PRECUELA DE: LIBERA NOS, DOMINE (Cap.1). CONTINUACIÓN DE INIMICIS NOSTRIS LIBERA NOS (Cap.4)
Disclaimer: Ni la serie ni los comics me pertenecen a mí, sino a la barba de Kirkman, su diabólica mente y a la cadena AMC. Yo me dedico a escribir "anormalidades" como ésta sin ánimo de lucro.
NOTA: A petición de varias personas que echaban de menos al Padre Dixon (servidora incluida), he aquí una breve continuación a lo acontecido en la precuela. Para no volveros locas, Daryl sigue en el seminario del Vaticano sobre Exorcismos.
NOTA 2: Si hay alguna locura transitoria sobre lo que viene siendo el sacerdocio, sus costumbres, o exorcismos, la culpa es de Ed Sheeran que era mi hilo musical mientras escribía el capítulo.
Advertencias: Lenguaje, menciones de exorcismos, daryl y su nulidad para entablar relaciones amistosas o de cualquier tipo...
Perdonad las posibles erratas/zarpas
De inimicis nostris, libera nos II
Sus dedos rascaban la incipiente barba de su mentón de forma rítmica mientras en la pantalla blanca se iban sucediendo más y más imágenes.
Daryl escuchaba la voz de uno de los ponentes sacerdotales que acompañaba con diferentes explicaciones lo descrito en las imágenes. Algunas de ellas parecían realmente antiguas, incluso hubo una de ellas que le arrancó una carcajada hueca porque parecía sacada de una película de terror de los años 40. Su compañero de fila no pareció pensar lo mismo por la mirada que le lanzó.
Estaba en un país libre, ¿no? Aunque no fuera el suyo y fuera el hogar del mensajero de Dios en la Tierra. Bueno, que podía reírse si le salía de la toga por mucho que aquel panoli estirado como un murciélago le mirara.
El seminarista bajó la mirada hacia el cuaderno donde había tomado escasas notas y comenzó a garabatear el perfil de la Iglesia, allá en Georgia. Usando el codo como apoyo, Daryl alejó de su mente la voz en inglés que llegaba a sus oídos y pensó en los hermanos dejados atrás en la congregación. ¿Qué sería de ellos? ¿Estarían en una encrucijada parecida a la suya? Vale que no estuviera armado con la cruz en la mano y soltando palabras en latín que no entendía por la boca pero… Sabía que si terminaba ese seminario, volvía a casa y le decía al Padre que contara con él para esa misión; iba a encontrarse muchos baches por el camino.
Por el rabillo del ojo vio la vieja Biblia que le había acompañado en ese maldito vuelo que parecía nunca querer terminar, y que había recibido más de un estrujón cuando las turbulencias le habían puesto en jaque. Pasó el pulgar por el lomo del libro, disfrutando del contacto de las hojas bajo la yema de su dedo.
- Podrá adquirir diferentes nombres, es importante saber con cuál de ellos se identifica.- Llegó la voz del anciano sacerdote a sus oídos atrayendo de nuevo su atención.- Intentará doblegaros, ahondar en los secretos más oscuros de vuestro pasado y usarlos en vuestra contra. Pero recordar, Dios está con todos nosotros y la luz siempre prevalecerá sobre la oscuridad.
La hora de la comida obligó a realizar el primer parón del seminario. Daryl esperó unos instantes hasta ver a varios hermanos salir de la sala, siguiéndoles los pasos para no perderse en el camino.
Todos ellos confluyeron en una gran sala llena de mesas amplias con bancos corridos y sillas dispuestas para acoger a los seminaristas y sacerdotes que habían acudido.
Daryl se acercó a la mesa tras la cual varios hombres servían el menú a los comensales. Con gesto ligeramente nervioso, y la Biblia asegurada bajo su axila derecha, cogió una bandeja de plástico junto a varios cubiertos y un vaso, y se puso en la cola a la espera.
Un carraspeo a su espalda le hizo volverse encontrándose con un hombre cercano a su edad pero de pelo rubio y ojos verdes portando una sonrisa afable.
- ¿No eres de por aquí, verdad?- Le preguntó con un acento que creía reconocer podía ser de la Isla Esmeralda.
- Tú tampoco.- Le contestó él sin sonreírle y mirando al frente para avanzar el espacio correspondiente.
- ¿Tu primer seminario en la gran Sede?- Daryl asintió con un gruñido reacomodando el peso de la bandeja sobre sus manos.- Es la tercera vez que acudo a unas jornadas aquí pero… Me siento igual de fuera de lugar que la primera vez.
Daryl guardó silencio de nuevo cagándose en sus antepasados por enviarle tras él a un maldito leprechaun con ganas de hablar.
- ¿Americano?- Preguntó con ese marcado acento irlandés.- Sí, americano…- Dijo para sí soltando una breve risa.
- Georgia.- Concedió finalmente mirándole de soslayo al haberse colocado a su lado.
Perfecto, ya había encontrado su compañero de pupitre para lo que le quedaba de tiempo allí. De puta madre.
- Te habría tomado por un vaquero de Texas. – Ante aquello Daryl le clavó su mirada enfurecida en su cabezota rubia.
- ¿Me tomas por un maldito cowboy, leprechaun?- Siseó sin conseguir que varias cabezas se volvieran hacia ellos provocando que el rubor ascendiera hasta sus mejillas.
Daryl apartó la mirada de él y avanzó varias zancadas hasta extender la bandeja al alcance del sirviente.
- Gracias.- Le agradeció Daryl al hombre con un asentimiento de cabeza.
Tras coger un trozo de pan, puso pies en polvorosa y fue directo hacia un extremo de una de las mesas que aún estaba bastante desocupada.
Cuando dejó la bandeja con la comida sobre la mesa y alzó la mirada, no se sorprendió al ver al irlandés caminar hacia él con una sonrisa. Maldito capullo de… Con movimientos fortuitos que no daban pie a ningún tipo de animosidad a cualquier que quisiera acercarse a él, Daryl comenzó a comer los macarrones con setas que le habían servido. No eran sus favoritos pero no iba a quejarse de la comida con la sotana puesta. Hacía tiempo había renunciado a esos placeres culinarios.
- No eres muy hablador, lo respeto.- Volvió a hablar el sacerdote irlandés tomando asiento al otro lado de la mesa.- Es una buena aptitud para nuestro cometido.
Daryl no alzó la vista de sus macarrones conteniéndose las ganas de meterle el tenedor por el gaznate para así hacerle callar. Pero no, no podía hacer eso. No era éticamente correcto y el Padre le habría dado con la Biblia de la sacristía en plena nuca. Y no era una Biblia de mano como la suya precisamente. Con el rostro del Padre Thomas en mente, se limpió los labios con el dorso de la mano mirando finalmente al hombre frente a él.
- Soy el Padre Oliver.- Le dijo extendiendo su mano por encima de la mesa en su dirección. Daryl se frotó la palma contra su sotana y le extendió la suya estrechándola con energía.
- Daryl Dixon.- Dijo escueto.
- Aún no estás ordenado Sacerdote… Interesante.- Ante aquella Daryl le miró con curiosidad.- Generalmente esperan a la ordenación de los miembros para enviarlos a seminarios como éste, y más teniendo en cuenta la temática del mismo.
- El Padre Thomas, mi superior, me ofreció la oportunidad.- Dijo a modo de única explicación viendo al irlandés asentir alrededor de un bocado de macarrones.
- Algo vería en ti, entonces.- Comentó en tono casual bebiendo un trago de su vaso de agua.
Daryl se aguantó las ganas de rodar los ojos ante su afirmación. Él sabía lo que había visto en él el padre Thomas, un paleto sin nada que perder.
La iglesia de su dibujo había terminado rodeada de varios árboles, una valla de metal, un perro, una ardilla descolgándose del campanario y hasta de una cigüeña en lo alto del mismo.
A pesar de que su mano y sus ojos estaban entretenidos en el papel, sus oídos estaban prestos en las explicaciones que los ponentes iban relatando a través de los cascos.
- Éste fue uno de los casos más complicados a los que me he enfrentado en toda mi vida como exorcista.- Daryl levantó la mirada de las plumas de la cigüeña hacia el hombre que hablaba.- Era una niña de doce años, de las más jóvenes de las que hay registro hasta la fecha. Lo complicado de la situación es que no era la primera vez que le ocurría, el Diablo parecía haber cogido cariño a la pobre criatura.
- ¿Qué sucedió?- Preguntó uno de los sacerdotes de las primer filas.
- Falleció durante el proceso.- Daryl tragó grueso al escucharle dejando el bolígrafo sobre el cuaderno, sintiendo las ganas de seguir garabateando disiparse con rapidez.- Es una posibilidad entre tantas, desgraciadamente ha ocurrido en más ocasiones. Por eso es tan importante que estéis preparados, que vuestra fe no presente fisuras ante Él. Cualquier atisbo de duda, hará que la víctima quede a su merced y pueda hacer con ella lo que más le plazca.
- Hijo de puta…- Susurró para sí mismo acariciándose el mentón con el dorso de los dedos.
- Amén, hermano.- Escuchó al Padre Oliver decir a su lado.
La mano de Oliver aterrizó en su hombro tensándole la espalda en el acto. El hombre no pareció notarlo o si lo hizo lo ignoró mirándole con una sonrisa.
- Vamos, hay un bar no muy lejos de aquí donde podemos ir.
- ¿A un bar?- Le preguntó Daryl estupefacto. Maldito irlandés y su sed de alcohol.
- Después de lo de hoy, necesito un trago, no sé tú.- Dijo el rubio echando a andar entre la gente con su sotana intacta y su rosario colgando de uno de sus bolsillos.
- Parece que os corre el maldito alcohol por las venas…- Farfulló Daryl entre dientes esquivando a un grupo de niños pegándole patadas a un balón.- Cuidado con eso.- Le espetó a uno de ellos que lanzó un balonazo que casi termina por lanzar al suelo a una señora de avanzada edad.
- ¿Qué hay de malo en ello? El señor convirtió el agua en vino, ¿no?- El padre Oliver le ofreció una nueva sonrisa abriendo la puerta de un bar, Daryl le siguió tras echar un vistazo a la calle.
Realmente no se esperaba algo como eso. Mesas impolutas con sus sillas idénticas. Suelos pulidos y perfectos sin manchas de vómitos o salpicaduras de alcohol. Se podía ver al resto de clientes, no tenía que forzar la vista a través de una cortina de humo o la escasa luz para ver dónde estaba la barra o el camarero tras ella.
Daryl aprovechó a buscar un lugar libre en el bar donde sentarse ambos mientras el irlandés pedía dos cervezas con un perfecto italiano que le dieron ganas de arrancarle los dientes uno a uno y hacérselos tragar pero no precisamente por la boca.
- Gracie.- Logró decir Daryl con su acento marcado sureño cogiendo la botella que el camarero le servía. - ¿Qué diablos ha dicho?-Le preguntó al padre Oliver, cuyo nombre había averiguado era Sean, mientras se alejaban de la barra no sin dejar de lanzar alguna que otra mirada por encima de su hombro por si tenía que volver a donde el camarero y aclararle un par de cosas.
- Que disfrutemos de las bebidas.- Le aclaró Sean tomando asiento en una silla vacía dejándola a él la más cercana al amplio ventanal que daba a la calle.- Así que, ¿salud?- Le preguntó chocando el cuello de su botella con el de la suya.
- Hora y media más tarde con varias cervezas en el cuerpo, Daryl se despidió del Padre Oliver alegando que estaba cansado.
- Mañana nos vemos, vaquero.- Le picó el rubio escondiendo la sonrisa tras el cuello de la botella de cristal en su mano.
- Lo que tú digas, leprechaun.- Respondió Daryl con el amago de una sonrisa amenazando con aparecer en su boca.
Definitivamente, había bebido lo suficiente para volver al hostal… Si es que recordaba dónde estaba.
Daryl aguantó las ganas de saltar encima de la barra y tatuarle en la frente con un bolígrafo su nombre a la camarera, quien una vez más, había confundido su nombre. Daniel. ¿De verdad se parecía Daniel en algo a Daryl? ¿Estaban sordos los italianos o qué cojones pasaba en ese país? ¿Se les había subido la pizza cerebro y no les dejaba procesar nada más? Panda de inútiles analfabetos de los…
- ¿Americano, verdad?- Preguntó una voz arrugada a su lado logrando que su mirada asesina aterrizara en él.
Daryl no tardó en parpadear y suavizar su expresión al ver el alzacuellos y la sotana frente a él. Arrugó la frente intentando recordar su nombre pues estaba seguro era uno de los ponentes de las charlas del día anterior.
- Padre Maceroni. ¿Está en el seminario que tiene lugar estos días en la Santa Sede, no es así, joven?- Daryl se aguantó las ganas de arquear una ceja ante ese apunte.
- Sí, padre. Daryl Dixon.- Ofreció con un asentimiento de cabeza girando el vaso de papel con su nombre en él hasta ponerlo contra su pecho lejos de la mirada de aquel anciano sacerdote.
- Sí, lo sé, Hermano Dixon.- Dijo el hombre sonriendo con calma, con una serenidad que esperaba poder alcanzar con el paso de los años.- Me han hablado de usted…
- ¿De mí?- Daryl le miró pensativo. ¿Quién cojones podía haber…? Maldito Leprechaun, iba a arrancarle la piel a tiras cuando la viera y hacerse unas botas con ella y…
- Sí, el Padre Thomas.- La sonrisa del hombre se amplió más todavía.- Compartimos celda durante un tiempo hace varias dos décadas.
- ¿No me joda? Perdone, ¿en serio?- Dijo rascándose la nuca y el cuello bajo la sotana sintiendo cómo esta le asfixiaba de forma repentina. El padre Maceroni soltó una breve risa ante su incomodidad.
- Sí, ya me advirtió también de su lengua.- Le dijo con jovialidad apoyando una mano sobre su antebrazo.- Pero me habló sobre todo del potencial que veía en usted como futuro sacerdote especializado en exorcismos.
Una mujer que pasaba junto a ellos se quedó parada mirándoles a ambos con los ojos muy abiertos.
- ¿Algún problema señora?- Dijo Daryl en tono hosco mirándola con dureza. La mujer negó con la cabeza.- Pues circulando.
Cuando volvió su mirada de nuevo al sacerdote junto a él le dieron ganas de lanzarle el café hirviendo a la cara para así poder escabullirse como una rata lejos de él.
- Me pidió que hablara con usted cuando viniera al seminario y, he pensado en acercarme usted y citarle para el fin de estas jornadas y así poder conversar con más calma y ciertos conocimientos.
- ¿Quiere hablar conmigo de exorcismos?- Preguntó Daryl sorprendido. En serio, ¿cuánto vino sacramental se había bebido el pater para decirle algo así?
- ¿Por qué no hacerlo, hermano Dixon?- Le rebatió en tono jovial el anciano.- Cuando finalicen las charlas mañana a las 5, vaya a la Biblioteca. Le esperaré allí.
Sin darle pie a réplica, el Sacerdote abandonó la cafetería sin una gota de café dejando atrás a un más que estupefacto seminarista Dixon.
No sé si éste capítulo tiene una razón de ser como tal excepto que echaba de menos "ver" a Daryl con sotana, como pollo sin cabeza entre las paredes del Vaticano. Disculpas al Papa Francisco y sus seguidores por semejante atrocidad xD
Espero que no os haya resultado ser una perdida de tiempo la lectura a quienes le estabais esperando.
Cualquier cosa ya sabéis, comentario al canto.
Nos leemos.
