargo, cuando fuimos por unas hamburguesas y jugamos a los bolos. Victoria y James se veían muy juntos y así igual, Tanya y Félix, mientras que yo me sentía sola.

Y aunque odiara admitirlo, en momentos como ese, o cuando estaba sola en casa por la noche, realmente mi acuerdo con Emmett parecía únicamente una basura.

Estaba caliente y claro, que el resto de mis amigas estuvieran mas que felices y aprovechando del sexo con sus novios, yo no podía hacerlo.

Y si bien había establecido ese limite con Emmett por una razón, necesitaba algo de sexo con urgencia.

Para cuando volvimos a vernos, el siguiente martes, ya que el había estaba trabajando durante el fin de semana y claro yo había estudiado para mi examen el lunes, no fue más fácil resistirme a querer algo más con el.

Emmett me provocaba, pero solo un poco, ya que yo antes bien lo había regañado con respecto a violar nuestras condiciones, pero el estar caliente no era muy fácil de manejar.

Fuimos al parque por la tarde, después de mi práctica con las porristas y de su trabajo, claro. Estuvimos andando y hablando y también fuimos a una feria muy linda que había a unas calles de allí. y aunque insistí que no necesitaba que él me comprara nada, Emmett acabó regalándome una bufanda, un par de aretes y también un collar. Nos besamos durante un buen rato antes de que el me dejara en el instituto, donde tenia mi coche aparcado y entonces regresé a casa.

Me di una ducha antes de cenar y mientras me estaba jabonando no pude evitar recordar la vez que el y yo habíamos tenido sexo en su ducha, tan….

Terminé acariciándome sin quererlo y cuando el agua ya cayendo sobre mis hombros se sintió demasiado caliente tuve que detenerme. No podía hacer eso, es decir, no necesitaba hacerlo, yo podía aguantarlo, así como probablemente Emmett estuviera haciéndolo.

Desde luego, dudaba mucho que él no se masturbara de cuando en cuando para soportarlo, pero tampoco podía subestimarlo de ese modo.

Finalmente salí de la ducha y me envolví en una toalla para luego cambiarme y bajar a cenar.

Jasper llevaba un tiempo sin venir a casa, pero no me importaba. Desde luego, mientras el estaba en la universidad lo veíamos bastante más comparado con lo que lo hacíamos ahora, pero desde que se había mudado con Alice, dos años y medio atrás, las cosas se habían vuelto un tanto más solitarias en casa.

Mis padres y yo no solíamos hablar mucho durante la cena, no más que como había ido su día en el trabajo o preguntarme que tal había ido en la escuela, pero esa noche casualmente y sin motivo alguno mi padre pregunto sobre mi vida amorosa.

-entonces nena- dijo igual que como solía decirme de pequeña- ¿Cuándo vas a presentarnos a ese chico con el que estas saliendo?

Yo por poco me atraganto con el trozo de pollo que me acababa de meterme en la boca.

- llevo dos semanas saliendo con él- mentí de lo mas convincentemente- ¿estás loco?

Él alzó las cejas casi ofendido por mi comentario.

-es que… es muy pronto- me corregí- ni siquiera se si vamos en algo serio y la verdad odiaría traerlo a casa y luego cortar con él.

-¿crees que podríamos orillarlo a eso?

-Phillip-le dijo mi madre- ya déjala en paz, por dios. Si no quiere que lo conozcamos tendrá sus motivos

-¿de modo que tu también me crees intimidante?- ahora el ya estaba bromeando

-cuando te lo propones puedes serlo bastante-aclaró ella- como ahora por ejemplo.

-bien-dijo pero desde luego, nada conforme.

-si las cosas funcionan-continué, solo para que le no se enfadara conmigo- lo conocerás papá, lo prometo.

-bien-aceptó

Y allí acabo toda la charla durante la cena.

Mi madre había echa un enorme tarta de jengibre de cena, la preferida de papá, pero yo decidí pasármela, para luego ir a mi habitación.

La semana se pasó bastante rápido, sin ningún examen ni reporte que entregar, mientras que las prácticas con el equipo iban realmente bien.

Llegué a casa temprano ese jueves, demasiado aburrida, y claro sin nada de comer, pues aun no había nadie en casa. Me fui directo hasta mi habitación y me quite la ropa para quedarme solo con mi camiseta y las bragas.

Me arrojé en la cama y tras estar andando por un par de horas en internet y sin nada productivo que hacer, llamé a Victoria para ver si quería hacer algo o tal vez quedarse a dormir, pero no respondió, ni siquiera a mis mensajes. Estaba casi segura de que su celular estaba apagado, algo de verdad extraño, considerando que estaba con el en su mano incluso dormida.

Probé con Tanya, pero ella desde luego estaba ocupada. Llamé una vez más antes de rendirme y entonces ella contestó.

-Rose, Dios ¿qué… ahh…. Por que… ah

-¿quería saber si estabas libre-dije y aun escuchándola a ella y a un tipo continuar con los mismos ruidos

-justo ahora... ya… Félix…. Ah, ahh… espera…

-estas ocupada, genial. Adiós-dije y colgué sin poder seguir escuchando.

Al menos Victoria había tenido la consideración de no contestar.

Eso estaba estupendo, pensé, llevaba dos días apenas sin ver a Emmett, pero mis ganas de tener sexo parecían estar acumulándose aun más y la verdad es que nada de lo que me rodeara parecía ayudar.

Encendí mi ipod en busca de una música estimulante y decidí intentar arreglar eso yo misma. La verdad es que nunca lo había hecho, o al menos no sola. No era la gran cosa, pero era diferente desde luego con un tipo enfrente mirándome y disfrutándolo.

Y claro tampoco era mi opción preferida a la hora de llegar a un orgasmo.

Pensé en Emmett y me desabotoné la camiseta un poco para luego bajar una de mis manos hasta mis bragas. Aun faltaba demasiado para que nuestro trato se cumpliera y yo no podría soportarlo tanto, además no es como que el tampoco estuviera haciéndolo.

Pensé en el, pero al mismo tiempo maldije siquiera tener una foto suya con la que hacerlo mas fácil.

Me toqué y acaricié pesando en él, recordando la forma en que el lo hacía, sus besos, sus dedos entrando en…gemí con suavidad y entonces continué con eso.

Tironeé mis pezones y cuando estaba por sentir una gran ola de calor, tocaron mi puerta.

-Rose ¿estás ahí?

Y casi inmediatamente me abotoné la blusa para sentarme al borde de la cama y poner mi laptop en mi regazo al escuchar mi madre

-si mamá ¿qué pasa?

Ella entró como si nada pasara y entonces yo rogué que no me hubiera escuchado.

-nada, en realidad quería saber si estabas en casa ya. ¿No interrumpí nada o si?

-no, claro que no-dije- ¿necesitas ayuda co la cena?

-ordené pizza, sino te importa. La verdad es que el día de hoy en el trabajo fue agotador y créeme que cocinar es lo último que quiero hacer

Yo me reí

-no te preocupes-aseguré- llevábamos tiempo sin cenar pizza de todas formas.

-¿qué tal la escuela?

-igual que siempre-

-bien, te dejaré continuar con lo que sea que estés haciendo entonces- y con ello se fue.

Y aunque parezca imposible de creer apenas dos minutos después de que ella se hubiera ido, recibí un mensaje de Emmett.

Crees que podamos vernos mañana en la noche?

te parece a las ocho?

Ya no aguanto las ganas de verte

Me quedaré a dormir entonces

Y al escribir eso ultimo no como una pregunta, solo esperé que el no dijera que no o que tal vez tuviese trabajo al día siguiente.

Bien, pero podrás pedir que me controle demasiado

Ya veremos

Contesté y con eso supe que probablemente esa noche no sería más que una tortura para ambos.

A las ocho en punto aparqué mi coche en el estacionamiento de su edificio para luego subir hasta su departamento

Me había llevado un vestido blanco corto y pegado por completo a mi cuerpo y un collar de varias cadenas del cuello. También claro había llevado ropa para ponerme al día siguiente en mi bolso, junto con mi cepillo de dientes y un par extra de zapatos.

Estaba nerviosa y desde luego también muy ansiosa, pero por sobre todo, me preguntaba como se comportaría el conmigo durante la noche y a la hora de que estuviéramos ambos en la cama.

Le gustó mi vestido y aunque estaba segura de que así sería, verlo mirándome sin poder decir nada, fue de lo mejor.

-¿qué vamos a cenar entonces?- luego de saludarlo con un beso y sentándome en el sofá.

-ordené comida china, pero puedo pedir otra cosa si no te gusta- dijo

-supongo que no podía esperar que cocinaras ¿o si?

- no soy muy bueno para eso-admitió- pero puedo intentarlo alguna vez si quieres- agregó ahora pasando su brazo detrás de mis hombros para besarme.

Encantada seguí su luego y claro las cosas no tardaron en ponerse algo mas calientes. Terminé sentada sobre el, quien con gusto me tocó cuanto pudo por sobre mi vestido, aunque estaba segura de que de no haber sido por el timbre, él probablemente hubiera empezado a quitarme la ropa.

Ya no estaba nerviosa, pero si entonces me di cuenta de cuanto lo había necesitado. Al recordar como apenas la noche anterior me había tocado pensando en el y ahora podía sentir sus manos sobre mi cuerpo, solo quería más y más.

Cenamos en el comedor y hablamos sobre muchas cosas, algo muy diferente a lo que solíamos hacer siempre, pero me gustó. El postre fue un enorme pote de helado de fresa y chocolate que compartimos entre los dos para luego tumbarnos en el sofá a mirar televisión. Solo nos besamos un par de veces entre los comerciales, peor no llegamos más lejos, incluso cuando yo lo quería.

-¿te parece si ya vamos a la cama o es muy temprano?- preguntó de pronto, pero no sonando demasiado seguro.

-no, claro que no- dije tras ver el reloj y comprobar que ya pasaban de las doce- iré a cambiarme y en un segundo te alcanzo- dije y tras un rápido beso tomé mi bolso de la mesa de la sala para luego meterme en el baño.

No pensaba vestirme diferente solo porque me quedaría con el y era por eso que solo me pondría mi camiseta para dormir de siempre con las bragas que ya llevaba puestas.

Me cepille los dientes bastante rápido y solo intentando deshacerme de cualquier resto de comida que me quedara.

Para cuando volví a su habitación, el estaba de espaldas a la puerta, terminando de vestirse y entonces su enorme y perfectamente formada espalda no pudo antojárseme mas sexy.

Lo abracé por la espalda, dejando que mis manos jugaran por un segundo en su abdomen para que luego él se volteara a verme y sus ojos se quedaran fijos sobre mi cuerpo.

-ese es tu pijama- no era una pregunta.

-si- contesté con una sonrisa algo picara- ya antes me habías visto con algo así ¿recuerdas cuando tuve la fiesta de pijamas en mi casa?

-claro-dijo rodeando la cama para quitar las sabanas y meterse en ella.

-te molesta- dije y sin poder créemelo- ¿quieres que me ponga otra cosa?

-creo que nada podría ayudarme- dijo ahora con una sonrisa de burla y señalando su entrepierna- lo que lleves puesto no lograra que esto se mantenga quieto

Yo me reí con ganas al ver que había estado equivocada todo ese tiempo al pensar que a él no le gustaba cuando en su lugar no soportaba las ganas de quitármelo.

Así que, solo para torturarlo, me subí a la cama para luego sentarme sobre el.

-supongo que tendremos que hacer algo al respecto ¿no?-pregunté y dejando que mis manos jugaron en su pecho. Emmett me miró únicamente, pero sin alentarme a nada, de modo que yo tomé la delantera y lo besé con ganas para luego empezar a acariciarlo.

-Rose….-dijo con la voz dificultosa y apartándose apenas de mi- eso no va a ayudar en nada créeme

-pero, ni siquiera me dejaste empezar-dije y poniéndole mi cara de perrito.

-creo que esto está fuera de los limites de nuestro acuerdo- dijo, aunque no demasiado convencido, y sino más bien como un recordatorio para mi.

- no me molesta- aseguré- después de todo, en los últimos días nos hemos tocado más que nunca-algo que realmente estaba necesitando justo ahora- y no veo que tendría de malo que yo te ayude a…

-¿masturbarme?- él realmente no parecía creerlo.

-bueno, si lo vemos de esta manera, no es exactamente sexo-dije ahora acercándome a sus labios un poco más, pero sin tocarlos aún- sino más bien algo que te harías tu mismo, pero en lo que yo podría ocupar tu sitio. Así que no estaría mal.-propuse- Solo te ayudaría a pasar la noche algo más tranquilo.

Y desde luego yo obtendría algo también, si lo conocía tanto como creía.

-Rose, no deberíamos-dijo tomando mi rostro entre sus manos- digo, te prometí que podría resistirlo y si cedo a esto, quedaré como un terrible y débil…idiota-cosa que la verdad es que ya no me importaba- no quiero eso, además quiero cumplir con mi palabra.

-eres hombre, es comprensible- dije y aun intentando que el cediera- además preferiría esto antes de que te corrieras en la ducha y tocándote tu mismo-agregue de ultimo y sabiendo que eso no fallaría.

Y desde luego el solo imaginármelo en la ducha, mojado, tocándose… por mí…

-Dios, es por esto que te quiero tanto- dijo rendido y comenzando a besarme con rudeza.

Apretó con fuerza mi trasero y entonces subió algo mi camiseta, para tocarme, aunque no muy arriba.

Comprendía que el quisiera resistirlo. Por dios, yo misma se lo había pedido y era muy ilógico que no pudiera hacerlo. Pero estaba caliente, demasiado, y no podía ser tan fácil para el resistirlo, tenia que haber alguna forma.

Le quité su camiseta y claro, su torso esculpido como una roca no ayudo a calmar el fuego. Bajé por su cuerpo, besándolo mientras mis manos jugueteaban sobre su muslo, pero sin tocarlo del todo. Eso lo mataba, y lo sabía, y era por eso que lo hacía mucho más divertido. Era demasiado injusto que yo necesitara tanto eso y él no, incluso cuando unas semanas atrás hubiera sido al revés.

Aun sin quitarle sus pantalones jugueteé con mis labios en esa zona, hasta que él me detuvo, ahora tan caliente como yo.

Me besó de una modo lento y embriagador antes de hacerme girar y ahora quedar debajo de él. Pude sentirlo duro y caliente sobre mi, él quería que lo hiciera, mientras sus manos me acarician las piernas y muslos.

Me besó el cuello para luego empezar a bajar, aunque no como de costumbre. Habría mandado todo al demonio, de no ser por que él aun no lo quería, si esto solo era la previa, no necesitaba saber como sería el sexo, si continuábamos.

Besó la parte superior de mis pechos, casi luchando por no quitarme la blusa, aunque si los presionó con fuerza sobre esta, junto con mis pezones a los que también chupó.

Y desde luego nada estaba ayudando.

Finalmente él volvió a mis labios, ahora acariciándome algo más suave.

-eso- dije en tanto el me besaba- fue…

-lo siento- se disculpó- Dios, me siento como una maldito adolescente contigo- y entonces tumbándose a mi lado.

-¿en serio? ¿Y por qué?

- porque tengo que controlarme con cada cosa que hago- admitió con una sonrisa picara- igual que cuando tenía esa edad. Es como si no pudiera… porque si traspasara esos límites no podría detenerme.

-no estás tan lejos de esa edad- dije, la verdad lo prefería así- y estoy bastante segura de que podrías detenerte-incluso cuando yo no lo quisiera- aunque no estuvo mal nada de lo que hiciste.

-y yo que creí ser el único que odiaba ese trato por no poder tocarte-me dijo riendo

-sabes exactamente lo que me gusta- dije- y si, también me gustaría poder llegar a algo más. Cada vez que me tocas… no puedo evitar desear que no te detengas

-¿qué estas queriendo decir?-preguntó en tono juguetón- ¿acaso ahora quieres anular nuestro trato?

-no- contesté del mismo modo- digo, no falta tanto después de todo ¿no? Solo dos semanas y entonces…

-no puedo creer que lleves al cuenta- me interrumpió

- estoy segura de que tu también lo haces, e incluso mucho antes que yo-lo acusé

-bien- dijo él y aceptando lo que yo había dicho- solo serán dos semanas más y hasta entonces no iremos más lejos que esto.

-no…- él alzó una ceja de forma interrogante- aunque puedes considerar mi propuesta, claro, aun sigue en pie en caso de que lo quieras.

-no- dijo él- no hoy- se contradijo- solo... no sigas provocándome y pasará.

-eres en verdad masoquista- insistí y dándole una rápida mirada a su pantalón.

-no- me contrarió- puedo terminar con eso ahora mismo si lo deseo, contigo o… sin ti, pero no quiero hacerlo. Y sé que se me pasará… en un rato

-bien- acepté y dándole un beso con el que mis pechos se restregaron contra el sin quererlo y haciendo que él los viera para luego verme, casi consternado.

-lo siento, no quise

-no importa- dijo él abrazándome para luego darme un beso sobre la cabeza- solo durmamos ahora ¿quieres?

Yo acepté de buena gana, incluso cuando hubiera deseado continuar. Pero al fin y al cabo, no podía quejarme, pues había tenido probablemente más de lo que esperaba.

Pude sentirlo en cuanto se levantó de la cama, pero no me apresuré por abrir los ojos.

Siempre había tenido el sueño demasiado liviano, algo no tan malo, ahora probablemente Lo más probable es que fuera a ducharse, tras una larga noche en la que se había resistido hacerlo.

Lo espié con un ojo y al verlo entrar en el baño me decidí a no dejarlo salirse con la suya. Me levanté con cuidado de la cama y al oír el agua de la ducha correr, fui a mirarme al espejo que estaba a un lado de su habitación.

Ordené un poco mi cabello y un poco más conforme con mi aspecto me quité la ropa para luego buscar una toalla en su armario con que envolverme.

Esto está bien, me dije a mi misma, no te estás contradiciendo, y tu necesidad será peor, sino la calmas un poco. Además, dudaba mucho que él fuera a rechazarme al verme desnuda mientras él también lo estuviera. Anoche había comprobado como la ropa, definitivamente suponía un limite claro para él, de modo que sin esta…

Muy segura, abrí la puerta del baño y entonces el corrió la puerta de vidrió de la ducha al verme entrar.

-supuse que ibas a ducharte- dije quitándome la toalla y dejándola caer al suelo- y pensé en acompañarte.

-pero...

-solo quiero ducharme ¿eso está bien no?

Y al ver que él no podía responder, me metí el la ducha con él, haciendo que su respuesta fuese aun más fácil.

-no creo que... me refiero a que, yo...

-parece como si nunca me hubieras visto desnuda- dije riendo al verlo nervioso y con el cuerpo medio enjabonado- sino quieres que me quede…

-no- dijo muy seguro- créeme que quiero que te quedes, pero pensé que…

-¿no hablamos de esto o si? y nunca dije que no a esto

-bien-aceptó él con un beso- entonces supongo que esto no está mal

-no- dije yo y entonces empezando a tocarlo.

Emmett se pegó contra la pared y entonces gimió.

-lo necesitas- dije sonriéndole de forma diabólica- y yo quiero hacerlo ¿así que, me dejas? Por favor

El tragó saliva y entonces yo continué. Claro que solo me mantendría al margen. Inmiscuir también mi boca probablemente solo nos haría ir mucho más lejos, y no sabia si iba a poder soportarlo por otras dos semanas sin que nos acostáramos de verdad.

Así que solo lo toque rápido y lento, arriba y abajo y guiándome por sus expresiones y sus gemidos. Y mientras yo me mordía los labios y lo besaba de cuando en cuando, pensé que no estaría de más decirle también cuanto me moría pos sentirlo adentro mío. Hablarle sucio, ayudo claro, y al final conseguí que se corriera.

No tardó mucho en recobrar el aliento y entonces él me buscó para besarme y tocarme.

-Emmett- gemí- no…

-si- dijo sobre mi oído y succionando el lóbulo de este- solo quiero devolverte el favor.

Y con eso una de sus manos comenzó a abrirse paso entre mis piernas.

-no tienes que...- dije en un gemido más fuerte al sentir como uno de sus dedos entraba en mi mientras con otro acariciaba mi clítoris- hacerlo.

Pero él no se detuvo, por supuesto.

Incorporó otro dedo y yo tuve que recargarme esta vez en la pared.

Mi cadera estaba levantada hacia delante únicamente implorando más, mientras el

Chupaba y besaba con fuerza mis pechos.

Dios, pensaba, necesitaba tanto esto, lo necesito…. Gemí y entonces me sostuve de una de las perillas del agua al sentir como el orgasmo me embargaba y me sentía mejor que nunca.

Le sonreí con ganas y entonces volví a besarlo, segura de que Emmett era, probablemente el único tipo que me había hecho sentir de ese modo y el único con el que quería permanecer por mucho tiempo más, deseando que lo nuestro nunca terminara.


Recién hoy acabo de terminar una interminable seguidilla de exámenes parciales, y para que ello sepan, pase toda mi tarde terminado este capitulo, para ustedes.

Quiero que sepan que no he abandonado la historia, pero no he tenido mucho tiempo, así como también hay muchas ideas en mi cabeza mas fics nuevos, además de una novela personal que estoy terminando.

En fin, espero que les guste, y prometo tratar de actualizar lo más pronto que pueda.

Mis disculpas a todas por las demoras y gracias como siempre por seguir leyendo y comentando.

Así igual a todas aquellas que me tiene como historia u autora favorita.

Un saludo grande y espero sus reviews.

Bella McCartney Darcy