Tiempo de Ceder

"Moon White contemplaba el gesto de esfuerzo de Twilight, quien apretaba el rostro con el cuerno iluminado, esforzándose por concentrarse para lograr transportar su magia.

Y ese mismo era el problema.

-Se esfuerza demasiado- habló el unicornio blanco -. Sólo debe…

-…concretarse- lo interrumpió con voz presionada -. Eso hago, ¡Eso hago!- exclamó acentuando su gesto.

Su cuerno se iluminó más, pero le hizo dar una punzada de dolor que le recorrió la cabeza entera. Abrió de golpe los ojos, jadeando del dolor, llevándose un casco a un lado de la cabeza y sacudirla levemente. Tomó aire y volvió a ponerse firme y cerrar los ojos, volviéndolo a intentar.

-Pare- exclamó Moon White, colocando un casco en su cuerno, interrumpiendo el hechizo.

-No, no voy a darme por vencida- refutó, abriendo los ojos y Moon White levantó una ceja y la señaló con un casco.

-Sus ojos ya están irritados y debe dolerle la cabeza. Haga una pausa para descansar.

-No…no puedo…- balbuceó -…el tiempo…corre…en mi contra…

-Su rostro…- murmuró, entrecerrando los ojos y empezó a retroceder mientras contaba: -. Cinco…cuatro…

-¿Por qué…?- preguntaba hasta que sintió su rostro frío y su estómago revolverse.

-…tres…dos…

Y Twilight le dio la espalda para arquear e hizo aparecer un balde para vomitar en él.

-…uno…- murmuró torciendo un poco el gesto del asco -. ¿Lo ve? Necesita descansar. Ya su cuerpo no resiste.

Twilight dejó salir un suspiro resignado y se tiró al césped, haciendo desaparecer el balde. Su cabeza le latía, le ardían los ojos y sentía que su cuerpo le hormigueaba. Tiró un bufido frustrado, ceñuda, y arrancó pedazos de césped mientras refunfuñaba con voz aguda.

-¿Berrinche?- se divirtió Moon White trotando hacia ella -. ¿En serio? ¿La Princesa está berrinchuda?

Twilight se llevó un casco al cuerno, acentuando su ceño frunciendo y mirándolo con fastidio mientras él elevaba la sonrisa.

-Definitivamente es mi Princesa favorita- exclamó más divertido y tiró unas risas -. Es tan…normal, simple e imperfecta, como cualquier pony.

-¿Gracias?- dudó, relajando sólo un poco el rostro.

-Sí…las demás son unas estiradas con complejo de superio...

-Moon White- habló con voz tiesa, como reprendiéndolo y él retrocedió la cabeza, sorprendido -. No sé qué problemas habrás tenido con ellas, o en especial con Celestia. Pero no te dirijas a ellas así. Al menos no frente a mí. Una fue mi maestra y a quien le debo donde he logrado llegar, la otra es una amiga admirable que atravesó difíciles momentos que superó y la otra fue mi muy estimada niñera que se convirtió en la felicidad de mi hermano, su esposa, mi cuñada, por ende, mi familia.

Moon White se vio a leguas incomodado, miró hacia un lado, serio y endureciendo el rostro.

-Lo siento- soltó, secamente.

-Bien- respondió, descontenta por escuchar la disculpa tan vacía.

-Entonces…- comentó y aclaró la garganta, retornado el tema principal y romper el incómodo momento mientras se acostaba frente a ella. Suspiró, tratando de cambiar los ánimos y habló con serenidad -. Princesa, piensa demasiado. Le dije que no debe hacerlo. No sentir nada, pero está muy frustrada. Llevamos tres horas y sólo ha alcanzado a tirar chispas. ¿Qué le molesta?

-¿Es una pregunta capciosa?- dudó -. Dijiste que…

-No nos desviaríamos ni hablar nada que no sea la clase- le interrumpió -. Pero si eso obstaculiza que aprenda el hechizo, hay que hacer excepciones. Dígame, ¿qué le molesta? ¿Qué siente y piensa cuando trata de concentrarse en el hechizo?

El disciplinado y terco maestro de hace horas fue reemplazado totalmente o más bien, dejó salir la otra parte de él, mostrándose más flexible y comprensivo. Tenía una corta pero suave sonrisa, como invitándola a soltarse. Como lo haría cualquiera de sus amigas por ayudarla.

-Pienso…en que si no logro enseguida el hechizo temo que sea tarde- sinceró, curvando las cejas y bajó la mirada hacia el movimiento que hacía con sus patas jugando con las puntas del césped -. Tengo miedo de fallarle, de lo que puede suceder. De perderla. Cómo se sentirá ahora.

-Nada de eso importa- exclamó comprensivo -. No le sirve de nada preocuparse por cosas que no sabe si sucederán. Está actuando para que no suceda y jugar a adivinar el futuro sólo obstaculizará no sólo aprender el hechizo, sino también su presente- suspiró -. Uno mismo ara su propio destino. Usted está haciendo todo lo posible para evitar que las cosas empeoren, pero no se deje dominar por las emociones y temores. Usted tiene que tener control. Ha enfrentado cosas muchísimas peores. Puede hacer frente a esa inseguridad. No se haga su enemigo, que será mil veces peor que los otros que ha enfrentado.

-Es…irónico que hables de superar inseguridades cuando te dejas revolcar por las tuyas- comentó para sonreírle de lado -. Por eso te voy a demostrar que si yo, una pony normal, simple e imperfecta como cualquiera, como tú, puede hacerlo, entonces también tú, sólo es cuestión de poner de su parte. Pero en serio- se acomodó en el pasto -. Me recostaré un rato y verás, que en la próxima lo lograré".

-Y lo lograste- se dijo Moon White a sí mismo con la mirada hacia el panqueque que se cocinaba en la sartén.

-Huele bien.

Moon White respingó y agrandó los ojos sorprendido a la vez que se daba vuelta violentamente, pero como tenía la sartén moviéndola con su magia, giró con todo y sartén que salió volando hacia Twilight que iluminó su cuerno para retenerla, teniédola a muy escasos centímetros de su rostro.

-¡Lo siento! - se excusó el unicornio -. Pero me tomó desprevenido. Vivo solo y nunca nadie ha pasado aquí a dormir, entonces escuchar una voz repentinamente…

-Te olvidaste que estaba aquí, ¿eh?- preguntó levitando la sartén de vuelta hacia él.

-Por un momento- admitió, tomando la sartén. -. Puede sentarse. El desayuno ya está listo.

-Si soy sincera muero de hambre- exclamó de buen humor trotando hacia la mesa ya levantada con todo para desayunar. En serio le había sentado muy bien la larga siesta.

-Es común después de la pesada noche- miró a un lado -. Emmm, por eso anoche repetí el plato de sopa.

-Sí, Applejack es muy buena cocinera. Y eso que no has probado sus postres de manz… ¡Rollo de canelas!- se desconectó levitando un pan de la canasta que posaba sobre la mesa. -. ¡Justo ayer le comenté a una amiga que se me antojaban!

Y algo hizo clic en el unicornio.

-Con razón insistió…- se sonrió Moon White recordando a Minuette y su cómplice guiño.

-¿Ah?

-Los trajo una amiga mía…- dijo trotando a la mesa y se sentó -. Bueno, por lo que sé también es suya. Minuette.

-¡Oh! ¿También la conoces? ¿De dónde? Yo estudié con ella.

-Bueno. Ella tiene talento especial con las pociones- explicó mientras empezaban a servirse los panqueques -. Yo estaba sumergido en uno de mis investigaciones y necesitaba echarle una mirada a…algo…o más bien a alguien…- su voz dudó ante eso y Twilight masticó más lento al notarlo –y bueno- sacudió la cabeza recuperando su tono normal -, supe del talento de Minuette de hacer pociones para observar escenas del pasado por el acceso que tengo como maestro en los archivos de la Escuela de Magia para Unicornios Superdotados. Es una pony…peculiar- se sonrió -. Y con el tiempo nos hicimos amigos.

-Oh…sí…-recordó Twilight -…recuerdo que consiguió su Cutie Mark del reloj de arena durante la clase de pociones. Fue la primera en la clase en la materia y de conseguir hacer una poción sin problemas…-arrugó la frente -…yo estaba frustrada…no fue tan rápido para mí…

-A mí tampoco- sonrió -. Nuestro fuerte es la magia…por muy irónico se escuche de mi parte dado a mi condición.

-¿Y cómo lo descubriste?- preguntó curiosa sin percibir la barbilla tiesa de Moon White -. ¿Cómo conseguiste tu Cutie Mark?- siguió y Moon White dejó de masticar para mirar hacia arriba, incomodado, pero Twilight hablaba mientras no apartaba la mirada de su panqueque, por lo que no lo notó y siguió hablando -. La cual es muy curiosa…un eclipse solar semiparcial…he leído la leyenda sobre ese fenómeno, desconocido hasta por la propia Celestia, ya que se supone que es cuestión del movimiento de la luna hacia el sol, pero curiosamente, el único que se dio no fue obra de ella o de la princesa Luna y la leyenda está incompleta, es un fenómeno que…

-Lo sé- le cortó secamente –por eso es una de mis investigaciones sin concluir. Creí que…podría hacerlo, ya sabes, una Cutie Mark de un eclipse, obvia que podría hacer yo un eclipse y descubrir qué saco haciéndolo, pero…no puedo. No sé cómo y si lo supiera, no…soy lo suficientemente fuerte, ya sabes por qué- le cortó importancia pero se mostró frustrado -. ¿Cómo puede ser mi marca de destino la magia sino puedo usarla para potenciarla?

-Dado que involucra el sol y la luna, ¿Has hablado…?

-Sí, Twilight. Hablé de eso con Celestia. En ese entonces la Princesa Luna estaba exiliada así que sólo tenía a la Princesa del Día, que se encargaba también de traer la noche. Pero no fue de ayuda.

-¿Por eso no te llevas con ella?

-No, por otras cosas.

-¿Qué cosas?

-Twilight…

-Soy la Princesa de la Amistad. Mi misión es ayudar conflictos de amistad y restablecer la armonía. Déjame ayudarte.

-Nunca fui amigo de la Princesa Celestia- sinceró -. Fuimos Princesa y súbdito. Nada más. Así que no hay amistad qué reparar allí.

Cada vez la vida de Moon White le intrigaba a Twilight. Ella confiaba en sus instintos, y estos le decían que hay algo que oculta el unicornio blanco, que le motiva a ayudarlo. Dijo que allí no había conflicto de amistad qué reparar… ¿Entonces dónde? Estaba segura que lo había y su deber como Princesa de Amistad la obligaba a no hacer de la vista gorda.

"No se puede confiar en la herida de un corazón resentido", le había dicho Celestia. Entonces sí, Moon White está resentido con alguien… ¿Pero qué tenía que ver el espejo con ese resentimiento? ¿Tenía que ver con el vistazo que dio en el pasado que lo hizo cambiar de voz y expresión en el rostro hace unos minutos? ¿El que sea desconfiado al compartir sus hechizos y muy bloqueado, difícil de leer?

El resentimiento era un sentimiento muy difícil de manejar, una herida profunda y el hecho que el unicornio era cerrado y terco, no facilitaba para nada sus intenciones de ayudar en este caso de amistad.

-Se ve frustrada- comentó Moon White terminando de masticar de su desayuno. -. Relájate, Twilight, ya sabes manejar el hechizo. De aquí puede ir directo al castillo de Celestia y enseñárselo a la Princesa Luna, sólo a ella, ¿Recuerda?

-Recuerdo- se limitó en decir para mirar a su panqueque y después esbozar una lenta sonrisa y tirar una risita.

-Emm, ¿Cuál es el chiste?- preguntó levando una ceja.

-Bueno…recién caigo en cuenta, que te dirigiste a mí por mi nombre, no por mi título.

-¿Ah?- dudó, arrugando la frente y escarbó en su cabeza para darse cuenta que estaba en lo correcto -. Oh, es verdad…

-Ya te dije que está bien. Después de todo somos amigos, ¿no?

-¿Lo somos?- dudó.

-¿Y qué creías que éramos?

-Al igual que mi relación con Celestia; Usted una Princesa, y yo un súbdito, cumpliendo su promesa. Lo que me recuerda…- entrecerró los ojos -. Prometiste decirme toda la verdad tras enseñarte el hechizo.

-Lo sé y…

-Pero eso puede esperar- le interrumpió con sonrisa relajada –lo importante ahora es que termine de desayunar y vaya donde la Princesa Luna. Ya tendremos tiempo para eso.

-Entonces sí somos amigos- se confundió, arrugando la frente.

-Está a prueba.

-¿Qué?

-Que está a prueba- repitió -. No escojo amigos por escoger. Soy muy receloso.

-O desconfiado.

-Sí, lo soy y lo admito.

-Eres desconfiado, pero no conmigo.

El unicornio arrugó la frente.

-Eso no es cierto.

Twilight se rascó la cabeza.

-No tiene sentido. Por si no lo recuerdas, ayer dijiste confiar en mí, que hasta con mis amigas aliviamos tu carga con nuestra amistad al punto de no querer que nos marcháramos, dijiste que era tu princesa favorita y, ¡Me revelaste un hechizo tuyo! ¿Por qué ahora dices eso? ¿Entonces por qué no somos amigos ya?

-Son mis reglas- aclaró, también confundido por su lógica. Tenía razón…pero no iba a admitirlo -. Y debo… seguirlas.

-¿Quieres saber qué pienso?- preguntó -. Pues aunque te duela, nosotras te hicimos romper las reglas con nuestra amistad.

Moon White le levantó una ceja, serio.

-No es cierto.

-Moon White…

-Que no es cierto y punto. Se acabó.

Twilight tiró un resoplido seguido de un gruñido desesperado y frustrado.

-¡Por Celestia, qué terco eres ante algo tan obvio!- exclamó ceñuda. -. Es ridículo.

-¡Y tú tan insistente!

-¡Hasta me tuteas! ¿Lo ves?

-Pues ya no lo haré, Princesa- bramó ceñudo -. Tal vez haya sido el hecho que estaba descompuesto y esa tonta jaqueca que acepté enseñarle el hechizo y haya dicho lo que haya dicho porque…es decir… ¡Qué ridiculez más grande es decir amigo a alguien que apenas conociste ayer! No la conozca, ni a usted ni a sus amigas ni me conoce a mí.

Twilight lo contempló mientras Moon White le mantenía la mirada y ceño fruncido hasta que de a poco, fue relajando el rostro, dándose cuenta de su actuación y una vergüenza lo revolcó..

-Será mejor que me vaya, ¿Cierto?- preguntó Twilight.

-Me temo que sí.

-De acuerdo- aceptó bajándose de la mesa -. Gracias por la clase, por el desayuno.

-De nada- suspiró, cerrando los ojos.

-Y…Moon White…- lo llamó y él abrió los ojos -. Tal vez, al ser duro y exigente para aceptar la amistad de los demás y se te haya hecho fácil aceptar la nuestra, te confunde- le sonrió -. Y no estoy enojada. Volveré para cumplir mi promesa- y se teletransportó, desapareciendo.

Moon White suspiró, restregándose los ojos, odiándose.

-¿Por qué siempre tiene que tener la razón?- se frustró para salírsele una sonrisa -. Princesa Sabelotodo…

Poco rato después...

-¡Aquí estoy!- exclamó Twilight entrando a la Sala de Tronos de Canterlot por un vitral abierto.

-¡Twilight!- saludó Celestia y con Luna, salieron de sus asientos para recibirla.

-¿Pudiste…?- preguntaba la Princesa de la Noche.

-¡Sí!- le interrumpió, muy sonriente galopando hacia ellas -. ¡Lo convencí y ya sé el hechizo! ¡Es increíblemente genial!

-¿Pero cómo?- se maravilló Celestia.

-Y tan rápido- admitió Luna, impresionada -. Ese corcel es irritablemente terco.

-Sólo seguí mi instinto y fui sincera- admitió Twilight.

-¿Sincera?- dudó Celestia -. ¿Qué tanto?

-Totalmente.

-Twilight…- dijo con voz impresionada -. ¿Tú…le contaste…?

-No, aún no. Estamos contrareloj y después se lo contaré. Ese fue el trato y yo se lo prometí.

-Pero Twilight, ¿Acaso olvidaste mis advertencias?- exclamó Celestia notoriamente preocupada.

-No, Princesa Celestia. No las he olvidado. Pero creo más en mis instintos y debí desobedecerla. Sé que puedo confiar en él para decirle la verdad. De contarle sobre el espejo.

Celestia frunció el ceño y se irguió, posándose con autoridad. Luna aclaró la garganta.

-Ehm, dejaré que hablen…pero no tarden…- dijo para expandir sus alas y volar fuera de la sala, dejándolas solas.

-Twilight…- habló Celestia, seria -. Yo por algo digo las cosas.

-Disculpe, Princesa- empezó, también posándose firme -. Pero sus recomendaciones no eran más que obstáculos muy difíciles de saltar si queríamos el hechizo, más que nada con un corcel tan terco y necio como él, y usted lo sabe.

-Y porque sé cómo es, te hice esas advertencias. Moon White tiene…

-…una herida de un corazón resentido… ¡Lo sé! ¿Pero que tiene qué ver con el espejo?

-Tiene que ver porque- relajó el rostro, tirando un suspiro, resignada -. Él era amigo de Sunset Shimmer.

Twilight dejó caer la quijada, patidifusa.

-¿Qué?- dejó escapar con un suspiro -. Es decir…por eso…- calló, pensativa –lo sabía….esa es la amistad que hay que remediar…- se asombró -. Pero… ¿Por qué no me lo dijo antes?

-Porque te conozco, Twilight. Como Princesa de la Amistad, sentirás la obligación que tienes de sanar esa herida de Moon White provocada por Sunset Shimmer.

-¿Sunset hirió a Moon White? Un momento… ¿Ella sí tuvo un amigo? Pero creí…

-Es una historia demasiado larga que ni yo conozco del todo, Twilight. Pero lo que tienes que saber ahora, es que cuando Sunset Shimmer desapareció, ni apenas se dieron cuenta los estudiantes y si lo hicieron, no les importó, pero, pese la enemistad, Moon White fue el único unicornio que sintió su ausencia muy fuerte y venía a mí insistente a que le diga su paradero. No podía revelarle semejante secreto del portal, si ni yo misma sabía cómo funcionaba ni…que sería de Sunset. Pero él no desistió y logró sacarle información a un guardián que estuvo conmigo cuando atajé a Sunset en la biblioteca leyendo sobre el espejo y fue uno de los que fue atacado cuando ella saltó al espejo.

-¡Entonces Moon White conoce el espejo! ¿Entonces por qué…?

-Él hechizó al guardia, Twilight- le interrumpió y Twilight ablandó el rostro, sorprendida -. Así es. A esos extremos llegó. Lo forzó a hablar con un Hechizo de la Verdad y luego me acorraló con esa información- suspiró, con semblante sereno pero nostálgico -. Fue muy irresponsable al usar un hechizo que viola la voluntad de otro pony sin un verdadero justificante. Él…se vio muy preocupado pese que repetía que la odiaba. Estaba muy dolido, confundido. Muy herido. Sentí mucha lástima por él y sabía que actuaba como actuaba, era porque lo hacía cómo su corazón herido le dictaba. Yo le dije la verdad, que el espejo no podría abrirse después de mucho, mucho tiempo y viendo que era alguien que se dejaba guiar por el resentimiento y dolor, le dije que para entonces, habría cambiado a otra dimensión y no podría cruzar al que estaba Sunset.

-Le mintió.

-Lo hice por protegerlo a él de Sunset, y a Sunset de él- se explicó, curvando las cejas -. No me juzgues, Twilight. Pero ella estaba sedienta de poder, cegada de la ambición y fue…cruel con él. No quería que volviera a salir herido por ella de nuevo. Era un buen unicornio- sonrió -. Puedo recordar al joven unicornio bufón pero con hambre de conocimiento galopar en los pasillos de la Escuela. Era muy risueño, extrovertido, optimista y bromista, pero…- cambió el gesto por uno más triste -. Ese unicornio murió…al mismo tiempo que Sunset Shimmer cambió, o más bien, reveló su verdadera forma. Yo traté de ayudarlo, tratar de devolverle su esencia pero él no quería ser ayudado. Al menos no por mí.

-Princesa…- habló Twilight apegándose a ella y le acarició a un lado con su cabeza. Celestia sonrió y bajó la cabeza para devolver el gesto -. No la juzgo. Creo que no sabría qué hacer en su posición tampoco. Si siendo cómo era Sunset antes…puedo imaginar lo duro que debió ser perder de a poco a una amiga y de esa forma.

-Pero ahora prometiste revelarle la verdad. Y en esa verdad está Sunset- suspiró, levantando la cabeza -. Quién sabe cómo lo tomará. Tal vez querrá cruzar. Definitivamente querrá hacerlo, Twilight. ¿Qué harás entonces?

-Protegerlo- aseguró y levantó los ojos hacia ella, decidida -. Y sanaré esa herida. Usted confíe en mí.

-Siempre lo he hecho, Twilight- levantó una pata delantera para rodearla -. Y esta no será la excepción.

Par de minutos después, Luna era conducida por Twilight al hermoso y pacífico jardín del castillo.

-¿Por qué me llevas aquí?- preguntó Luna mirando cómo un conejo saltaba cerca de sus cascos.

-Porque aquí no hay nadie y podrá concentrarse lo suficiente para emplear el hechizo, pero eso sí, debo advertirle que por ser la primera vez, puede tener migrañas, fiebre, irritación de ojos, vomitar, debilidad física y…

-¡Rayos! ¿Voy a morir?

-No, no- rió Twilight pero luego se detuvo -. Bueno…

-¡¿Qué?!

-Es broma -sonrió para inhalar y exhalar -. Primero lo haré yo y le explicaré cómo funciona- avisó para cerrar los ojos y concentrarse…sin evitar sentir su piel erizarse de la emoción de la primera vez que lo logró.

*Flashback*

"-Vamos…usted puede.

-¿Moon White?- dudó la alicornio en algún lado de su mente.

-Puede con esto. Sé que puede hacerlo. Sólo concentre la magia, usted la ordena, no a ella usted. Dómela. No presione.

-Domarla…No presionarla…tal vez es eso lo que estoy haciendo mal…- pensó para sí y se relajó.

Al hacerlo, sintió que se desprendía de algo. La tenía que sostener delicadamente y poco a poco, la dirigió fuera de su cuerno, concentrando cierta parte de la magia y visualizando su cuerpo a la vez que sentía todo fluyendo con tal delicadeza, pero a la vez que lo hacía, que tenía control de la magia, perdía el de su cuerpo, y una pata flaqueaba, o su lomo se iba abajo, pero retenía el flujo y trataba de acomodarse de nuevo, equilibrándose. Continuó y continuó y continuó y…

-¡Pare, es suficiente!

Twilight aspiró del susto a la vez que abría los ojos.

-¡Moon White!- se quejó, ceñuda y miró al unicornio -. ¡Me interrumpiste!

-Princesa…

-¡Estaba por lograrlo! ¡Pude sentirlo! Estaba…

-¡Lo hizo!

-No interru…¿Qué?

-¡Que lo logró!- celebró, sonriendo con sincera emoción. -. ¡Está en su estado pura en magia!

Twilight, incrédula, levantó un casco y esbozó una enorme sonrisa de la emoción al ver su pata brillante y purpura, el color de su magia, para después voltear y ver su cuerpo de carne y hueso ahí, tras ella petrificado con los ojos abiertos e iluminados.

-¡Lo hice! ¡Lo hice! ¡Lo hice!- celebró dando brincos y golpeaba sus cascos entre sí pero se detuvo de golpe al ver que Moon White la contemplaba divertido, ocultando su sonrisa con un casco.

-No se detenga, ¡Es algo que celebrar!- comentó y cerró los ojos, para que un momento, él también pasara a transportar su magia y tome su forma e imagen. -. Ahora quiero mostrarle algo. ¡Sígame!- y corrió.

-¿Qué, ah? ¡Ya voy!- y corrió tras él.

Pero al correr…sabía porque la obligó hacerlo. Los destellos de su magia se quedaban flotando a su alrededor, dejando caminos brillantes purpuras tras de ella. Twilight se sonrió y regresó su mirada en frente, viendo que lo mismo ocurría con Moon White, siendo rodeado de destellos grises. Sus colores se mezclaban al final del camino y dejaban ciertamente iluminado la senda del bosque. Además, Twilight sentía que sus patas eran mucho más fuertes y que tenía energía de sobra para seguir corriendo, si era posible, hasta que Celestia haga salir el sol. Estaba demasiado maravillada, sonriéndose, concentrada a esta sensación que estando en su estado en magia la hacía sentir más fuerte. Más poderosa. Más libre. Literal, se sentía flotar en nubes…y sabía cómo era eso ya que podía hacerlo. Seguía por donde Moon White la hacía correr hasta que empezó a ver puntos luminosos azules y al Moon White pausar la carrera, ella hizo lo mismo para trotar y prestar atención que lo que veía era…

-¡Twittermites!- exclamó retrocediendo, viendo los insectos de cuerpo redondo gris azulado, ojos grandes purpura, alas fibrosas de antenas brillantes y aguijones en forma de perno-relámpago azul.

-¡Shhhh!- la chitó, ceñudo. -. No haga ruidos ni movimientos bruscos.

-Pero nos dispararán pernos de electricidad.

-Princesa…somos estado en magia. Sólo sentiremos un cosquilleo si se atreven- y levantó un casco hacia uno y este disparó un perno pero Moon White ni se inmutó. -. Ahora, sígame.

-Pero antes, ¿Por qué dijiste "cuidado" cuando transportaba la magia hacia afuera?

-Porque si la transporta toda, no podrá mantener el hechizo y se iba deshacer.

-Ah…

Ambos caminaban haciendo a un lado las ramas y hojas, alejándose de las sendas que los propios pasos de los ponies construían, entonces, Twilight levantó la mirada al encontrarse en otro prado, en el que no podía ni verse el cielo por la enorme cantidad de twittermites sobrevolándolo. Todos juntos, apegados unos otros, hacían su propio techo luminoso, tirando pernos de electricidad que sólo hacían que el color azul brillante se encendiera más sobre sus cabezas.

-Pero… ¿Qué hacen aquí?- preguntó, asombrada sin apartar la vista hacia arriba.

-Cada cierto tiempo, la "familia" se reúne, por así decirlo- explicó, contemplando las criaturas. -. E intercambian pernos de electricidad. Algo así como un reencuentro tras irse en diferentes partes de Equestria.

-Vaya…es muy hermoso…-musitó contemplando el brillante color azul y los pernos de electricidad encendiéndose sobre sus cabezas, pero respingó ante un cosquilleo, para comprobar que un Twittermites le había picado en un hombro, pero como dijo Moon White, no dolió.-. ¿Por qué me traes aquí?

-No lo sé- sinceró, encogiéndose de hombros sin apartar la vista de las criaturas -. Creo que es un regalo.

-¿Regalo?

-Por ser paciente, buena alumna, felicitaciones por aprender el hechizo- suspiró -. Y también como disculpa. Ya sabe, por todo, por mi terquedad y…lo que dije sobre las princesas- desprendió la mirada de arriba y la miró -. Fue muy cretino y descortés de mi parte. En serio lo lamento.

-En verdad lo agradezco- respondió devolviéndole la mirada y una sincera sonrisa -. Tienes un buen corazón. No tienes que ser tan desconfiado y duro con los demás. No parece propio de ti.

-Lo sé…pero es un viejo hábito.

-Uno malo, dirás.

-Pero usted no entendería- suspiró, regresando su mirada al panorama luminoso.

-Si no me lo dices, ¿Cómo lo sabrías?

Y él se encogió de hombros, queriendo cortar importancia. Pero sólo comprobó que ella tenía la razón, porque se ensimismó y la mirada ya no estaba más hacia los Twittermites, sino en algún otro lado, lejos de aquí. Y Twilight lo dejó. Había visto esa misma mirada en alguien más…".

"En Sunset" pensó mientras Luna contemplaba el estado puro de magia en Twilight, disparando preguntas, algunas mismas de las que había hecho la propia Twilight en su momento, pese que la Princesa de la Noche ya lo había visto en los sueños de Moon White, verlo de cerca fue más emocionante e intrigante. Pero Twilight se quedó pensando en cómo ayudar a Moon White con Sunset Shimmer, si sería buen momento. Aún no podía salir del asombro de que ambos unicornios se conocieron, estudiaron juntos y eran ¿amigos?…bueno, eso parece, aunque después la herida del corazón creció en el unicornio. Una muy difícil de curar. El resentimiento.

Ahora podría entender en parte la personalidad del unicornio.

Y ahora más que nunca, quería ayudarlo, porque además, involucraba a una de sus amigas. Y sí, saber el pasado de ella.

-"Sunset… ¿Sabes lo que es amor?- le había preguntado Flash -. ¿Te has enamorado alguna vez?

Y Sunset se irguió, repentinamente seria.

-Alguien como yo…no puede darse ese lujo- contestó.

-Pero eso no evita sentir algo por alguien.

-Mantengo lo que digo.

-Pero no contesta mi pregunta.

-Pues entonces lo siento, Flash- y él torció la boca.

-No sólo mi corazón debe dejar de torturarse y dejar querer y quererse.

-Nadie puede quererme, Flash- miró hacia un lado -. Yo no puedo querer ni ser querida, por nadie.

Y el timbre de la siguiente clase los interrumpió".

.

.

.

Sunset Shimmer despertó como si estuviera en automático.

Era sábado y apenas las siete de la mañana.

Asimismo mecanizada, se levantó, se cambió de ropa, tomó dinero y salió de la casa.

Dentro del bus, miraba distraída las calles, recordando la vigilancia de Sonata y su intento de ambientar con su energía positiva. Sunset frunció el ceño, recordando que ella tenía control de su transformación, limitándose a relajarse y cerrar los ojos para que su cabello creciera y se entorne del color de sus ojos, le aparecieran las orejas de pony y sus alas traslúcidas azul claro brotaron delicadamente. Parecía un hada y se veía fantasiosamente adorable y hermosa, sin perder ese encanto de sirena que hacía a los demás admirar su belleza…

Sunset crispó el gesto y se puso en pie al detenerse el bus en su parada.

Caminó un par de cuadras con las manos en el bolsillo, encogiendo los hombros porque ya corría mucha brisa fría. Esperaba no encontrarse con la lluvia. Entró a un restaurante. Había algunas personas desayunando ya.

Sunset se sentó en una mesa y enseguida se acercó un joven a estirarle el menú.

-Bienvenida a "Torre Alta", Señorita- saludó con amabilidad y sonriente el joven de pelo rojo al igual que sus ojos y piel crema. Sunset le devolvió la sonrisa, disculpándose.

-Perdón, pero, ¿Podría atenderme el mesero de allá?- preguntó, señalando a uno que terminaba de atender una mesa.

-Ahm, claro- respondió y se dio vuelta hacia el señalado, para tomar velocidad y golpearlo tras la espalda, emocionado -. ¡Suertudo!

-¿Ah?- se volteó.

-Una chica… ¡Una chica quiere que tú personalmente la atiendas! ¡Y es preciosa!

El chico entrecerró los ojos, incrédulo.

-¿Sabes…? Es demasiado temprano como para que me hagas esas bromas, ¿sí?

-¡No te miento!- insistió y le rodeó los hombros ubicándolo donde estaba Sunset Shimmer -. Ve, mírala tú mismo.

Sunset vio la escena y elevó la sonrisa divertida, saludándolo con una mano.

-¿Ves? ¡Te lo dije!- exclamó el otro.

-¿Sunset?- dudó el chico, que era Thunderlane.

-Madrugando un sábado, ¿Eh?- exclamó Sunset mientras Thunderlane se acercaba. -. Ser el hijo del dueño no te salva del trabajo.

-Bueno…era esto o el turno nocturno cuando hay más trabajo- se encogió de hombros -, nunca antes habías venido aquí.

-Por eso mismo vine- le sonrió -. ¿Qué me recomiendas para desayunar?

Thunderlane miró su cabello.

-El tocino.

Y ella le frunció el ceño, captando la referencia.

-Eres un tonto.

-Sí, lo sé- se excusó, avergonzado, sacudiendo la cabeza -. El tocino viene acompañado con huevo revuelto, pan tostado y…

-¿Te gusta mucho, no?- le interrumpió y él arrugó la frente -. Applejack. Te gusta mucho.

El chico abrió la boca parpadeando y de a poco, sus mejillas se entornaron de un color rojo suave. Sunset se sonrió.

-Tráeme ese desayuno y trae también tu presencia.

Siendo el hijo del dueño, Thunderlane podía darse ese pequeño lujo, pero igual pidió a su compañero cubrirlo por un rato y a cambio podría irse una hora antes para cubrir él, parte de su turno.

-¿Por qué…dijiste lo que dijiste?- le preguntó el joven mientras la veía comer.

-Pues porque no me coqueteaste- parpadeó -. Se sintió raro que me trataras con indiferencia.

-Uhm, ¿lo siento?- dudó.

-No te disculpes. Me alegra mucho que hayas perdido el interés por mí para enfocarte enteramente en una persona- bebió un poco de su jugo y lo miró -. Lo vi el otro día en SugarCube Corner, la manera en que la miraste y tu sonrisa…me intriga, ¿Qué te hizo decidir definitivamente en Applejack?- se rió -. Y no es que te esté reclamando sólo que…quiero asegurarme de que seas la persona correcta para ella.

-¿Por qué?

Sunset aspiró con fuerza y dejó exhalar con suavidad con la vista hacia su desayuno.

-Porque…alguna vez fue una amiga muy cercana, en quien confiar ciegamente y…aunque nuestra relación no es la mejor, con la de ella y las demás, merece ser feliz y quiero asegurarme que no sea una tonta atracción, que la terminarás usando, partiendo el corazón y la tan sola idea…- se sacudió, enojada -. No lo hagas, Thunderlane- le advirtió, ceñuda -. Eres un tonto, pero eres bueno. Pero quiero estar segura.

-Sunset…Como ambas siempre andaban juntas, me fijé en ambas- sinceró -. No sé, se oye tonto, pero las dos me cautivaron pese ser diferentes, sin embargo, cada que lanzaba una moneda, salía Applejack. La molestaba a ella más seguido…porque siempre terminaba sonriéndose y me gustaba hacerla sonreír. Y cuando me besó…

-¿Cómo?- exclamó sorprendida agrandando los ojos y Thunderlane levantó las cejas.

-¡Oh, rayos! Se me salió, ¡No le digas que te dije o me terminará por matar! ¿Has visto lo fuerte que es?- suavizó una sonrisa -. Seee… es fuerte…- se perdió un momento.

-Bueno, bueno- se sonrió -. Se besaron… ¿Y ella te besó?- él asintió -. No me sorprende. Es verdad lo que dices. Ella siempre se sonríe cuando estás con ella. Si no te has dado cuenta y creo que ella tampoco, te ha coqueteado.

-¡¿Cómo?!- fue su turno de sorprenderse agrandando los ojos y Sunset se rió.

-Las mujeres trabajamos con el lenguaje corporal. He podido darme cuenta en las veces que los he visto, que ella te mira fijo y su rostro se relaja, te sonríe diferente, de lado. Applejack no sonríe de lado con nadie, muy poco, me consta, pero lo hace especialmente contigo. Se llevaba las manos a la cadera y te guiñaba el ojo. Se ve muy divertida y de buen humor con tus tonterías. Además ese día en el SugarCube Corner se veía inquieta por lo que sea que dijiste porque se siente diferente cuando está contigo y no sabe cómo manejarlo ¿Entiendes por dónde voy?

-No.

Y Sunset bajó las cejas, golpeándose una mano en la frente, frustrada.

-Eres tonto, Thunderlane. No sé por qué le gustas a Applejack.

-¡¿Le gusto a Applejack?!- exclamó, asombrado y casi brincando de la silla.

-Insisto, eres un tonto.

-¿Le gusto? Pero nunca…yo…ella…tú…

-No viste las señales.

-¿Qué señales?

-¡Las que te acabo de decir, Thunderlane!- se irritó.

-Oooohhh.

-¿Ves? Esa actitud tuya es lo que le gusta de ti, la divierte…a mí sólo me desespera.

-La divierte…- repitió y recordó lo que la vaquera le había dicho tras su conversación atrapados en el baño:

"…Sólo la chica indicada sabrá lo afortunada que será con alguien que la haga reír todo el tiempo y tenga momentos, como estos, en el que podrá saber que estarás con ella cuando más lo necesite…".

Pero antes de eso, le había dicho:

"…Bueno, en realidad sí, sí eres un tonto. Pero un tonto buen amigo y genial que me hace reír con sus tonterías- suavizó la mirada y la sonrisa -. El único chico que me hace reír. También eres lindo, a tu estilo".

Thunderlane suavizó una sonrisa. Applejack no se había dado cuenta que gustaba de él y esa noche, obligados a estar solos y hablar con honestidad, ese sentimiento desapercibido por ella tomó control del momento e hizo que lo besara. Y él, también se había dado cuenta, al dejarse ser él mismo y abandonar su rol de seductor. Pero el encantamiento duró poco en ella, de seguro la asustó y le hizo decir lo que dijo, echando la culpa su vulnerabilidad por haber estado peleada con Sunset.

El joven miró a Sunset masticar de su plato, contemplándolo.

-La quiero- se limitó en decirle y las dos palabras salieron tan naturales, tan honestas y dulces, que obligó a Sunset a dejar masticar y mirarlo -. Cuando hablamos encerrados en el baño, charlando, como los dos únicos en el mundo…me sentí en nubes, tan relajado y cómodo a su lado, y cuando me besó, no hubo duda, no hubo nada y reconocí la diferencia de lo que sentía por ella y por ti. Siempre fue Applejack y tampoco lo vi venir, hasta ese momento. Los dos nos dimos cuenta en ese momento, pero creo que a ella le cuesta trabajo aún reconocerlo.

-Bien- aceptó -. Es terca. Así que sé paciente con ella- le sonrió -. -Gracias por el desayuno- y lanzó un billete sobre la mesa mientras se puso de pie -. Quédate con el cambio.

-¿Acaso me estás dando tu bendición?

-Tómalo como quieras- exclamó con un suspiro -. Pero sería muy tonto que dos personas que se gustan desaprovechen estar juntos porque nadie cede.

-Entonces yo me encargaré de conseguir la máquina de espuma mientras tú contratas las luces- concluyó Pinkie Pie anotando en su libreta los quehaceres para el baile de fin de semestre, a una semana exacta de realizarse.

-Ajám.

Pinkie levantó su mirada, viendo la distraída y desanimada cara de Cheese Sandwich terminando de anotar en su cuaderno lo dictado a la vez que con la otra mano comía de su helado con papas fritas, tradición de ambos de ir cada fin de semana a comer su…peculiar postre.

Desde que se conocieron un día antes del Baile de Otoño, era innegable el repentino y fuerte lazo que anudaron, haciendo sus salidas para comer aquel postre o encontrándose repentinamente en el lugar que menos esperas por la escuela, como Pinkie Pie saliendo de su gaveta de los vestidores de hombres con los ojos vendados para no ver nada, mientras los chicos gritaban tratando de taparse al ver a una chica en el baño, a lo que solo Cheese se moría en risa; o la vez que él se apareció sobre el parasol de una de las mesas que se encuentran fuera de la escuela, haciendo infartar a todas Las Rainbooms, a excepción, claro, de Pinkie Pie.

Se habían unido sin querer, sin buscarlo y sin esfuerzo. Por lo que verlo así le molestó e intrigó tanto.

-Cheese, ¿Por qué la cara larga?- dijo con, increíblemente, seriedad y preocupación.

-¿Ah? Oh, nada, nada- contestó forzando una sonrisa…forzando…una…sonrisa…

Y Pinkie Pie agrandó los ojos enormemente aspirando fuerte por la boca.

-¡NO HAGAS ESO!- gritó inclinándose a él para presionar sus cachetes.

-¿Qué?- habló con dificultad por estar atrapado entre las manos de Pinkie.

-¡Fuerzas una sonrisa, fuerzas una sonrisa!- reclamó, ceñuda. -. ¡Y no te atrevas a decirme lo contrario!

-No lo haré…- respondió bajando la mirada y Pinkie lo soltó para sentarse de nuevo.

-¿Qué sucede?

-Bueno…- suspiró regresando sus ojos verdes sobre los suyos -. Pinkie, soy estudiante de intercambio.

-Sí, lo sé, ¿Y?

-Y…falta sólo una semana para que terminen las clases.

-¿Y?

-Pinkie…- suspiró, sonriéndose por su tierna ingenuidad -. Me tengo que ir después del baile.

La rosada se lo quedó mirando sin pestañear.

-¿No pasarás las vacaciones aquí?

-No. Mi residencia expira el próximo domingo.

-Puedes extenderla.

-Coco Pommel, con quien hice el intercambio, regresará ese día y su familia ya no podrá seguir teniéndome en su casa.

-Puedes hablar con tus amigos. No sé, Soarin, Flash, para que te hagan espacio hasta que retornemos las clases y…

-No puedo y si soy honesto…extraño a mi familia.

Pinkie apretó los labios entre sí, sin continuar insistiendo. No podría decir nada contra eso. No podía ser egoísta, obligarlo a quedarse si…no quería.

Se limitó en asentir y devolver la mirada a su libreta, con una extraña y enormes ganas de llorar.

-Lamento tener que decirte esto con lo que ya estás pasando- habló Cheese al ver su repentino rostro decaído -. Ya sabes, por lo de Sunset y que no puedes transformarte. Se supone que planear el baile iba ser tu distracción.

-Está bien, digo- habló volviendo su mirada en él sonriendo –yo entiendo. Eres mi amigo y si volver te hace feliz yo…yo…soy...feliz.

-Estás forzando una sonrisa.

-Tú también.

-Bueno…me pone triste saber que estás triste.

-Y a mí me pone triste que estés triste por verme triste.

-Extrañaré tu lógica- sinceró, y sonrió de verdad -. Voy a extrañarte mucho.

-Y yo a ti- murmuró y el postre se les derritió porque a ninguno les provocó comer a partir de entonces.

Porque ninguno de los dos estaba feliz.

-"Los paradigmas sociológicos son modelos acerca de la naturaleza de lo que se estudia. Por ejemplo, los antiguos griegos creían que el universo estaba regido por los caprichos de los dioses, o como los…"- Bonbon se interrumpió para desprender la mirada del libro y ver a Cherry dibujando en su cuaderno. Estaban en la casa de rockera, en la mesa del comedor avanzando para el examen de sociología -. Cherry- la llamó con voz seca -. Hey, Cherry. ¡Cherry!- y la rockera respingó dando un brinquito del asiento y la miró.

-Matriarcado viene de la palabra latina māter, «madre», así como de la palabra griega archein, «gobernar». Un matriarcado es una sociedad…

-Cherry…ya pasamos esa parte… ¡Hace nueve páginas ya! ¿No me prestaste atención?

Y Cherry bajó los hombros, como niña siendo reprendida por su madre.

-Perdón, Lady.

-Te la pasaste dibujando… ¿Qué dibujas?

Cherry se sonrojó y arrastró su cuaderno más cerca de ella.

-Nada…

Bonbon entrecerró los ojos sonriéndose lentamente, apartando el libro y sin avisar, se inclinó sobre la mesa y tomó un extremo del cuaderno.

-¡Bonbon!- reprochó Cherry.

-¡Deja ver!- reclamó halando el cuaderno.

-¡No!- refutó, halando del otro extremo.

-¡Eres cursi! ¡Apuesto que tienes nuestros nombres en un corazón!

-¡No, no es eso!

-¡Quiero verlo!- se rió. -. No me enojaré.

-¡Bonb…!- calló al sentir sus labios contra los suyos, cosa que la distrajo y flaqueó, dejándole fácil que le quitara el cuaderno.

-¡JA!- triunfó expandiendo la sonrisa y levantando el cuaderno hacia arriba, como si fuese la Copa América.

-Tonta Bonbon…- murmuró sonrojada y pegó su frente a la mesa.

-Ahora sí, veamos qué te tiene tan…- miró la hoja y bajó los hombros -…distraída….- completó con voz más baja y levantó la mirada hacia Cherry -. Esa es…

-Mistery- respondió para levantar la cabeza y sintió fría las manos al ver el rostro desconcertado de Bonbon con cejas curvadas -. ¡No, no! No pienses mal, por favor. No lo hago porque me atrae o algo, es que…- suspiro, mirando hacia otro lado –la extraño mucho. Es…era mi mejor amiga y…ahora ya no y…duele mucho.

Bonbon volvió la mirada al dibujo, de Mistery con algo en una mano, que aparentaba ser su caja de mentas; en otra estaba con su guitarra, y había una de ella y al parecer Cherry, sonriente con las abreviaciones BFF.

-Eres cursi…hasta con tus amigos…

Cherry arrugó la frente, mirando con atención el rostro descompuesto de Bonbon.

-Lady…- la llamó y Bonbon cerró los ojos, nostálgica.

-Lyra me odia- confesó.

-¿Qué?

-Me odia- cerró los ojos tirando el cuaderno -. También mi mejor amiga me odia.

-¿Qué? ¿Por qué no me contaste?

-No quería molestarte. Tienes mucho con lo de Mistery.

-No digas tonterías, Bonbon. Me importa lo que te pase. Dime, ¿Por qué dices que te odia?

-Por haberle ocultado que me gustan las chicas.

-¿Por eso?- se indignó -. ¿Y los demás también?

-No. Whooves y Derpy son lo que los tomaron mejor. Bicmac lo está procesando y tolerando, pero Lyra…desde el primer instante lo tomó mal y me ignora y mira mal.

-¿Sólo por eso? Discúlpame, Bonbon, pero eso me parece un tanto egoísta de su parte.

-Es que no entiendes- exclamó sacudiendo la cabeza –No es la primera vez que le doy problemas a Lyra por mi falta de mi expresión. Es verdad. Nunca le contaba todo o no le expresaba lo importante que es para mí seguido, haciéndola sentir insegura sobre mi amistad hacia ella. Esta revelación sólo fue la gota que rebasó el vaso.

-Bueno…eres así con todos, ¿De qué se sorprende?

Bonbon la miró fijo.

-¿Contigo también?

-Ahm…a veces, digo, son pocas las veces que se te sale decir algo o expresarlo, pero está bien- sonrió -. Así eres tú y así te quise y acepté. Y es muy lindo disfrutar cada de esos cortos momentos.

-Cherry…- cerró los ojos y se tapó el rostro -. No quiero ser así, pero lo he sido mucho tiempo. Y mira, perdí a dos amigas. A una por nunca serle sincera y a la otra…porque no pude ayudarla.

-Trixie…- comentó Cherry.

-Y a ella…nunca le expresé lo feliz que me hizo con su amistad. Nunca le dije que también la quería, que también la extrañaría…yo…- aspiró con fuerza, restregándose los ojos -. Se fue sin saberlo…y esa idea me carcome. Tal vez no la vuelva a ver. Y se fue…sin saberlo…- repitió.

-Lo siento- lamentó Cherry, pasándose al asiento de al lado junto a Bonbon y le bajó una mano del rostro, para enredarla con la de ella, mirando su expresión triste -. Lamento que pases el doble de lo que yo. ¿Pero sabes?- preguntó sonriéndole y le tomó la quijada para hacer que la vea -. Yo sé que Trixie lo sabía.

-¿En serio?- se esperanzó con aquel rostro entre triste y nostálgico, que conmovía a Cherry. Nunca la había visto así.

-En serio- le aseguró con suave sonrisa -. No lo digo por decir. Trixie lo sabía, o no se hubiera molestado en despedirse de ti, de agradecerte por ser su amiga. Eras una buena amiga para Lulamoon, y ella lo sabía hasta que se fue.

-La extraño- confesó con un murmuro, con la garganta agarrotada resistiendo el llanto y apoyó su cabeza en un hombro suyo.

-Lo sé- apretó su mano con la de ella, consolándola.

-Ditzy…- jadeó llevando la mano tras su espalda y juntarla a él mientras Derpy acariciaba a un lado de su rostro y con la otra mano, paseaba sus dedos en la línea de su espalda, sintiendo sus pechos pegados y cómo sus latidos se volcaban, emocionados.

Estaban en el cuarto de Whooves, y una sesión de besos llevó una cosa a otra...

La rubia se apartó y retrocedió, casi embriagada de tantas sentimientos y sensaciones juntos, con el corazón enloquecido y sonrojada, abriendo lentamente los ojos para ver los profundos y suaves ojos azules de Whooves, amándola con la mirada mientras ella se sentaba a la orilla de la cama que a la vez que bajaba para sentarse, las manos de Whooves en los bordes de su blusa subieron para quitársela.

Derpy enrolló sus brazos a su cuello e hizo inclinarlo para besarlo mientras su blusa caía en algún lado de la habitación y ella se dejaba caer en la cama, arrastrándolo y ponerlo sobre ella, para estar bajo de su ya torso desnudo.

-¿Por qué?- le preguntó ella, con el corazón enloquecido mientras sentía los labios de su novio rozar su cuello y una de sus manos mano recorría con delicadeza la curva de su cintura, despertándole doblemente los sentidos de su piel.

-¿Por qué, qué?- preguntó dejando su cuello para mirarla de frente, pegados vientre con vientre y jugar con su nariz con la suya, con los labios entreabiertos.

-De todas las chicas…- habló entrecortado mientras sentía una mano de Whooves pasearse en una pierna y subir la falda, haciéndola temblar de gusto -. ¿Por qué yo?

Turner miró fijo a sus ojos dorados, sus peculiares pero tiernos y dulces ojos dorados. Sonrió y levantó una mano para acariciarle el rostro.

-Eso no se le pregunta al amor.

Y Derpy se rió, dándole un empujoncito en un hombro.

-Eso es de una película, tonto.

-Lo sé…pero tiene mucha razón y es la mejor forma de contestar esa pregunta...la misma que me hago porque me escogiste a mí- y le dio un corto beso -. Tú sabes que te amo- volvió a besarla -. Te amo- besaba su mejilla -. Te amo – besó su barbilla -. Te amo- besó su cuello hasta bajar a su pecho y deslizaba lentamente las yemas de sus dedos a sus brazos, subiendo a sus hombros. La chica dejó abrir la boca como espasmo dejando salir un gemido mientras se sonrojaba-. Toda de ti- y agarró las tiras de su brasier para bajarlas y empezara a besar un hombro mientras la rubia se mordía el labio, arqueándose, presionándose contra su cuerpo más fuerte.

Sonó el timbre de la puerta.

Pero ninguno se molestó en prestarle atención. Derpy empezó a besar a un lado del rostro de su novio, enredando una mano a su cabellera café y la otra paseaba las uñas a su espalda, dejando caminos rosas, haciendo que una corriente recorriera el cuerpo de Whooves y animara más los besos.

Pero el timbre fue tocado doblemente, con insistencia.

Ambos fueron obligados a parar, irritados y frustrados. Whooves se dejó caer suavemente sobre ella tirando un bufido y Derpy mantuvo el ceño fruncido con un resoplido.

-¿Serán tus padres?- preguntó ella recuperando el aliento.

-Lo dudo. Te dije que viajaron a esa boda. No llegan hasta el domingo. Además tienen llaves, ¿Para qué tocarían el timbre?

-Pudieron habérsele quedado y por eso regresaron…- abrió los ojos de golpe con un respingo -. ¡Qué vergüenza!- y lanzó a Whooves a un lado con fuerza y se levantó de un salto, acomodándose las tiras del brasier.

-¿Vergüenza?- preguntó frunciendo el ceño molesto al escuchar las insistencias del timbre.

-¡Vergüenza si me encuentran aquí!- exclamó curvando las cejas y abrió el clóset.

-¿Qué…?

-¡Yo estaré aquí!- y se encerró en él.

-Ditzy no es necesario- suspiró -, sólo ponte la blusa y diré que pasaste por aquí como sueles hacerlo. Eso es todo.

Derpy abrió las puertas del clóset ceñuda.

-¿Y que tengan la leve sospecha de qué hacíamos aprovechando la casa sola? ¡Ni hablar!- y se volvió a encerrar mientras Whooves rodaba los ojos y se ponía la camisa. Se agachó a recoger su blusa y caminó al clóset.

-No olvides respirar- bromeó abriendo el clóset y dándole la blusa. Ella le sacó la lengua mientras la tomaba y cerró el clóset. -. Qué linda. Yo también te quiero- comentó sarcástico.

-Tienes suerte- refunfuñó.

Y él se sonrió mientras salía del cuarto.

-La tengo.

Una vez frente a la puerta, respiró hondamente y sacudió todo el cuerpo, como si así desprendería aún la sensorial silueta de Derpy que estaba sobre él. Frunció el ceño, recordando la frustración pero suspiró y abrió la puerta.

-¿Sunset?- dudó al verla al pie de la puerta de su casa.

Sunset abrió la boca con las cejas curvadas pero no dijo nada, sólo dejó caer los hombros.

-Whooves…- soltó con un suspiro. -. Necesitamos hablar, ¿No lo crees?

El chico dudó, pero el semblante de Sunset se veía entre tenso y nervioso, se hizo a un lado, para que pasara.

-Lamento venir sin llamar- comentó mientras pasaba -. Estabas aún en cama, ¿cierto?

-Eh…algo así…

-Eso explica tu apariencia- dijo sonriendo cortamente al ver su camisa arrugada, un poco desabotonada sin su corbatín y el cabello un poco desarreglado para lo acomodado que siempre está -. ¿En una de tus investigaciones?

-Se podría decir…-suspiró incomodado y aclaró la garganta -. Bueno, ¿Qué tenemos que hablar?

-Pues…tienes una disculpa qué aclarar…

Y Whooves se la quedó mirando para cerrar los ojos. Sabía que esto iba a llegar en algún momento… ¡¿Pero por qué justo en este preciso momento?! Se sacudió fuertemente la cabeza para concentrarse y dejar de reclamarse.

Hizo el ademán de caminar a su cuarto cuando sintió a Sunset caminar tras él.

-Ahm…- soltó sonriéndole tenso -. ¿Puedes esperar aquí?

-Whooves…ni que me vaya a provechar de ti…- se quiso burlar.

-No es eso.

-¿Entonces? ¿Para qué ibas a entrar?

Whooves le suspiró, resignado, y la hizo caminar al cuarto.

Apenas ingresaron, Sunset se asombró de lo desarreglado que estaba. En especial su escritorio con tantos papeles y restos de partes de algún invento.

-A veces me preocupas- sinceró arrugando la frente. -. Sí te hallabas en una investigación por lo que veo.

"¿Sunset?", dudó Derpy reconociendo su voz dentro del clóset.

-No siempre me desvelo pero…- hablaba Whooves mientras buscaba algo de su librero –cuando me propongo en una investigación no puedo dejar de maquinar la cabeza- tomó el cuaderno de pasta roja, mirando la portada –en especial de alguien que me preocupa- suspiró y miró a Sunset -. Tú me preocupas mucho.

Sunset miró hacia un lado, bajando los hombros.

-Ahm…es lo menos que quiero hacer para los demás…yo…-cerró los ojos -. Yo te debo una gran disculpa, Turner. Yo jugué con tus emociones anteayer…cuando volví a hacer un mons…

-No eres un monstruo- le interrumpió, caminando de vuelta a ella y Sunset abrió los ojos para verlo, con las cejas aún curvadas. La miraba con seriedad y consuelo -. No lo eres, Sunset. Todos vivimos con luz y oscuridad. Todos tenemos tentaciones en caer en la peor versión de nosotros mismos, cada uno sin excepción, pero es nuestra decisión y elección, hacer que nuestra luz sea tan brillante, que opaque con fuerza nuestra oscuridad. Tú alguna vez elegiste la oscuridad…- le tomó una mano y le entregó el cuaderno -…no lo vuelvas hacer.

-¿Por qué estás tan seguro?- preguntó mirando el cuaderno -. ¿Qué es esto?

-Estoy aclarando mi disculpa. La razón…por la que me disculpé contigo en el parque de diversiones.

Sunset levantó la mirada de vuelta a él, intrigada.

-Sunset, yo…he estado viajando al pasado…a tu pasado…en Equestria.

"Lo dijo…" pensó Derpy pegando la cabeza a la puerta.

Sunset dejó entreabrir su boca, petrificada y arrugando la frente, sin poder apartar sus ojos sobre los de él, patidifusa.

-¿Sunset?- la llamó, preocupado, e intentó tomarla de los hombros pero ahí reaccionó, respigando y dándole un manotón para que ni se acercara.

-¡No me toques, Turner!- bramó, molesta y frunciéndole el ceño -. ¡¿Cómo te atreves?!

-Sunset…

-¡¿Cómo te atreves?!- repitió, golpeándolo con el cuaderno…el cuaderno…dejó de golpearlo para abrirlo y leer sólo un par de líneas para exhalar del asombro, sacudiendo la cabeza -. No…No…No…- levantó la mirada hacia con los ojos vidriosos -. ¡¿Cómo pudiste hacerme esto?!

-Por favor, escúchame.

-¡Violaste mi privacidad! ¡En serio abusaste de mi confianza!

-¡Lo hice por ti!

-¡No es excusa!

-¡Lo es para mí!

-¡¿Por qué?!

-¡Porque me preocupo por ti, me da miedo lo que pasará contigo, a todos!- bramó con obvio rostro de miedo y preocupación, acercándose más y sostenerla con sus manos.

Sunset calló, siendo retenida de los brazos por las manos de Whooves, con ojos agrandados de sorpresa.

-¿Y qué significa eso?- se aventuró a preguntar ella, más tranquila.

-Que eres mi amiga y me preocupas mucho- se limitó en contestar. Volvió a cerrar los ojos y sacudió la cabeza para sentarse a la orilla de la cama y llevarse las manos a su cabellera y sacudirla. -. Sunset…no puedes esperar a que tus amigos, se queden de brazos cruzados, tranquilos mientras ven a otro en problemas. Es algo imposible lo que pides.

Sunset bajó los hombros, apretando los párpados entre sí.

-Yo…viajé cuando pasaste un par de días con mi contraparte- confesó Turner -. De trabajar juntos, pero tú no estabas dispuesta a compartir la atención de Celestia conmigo, es decir, con él, e hiciste que declinara y buscara su propio camino sin la ayuda de la Realeza. Aunque tus intenciones eran obvias, pude observar cierta tristeza entre tus endurecidos ojos mientras se iba, y él también, aunque estaba enojado- calló al sentir que Sunset se sentaba a su lado con el cuaderno abierto, pero el continuó con la mirada hacia abajo –Estabas siempre sola, encerrada en ti misma. Siempre con ese ceño fruncido marcado… no me asustabas ni intimidabas, sólo…me daban ganas de…

-Hacerme sentir querida.

Whooves desprendió la mirada del suelo para mirarla. Ella tenía sus ojos leyendo una página.

-Aquí lo dice, en tus anotaciones- levantó una mano para acariciar la hoja -. La forma en que detallas las escenas…mis gestos y suposiciones…- cerró los ojos y cerró el cuaderno de golpe -. ¿De qué forma viajar en mi pasado iba a ayudarme?

-Quería saber qué fue lo que detonó en ti ser…ya sabes, como tu antigua tú.

-¿Y? ¿Qué descubriste?

-Aún nada. Ya que dejé de viajar porque se lo prometí a Ditzy.

-Ella lo sabe- aseguró con voz neutra.

-Sí…- soltó una sonrisa –ella reaccionó mal al enterarse que viajaba a tu pasado sin tu autorización. Me regañó, me golpeó también con el cuaderno y te defendió. Dijo que no eras un objeto de estudio, sino una amiga, y mucha razón tenía.

"Es porque fuiste un tonto…" se sonrió cortamente Derpy.

-¿Sabes?- suspiró Sunset, mirándolo -. Yo…siempre te admiré. A ti y a Derpy. Su relación. Son…se ven muy lindos juntos y…se nota que se quieren mucho.

Sin saberlo, tanto Derpy como Whooves lanzaron una misma delicada sonrisa.

-Gracias- contestó Turner, examinándola y Sunset soltó un bufido.

-No hagas eso.

-¿Qué?

-Siempre me tiras esa mirada…no sé, como si fuese un libro del que quieres leer cada palabra y punto. No tienes que decirlo, o admitirlo, Whooves. Yo te atraigo.

-¿Qué? Sunset, no…

-Déjame terminar- interrumpió -. Yo te atraigo…te intrigo. Quieres saber de mí. Quieres poder leerme toda. Porque tu contraparte quería lo mismo…y tú lo sabes…- asintió y sus ojos vidriaron -…yo realmente los admiro, a ti y a Derpy. Un amor tan lindo como el de ustedes es fácil de envidiar y odiar al mismo tiempo, en verdad…yo sólo…lo que trato de decirte es que… ¿entiendes?- se enredó y descompuso un poco el rostro -. Gracias por preocuparte de esa manera por mí, pero ya no tendrás que hacerlo.

-Sunset…- murmuró, destapándole las manos y ver el rostro descompuesto del llanto que reprimía y sonrojada, avergonzada.

-Esto es todo- dijo ella poniéndose en pie.

-No te vayas así.

-Ya todo está dicho y hecho- apretó el cuaderno -. Me quedaré con el. Aunque…no sirve de nada…

-Al contrario. Del pasado vinimos y somos lo de ahora. No podemos vivir en él, pero es bueno ser consciente de nuestros antecedentes.

-¿Y qué soy, Whooves, más que un signo de interrogación andante, un problema para los demás?

-Eres nuestra amiga, te queremos y no vamos a perderte.

-Piensa lo que quieras, Turner- suspiró torciendo el gesto -. Sé dónde queda la salida- y salió del cuarto.

Turner desvió la mirada hacia el clóset, de donde salió Derpy.

-Yo tenía razón- se dijo a sí misma para luego dirigirse a Time -. ¿Te diste cuenta?

-¿Qué?

-Eres listo…pero no en todos sentidos, Doc- exclamó recién colocándose la blusa y caminó hacia él -. Sunset velaba nuestra relación desde lejos y creo que a quien admira de los dos, es a ti. Admira la forma…en la que me amas, porque es algo que quiere, pero no puede tener.

-¿A…mí?- dudó en preguntar, incrédulo.

-No. No lo creo. Más bien el amor que me tienes, ¿Entiendes?

-¿Ella quiere amor?

-Ella quiere muchas cosas que no puede tener.

-¿Qué quieres decir?

-Sunset…- pensó -. Es alguien, que se castiga demasiado y ella misma se autocondena.

-¿Es su verdugo?

-Eso…- hizo una pausa -. O es cobarde.

Whooves asintió, reconociendo la posibilidad pero al mirar a su novia, con esa mirada de concentración y reflexión…le conmovió bastante.

-Ditzy…eres un genio…- dijo sonriéndole y rodeándole la cintura. Ella le sonrió mirándolo fijamente. -. ¿A dónde nos quedamos?

Y se sonrieron con una ternura picardía.

-Odio esto- refunfuñaba Bonbon jadeando del cansancio ya, subiendo las escaleras de su edificio -. Lo odio demasiado. Hubiéramos seguido el segundo día de estudio en tu casa como ayer, ya de por sí es frustrante estudiar un domingo- lamentó acentuando su ceño fruncido -. ¡Estúpido ascensor! Es la tercera vez en el mes que se daña. Ya me oirá el casero…

-Meeee mueeeeroooo- jadeaba Cherry escalones más abajo agarrándose del pasamanos -. ¡Laaaadyyyy!- llamó desparramándose entre los escalones.

-¿Qué quieres?

-Cáááárgame.

-¡Cárgame tú!- se quejó para respingar y bajarse con rapidez la falda de su vestido al sentirse que sí, efectivamente era cargada repentinamente.

-No me lo digas dos veces- le sonrió de lado Cherry galante teniéndola entre sus brazos.

-¿Qué haces?- le frunció el ceño.

-Sólo hago lo que me pides- contestó calmada mientras seguía subiendo los escalones restantes.

-¡Entonces te pido que me bajes!

-Neh, ya no quiero hacerte caso. Era por tiempo limitado.

-¡Cherry!

-Disfruta el paseo.

-Eres un fastidio.

-No es cierto. ¿Y no es gracioso? Como toda una Lady eres cargada por tu caballero.

-Tú estás demasiado lejos para ser un caballero- contestó calmada y levantó sus brazos alrededor de su cuello para sostenerse, pegando su oído a su pecho y suavizar una sonrisa al escuchar su corazón y oler su perfume, sonrojándose -. Hace un segundo te quejabas del cansancio.

-Pero tú me sacas las fuerzas de diez mil hombres.

-Cursi- le sonrió mirándola y Cherry hizo lo mismo para dar el último escalón.

-Bueno, ya lleg…- cayó en seco agrandando los ojos al llegar a su piso, dejando caer a Bonbon al suelo como costal.

-¡Cherry!- bramó furiosa fulminándola con la mirada, pero Cherry se acuclilló a ella y le hizo desviar la mirada y virarle el rostro hacia la puerta de su departamento, para dejarla congelada.

-Bonbon…- sonrió Trixie Lulamoon suavemente con felicidad y los ojos de Bonbon vidriaron con fuerza.

...

Twittermites, las criaturas mencionadas en este capítulo, por si no lo recuerdan, son esos insectos que Applebloom atrapaba cuando "obtuvo" su Cutie Mark en esta quinta temporada en "Bloom and Gloom", capitulo que me encanta xD

So...¡Regresó Trixie, bitches! Okno xD

Recuerden que todo esto sucedía mientras Trixie pasaba con lo de la contraparte de Sunset Shimmer y siendo un sábado cuando pidió regresar a su padre, ya para el domingo estaba de regreso xD

¡AVISO!

El próximo capítulo será el último de esta temporada. El próximo miércoles revelaré si subiré de inmediato el primer cap de la segunda temporada o me tomaré un tiempo para hacerlo, revelando fecha en el que empezaré a subirlo.

So...¿Qué tal? Gracias por leer, reviews, :3

Tengan una buena semana y...

Sunny Honey, fuera.