Capítulo 26:
Rompimiento
Una vez desbandados con el fin de encontrar a los cómplices de Noah, Ken se dirigió sigilosamente a la habitación de Paola para darle a conocer las buenas nuevas. Cuando llegó se encontró con que estaba durmiendo.
-Pobrecita –murmuró Naoko, acariciándole la cabeza maternalmente- No se merecía semejante maldad
-¿Tú crees que Noah haya actuado solo? –indagó su amigo
-No, creo como Kojiro que hay alguien más tras de esto
-¿Y quién según tú?
Naoko miró a Ken fijamente, luego desvió la mirada nuevamente hacia Paola.
-No te lo puedo decir
-¿Por qué no? –se extrañó el muchacho
-Porque no te gustaría saberlo...
-Naoko, por favor dímelo, cualquier sospecha puede ser importante –explicó Ken- Entiende que sólo nosotros podemos saber quiénes querrían perjudicar a Paola
-Sora –soltó la chica sin necesidad de mayores ruegos- Creo que Sora lo hizo
-¿Sora? –murmuró el muchacho extrañado
-Si no te diste cuenta tu novia es muy obsesiva, y poco o nada le simpatiza Paola –explicó Naoko seriamente- Creo que ella siente celos de Paola por alguna marciana razón
-Sora ya no es mi novia –aclaró Ken
-¿Ah no?
-No, ella...no, yo...bueno, ella...¡como sea! Terminamos de mutuo acuerdo
-Tanto peor –suspiró Naoko- Creyendo que Paola fue la causa podría confirmar con más certeza que fue Sora la mente desarrolladora de esta maldad
-Pero no entiendo ¿por qué sentiría celos de Paola?
-Tú que crees –devolvió su amiga viéndolo con cara de "¡hello!"
-Pero...
-¡Qué haces aquí!
-Shhhh
-¡Qué hace él aquí! –reclamó Okano entre susurros, habiendo entrado furtivamente en la habitación
-¡Tú qué haces aquí! –indagó Ken en el mismo tono
-¡Basta los dos! –pidió Naoko- Van a despertar a Paola
-¿Cómo está? –preguntó Okano, luego de dirigirle al otro muchacho una mirada de odio
-Igual, la preocupa que algún directivo se entere –contó la chica
-¿Y ya saben quién fue?
-Si te hubieras dignado a averiguar por tu parte, te habrías enterado –dijo Ken mordazmente
-Lo estuve haciendo, si quieres saberlo –contestó Okano con fastidio
-¿Y qué averiguaste? –preguntó Naoko
-Que esta mañana, temprano, unas chicas recogieron los panfletos de la imprenta que está a dos cuadras de aquí –contó el jugador del RJ-7
-¿Unas chicas? –repitió Ken
-Sí, unas chicas, ¿estás sordo o qué? –dijo Okano molesto
-¿Y quiénes eran?
-El empleado no sabe decir quiénes eran, pero... –añadió misteriosamente, mirando a Ken con fastidio- Una de ellas tenía "unos lindos ojos grises"
-¡Qué! –ahogaron un grito Naoko y Ken muy sorprendidos
-Qué tal –se pavoneó el otro muchacho- Tu novia es la única que conozco con unos ojos semejantes
-No puede ser... –murmuró Ken
-Además, indagando más profundamente –siguió Okano- El empleado me contó que la más interesada era muy bonita, bueno, lo dijo en otras palabras más vulgares, pero el asunto es que eso confirma en un 90 que fue Okami
-¡Debemos contárselo a los demás! –propuso Naoko
-No –negó Ken resuelto
-¿Vas a defender a tu novia aun después de la bajeza que cometió? –preguntó Okano frunciendo el ceño
-No la voy a defender, voy a arreglar esto personalmente –aclaró Ken, saliendo de la habitación rápidamente, seguido por la mirada sorprendida de los otros dos
Sin importarle la prohibición sobre la presencia de varones en los dormitorios de las chicas, Ken se dirigió a la habitación de Sora. Una vez allí tocó insistentemente, hasta que Amai le abrió.
-¿Ken? Qué haces aquí –preguntó la chica, cubriéndose con su bata, y tratando de sacarse los tubos del cabello
-Necesito hablar con Sora –respondió él, apartándola con un brazo y entrando
Ahí estaba Sora, echada en su cama, con una mascarilla de color verde en la cara y unos trozos de pepino en los ojos. Estaba vestida con su bata de baño y tenía el cabello envuelto en una toalla.
-¡Sora! –exclamó Ken enojado, acercándose
-¿Qué? –murmuró ella, sacándose un pepino de uno de los ojos- ¡Pero qué haces tú aquí!
-No puedes estar aquí –recordó Amai, interponiéndose
-Lárgate Amai –ordenó Ken- Esto es entre Sora y yo
La frialdad de los ojos del karate keeper intimidaron a la muchacha, quien no dijo más y salió de la habitación.
-Qué vienes a hacer –preguntó Sora, quitándose el otro pepino XD
-Por qué lo hiciste
-Hacer qué
-¡Sabes lo que hiciste!
-¡No me grites! ¿estamos? Así que mejórame el tonito –exigió Sora diplomáticamente
-¿Cómo pudiste caer tan bajo? –dijo el muchacho, caminando de aquí para allá- ¿Qué te hizo Paola? ¿por qué tanta maldad?
-No sé de qué hablas –contestó ella tranquilamente, sentándose en el borde de su cama, asegurándose que se vean sus bien torneadas piernas
-¡Deja de mentir! Ya sé que fuiste tú la que inventó esa calumnia contra Paola, repartiendo esos panfletos
Ante tal aseveración Sora palideció, pero trató de recomponerse rápidamente, disimulando que se quitaba la toalla y con ella limpiaba su mascarilla.
-¿Quién te dijo eso? ¿fue ella?
-No, yo lo averigüé por mi parte
-Ahá ¿y me crees capaz de algo así?
-Para serte sincero, sí
-¿Y por qué habría de hacerlo, según tú? –preguntó Sora cínicamente, poniéndose de pie y acercándose a él
-Porque por alguna razón no toleras a Paola, tú misma dijiste que se te hacía fastidiosa –recordó Ken, retrocediendo unos pasos
-Je, ¿por qué te alejas? ¿acaso me tienes miedo? –inquirió la chica con burla, acercándosele lentamente
-Claro que no te temo –respondió el muchacho, aun retrocediendo
-¿Entonces?
-No quiero volver a estar cerca de ti...
-¿Seguro que no? –desafió Sora, abrazándolo del cuello cuando él estuvo contra la pared- ¿Estás tan seguro que no quieres tenerme más junto a ti?
Sin previo aviso Sora lo besó, dejándolo estupefacto. Pero Ken reaccionó y se apartó de ella violentamente.
-¿Por qué no lo admites? Yo te gusto, y jamás hallarás atracción semejante por ninguna mujer –siguió Sora coqueta, abriéndose la bata- Y menos por esa niña...
Terminada la frase Sora dejó caer su bata al suelo (pero qué barbaridad!) y dejó ver su cuerpo desnudo. El muchacho quedó boquiabierto y desvió la mirada muy avergonzado.
-Paola no es una niña –aclaró Ken, recobrando la calma- Ella creció hace mucho
-Puede crecer cuanto quiera, pero nunca será como yo -se ufanó Sora, volviendo a acosarlo
-Quizá no, y no sabes cómo me alegro de saberlo –confesó el muchacho sonriendo con ironía y mirándola ya sin vergüenza- Porque además sé que ella jamás caería tan bajo como tú
-Idiota –murmuró Sora, dándole una cachetada
-Je, pégame todo lo que quieras, pero sabes que tengo razón –añadió Ken, alcanzándole nuevamente su bata
-¿Por qué te empeñas en defenderla y estar con ella? –preguntó Sora con desprecio, poniéndose la bata con brusquedad- ¡Por qué, eh, por qué! Ella jamás te verá más que como a un hermano, máximo un buen amigo. Ella consiguió un lindo novio que la quiere y a quien querer, ¿por qué crees que lo dejaría por ti?
-Yo no le estoy pidiendo nada de eso –aclaró Ken ofendido
-¿Y crees que no es obvio que lo deseas inconscientemente?
-¡Y si así fuera qué! –estalló el karate keeper
-Ella nunca estará contigo, sea cual sea la razón...
-No me importa, porque al menos nunca dejará de ser mi amiga
-Déjate de cursilerías –escupió Sora fastidiada- Y deja ya de perder el tiempo y de crearte falsas esperanzas –añadió con maldad
-Mientras ella me sonría, aun tendré esperanzas –concluyó Ken triunfal, saliendo de la habitación, dejando a Sora con ganas de destilar más veneno
Ni tarda ni parezosa Naoko le había contado a los demás sobre el descubrimiento de Okano. En eso llegó Ken, sonriendo de oreja a oreja.
-¿Okano lo descubrió? –preguntó Kazuki boquiabierto- ¡Vaya que es bueno en eso!
-¿Y a ti qué te pasa que estás tan sonriente? –indagó Matsuki curioso al ver a Ken
-Ya puse a Sora en su lugar –contestó él sin dejar de sonreír
-Para mi eso no es suficiente –comentó Koike de pocas pulgas- Esa zorra (la palabra sonó muy fuerte?) tiene que pagar
-Y lo hará no te preocupes –dijo Kojiro tranquilamente- Pero eso lo planearemos después, no podemos ponerla sobre alerta
-Deberíamos agradecérselo a Okano –propuso Takeshi
-Él tiene razón –lo apoyó Kawabe- ¿Pero dónde está?
-¡Ah! Se quedó con Paola –respondió Naoko con naturalidad
-¡Qué! –estalló más de uno
-¿Dónde? –preguntó Ken incrédulo
-En nuestra habitación ¿por?
Todos se miraron desconfiados entre sí y salieron a todo correr hacia la habitación de Paola y Naoko. Lastimosamente se encontraron con el regente, quien al verlos por ahí los echó del lugar. Sin embargo Kazuki ni Ken se dieron por vencidos y lo burlaron hasta llegar al dormitorio. Cuando estuvieron allí entraron sin previo aviso y se quedaron paralizados.
-¡Paola! –gritaron ambos, haciendo sobresaltar a los otros dos
-¿Eh? Muchachos, qué hacen aquí –preguntó ella algo incómoda de que la encuentren besándose con su novio
-¿Cómo estás? –preguntó Kazuki rápidamente, acercándose a su cama y jalando a Okano del cuello de la camisa para que se levantase
-Pues mejor –respondió Paola viendo extrañada el mal trato a Toshiya
-Ya te puedes ir Okano, ya llegamos nosotros –anunció Ken con autosuficiencia
-No me pienso ir –aclaró el aludido muy seguro
-Eh...Nos vemos mañana Toshiya, debes estar cansado de haberte quedado conmigo toda la tarde –pidió su novia
-Sabes que lo hice con gusto –explicó Okano sonriente
-Sí, pero vé tú a saber qué gustito más estabas buscando –murmuró Kazuki refunfuñando y abrazando protectoramente a su amiga
-Ka...Kazuki –farfulló Paola- Me estás asfixiando
-Ah sí, perdón –dijo su amigo, aflojando un poco pero sin dejar de abrazarla ni mirar desconfiado a Okano
-Bueno, entonces hasta mañana muñequita –se despidió Okano, con la intención de acercarse a ella
-No más besos por hoy –anunció Kazuki, volviendo casi a estrangular a Paola
-Bien, hasta mañana –dijo Okano apretando los dientes y marchándose
Una vez que Okano se fue, Kazuki al fin la soltó.
-No te preocupes –le dijo su mejor amigo- Encontramos a los responsables y les haremos pagar
-¿Y quiénes eran? –preguntó Paola curiosa
-No necesitas saberlo –intervino Ken, cruzado de brazos- Nosotros nos encargaremos
-Pero Ken...
-Pero nada –insistió el karate keeper- Tú preocúpate por mejorar anímicamente, no de buscar explicaciones al respecto
-No es justo –refunfuñó la joven, haciendo un puchero
-Ken tiene razón –apoyó Kazuki- Por lo pronto tratemos de volver a la normalidad
-Si se puede... –murmuró Paola desanimada
-Claro que se puede –la contradijo Ken acercándose a ella- Nosotros te ayudaremos, bueno...si tu novio nos lo permite
-Ustedes no tienen que pedirle permiso a él –aclaró Paola divertida- Igual gracias a los dos por estar aquí
-¡Obvio! Mira que si no llegábamos a tiempo las "manitos" del peludo podían recorrer lugares inimaginados –dijo Kazuki sarcástico
-Kazuki... –lo regañó su amiga avergonzada
-Se nota que te gusta mucho –añadió Ken tratando de mantener un tono neutral- Pero ten cuidado, hay cosas para las que aun puedes no estar lista...
-Sí, para eso mejor te esperas a pasar los cuarenta –sugirió Kazuki
-Gracias por sus consejos, pero sepan que sé cuidarme sola –se defendió Paola- No soy ninguna calenturienta
-Si tú lo dices... –murmuró Ken desviando la mirada
-¡Qué confianza me tienes! –se indignó Paola
-Confío en ti, pero no en él –aclaró su amigo
-Bueno, bueno, dejen las peleas de pareja –se burló Kazuki, provocando que los dos se sonrojen- Me alegra que estés mejor, pero tienes que contarme de esa foto
-¿Por qué?
-Porque soy tu mejor amigo y no le tienes más confianza a nadie más que a mi –aseguró, abrazándola efusivamente otra vez, mientras Ken los miraba divertido
-Kazuki, no enfrente de Ken –pidió Paola enrojecida, aunque no sé si por vergüenza o por el apretonazo XD
¡Qué dijiste Samael! Esa relación nunca se acabaría, te dije que algún capítulo tenía que ocurrir XD
Al fin Sora se sacó la máscara ¿pero qué se le ocurrirá después? Ni yo lo sé XD
