Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto.
La historia está inspirada en la película mexicana "Negro es mi color" de 1951.
La historia no me pertenece a mí, sino a Lovetamaki1, que muy amablemente me dio permiso de adaptar la historia.
Advertencia: Contiene OoC, mundo alterno.
EL AMOR NO TIENE COLOR
CAPÍTULO VEINTISÉIS.- EL SILENCIO DE TU AUSENCIA.
Él tocó a la puerta del cuarto de hospital y al no escuchar contestación giró la perilla para entrar, con pasos silenciosos se acercó a la cama donde se encontraba una muchacha dormida, con tristeza notó como su rostro antes alegre, jovial, lleno de vida, ahora estaba muy pálido y demacrado, sus labios ahora eran blancos y resecos y sus ojos estaban un poco hundidos y ojerosos. Su cabello antes sedoso, largo y brilloso y del cual ella se sentía orgullosa, ahora ya no estaba.
Le dolió en el alma verla así, si hubiera podido en ese instante le habría regalado toda la sangre de su cuerpo, todo con tal de verla de nuevo llena de vida y alegría.
Acarició su mejilla con mucho cuidado, como si se tratara de una burbuja de jabón que al mínimo contacto podría desaparecer. Ella al sentir su caricia abrió sus ojos lentamente y esbozó una pequeña sonrisa, ya no tenía fuerzas, pero para él siempre sonreiría.
―Pensé que… no vendrías…hoy. ―le dijo dificultosamente y casi en un susurró.Ultimamente le costaba mucho trabajo hablar y respirar, se sentía muy cansada.
―No importa lo que pase, nunca faltaría a mi promesa de venir a verte todos los días. ―le dijo tomando su pequeña mano entre las suyas, ella lo apretó con fuerza, con la fuerza que su débil cuerpo le permitía.
―Tenía miedo de que… hoy fuera el día y que… no pudiera verte. ―le comentó ella.
―No digas eso, te pondrás bien. ―le dijo él tratando de infundirle ánimos. ―Sólo es cuestión de un par de días para que el medicamento haga efecto.
―Sí. ―respondió ella tratando de sonreír. No lo quería preocupar ni poner más triste, pero sabía que no tenía un mañana, y lo que más le dolía era que sin ella, ellos se quedarían solos y distanciados. ―Necesito pedirte algo. ―le dijo seria. ―pero quiero que me prometas que lo harás porque es mi… última voluntad.
Él dudó en contestar, pero no le podía negar nada, y menos en ese estado, porque por mucho que se negaba a aceptarlo, algo dentro de él le decía que a ella no le quedaba mucho tiempo de vida, así que se dedicaría a hacerla feliz por el tiempo que le quedara junto a él.
―Te prometo que haré lo que me pidas. ―le dijo él viéndola a los ojos. Ella sonrió un poco al sentirse confiada de que al menos ahora ellos tendrían a alguien en quien apoyarse cuando ella faltara.
―Entonces prométeme que….
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Se despertó sin necesidad de la alarma y se incorporó rápidamente en la cama, tenía una sensación de angustia y tristeza, como siempre que soñaba, no, más bien como siempre que recordaba aquel día en que su destino cambio, aquel día que perdió la oportunidad de ser feliz.
Se llevó la mano a la frente y notó que estaba sudando. Estiró la mano para alcanzar el reloj sobre el buró y después de tomarlo programó de nuevo la alarma.
Miró hacia la ventana cerrada, aunque las cortinas estaban corridas por una pequeña hendidura pudo observar que ya el cielo se había aclarado.
Rápidamente salió de las suaves cobijas blancas con las que se tapaba y se dirigió al baño, al entrar se despojó del pantalón de algodón gris que llevaba y del bóxer negro y se metió bajo la regadera.
Mientras el agua tibia recorría su cuerpo bien formado para su edad, se preguntaba como hubiera reaccionado en ese momento si hubiera sabido lo que hoy sabía. Se enjabonó el cabello y luego se frotó su cuerpo con el estropajo. Se preguntó si habría tenido la fuerza suficiente para negarse a la petición de ella, o si quizá no hubiera cumplido su promesa a pesar de haberla hecho. Pero por más preguntas que se hiciera sabía que nunca tendría las respuestas.
Después salió del baño y se comenzó a vestir frente al espejo, mientras lo hacía recordaba los momentos felices que había pasado con ella, recordaba su alegre sonrisa, el brillo de sus ojos cada vez que él le llevaba un regalo, lo cálido que se sentían sus abrazos. Aunque ya había pasado mucho tiempo de su ausencia, la tristeza no se había mitigado, ella siempre estaría presente para él, pero dejó esos pensamientos tristes aun lado, ya que ahora tenía una pequeña luz de esperanza para poder ser feliz.
Después de vestirse salió de su casa para ir a su trabajo en el hospital.
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Mientras tanto Sakura y Sasuke llegaron al hospital y se encontraron en la entrada con Matsumoto, los tres subieron en el elevador y ellas se bajaron en el segundo piso para ir a los consultorios médicos, él siguió hasta el cuarto piso pues iba a pasarles revista a sus pacientes internados.
―¿Y desde cuando andas con el doctor Sasuke? ―preguntó Matsumoto con una sonrisa, apenas y salieron del ascensor. Ya tenía días queriéndole preguntar eso, pero no había tenido oportunidad.
―Nosotros no andamos. ―contestó Sakura.
―¿Entonces son amigovios o amigos con derecho? ―preguntó divertida Matsumoto. ―Porque el otro día los vi muy acaramelados en el pasillo. ― comentó mientras caminaban a donde estaban los consultorios. Sakura suspiró.
―Bueno, nuestra relación está en proceso. ―aceptó Sakura. Aunque en realidad no sabía qué relación tenía con Sasuke.
―¡Oh, mira! ―dijo alegre Rangiku. ―ya regresó el doctor Neji. ―dijo viendo al médico de ojos perla que acababa de salir de su consultorio y caminaba hacia ellas.
―Matsumoto, ¿sabes si mi mamá está en su oficina? ―preguntó apenas se acercó a su enfermera, no importándole que Sakura pudiera escuchar.
―Pues creo que sí, ya sabe que ella siempre llega temprano. ―respondió la rubia algo sorprendida por referirse a "ella" como su mamá delante de Sakura.
―Iré hablar con ella, mientras tanto toma la presión y el peso de los pacientes que vengan. ―dijo él y se retiró inmediatamente.
―Se veía preocupado y apurado. ―comentó Sakura. ―ni siquiera nos saludó.
―Sí, imagino que algún problema debe de traer. ―dijo la rubia, pues aunque a veces era frío jamás era mal educado.
―Por cierto, ¿Quién es su mamá? ―preguntó la chica de cabello rosa con curiosidad.
―Pues... ―Matsumoto dudó en contestar. ―Es la doctora Kurenai. ―dijo sorprendiendo a Sakura.
―Entonces ¿también es hijo del doctor Asuma? ―preguntó incrédula, Matsumoto asintió afirmativamente. ―¿Y por qué no lleva sus apellidos? ―preguntó por curiosidad, más no lo juzgaba o criticaba, ya que ella había hecho lo mismo.
Matsumoto le hizo una seña para que la siguiera hasta unas sillas, ahí tomaron asiento y la rubia le habló casi en un susurró.
―Bueno en realidad Neji no es hijo biológico de los doctores Kurenai y Asuma. ―reveló la rubia, Sakura se sorprendió. ―Ellos lo adoptaron cuando sus padres murieron, como fue su deseo, ya que ellos eran sus padrinos.
―¿Pero él no tenía más familia? ―preguntó Rukia intrigada, pues recordó que Neji tenía gran parecido con Hinata, la chica del orfanato.
Rangiku hizo un gesto de tristeza.
―Sí, pero ellos tampoco pudieron cuidarlo. ―Sakura comprendió que Matsumoto no quería hablar sobre ese tema, quizá porque era doloroso o porque no lo sabía.
―Pero sigo sin entender por quí no usa sus apellidos.
―Pues él siempre fue un niño genio, así que pudo adelantar un par de años de escuela y cuando estaba en la universidad sufrió mucho desprecio por parte de sus compañeros, quienes le decían que sus buenas calificaciones se debían a las influencias de sus padres con los maestros y que ellos le habían comprado su lugar en la escuela, luego cuando entró a trabajar al hospital de su papá, los demás doctores también hablaban a sus espaldas y decían que solamente por ser hijo del director del hospital estaba trabajando ahí. ―Sakura se sintió mal por Neji, pues en parte ella también había sufrido desprecios en la escuela y se podía imaginar lo que había sentido. ―Así que decidió que ya no estaría más bajo la sombra de sus padres y que él comenzaría a labrarse su propio prestigio. Y un buen día los dueños de este hospital le ofrecieron esa oportunidad. ―comentó la rubia. Sakura se sorprendió de oír aquello.
―Es por eso que cambio su apellido, para obtener reconocimiento propio. ―comentó la doctora.
―Somos pocos lo que sabemos esto, así que por favor te pido discreción. ―le pidió Matsumoto. Sakura asintió con un monosílabo.
En ese momento Itachi salió del consultorio y vio a Sakura platicando con Matsumoto afuera de su puerta.
―Sakura, necesito que me ayudes en una operación de urgencia. ―le informó.
―Sí. ―respondió ella, se despidió de Matsumoto y se fue con Itachi al quirófano.
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Por la tarde estaba Naruto en su oficina revisando unos documentos cuando llamarón a su puerta, después de indicar que podían pasar, un hombre rubio, de ojos azules y de traje negro entró.
―¡Papá! ―Exclamó Naruto sorprendido, pues él nunca lo iba a ver a su trabajo. ―¿Qué haces aquí?
Minato se sentó en la silla frente a él, antes de contestar.
―Me enteré que estas molestando a un cliente muy importante. ―le informó. ―Inoichi Yamanaka. ―agregó al ver la confusión de su hijo.
―Así que ya te llamó. ―expresó Naruto. Sabía que era cuestión de tiempo para que lo hiciera.
―Sí, y está muy molesto. ―dijo Minato viéndolo seriamente. ―es por eso que vengo a pedirte que dejes el caso.
―No puedo hacer eso. ―respondió Naruto con firmeza. ―Y si sólo viniste a eso ya te puedes ir. ―dijo volviendo a leer sus documentos.
―Te haré una propuesta interesante. ―comentó su padre acomodándose en el sillón, Naruto le prestó atención nuevamente. ―Si dejas el caso de Inoichi, te dejaré volver al despacho y te daré de nuevo mi apoyo económico. ―le dijo sabiendo la situación de su hijo. ―También hablaré con mis amigos para que te den trabajo en caso de que no quieras regresar al buffet, así que podrás volver a tu vida de lujos y comodidades. ―en sus labios se formó una sonrisa. Naruto se mantuvo en silencio y viéndolo fijamente. ―¿y qué dices?
―Lo siento, pero mi respuesta sigue siendo la misma. Haré que Ino recupere a su hijo y que su padre pague por lo que hizo. ―dijo el chico decidido. ―Además ya tengo un trabajo.
―Si no dejas el caso me vas a obligar a desheredarte definitivamente, y me encargaré de que jamás vuelvas a ejercer de abogado, así que te quedaras como el mandadero de Jiraiya por toda tu vida.
Sí tan sólo su padre le hubiera dicho esto algunos meses atrás, seguro estaba que hubiera aceptado enseguida su propuesta, pero ahora no le importaba quedarse sin un sólo centavo, pues ya comprendía que habían cosas más importantes que el dinero, como el amor, la bondad y la responsabilidad.
―Está bien, desherédame si quieres. ―respondió el joven con firmeza y la determinación reflejada en sus ojos. ―Ahora vete. ―dijo con desilusión, pues jamás pensó que su padre se prestara para tal acto de corrupción.
Minato se levantó de su asiento y le sonrió satisfecho, algo que sorprendió a su hijo.
―Jiraiya tenía razón, has cambiado y madurado. Las puertas del buffet y de mi casa están abiertas para ti a partir de hoy. ―le informó su padre.
―¿Qué quieres decir? ―preguntó el hijo poniéndose de pie.
―Recuerda que te dije que regresaras cuando tuvieras corazón y fueras responsable, y ahora me da gusto ver que lo has conseguido. ―le dijo su padre. Naruto comprendió entonces que todo había sido una prueba de parte de su padre, que por lo visto había pasado.
Luego Minato le contó a su hijo que cuando supo que había entrado a trabajar al hospital, él fue a hablar con Kakashi y Jiraiya para convencerlos de que no lo contrataran pues no tenía las cualidades y valores que necesitaban, pero ellos lo defendieron y le dijeron que sólo necesitaba encontrar a alguien que despertara esas cualidades en él y que ellos estaban dispuestos a ayudarlo.
―Así que desde el principio ellos creyeron en mí y sólo trataban de hacerme comprender lo importante que es ayudar a las personas y valorar lo que tenemos. ―comentó Naruto, y él que pensaba que sólo lo querían estafar.
―Y ahora yo soy el que se arrepiente de no haber creído en ti. ―le dijo Minato a su hijo. ―pero tengo tiempo de rectificar.
Naruto asintió y caminó hacia su padre, luego se abrazaron efusivamente.
A ambos les daba gusto saber que sus problemas estaban arreglados, ya que se querían mucho.
Después de reiterarle que podía regresar a su puesto en el buffet, Minato salió de la oficina de su hijo.
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A la hora de la salida, Sasuke fue a buscar a Sakura y se la encontró por el quinto piso visitando a los pacientes internados de Itachi. Ella salió para hablar con él en el pasillo.
―Sakura, más tarde iré a la casa hogar para llevar a Kai a que se realice los estudios necesarios. ―le comentó Sasuke.
―Yo no puedo ir porque tengo guardia. ―señaló ella con pesar. ―Pero cualquier cosa me avisas.
―Sí. ―le respondió él y tomándola por sorpresa le dio un beso en los labios. Luego se dio la vuelta para marcharse.
―Espera. ―lo llamó la doctora. Él volteó a verla.
―¿Qué pasa?
―Sólo quería comentarte que cuando tengas tiempo platiques con Naruto, creo que va a necesitar del apoyo de un amigo. ―dijo Sakura. Aunque en realidad eso no es lo que quería decir.
―¿A qué te refieres? ―preguntó Sasuke preocupado.
―Pues que en la vida de Ino apareció su antiguo amor y tal vez las cosas cambien un poco en la relación de ella y Naruto ahora que quizá recuperé a su hijo.
―¿Ella tiene un hijo? ―preguntó sorprendido.
―Sí, es Kaoru, pero es una larga historia, si no te la cuenta él yo lo haré después. Lo importante es que Naruto tenga alguien apoyándolo.
―Qué bueno que me dices, a veces él es algo reservado.―comentó Sasuke. Después se despidió de Sakura y fue a buscar a su amigo.
Sakura se quedó viéndolo alejarse, no le gustaba la idea de que fuera sólo a la casa hogar y se encontrara con Hinata, de hecho hace un momento le quería preguntar si ella lo acompañaría a llevar al niño a realizarse los estudios, pero no lo hizo porque parecería celosa, y por supuesto que ella no lo estaba.
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Por la noche Sakura fue a la cafetería para comprarse un café y algo ligero de cenar. Así que ella estaba sentada en una mesa disfrutando de su comida.
Estaba algo preocupada, aunque no lo admitiría, porque Sasuke no la había llamado. La tarde se la pasó distraída pensando en que él y Hinata deberían de estar muy divertidos conversando y sonriéndose como tontos.
―Hola Sakura, ¿podemos hablar? ―Una voz conbocida interrumpió sus pensamientos.
―Sasori tu y yo no tenemos nada de qué hablar. ―dijo en tono hostil alzando la vista para verlo, pues él estaba parado frente a ella.
―Yo creo que sí. ―dijo sentándose enfrente de ella. ―Y no me iré de aquí hasta que hablemos.
―Entonces dejémonos de rodeos. ―pidió Sakura. ―¿Qué me vas a pedir por no decir nada sobre mi verdadero apellido? ―le preguntó, pues se imaginó que si él estaba ahí era para chantajearla.
―Te podría pedir que regresaras conmigo. ―declaró el chuico de cabello rojo, ella no se sorprendió, pues lo presentía. ―Pero entonces sólo ganaría tu desprecio, y ya te dije que yo sólo quiero ganarme tu perdón y tu amor. No sé porque razón lo hiciste, pero no te chantajearía con ello, sé que tendrás razones de peso para hacerlo. ―Ahora si ella se sorprendió por su respuesta.
Se preguntaba si en verdad había cambiado y si era verdad que la amaba. Al ver en sus ojos pudo comprobar la sinceridad de sus palabras, eso la alegró porque entonces ya tenía algo para vengarse de él y hacerlo sufrir.
―Sakura sólo quiero que me des una oportunidad para demostrarte que he cambiado. ―dijo Sasori estirando su mano para tocar la de ella.
―Lo siento pero ya es muy tarde para ello. ―Sakura retiró su mano y lo miró con desprecio.
―Pero tú me amabas más que a nadie. ―replicó Sasori dolido. ―Esa noche en el barco me entregaste tu alma. ―Sakura se tensó ante sus palabras.
―Te amaba, tú lo has dicho, pero ahora sólo desprecio siento por ti. ―dijo fingiendo dureza, pues esta vez las palabras del chico la habían desarmado.
―¿Es por él que dejaste de amarme? ―preguntó ansioso el muchacho de ojos castaños.
―Sí. ―respondió sabiendo que se refería a Sasuke. Como disfrutaba ver su cara de dolor. ―Ahora estoy con él, así que es mejor que me dejes en paz.
―Me niego a aceptarlo, sólo intentas olvidarme con él pero un amor tan intenso como el que tuvimos no se puede borrar así de fácil. ―le dijo Sasori.
―¿Amor? ―preguntó con ironía. ―Lo de nosotros sólo fue una farsa, pero no te creas tan importante, realmente eres muy fácil de olvidar. ―dijo poniéndose de pie. Ya el fingir ante los demás le salía muy bien, pues en realidad estaba muy dolida por recordar todo, para su disgusto era cierto lo que él decía, todavía no lo olvidaba por completo. ―Y ahora por favor no vuelvas a buscarme, entre tú y yo no hay ni habrá nada. ―le aclaró y caminó hacia el elevador.
―No me voy a rendir tan fácilmente. ―murmuró él a sus espaldas, por lo que no pudo ver la sonrisa de satisfacción que se le formó a Sakura en el rostro, eso quería, que no se rindiera tan fácil para así tener muchas oportunidades de hacerlo sufrir. Ahora se cobraría cada lágrima que había derramado por su culpa.
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Sasori llegó a su casa, que apenas y tenía tres habitaciones, una era su recámara, en la que sólo había una cama, una mesita de noche, un ropero con espejo y una silla, la otra que fungía de sala, comedor y cocina, tenía un pequeño sofá que compró de uso, una mesa con dos sillas, una pequeña televisión, un refrigerador, la estufa y el lavadero, la última habitación era el baño.
Llegó directo a su recamara y se sentó en la cama. Ahí tomó una foto que tenía bajo la almohada.
―Sakura. ―dijo mirando la fotografía en la que aparecían los dos abrazados en el parque. Un sábado que habían ido a pasear ahí, ella le insistió mucho para que se tomaran una foto juntos, él no quería ya que le parecía innecesario, pero al final terminó aceptando. Ahora esa foto era lo único que tenia de ella, además de sus recuerdos.
El silencio de la habitación le recordó el tiempo que había perdido con Sakura, recordó cuando se conocieron y como a partir de ese día ella siempre le demostró cuanto lo amaba, pero él jamás hizo nada bueno por ella, jamás le demostró amor, pero como hacerlo si en ese momento no la amaba o más bien no se había dado cuenta que poco a poco la empezaba a amar.
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Era un jueves por la tarde y ellos fueron a la feria pues ella se lo había pedido, a diferencia de la vez que le pidió ir al circo, esta vez sí aceptó pues quería ganar puntos para lograr más fácilmente su objetivo de pasar la noche con ella.
Se subieron a varios juegos, los cuales Sakura disfrutaba mucho por lo que siempre le mostraba una bella sonrisa, sonrisa que en ese momento no apreciaba, pero que ahora daría cualquier cosa por volver a ver.
Después de los juegos, pasaron por el juego de dispararles a varias figuras de metal, él jugó y ganó un premio por acertar todos sus tiros.
―Sasori escoge ese. ―pidió la chica emocionada, señalando a un peluche de conejo enorme.
―Ese está muy feo, además está muy grande para llevarlo cargando. ―respondió con fastidio y escogió el peluche de un pato amarillo. ―toma. ―le dijo a Sakura.
―Ese no me gusta mucho. ―murmuró decepcionada, pero al fin y al cabo lo agarraría porque se lo había dado Sasori.
―Entonces se lo regalaré a alguien más. ―y sin darle tiempo a nada, él le regaló el peluche a una niña que iba pasando por ahí.
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Ahora que recordaba, esa noche pudo ver en Sakura la tristeza y dolor reflejado en su rostro, pero en ese momento no le importaba. Se dio cuenta que muchas veces le rompió el corazón y se sintió miserable al imaginar su rostro de desilusión al enterarse que la había dejado al día siguiente de su supuesta boda.
Y desde ese día él se hundió en el silenció de la soledad, ese silencio que ahora le decía que ella no volvería, que la había perdido.
Recordó cuando le pidió que se casaran, como ansiaba oír de su voz ese "te amo" que le dijo aquella tarde y no el haberla escuchado decir que quería a ese tal Sasuke. Pero él no se resignaba a perderla, él no se iba a quedar tranquilo hasta tenerla de nuevo a su lado, hasta sentir junto a él esa calidez y tranquilidad que sintió aquella noche en el barco cuando durmió junto a ella.
—En verdad el amor vuelve a uno estúpido. —se dijo mientras guardaba la foto debajo de la almohada, luego se acercó al ropero y se miró al espejo.
Ya no se reconocía, no era ni la sombra de lo que era. Él siempre se divirtió con las mujeres, jamás las tomaba en serio pues nunca hubo amor de por medio en sus relaciones, sólo era deseo, pasión, lujuria, fue hasta que conoció a Sakura que supo lo que era el amor. Por eso lo que ahora sentía era nuevo para él, no sabía cómo lidiar con el dolor, la desesperación, los celos.
Porque sólo de imaginar a Sakura en los brazos de aquel tipo, le hervía la sangre de coraje.
El tono de su celular lo sacó de sus pensamientos, era un mensaje de Mei diciendo que lo esperaba para cenar en el lugar de siempre.
Mei, sorprendentemente para él, se había convertido en una buena amiga que siempre estaba dispuesta a ayudarlo y escucharlo. Al principio pensaba que ella tenía algún interés amoroso por él, pero se alegró al descubrir que sólo sentía un sincero agradecimiento, pues Sasori estaba seguro que jamás podría amar a alguien más.
Él salió de su casa para encontrase con la chica de cabello castaño.
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Al día siguiente por la mañana Neji internó a Tenten en el hospital general de Konoha para que le practicaran los análisis necesarios para diagnosticarla, sólo su mamá la acompañó, pues Tsunade fue a buscar un pequeño departamento que pudieran rentar mientras permanecieran en Konoha.
Sakura por estar ayudando a Itachi en las consultas no se encontró con ella.
Al medio día Sakura salió a la cafetería para comprarse un café, cuando regresó al área de consultorios vio a Karin platicando animadamente con Sasuke afuera de su consultorio, pero enseguida el médico entró a consulta nuevamente.
Karin al ver a Sakura se acercó a ella.
—Espero no te pongas celosa de verme junto a Sasuke. —le comentó la mujer de gafas con una sonrisa burlona.
—¿Celosa de ti?, claro que no. —respondió Sakura. —Ya me ha quedado muy claro que Sasuke no siente nada por ti, la única que se empeña en no aceptarlo eres tú. —le dijo ella con la misma sonrisa burlona. Karin se enojó, pero al ver a alguien sentarse en los asientos frente al consultorio de Sasuke, cambio de semblante.
—¿Pero puedes decir lo mismo de esa chica? —Preguntó Karin viendo hacia donde estaba una chica de cabello negro. Sakura volteó a ver y se dio cuenta que era Hinata. —¿no sientes celos de ella?
—¿Y porque los tendría? —volvió a preguntar sin doblegar su orgullo.
—Porque al parecer Sasuke si tiene interés en ella. —le dijo Karin con zizaña. —Siempre que ha venido a verlo él se desvive por atenderla. —Sakura no mostró emoción alguna, aunque sus palabras si la lograron incomodar.
En ese momento el paciente de Sasuke salió del consultorio y tras él, Sasuke, que al ver a Hinata caminó hacia ella y le regaló un gesto amable. Sakura vio con enojo como ellos se abrazaban efusivamente. Luego Sasuke la hizo pasar al consultorio.
—Ya ves lo que te dije. —dijo Karin con aire triunfador. —Creo que después de todo no lo tienes seguro.
—Piensa lo que quieras, que no me importa. —respondió Sakura irritada y caminó hacia el consultorio de Itachi. —("Sasuke estúpido") —Sakura no entendía porque se sentía tan mal por ver a Sasuke con Hinata, algo que no sentía cuando lo veía con Karin.
A la hora de la salida, Sakura e Itachi se encontraron con Sasuke en la puerta del hospital y junto a él estaba Hinata.
Itachi la saludó amablemente y también la abrazó.
Sakura volvió a molestarse. ¿Qué tenía esa tipa que llamaba la atención de todos?
Estaba hirviendo de coraje, pero no lo demostraría.
—Sakura, hoy no podré llevarte a tu casa. —comentó Sasuke.
—¿Vas a ir a ver a Kai? —preguntó Sakura.
—No, voy a llevar a Hinata hasta su casa, está algo lejos de aquí. —Sakura con mucho esfuerzo logró mantenerse en calma.
—Pero ya te dije que no es necesario, puedo irme sola. —dijo Hinata apenada.
—Y yo te dije que no me sentiría tranquilo si te vas tu sola. —le replicó Sasuke. —Y ya sabes que no acepto un no por respuesta.
—Pero no creo que a Sakura le guste que la dejes por mí. —señaló apenada la chica de ojos perla.
—No te preocupes, por mi está bien. —expuso Sakura, ante todo estaba su orgullo.
—Yo llevaré a Sakura a su casa. —comentó Itachi. Sasuke, a pesar de que su hermano le había dicho que ya no intentaría nada con Sakura, se incomodó un poco cuando Sakura aceptó irse con él con una sonrisa.
Sasuke se fue con Hinata e Itachi con Sakura, quien en todo el trayecto permaneció en silencio, pues estaba furiosa con Sasuke.
—Sasuke, no creo que sea correcto que dejaras a Sakura por mí. —le platicó la chica de coletas mientras iban en el carro. —Se pueden malinterpretar las cosas.
—No lo creo, ya viste que a Sakura no le importó irse con Itachi. ―comentó con algo de tristeza. Por un momento pensó que ella se iba a oponer.
—No puedo creer que seas tan tonto. —exclamó Hinata. —Está muy claro que Sakura se enojó, pero no quiso demostrarlo. Me lo dice mi intuición femenina. —comentó al ver la cara de incredulidad de Sasuke.
—Será mejor que le cuente todo. —dijo Sasuke. —no quiero que tenga una idea equivocada sobre nosotros. —Hinata sonrió por su comentario.
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Cuando llegaron a casa de Sakura, ella lo invitó a pasar un rato. Él no vio problemas en aceptar, pues ya tenía claro que no podían ser más que buenos amigos.
Dentro estaba Ino, quien lo recibió con una sonrisa y preaparó el café para los tres. Pero después llegó Naruto y se llevó a Ino.
Sakura e Itachi se quedaron platicando solos.
—Sakura, necesito decirte algo. —comentó Itachi poniéndose serio. —Tú sabes que yo te amo…
—Itachi, por favor no. —interrumpió Sakura. Itachi era una excepción para ella, le admiraba y respetaba, además de profesarle un gran cariño, por eso no quería hacerlo sufrir.
—Es importante que te lo diga, porque es la última vez que lo haré. —le dijo el chico de enigmáticos ojos oscuros. Sakura guardó silencio para escucharlo. —y porque te amo, he renunciado a ti. Yo sólo quiero que seas feliz y si es con Sasuke, por mi está bien. —Sakura entendió que Itachi era un gran hombre, se lamentó por no haberlo conocido antes.
—Me alegra que piensas así, porque yo no te puedo corresponder. —comentó ella con pena. —pero tampoco siento nada por Sasuke. —se apresuró a aclarar, pero Itachi sabía que mentía.
—No te empeñas en negar lo evidente. —le pidió Itachi. —Creo que tienes miedo a amar de nuevo por lo que te hizo aquel tipo, pero puedes estar segura que Sasuke no es así.
—Claro, y por eso no dudó en dejarme por llevar a su amiga. —comentó con amargura mientras se cruzaba de brazos. Itachi sonrió al percatarse de los celos de Sakura.
En ese momento el tono de celular de Sakura avisó que tenía un mensaje, era de Sasuke anunciándole que estaba cerca e iría a verla porque quería hablar con ella. Ella seguía enojada con él y por eso pensó en una forma para desquitarse de lo que le había hecho.
—Creo que debo irme. —comentó Itachi poniéndose de pie.
—Quédate un poco más. —le pidió Sakura. —me gustaría seguir hablando contigo.
Era cierto que le gustaba hablar con Itachi, pero esta vez él era la pieza principal de su plan. Sakura reprimió la sonrisa maliciosa, pero ya estaba saboreando su venganza.
Itachi aceptó ignorando que ayudaría en un plan contra su hermano.
―Hace un poco de calor ¿no quieres un refresco? ―preguntó Sakura minutos después. Itachi asintió y ella fue a la cocina por unos refrescos, afortunadamente para su plan, había refrescos de lata en el refrigerador, tomó el que sería para Itachi y lo agitó vigorosamente, luego fue a la sala y se lo entregó.
Itachi lo abrió y como era de esperarse, el refresco manchó su ropa. Sakura fingió estar apenada y le ofreció lavarle y secarle la ropa mientras él se limpiaba en el baño, Itachi aceptó confiado.
Después de varios minutos alguien tocó a la puerta. A Sakura se le iluminaron los ojos y dibujó una sonrisa malvada en el rostro.
Le enseñaría al estúpido de Sasuke que con ella no se jugaba.
Sakura le abrió la reja al Uchiha menor y lo invitó a entrar. Él se sorprendió de que no lo recibiera enojada, algo que lo hizo sentir mal, pues le dejaba ver que a ella no le importó que se fuera con Hinata.
En cuanto pisaron la sala escucharon el ruido del agua corriendo.
—Sakura ¿Dónde está mi ropa? —preguntó Itachi saliendo del baño, se sorprendió al encontrarse a su hermano en la sala y tragó grueso al ver su cara de enojo.
Sasuke no daba crédito a lo que veía, Itachi saliendo del baño, sólo cubierto de la cintura por una toalla.
—Jajaja pobre Itachi, ya se metió en problemas y sin ser culpable.
—Y Sasori ya se arrepintió, ¿le darían otra oportunidad?
—Los recuerdos del principio ya se aclarará más adelante de quien son.
Gracias: Frutilupiss: Me alegra que te haya gustado el capítulo, ¡y no sabes lo que se viene con Tsunade!, Pero pobre Sasuke, por andar dándole celos a Sakura se le volteó el juego. FLOORSHSU: Me alegra que te haya gustado la historia y gracias por comentar, aunque aclaro que no la escribí yo, TobiasA: Que bueno que te gusta la historia, ya verás que se vienen cosas interesantes. ¿Y qué tal Sakura y sus celos?, me encanta verla celosa, pero creo que se pasó un poco.
Saludos y espero me puedan dejar un review.
