Amor Inquebrantable.
La sacerdotisa de largo cabello miro a aquel Yurei, no le causo miedo, debido a su entrenamiento como Miko para ella eso era de lo más natural. Sus conocimientos y la práctica adquirida a los años le hicieron deducir rápidamente que ese era un Goryo, un yurei cuya alma se encontraba en pena por alguna razón sin poder descansar en paz.
-¿Necesitas ayuda Makoto Haruna de Kino?- Se dirigió con voz audible a aquel ser traslucido.
Aquel ser traslucido comienza a difuminarse hasta desaparecer, entonces Rei entendió que ese Yurei necesitaba ayuda y que como Miko ella tenía la obligación de ayudarle. Decidida, en vez de ir a su cuarto a dormir, camino hacia la habitación donde solía meditar, cerró la puerta con seguro, llevando consigo un espejo antiguo y unas velas dispuesta a hacer aquel ritual.
Rápidamente, sintiendo en su corazón que tras comunicarse con el espíritu de Makoto Haruna de Kino, se enteraría de muchas cosas que ayudarían a resolver los problemas que estaban por venir en poco tiempo.
Acomodo el espejo en el centro de la habitación y alrededor de este hizo un altar con velas las cuales fue encendiendo una a una. Después toma una cajita pequeña llena de arena, un tintero con tinta roja, una pluma, papel, una vara incienso y otra de bambú.
-¿Qué tiene que ver Naru Osaka en tu muerte?- Escribió Rei en un papel con tinta roja utilizando escritura Shodo para después quemarlo y esparcir las cenizas dentro de la cajita con arena. Seguido de esto, junto las palmas de sus manos teniendo entre ellas una varita de bambú que presionaba con fuerza en medio de la cajita de arena y entonces dejo que la respuesta se fuera escribiendo en la arena. No era ella quien estaba escribiendo, eso lo sabía, sus manos no estaban ejerciendo fuerza alguna, era el espíritu de Makoto Haruna de Kino quien escribía.
-Naru me mato, ella provoco mi muerte.- Fue la respuesta que se formó en la arena.
Rei se sobresaltó al ver aquella respuesta escrita sobre la arena, cierto que como Miko estaba acostumbrada a tener comunicación por medio del mismo ritual con distintos Yurei que se encontraban en pena. Pero de eso a imaginar que Naru había provocado la muerte de la madre de su amiga, era demasiado. Ellas eran unas niñas. ¿Cómo podría una niña ocasionar una muerte?
Decidida a saber más, realizo el mismo procedimiento escribiendo las preguntas sobre el papel.
-¿Por qué entraste al dojo que se estaba incendiando?- Fue la siguiente pregunta de Rei.
-Naru me hizo creer que mi hija estaba dentro y corría peligro.- Se escribió después en la arena.
-¿Makoto está en peligro?.- Fue la tercer pregunta que escribió Rei.
-Ha intentado matarla varias veces.- Se escribió de nuevo en la arena.
Mansión Kino.
Makoto se encontraba sentada en un sofá de la sala principal, vistiendo ahora una minifalda en línea "A" en color café, una blusa sin tirantes en forma de corset en color negro, una mascada del mismo tono que cubriera las marcas en su cuello, zapatillas altas del mismo color que la blusa, peinada con su típica coleta alta la cual lucía un listón que formaba un moño en color café. A su lado, estaba Andrew abrazándola, escuchando los reclamos de Hiroki Kino, que aun después de haber escuchado las circunstancias que llevaron a Andrew a abandonar a su sobrina 6 años atrás, aun parecía no perdonarlo.
-¿Y pretende que así como si nada le perdonemos que haya hecho sufrir a mi sobrina?...¿Haberla visto perder el apetito, llorando en cada rincón de la casa?.- Molesto aquel hombre.- Se de sobra que Makoto no es mi hija, pero la he cuidado desde pequeña y como un padre aborrece al patán que hace sufrir a su hija, yo no puedo sentir por usted menos que eso.
-Yo, lo siento, sé que me merezco todo eso y más.- Respondió Andrew sintiéndose merecedor de aquellos insultos.- ¡Pero la amo, adoro a su sobrina y le juro que no volveré…-
-¡Usted a mí no me prometa nada, déjese de palabrerías que de sobra están, quiero ver acciones, demuestre lo que está diciendo, que tampoco soportaremos que aparezca su padre, ese prepotente pisoteando a nuestra pequeña!.- Molesto el hombre
Andrew no sabía más que decir, había prometido ya una y mil veces en menos de una hora no volver a lastimar a Makoto, hacerla feliz, había suplicado perdón, parecía que la parte más difícil era el tío de su mujer. En lo que se refiere a lo comentado en referencia a su padre, nada podría decir en su defensa, cierto era que su padre siempre había desdeñado a Makoto.
-¡Pero Hiroki, querido, ya deja al muchacho!.- Dijo la piadosa señora Mika.- El también sufrió mucho, haber pasado por eso. Solo un hombre enamorado haría tal cosa. Él no quería ver sufriendo a nuestra Mako
-¡Por favor Tío!.- Suplico Makoto.
Hiroki Osaka se quedó viendo detenidamente a Andrew, en el semblante del joven pudo notar el amor sincero hacia su sobrina, solo bastaba ver como la miraba. Aun recordaba con años atrás, cuando acudía a la mansión a visitarla, se comportaba muy cariñoso con ella.
-¡Por favor Señor Hiroki!.- Suplico Andrew.- Para Makoto usted y su esposa son muy importantes, son como la imagen de sus padres. No me gustaría estar en problemas con la familia de ella, que son ustedes. Sé que quizá no merezco el amor de mi Mako, pero si se me ha presentado la oportunidad de recuperarla. Le juro que esta vez si la hare feliz, para siempre.
-Pues si mi sobrina lo perdona que remedio me queda.- Respondio de mala gana Hiroki Osaka.- ¡Pero hay de usted donde vuelva a abandonarla o hacerle sufrir, porque esta vez le juro que lo busco hasta debajo de las piedras y yo mismo lo hago pagar!.
-No se preocupe señor Osaka, nunca lo haría.- Respondió Andrew.
-Pues bienvenido seas a la familia Andrew.- Feliz la señora Mika.- Yo te comprendo, mi marido es un poco más duro, pero ya verás que con el tiempo te volverás a ganar su confianza.
-¡Para eso le faltan muchos méritos!.- Respondió el hombre haciendo que Makoto y Andrew reprimieran una carcajada.
-Bueno tío, ya es tarde, son las 11:00 de la noche.- Dijo Makoto viendo la hora en su celular.- Creo que es hora de retirarme, Kasumi y Tamahome ya subieron mis maletas al auto de Andrew.
Andrew y Makoto se levantan del sofá, caminando hacia la salida seguidos de los señores Osaka, estaban a punto de salir de la mansión cuando Hiroki los hace detenerse.
-¡Makoto, cualquier cosa me hablas y acudo a tu rescate!.- Volvió a decir una vez más Hiroki Osaka.- Y a ti Andrew, mira, más te vale que hagas feliz a mi sobrina.
-No lo dude que así será.- Respondió el joven rubio.
-¡Makoto mi pequeña!.- Exclamo Mika abrazándola.- Es tan triste que te vallas de casa. Esta mansión te la heredo tu padre, deberías ser tu quien se quede aquí a vivir con Andrew y nosotros irnos. No mereceríamos vivir aquí después de lo que Naru te ha hecho.
Makoto sonrío y miro cariñosamente a su tía.
-¡Tía, no digas eso, tu cuidaste de mi cuando quede huérfana, sino hubiera sido por ti que me acogiste seguro hubiera parado en un orfanato, esta también es tu casa, tanto tuya como mía!.- Dijo la joven pelicastaña.- Sobre Naru no sé qué decirte, es mi prima, no te diré que no tengo coraje todavía por lo que hizo, pero también entiendo que está enferma, Taiki te lo dijo. Además sino fuera por eso hoy estaría con Neflyte viviendo un matrimonio fincado en el despecho.
-¡Oh mi pequeña, te quiero tanto, tanto como a Naru!...¡Como me gustaría que ella fuera como tú!.
-¡Como me gustaría que ella fuera como tú!.- Se escuchó la voz de Naru que después de haber estado bajo el efecto de tranquilizantes durante el resto del día bajo con su pijama y algo desaliñada.- ¿Por qué mejor no dices que te hubiera gustado que Makoto fuera tu hija mamá?...¿Tan despreciable me encuentras?- Cuestiono la chica mirando con rabia a su madre y luego a su prima.
-Naru mi pequeña, por supuesto que te quiero es solo que…-
-¡Calla, no intentes arreglar lo que has dicho!.- Exclamo Naru.- Valla, pero miren nada más a quien tenemos aquí.- Al americano, al yanqui más querido por la familia y por mi prima, Andrew Hansford. Como que Makoto no cambia, le gusta que la usen y la desechen cuando se cansan de ella.
-¡Naru yo no estoy usando a tu prima!- Molesto Andrew.- Aunque no lo creas yo la amo y…-
-Mi amor, tranquilo, Naru está enferma, vámonos.- Dijo Makoto abriendo la puerta, pero apenas iba saliendo escucho de nuevo a su prima.
-Solo cuídate Makoto, no vaya a ser que tu querido Andrew te embarace otra vez.- Burlona Naru.- Aunque bueno una vez ya abortaste un hijo de el no veo porque no abortarías uno más.
Andrew se detuvo en seco al escuchar aquellas palabras de la prima de Makoto, las cuales recibió peor que un par de bofetadas.
-¡Calla Naru!.- Molesto el señor Hiroki.
-¿Qué has dicho Naru?.- Cuestiono Andrew.
-Pregúntale a tu querida.- Respondió Naru soltando una carcajada.
Andrew volteo a ver a Makoto, buscando la mirada de ella, la expresión en el rostro de la chica y el hecho de que evadiera su mirada lo hizo creer lo imposible.
-Makoto por favor… ¿Qué demonios significa todo eso que dijo tu prima?...Por favor dime que no es cierto.
Miro que la joven peli castaña comenzó a llorar en silencio, y se quedó sin palabras. Sentimientos encontrados y confusión invadieron la mente y el corazón de Andrew. Pena por su novia por la pérdida de aquel bebe, tristeza por enterarse hasta hoy. Remordimiento por no haber estado con ella cuando más lo necesitaba. ¿En qué momento había embarazado a Makoto?. Se preguntó.
-Te juro que yo no quería.- Respondió Makoto que no pudo seguir hablando más sintiéndose abrumada por las lágrimas.
Andrew miro de reojo como Naru que era llevada a la fuerza hacia el segundo piso de la mansión sonreía con satisfacción mirando hacia donde se encontraban ellos. Sintió ganas de agarrar a cachetadas a aquella tipa odiosa que lastimaba a la mujer que amaba, pero no lo haría. Tan solo tomo a Makoto de la mano hasta llegar al auto y abrirle la puerta para que subiera.
Templo Hikawa.
Rei acababa de salir del cuarto donde solía meditar después de haber hecho aquel ritual de comunicación con el que se puso en contacto con el espíritu de la madre de Makoto.
Aquellas respuestas venían haciendo que miles de ideas pasaran por su cabeza. Tendría que decírselo a Mako pero no sabía cómo abordarlo. Su amiga había crecido en una familia católica, como la mayoría de las chicas del colegio donde habían estudiado desde la niñez hasta la adolescencia. El catolicismo no acepta la idea de los fantasmas, así que no sabía cómo abordar el tema, pero sabía que tenía que ayudarla y librarla de Naru.
De pronto escucho unos ruidos entre los arboles de las afueras del templo, la voz de su hermana y una risa masculina. Había presentido desde hace meses que Hotaru estaba enamorada y ya iba siendo hora de conocer a su cuñado o al susodicho. Camino sigilosamente, hasta que la encontró besándose apasionadamente con un hombre.
-¡Hotaru!.- Sorprendida la sacerdotisa al ver que el novio de Hotaru no era un chico de su edad, sino un hombre mucho mayor. Cierto, no era un anciano, era un hombre joven, pero se notaba que ya estaba en los veintitantos.
-¡Rei!.- Asustada la adolescente de corto cabello oscuro separándose de su novio.
-¿Ella es tu hermana Hotaru?.- Cuestiono Zafiro tomando la mano de su novia.
-Si.- Balbuceo nerviosa la chica.
-¿Sabía que puedo hacer que lo encierren en la cárcel por aprovecharse de una menor de edad?.- Rabiosa Rei Hino.- ¿Qué busca de Hotaru?. Aprovecharse de su inocencia de adolescente.
Señorita Hino…por supuesto que eso no es lo que busco…-
Rei miraba a Zafiro con detenimiento como analizándolo, si bien en el aura de aquel hombre no percibía la maldad y la astucia de quien se aprovecha de la ingenuidad de una adolescente, era en esos momentos que más contenta se sentía de ser una Miko. Pero ni con todo y su aura que no reflejaba maldad para con su hermana dejaría de advertirle que se anduviera con cuidado…
Parque Jubangai.
Después de haber conducido por más de 20 minutos alrededor de la ciudad, Andrew estaciono el automóvil en el ya conocido parque que tantos recuerdos le trajeran, no sabía si llorar, si gritar o reclamar. ¿Pero qué reclamaría si él fue quien abandono a su novia años atrás?. Molesto, si se encontraba muy molesto, no con ella, que seguro había sufrido mucho, molesto consigo mismo, con la vida.
Durante todo el trayecto conduciendo el automóvil, hasta estacionarse en el parque, había pensado una y otra vez en lo que acababa de descubrir, había escuchado los sollozos de Makoto en el auto, pero se sentía incapaz de decirle algo, no la había volteado a ver, pero aun en sus pensamientos había oído llorar a Makoto que tampoco decía nada.
-Háblame sobre el aborto Makoto, sobre ese hijo nuestro que perdiste.- Pidió con seriedad en su voz, pero sin mirarla, y en lugar de posar sus ojos en ella, pareciera que viera el horizonte que se extendía sobre él.
Makoto al escuchar después de varios minutos la seriedad con que le hablaba Andrew sintió como se le oprimía el pecho. Pensó que seguro el estaría enojado con ella, que no le perdonaría ocultárselo, que la culparía por haber abortado, pero aun así tenía que hablar y decirlo todo, era preciso no tener más secretos.
-Cuando me cortaste y regresaste a los Estados Unidos, yo estaba muy deprimida…-Comenzó a hablar Makoto, pero un sollozo hizo que interrumpiera el relato para después continuar.-…Bueno, tu sabes que muchas veces no nos cuidábamos, y fue en la noche de graduación que quede embarazada…Tuve los síntomas, mareos, desmayos, nauseas…ausencia de menstruación y me hice una prueba…
6 años atrás…
Habían pasado tres semanas desde que Andrew había regresado a Estados Unidos, y cuatro desde aquel último encuentro amoroso entre Andrew y Mako, el día del baile de graduación.
La jovencita de ojos verdes, sentada sobre su cama, pensaba en sus ilusionadas amigas debido a su próximo ingreso a la universidad, a comenzar sus estudios para sus carreras profesionales, pero ella estaba deprimida desde que Andrew le había abandonado. No había día que no llorara, que no lo recordara, que no mirara sus fotografías y sintiera ganas de odiarlo. Recordaba con tristeza aquel primer beso, aquella primera vez que hicieron el amor en aquel departamento que su ex novio había rentado exclusivamente para ir a pasar momentos a solas con ella. No podía creer como el había dejado de amarla, aunque era más duro creer que siempre había jugado con ella y nunca la amo.
Con manos temblorosas tomo la prueba de embarazo que se había hecho hacia unos minutos encerrada en el baño, habían pasado los segundos precisos para ver el resultado pero no quería hacerlo. Los síntomas le decían que podría estar embarazada, ausencia de menstruación, náuseas por la mañana, mareos e incluso el día anterior se había desmayado al salir del Templo Hikawa donde se había reunido con sus amigas. Amy y Mina inmediatamente habían pensado que no estaba comiendo bien debido a la tristeza, pero Rei, su amiga la pelinegra la miro de manera extraña, preocupada, pero como diciéndole algo con la mirada.
Lentamente puso la prueba de embarazo sobre sus ojos, y las lágrimas comenzaron a salir acompañadas de sollozos al comprobar lo que temía: estaba embarazada, tenía un mes de embarazo, sabía el tiempo que tenía, pues era justo el tiempo que había hecho el amor con Andrew por última vez.
-¿Qué voy a hacer ahora?- Se preguntó así misma mientras ahogaba la cara en su almohada para no ser escuchada por nadie.
Se llevó las manos a su aun vientre plano, mirándolo, pensando en el fruto de ese falso amor. Sabía que el ser que llevaba dentro era inocente, pero no podía sentirse emocionada. En su alma solo había dolor, un inmenso dolor por el imbécil que la había abandonado, dolo que había crecido con ese nuevo problema que se le venía encima, miedo, un gran temor, no estaba preparada para ser madre, no quería tener un hijo, no sabía cómo decírselo a sus tíos. Sintió rabia, una gran rabia contra aquel que la dejo con tan gran problema y se largó de su vida como si nada hubiera pasado, dejándola sola con ese problema.
Fin del Flash Back.
-Como un obstáculo, eso era para ti nuestro hijo, un obstáculo.- Dijo Andrew mirando hacia afuera, escuchándola llorar, pero incapaz de consolarla.- Fue entonces que decidiste abortar. ¿Cierto?
-¡No!- Se defendió Mako al sentirse agredida, al sentir como si Andrew le reprochara aquello.- Bueno, en algún momento pensé en abortar. Estaba asustada, pero no lo hice.
-Dime como fue.- Pidió Andrew desesperado.
-Yo estaba triste, Rei fue a visitarme, le comente mi idea de abortar.- Comento la chica entre lágrimas.- Ella me dijo que no lo hiciera. Yo estaba nerviosa, ella me preparo un té. A los pocos segundos de sorber un poco me sentí mal, fui internada en el hospital y solo recuerdo que cuando desperté supe que había perdido a mi bebe…Los médicos dijeron que yo ingerí un abortivo pero no es verdad. Rei sería incapaz de darme un abortivo.
-Rei sería incapaz de darte un abortivo, pero tu querías hacerlo.- Dijo Andrew.- Tu misma has dicho que pensaste en abortarlo…Mako, sé que ultimadamente yo soy culpable, yo te abandone… No soy nadie para juzgar lo que…
-¿Acaso no puedes creerme?.- Grito Makoto histérica dentro del auto.- Yo pensé en abortarlo, pero jamás lo hubiera hecho, te juro que no lo aborte.- Trataba de convencerlo la joven pelicastaña entre lágrimas.- Para mí fue muy duro, no sabes que difícil era escuchar llorar a un bebe, ver ropa de recién nacido…
6 años atrás…
Habían pasado tres meses desde que Makoto había tenido aquel aborto, que si bien los médicos aseguraban que ella lo había provocado. Ella sabía plenamente que no lo había hecho. Sabía que no lo habia ocasionado, pero había pensado tanto en abortarlo que se sentía culpable, creía que era un castigo por haber deseado tanto no tenerlo, por haber pensado en su bebe como "un problema" y no como su hijo.
Las clases habían iniciado, las chicas tenían poco en la universidad, ya no estaban juntas en clases, pero procuraban reunirse los fines de semana e ir al centro comercial, de compras, a tomar un café, al cine o a bailar. Makoto no salía mucho, aún estaba afectada por lo que había vivido en los últimos meses. Primero soportar el hecho de que su novio la haya abandonado y después la pérdida de su bebe.
Las chicas se encontraban caminando entre las tiendas del centro comercial, cuando pasaron accidentalmente por una tienda exclusiva para bebes. En el aparador se podía ver la ropita para bebes, algunos accesorios como zapatitos, biberones entre otra cosa.
Mako se quedó viendo fijamente al aparador y dejo caer el helado que traía en la mano. Sintió un nudo en la garganta al ver aquella ropa, lo cual no pasó desapercibido para sus amigas.
-Creo que es mejor ir en aquella dirección.- Dijo Mina con seriedad.- Anda Mako, nos buscamos unos vestidos hermosos y esta noche nos vamos a bailar, a buscar chicos guapos.- Trato de sonar alegre la rubia.
-Mako…¿estás bien?.- Cuestiono Rei que sabía cómo afectaba aquello a su amiga.
-Si chicas, vamos.- Respondió Makoto.
La chica pelicastaña apenas había dado unos pasos, cuando se detuvo al chocar con una mujer rubia, de aspecto extranjero que iba saliendo de la tienda con una carriola donde iba dormido un bebe.
-Lo siento señora.- Se disculpó Makoto en ingles al darse cuenta de que era extranjera.
-No se preocupe señorita.- Respondió la mujer con una sonrisa.
De pronto él bebe en la carriola comenzó a llorar y la mujer tomo en brazos a su hijo hablándole cariñosamente, un hermoso bebe de apenas unos meses de nacido, un varoncito, blanco con cabello rubio y ojos intensamente azules.
-Es difícil ser madre.- Le dijo la mujer a Makoto.- Los bebes lloran mucho, necesitan mucho cuidado, pero es tan lindo tener un hijo. Pero bueno tu eres muy jovencita, aun te falta mucho por vivir.
Makoto sintió como los ojos se le llenaban de lágrimas, eran muchos sentimientos encontrados, el simple hecho de escuchar el llanto de un bebe la hacía ponerse triste, pero ver a un bebe rubio, que era algo raro en Japón, fue devastador. Recordar como Rei le había comentado que en su vientre llevaba un varoncito, no le creía del todo a Rei y sus predicciones, pero entonces paso por su mente la idea de cómo hubiera sido su bebe, tal vez rubio, como su padre, como aquel niño.
-¿Esta bien señorita?.- Le pregunto la mujer preocupada.
-Disculpe, discúlpeme por favor.- Respondió Makoto y se alejó corriendo entre la gente, con el corazón acongojado, sintiendo una gran pena. Escucho como sus amigas se disculparon con la mujer extranjera para después salir corriendo tras ella y encontrarla sentada en una de las bancas que adornaban a las afueras de las tiendas.
-Makoto…Tranquila.- Se sentó Amy a su lado consolándola.
-¡Es demasiado duro!...¿Cómo habría sido mi bebe?...¿Se hubiera parecido a Andrew?.- Decía Makoto sintiendo las lágrimas correr por sus mejillas.- Quizá seria rubio como el.
-No pienses en eso Makoto, no te hace bien.- Dijo Mina sentándose a su lado
-Cómo no voy a pensarlo si no hay día que no piense…Como seria su carita, el color de su cabello, sus ojos.- Decía Makoto mientras se imaginaba como pudiera haber sido su bebe. Las chicas ante el dolor de su amiga, no pudieron tampoco reprimir sus lágrimas. Las 4 se conocían desde la más tierna infancia, era fácil que lo que a una le afectaba le afectara también a las demás.
Fin del Flash Back.
Andrew que había escuchado atento como Makoto había sufrido después del aborto, afrontando todo aquello que seguramente había sido tan duro para ella, se quedó sin palabras. Sintió un nudo en la garganta que le impedía hablar, se sentia culpable como para decirle algo. ¿Cómo decirle simplemente perdón cuando quizá si él hubiera estado con ella las cosas hubieran sido diferentes?. Pensó que quizá la joven no hubiera abortado, quizá la tristeza la llevo a perder al bebe. Si él hubiera estado a su lado, quizá no se hubiera sentido tan asustada, tan sola.
Makoto, por su parte, ante el silencio de Andrew se sintió juzgada, se imaginó que el no decirle nada era como confirmarle que estaba molesto con ella, resentido por haber si quiera pensado en abortar al bebe. Seguro no le creería aquello de que el aborto no había sido provocado, sonaba demasiado fantasioso. Se imaginó que después de saber aquello seguro Andrew la llevaría de regreso a la mansión y se olvidaría de la idea de vivir juntos.
Lentamente Makoto, aun con el incontrolable llanto y las lágrimas que no cesaban, abrió la puerta del auto y bajo de este, dispuesta a caminar y tomar un taxi en la oscuridad de la noche.
-Perdóname Andrew.- Balbuceo antes de bajar.
Andrew inmediatamente bajo del auto y corrió tras ella, no estaba dispuesto a dejarla ir así.
-¡Makoto espera!.- Corrió hasta llegar a su lado y detenerla, estrechándola entre sus brazos, dejando que llorara hasta sentirse mejor…
Templo Hikawa.
Rei miraba de un lado y otro a Zafiro, como si lo examinara para encontrarle algún defecto o algo que pudiera decir en contra de él. Pero comprobó que aquel hombre, aunque algo grande, se miraba enamorado.
-Después de todo no eres precisamente un anciano.- Dijo Rei.- Simplemente mi hermana es una adolescente y tu hace algunos años saliste de ella Quizá si Hotaru fuera más grandecita no me sorprendería tanto.
-Ya le dije señorita Rei, que no tengo malas intenciones con su hermana.- Trato de convencerla Zafiro una vez más.- Yo amo a Hotaru, aunque usted no lo crea. A pesar de las diferencias en cuanto a la edad.
-Tu aura me da seguridad.- Respondió Rei.- Te daré una oportunidad, pero a la primera que le hagas daño a mi hermana te las veras conmigo, y no te estoy amenazando. Ahora, creo que ya es noche. Mi hermana mañana tiene que ir al colegio y ella necesita dormir.
-Lo se Señorita Hino, que pase buenas noches.- Cortésmente Zafiro.- Tu también Hotaru, que pases buenas noches, mañana te veo.
Zafiro se despidió sin besar a Hotaru, le daba un poco de pena hacerlo frente a la hermana mayor de su novia. Dio media vuelta para retirarse, cuando escucho de nuevo la voz de Rei.
-Por cierto quiero saber dos cosas.- Dijo Rei.
-Dígame Señorita.
-¿Cuál es su nombre completo? Y…¿A qué se dedica?.- Lanzo las interrogantes la mayor de las Hino.
Zafiro se quedó en silencio algunos segundos, sabía que podría decir su apellido, los Chiba abundaban en Japón, era un apellido común, sobre su profesión, de eso era preferible no hablar.
-Mi nombre es Zafiro Chiba.- Respondió el hombre de cabello azulado.- Y soy estudiante de derecho.- Era preferible decir cualquier cosa antes que supiera a que se dedicaba en realidad.
-¿Eres pariente del doctor Endymion Chiba?.- Cuestiono Rei sorprendida.
-No.- Respondió rápido Zafiro.- Mis padres…ellos fallecieron hace algunos años.
Rei le sostuvo la mirada, y dedujo que mentía. Sus razones, las desconocía, mas sin embargo no le parecía un hombre que quisiera aprovecharse de Hotaru. Pudo ver su aura azulada y descubrir que dentro de él no había maldad, pero sí que era un hombre rodeado de peligro.
-Espero que no me mienta Zafiro Chiba. Que pase buenas noches.- Lo despidió Rei.
El hombre se retiró en silencio, mientras Rei jalo a su hermana del brazo conduciéndola hasta el interior del templo, hasta llegar a la recamara de la mayor, donde muchas veces solían dormir juntas.
-Es guapo tu novio Hotaru, tienes buen gusto.- Dijo Rei con buen humor.- Pero es más grandecito, no me parece mala persona, pero si lo tendré bajo vigilancia.
-Gracias Rei.- Tímidamente respondió Hotaru.
-Eso si.- Con voz enérgica ahora la mayor de las Hino.- Ten cuidado con hacer otras cositas, aun eres adolescente. Piensa con las neuronas y no con las hormonas.
-¡Rei, que cosas dices!.- Se sonrojo la adolescente.
Rei sonrió a su hermana y se acostó en la cama, no sin antes elevar una plegaria al Kami.
Parque Jubangai.
Andrew lloraba en silencio, aun teniendo a su amada entre sus brazos, dándose cuenta como sus sollozos iban calmándose. Le dolía verla sufrir, saber todo lo que paso por su culpa, lo que ambos debieron vivir juntos.
-Entiendo si no me crees, sé que la historia del té y que yo no lo provoque suena fantasiosa.- Dijo Makoto entre lágrimas.- Yo de verdad quería tenerlo. No hay día que no imagine como seria nuestro bebe, hoy tendría casi 6 años…¿No me crees verdad?.- Rompe en llanto Makoto de nuevo.
Andrew la tomo de la barbilla, mirándola a los ojos, viendo en ella la tristeza que con palabras expresaba.
-¡Como no creerte mi vida, sé que tu serias incapaz de hacerlo y aunque lo hubieras hecho jamás te lo reprocharía!.- Le dijo Andrew que a diferencia de ella lloraba en silencio.- Perdóname tu a mí, quizá si hubiera estado a tu lado nada de eso hubiera pasado.
-¡Andrew!.- Balbucea la chica hundiendo su cara en el pecho de él, mojándolo con sus lágrimas.- ¡Creí que después de esto me dejarías, pensé que me odiarías!. Te mire tan serio en el auto que pensé que estabas muy molesto, resentido, triste.
-Molesto si.- Respondió Andrew.- Pero jamás contigo preciosa, molesto conmigo mismo, reprochándome no haber estado a tu lado en esos momentos, mi cobardía para hablarte de mi enfermedad. Era la culpa lo que me hizo tomar esa actitud dentro del auto. Sé que decirte perdón no basta para remedir tu dolor, tu dolor que también es mío. Jamás me perdonare no haber estado contigo cuando más me necesitabas.
-¡Oh, no digas eso Drew, tu tampoco la pasaste bien, tu también me necesitabas a tu lado, tú también estabas sufriendo!.- Respondió Makoto.- ¿Aun quieres que vivamos juntos?...¿Quieres seguir conmigo?
Andrew agacho la mirada, viéndola a los ojos y le limpio las lágrimas que le quedaban en la cara con el dorso de su mano, poso sus manos sobre sus mejillas y beso su frente.
-Por supuesto que quiero Mako. No tienes ni que preguntarlo.- Le respondió.- Te amo más que a mi vida, el amor que siento por ti es inquebrantable y si me has dado la oportunidad de volver a tenerte mi lado no la desaprovechare. Te juro que llenare tus días de felicidad y compensare en lo posible tu sufrimiento. Ni Neflyte, ni Reika, ni los caprichos de mi padre, ni la maldad de Naru, nada ni nadie hará que me separe de tu lado.
-Te amo Andrew.- Sonrió ella.- ¿Vamos a casa?
-Claro que sí, aún tenemos muchas cosas de que hablar.
Algunas horas después…
Eran las 3:00 de la mañana en Tokio, la luz de la lun entraba por las cortinas entreabiertas de la ventana iluminando la habitación, además de la pequeña lámpara que se encontraba sobre el buro, iluminando aquel cuarto.
-Bueno, al fin hemos terminado de acomodar la ropa.- Dijo Makoto con cansancio, acostada en la cama sintiendo el calor de los brazos de Andrew que la estrechaban, jugando con la mascada entre sus manos, la que minutos antes trajera puesta en el cuello.
-Justo así como lo imagine.- Sonrió Andrew.- Siempre soñaba con casarme contigo y vivir a tu lado. Aun no puedo creerlo- Dijo mientras llevaba una de sus manos a una de las orejas de la chica tentando uno de sus aretes en forma de rosa.
-¿Te digo un secreto?.- Le pregunto Andrew mirándola a los ojos.
-No.- Respondió Makoto.- Se lo que me quieres decir y ya no es secreto. Siempre supe que eras tú quien me había regalado los aretes en forma de rosa y no Mina.
-¿Te lo dijo ella?- Sorprendido el hombre rubio.- Esa Mina y su boca suelta.- Dijo Andrew escuchando la risa de su amada.
-Ella no me lo dijo.- Respondió Makoto.- Yo siempre lo supe, era ilógico que me diera dos regalos en mi cumpleaños. Además tu eres la única persona que sabe que me gustan las rosas en color rosado. Bueno, no es que estuviera segura que tú me hubieras comprado los pendientes…pero al menos quería creerlo, tu siempre me regalabas rosas de ese color.
Andrew sonrió y la soltó suavemente, para después sentarse en la cama y abrir un buro. Lentamente fue sacando de este, fotografías de Makoto, en diferentes poses y lugares, fotografías que habían sido tomadas después de que el había regresado a Estados Unidos, hasta CD's que Mina grababa donde salían las 4 chicas.
-¡No lo puedo creer!.- Sorprendida Makoto.- ¿Tanto me amabas?
-Si.- Respondió Andrew.- Tanto te amaba y ahora más te amo.- Cierra los ojos.- Le ordeno.
-¿Me vas a besar?- Cuestiono Makoto con voz coquetas.
-Solo cierra los ojos.- Insistió Andrew.
-¿Me vas a desnudar?- Pregunto la chica, pero después de ver el rostro de su amado suplicante cerro los ojos.
Andrew tomo el collar, aquel hermoso collar cuyo dije era un hermoso jade verde, con pequeños diamantes y lo coloco frente al rostro de la chica que un tenía los ojos cerrados.
-Puedes abrirlos.- Ordeno.
La joven de ojos verdes, al abrir sus ojos se quedo maravilla al ver aquel collar, el hermoso collar, que si bien no era tan valioso, para ella valía todo. Su significado era muy especial.
-Yo…pensé que había desaparecido.- Sorprendida Makoto.- Pero después Reika traía puesto ese…¿O era uno igual?.
-Reika tomo lo que no le pertenece, es caprichosa. Pero no hablemos de ella.- Dijo Andrew.- ¿Puedo ponértelo?
Makoto asintió, y Andrew se acomodó detrás de ella nuevamente, removiéndole el cabello a un lado para colocarle el hermoso collar. Cuando ya lo tenía puesto, paso sus brazos alrededor de la cintura de ella besándola en el cuello.
-Andrew…tengo algo que decirte, un secreto.- Dijo ella con temor.- Sobre mi vida sexual después de ti. Después de que te fuiste, yo…-
-¡No Mako por favor!.- La interrumpió Andrew.- No quiero saber lo que paso después de mí. Sé que fueron muchos años, lo que hiciste no importa, yo solo sé que me amas y es lo único que me importa.
-No me interrumpas por favor.- Suplico ella soltándose de sus brazos y sentándose frente a el.- Yo… bueno, no es verdad que me haya acostado con varios hombres, con uno tras otro. No me acosté nunca con Neflyte.
-¡Para Mako,no quiero saber, eso es pasado!.
-Dos años después de que te fuiste tuve un novio. Era un cliente del restaurante, un alemán, platicamos un par de veces…-
-Y salieron por cinco meses.- Respondió Andrew.- Me lo dijo Mina.
-Bueno, yo siempre pensaba en ti, nunca podía olvidarte.- Con tristeza Makoto.- Tuve sexo un par de veces con él. Pero siempre pensaba en ti. Lejos de olvidarte, solo me acordaba más de ti. Siempre me sentía mal después de…bueno tu sabes. Un día lo llame Andrew, si lo llame por tu nombre y todo termino fatal, me grito, me dijo que estaba obsesionada contigo, me estrujo, me jalo de los cabellos y le di un rodillazo donde ya te imaginas.
-¿Qué estás diciendo?...¡Pero como se atrevió ese imbécil a tocar tu cabello, lo voy a matar!...¿Dime dónde puedo encontrarlo?.- Molesto Andrew al imaginarse que alguien maltratara a Makoto.
-Solo supe que regreso a Alemania.- Contesto Makoto.
-¿Te afecto terminarlo?- Cuestiono Andrew.
-Llore, pero no por él, llore porque después de haberme acostado con el comprobé que nada me haría olvidarme de ti, del recuerdo de tu amor, me sentí mal por haber estado con un hombre que no amaba.- Respondió ella.- Después de él no volví a acostarme con nadie. Jamás otro hombre toco mi cuerpo. Bueno Neflyte lo intento varias veces, pero yo siempre lo evite. Aquella vez en el auto tuve que hacer un esfuerzo por soportar sus manos tocándome, yo solo quería que te pusieras celoso.
Andrew se acercó a la joven y la tumbo en la cama, acomodándose encima de ella, apoyándose con sus codos para no dejar caer todo su peso en el cuerpo de su mujer.
-No me importa quien haya tocado tu cuerpo después de que me fui.- Susurro Andrew mirándola a los ojos.- Te amo y así yo hubiese sido el único hombre en tu vida así como si te hubieras acostado con 100 hombres yo no dejaría de amarte, porque mi amor por ti es inquebrantable y no tiene nada que ver con sexo, sé que fui el primero en tu vida y si no lo hubiera sido tampoco me importaría porque te amo por ser solamente tú, mi Makoto.
-Quisiera no haber estado nunca con Frederick.- Respondió Makoto recordando a aquel hombre alemán.- Me hubiera gustado que tu fueras el único.
-No hablemos del pasado.- Le dijo Andrew haciéndola callar.- Solo importan nuestros recuerdos juntos, nuestro presente y nuestro futuro. Tu Makoto Kino, mi amor inolvidable.- Susurro Andrew en su oído.
-¡Hazme el amor ahora!.- Pidió Makoto.- Andrew, mi amor inolvidable.
El joven rubio se acercó a ella, besando sus labios con pasión, devorándola, mientras al pasar los minutos la ropa de ambos caía desordenadamente en el piso, ambos acariciando sus cuerpos, besándose, gimiendo, mientras le daban rienda suelta a la pasión contenida por tanto tiempo, ardiendo de placer y deseo.
Día siguiente.
Eran las 9:00 a.m. de la mañana en Tokio, el hombre de larga cabellera se encontraba en una casa a las afueras de la ciudad que había comprado meses atrás para esconderse en caso de que algún día la policía lo buscara por sus crímenes si llegaban a descubrirlos. A su lado, Naru Osaka se encontraba de pie, mientras caminaban al amplio jardín donde se encontraba cavada una fosa.
-Este es el lugar perfecto para la rata inmunda de mi prima.- Rio Naru con maldad.- Sabes que me encantaría desfigurarle su linda cara, sacarle los ojos uno a uno, y después enterrarla viva.
-¡Tranquila Naru!.- La hizo callar Neflyte.- Primero tratare de convencerla de regresar conmigo, y si no acepta. Si se atreve a exhibirse en la calle con su estúpido yanqui, ese americano de cuarta, si se atreve a hacerme quedar como el cornudo ante la sociedad yo mismo la enterraré aquí… Claro no sin antes probar su rico cuerpecito, no por algo la aguante dos años para que se me negara todo el tiempo. Después de muerta, por derecho me quedare con su fortuna. Nadie sabra que fuimos nosotros…
Hola mis estimados lectores!:
Hahaha, ¿a que no se lo esperaban verdad?... Hahaha, tantas veces que deje claro en la historia que Makoto jamás se había acostado con Neflyte, pero alto, jamás dije que no se hubiera acostado con otro.
Si, sé que ustedes se imaginaban que durante seis años que estuvieron separados Andrew y Makoto, la chica no hizo nada, que se negó a tener sexo con otro hombre, pero separemos las cosas, una cosa es el amor y otra la calentura. Como que seis años sin sexo después de haber iniciado la vida sexual, digo si se pueden dar casos, pero casi no y la verdad me pareció poco realista. Eso déjenlo para televisa, hahaha, la verdad odio las novelas donde la protagonista es virgen y solo se acuesta con el protagonista (digo no es que lo odie) pero digo, hay que variarle un poco no, de hecho eso es lindo, pero en la vida real no siempre es así.
Bueno, espero no me linchen, sé que hubieran espero algo rosa y tierno donde la protagonista dijera "Andrew, en los seis años que estuve sin ti jamás me toco otro hombre", pero no hahaha.
Saluditos a todos
NickRivers: Amiguita, gracias por tu apoyo constante y por tener que soportar saber los adelantos de la historia y aun así leer.
Atte:
Mademoiselle Rousseau.
