XXVI
Otras (posibles) declaraciones
Naruto está furioso, y lo peor es que no sabe exactamente con quién, o más bien, son demasiados los motivos por los que se encuentra en ese estado.
El ataque a Konoha le ha afectado más de lo que quiere reconocer, y lo ha hundido en un inusual mal humor que la mayoría atribuye al Uchiha que provocó todo eso, y sí, Naruto está molesto con el hecho de que alguien haya conseguido entrar a su aldea y atacarla, pero la raíz de su estado de ánimo es un poco más profunda —y compleja—. El breve intercambio de palabras entre él, el Kyubi y el Tres colas fue una revelación, y no sólo por descubrir que es capaz de comunicarse con otros Bijuu, sino por las emociones que la criatura le transmitió, mismas que antes había sentido en el Kyubi pero que había atribuido a que —sabe bien— el zorro es un conocido cascarrabias, pero ahora sabe que la frustración, decepción, soledad e ira, no son exclusivas de él, que quizá las demás bestias con cola las poseen, está casi seguro, porque sintió lo mismo en Gaara.
Aunque claro, el apestoso zorro no le ayuda, se ha negado a hablarle desde que ocurrió el suceso. Ha pasado ya un día, y él tiene demasiadas ocupaciones como para obsesionarse con eso, aunque sabe que llegará el momento inevitable, porque aunque no quiera es un tema que tiene que lidiar con su gran demonio interno. Al parecer Shikamaru está convencido que ganarse la buena voluntad del zorro será beneficioso para todos. El problema será lograr que el Bijuu hable con él, Naruto no quiere admitir que se siente solo ahora que el Kyubi se niega a dirigirle la palabra, no se había dado cuenta de lo acostumbrado que estaba a su eterna presencia.
—Jefe, ¿qué es lo que vamos a hacer hoy?
Naruto sacude la cabeza y voltea a quien le ha hablado, borrando sus pensamientos. Se trata de Konohamaru y su equipo.
—¿Qué?
—¿Qué es lo que vamos a hacer hoy? —repite el niño— Iruka-sensei está demasiado ocupado, dijo que debíamos hacer algo útil. Por eso vinimos a preguntarte qué debíamos hacer.
El rubio contempla a los tres genin que —como siempre— lo miran con admiración y expectativa. Normalmente le gusta ser objeto de esta clase de atenciones pero este día.
—No lo sé, yo tengo que entregar esto a la Abuela —masculla irritado.
El gesto desilusionado de Konohamaru le hace sentir culpable, pero por primera vez en mucho tiempo, Naruto lo ignora y con una mueca se aleja con paso rápido, dejando atrás a los tres chicos que se preguntan qué ocurrió. La visita a Tsunade tampoco es particularmente buena para él, pues la Hokage ha estado de mal humor desde el ataque y quizá no hay persona con carácter más fuerte que ella. Así que como es de esperarse, para cuando un malhumorado Naruto se enfrenta a una malhumorada Tsunade, el infierno se libera y hay gritos y amenazas y muchas palabras feas. La guardia ANBU, Shizune y los chunin que regularmente trabajan en la oficina corren lo más lejos posible. Al final, Naruto es echado con una suspensión de una semana de misiones. Shizune sabría una hora después que todo pudo haber sido peor, pero Naruto se fue hasta que Tsunade le amenazó con una suspensión de un mes.
Así que el resto de la tarde de Naruto es miserable, por nombrarle de un modo. El zorro no responde a ninguno de sus llamados, la aldea parece no entender que él no está de humor para tener gente cerca y hay recordatorios de la destrucción para donde sea que voltee. Decide que la única forma de tranquilizarse es ir al sitio al que acude cada vez que siente que la tristeza -o en este caso la furia- puede más que su inamovible y energética personalidad, y eso es la cabeza del Cuarto en la montaña de los Hokage.
Ese lugar es todo para él en ese momento, porque a pesar de que puede apreciarse cómo prácticamente una cuarta parte del sector sur de la aldea fue destruido también se ve la aldea en toda su extensión, gloria y belleza.
—Hoy no fue un buen día papá —comienza—, tampoco el día de ayer… ni la noche del día anterior a ése. Hubo otro Bijuu en Konoha, al parecer no causó tanto daño como el Kyubi pero… pero hay muertos, hay heridos. Algunos de ellos los conozco. Asuma-sensei está mal herido, Sakura-chan me confesó que es probable que no pueda volver a las misiones, Kurenai´-sensei también fue herida, pero fue algo muy leve y su bebé está bien.
Sin darse cuenta, un nudo se forma en su garganta, porque la similitud con su propia historia no le pasa desapercibida.
—El Bijuu lastimó a sus papás, pero al menos ella crecerá con ellos. Otros no tuvimos tanta suerte —levanta la mirada—. Ayer visité la casa de Hinata-ri, hay muchos heridos ahí, algunos de ellos aún no encuentran su familia… me propuse que les ayudaría pero… pero… —hace una pausa y se coloca una mano sobre el vientre—, también quiero respuestas, quiero saber cómo puedo evitar que esto se repita, y él no me habla, no quiere responderme. Mamá, ¿cómo lo convenzo? creo que está furioso porque Sasuke controló al Tres colas, pero era la única forma. ¿Cómo hago que vuelva a hablar conmigo?
No llora, su conversación es melancólica pero él ya vino a superar el hecho de que sus papás estén muertos. Si bien sus amigos no compensan esa ausencia, si son un buen sustituto.
El viento le revuelve el cabello, Naruto se lleva una mano a la cabeza y sonríe. Es una tontería, lo sabe, pero le gusta pensar que es la respuesta de su mamá, que no dice nada pero demuestra que lo ha escuchado y que, eventualmente, encontrará las respuestas que busca. Con su papá todo es un poco más sutil, debe serlo, él se ha convencido, su investigación de años le enseñó que su mamá era exactamente como él, y que su papá, quizá alguien como Hinata, calmado, sutil, apasionado a su modo y poderoso.
Pensar en Hinata le da una idea, y supone que es mejor que cualquier cosa. Irá con ella y le ofrecerá ayuda, quizá en el camino encuentre a Konohamaru y su equipo y les dirá que ellos también le ayudarán a encontrar a las familias de los heridos que están en la casa de los Hyuga.
Después de mucha insistencia de parte de Sakura y de mucho tiempo de observación, se ha dado cuenta de las sutiles formas en que Hinata se comporta estando cerca de él. No ha terminado de creer eso de que ella lo quiere pero ella a él no le desagrada, y ya que Sakura ha estado más ocupada que nunca en el hospital, supone que será buena táctica invitarla a comer. La calma que Hinata emana es algo que necesita ahora, y supone que será un excelente modo para saber si lo que Sakura dice puede ser cierto. Le complace de cierto modo —lo admite— pero le genera un conflicto —también lo admite—, su amor por Sakura no es ficticio, ha sido tan claro como el cristal desde hace muchos años.
—Voy a tener una cita con Hinata-ri —dice decidido—. El Sabio pervertido me dijo algunas cosas sobre las mujeres, y claro que no voy a usar ninguna de ésas, de verdad no entiendo cómo se llevaban tan bien con él, bueno, de ti lo entiendo mamá —agrega con una sonrisa—, pero ¿tú papá?
Continúa hablando mientras piensa qué puede hacer con ella en una cita, definitivamente una Konoha en reconstrucción no es el escenario para ello pero tampoco es que la aldea se haya colapsado. La zona comercial, Ichiraku, los baños de agua termal, Ichiraku, el memorial de los héroes, Ichiraku… hay muchos lugares a los que pueden ir.
Cuando menos se da cuenta, la tarde comienza a caer y él se pone de pie en un brinco. No puede creer que ha perdido el tiempo para una cita, planeándola… supone que no será un inteligente primer paso tener una primer cita durante la noche. Considerando que tendrá que pasar el escrutinio de Neji y el aterrador Hiashi Hyuga. No sabe que le aterra más: el serio primo de Hinata, el más serio y aterrador padre de Hinata o la sonriente, aterradora y sobreprotectora hermanita de Hinata. Porque sí, está casi seguro que Hanabi también será juez.
—Como sea, supongo que no será hoy —murmura a la distancia, no pudiendo suprimir la sonrisa del fracaso de un plan bien pensado.
Se pregunta si la clave está en no planear.
Su estomago ruge, supone que es hora de buscar algo de comer.
—Nos veremos después, les contaré cómo me fue —es su despedida y comienza el camino de regreso.
No llega muy lejos, encuentra a Sakura en su trayecto. Ella se ve tan sorprendida como él, ella le sonríe y él le imita, es un gesto casi instintivo cuando se trata de ella.
—Me preguntaba si aún te encontraría aquí —dice la ninja médica—, Iruka-sensei estaba seguro que estarías aquí. Traje comida.
Naruto la abrazaría si no fuera porque… bueno no, pero…
—¿Me estabas buscando? —pregunta con una sonrisa complaciente.
—Sí, Shizune me contó lo que pasó con Tsunade-sensei, también encontré a Konohamaru y su equipo. Imaginé que querrías estar solo, supuse que Iruka-sensei sabría dónde estarías ¿Qué ocurre, Naruto?
La pregunta no es acusatoria, él —por experiencia— identifica la preocupación en su voz.
—Ven —dice y sin pensar la toma de la mano y la lleva de regreso por donde vino. Ella no discute y camina con entusiasmo a su lado.
Llegan a la cabeza del Cuarto, Naruto sonríe al ver la duda en la chica, claro, para cualquier otro es una gran falta de respeto.
—¿Siempre que quieres estar solo vienes aquí? —pregunta Sakura.
—Desde hace muchos años.
—¿Y por qué aquí?
Uzumaki le da una sonrisa que Sakura no sabe interpretar, él se sienta y espera que ella haga lo mismo. Mientras Sakura está absorta con la vista de la aldea, Naruto está hecho un lío en su cabeza porque se pregunta si es un buen momento para confesar a Sakura un gran secreto. La ve sonreír y su interior se siente cálido, de pronto se convence que sí, si alguien ha de saberlo, es Sakura.
—¿Qué te parece, Sakura-chan?
—Es hermosa —musita la kunoichi—, una vez que hayamos reconstruido todo, será más hermosa todavía.
—Sí, supongo que sí.
Naruto entiende perfectamente la emoción con la que Sakura habla, antes no era tan apasionado de Konoha —ciertamente Konoha no lo era de él—, digamos que ahora entiende mejor a su papá. Repasa muchas formas de decírselo pero con cada opción que llega a su mente, piensa en tres modos en que lo arruinará. Así que recurre a la forma más efectiva para él: las acciones por encima de las palabras.
Pasa saliva. Pasó mucho tiempo pensando en cómo sería este momento cuando llegara, y está consciente que ningún escenario imaginado se compara con este real.
—Sakura-chan —comienza—, yo…
Antes de que la kunoichi pueda decir algo ve que Naruto le muestra algo. Curiosa se sienta a su lado y la contempla con atención.
—¿Por qué tienes una foto del Cuarto?
El escalofrío es inesperado, se pregunta si así se sentirá cuando le declare lo que siente a Sakura.
—Porque ellos son mis papás.
Hace seis años le prometió a Itachi que no contaría a nadie ese secreto. Está casi seguro que el Uchiha no esperaba que cumpliera por completo su palabra, pero también recuerda que él le dijo que cómo podía una aldea confiar en un Hokage que no mantenía sus promesas, pero si algo ha aprendido Naruto en ese tiempo es que la vida no puede ser sólo un conjunto de rígidos lineamientos, que si se quiere algo grande, habrá que quebrar algunas reglas. A la fecha, sólo Iruka, Jiraiya, Kakashi y ahora Sakura, saben esa parte tan importante de su vida. Kakashi y Jiraiya le han ayudado a llenar los huecos de sus historias que él no pudo completar con su investigación, uno como maestro, el otro como alumno. Sus papás eran personas fascinantes. Aún le sorprende que haya sido capaz de guardar silencio ante los demás.
—No bromees con eso —ríe Sakura, y claro, a Naruto no le sorprende que ella no le crea.
—Minato Namikaze y Kushina Uzumaki —murmura con una sonrisa—, ¿por qué mentiría con algo como eso?
Y Sakura sabe que no miente, se queda sin palabras mientras mira la fotografía y a su amigo.
Mientras comen, él le cuenta muchas de las cosas que ahora sabe de ellos, y ella no dice una sola palabra, embelesada por aquella historia secreta de Konoha, preguntándose cómo es que la Aldea Oculta entre las Hojas trató de ese modo al hijo de su héroe, si es alguna clase de justicia torcida, y por un instante siente una admiración enorme por Naruto, por la clase de persona que —a pesar de todo— se ha convertido. Lo abraza sin pensar, y Naruto no puede estar más contento.
Para cuando ambos regresan a la aldea son más de las diez de la noche, Sakura dice que debe ir a reportarse al hospital porque su turno comenzó hace casi tres horas, Naruto se recuerda que iba a ver a Hinata y se dirige hacia allá.
En una aldea en reconstrucción, la mañana, la tarde o la noche no hace mucha diferencia, hay actividad durante todo el día y por eso la aparición de Naruto en la mansión Hyuga no es tomada como algo extraño. Hanabi es quien le da la bienvenida, después de someterlo a un largo interrogatorio, al final le pregunta si ha ido a ver a su hermana.
Sí y no. Es la críptica respuesta.
Hanabi lo guía entre el gran salón donde refugian a los que se han quedado sin casa. Ve a Konohamaru entre la multitud y lo llama. No le extraña que el niño se acerque con una mueca.
—¿Qué? —espeta Sarutobi.
—Deberías ir a descansar, mañana tendremos un día muy ocupado.
—¿Cómo?
—Los veré mañana a las siete aquí, si quieren ayudarme con una misión muy importante, claro. Trae tantos de tus amigos como puedas.
La mueca pasa a ser una sonrisa, y la sonrisa una exclamación de alegría, el nieto del Tercero asiente con emoción y le jura que estará puntual junto con sus compañeros de equipo. Naruto lo ve desaparecer por la puerta, y asiente satisfecho, ahora va por la segunda razón para estar ahí.
Hanabi lo lleva hasta el gran comedor de los Hyuga y le dice que espere, al parecer aunque el líder ha sido bastante bondadoso con los refugiados, todo tiene un límite y ha sido bastante eficiente en mantener la privacidad de su familia, porque aunque dos de sus salones están repletos de gente, una buena parte de su casa sigue siendo de uso exclusivo para los Hyuga.
—¿Naruto-kun? —pregunta Hinata—, ¿qué ocurre?
—Yo… —se queda perplejo, ¿acaso ha olvidado qué iba a hacer?— ¿Qué dices si vamos en dos días a Ichiraku?
—Está bien —dice Hinata tranquilamente.
—De acuerdo, pasaré por ti a las cinco de la tarde.
—Espera —se escucha una voz que no debería estar ahí—, ¿es como una cita?
A la pregunta de Hanabi, Neji aparece por otra puerta.
—¿Una cita?, ¿Hinata-sama?
El resto del momento sería adorable si no fuera porque es casi ridículo: Hinata entiende que una cita es lo que quiere Naruto, y enrojece, Hanabi ríe emocionada, Neji frunce el ceño y entonces, Hiashi aparece, y Naruto está a poco de salir corriendo.
Para cuando finalmente escapa de la mansión Hyuga, Naruto está exhausto, el interrogatorio de Hanabi fue un juego comparado con las dos únicas preguntas que Hiashi le hizo "¿quieres una cita con mi hija?" "¿cuidarás de ella?"
Un sí para cada una de las respuestas, un nerviosismo casi comparable con el que —era claro— sintió Hinata y una larga carrera para salvar la vida.
Para cuando llega a casa está exhausto, ahora no sólo física sino mentalmente y se deja caer sobre la cama. Se recordó que la casa volvía a ser completamente suya, pues Sasuke no se quedó mucho tiempo en Konoha una vez que regresó, se fue casi de inmediato con la promesa —no, no promesa, ese Uchiha no hace promesas pero si pone su palabra de por medio, lo cumplirá— de regresar en tres días para escoltar de regreso a los ninja que llevó consigo.
[Lo conseguiste, hoy demostraste que eres un poco más que el cobarde que sabemos eres.]
No se incorpora de golpe cuando escucha la voz del Kyubi.
—¿Ahora si me hablas?
[¿Qué?] espeta [estaba molesto, no me digas que tú no te has comportado así multitud de veces]
—Sí, pero justo ahora que te necesitaba te portas así.
[El punto es que ya te estoy hablando, ¿no? aunque si de verdad no quieres oírme no tengo problema, no que des la charla más interesante.]
Sonríe, parece que el zorro ha vuelto a estar de buen humor, o de esa mezcla de sarcasmo, burla y buena voluntad que le recuerda a Sasuke.
—Le dije a Sakura-chan sobre mis papás, e invité a Hinata-ri a salir.
[Me di cuenta, estuve ahí] replica secamente el zorro.
Naruto suelta una risita mientras se lleva una mano sobre el estomago, inconscientemente repasa el sello.
—¿Crees… crees que mamá y papá estarían orgullosos de ti?
[Minato no era difícil de complacer, y Kushina, ella era más complicada, pero conociendo cómo se sentía cuando te esperaba, no sería muy distinto. Ellos estarían orgullosos con cualquiera de tus tonterías]
Para cualquiera esas palabras serían una terrible ofensa, pero Naruto sonríe, porque sabe que es el modo brusco del zorro de decirle: "Sí, ellos estarían orgullosos" y con eso le basta. Cierra los ojos y se deja hundir en un profundo sueño en el que un tranquilo hombre rubio y una ruidosa pelirroja le acompañan en sus aventuras.
.
A pesar de dormir pocas horas, Naruto despierta con más energía de lo normal. Se alista y va al encuentro de Konohamaru y su equipo en la mansión Hyuga. Ahí organiza a los chicos —y otros tres equipos gennin que Konohamaru ha llevado consigo— y se dan a la tarea de buscar a las familias de los que está refugiados en la casa Hyuga y aún no tienen noticia de sus familiares. La mañana y hasta poco después del medio día es un continuo ir y venir de genin que al final consiguen reunir al menos a doce familias. Después viene un obligatorio descanso y una comida cortesía de la cocina Hyuga.
Así ocurre al siguiente día. Cerca de las cuatro de la tarde de ese segundo día, aparece un agente ANBU convocando a Naruto, Hinata y Hiashi en la Torre de la Hokage, por fortuna es urgente, y todos se apresuran a llegar impidiendo que Hiashi trate de preguntarle algo más sobre su cita con Hinata. Que para ser sinceros, Naruto se está empezando a cuestionar, no es que con salir una vez vayan a declararse amor eterno o cosas así, sólo quiere conocerla un poco más, de hecho, no deberían llamarla cita, es una salida a comer con una amiga… que de acuerdo a Sakura parece gustarle, ¿por qué tiene que ser tan complicado?
Al llegar, Tsunade da una mirada severa a los presentes, además de los recién llegados están los dos ancianos consejeros, Jiraiya, Shikaku, un líder ANBU, Shizune, y Sakura. Naruto nota que ninguno se ve contento, pasa saliva y se abstiene de preguntar de qué se trata todo eso.
—Como sabemos, la guerra ha estallado entre el País del Agua y el del Rayo, contrario a lo que se pensaba, no fue contra el País de la Tierra. Esto es porque fuerzas armadas del País del Agua han invadido costas del País del Rayo. Esto no nos afectaría realmente tampoco a ninguno de los otros países, si no fuera porque Kumo y Kiri están llamando a sus aliados, y resulta que, nosotros como algunas otras aldeas, tienen alianzas con ambos, y como podrán imaginar, esto sólo complica todo.
—Pero Kirigakure y Kumogakure no pueden demandar alianza —explica Hinata—, el tratado que promovimos no incluía situaciones de guerra, al contrario. Pero están los acuerdos anteriores —finaliza en voz baja.
Shikaku asiente y muestra un mapa con tres tipos de marcas.
—Aún no es claro cómo responderán los demás países pero creemos que éstos tratarán de permanecer neutrales, éstos se aliarán con la Niebla y éstos con la Nube siempre y cuando la estrategia de...
Naruto ve el mapa con atención, reconoce territorios que visitó con Jiraiya, mientras sigue la explicación del papá de Shikamaru pero llega el punto en que no entiende nada, el Jefe Nara habla de alianzas, desacuerdos y da muchos nombres, mira a Sakura de reojo y se da cuenta —con bastante gracia— que ella tampoco está entendiendo todo lo que se dice, ella se da cuenta de la mirada y sonríe, los dos reconocen que han perdido el hilo de la conversación. Gradualmente mira a cada uno de los presentes, apenas consigue contener la risa, porque de todos parece que Jiraiya, el mismo Shikaku, Danzo y Hinata, son los únicos que están comprendiendo. Aunque los demás —sobre todo Tsunade— disimulan bastante su confusión.
—Ahora, la cuestión es si el acuerdo que se firmó será respetado al menos en esencia, ¿qué opinas Hinata?
—No creo que sea así, Shikaku-dono, las motivaciones para defenderse son legítimas para el País del Rayo, pero las del País del Agua no, ellos están invadiendo territorio independiente. Es cierto que Kumo no firmó el tratado, y Kiri sí, pero los agresores son de Kiri y no creo que los demás países que firmaron respondan, pero tampoco para defender a Kumo.
—Todo habría más sencillo si hubieran atacado a Iwa como todos esperábamos —agrega Danzo.
—¿Qué sugieres, Tsunade-hime? —pregunta Shikaku.
Tsunade parpadea algunas veces, pasa saliva mientras mira con desesperación el mapa y —Naruto se da cuenta— trata de entender todo, sin éxito.
—No sé, ¿qué sugieren ustedes?
—No deberíamos declarar alianza con ninguno todavía —Shikaku dice—. Deberíamos esperar.
—¿Esperar por qué? —gruñe Danzo— es claro que Kirigakure es la fuerza más débil, si nos aliamos con Kumo no tenemos nada que perder.
—No —dice Shikaku que ya no ve a Danzo como una figura de completa autoridad—, eso será precipitado, falta esclarecer muchas dudas sobre los motivos de cada uno, y de las razones de esta guerra, no podemos permitir que arrastre a otros países. ¿O qué dices tú Hinata?
Todas las miradas se posan en la Hyuga que baja la mirada y se repasa las manos, después pasa saliva y asiente.
—Creo que eso es correcto, Shikaku-dono, si las declaraciones de alianza se apresuran, las diferencias entre los otros países resurgirán y se formarán bandos, a ese paso habrá pronto otra gran guerra.
Todos asienten incluso —para sorpresa de Naruto— Danzo, la explicación es sencilla y lógica. El rubio está admirado.
—¿Entonces qué queda por hacer?
—Saber más —dice Shikaku.
—Reforzar las defensas —dice Danzo.
—Naruto debe entrenar —ése es Jiraiya.
—¿Qué? —pregunta el aludido.
Ahora la atención va a Jiraiya, quien exhala irritado.
—Los Bijuu. De acuerdo a mis fuentes, han desaparecido cuatro Jinchuriki, el de cuatro, cinco, seis y siete colas, realmente no saben ni cómo ni cuándo pasó, ni siquiera están seguros si Akatsuki lo hizo, fue una forma distinta, no fue como en Suna. Ellos ya tienen al Un colas. Ese hombre Madara tiene al Tres Colas. La Nube tiene al Dos y Ocho colas, que son perfectamente capaces de controlar a su Bijuu. Nosotros tenemos a Naruto.
Ahora las miradas se dirigen a Uzumaki que tuerce la boca y se cruza de brazos.
—¿Qué?
—Había planeado llevarte a la Nube y que el Jinchuriki del Ocho colas te ayudara, Killer Bee es un idiota pero habría aceptado, es muy parecido a ti, pero ante esta situación, hay que cambiar la estrategia, iremos al Monte Myoboku.
Le sigue una discusión entre Danzo y Jiraiya, al final, Tsunade apoya al Sapo Sabio y queda decidido que Naruto se irá al día siguiente con Jiraiya, porque al parecer debe aprender a controlar al zorro antes de que los bandos se decidan y el conflicto incluya a Konoha. No sabe si está nervioso, emocionado o molesto.
—Fuera todos, los veré más tarde —dice Tsunade irritada mientras agita la mano apurando a los demás a irse.
Danzo y Koharu no pierden tiempo, Shikaku les sigue junto con el resto, pero Jiraiya tarda un poco más, bloquea el camino de Sakura, Hinata y Naruto, y con una sonrisa que el rubio conoce bien mira a la Hyuga.
—Lamento que tengas que separarte tan pronto de él, pero tú mejor que nadie entiende la importancia de que lo lleve conmigo.
Hinata mira a Sakura y Naruto sin saber bien de qué habla.
—¿Qué quieres decir anciano? —pregunta Naruto.
—¿Cómo que qué? —exclama el mayor— ¡un par de enamorados, ser separados con tanta rapidez!
Silencio.
—Entonces es cierto que van a tener una cita —declara Tsunade.
Y Naruto se atraganta con su saliva, Hinata enrojece y Sakura ríe.
—No diga eso, Tsunade-sensei, se supone que es un secreto.
El rubio entiende, que Hanabi no se quedó callada y ahora no sólo Sakura, Tsunade y Jiraiya saben, quizá toda Konoha también. De pronto Haruno toma de la mano a Hinata y a él.
—Hasta pronto, Tsunade-sensei, Jiraiya-sama —dice la de cabello rosa e inclina la cabeza, después sale corriendo mientras tira de los otros dos.
Los lleva a la parte trasera de la Torre hasta una arboleda donde finalmente les suelta la mano.
—Lo siento chicos —se oye una vocecita de verdad apenada y ven a Hanabi salir de entre los arbustos—. No era mi intención arruinarles todo, pensé… Sakura-san dijo… pensó…
—Que les irá mejor si van a otro sitio —interrumpe Sakura mientras toma una canasta que Hanabi carga—, un sitio donde nadie los va a molestar.
Naruto recibe atontado la canasta y ve a Sakura guiñarle, lentamente su cerebro procesa la idea y asiente entusiasmado. El sitio ideal es justo donde estuvo con ella la noche anterior. Sonríe, sujeta la canasta con una mano y con otra a Hinata.
—Vamos Hinata-ri, gracias Sakura-chan, Hanabi-chan.
Hinata no sabe qué pasa, pero tampoco es que le moleste no saber, porque Naruto le toma de la mano mientras la guía en medio de la arboleda por un buen rato hasta que el terreno gradualmente cambia y empieza a inclinarse, antes de que se de cuenta han llegado a la Montaña de los Kage.
—¿Qué hacemos aquí, Naruto-kun?
El rubio sólo sonríe y a ella le basta. Llegan hasta la cabeza del Cuarto y Naruto tranquilamente se sienta sobre ella, le extiende una mano, animándola a unírsele. No le toma mucho decidirse, Naruto saca lo que contiene la canasta y Hinata se recuerda compensar de algún modo a Sakura y su hermanita, evidentemente eso lo planearon con tiempo. Hay comida, bebida y hasta postre.
Aquella primera cita no es lo que cualquier chica podría llamar ideal, pero considerando de quien se trata, para Hinata no puede ser más perfecta. Naruto se comporta exactamente como ella adora, con esa mezcla de torpeza, ingenuidad y entusiasmo. No hablan mucho, las palabras les cuestan o se tropiezan con ellas, hasta que Naruto le cuenta una historia sobre el Cuarto y una chica de nombre Kushina, una historia en la que él la salva de un potencial secuestro, en el que él es el único que es capaz de descubrir a dónde la estaban llevando. Es una linda historia, y ella se pregunta cuánto de eso puede ser verdad. Finalmente le muestra una fotografía, en la que aparecen el Cuarto Hokage y una pelirroja que Naruto le dice, es Kushina, le explica con cierta tristeza que ella también está muerta, pero que se casaron, vivieron algunos años juntos y fueron muy felices.
—Al menos tuvieron una buena historia antes de que llegó a su fin —musita Hinata mientras contempla la imagen.
—Son mis padres —murmura Naruto con un hilo de voz.
Hinata no hace preguntas, ni se ríe, ni se burla, ni siquiera le pide que se explique. La única primera y única reacción es abrazar a Naruto, y hundir su cabeza en la espalda del rubio, murmurando solamente Naruto-kun.
.
Comienza a oscurecer cuando Naruto lleva a Hinata hasta su casa, Neji le da una mirada inquisitiva pero al ver a su prima sonreír no dice nada. Para fortuna de Naruto, Haishi no está a la vista, y decide que no quiere probar suerte, se va tan rápido como puede después de despedirse de la Hyuga. Los dos están contentos, al final, las cosas resultaron bien.
La noche cae, Konoha está en orden, la reconstrucción avanza rápidamente, los muertos fueron muchos pero no tantos como se creyó en un principio, los heridos se recuperan satisfactoriamente, los refugiados poco a poco regresan a ocupar sus nuevas casas. Como toda aldea ninja, la Hoja se sacude el polvo y sigue su vida, mientras la herida cierra y se prepara para que no vuelva a ocurrir. Los ninja se alistan a reforzar sus defensas, ya sea para un nuevo ataque o lo que la guerra depare, hasta ahora no ha crecido, han comenzado las pláticas en el País de las Olas que ha sido elegido como terreno neutral. Quizá no escale a más, pero como los ninja son paranoicos por naturaleza, y Tsunade no va a arriesgarse, confía que Naruto pueda controlar al zorro y convertirse en una fuerza a favor de Konoha, pero mientras eso ocurre, está en el resto de los shinobi y kunoichi la defensa de su aldea o lo que su País requiera.
Hay mucha incertidumbre. La noticia de la desaparición de los Jinchuriki es un secreto bien guardado, que si es dado a conocer terminará por destruir la tensa paz. Akatsuki y Ame guardan silencio, no hay ataques ni declaraciones, tan críptica como siempre, la Lluvia sigue su vida sin siquiera mostrar alguna señal de estar preocupados por la guerra.
Los demás países son un poco menos cautos, también entre ellos hay pláticas, potenciales alianzas contra un enemigo desconocido.
Naruto parte con Jiraiya la mañana del día siguiente, Sakura y Hinata los despiden. Él se va con la convicción de llegar a un acuerdo con el zorro, los demás hablan de controlarlo, él cree que será mejor si ambos están de acuerdo en hacer lo mismo, Naruto no quiere dominarlo, quiere que el Kyubi le ayude. No olvida las palabras del Tres colas.
Sakura regresa esa mañana al hospital, esos días de crisis le han enseñado que aún le queda bastante por aprender, y con esa guerra en ciernes, sabe que es el tiempo para mejorar tanto como pueda.
Hinata va con Shikaku a la Torre de la Hokage en donde se trata de decidir qué hará Konoha, el escenario cambia tan rápido como las opiniones. Ella está empeñada en no dejar que su aldea vaya a la guerra, pero que tampoco ignore el hecho de que hay un conflicto y que quizá pueda hacer algo, pero no por la vía armada.
Sasuke llega la tarde del día siguiente a Konoha. No se queda mucho tiempo, recibe las noticias de Naruto, y come con Sakura y Hinata. Se despide un par de horas después acompañando a los ninja que llevó para ayudar a la reconstrucción, es un día antes de lo planeado pero la Sangre también está haciendo sus preparativos para la guerra, y requiere reunir a todos los suyos. O al menos eso parece, el líder y el consejo han insistido en limitar las misiones y las salidas, su madre dice que es lo indicado pero él guarda dudas.
.
—Terminemos por hoy, ¿les parece? —pregunta Tetsu después de que ella le dio la señal.
Los demás miembros del Consejo asienten, algunos no pueden contener el gesto de alivio y algunos bostezos, ha sido una larga jornada de trabajo. Quizá la posición geográfica de la Sangre no es estratégica pero la capacidad de sus ninja sí, y eso lo saben la mayor parte de las aldeas, y por eso han recibido multitud de ofertas de alianza de otras aldeas. Nadie sabe cuál es el curso que seguirá la presente guerra, que de guerra hasta ahora sólo tiene el nombre, porque no ha habido mas que unos cuantos intercambios de ataques, los típicos que los opuestos realizan para medir las fuerzas del contrario, cuando llegue el momento de las grandes batallas todos deben tener un panorama claro de cuáles son sus aliados y cuáles los enemigos. Por eso han estado analizando todas esas ofertas las últimas cinco horas.
—Buen trabajo —dice Subaru una vez que la mayoría ha salido del salón de trabajos.
Mikoto le da una pálida sonrisa y asiente, va directo a casa acompañada de Subaru y Tetsu, quienes se han convertido en su mano derecha e izquierda respectivamente. Los Uchiha se han consolidado finalmente como el clan más influyente y ella como líder no oficial de toda la aldea, sabe que no sólo es por la habilidad de Tetsu con las finanzas y de Subaru con la política, o el hecho de que poder contratar a un Uchiha ha vuelto atractiva la aldea para potenciales clientes, buena parte de eso es gracias a Sasuke y su trabajo, los equipos mixtos han sido una revelación y las contrataciones de sus servicios han llenado las arcas de la aldea. Modestia aparte, ella ha hecho lo propio, convenciendo a otros líderes para cambiar algunas reglas y disminuir viejos rencores, porque el odio ciego de algunos ninja por sus viejas aldeas había limitado mucho las posibilidades de la Sangre para progresar. Sabe que los Shionoya no han perdonado a Iwa así como los Uchiha no han perdonado a Konoha, pero a nadie ayuda guardar un rencor.
Al llegar a casa, Chie le dice que la cena está lista y que Sasuke espera ya por ella. Contenta de comer con su hijo por primera vez en toda la semana, va directo al comedor. Sasuke se ve cansado, supone que fue tan necio como para forzarse a llegar a tiempo y poder cenar con ella. Normalmente le diría que no fuera tonto y se cuidara, pero le halaga la intención.
—Buena noche —dice y Sasuke la mira para después asentir—. ¿Cómo estuvo tu viaje?
Cuando vivían en Konoha, Sasuke siempre fue el alma de la casa, el único que poseía aún el entusiasmo para reír o expresar alguna otra cosa que no fuera irritación, descontento o —en el caso de Itachi— algo… con el tiempo y las circunstancias, ese ánimo fue apagándose gradualmente, hundido por las amplias expectativas de Fugaku y la extensa sombra de Itachi, finalmente vino la matanza y Sasuke pudo comenzar a brillar con luz propia, pero el fantasma de lo que Itachi hizo fue una limitante no sólo para su hijo sino para los demás Uchiha, después llegó la Sangre y todo cambió para bien, aquí Sasuke es lo que debió ser en Konoha, y aún le duele un poco a Mikoto que haya pasado todo lo que tuvo que pasar para que su hijo se diera cuenta de su propia valía, pero al menos las cosas se ven mejor que nunca. Eso es lo más importante para ella.
Hablan de las novedades y las posibilidades, ella le insiste que debe quedarse en la aldea aunque sabe que es poco probable que eso ocurra, aunque no es malo, sabe que Sasuke prefiere entrenar con su equipo y los demás más allá de las fronteras de la aldea para no sentirse limitados.
—Es posible que Naruto y Hinata sean pareja.
A las palabras de Sasuke, Mikoto lo mira con una ceja arqueada, esa frase es inesperada en muchos sentidos… por ser Hinata y Naruto, por ser Sasuke quien la dice…
—¿Y eso cómo es?
Él le cuenta lo que Sakura le dijo de la cita entre esos dos, y aunque le divierte toda la narración, le lleva a preguntarse otras cosas. Nunca supo cuál fue la intención de Itachi para acercar a esos cuatro, duda que haya sido para que Naruto y Hinata fueran una pareja pero el resultado excede sus expectativas más disparatadas. Hace siete años diría que era imposible que Sasuke hablaría de algo como esto, es cierto que en ese entonces era un niño pero no era difícil ver qué clase de muchacho sería, ahora, aunque no puede compararse con Naruto o Suigetsu, el cambio es drástico. No se atreve a preguntarle cuándo él se animará a invitar a alguna chica, o que espera que sea pronto, que no le molestaría si fuera Hinata o Sakura, que preferiría alguna de ellas a Karin u otra de la Sangre, no porque tenga algo contra ellas, pero le gusta pensar que eventualmente Sasuke regresará a hacer su vida en Konoha.
Sonríe con el mero pensamiento, pero una cosa es tan improbable como otra.
Eventualmente terminan de cenar y cada uno va directo a su habitación después de desearse buena noche. Sabe que Sasuke se desplomará de inmediato sobre la cama, ella tardará un poco más, su ritual previo a dormir es un poco más complejo. Mas al cerrar la puerta detrás suyo, se da cuenta que le tomará más de lo esperado.
Porque Itachi está tranquilamente sentado en medio de su habitación.
Gracias por leer. :)
