CAPÍTULO 24

LOS SENTIMIENTOS DE HINATA

EL AMOR DE TODA LA VIDA

Naruto no lo entendía, ¿por qué Neji le atacaba? Además estaba de más mala leche que de costumbre, se le notaba.

- ¡Neji, ¿te has vuelto loco o qué?

- ¡Cállate! ¡No puedo pasar por alto lo que acabas de decir!

- ¡Pero, ¿se puede saber que he dicho para que te pongas así!

Neji apretó el puño con fuerza al oír eso, hirviéndole la sangre.

- ¡Aún planeas actuar como sino hubiese pasado nada, desgraciado!

Neji le atacó, pero Naruto logró esquivarle, apartándose de él. Es entonces cuando el Hyuga comenzó a atacarle con todo, y Naruto hacía lo imposible por esquivar sus golpes.

En ese momento aparecieron Shiro y Kakashi, acompañados de Shizune y Gai. Habían oído el jaleo desde lejos y se habían apresurado a llegar. También llegó el resto del grupo, Hiashi y TenTen, que no entendía que pasaba.

- ¡¿Pero qué pasa aquí? – Exigió saber Hiashi Hyuga, al ver como su sobrino estaba peleándose con el chico del zorro de nueve colas.

- ¿Y a mí que me cuentas? – Le respondió Shiro – Nosotros acabamos de llegar.

- ¿Qué ha pasado, Sakura? – Le preguntó Kakashi.

- P-Pues… creo que…

Haciéndoles un breve resumen, sin contarle lo que Naruto le había confesado, por vergüenza, Sakura les resumió la conversación que habían tenido, cambiando algunas partes. Fue suficiente para entender la razón por la que Neji le atacaba.

- Si es que… ¿es idiota o qué? – Comentó TenTen encogiéndose de hombros. Es normal que Neji haya pillado ese cabreo.

- Kakashi… - le dijo Shiro y este asintió.

Justo antes de que Neji fuese a golpear por fin a Naruto, Kakashi y Shiro intervinieron, separándolos. Shiro se ocupó de agarrar a Naruto y Kakashi a Neji.

- ¡Soltadme! – Protestó.

- ¡Cálmate, chico! – Le sugirió Kakashi.

- ¡¿Cómo quieres que me calme tras lo que ha dicho? – Gritó Neji - ¡Quiero darle lo que se merece por hablar así de Hinata-sama!

- Neji – le dijo Shiro – Tranquílizate. Quizás Naruto no se haya explicado bien, ¿es posible no? Ya sabes como es. Deja que hablé con él, ¿de acuerdo?

- ¡Pero…! – Antes de seguir protestando se giró para mirar a Hiashi, quien hizo un gesto afirmativo con la cabeza, indicándole que cediese en su empeño. Resignado, Neji se rindió – Está bien…

Tras unos minutos de caminata, Shiro consideró que ya estaban lo suficientemente lejos del grupo para que no les oyesen, aunque seguramente Hiashi, o quizás Neji, habrían activado el Byakugan para vigilarles.

- Shiro-sensei, ¿para qué me ha…?

No le dio tiempo a terminar la frase, porque Shiro le propinó un fuerte puñetazo que lo tiró al suelo.

- ¡¿Pero qué hace? ¡¿Es qué os habéis vuelto todos locos hoy?

Shiro, antes de responder, se sentó en el suelo y luego dio un fuerte suspiró.

- ¿No eres capaz de entender porqué Neji te ha atacado y porque yo te he pegado?

- ¡Pues no! ¡No lo entiendo! ¡¿Se puede saber que demonios he hecho?

- No es lo que hayas hecho, sino lo que has dicho.

- ¿Eh?

- Sakura me lo ha contado todo. Tus palabras daban a entender, Naruto, que pensabas salir con Hinata, aceptar sus sentimientos, pero solo para olvidarte de Sakura.

- A-Ah… p-por eso…

- ¿Es qué lo has dicho con esa intención? – Le preguntó, cambiando su típica mirada amable a una de un asesino sanguinario, lo que acojonó vivo a Naruto.

- ¡N-No, claro que no! ¡Es solo que… bueno ya sabe, Sakura-chan jamás querrá estar con alguien como yo y…!

- Tampoco tenías intención de decirle si a Hinata, solo lo has dicho para dejarle claro que la dejarás en paz, ¿me equivoco?

Naruto lo miró, sorprendido. Es como si le hubiera leído la mente.

- ¿C-Cómo lo sabe…?

- No quieres que nadie este contigo por el zorro de nueve colas que hay en tu interior, ¿me equivoco? Es algo que entiendo muy bien.

- Que va a entender… ¡no tiene ni idea de lo que es este infierno! ¡Todos me rechazaron por tener está cosa en mi interior! ¡Mi vida fue un infierno!

- Yo también tengo a una criatura en mi interior, así que sé lo que se siente.

- ¿C-Cómo?

- Quizás jamás lo hayas oído por tu edad, ¿pero te suenan los 12 del zodiaco chino?

Naruto negó con la cabeza.

- Lo suponía… - suspiró – Verás, antes de la fundación de Konoha, doce clanes de todo el país llegaron a un acuerdo; harían un pacto con las doce familias de criaturas más poderosas y meterían las bestias más poderosas en el cuerpo de sus mejores guerreros, con el fin de usarlos para la guerra. Debido a que las razas elegidas eran las mismas que los animales del calendario chino, pues a esas doce personas se les llamo los 12 del zodiaco chino.

- E-Entonces… u-usted…

Shiro sonrió.

- Si, en mi interior reside una criatura. No igual de fuerte que el Kyubi, pero encerrada de la misma manera. En mi interior se encuentra Tyamant, el dragón azul.

Naruto no supo que decir. Apenas sabía nada de los Biju y los Jinjuriky, y tan solo sabía que el y Gaara estaban malditos por esas cosas. Pero, por lo que le había contado Jiraiya, aún quedaban otros siete en su misma situación.

- ¿Quién iba querer estar con alguien que tiene a la criatura que destruyó Konoha hace tantos años?

- ¿Y tú que sabes? Eso déjalo a su decisión.

- ¡Estoy seguro de que si Sakura-chan supiese lo que tengo en mi interior huiría de mí! ¡Y Hinata igual!

- Hinata ya lo sabe.

- ¡¿Qué? ¡¿Cómo que lo sabe?

- Si, lo sabe. Desde el día que te conoció lo sabe.

- E-Eso es imposible… se supone que se le ocultó a todos los ninjas jóvenes de la aldea.

- El Byakugan de la rama principal de los Hyuga es especial, porque no solo puede percibir el chackra normal sino también el especial, en este caso, el de los Biju como el zorro de nueve colas o, en mi caso, el de Tyamant.

- ¿T-También sabe lo suyo?

- Si… y la verdad, nadie me había dicho algo tan precioso nunca.

Shiro recordó como, siete años atrás, estaba sentado mirando el jardín de la casa principal de los Hyuga y Hinata apareció de pronto, abrazándolo de golpe.

- ¿Q-Qué haces, Hinata? – Le preguntó.

- Es que está llorando, Shiro-sensei.

- ¿Eh? – Shiro se pasó un dedo por las mejillas, pero no había ninguna lágrima – Que va, no lo estoy Hina-chan.

- Si, en su interior lo veo.

- ¿Eh? ¿En mi interior?

- Si… hay algo en su interior que llora, un ser verdaderamente hermoso que llora de tristeza.

Esas palabras no se las esperaba. Sabía perfectamente a lo que se refería pero no podía creerlo.

- ¿A-A qué ser te refieres?

- Al dragón que veo en su interior, está triste y llorando.

- ¿P-Puedes verlo?

Hinata asintió.

- ¿Y no te da miedo?

- No – respondió negando con la cabeza – Me parece muy bonito, pero siempre que lo veo está triste, como llorando.

- Te parece… ¿bonito?

- Sip, es muy hermoso y majestuoso, como los de los cuentos que siempre me cuentas para cuando me voy a dormir.

- ¿Eso le dijo Hinata? – Le preguntó Naruto.

- Eso es. Cuando metieron a Tyamant en mi interior, también se mantuvo como un secreto, pero los adultos lo sabían. Dejando un lado mis compañeros de clase… creo que Amelia se enteró más tarde. Pero, tras lo que paso, no quise ponerla en peligro.

- ¿Lo qué paso?

Shiro se levantó, expolsandose el polvo del trasero, y luego miró al cielo.

- Un día, durante un entrenamiento, el sello se libero, y perdí el control. El cuarto y mi padre lograron crear un nuevo sello, pero hasta que no creciese haría mi carácter muy inestable, como el de un dragón. Cuando me enfurecía, perdía el control y me convertía en una auténtica bestia. Creo que sabes a lo que me refiero.

- Si… a veces lo he sentido… Pero, ¿por qué no le sacaron entonces la criatura?

- Porque soy el único de todo el clan que podía contener a Tyamant dentro. Con el caso de los Biju es distinto, pero con estas criaturas el contendor debe tener cierto parecido con el contenido. En este caso, un chackra especial capaz de repeler el poder de la criatura o cierto parecido en su metabolismo, míralo como quieras.

- Debido a eso – continuó – cuando somos jóvenes nos cuesta controlar el poder de estos seres, porque aún somos inexpertos. Por ello, a veces perdemos el control Creéme, cuando vi el poder por primera vez que podía darme Tyamant, me alegré, porque eso quería decir que tendría la fuerza para proteger a la aldea y a la gente que apreciaba. Pero, cuando llegó la hora de la verdad, no pude hacer ni una cosa ni otra. Por eso me marché de la villa, para no estar cerca de nadie y así evitar hacer daño a inocentes.

- Ha estado… ¿todo este tiempo solo?

- De vez en cuando Kakashi me visitaba, pero todas las órdenes me llegaban a mi casa, en las afueras de la villa, donde vivía solo. Tras fallar a la persona que deseaba proteger no podía permanecer en la villa.

- Se refiere a… ¿Amelia-sensei?

Shiro asintió.

- Si… que te voy a decir, siempre he estado enamorado de ella. Pero, el miedo a hacerle daño cuando intentaba realmente protegerla me hizo apartarme de su lado. Y, cuando realmente me necesitaba, no estuve allí para ayudarla.

Naruto no dijo nada. Se pudo imaginar lo que tuvo que haber pasado. El siempre había tenido que estar solo, casi nunca nadie quería estar con él y todo por culpa de ese dichoso zorro.

- Quiero que entiendas una cosa Naruto. Hinata ha estado enamorada de ti desde bien pequeña y, conoce tu secreto desde siempre. Y nunca le ha importado.

- ¿Desde pequeña?

- Un día, mientras estábamos en el parque, te vio, sentando en un columpio, balanceándote, totalmente solo. Vio con su Byakugan el Kyubi, y se asustó bastante.

- Entonces se asustó…

- Pero, ¿no te acuerdas de lo que pasó ese día?

- ¿Eh?

Naruto intentó hacer memoria, pero realmente no se acordaba ¿Había tenido algún día especial con Hinata? No lo recordaba.

Al ver que no se acordaba, Shiro comenzó con la explicación.

Una pequeña Hinata, tímida y a la vez temerosa, se acercó poco a poco al joven de cabello rubio del cual aún no sabía su nombre. Con cuidado, se sentó en el columpio que estaba libre.

- ¿E-Está ocupado? – Preguntó.

- Que va… haz lo que quieras con él…

- ¿Estás triste?

- ¿Yo? ¡Qué va!

- Pues a mi me lo pareces – dijo empezando a balancearse.

- Pero que dices, ¿triste yo? ¡Para nada! ¡Soy el que se va a convertir en el próximo Hokage, no tengo tiempo para estar triste!

- ¿Eh? ¿Hokage?

- ¡Así es! ¡Seré el mejor Hokage de toda la historia! ¡Así todos me reconocerán!

- ¿Ser Hokage para que te reconozcan? No lo entiendo muy bien…

- Es mi mayor sueño, y lo lograré cueste lo que cueste ¡Así todo el mundo recordará para siempre el nombre de Uzumaki Naruto!

- Tus palabras la dejaron impresionada y, día tras día, volvía a ese parque a la misma hora para verte. Jugabáis juntos todos los días y tú le confesabas tus penas y ella te escuchaba. Poco a poco, se fue enamorando de ti, al ver que tú eras todo lo que ella quería ser.

- ¿Qué yo era lo que quería ser?

- Daba igual como te tratasen, da igual si te dejaban marginado, siempre creíais en ti y nunca te sentías inferior ante nadie. Hinata jamás tuvo tanta fuerza.

- ¿Eh? Pero si ella es de un clan muy bueno.

- Ser de un buen clan no significa ser expresamente feliz, Naruto. En el clan Hyuga, los herederos de la rama principal son instruidos por el líder del clan. Si estos no están a la altura, son marginados, tal y como pasó con Hinata. Cuando nació Hanabi, Hiashi dejó a Hinata de lado.

- ¡¿Eh? ¡¿Bromeas?

- Para nada. Hinata entró en la escuela ninja porque Hiashi se negaba a entrenarla. Aunque ahora te parezca que se llevan bien, en sus límites, claro, Hinata muchas veces no quería volver a casa, por no querer entrenar o se las pasaba las noches llorando, por el dolor que sentía al ver la mirada de desprecio en su padre hacía ella, por no estar a la altura.

- N-No tenía ni idea…

- Por eso, cuando te veía a ti, tan lleno de vida y tus fuerzas para no rendirte, veía en ti lo que a ella le faltaba; la determinación. Y su deseo se convirtió en amor por ti. Porque, a ella no le gustas Naruto, te ama como para dar la vida por ti, te lo puedo asegurar.

- ¿A-Amar?

- Dime una cosa, ¿qué sientes por Sakura?

- ¿E-Eh? – Se ruborizó – P-Pues yo…

Se produjo el silencio. Al ver que no respondía, hizo la pregunta de otra manera.

- Miremoslo de otra forma, ¿qué te hizo fijarte en Sakura y no en Hinata?

- P-Pues no sé… Sakura siempre me ha parecido guapa.

- Es decir, te gusta, pero no la quieres.

- ¡No es eso! ¡Claro que la quiero! ¡Por ella lo daría todo!

- Del mismo modo que por Sasuke, por el que estuviste a punto de dar la vida, ¿no es así? Y en cambio no quieres salir con él.

A Naruto le vino la imagen de una escena donde él y Sasuke parecían como pareja y luego le vino de pronto la escena de su beso "accidental" en la academia, tras la graduación, lo que le hizo casi vomitar.

- Gustar y querer son dos cosas distintas Naruto.

- Pero, es que… Hinata para mí es…

Se calló. En verdad, ¿qué era Hinata para él? Nunca lo había pensado, ya que hasta no hace mucho había pasado desapercibida para él. Pero, ¿qué era para él realmente?

- Nunca sabemos lo que una persona es para nosotros hasta que la perdemos Naruto, o la vemos en una mala situación. En esos momentos, es cuando vemos como nos importan las personas.

Shiro pasó por su lado, pero antes de volver con el resto del grupo, se detuvo un momento.

- Solo piensa una cosa, ¿cómo te sentiste cuando despertaste y viste que se había sacrificado por ti? Piensa en esos momentos como te sentiste por ella y encontrarás lo que realmente sientes.

Dicho esto, Shiro se marchó, dejando solo a Naruto.

La puerta se abrió, y Amelia vio al que ya esperaba, Aka.

- ¿Aún estás viva?

- No te daré el placer de morirme, desgraciado…

- Psé, si murieses no me servirías de nada.

- ¿Qué es lo que quieres?

- Simplemente, he venido a divertirme contigo.

- ¿Qué?

- Pronto tu querido Shiro y yo nos veremos las caras, pero, antes… - hizo crujir sus puños – Antes tú y yo vamos a pasarlo bien.

Aka se quitó la chaqueta y la camiseta, dejándolas caer sobre el piso y se puso frente a Amelia.

- Tranquila, solo te dolerá al principio.