AVISO: Este capítulo contiene lemmon explícito. de principio a fin. Así que si no te gustan este tipo de escenas o no estas preparado para leer algo así, deberás esperar hasta el próximo capítulo =P
Cap 26 – Profanación
Estaba decidida a desandar su camino y marcharse de ahí, total con el permiso del profesor no tendría problema en volver y terminar su cometido, cuando sintió un brazo rodeando su cintura y apegándole la espalda a un cuerpo firme.
-Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas, Granger –susurró una voz demasiado cerca de su oído, y el sólo sentir aquél cálido aliento hacer cosquillas en su cuello la hizo tragar grueso.
-Draco…
El rubio desenredó su brazo de la angosta cintura dejando reposar la palma de su mano abierta sobre la zona del ombligo, pero ejerciendo la suficiente fuerza para mantenerla pegada a sí.
Podría haberla soltado por completo que por seguro Hermione no se movería ni un milímetro. Sobre todo cuando un intenso calor había comenzado a expandirse justo donde aquella mano ajena ejercía presión… ¡Merlín! A penas la estaba tocando y a ella ya le flaqueaban las piernas. Su cerebro se había embotado de manera tal que se preocupaba más por las reacciones que tenía su cuerpo a mínimos incentivos y no de pensar en el lugar donde se encontraban.
Inconcientemente movió las caderas produciendo el escape de un jadeo ronco de la garganta de su amante, y aquello debió de ser música para sus oídos porque no tardó demasiado en repetir la acción y con mayor lentitud, consiguiendo así mejores resultados. Draco inmediatamente comenzó a atacar sin piedad alguna el cuello de la leona quitándole la poca fuerza en las piernas que lograba sostenerla de pie. Hermione tuvo que pasar los brazos por sobre sus hombros y colgarse del cuello de su torturador cuando sus extremidades se volvieron gelatina, Draco perdió el equilibrio y trastabilló. Por suerte su espalda chocó contra una de las enormes estanterías, lo que además de salvarlo de la caída, le proporcionó mayor comodidad.
Ya apoyado en aquél respaldo, volvió a apresar las caderas de Hermione con sus dos brazos y volvió a pegarlas con las suyas, a lo que ella respondió frotando su trasero contra su intimidad. Draco jadeó ante la sorpresa y Hermione sonrió triunfante. Pero él no se la iba a dejar tan fácil, y la sonrisa le duró lo que un suspiro cuando sintió una de las manos del rubio acariciarle la parte interna de una de sus piernas. El suave movimiento de abajo hacia arriba estaba marcando el ritmo que seguían sus pulmones.
Draco maldijo las malditas pantymedias que no hacían más que estorbarle. Hermione sintió la manera en que se las rasgaba como algo muy lejano, como si fuera parte de otro plano. Lo único que la trajo a la realidad nuevamente fue la otra mano traviesa del Slytherin envolviendo con vehemencia uno de sus pechos.
Y fue ella la que jadeó.
Si lo tuviera de frente se hubiese deslumbrado con la sonrisa ladeada que esbozó el rubio al oírla. De un sólo movimiento se giró dejándola a ella contra la pared y la viró dejándola de frente. Se mordió los labios al notar como brillaban los ojos de Hermione. Saber que ese deseo se lo había provocado él y que recién comenzaba su tortura.
Para su sorpresa, Hermione reaccionó llevando ambas manos a la cabeza de Draco y atrayéndolo hacia sí para besarlo. Él no puso ningún impedimento y se entregó al beso con la misma o más pasión. Sus lenguas se batallaban por dominar, y ninguno estaba dispuesto a dejarse doblegar. Draco pasó su lengua sobre los labios hinchados de la leona y luego repitió la acción en sus dientes, haciéndola suspirar, pero como ninguno estaba dispuesto a dejarse ganar, Hermione arremetió mordiéndole sensualmente el labio inferior y luego trazando un camino de pequeños mordiscos por su barbilla. Draco no pudo hacer más que tirar la cabeza hacia atrás hasta sentir los labios en su yugular y sin aguantarlo más obligó a Hermione a levantar la cabeza para volver a unir sus labios.
Los dos parecieron haber desconectado sus cerebros y haber puesto en modo automático su lado primitivo. No había palabras, había bocas que se buscaban como agua en el desierto, manos que no alcanzaban para abarcar todo lo que querían, jadeos y gemidos que constataban que todavía podía salir algo de sus gargantas.
Por puro instinto Draco comenzó a chocar sus caderas contra las de Hermione, quién se aferró con las manos como garras a las del rubio afianzando el movimiento. Una de las manos del rubio vagó desde su espalda -donde se ocupó de bajarle la cremallera- hasta la cadera, siguiendo el camino que el vestido recorría hasta caer finalmente al suelo y de allí terminó más abajo, perdiéndose el interior de sus muslos. Hermione no hizo más que soltar un fuerte jadeo ante el simple contacto, plantándole una sonrisa de autosuficiencia a Draco.
Con suma paciencia –por no decir tortura- los dedos del rubio se abrieron camino ante las molestas bragas y comenzaron su trabajo. Primero fueron suaves roces, casi superficiales, caricias que no hacían más que exasperar a Hermione que se retorcía ante estas insufribles cosquillas buscando un contacto mayor. Con una parsimonia desesperante, Draco hundió un poco más sus dedos, tocándola con movimientos más firmes y seguros. De la boca de la castaña no salían más que letras unidas a otras sin ningún tipo de orden o sentido, perdidas entre profundas inhalaciones y exhalaciones de aire. Cuando se dio por conforme con la tortura, comenzó a moverse rítmicamente dentro de ella, en una entrada y salida constante de sus dedos índice y medio. Con velocidad, con fuerza… como los gritos de Hermione.
-E… stamos… en… en la… biblioteca –Logró articular entre jadeos. Sólo a modo informativo. Se había dado cuenta que a lo que se estaba sosteniendo mientras el rubio trabajaba arduamente allí abajo no era otra cosa que una estantería y sólo compartió su estúpido reciente descubrimiento
-Lo sé, pequeña –sonrió de lado sobre su cuello- Y si esa es una excusa para llevarme a que pare, debes saber que no lo haré, no a menos que me lo pidas abiertamente -¿Decirle que parara? ¡Já! Eso era imposible.
Como única respuesta llevó sus manos a los botones de la camisa de Draco y con una sonrisa traviesa comenzó a depositar un beso tras cada botón que desprendía. El rubio se quedó estaqueado ante esta actitud y olvidó el pequeño trabajo manual que estaba llevando a cabo. Hermione sintió ganas de quejarse pero la adrenalina que le provocaba lo que estaba haciendo aplacó cualquier otro sentimiento. Cuando desprendió el último botón, paso sensualmente la lengua por la piel libre del muchacho que bordeaba la cintura del pantalón. Draco cerró los ojos y le temblaron las piernas. Sintió las manos de Hermione deshacerse de su cinturón y decidió no dejarla ir más lejos. Con suavidad para no lastimarla, pero con la suficiente fuerza, tomó a Hermione por el brazo obligándola a levantarse. La primer reacción de la chica fue mirarlo con una mezcla de reproche o desconcierto. Pero esa mirada inmediatamente se transformó en una llena de picardía y lujuria. Él no tuvo tiempo a procesar e interpretarla cuando sintió como su miembro era tomado con rudeza por su pequeña mano. Al dirigir la mirada hacia Hermione la encontró con sonrojada, mordiéndose "inocentemente" el labio inferior y con una mirada que lo llevaba a pensar que no había visto en su vida algo tan jodidamente sexy.
Tampoco tuvo mucho tiempo a reaccionar cuando Hermione los giró haciéndolo ocupar su lugar contra la estantería y siendo ahora su cuerpo el apresado. Pero al parecer a ella no le bastaba con tenerlo en sus manos –literalmente- sino que también osaba de frotar su cuerpo contra suyo, sin dejar de mover su mano alrededor de su virilidad.
Puede que los movimientos fueran torpes, pero era eso lo excitaba más que las caricias en sí. Saber lo que su leona era capaz para darle placer, lo dispuesta que estaba a entregarse a él de todas las maneras posibles lo estaba perturbando en más de un sentido.
Suavemente colocó su mano sobre la de la Gryffindor señalándole la manera correcta de acariciarlo. Hermione volvió a morderse el labio y una vez que le cogió el ritmo apartó la mano de Draco para poder hacer sola el trabajo, no sin antes salirse con la suya y bajarle los pantalones. ¡Joder que la sabelotodo aprendía rápido! Los jadeos y gruñidos salían como aire de la aristocrática boca del rubio. Generaciones y generaciones de Malfoy y Black se retorcerían en su tumba de saber como su heredero se deshacía bajo las manos de una sangre sucia.
Cuando no pudo aguantarlo más sujeto la beso ferozmente y sujetándola por el trasero la levantó. Ella inmediatamente se abrazó a su cintura con ambas piernas y se apretó contra él, profundizando el beso. Como pudo caminó hasta lo que más cerca tenían: una silla.
Draco no se sentó, se dejó caer en ella, con Hermione sentada a hojarcadas sobre sus piernas, quien enseguida comenzó a atacar su cuello con desesperación mientras pasaba las manos por el pecho de su amante. Él tampoco se quedó atrás y colocó ambas manos sobre sus pechos a los cuales apretujó como poseso.
-Hermione… -susurró ronco luego de que la castaña le proporcionara un buen mordiscón en el hombro
-Granger…
-Ya sé como te apellidas, Gatita –Hermione sacudió fervientemente la cabeza negando y Draco la miro con la ceja alzada
-Granger –repitió agitada- Llámame Granger –En cualquier otra situación Draco soltaría la carcajada de que a su novia la pusiera que la llamara por el apellido. Pero en ese momento, y en la forma que se lo pidió no hizo más que encenderlo a él.
-¡Joder, Granger! –gruñó y ella satisfecha intentó formar una sonrisa, pero los labios parecían no responderle para otra cosa que no fuera besar al rubio.
-Ahora Draco -jadeó- por favor
-¿Qué quieres? –preguntó con picardía sabiendo perfectamente a que se refería
-¡Joder!
-Tú no insultas –le regañó mientras le mordía "distraídamente" un pezón.
-Es tu culpa –reprochó- todo es tu culpa –Draco sonrió- Y será tu culpa cuando te cape si no metes tu cosa ahora mismo dentro mío –Y a pesar de toda la excitación que llevaba consigo, para él fue imposible contener la carcajada.
-Vaya que tienes facilidad para romper el clima
-No pruebes la facilidad que tengo para romper otras cosas –amenazo clavando sus ojos en los grises con fiereza
-Eres sucia, Granger, ¿quieres hacerlo en la biblioteca? -provocó- ¿profanar tu templo?
-Acaba de antojárseme –beso su cuello- que es mi nueva fantasía –volvió a besarlo- Juntar pasiones: libros, sexo y tú –enumeró ronroneándole y colmándole la poca fuerza de voluntad que le quedaba. Draco como pudo terminó de despojarse de la única prenda íntima que le quedaba y entró en ella de una sola estocada
Hermione gritó de la impresión de sentirlo dentro de repente, pero fue cuestión de segundos los que tardó en acostumbrarse. Aprovechó el respaldo de la silla para sostenerse y poder ejercer mejor presión a la hora de sus movimientos, Draco lo agradeció internamente. Hacerlo en una silla era jodidamente satisfactorio.
-Mierda que aprendes rápido, Granger –gruñó
-Digamos que tuve un buen profesor –sonrió sensual
-Me halagas, pero no te quites mérito –tomó una bocanada de aire- Vas a volverme loco
-¡Oh!, cállate de una vez, Malfoy –protestó y terminó silenciándolo con sus labios en un simple roce que se transformó en un beso salvaje.
Draco atrapó mejor la cintura de la muchacha para profundizar sus embestidas, mientras Hermione seguía aferrada al respaldo como si la vida le dependiera en ello. La pobre silla se balanceaba al mismo ritmo que sus cuerpos para adelante y atrás, haciendo crujir sus patas. Hermione se distrajo un momento al escuchar el ruido
-Aguantará –le aseguró volviendo a besarla y a robarle su atención.
En el momento que Draco sintió el cuerpo de Hermione tensarse y supuso que ya estaba por llegar, la castaña se lo confirmó al empezar a jadear desesperadamente su nombre. Él comenzó a moverse con más fuerza y rapidez y la sonrisa de autosuficiencia volvió cuando los candelabros que colgaban en el techo comenzaron a tintinear para al cabo de unos segundos terminar explotando junto a Hermione. La muchacha se sorprendió al seguir sintiendo las embestidas de Draco y lo miró confundida.
-Falto yo, Gatita –sonrió de lado haciéndola sonrojar.
Aunque instantáneamente su actitud avergonzada cambió a la determinante de hacer llegar a su hombre. Comenzó a depositar besos y meter mano por cualquier resquicio de piel que el muchacho tuviera visible. Descendió y volvió a ascender. Llegó a su oído y le mordió el lóbulo.
-Vamos dragón, vente ahora –susurró- purifica mi sangre sucia, Draco –Y por Merlín, Circe, Morgana y el mismísimo Salazar que logró hacerlo venir. No necesitó ni una embestida más tras sus palabras para que terminara derramándose en su interior. Si con eso no purificaba su sangre que alguien le dijera como carajos hacerlo.
Hermione mantenía una sonrisa triunfante, mientras abrazaba la cabeza rubia de su amante contra su pecho intentando normalizar sus respiraciones. Draco levantó la cabeza para directamente besar los labios de su leona con extrema suavidad y dulzura. Ella ronroneo y se acurrucó en el hueco de su cuello.
-¡Rompiste mis bragas! –chilló al divisar su prenda íntima rota en el piso. Draco le sonrió como un niño que acaba de hacer una travesura haciendo que Hermione se viera incapaz de regañarlo- Me gustaban
-Puedo comprarte otras –le consoló ampliando su sonrisa
-Y volverás a romperlas –Draco chasqueó la lengua y contuvo la risa
-Nimiedades… -Hermione le golpeo suavemente el hombro y se puso de pie para comenzar a vestirse. No es que no estuviera cómoda en esa posición, ni que no deseara el poder quedarse toda la noche así. Pero la primer neurona que volvió en sí, le hizo notar que se encontraban en la biblioteca y aunque fuera de noche, no debían tentar su suerte y arriesgarse a que los encontraran.
Una vez ya vestidos, la castaña notó el desastre en que había dejado en el lugar y bufó sonoramente.
-¡Oops! I did it again –canturreó haciendo referencia a la canción de Britney Spears. Draco le sonrió con ternura y con un simple movimiento de varita volvió todo a su lugar, como si ninguna explosión de magia incontenida consecuente de un buen revolcón hubiese pasado por allí.
-Se siente bien volver a hacer magia –sonrió orgulloso de su trabajo
-Si fuéramos muggles no hubiésemos podido arreglar esto tan fácil, ¿cómo lo explicaríamos? –Draco soltó una carcajada al ver el rostro aterrado de su chica
-Gatita, si fuéramos muggles no habría explosiones de magia que ocasionaran estos desastres –Hermione enrojeció de vergüenza ¿y después decían que ella era la bruja más inteligente de su generación? Pues parecía que un "simple" revolcón bastaba para que sus neuronas no hicieran contacto por un buen rato. Draco la abrazo por los hombros besándole la cabeza- ¿Nos vamos?
-Tengo que buscar un libro –respondió haciendo acopio de voluntad por no aceptar la propuesta y mandar todo al diablo- A eso vine antes de que me sorprendieras –dijo con tono sarcástico. Y antes de que hiciera más preguntas, agregó- Luego te comento de que se trata- Sonrió. Tomándola por el rostro, en medio de una enorme sonrisa, Draco volvió a besarla. Y cuando se alejó, así como estaba, con las manos en su rostro y los ojos clavados en los suyos soltó dos palabras que la dejaron petrificada.
-Te amo –susurró y volvió a rozar sus bocas.
Podría haber jurado que Hermione ni pestañeaba. Se volteo y con una enorme sonrisa en su rostro dio dos pasos hasta la salida hasta que la escuchó llamándolo. Cuando se volvió hacia ella, se la encontró de frente tirándosele encima para luego amarrar sus delgados brazos a su cuello y las piernas a su cintura, empecinándose en no dejar centímetro de su rostro sin un beso y repetirle te amos cada vez que se separaba a respirar.
-No demores –le pidió él cariñosamente una vez que la depositó en el suelo y en un movimiento cuasi paternal le corrió un mechón de cabello detrás de la oreja. Luego se acercó a su oído y le susurró ronco –No vaya a ser que alguien te encuentre y se aproveche de ti. –Hermione rió a medida que sus mejillas se encendían. Draco le beso cortamente los labios y salió de allí.
-Travesura realizada –rió viéndolo irse mientras ella se metía entre las estanterías en la búsqueda de aquél libro.
N/A: Listas para la nota de autora más larga hasta el momento? jajaja. Bueno, no sé si tanto, pero tengo varias cosas para decir ligadas a los agradecimientos.
La mayoría de los que leen esta historia son parte de mi página de fans (http : / / www .facebook. com/groups/219206194800858/ -sin espacios-) y saben lo que pasé y sufrí por no poder actualizar antes. Sé que no es el gran capítulo, pero les debía el lemmon más fuerte que querían, y tampoco podía concebir dejar pasar otra semana sin dejarles nada. Espero que ahora las musas no vuelvan a escaparse, aunque se que aún no las he recuperado del todo.
Así que el primer agradecimiento va por ese lado. Gracias por haberme aguantado tantos días sin actualizar, por todas sus hermosas palabras de aliento y ánimos. Pasaron mensajes de consejos, de buenas vibras, de buenos deseos, y siempre con mucho cariño y paciencia. Lo que aveces generaba un efecto contraproducente porque me ponía peor el no poder escribirles el capítulo que esperaban y merecían!
Además de todos los mensajitos diarios que dejan, todas las locuras que compartimos y lo que me divierten. Son mis hermosas locas y no las cambio por nada 3. Se formó un grupo hermoso, dónde ya pasamos de comentar la historia, a divagar sobre cualquier cosa referida a HP y su mundo y ya también a compartir nuestras cosas personales.
Me llena de orgullo saber que ese grupo tan lindo se formó teniendo como común esta historia =)
Segundo agradecimiento: El domingo fue mi cumpleaños, y por Merlín santo! no se como me aguanté las ganas de llorar con todos los mensajitos hermosos que me dejaron. Fue un año raro para mí, de muchos cambios internos. Por un lado está esto y aunque parezca mentira cambió varias cosas en mi. Quiero explayarme más en el tema el día que termine el fic para no ponerme nostálgica ahora, pero como ya he dicho, es mi primer fic, y me trajo un montón de gratificaciones que jamás pensé que me iba a dar algo que yo hacía para sentirme bien como mero hobbie como escribir. Y haberlas tenido ahí el día de mi cumpleaños con un montón de palabras hermosas, fue uno de los mejores regalos =)
El tercero, y no por ello menos importante, está referido a una maravillosa noticia que me he enterado ayer. Dancing in the Dark, tiene dos nominaciones a los premios Dramione Awards en Español 2011! Una de las categorías es Drama y la otra, ni más ni menos que mejor Dramione del año.
Es raro que justo yo diga esto, pero es completamente imposible poder trasmitirles en palabras lo que esto despertó en mi. decir que me hizo feliz es minimizarlo demasiado! Jamás imaginé que esta historia podía llegar tan lejos. todavía me sorprendo cuando veo el contador de Reviews o de gente que la tiene en favoritos, ni que decir de las locas que se atrevieron a sumarse a mi club de fans, así que imagínense que fue una sorpresa que me tomó más que de sorpresa.
No es por hacerme la humilde, pero de verdad ya para mi el hecho de estar nominada es un premio. Tampoco voy a ser hipócrita y negar que me encantaría poder hacerme de algún premio, ya que estamos nominados, ¿porqué no?. Pero sé que está difícil porque hay maravillosos fics nominados, muchos escritos por amigas que me hice a través de este medio, por lo que también me siento muy contenta!
Si ustedes son las que creen que DITD es merecedor de alguno de estos premios las invito buscar la encuesta en la página: http: / / fansdramiones .blogspot. com -restando los espacios-
Por último, espero que hayan tenido una grata lectura y me tengan piedad. sabe que no estoy muy ducha con los lemmons, es el segundo que escribo, pero el primero de este nivel =P. Espero no haberlo hecho mal.
Las quiero, no saben cuanto!
