Kuroko no basuke pertenece a Tadatoshi Fujimaki-sensei. Escrito en el móvil, errores son sin querer. Muchísimas gracias a Yayoi y a todos los que leen por el apoyo :3.
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Capítulo 26 La reina de la oscuridad.
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Murasakibara contempla con desprecio al heredero de Masaomi. ¿Se supone que ahora sea un hombre distinto? ¿Es poseedor de grandes habilidades y talentos desconocidos? Mejor aún, resulta que tiene superpoderes, que tontería. ¿Por qué el mundo le tendría tanto miedo a los Akashi? El dinero, capacidad para las finanzas, contactos en el gobierno y todo eso son cosas que fácilmente se pueden destruir. ¿No le pasó acaso a su familia? Si los oprimidos por ese sujeto fueran un poquito más inteligentes le hubiesen asesinado hace mucho, exiliado cuando menos a un infierno terrenal pero no, era demasiado pedir para gente conformista. Están tan acostumbrados a ese estilo de vida que se inclinan, arrodillan y prácticamente idolatran como si fuera alguna clase de dios. Sonrie irónicamente.
«- De la perdición será. »
Siendo sincero la actitud de Seijuro le desconcierta un poco. Esperaba que se pusiera histérico, que escupiera veneno, que se lanzara en su contra cual animal, empleando únicamente sus instintos primarios. Que le hubiese arañado e incluso mordido era natural, no que se acercara poseedor de una gran tranquilidad y elegancia. Debía admitirlo, aunque no quisiera, da miedo. Es como estar parado al borde de un precipicio, ignorante de lo que hay al fondo. El sonido que emite la garganta de Masaomi es tan grave que parece sacado de ultratumba, quizá el lamento de todos aquellos que cayeron a sus manos y claman venganza. Su rostro no es más que una masa escarlata. Tetsuya se arrodilla a su lado ansiando salvar su vida pero ciertamente son necesarios más que primeros auxilios. Las lágrimas escapan por montones de tan bellos ojos, que rabia da no poder hacer nada. Como le gustaría vivir en una especie de mundo mágico donde pudiera utilizar algún conjuro para sanarle, cuando menos disminuir el evidente dolor.
- No es cof como yo - susurró apenas audible - no asesinará a los inocentes - escupió gran cantidad de sangre - dile que cof estoy muy orgulloso de él y que lamento haberlo herido cof cof mejor, no se lo digas.
Tetsuya asintió a todo y acarició con ternura la cabeza del mayor. Es curioso pero se siente como tocar a un bebé, ¿por qué será? Kuroko no dice nada, ¿qué serviría de todas maneras? Pero al menos se quedará a su lado, alguien que ha sufrido tanto no merece irse solo. En un repentino cambio de actitud, el muchacho negó, decidido se aproximó al oído ajeno para decir:
- Jamás lo perdonaré...
- Cof cof no espero que lo hagas.
- Jamás perdonaré que abandone a su hijo nuevamente. Nos vamos a casar, debe estar presente. Si se muere me iré lejos y no volveré.
- Uangh cof cof romperás su corazón.
- Lo hará usted.
Quién diría que un mocoso inocenton podría chantajearle con tanta facilidad. Vaya monstruo lleno de crueldad. Podría suponer que es una mentira, que una vez muera no será capaz de mantener su palabra, pero el brillo en sus ojos le recuerda a el mismo al planear sus más grandes logros. Va enserio.
«- Perdón Shiori, te haré esperar un poco más. »
Eso suponiendo que la voluntad le alcance y que las tripas no se salgan por el papel que quedó en lugar de abdomen.
Por su parte Atsushi aún mira con cierto recelo al menor, la está haciendo de emoción, ¿o el tiempo transcurre lentamente? ¿Pretende que tropiece con sus palabras para dejarle en ridículo? De todas maneras es una batalla perdida, no incluso la guerra se acaba hoy. El futuro se escribirá de otra manera y él es el rey.
- Jaque mate - emite con tono sarcástico pero se estrella con el más frío y absoluto silencio - Vamos, ¿no tienes sentido del humor? - mismo resultado - Si, tampoco yo. ¿No vas a combatir? Sé que el viejo no te importaba en lo más mínimo pero no es suficiente. Mis padres fueron asesinados sin misericordia. Ruega por tu asquerosa vida, me lo debes.
- ¿Te lo debo? ¿A quién le faltó talento para proteger a los suyos?
- ¡Desgraciado! - estuvo a punto de molerle a golpes pero sonrió - ¿Y tú?
- Acepto mis errores, es todo.
El rostro de Atsushi se crispó.
- ¿Te burlas?
Su pregunta no tuvo respuesta. Es como estar metido en un bucle, un juego estúpido que se repite como si fuera la peor canción de un disco rayado. Bien, se quiere lucir que lo haga. No gastará más saliva en un completo imbécil. Lanza la ametralladora a un lado, aún tiene balas pero se ha trabado. Seguramente el vendedor le estafó con un producto de cuarta, de esperar considerando que es la primera vez que hace ese tipo de compras, al menos eliminó a uno, el cuchillo en su cinto debe ser más que suficiente.
- P-pero, ¿qué sucedió? - Alex arriba herida, se toma del hombro, no es complicado adivinar que el hueso no está en su sitio.
- ¡Diablos! -Aomine que aún lleva a Taiga, ahora inconciente a rastras. Una de las piernas del moreno tiene una fractura expuesta, pero ni eso le derrotó.
- Que ahora tengas refuerzos - el de cabello púrpura - no cambia la situación. Arrodillate.
- Oblígame.
- Engreído.
Atsushi cogió el arma punzocortante en su cintura y dirigió una rápida estocada al pelirrojo. No sólo no atinó al objetivo sino que un inexplicable ardor se hizo presente en su mejilla. Es como si se le hubiese volteado la agresión.
«- Patrañas. »
Murasakibara se volvió loco, un ataque siguió a otro, y a muchos más. El rostro, pecho y garganta eran los blancos principales. Seijuro los evadia de tal forma que daba la impresión de que, algunos lograban pegarle. Las gotas de sangre se acumulaban rápidamente en el mosaico, dificultando la movilidad.
- ¡Akashi-kun!
Gritó el aterrado novio que fué incapaz de levantarse, en primera porque Masaomi le sujetaba con increíble fuerza de la muñeca y en segunda, la sutil sonrisa entre psicópata y dulce de su pareja, un silencioso "todo está bien".
Ni Alex o Daiki pretenden intervenir puesto que es una batalla de tipo personal y Taiga descansa a pierna suelta sobre el suelo.
Murasakibara respira entrecortado, el sudor perla gran parte de su cuerpo, incluso la playera. La ropa del pelirrojo también está húmeda pero se debe a otro tipo de líquido.
- ¿No es más que suficiente castigo? ¿Cuándo te inclinaras ante mi ah ah ah?
- ¿Te das cuenta de tu propia condición?
- ¿Ah?
Los ojos violeta se desplazaron por su torso y extremidades, nada...
- ¿Eh?
A excepción de un intenso picor en el cuello.
- ¿Cuándo, cómo? - anonadado - Destrozaste mi ahorta.
- No, planeaba desangrarte lentamente pero... dejaré que aquello en tu sistema te torture un poco más.
- Tú...
- ¿Pensaste que las acciones de Shintaro pasarían inadvertidas? Era mi mejor amigo. No podrás moverte porque lo que destruí obstaculizo la comunicación de tus neuronas, es algo que aprendí también gracias a él.
- Ese intento de médico de pacotilla.
- Bueno, pues fué el quien te venció, no yo.
- Eres un gran imbécil. ¿Y qué? ¿Me volarás los sesos? ¿Me encerrarás donde nadie me vea? ¿Me matarás de hambre? ¿O le pedirás a un desequilibrado que me torture hasta olvidar mi nombre?
- Cometí demasiados errores. No tengo derecho a hacer algo así.
- ¿Me dejarás ir?
Seijuro se aproximó para susurrar a su oído.
- Tu madre vive...
La expresión del más alto fué escéptica de inicio pero luego se iluminó, el corazón se le hinchó de alegría. Creyó que lo había perdido todo pero Seijuro, a quien consideró su peor enemigo le da la oportunidad de ser feliz nuevamente. No podrá olvidar que su padre falleció injustamente pero Masaomi no durará mucho, ¿no están a mano?
- Pero no podrás verla otra vez.
- ¿Qué?
- A pesar de que nunca fuiste de mi agrado intenté prevenirte, involucrarte lo menos posible en mi mundo. Tus padres seguramente querían un futuro pacífico para ti, sacrificaron tantas cosas. Pero fuiste lo suficientemente infantil para no darte cuenta. Seres como nosotros no merecen la felicidad pero yo... tengo a Kuroko-kun y le hice una promesa.
- ¡¿Y mi madre?! ¡¿Cómo crees que se tomará la noticia?!
- No tiene porque saber. Pensará hasta el último día de su vida que su hijo fué un malagradecido que jamás volvió al hogar.
- ¡No te atrevas!
- Nada puedes hacer.
- Y... - ansioso - ¿si te pido perdón?
- Hazlo con Shintaro en el más allá. Si es que lo ves. Dudo que vayan al mismo lugar.
- ¿Q-qué harás conmigo?
- Algo, que los demás no pueden presenciar.
Un potente golpe en el estómago sacó de combate a Murasakibara que se desplomó cual gigante roca.
- Ay ay ay - Kise que va llegando - Uh~ llegué tarde.
- Idiota - el moreno.
Alex le dió la espalda. Tanto buscaba protegerlo y aún así pudo llegar, Tetsuya es tan importante para su hijo como lo imaginó. ¿Cómo disculparse por lo que hizo? No existen las palabras adecuadas para que su pequeño le acepte de nueva cuenta. Se sobresalta cuando alguien descansa su frente sobre su espalda.
- Jamás, nunca te vayas de esa manera, con esos pensamientos. Eres tan tonta mamá que me haces enojar.
- Ryota...
Ella se giró y le tomó entre sus brazos como siempre quiso hacerlo, la sonrisa de Kise se hizo cada vez más evidente y sus mejillas adquirieron un lindo e inocente color carmín, es casi como si tuviera ocho años.
Una explosión cimbró el edificio, se miraron los unos a los otros confundidos menos Akashi y Kuroko que para nada cambian su semblante. Masaomi escupe un poco más de sangre, apenas y puede respirar.
- Me haré cargo del resto - anunció Seijuro - les pido abandonen rápidamente el lugar.
- ¿Sabes quién viene? - Aomine.
El pelirrojo obvió el comentario.
- Taiga, Alex, Daiki y Ryota necesitan atención médica.
- ¿Y tú padre? - el rubio.
- Kise-kun...
Los zafiros y ojos dorados se encontraron, una petición silenciosa. Akashi necesita espacio para despedirse de tan complicado hombre.
- Está bien pero, ¿volverán cierto? Porque al menos yo los estaré esperando.
- No seas idiota, nosotros también - Kagami que se reincorpora hasta quedar sentado.
- Lo prometo - sonrió Tetsuya sutil.
Los heridos salieron por el pasadizo señalado por el hijo de Masaomi, en la dirección contraria a donde llegaron, dando indicaciones a Alex para que no fueran a perderse. Apenas el grupo se retiró entró otro que rodeó a la pareja en segundos. Una chica castaña se adelantó a los demás y se detuvo a medio metro de Akashi.
- Según las indicaciones de nuestro benefactor destruiremos la mansión. No debe quedar nada que recuerde a Akashi Masaomi.
Para sorpresa de la muchacha, el pelirrojo se inclinó un poco de manera elegante, como lo haría un emperador.
- Gracias por protegerlo en mi lugar.
- ¿Eh? Claro que no.
- Al fin entendí porqué me salvaste aquel día.
- Que descuido de mi parte.
- Todo lo contrario. Eso evitó que hoy hiciera una tontería de la que seguramente me arrepentiría siempre. Si hay gente tan fiel a mi padre aún cuando lo ha perdido todo es porque se trata de un gran hombre. Quiero conocer a ese que siempre mantuvo lejos de mi. ¿Aún puede salvarse?
- Te aseguro que la ha pasado peor. Aunque dudo que su rostro luzca igual...
- Es mejor así. Akashi Masaomi morirá hoy. Él - le contempló con dulzura - Es un amado tío que estuvo encerrado muchos años.
- No cabe duda de que eres su hijo, retorciendo los acontecimientos en tu beneficio. Por mi no hay problema, solo cuida que esta vez no se meta en problemas. Bien muchachos- al grupo - ¡Hora de trabajar! Pero antes...
- ¡Gracias por salvar nuestra vida señor Masaomi! - los invasores al unísono - ¡Con o sin sus órdenes estamos a su servicio hasta la muerte!
La piel de la pareja se enchinó, tal parece que el presiente de la compañía puede postrar a la gente a sus pies sin utilizar la fuerza, sino algo más duradero y convincente como lo son la bondad, agradecimiento, lealtad y esperanza.
Varios hombres y mujeres se repartieron la mansión para echar gasolina e incendiarla, otros se llevaron al jefe rumbo al hospital y Aída se quedó con la pareja. Los ojos escarlata no se apartaban de Hanamiya.
- Si es posible me gustaría enviarle a su ciudad natal. Que lleguen a él recuerdos de la familia que tanto quería.
- Déjalo en mis manos - hubo un instante de silencio - ¿Qué harás con él? - haciendo referencia a Murasakibara.
- No yo, el pueblo.
- Wah, no quisiera estar en el lugar de este desdichado. Será mejor que me vaya, pero ten presente que si tu padre o tu nos necesitan...
- Contamos con muy buenos amigos - sonrió amable.
- Eres muy curioso.
Riko también se fué, llevando consigo al joven de ojos platinados que ahora duerme pacíficamente. Seijuro dió un par de pasos y se detuvo al ser cogido por la mano.
- No importa la atrocidad que tengas en mente, me quedaré a tu lado.
- Es demasiado.
- Lo dije antes. Acepto todo de ti.
- Gracias. Te compensaré, juro que lo haré.
...
Media hora más tarde, en una plaza cercana a la mansión.
La gente corre despavorida por todos lados. La caída de la familia Akashi también significa un cambio radical en la sociedad. ¿Quién es el líder ahora? ¿Qué sucederá con los esclavos? ¿O es que todos lo son?
- Akashi Masaomi...
Emitió su hijo con tono autoritario, con eso y la mención de ese nombre llamó la atención del público que comenzó a reunirse en los alrededores. No pasó mucho tiempo para que le reconocieran e incluso comenzarán a insultarle o amenazarlo por ser vástago de tan despreciable sujeto.
- Akashi Masaomi - repitió - es mi padre, nunca lo escondí y no pretendo hacerlo ahora. Sin embargo, jamás estuve de acuerdo con sus métodos. Intenté convencerle muchas veces pero para ese hombre lo único que importaba era su opinión. Los demás siempre fuimos invisibles para aquel que se creía un rey.
- ¡Es cierto!
- Tarde o temprano llevaría al mundo a su destrucción. Me vi forzado a detenerlo, la mansión no existe y sus bienes serán repartidos. Nadie quiere un nuevo dictador. ¡La esclavitud será ilegal como en el pasado!
La multitud ahogó un grito.
- No será sencillo pero como su hijo, tengo la responsabilidad de mantener esta promesa. Soy consciente de que no puedo borrar los crímenes de mi padre, eso es algo que dejaré a su criterio. Juro que no tomaré represalias pero a cambio espero dejen a mi familia en paz, a mi tío y mi prometido Kuroko Tetsuya. Si necesitan ayuda o consejos financieros estaré disponible, aunque - sonrió - consideren que soy un humano como todos y que a veces querré privacidad.
- ¡¿Es alguna clase de truco?!
- No. En mi sangre corre la bondad de mi madre Shiori pero también parte del demonio que fué Masaomi Akashi. No habrá perdón ni segundas oportunidades para los que atenten contra la paz y abolición de la esclavitud.
- No eres nadie, estás sólo y fácilmente - dijo un sujeto que pronto advirtió una pistola sobre su cien.
- Akashi-chi me tiene para protegerlo.
- ¡Wahhhhh!
El mismo hombre gritó cuando le cogieron del cuello de la camisa y alzaron como si nada un par de gigantes.
- Por Tetsu estoy dispuesto a muchas tonterías.
- Y le debo a este mi vida - Taiga.
Le dejaron ir hasta que su costilla" tropezó accidentalmente" con la rodilla de Alex.
- ¿Qué te digo? Soy una madre sobreprotectora.
Poco a poco fueron llegando los miembros de la resistencia, miles de ellos que fueron llamados por Iduki y Tatsuya en caso de que las cosas fueran mal.
- Así que gobernarán con terror - aseguró pensando que vivía sus momentos finales.
- Mi padre no estaba equivocado del todo. Necesitas poder para proteger aquello que te importa. Pero a diferencia suya no estoy dispuesto a sacrificarme por el sistema. No son niños que no sepan a donde van. Tomen sus decisiones y no culpen a otros por sus fracasos. Seamos compañeros.
- Busquen a sus familias - interrumpió Kuroko - Para Akashi-kun es sencillo destruir. Derrocó al hombre que sembró terror por años, ¿qué impide que no lo haga con ustedes? - la mayoría tragó duro - Si le han escuchado podrán darse cuenta de que no odia al hombre que le dió la vida pero deja el destino de este en manos de otros. Esperando ingenuamente que borre el rencor, para empezar desde cero. Podría usar su muerte como pretexto pero en lugar de eso acepta el veredicto. Existe un ser que lleva a sus hombros toda la ira, una vez no exista no hay razón para verle en su hijo porque es una persona distinta. Alguien capaz de hacer amigos y llegar al corazón de la gente. Un chico murió pero le dió una oportunidad con sus últimas energías, otro salvó a alguien que no le agradaba para no verlo llorar y yo... - le contempló - seré la sombra que vigilará que haga lo correcto, que el poder no lo corrompa, y como tal estoy dispuesto a ser castigado de la misma manera que él, incluso peor si abusa de la confianza que le brindan.
Nadie se movió o respiró siquiera. Palabras, lindas pero al final no cambia su naturaleza. El ambiente se hizo pesado de un segundo al otro hasta que los ladridos de un perro hicieron eco en la plaza. El can venia corriendo a la máxima velocidad que sus patitas pudieron brindarle, y así llegó a la tarima donde sin más se lanzó a su madre que se fué de lleno al piso.
- ¡Ja ja ja ja ja!
Y que comenzó a reír por las cosquillas que Nigou le hacía con la lengua.
- Je je je también te extrañé.
Una vez recuperado, Tetsu se levantó con ayuda de su pareja pero este también cayó, aunque de sentón cuando el perrito replicó la acción en su persona.
- Parece que también le preocupaste.
La mirada de Seijuro se tornó completamente escarlata. Abrazó al pequeño con tal delicadeza que parecía tener a un bebé, bueno para él lo es. ¿Alguien sin alma transmite semejante calidez? ¿Cómo pudo sobrevivir al padre que tuvo? Ciertamente hay mucho más de lo que se puede ver y eso despierta uno de los sentimientos más comunes en el ser humano: Curiosidad. ¿Qué tan lejos puede llegar o qué rumbo tomará el mundo no bajo su mano sino, con su dirección? Claro que de buenas a primeras nadie lo iba a aceptar. El respeto no se regala, se gana.
- ¿Entonces siempre y cuando nadie se meta con los miembros que quedan de los Akashi, podemos hacer lo que sea con este hombre?
- Si.
Vaya serenidad le invade al vender al hombre que le engendró.
- Bueno.
Da igual, le ha dado al pueblo lo que tanto querían.
Akashi tomó a su novio de la mano para retirarse, el perrito volvió con su madre. Kise y compañía también se marcharon. Lo que ocurra en esa plaza no les concierne, es solo un recordatorio de lo que depara a los tiranos cuando no logran entender que los desvalidos siempre serán más.
La boca de Murasakibara se abrió en un silencioso grito pues alguien rápidamente le cortó la lengua e hizo beber ácido. Varias manos le arrancaron los dedos de la diestra, uno a uno después de romperlos. Sus ojos estallaron aún cubiertos al ser agredidos con un cuchillo uno y unas tijeras el otro. Pronto se sumaron a escena martillos, sustancias corrosivas, tenedores, navajas y mil y un utensilios exóticos. La muchedumbre estaba tan exaltada que jamás cayó en cuenta del pelo morado que al poco se volvió rojizo, el que arrancaron de raíz o luego de cercenar una porción de piel. De Atsushi solo quedó una masa irreconocible que un "buen hombre" tiró a la basura poco después.
...
Los muchachos volvieron al escondite.
Taiga suspiró aliviado y estiró los brazos como aquel que vuelve al hogar.
- No me digas que estabas asustado Kagami-chi.
- ¡No seas ridículo!
- Buu siempre eres tan cruel.
- Mocoso llorón, ni que estuvieras tan herido como yo.
- Eso te pasó por imbécil - dijo Aomine.
- ¿Quién pidió tu opinión?
- Agradece que soy bondadoso.
- ¿Y Haizaki-kun?
La pregunta de Kuroko cayó como balde de agua fría a los testigos.
- El nos... - empezó el pelirrojo de cejas curiosas.
- Nos abandonó - Daiki.
- ¿Eh?
- Dijo que éramos un grupo cursi y demasiado escandaloso. Nos ayudó a escapar y como héroe de cuarta se largó al no haber más diversión.
- Ya veo.
No fué una noche sencilla, no la harían peor al admitir que tenían entre sus filas a un traidor.
- ¿Se dan cuenta de algo chicos? - el de ojos ámbar.
- ¿Qué? - el moreno.
- ¡Nos hirieron en el mismo sitio! ¡Es obra del destino! ¡Algo para recordar cuando seamos viejos!
- ¡No llegarás tan lejos con tu estupidez! - Aomine - además en todo caso solo Kagami y tu, Alex se lastimó el brazo, a Tetsu y Akashi les dieron por todos lados. Necesitan descansar.
- Cierto - el hijo de Masaomi - es solo que quiero grabar en la memoria estos momentos.
- ¿Qué quieres decir?
- ¿No te das cuenta Aomine-kun? - el de ojos zafiro - Somos libres.
- ¡Es cierto! - Ryota - ¡Vamos a festejar! ¡Comida y vino para todos!
- Lamento declinar la oferta - el pelirrojo - pero mi sistema digestivo no se ha recuperado de la última vez. No puedo probar alimentos sólidos y menos alcohol.
- ¿Kuroko-chi?
- Seré solidario con Akashi-kun.
- ¿Mamá?
- Tengo sueño, será para otra.
- ¿Kagami-chi, Aomine-chi?
- Estoy molido - al tiempo - ¡Jum! - giraron en diferentes direcciones.
- ¿Nigou? - este se acurrucó en brazos de su madre haciéndose el desentendido - ¿Nadie?
- Lo lamento - Tetsuya - pero tal parece que tienes más energía que todos juntos. Pero mañana podría prepararte algunos hot cakes para compensar. ¿Qué te parece?
- ¡Si! ¡Un desayuno de Kuroko... !
Se desplomó siendo sostenido por Akashi.
- También está cansado pero supongo que quería animar el ambiente.
- Es un buen niño - Alex le cargó - si no hay impedimentos lo secuestraré está noche.
Nadie se opuso así que se lo llevó a su alcoba. Cada quien agarró por su lado a excepción de la pareja y el perrito que ya parecen familia. Una vez en su recámara se trataron las heridas y metieron a la cama. En silencio como dicta la costumbre. Akashi le cubrió con sus extremidades superiores, entregándose a Morfeo casi de inmediato.
...
A medio día.
Alex toma un café cuando los prometidos le encuentran sentada a la mesa. La mirada escarlata se detiene en un vaso con residuos de leche de chocolate.
- ¿Tuvimos invitados?
- La madre de Murasakibara.
- ¿Aún está... ?
- Se marchó de nuevo. Le dije que el muchacho es un héroe, que ayudó en la caída de tu padre pero que inició un viaje para ayudar a otros. Que no tiene intenciones de verla.
- ¿Qué dijo?
- Que iría tras él, estaba decidida a encontrarle así fuera debajo de las piedras. Dejó un mensaje para ti: "Gracias por intentar ayudarlo."
- ¿Cree que esté enterada de lo que ocurrió?
- Una madre siempre sabe. Pero no te guarda rencor. Además es mejor aferrarse a la esperanza aún cuando se sabe perdida. No deberías culparte, no te dió opción. Mientras estuviera vivo buscaría la manera de destruirte.
- Aún así...
- Planeabas recibir la furia de su madre. Eso si hubiera sido cruel porque le habrías arrebatado lo único que le queda.
- Desgraciadamente - el de ojos zafiro - es imposible darle gusto a todos pero tienes gente a la que debes proteger. Tragedias como estas no deben repetirse mientras podamos evitarlo.
- Es cierto - sonrió sutil, con algo de tristeza.
- Bueno pequeño - la mujer a Tetsuya - Si no mal recuerdo hay una promesa culinaria que cumplir - el aludido asintió.
- ¿Necesitas ayuda? - el novio.
- No te preocupes, con estas armas - haciendo énfasis en sus delgados brazos - puedo con esto y más.
- Si pero - advirtió los múltiples moretones - Algo de convivencia en pareja no le sienta mal a nadie, ¿cierto?
El menor asintió ruborizado. Pusieron manos a la obra, poco a poco fueron llegando los demás chicos. Los ojos de la mayoría centraron su atención en Akashi que hace gala de movimientos dignos de un chef de restaurant cinco estrellas, nah mejor ver el lindo trasero de Kuroko que se contonea al batir la mezcla. ¿Por qué lo haría a mano? ¿No encontraría la batidora? Kise se fijó en su madre que le guiñó traviesa. Y supo que era un regalo de su parte. Seijuro obstruyó la panorámica a Daiki y Taiga, accidental o no un volteador se clavó en la mesa.
- ¿Quieren mantequilla en los suyos? - sonrió perversamente.
- ¡Si!
Aceptaron estúpidamente. Bien, la grasa les trapará lentamente las arterias y dejarán de añorar al prometido de otro. Llegado a este punto Kise se pregunta si Akashi no ha caído del todo en cuenta de sus intenciones o si considera que no es de peligro. Lo que no sabe es que este se identifica con él porque también está sincera y profundamente enamorado de Kuroko. Eso si, ni por eso piensa ceder.
El animado grupo se la pasó hablando de tontería y media menos, los de siempre que se limitaron a escuchar. Con tan buena comida, y en gran cantidad todos los consentidos se sintieron satisfechos y se retiraron a dormir. La pareja se dispuso a lavar los trastes, secarlos y guardarlos en el sitio que les corresponde.
- Me gustaría visitar a mi padre en el hospital.
- ¿Puedo acompañarte?
- Sería un honor.
- ¿Tienes idea de a dónde le llevaron?
- Solo hay un sitio que podía salvarle en su condición.
- Es cierto.
...
Hospital Midorima.
El par llegó luego de tomar el autobús. Una vez en el sitio fueron directamente a la recepción para pedir informes.
- Buenas tardes - se presentó el pelirrojo - disculpe quisiera...
Una enfermera despegó el rostro de unos archivos y alzó la mirada solo para brincar ligeramente.
- ¡Jefe! L-lo lamento, no sabía que vendría el día de hoy - se puso en pie lo más rápido que pudo.
«- ¿Jefe? Bueno, es algo que preguntaré más tarde. »
- Si es por el asunto de su tío. Hace hora y media que salió de cirugía, está en terapia media, cuarto privado número dos si gusta hablar con él.
- ¿Está consciente?
- Uh, algo débil pero si.
«- Que sujeto. »
- Gracias.
- P-para lo que se ofrezca Akashi-sama, también a usted Tetsuya-sama.
Este asintió confundido. El par se hizo numerosas preguntas internas durante el trayecto. Hasta que finalmente se encontraron ante esa puerta, la que ahora parece el más grande obstáculo del mundo.
- Solo es tu papá - le tomó la mano.
- Lo sé.
Se adentraron cerrando tras de si.
- No podrías verte más patético - el castaño.
- No estás mejor.
- Saldré de esta, como siempre - sonrió de lado - si que han tardado, les esperaba hace horas.
- Estabas en cirugía.
- Ni eso me detendrá.
- Me da gusto ver que al menos puedes discutir.
- No creas que ser tu tío me tiene tan contento.
- Señor - intervino Tetsuya - ¿le gustaría vivir con nosotros cuando se recupere?
Ambos Akashi le contemplaron estupefactos, aunque lo disimulan bastante bien.
- Vaya Seijuro, te conseguiste a un mocoso muy insolente. Imagino que no quieres un no por respuesta.
- Exactamente. Hay mucho tiempo por recuperar.
- Y testarudo. Te advierto que no soy presa fácil.
- Su reputación le precede.
Una carcajada escapó de labios del mayor.
- Será interesante. Bueno, ahora que Akashi Masaomi ha muerto pueden cobrar la herencia.
- ¿Herencia? - su hijo.
- No pensarás que dejaría todo el trabajo de la familia en manos de algún idiota aprovechado, ¿o si?
- Imaginaba que eras más del tipo que llegaría a los cien años.
- No puedes ir enserio - su vástago se encogió de hombros - Vaya. Hay unos documentos en el tercer cajón a la derecha - señaló un elegante mueble.
Fué Kuroko el que se acercó para buscar los papeles.
- Después tendrán oportunidad para estudiarlos con calma pero quiero dormir así que seré breve. Hay una acogedora casa bastante amplia de dos pisos a nombre de Seijuro.
- ¿Qué?
- Silencio. Esta dispone de lo necesario para habitarla de inmediato.
- ¿Sabías qué... ?
- Cállate, no quiero más interrupciones. El noventa por ciento del capital está invertido en varios negocios, por supuesto no esclavitud. El tres por ciento son esclavos que imagino libres para esta hora y lo demás es el hospital Midorima que se quedará en manos de Seijuro por disposición del muchacho de los Midorima y el orfanato en el que conocí a Kuroko - el aire se le fué por un segundo al mencionado - ahora es una guardería, estancia y lo que se te dé la gana.
Aún postrado en la camilla de un hospital ese sujeto inspira pavor. Es como si hubiese visto en lo más profundo de sus corazones. Seijuro anhela proteger el tesoro de la familia de su mejor amigo. Kuroko curar el corazón de los niños que la han pasado igual de mal que él. Les ha dado también mucho dinero para que puedan vivir tranquilamente, este por fortuna no esta ligado a lo que más detestan y para culminar les ha entregado un sitio solo para ellos y ese perrito inexpresivo.
- Gracias papá.
- Jamás creí escuchar esas palabras. ¿No te das cuenta de todo lo que hice?
- Creo entender porque mamá se enamoró de ti. Imagino que ahora diría que eres un tonto - sonrió.
El gesto le fué contestado por un ceño fruncido. Les dió la espalda y se dispuso a dormir.
- La próxima vez que entren a esta habitación o cualquier otra que esté ocupando pediré que les saquen a patadas.
- No tienes la autoridad - su hijo - me convertiste en el dueño. Pero no te preocupes, únicamente necesitaba saber como estabas. Las visitas podrían sentarte mal así que no pretendo incomodar. Respetaré tu voluntad.
«- Admitelo. No puedes perdonar lo que hice, solo venías a tirar tus culpas. Ahora sabes que tu padre puede valerse por si mismo. Me da gusto saber que te has convertido en un gran hombre, espero que ese niño pueda hacerte feliz. »
Una vez la puerta se cerró se giró para mirar el cielo por la ventana.
- ¿Sabes Shiori? No me opongo a que vengas por mi hoy. Ya no tengo pendientes.
Masaomi llegó a un estado entre la conciencia y el sueño, durante ese periodo le pareció escuchar una melodiosa voz nostálgica y familiar, una risilla traviesa.
- "En verdad eres tonto. Es la oportunidad perfecta para llorar de felicidad y ni ese gusto te das."
- Acabo de notar que me casé con una mujer muy perversa.
"- Ja ja ja ja."
- ¿Te irás?
"- Supongo que llegó el momento... "
El semblante masculino se vió afectado de pronto, un suspiro viajó por el aire hasta perderse en la nada.
- "Un poco más no hará diferencia. Al final aún eres un hombre manipulador."
Si esa Shiori es fruto o no de su imaginación es algo que no tiene manera de comprobar pero hay un acontecimiento sumamente único que espera vivir a su lado: la boda de Seijuro. Cierra los ojos pensativo, es prácticamente seguro que su vástago no le invitará, si lo hiciera realmente tiene algún tipo de desequilibrio mental pero así tenga que ocultarse entre las sombras, no se perderá la sonrisa más cándida que tendrá al unir su destino al del ser amado.
«- Solo espero que Seijuro sea menos práctico que yo. Si bien no pretendía herir a Shiori al gastar en un boda financiada por la esclavitud, no olvidaré su expresión al salir del registro civil. »
...
Algunos días después en la guarida.
Kuroko lleva una pequeña mochila con pocas pertenencias. Los ojos de Kise prácticamente chorrean lágrimas por montones y difícilmente logra articular palabra, sin embargo hace el esfuerzo.
- Kuroko-chi, Akashi-chi, no tienen porqué irse... este lugar...
- Comprendo perfectamente - el de orbes zafiro - pero seamos honestos, la situación no será sencilla. Para ustedes Akashi Masaomi siempre será el hombre cruel y despiadado que les arrebató cosas importantes. Pero... aún es el padre de Akashi-kun, ellos... No, en realidad yo... - mordió sus labios frustrado.
- No estas obligándome a nada - interrumpió su pareja.
- Pero...
- Fué mi decisión darnos una oportunidad, aunque no negaré que fuiste una gran influencia, evitaste que cometiera un error en múltiples ocasiones. De haberte escuchado antes, te hubiese evitado mucho sufrimiento. Lo lamento.
- Akashi-kun...
Se contemplaron con devoción, esa casi imperceptible y que te obliga a observar detalladamente para saber que existe. Taiga carraspeó con intención de arruinar el momento pero los novios simplemente le ignoraron por andar perdidos en el otro, lo único que consiguió fué que Alex y Daiki se burlaran a rienda suelta causando un infantil berrinche que le sentó a la mesa mientras, se tragaba todo lo que hubiese a su alcance.
- Bueno chicos - emitió Tetsuya - esto no es un adiós, les dí la dirección. Son bienvenidos - sus labios se curvaron con dulzura.
- ¡Es una promesa!
Gritó Ryota mientras le sostenía fuertemente de los hombros y le zarandeaba removiendole cual batidora, aturdiéndole. El menor simplemente asintió. Poco después se marcharon rumbo al que, a partir de ahora será su hogar. Planeando enterrar todo aquello que les significó amarguras, plantando la semilla que llenará sus vidas de todo aquello de lo que carecieron.
Media hora más tarde arribaron a una linda y acogedora casa. Dejaron las mochilas en el suelo mientras se disponían a dar un recorrido. No estaba mal, de hecho era demasiado ostentoso para una pareja, no... aún están Nigou que les sigue de cerca y Masaomi. Las pisadas resuenan en el elegante piso de caoba. La cocina, la sala, los dos baños y las habitaciones son perfectos, tanto que da miedo. Es cuando el pelirrojo abre la puerta de la biblioteca que sus pies quedan clavados al piso y retiene todo el oxígeno en los pulmones, de manera inconsciente.
- Eso es...
Susurra para dar algunos pasos, arrodillarse y tomar el objeto entre sus manos, temiendo que fuera una jugarreta de su imaginación, comprobando rápidamente que es tan real como el muchacho que le sonríe al otro lado.
- El balón que te obsequió tu madre - completó el más joven.
- ¿Cómo...? Debió destruirse cuando...
- Tienes la respuesta, ¿cierto?
- Papá...
- Sabe lo importante que es para ti y seguramente posee fuertes recuerdos de esa persona. ¿No te da gusto? Aún hay manera de reconstruir la relación entre ustedes, recuperar a tu familia.
El pelirrojo sintió una punzada en el pecho. Tetsuya le consuela y da ánimos cuando él no tiene a nadie. Este pareció leer sus pensamientos pues se aproximó hasta colocar su mano en el rostro ajeno.
- También soy parte de esto.
Seijuro le cogió por la muñeca y clavó sus rubíes en los orbes del otro.
- Por eso, ansío formalizar lo nuestro, como es debido.
Tal declaración casi hizo caer al pequeño que solo atinó a tragar saliva y soportar el intenso latido de su corazón.
- Kuroko-kun - se arrodilló y le besó la mano - ¿Me harías el honor de convertirte en mi esposo?
Vaya, sin palabras. ¿Se lo ha pedido de nueva cuenta? ¿Por las razones correctas y cuando viven en un mundo libre donde bien podría cambiar de opinión y elegir a otra u otro? Tetsu tiene la impresión de estar capturado por un príncipe, uno sumamente apuesto y atrayente. Sufre de un momentáneo vértigo y le es imposible dejar de temblar, aún así reúne la fuerza y valor necesarios para separar los labios y decir suavemente:
- Nada me haría más feliz.
El mayor se puso en pie, le abrazó por la cintura para finalmente unir sus labios con entrega total.
...
Los días posteriores fueron agotadores por decir lo menos. Entre las incontables visitas de Kise y compañía, donde Daiki y Taiga no dejaban de pelear por una u otra cuestión, la instalación en su nuevo hogar, los detalles de la herencia, el tener la responsabilidad de la guardería y hospital, la reconstrucción de la empresa aunque en otro ámbito, los preparativos para la boda, la recuperación de Masaomi, la convivencia con la gente, las modificaciones al sistema y más, demasiado quizá para una pareja que recién empieza a vivir. Tetsuya se desploma agotado en el lecho, los ojos se le cierran de a poco al parecer de plomo, más aún cuando una cariñosa mano se pasea por su cabello relajandole.
- ¿Estas bien?
- A tu lado siempre.
Esa fué toda la conversación que se dió entre ellos. Sin embargo la mano de Akashi se paseó por el rostro de su pareja, luego por su hombro y brazo para llegar a la mano y rozar el anillo que simboliza el juramento que se han hecho. El corazón se le inflama de alegría, a tal punto que bien podría gritar o hacer miles de tonterías y lo expresa besando la frente de su prometido.
«- Nunca volveré a preocuparte Kuroko-kun... »
¿Qué habrá sido de la otra parte de su personalidad? ¿Será que una vez completada su "venganza" murió con ella? ¿Puede alguien libre de rencor proteger lo que le es preciado?
- ¿Estarás seguro a mi lado? - escapó de sus labios.
- ¿No te has dado cuenta?
- ¿Eh?
- No soy una princesa en desgracia.
- Tienes razón - sonrió.
- Mañana...
- Lo sé.
- ¿Todo bien?
- Creo, aunque me preocupa su reacción.
- Dos contra uno, tenemos ventaja numérica.
- ¿Sabes Kuroko-kun? Creo que soy mala influencia.
- Terrible.
Anunció en un murmullo para luego entregarse al mundo de los sueños.
...
En el hospital Midorima.
La tranquilidad habita el alma de Masaomi. El que le dieran de alta significó liberarse de muchas circunstancias. Que no hubiese señal alguna del par de jóvenes inexpresivos fué tranquilizante. Incluso negó que las enfermeras le ayudaran a llegar a la silla de ruedas. Saldría por su pie así se fracturase la columna en el intento. Recorrió los pasillos cruzandose con un espejo, no se reconoció. No es que sea un monstruo o esté desfigurado pero su constitución es distinta. Sonrió.
«- Los médicos debieron luchar para reconstruir mi cara, para nada soy yo. »
Un nuevo comienzo, tal vez podría viajar a un sitio donde no tuviese que convivir con nadie, le asquea la humanidad. Apenas sale del nosocomio arruga el entrecejo.
- Seijuro, Tetsuya...
Articuló con amargura hostil.
- Irá con nosotros - el más joven.
- ¿Y si me niego?
- Con todo respeto padre, no está en condición de oponerse.
- No estaré así por siempre.
- ¿Podemos dejar de fingir?
- Eso debería decirlo. Es natural que me guardes rencor.
- No te comprendí por mucho tiempo pero me doy cuenta de todo lo que has hecho por el bien de todos. ¿Alguna vez dejarás de ser el mártir de la historia?
- ¡¿Pero qué... ?!
Se abalanzó con intención de propinar un potente golpe en el rostro de su hijo para que por fin le dejase en paz pero antes de lograrlo la pareja le abrazó sinceramente, enterrandose en su pecho.
- Los hombres poderosos, perversos y sobre todo ingenuos merecen y buscan cariño más que ninguna otra persona.
Frase emitida por Seijuro pero bien podría jurar que...
«- Es idéntico a ti Shiori, que alivio. »
...
La convivencia no fué sencilla de inicio. Los viejos hábitos no se borran como si nada. Masaomi daba órdenes a diestra y siniestra, que si esta cortina esto, que la mesa eso, la comida aquello. Estaba a la defensiva sin ser esa su intención. Es como si le fuera imposible bajar las armas, aún con su familia. Sin embargo es algo que poco a poco, gradualmente puede mejorar, más aún que todos tienen la disposición.
- Masaomi-san, debería descansar.
Dice Tetsuya al ver que el aún herido hombre coge algunos manuscritos del librero.
- Me aburro.
- ¿Lo extraña?
- ¿A mi hijo o al trabajo?
Sonrió cínicamente pero se estrelló con los sinceros y analíticos orbes del menor.
- ¿Qué eres chiquillo? - se acercó hasta arrinconarlo contra la pared - Siempre me has llamado la atención. Al principio creí que me recordabas a Shiori, luego a Seijuro pero hay algo más. ¿Qué eres? - repitió.
- Lo que Akashi-kun necesite. La sombra que siempre protegerá a su luz.
- ¿Te parece algo indicado para hacerse a uno mismo? ¿No has aprendido nada de mi situación? Sacrificarse...
- No, no es un sacrificio. Akashi-kun... me dió el coraje que siempre busqué.
Sonrió seguro de si mismo. Masaomi se dió cuenta entonces de que no estaba equivocado al compararle con la reina en el ajedrez: la pieza más mortífera que resguarda al torpe "emperador".
- Das miedo mocoso - admitió abiertamente.
Si uno analiza profundamente quien siempre ha tenido el control de la situación es Kuroko, ¿o no? Masaomi y Akashi no pudieron eliminarse el uno al otro y al final fue quien escribió el "cuento de hadas" que están viviendo. El hombre sospecha también que hay una razón por la cual no hay revueltas populares.
- ¿Acaso te has convertido en... un asesino?
- Soy... lo que Akashi-kun necesite - reafirmó.
- Un...
- Su prometido.
El gesto fué sincero y dulce pero es claro que con el esconde mucho, demasiado. Que gran actuación, autocontrol y templanza, sin duda la reina de la oscuridad.
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Notas finales.
Pus qué les digo? De las dos versiones que tenía terminé por usar la que mantenía a Masaomi con vida, lo sé, es un desgraciado pero tiene mucho por enmendar, además no quiero que Akashi esté "sólo" el día de su boda ;~;. Ah y para los que jamás han leído un fic mío, sip, la Shiori que ve Masaomi es real. Y como seguramente sospechan Kuroko no es tan frágil como podría uno suponer, su papel se verá un poco más adelante (me refiero a la mención del final de capítulo de Masaomi) me parece que esta historia ya casi llega al final, en verdad gracias por su enorme paciencia. Viva el AkaKuro!
