¡Hola chicos! Bienvenidos a un capítulo más de esta historia. Agradezco infinitamente su apoyo y comentarios, ¡me hacen muy feliz!

Nara375: Jajaja la verdad si, Dolores es un dolor de cabeza! Podría ser, pero también no… En un capitulo futuro lo descubriremos. Debo admitir que lo he hecho de manera intencional, muy sutiles pero ahí están. Tu teoría me resulta interesante Jaja Lo siento me gusta jugar con sus sentimientos! :P

Di: Gracias a ti por comentar! Si, ve preparando tus pañuelos.

~x~

Final del Capitulo Anterior:

Los minutos transcurrieron y poco a poco los sollozos de Fleur cesaron. La vampira permaneció en silencio acariciando el cabello rubio de su novia tratando de consolarla. Sea lo que sea que había leído, logro provocar una pérdida de control en ella que nunca pensó llegar a presenciar. Hermione trato de mantener la cabeza fría, si la francesa había hablado sobre su relación con sus padres, quizás ellos no estaban de acuerdo y por eso Fleur había reaccionado de esa manera.

Lentamente la asimilación se abrió paso en la mente de Hermione, ahora podía comprender todo.

-Hermione, eres y siempre serás lo mejor que me ha pasado.

~x~

Capítulo 25

"Sala de Menesteres"

Hermione contemplo los brasas de la chimenea con atención. Los sonidos a su alrededor acallaron una vez que recordó lo sucedido con Fleur, hasta ese momento la rubia no le había brindado ninguna explicación sobre la carta que recibió. Incluso parecía haber comenzado a evitarla.

La castaña intentaba no caer en algún truco de su mente, pero conforme pasaban los días las actitudes de su novia se hacían cada vez más extrañas y sospechosas.

-¡Aquí estas! Llevo casi una hora buscándote. -Exclamo Harry sentándose a su lado.

-¿Dónde más podría estar? -Replico la joven con ironía.

El Gryffindor le contemplo por unos instantes antes de hablar nuevamente.

-Supuse que estarías con Fleur ahora que….

-Estoy dándole el tiempo y espacio que quería, ¿acaso no te lo dijo?

La molestia e impotencia eran evidentes en el tono dolido de la vampira, por lo que Harry se abstuvo de comentar lo que la francesa le había dicho.

- Fleur te quiere demasiado y dudo que ella te quiera alejar.

-Si es así, ¿entonces por ha estado actuando extraño? -Espeto cruzando sus brazos con indignación.

-No lo sé, ¿se lo has preguntado?

La castaña permaneció en silencio con su mira fija en la chimenea. Harry exhalo con alivio al ver como Fleur entraba a la sala común y se dirigía hacia ellos.

-Hola chicos. -Saludo colocándose al lado de Hermione.

La vampira le observo por unos segundos y murmuro un saludo inaudible. El chico noto la tensión en el cuerpo de su amiga e inmediatamente anticipo sus acciones.

-Seamus me debe una partida de ajedrez. Nos veremos después.

Hermione apretó la mandíbula y le fulmino con la mirada pero a Harry poco le importo el gesto.

Fleur inhalo profundamente antes intentar entrelazar su mano con la de Hermione, pero la joven la retracto hacia el bolsillo de su túnica. La rubia se colocó frente la vampira y le observo con preocupación, era consciente que durante la última semana había estado actuando un poco distante, tal vez Hermione pudo haber malentendido sus reacciones pero no era su culpa sino de la carta que sus padres le habían enviado.

-Hermione, ¿está todo bien?

-Dímelo tu Fleur, ¿está todo bien? -Repitió mirándola fijamente.

La rubia inevitablemente recordó la personalidad inicial de Hermione con el mismo tono de voz frio e incómodo. Fleur lo odiaba.

-Sí, estamos bien… ¿verdad? -Contesto terminando con cierta incertidumbre en su voz.

La vampira desvió su mirada hacia las manos que Fleur había colocado sobre sus rodillas. La bruja además de lucir notoriamente preocupada parecía un poco ansiosa. Hermione quiso haber reunido el valor suficiente para cuestionarla y preguntar porque la había estado evitando pero en su lugar se limitó a asentir y dejarse besar.

-Tú eres importante para mí, Hermione. Nunca lo dudes. -Le susurro antes de abrazarla con fuerza.

~x~

Los comentarios y murmullos de indignación no se hicieron esperar, el anuncio de Dumbledore provoco gran bullicio en el gran comedor. Los estudiantes se opusieron totalmente a las órdenes del ministerio, muchos de ellos se pusieron de pie mientras que otros como Harry permanecieron sentados con la ira corriendo a través de sus venas.

-¡Todo es culpa de esa mujer! -Exclamo Ronald con furia.

Hermione permaneció en silencio observando a su alrededor, la mayoría de sus compañeros de equipo estaban indignados y señalaban a la mujer al frente.

-No entiendo como Dumbledore puede permitir algo así. -Mascullo Harry en voz alta.

-Sabemos que no se trata de él, Harry. -Replico la castaña.

-¡Silencio!

Las voces disminuyeron al mismo tiempo que el director alzo su mano y los contemplo, con pesadez los estudiantes retomaron sus asientos y obedecieron. El silencio pronto regreso al comedor aunque un recelo colectivo se percibía en el ambiente.

-El ministerio ha ordenado lo que considera mejor para ustedes. -Explico Dolores con firmeza, ignorando las miradas de desprecio que recibía.- El Quidditch no es un deporte apto para los jóvenes como ustedes. Necesitan protección y entrenamientos que claramente la profesora Rolanda Hooch no puede proporcionarles.

-¡Pero qué diablos…! No puedo creer que de verdad esto esté sucediendo.

-Cálmate Ronald, no es el momento para actuar sin pensar.

El pelirrojo gruño mientras sostenía el contacto visual con Hermione.

-Que rayos te….

-¡Ya basta! Por favor mantengan la calma, sé que no les agrada lo que está sucediendo pero sabemos que esa mujer nunca ha tenido buenas intenciones. -Intercedió Fleur observándolos.- No le demos motivos para hacernos daño.

-Lo que sea. -Murmuro el pelirrojo volviendo su atención a Dumbledore.

Hermione asintió y observo a Fleur por unos momentos antes de imitar al pelirrojo.

-Buscaremos una solución, pero hasta nuevo aviso los partidos de Quidditch serán suspendidos. –Concluyo Dumbledore.

Más tarde esa noche, Hermione permanecía sentada al borde de su cama con un libro entre sus manos. Fleur se había despedido de ella tan pronto como entraron a la sala común, por lo que cualquier intento por hablar quedo desechado.

El sonido de una puerta abrirse atrajo su atención, seguido por el sonido de pasos apresurados acercándose. Hermione frunció el ceño y abrió la puerta con brusquedad, Fleur se paralizo con sus ojos abiertos en par mientras contenía la respiración. La rubia permaneció inmóvil por unos momentos antes de entrar a la habitación con su respiración entrecortada.

-Casi me provocas un infarto. -Le dijo sosteniendo una de sus manos contra su pecho.

Hermione sonrió un poco divertida pero al notar la palidez en el rostro de la rubia opto por acercarse a ella y abrazarla.

-Lo siento, escuche pasos viniendo hacia acá y quería saber quién era.

-¿Alguna de las chicas ha intentado…?

-No creo que te agrade la respuesta. -Interrumpió separándose para conducirla hacia su cama.

Fleur frunció el ceño y se dispuso a hablar pero Hermione la atrajo hacia ella besándola con intensidad.

-Nunca he permitido que alguien entre. Te lo prometo. -Tranquilizo sentándose al borde de su cama.

La rubia suspiro tratando de mantener la calma e ignorar la sensación incomoda que los celos le provocaban. Tan solo el imaginar a una que otra chica intentando colarse en la habitación de Hermione le revolvía el estómago.

Hermione sonrió al ver las expresiones contrariadas en el rostro de su novia, extrañamente se sentía bien al ver lo rápido que Fleur se podía poner celosa.

-Ahora retomando el tema señorita, ¿qué hace merodeando a estas horas? ¿No debería estar descansando?

-Sí, debería… pero no podía. Así que opte por venir a verte y tal vez ¿hablar? Creo que te debo algunas explicaciones.

Fleur desvió su mirada hacia el suelo rehuyendo de los ojos marrones que le observaban fijamente. Hermione asintió y se recargo contra el respaldo de su cama, la rubia acepto la invitación de su novia y se acostó a su lado mirando hacia el ventanal.

-Lamento haber está actuando extraña, nunca quise hacerte sentir incomoda o triste, yo solo… necesitaba asimilar algunas cosas por mi cuenta. -Confeso recordando la carta.- Mi familia intuye que algo ha sucedido.

-¿Ellos saben que nosotros…?

-No, no aun. -Apresuro a decir Fleur observándola.- Pero lo presienten. Es… es algo complejo de explicar.

Concluyo la joven al notar el rostro confundido de Hermione.

-Quizá por eso temía tanto el comunicarme con ellos, porque sabía que algo así ocurriría.

-¿Crees que ellos se opongan al saber lo que soy? -Pregunto la castaña con un atisbo de temor y angustia en su voz.

La rubia sacudió su cabeza negativamente pero aun así se abstuvo de responder en voz alta.

-Ellos te aceptaran, confía en mí. -Musito antes de besarla.- Estamos y estaremos siempre juntas, ¿recuerdas?

-Siempre. –Acordó la vampira antes de besarla profundamente.

Horas más tarde Fleur despertó y regreso a la habitación de las chicas para prepararse mientras Hermione la esperaba en la sala común. La noche había sido extraña, llena de emociones para ambas jóvenes. La castaña a pesar de sentir un poco de preocupación e inseguridad había decidido dejar a un lado sus inquietudes para concentrarse en el presente.

Confiaba en Fleur. Creía en sus palabras.

"Ellos te aceptaran."

-¿Hola? ¿Hermione? –Exclamo Fleur pasando una mano frente a su rostro.

La vampira volvió a la realidad y noto la sonrisa traviesa en los labios de Fleur. La bruja le contemplaba con diversión.

-Lo siento, creo que me perdí.

-Y ahora has vuelto así que vayamos a desayunar.

Hermione no dudo en entrelazar sus manos y se dirigieron al gran comedor. La ansiedad era perceptible en el ambiente dado que la semana de exámenes oficialmente había dado inicio. Los incesantes murmullos de los estudiantes y uno que otro lloriqueo provenientes de los primeros años aturdieron a la vampira por un instante. Fleur pareció sentir su tensión y la observo con preocupación.

-¿Te sientes mal?

-No, estoy bien solo… hay demasiado ruido. –Mascullo tratando de mantener su compostura.

-Podemos…

-Estaré bien, Fleur. –Interrumpió la joven.- Vamos. Necesitas desayunar.

El desayuno transcurrió como de costumbre con una que otra mirada curiosa de algunos compañeros, Fleur estaba radiante y parecía no importarle lo que sucedía en su entorno, Hermione estaba a su lado y era lo único que le interesaba.

Una vez que ambas llegaron al aula cada una tomo su lugar, la castaña permaneció en silencio y se dedicó a escuchar el último repaso que Fleur hacía. Sin embargo, su atención se desvió más allá del perfil de la chica al notar otro par de ojos que la contemplaba. La repentina necesidad de sobreproteger a la francesa no hizo esperar pero Hermione logro mantenerse bajo control. Sus puños se apretaron sobre el mesa banco hasta tornarse blancos, era la primera vez que le daba suficiente importancia a su compañero de Quidditch; Cormac McLaggen.

-…es lo peor que podría sucederme, ¿verdad?

-Sí, lo peor. –Contesto sin dejar de observar al chico.

Fleur se volvió hacia Hermione un poco sorprendida y desconcertada al escucharla.

-¿Disculpa?

-Eres inteligente, Fleur, aprobaras el examen. –Motivo Hermione con una sonrisa.

La rubia le correspondió y no pudo evitar sonrojarse, los ojos azules le contemplaron con cariño hasta que el profesor Horace apareció.

-Muy bien jóvenes es hora de empezar.

~x~

Dolores contemplo a Hermione con curiosidad, la chica respondía tranquilamente su examen sin ningún rastro de inseguridad o desesperación, algunos estudiantes se retorcían con incomodidad en sus asientos provocándole aún más intriga por la joven.

Cuando el tiempo concluyo Hermione dejo a un lado su pluma y observo a la profesora. A lo largo de la sesión había sentido su mirada encima, casi como si estuviera esperando algo, la joven logro mantenerse indiferente ante su escrutinio pero una vez que la profesora llego a su lugar no pudo evitar estremecerse.

-Fue un examen sencillo verdad, señorita Granger.

La castaña ladeo su cabeza hacia un lado fingiendo incertidumbre. Varios de sus compañeros le observaron pero rápidamente se volvieron al notar como la mujer caminaba de vuelta a su escritorio.

-Confió plenamente en que los resultados de sus exámenes serán positivos. Este método de enseñanza les permite analizar situaciones sin que alguien pueda resultar herido.

Ron contuvo un bufido y prefirió desviar su mirada de la mujer.

-El ministerio tiene como objetivo hacer de ustedes una nueva generación de magos y brujas brillantes, con gran capacidad para analizar y engrandecer su conocimiento…

El timbre que marcaba el final de la clase resonó por todo el colegio, rápidamente los estudiantes empezaron a empacar sus cosas mientras que otros ya se apresuraban a salir del aula. Hermione y Fleur se unieron a la multitud sintiendo un extraño alivio.

La castaña exhalo por lo debajo luchando por contener los pensamientos que se arremolinaban en su cabeza. Había sido una simple casualidad, ¿no? Solo una pregunta estúpida. Dolores no podía saber de su condición, ¿o sí?

-Chicos necesito hablar con ustedes.

El tono urgente de Ronald no pasó desapercibido para ninguno, Hermione asintió no confiando aun en su voz mientras que Harry se limitó a seguir al pelirrojo.

El cuarteto de Gryffindor se desplazó a través de los pasillos menos transitados hasta llegar al séptimo piso. Fleur observo a su alrededor con genuina curiosidad, tomando detalle de todo el lugar. Las viejas armaduras y antorchas flameantes se encontraban cuidadosamente posicionadas en cada pilar pero sin duda lo que más atrajo su atención fue el extraño tapiz que se encontraba colgado a lo largo del pasillo. Ronald encabezo al grupo con pasos firmes y confiados, tanto Hermione como Harry intercambiaron una mirada desconcertada pero no dijeron nada.

Fleur no pudo evitar sonreír al ver el movimiento del tapiz, le resultaba un poco cómico y ridículo. El grupo se detuvo frente a un muro en blanco, muy cerca del tapiz que había robado la atención de la francesa.

-Aquí esta lo que necesitamos. –Anuncio el pelirrojo observándolos. –Solo tienen que confiar en mí, ¿de acuerdo?

-Está bien, Ron, pero sería bueno que nos explicaras porque nos has traído hasta aquí.

-Con Dolores intentando dejar a un lado la práctica de magia y el uso limitado de nuestras varitas, necesitamos un lugar para practicar si formaremos el Ejército de Dumbledore.

-¿Estás seguro de que funcionara? – Cuestiono Hermione.

-Totalmente, solo necesitamos estar en sincronía. Imiten lo que yo haga, sin dejar de pensar en nuestra necesidad: Un lugar de práctica para el ejército de Dumbledore.

Hermione se resistió en un inicio pero termino por ceder y seguir a los demás, la pared emitió un crujido extraño provocando que Ronald riera en voz baja. Sus ojos verdes brillaron con emoción y orgullo al ver la puerta que aparecía frente a ellos.

-Bienvenidos a la Sala que Viene y Va, también conocida como La Sala de Menesteres.

~x~

Gracias querido lector por haber entrado.

Te invito a compartirme tu opinión.

¡Hasta la próxima!