¡Hola, chicas! Lamento en serio, empezar siempre con lo mismo. Es decir, las mismas disculpas y las mismas excusas, pero en serio no he tenido tiempo para publicar. Ahora les traigo un capi que no es largo – lo acepto – pero es lo que hay por el momento, además que aquí todo se ve corto T_T, juro que en word parece ser largo, y cuando lo publico aqui... veo que no tengo nada xD.
Bueno, pasando a otro tema, no se si se dieron cuenta que me cambié el nombre. Jajaja, o sea, sigo con el mismo nombre que me dieron mis padres al nacer, solo que tengo otro "seudónimo" – Awua –. El que tenía antes – Aienyx – también me gustaba, solo que siempre lo escribían mal, por lo que me harté y elegí algo más "fácil". Ahora me llamó así, y por el momento, así se queda.
Espero que me dejen sus reviews, los cuales me animan y me llenan de orgullo siempre. Las quiero, chicas, gracias por leerme.
Chau.
Bella Traición
26.- Evitando la respuesta.
"Maldita pesadilla" Bufé cuando desperté aquel día Lunes. Sentía que las diez horas que había pasado durmiendo, no habían hecho efecto alguno en mí. Al mirarme en el espejo del baño, vi la evidencia más obvia de lo que sentía; unas ojeras enmarcaban mis grandes ojos marrones señalando que necesitaba una buena dosis de siesta o cualquier cosa en la que tuviese que cerrar los ojos y dejar volar mi mente.
Abrí suavemente mis labios – aún mirando mi reflejo en el espejo – y murmuré las palabras que marcarían aquel día; un 'si, acepto' se formó en mi boca sin emitir ningún sonido, ya que mis labios estaban más secos de lo que imaginaba. ¡No! No me veía diciendo esas palabras frente a nadie, esa mentira tan grande que me acechaba minuto a minuto, no me veía diciéndola frente a Harry que, se suponía, me quería tanto. "Lo haces solo por él. Recuérdalo, todo este sacrificio es por él"
Caminé lentamente para demorar mi llegada al Gran comedor, hasta que fue imposible pasar desapercibida en mi grupo de 'amigos'.
- Buenos días. – Saludé inclinando un poco la cabeza, al mismo tiempo que tomaba asiento. La primera respuesta que oí fue de un Harry caótico y expectante.
- ¿Cómo amaneciste?
- No muy bien. – Traté de sonreír suavemente. – Bah, no me hagas caso, bien.
- Yo estoy un tanto… ansioso. Y feliz, porque ganamos el partido. – Informó taladrándome con su mirada. Ginny, comprendiendo más o menos lo que estaba pasando, carraspeó confundida. Tomé un pastelito que había en una fuente y me lo llevé a la boca rápidamente. Sabía bien por qué estaba tan ansioso, ¿pero era necesario que me lo recodara cada segundo de mi existencia?
- ¿Hermione? – Me susurró la pelirroja en el oído, con un tono que dejaba claro lo que estaba pensando. - ¿Qué has hecho?
- Nada - mastiqué otra vez lo que quedaba de pastel. – Vale, Ginny, después hablamos.
- Pero…
- Nada. – Repetí mordaz. Ginny, derrotada, no tuvo otra opción que sentarse derecha mirando hacia al frente. Sabía que cuando yo no quería abrir la boca, no había nada que me hiciera hacer lo contrario. Además, por qué tenía que darle explicaciones si era mi vida y mis propias decisiones. Al acabar mi comida, tomé mis libros y me levanté lentamente para irme a la sala que me tocaba aquella mañana; ya era casi la hora.
- Bueno, nos vemos después. – Me despedí y les di la espalda, pero no había dado ni dos pasos cuando una mano apresó mi brazo.
- ¿No me esperas? – Preguntó Harry en mi oído. ¿Quería que le respondiera ahora? No podía, no estaba preparada.
- Oh. – Suspiré y lo miré con cara de cordero degollado. – Lo siento. – Al escucharme se puso a mi lado y comenzó a caminar llevando al hombro su mochila.
- ¿Te los llevo? – Señaló los libros que tenía en los brazos. Rápidamente negué con la cabeza y comencé a dar pasos más grandes.
Al principio estaba un poco nerviosa, porque no quería que me preguntara si ya lo había pensado o no, y simplemente porque no tenía con qué cara mirarlo. Pero para favor mío, en todo el trayecto Harry solo me había hablado de temas sin importancia, hasta que llegamos a mi objetivo, en el cual se despidió y se fue a su clase. Al estar sola pude relajar los hombros e inspirar una bocanada de aire tranquilamente.
Aquella mañana se pasó en un abrir y cerrar de ojos, sin nada verdaderamente interesante; dos clases las había tenido con Harry, más él – hasta ese momento – no me había preguntado nada acerca del tema que yo temía tanto. Llegada la hora de almuerzo me fui a la biblioteca a hacer algunas tareas que tenía pendiente, porque mi estomago estaba cerrado y sabía que si comía algo, iría a parar al lavabo. Después de unos quince minutos, sentí como alguien corría la silla de mi lado para tomar asiento. Miré de reojo y luego maldecí internamente al saber quién era. ¿Por qué no me dejaba en paz? Siempre que lo sentía cerca de mí, no podía evitar estremecerme de pies a cabeza; estar a su lado simplemente me aterraba.
- Ahora podemos hablar. – Susurró moviendo la silla en mi dirección.
- ¿De qué? – Pregunté aún con la pluma sobre el pergamino.
- De lo obvio.
- ¿Qué es lo obvio para ti, Harry? – Dije de mala gana. – Además, me dijiste que me dabas tiempo para pensarlo. – Añadí rápidamente sabiendo la respuesta que me daría.
- Lo sé, pero creo que no tengo la suficiente paciencia para seguir esperando. - ¿Así que me iba a molestar hasta que me dignara a responder? Dejé la pluma encima del pergamino, importándome nada que dejara manchada la hoja, para luego llevarme ambas manos a las sienes. Cerré los ojos.
- Está bien. – Suspiré. – Creo que no necesito más tiempo.
- ¿En serio? – Se inclinó hacía mi, emocionado.
- No, es broma. – Dije con sarcasmo y lo fulminé con la mirada. – Lo siento, estoy nerviosa. - Me disculpé al escuchar la antipatía de mi voz y el signo de sorpresa que había pasado rápidamente por los ojos de Harry.
- No importa, ya sé como te pones cuando estás nerviosa….
- Bueno, bueno. – Lo interrumpí, no tenía ganas de escuchar todo lo que recordaba de nuestros años de noviazgo.
- ¿Y bien? – Preguntó tratando de sacar a colación el tema por el cual estaba allí.
- Eh. – Me mordí el labio, y sentí como todo dentro de mí se apretujó por completo. Pasaron muchos pensamientos por mi cabeza al mismo tiempo; si decía que si ahora, no habría vuelta atrás. No podría estar con Draco nunca más. "Estúpida, con o sin Harry de por medio, nunca volverás a estar con él" Pensé, además Harry era el único hombre sobre el planeta tierra que me quería y no podía desechar aquella oportunidad… sabía que yo podía llegar a amarlo. – Yo…
Les apuesto a que en este momento odian a Harry, jajaja. Bueno, en el siguiente capitulo podrán saber la respuesta de Hermione, así que… paciencia xD.
