Su bebé estaba próximo en nacer, todo mundo tenso en la expectativa, este sería un gran acontecimiento , las parteras incluso tenían su residencia temporal en el propio palacio, sólo a la espera de ser llamadas. Nada estaba siendo dejado al azar, el margen de error tenía que ser casi imperceptible y así era cuidado.

Shizuru era tan grande e incómoda en su propio cuerpo que sólo mantenía tres ligeras caminatas en el día y el resto de su tiempo era gastado en reposo, las damas de la corte se encontraban en su compañía en todo momento para servir en lo que fuese necesario. Era un honor.

Y mientras Shizuru y la mayoría del reino estaban en la espera del nacimiento, Natsuki y sus capitanes, así como los miembros de la corte se encontraban preparando su estrategia para lidiar con el enemigo con la mínima cantidad de bajas que pudiesen sufrir.

Así que, el aire en Kyohime era tenso por más de una razón.

En busca de un respiro, Natsuki realizó una pequeña gira por los almacenes donde más de un centenar de personas ahora trabajaban en ellos, y es que era de esperar que nada de esto fuese posible sólo con los cinco de ellos. Natsuki sonrió, viendo los aceros forjados, los cristales soplados...todos trabajando, apenas podía creer que todo esto había iniciado en una plática entre conocidos casuales en un cabaret. Algo bueno había resultado del hecho de que frecuentara esos centros de baile y bebidas, aunque fueron raras las ocasiones en las que se detuviese a tomar un trago. Sin duda aquel día en que se encontró con Thomas que bebía el rechazo del rey en alcohol y decidió sentarse a beber con el por un rato, fue el día en que sin saberlo le llevaría a este punto. Si alguien le preguntara ahora como todo esto sucedió, y Natsuki contara lo que pasó en ese momento nadie se lo podría tomar en serio. Natsuki rió, el universo tenía maneras divertidas de funcionar. Y parecía ser que le encantaba jugar con su persona; incluso desde antes de que naciera, era como si todo fuese parte de algún plan y sólo tenía que vivir a través de el con la ingenua creencia de que todo lo que pensaba y actuaba era su propio deseo.

Pero, eso era pensar demasiado. Era mejor simplemente vivirlo.

Continuando su andar, caminando entre los demás pobladores de Kyohime, algo que no había hecho desde hace un largo tiempo, Natsuki se detuvo para cruzar palabra con algunos conocidos, amigos, jornaleros e incluso vecinos. Era como si nunca se hubiera vuelto el soberano del reino y sabía que esto era un reflejo de las acciones que había realizado. Ese pensamiento le hizo volver su mente a Shizuru.

Shizuru a quien tenía tanto que agradecer. Una muestra más del plan del universo. Su encuentro, sus desencuentros, peleas, reconciliaciones, palabras, actos y tantas cosas que han vivido el uno por el otro. Jamás le habría pasado por la mente.

Natsuki detuvo su andar cuando sin saberlo se encontraba de pie frente a la primer casa de la familia Kruger. Una imponente construcción de piedra de techos altos y muros de grosor...magnífica, al menos cuando fue habitada por su familia, ahora en el medio de una de las calles en la zona alejada del centro mercante, yacía casi en ruinas. Natsuki no se atrevía a entrar, no sería seguro con las maderas podridas y construcción sin mantenimiento ; sería negligente poner a prueba su cuerpo en algún accidente sin razón.

Natsuki suspiró manteniendo sus ojos fijos en la propiedad.

- Parece que ambos necesitamos volver a lo que solíamos ser...- murmuró Natsuki. Permaneció ahí por unos minutos más antes de emprender su camino de vuelta a el palacio. Su mente más ligera.

Fue cuando se volvió a sus aposentos que en seguida sus oídos captaron los sonidos frenéticos de mujeres solicitando, agua caliente, trapos y velas.

Natsuki se detuvo en seco cuando la realización llegó a su mente. Shizuru estaba en trabajo de parto. Corrió a la puerta, encontrando lo que podía ser descrito como el caos organizado. Permaneció en el umbral sin saber cual debería ser el curso de acción. Una voz urgente llegó a su lado.

- Su majestad!- saludó con premura el guardia- el general de la guardia real me ha dicho que debo comunicarle que el su presencia en la sala de armas de vital importancia!

Natsuki le observó y de vuelta a la acción en los aposentos. Mirando por última vez un destello de cabellera castaña, se volvió al guardia, sabiendo que ahora mismo este sería uno de esos momentos donde el destino estaba en marcha y sólo tenía que vivir el momento .

- Shirongand ha declarado la guerra, no es así?

El guardia asintió

- Me temo que ese es caso, majestad. El general tal sólo recibió el mensaje de la frontera hace unos minutos. Así que me ha pedido que sin dilación alguna me encontrara con usted, su alteza.-informó el guardia.

Natsuki asintió.

- Hazle saber que la corte se reunirá en este momento y debe estar presente. Márchate - ordenó

Mientras Natsuki estipulaba las acciones y leyes que debían entrar en vigor con efecto inmediato, designaba a representantes interinos para cubrir los puestos de quienes le acompañarían en el frente y ordenaba la estancia de la guardia real permanentemente en custodia del castillo y la ciudad . Shizuru libraba su propia lucha.

- Natsuki! Donde esta Natsuki!?- las palabras mas como alaridos de dolor era lo único que Shizuru lograba manejar en este momento. Su piel empapada en sudor, la respiración errática y el cansancio , todos efectos secundarios de los dolores del trabajo de parto.

Una partera que limpiaba su frente y retiraba los mechones castaños del bello rostro, intento dar palabras de aliento y consuelo

Shizuru era incapaz de presentar un segundo pensamiento cuando otro fuerte dolor atravesó su cuerpo.

- Estamos listos para comenzar!- la partera hablo desde su lugar entre los muslos desnudos- cuando yo le diga , puje !

Shizuru no respondió, en vez se aferró a la tela de su ropa de cama. Otra onda de dolor le golpeo .

- Ahora, puje!- exclamó la partera

Tres rondas después y el llanto fuerte del bebé tronó por todo el lugar .

Lamentablemente a este punto Shizuru había perdido la conciencia debido al enorme esfuerzo físico y Natsuki preparaba su salida al campo de batalla en las próximas horas...el universo trabaja de manera caprichosa . Algo que habían anhelando ambos, ninguno se encontraba para presensiarlo.