Pareja: SasuHinaNaruSakuSasu (SasuHina, ¿NaruSaku?)
Autora: DarkAmy-chan
Género: Romance/Humor
- pensamientos
- Hablan
- "Recuerdos"
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Los Personajes de Naruto no me pertenecen, son del Maestro Kishimoto
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Esclava Sexual
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Todo estaba silencioso a su paso, más tranquilo de lo habitual. Su caminar se detuvo de pronto, perdiéndose entre las hojas de los arboles, apreciando como eran mecidas por la brisa que comenzaba a correr. Una suave sonrisa se dibujo en sus labios.
Una amiga...
Así era como le miraría siempre esa persona, aquella que durante tanto tiempo a estado en su corazón, abarcando todos sus pensares, por el cual incluso había pactado un trato con el diablo de mirada oscura. Sin percatarse sus ojos se tornaron vidriosos, rodando por sus mejillas pequeñas gotas saladas.
...¿Porque..? ─ Con una de sus manos limpio ese rastro de humedad que había brotado de sus blancas orbes. Por unos segundos observo sus dedos levemente mojados, para luego llevarlos a la altura de su corazón. ─ Porque...después de tanto...
"Mi Nombre es Uzumaki Naruto, y seré el mejor, ya lo verán"
Los recuerdos observando a ese chico de cabellos rubios comenzaron a asaltar sus memorias. Todos esos momentos en que había deseado no existir, cuando creía que el mundo se le venía abajo, la fuerza, el empuje de esa persona le había dado la valentía para continuar.
"Seré tan fuerte como Naruto-kun, no me daré por vencida"
Durante mucho tiempo fue el objeto de su fuerza, fue su razón de vivir, la persona de la cual se había enamorado. Había hecho todo lo posible por acercarse, por no estar más viéndolo desde las sombras, y cuando por fin él reconocía su existencia, es en ese momento en que Hinata se dio cuenta que nunca pasaría de ser más que una buena amiga. Naruto gustaba demasiado de su compañera Sakura, al punto de no ver, de no fijarse en ninguna otra chica.
No. Él no gusta de ella. ─ Sus ojos blanquecinos empapados en lágrimas se posaron en lo alto del cielo, apreciando así la aparición de la primera estrella. Su vista era borrosa por el dolor que expresaba su corazón, pero aun así la veía brillar con intensidad. ─ Él...la ama. Esta enamorado de Sakura-san.
Pero de igual manera, a pesar de ese dolor en su interior, algo le hacía sonreír. Ella deseaba que esa persona que tanto había querido fuera feliz, que su sentimiento fuese correspondido. Percibía, que a pesar de que estaba llorando y su corazón dolía, no fue tanto como esperaba que fuese su rechazo.
Le dolía, si, así era, pero no como creía que sería. Percibía que si lloraba esa noche hasta no poder más, ya mañana podría despertarse lista para dar un paso hacía delante, para mirar a ese chico con otros ojos.
Estaba segura que una parte de ella siempre le querría, pero ya no iba a ser de la misma manera. Ahora se esforzaría para verle como un simple amigo, al cual le ayudaría tanto como él le había ayudado sin darse cuenta.
Mis ojos lloraran hasta que ya no pueda más ─ Abrazando su bolso escolar, sus pasos volvieron a retomar el camino a su hogar. En sus pensares solo estaba la meta de dejar atrás ese sentir que por tanto tiempo estuvo en su interior. ─ Hasta que mi corazón se sienta tranquilo.
...
Un gruñido de irritación, seguido de un golpe en una de las paredes de su dormitorio. Molesto un azabache pateaba las prendas que antes habían sido sacadas de su cuerpo. Hace unos minutos una despampanante trigueña había estado en su habitación, dispuesta a hacer lo que él quisiera, y su estúpida mente y cuerpo no encontraban nada mejor que pensar en esa otra mujer, aquella con la cual había estado compartiendo las noches desde hace ya bastante tiempo. No podía sacársela de sus pensamientos, imposibilitándole responder como debería, al punto de que su propio compañero no despertaba aun cuando esa chica había hecho de todo para incitarle.
¿Qué estaba pasando con él? ¿Por qué no podía quitársela de la mente?
Furioso cogió su celular que estaba sobre el velador que yacía junto a su cama de dos plazas. Estaba dispuesto a llamarla, a descargar su frustración sobre ella, pero la imagen de la Hyuuga junto a su mejor amigo le detuvo.
¿Por qué seguía irritándole? ¿Acaso era algo más que el simple hecho de posesión sobre esa mujer?
El plan siempre era divertirse, torturarla para su propio gozo, seducirla y enamorarla para que se entregase a su persona, ser su primer hombre. Algunas partes de lo pensado si habían ocurrido. Había sido su primer hombre, podía saciarse de ella, poseerla todas las veces que quisiese, divertirse haciéndola caer presa de la vergüenza en donde se le ocurriese, pero ella aún respiraba por el cabeza hueca de su mejor amigo.
¿Cómo podía ser así?. ¿Cómo después de todo lo que le había hecho vivir? ¿Cómo podía encontrar mejor al tonto de Naruto?. Era inconcebible para su persona.
...
Con preocupación la mujer de cabello azulino veía el objeto que yacía entre sus dedos. Mordiendo su labio inferior se cuestionaba si debía llamar a su amo o no. Cada vez que marcaba el número, inmediatamente colgaba.
¿Debía contarle de su plática con Naruto? ¿Acaso tenia derecho de consultarle de su salida la noche anterior? ¿Se encontraría bien? ¿Por qué no había asistido a clases?
Angustiada soltó un suspiro mientras una suave brisa mecía sus cabellos. Se había acostumbrado a estar en la tranquilidad de la azotea, observando desde ese lugar el basto cielo, a los demás alumnos que se dirigían a sus salones.
Por enésima vez marco la opción de esa persona conocida, para cortar justo en el momento en que comenzaba a marcar. Era un caso perdido, y no entendía el porqué de sus nervios.
¿Qué pasaría si le contase? ¿Tendría que cortar el trato? ¿No seria lo mejor, para así no pasar más vergüenzas a manos de ese demonio de ojos negros?
Bajando su rostro recordó por unos segundos la noche anterior, lo sola que se había sentido, como su dolor emergía de su interior en forma de lágrimas en la soledad de su habitación. Le había extrañado, había echado de menos incluso sus torturas para que solo centrase su atención en el.
Había necesitado de su calor, de sus abrazos y besos, aun cuando fuese solo una simple mentira para satisfacerse a si mismo.
¿Esta bien ser un tiempo más egoísta? ─ Apretando el celular contra su corazón, cerro sus ojos recordando al Uchiha ─ No quiero cortar el acuerdo, no aún...
¿Qué haces aquí sola Hinata? ─ Con sorpresa la susodicha se volteo para ver al recién llegado, quien ahora se situaba a su lado, apreciando así el celular que su amiga mantenía sujeto contra si. ─ ¿Extrañas al pedante ese?
Bajando su mirada una vez más, la mujer murmuro que estaba preocupada, temía que algo le hubiese ocurrido.
Che. No seas inocente. Seguro salió anoche, y se quedo con alguna chica hasta esta mañana. ─ Aquel vacío, el mismo que había surgido cuando el moreno le había dicho que saldría, ese mismo le invadió tras esos vocablos de Kiba, incomodándola. Apretando inconscientemente entre sus manos aquel objeto que su amo le había regalado, quiso decirle que no era así, que tal vez había caído enfermo, más nada salió de sus labios.
En su interior algo le indicaba que su mejor amigo podría tener razón, que era imposible defender al morocho con sus antecedentes, con las palabras que indicaban que él iba a terminar encamado con otra mujer.
Aún así... ─ Los vocablos soltados con angustia por la frágil chica de mirada perlada nuevamente fueron cortados, no solo por la voz del castaño, sino porque este le sujeto con fuerza de los brazos, con su mirada puesta en la suya.
Entiende Hinata, Sasuke es un jugador. ─ Sin querer enfrentar la molestia de su compañero, sus ojos blancos se desviaron hacía cualquier parte que no fuera quien estaba frente suyo ─ Él solo juega con las mujeres, hasta que se aburre.
"¿P-Porque quiere h-hacer esto?
Hmph. Pues digamos que estoy aburrido"
Cerrando sus parpados deseaba decirle que ella lo sabía, que no tenían por qué restregárselo siempre que podían. Ella tampoco era una santa después de todo, ya que lo había utilizado para llegar a esa persona, y ahora no quería perderlo porque no quería sentirse sola, no en esos momentos que más necesitaba de sus brazos, de sus palabras, aquellas que la hacían sentir necesaria, útil aunque sea para algo tan frío como el sexo sin amor.
Soy una egoísta, una mala persona... ─ Cerrando con fuerza sus ojos intentaba por todos los medios de no llorar, de no mostrarse más débil. Estaba cansada de que todos le dijesen que hacer, que le mostrasen lo inútil o buena que era, que le pusiesen el cartel que les pareciera conveniente. Pero en el momento en que se disponía a decir algo, a soltar toda la angustia de su interior, un mensaje en la bandeja de entrada le hizo despertar, atrayendo la atención tanto de ella como de su mejor amigo.
Ven a mi departamento ahora, no me hagas esperar
Halcón.
¿Por qué sonríes? Es ese sujeto, ¿verdad? ─ Al no obtener respuesta alguna, el Inuzuka le arrebato el celular de las manos, e ignorando la petición de entregárselo por parte de la persona que quería, leyó el contenido del mensaje, irritándolo. ─ Espero no pienses en ir Hinata, estamos en clases.
El silencio los envolvió por unos momentos, instantes en que la Hyuuga aprovecho para recuperar el regalo que su amo le había dado hace un tiempo, y morder su labio inferior con insistencia mientras apretaba aquello para si.
Y-Yo...lo siento Kiba-kun, pero debo ir a verle. ─ La sorpresa llegaba al nombrado, quien en estado de estupefacción observaba como su amiga se marchaba del lugar, para ir al encuentro del azabache. Apretando sus puños el de los ojos cafés maldijo por bajo.
Has cambiado Hinata, ese sujeto te ha cambiado...─ Soltó al viento con clara molestia.
...
En silencio el menor de los Uchiha observaba el aparato con el cual acababa de mandar un mensaje. Hace unas horas había despertado, metiéndose al baño para su aseo personal, y luego volver a ponerse sus pantalones de pijama. No había tenido deseos de asistir a clases. Tenía muchas cosas en mente, muchos puntos a los cuales había llegado anoche.
Irritado se recostó en su cama, para cubrirse los ojos con uno de sus brazos. Apretando sus dientes medito sobre la idea mas posible, aquella que asalto su mente tras cada camino recorrido, todos esos momentos que había pasado con esa morena de tímida mirada.
No podía negarlo, era una posible opción, por mucho que no le gustase la idea.
Ella esta enamorada del idiota. ─ Un leve momento de silencio le rodeo, el cual su mismas palabras cortaron. ─ Si fuese como creo, estoy jodido.
Sasuke idiota, ¿estas bien?. ¿Deberé ir a verte?
Naruto.
Una mueca de fastidio adorno las facciones del Uchiha tras el mensaje que recién había recibido. Y con dicha irritabilidad impresa en su ser, se dispuso a responderle que no fastidiase, que no se atreviese a venir a su departamento porque estaría ocupado.
Los minutos pasaban y la ansiedad se hacia presente en su interior. Maldiciendo a su esclava porque no llegaba aún, se sentó en su cama para tratar de calmarse. Se sentía como una puta colegiala y eso lo mosqueaba más, al punto de creer con más intensidad que su hipótesis era cada vez más posible. Era exasperante.
En ese momento el sonido de unos suaves golpes en la puerta de su departamento le indicaban el momento de la verdad, de que sus dudas se aclarasen. Al llegar, al abrir se encontró con la chica en cuestión, la cual trataba de recuperar el aire perdido. ¿Había corrido para verle?. Media sonrisa se poso en el rostro del Uchiha.
Llegas tarde. ─ Aún con el alma en un hilo la mujer levanto su rostro, el cual se sumió en vergüenza al ver que su amo estaba solo en pantalones de pijama. Al notar su reacción algo en el interior del chico se remeció. No podía negar que esa manera de ser de ella le divertía, le gustaba. ─ Entra, ¿o prefieres compartir lo que hagamos con los vecinos?
Negando con efusividad la chica entro a ese departamento tan conocido, dando un pequeño saltito de sorpresa al escuchar la puerta cerrarse. Al voltear noto la cercanía que ahora mantenía su amo de ella. Su corazón comenzó a latir con intensidad al notar sus brazos rodeándola, al sentir la calidez de su aliento sobre una de sus mejillas. Pero todas esas sensaciones que estaba experimentando se marchitaron al recordar la noche anterior, de solo pensar que él había compartido su cama con alguien más.
Mordiendo su labio inferior la mujer se deshacía en un mar preguntas, en el anhelo de querer consultar si hasta hace poco otra chica había estado en ese sitio, compartiendo algo más que simples palabras. Pero los vocablos no brotaron de sus labios, porque sabía que no tenía derecho a consultar, porque ambos no eran nada.
La tristeza llegaba a sus blancas orbes, las cuales ahora eran apreciadas por ese morocho de semblante serio. No entendía su cambio de humor, y lo único que pudo suponer era que tenía que ver con su mejor amigo, algo entre su esclava y el idiota. De solo pensarlo la rabia comenzaba a hacerse presente una vez más. Debía cambiar ese ambiente, aquel que solo reforzaba su hipótesis.
¿Por qué no nos divertimos un rato, antes de ir a comprar algo para comer? ─ Manteniendo su mirada puesta en el suelo, la de cabello azulino asintió tras unos momentos de silencio, pero en el instante en que el azabache le tomaba de la mano para guiarla a su habitación, esta detuvo su andar. Sin entender su actuar los pasos del morocho cesaron de igual forma, volteando para notar como se mordía su labio inferior, dudando. Pero cuando iba consultarle por fin que era lo que le ocurría, la boca de la chica sobre la suya detuvo su hablar, sorprendiéndole.
N-No quiero ir allá... ─ Soltó en un susurro la mujer, tras separarse lo suficiente para verle a esos ojos negros que le observaban aún con asombro.
Sin comprender aún, su petición fue aceptada por quien ahora le conducía hacía el sofá de color negro, indicándole que se sentase en su regazo una vez que él tomo asiento.
...
Con una sonrisa en sus labios, y solo llevando una camisa que le llegaba a los muslos, la Hyuuga trasladaba las sabanas que hace unos minutos estaban puestas en la cama del que era su amo, hacia la lavadora que estaba en el baño. Sin que este se enterase de su desagrado porque alguien más hubiese estado ahí, le propuso ayudarle a limpiar todo, ya que contaban con mucho tiempo antes del almuerzo.
Sus pasos eran vistos en mutismo por el azabache, quien acababa de sacar ropas limpias para su dormitorio. A su mente asaltaron las escenas de unos minutos atrás, cuando habían estado en su living teniendo relaciones, rememorando las expresiones de placer de su esclava, sus gemidos, el sabor de su piel y olor. Soltando un gruñido por bajo percibía como el deseo por ella volvía a despertar, provocando que sonriera por bajo antes de seguir el camino que la morena había tomado.
Al llegar y verle inclinada metiendo lo sucio a la lavadora, no pudo contenerse más.
Un respingo seguido de un gemido escapo de los labios de la mujer, al sentir un sutil toque en su intimidad, pero en el momento en que iba a enderezarse, el roce se hizo más intenso, provocando que se afirmase de la maquina que estaba en frente suyo.
Quédate así Hinata. Es una buena vista la que tengo ─ El rubor de la mujer se torno más intenso al escucharle, al sentirle introducir uno de sus dedos a su sexo. ¿Por qué le había hecho caso, y no se había puesto su ropa interior?. Aunque estaba avergonzada por dicha petición, de igual manera había cumplido.
S-Sasu...agh... ─ El calor solo iba en aumento con ahora dos dedos brindándole placer, mandándole descargas eléctricas por cada centímetro de su cuerpo. Aunque claro, el deseo no solo aumentaba en ella, sino también en el azabache que sacaba de sus boxers la clara excitación de la que estaba siendo preso.
Masturbándose el Uchiha siguió de igual manera metiendo y sacando aquellos intrusos del húmedo sexo de su esclava, llenando el lugar de sus respiraciones inconstantes, de sus gruñidos mezclados con gemidos.
Pronto las piernas de la chica comenzaron a flaquear, siendo apreciado por quien ahora le sujetaba con aquella mano con la cual se estaba complaciendo a si mismo. Quería verla llegar al orgasmo, que sus dedos le hicieran tocar el cielo, que su espalda se arquease debido al placer, por lo maravilloso que le hacia sentir.
Voltéate ─ Murmuro este tras percibir que su amante pronto iba a acabar. Al cumplirlo sello con sus labios todo intento de su pareja por formular palabra alguna. Volviendo a meter aquellos en su sexo, se maravillaba con las expresiones que podían reflejarse en su rostro, en esos ojos color blanquecino que ahora solo estaban prendados de necesidad.
Sin mesura se introdujo más adentro, tanto que ella creía desfallecer en cualquier momento por el dolor mesclado con placer. Los movimientos se tornaron tan rápidos, tan implacables, que ni a los besos que ese demonio le estaba dando podía responder. Dentro y fuera, gemidos por doquier, respiraciones intensas, todo se volvía blanco para la mujer que ahora apoyaba su frente en el pecho de su amo, quien sonreía complacido mientras lamia sus dedos, degustando la saciedad de ese ser que trataba de recuperar el aire perdido de sus pulmones.
Es mi turno, Hinata ─ Tras lo escuchado, la chica no tuvo tiempo de reaccionar, solo se vio levantada por unos fortificados brazos, para ser colocada sobre la lavadora sin escapatoria alguna. Al notar lo cercano de sus rostros, sus pómulos se llenaron de color, causando que quien se perdía en sus blancas orbes sonriera ladinamente. ─ Este día solo serás para mí.
...
Actuaba de forma extraña, inclusive la manera en que la miraba se le hacia levemente diferente, como si se sumiera en un mar de pensamientos. Meditaba la mujer de cabellos azulinos mientras observaba a su amante. Ambos se encontraban comprando lo necesario para preparar el almuerzo de ese día, ya que por lo visto no iban a ir siquiera a las clases de la tarde.
Una diminuta sonrisa se dibujo en las facciones de la mujer mientras llevaba una de sus manos a la altura de su corazón. No sabía porque, pero cada vez se le hacia más cómodo estar con esa persona, inclusive sentía muchas veces que parecían una pareja de novios, comprando lo necesario para un día juntos. Sus pómulos se encendieron con violencia ante sus últimos pensamientos. Era extraño, pero se sentía bien de esa forma, a su lado.
Inclusive percibía que el recuerdo de Naruto, junto con sus sentires por este quedaban eclipsados cuando estaba al lado del morocho. Era una sensación extraña para ella, muy cómoda a diferencia del comienzo, cuando le daba miedo y le odiaba por hacerle padecer tanto de una forma u otra.
Sasuke-sama, ¿Por qué no llevamos tomates? ─ Al notar sus ojos negros sobre los suyos, le sonrió abiertamente. Se sentía bien estando a su lado, y aunque fuese de manera egoísta, deseaba seguir de esa manera por un tiempo más. ─ Quiero hacerle onigiris rellenos con estos...
Arrendaremos unas películas, y los comeremos mientras las vemos ─ La sorpresa llegaba a sus facciones ante sus vocablos. Viniéndosele a la mente sus palabras.
"Este día solo serás para mí"
Asintiendo tomo su mano ante la estupefacción de quien ahora le seguía en silencio hacia el pasillo donde se encontraban las verduras, sin poder comprender la alegría que esta profesaba solo por pasar una simple tarde comiendo frente a un televisor. Más de solo verle de esa manera, algo en su interior volvía a removerse. Le gustaba apreciar esa simpleza, esa sonrisa que era solo para él, reforzando aún más su creencia, provocando que se sumiera nuevamente en sus memorias mientras caminaban.
Al llegar el chico se quedo observando como con alegría su amante comenzaba a escoger los que encontraba más jugosos y frescos, provocando que sonriera ladinamente. Era la primera vez que alguien le hacía sentir de esa forma, que le hiciera sonreír por cosas tan simples.
Escoge los mejores, yo iré a buscar las gaseosas. ─ Tras lo dicho el morocho retomo su caminar con las manos en los bolsillos, en búsqueda de dichas botellas para ambos. Su andar fue apreciado por los ojos blanquecinos de la mujer que ahora volvía a retomar su tarea con la recolección de aquellos vegetales.
Mientras terminaba de pesarlos, para próximamente meterlos en el carro que llevaban con todo lo necesario para esa tarde, le era imposible meditar sobre su estado anímico, lo mucho que había variado de esa noche vivida, a como se sentía en ese momento. Era como si estar con esa persona le distrajera de sus problemas, de sus sufrimientos, instalándose solamente una sonrisa en su rostro.
Sus pasos le guiaron junto con sus compras a donde seguro se hallaría su amo. Al llegar su caminar se detuvo. La duda se formo en su rostro al ver como una chica le hablaba al morocho, quien parecía más interesado en escoger una marca de gaseosa a su gusto, que en lo que esta le decía. Más aunque él le ignorase por completo, algo en su pecho no se sentía bien, no le gustaba. No entendía que era, pero ya era tarde para averiguarlo. Sus pies le habían guiado hacia este, para luego ante la sorpresa de la otra mujer, abrazarle por la espalda.
Estaba avergonzada, ni siquiera se atrevía a enfrentar la mirada de su amante, quien se había girado entre sus brazos para verle con diversión. No entendía aún porque había actuado de esa forma, pero si él había dicho que ese día ella iba a ser solo para él, ¿no seria justo que se aplicara para su persona de igual manera?
Sin poder enfrentar aún esa oscura mirada, Hinata murmuro con su rostro sumido en su timidez que había recolectado los mejores tomates, para luego caer en un prolongado mutismo, que termino con una carcajada del azabache que le invitaba con su mano a verle directamente.
Estas celosa ─ No era una pregunta, ella lo sabía. Él se lo estaba afirmando. De solo pensarlo el rubor se instalo en sus mejillas mientras negaba insistentemente.
N-No, yo... ─ Intento modular la chica con su suave tono, pero la voz fría de este corto su intento. Sus blancas orbes se encontraron con unas oscuras, con la molestia que reflejaban.
No te gusto. Estas enamorada del cabeza hueca. Eso ya lo se Hyuuga. ─ Bajando su rostro la chica intento ignorar la falta de calor que expreso al sentir como su amo se apartaba de su agarre, para luego tomar los refrescos que beberían ese día.
Con la vista perdida en como esa persona se alejaba con el carro que ella había estado llevando, en sus pensamientos estaba la idea de lo que estaba expresando. No había sabido como describirlo, porque era tan diferente que con Naruto. Todo lo era, lo que le hacía sentir sea cual sea la situación. Era tan confuso.
Pero lo más extraño de todo, era que nuevamente no había logrado afirmar esos sentimientos por el rubio. Una vez más de su boca prefirió no salir nada. ¿Qué estaba pasando con ella?
...
El silencio había sido su compañía durante todo el trayecto de vuelta al departamento del morocho. Inclusive en esos instantes que se hallaban preparando los onigiris rellenos de tomate, el mutismo era su acompañante. El ambiente era tenso, completamente incomodo para aquella peli azul que observaba de reojo al que era su amo, el cual mantenía el mismo semblante de indiferencia de siempre
L-Lo siento... ─ Pronuncio de pronto la mujer, logrando que quien estaba a su lado dejase lo que estaba haciendo, para posar su oscura mirada en ella. ─ Yo...no quisiera que Sasuke-sama este enfadado conmigo.
El Uchiha no pudo enfrentar más esos ojos blanquecinos llenos de angustia. Cerrando su mirada a la oscuridad volvió su atención al frente por unos segundos. Sabía que era una estupidez molestarse por lo pasado, puesto que él sabia de ante mano los sentimientos de ella para su mejor amigo, pero al sentirla actuar como lo había hecho, algo en su interior se había encendido, creyendo por unos segundos que quizás los sentimientos de esta habían cambiado, que quizás estuviese sintiendo lo mismo que su persona. Menuda estupidez pensó para si. Todo lo proveniente de esa mujer le hacía sentir tan imbécil e inseguro. Era todo un incordio.
Tras un gruñido interno el azabache volvió su atención a la preocupada morena, quien se sonrojo al notar como su amante acortaba la distancia entre ambos en un segundo.
Tendrás que esforzarte para ganarte mi perdón, esclava. ─ Tras lo dicho el hombre se alejó lo suficiente como para que sus miradas se encontrasen, sorprendiéndose al visualizar la sonrisa que esta le regalaba. El calor en su ser volvía a hacerse presente.
¡Si! ─ Articulo la chica antes de volver a su tarea preparando los alimentos, logrando que el Uchiha sonriera ladinamente al escucharle tararear ya más relajada.
Era una mujer extraña, demasiado simple, pero inexplicablemente le agradaba eso.
...
Pronto se hallaban ambos morenos viendo en el living una de las películas que habían bajado de internet. Tras un bostezo la oscura mirada del chico se poso en quien estaba sentada a su lado. No lograba comprender como había terminado viendo una película para niños. Estaba sumamente aburrido, y sin contar que ahora no sabía que hacer al ver como su esclava se encontraba llorando por la muerte del padre del pequeño león, el cual era el protagonista al parecer.
¿Cómo podía derramar lágrimas por un ser inexistente, por un personaje ficticio?
Tras mover su cabeza aún sin poder creerlo, le paso unos pañuelos que estaban cerca, siendo recibidos por la mujer que llegaba a hipear del sufrimiento que profesaba.
Sabes que es solo un dibujo animado, ¿verdad? ─ Murmuro el azabache bastante incomodo ya. Aunque claro, en su expresión no lograba verse ese sentir, ya que seguía reflejando esa común neutralidad. Un asentimiento fue lo que obtuvo como respuesta, seguido de más sollozos silenciosos. ─ ¿Entonces porque sigues llorando?
...Porque es triste...─ Tras lo dicho sus ojos blancos buscaron a aquellos tan diferentes. Los colores subieron a las mejillas de esta al percibir como la distancia de sus rostros era cortada por el morocho.
Pareces una niña. ─ Estaban a solo centímetros de besarse, pero él parecía burlarse de ella con su clásica sonrisa pintada en sus facciones, al notarla abrir y cerrar sus labios inquieta. No había duda de que gustaba de hacerle padecer de esa manera, de jugar con su timidez, y eso la mujer lo sabía, más seguía produciéndole lo mismo sin poder evitarlo. ─ ¿Quieres que te bese?
Las blancas orbes de la Hyuuga mostraron su sorpresa al escucharle. Desviando su mirada por unos segundos dudosa, volvió hacía aquellos ojos negros que le observaban con detenimiento, esperando. Los segundos se hacían eternos al impaciente ojinegro, quien volvía a mostrar su sonrisa de ángel demonio al verla asentir lentamente debido a su vergüenza.
Con lentitud casi tortuosa la distancia fue reducida suavemente, incluso el roce de sus labios era lento, degustando entre lamidas y cortos besos aquella boca color cereza de quien cerraba sus ojos a la oscuridad, dejándose llevar por el calor que ese chico provocaba en su interior.
Siéntate en mi regazo... ─ Articulo el Uchiha de manera ronca tras cortar el roce de sus lenguas. Su petición fue cumplida por la sumisa mujer que gemía por bajo al notar la clara erección de su amo al rozar sus intimidades. Al volver su atención hacia este, sus pómulos se encendieron con más violencia al haber sido descubierta, al percibir esa oscura mirada centrada en su persona, perdiéndose en el deseo que lograba apreciarse en esta. ─ Este día detallare tu cuerpo, lentamente, saboreándolo en su totalidad.
Ahí estaba ese algo extraño, e Hinata lo percibía en sus ojos, en sus acciones. Su corazón se lo indicaba, más no lograba llegar entender que era. Sus pensares fueron echados a un lado al sentir como una de las manos de su amante se posaba sobre su mejilla, al apreciar como su pulgar comenzaba a recorrer sus labios lentamente. El palpitar en su pecho era cada vez más intenso, perdiéndose en aquella mirada oscura que la observaba concentrado en lo que estaba haciendo.
¿S-Sasuke-kun...? ─ Logro llamarle la mujer, intrigada y nerviosa por aquel aura que sentía que emanaba del morocho. ─ ¿...Suce...?
Bésame tú ahora ─ Le tomo unos segundos salir de la estupefacción ante la orden dicha por su amo, por lo que expresaba, pero tras unos segundos asintió quedadamente, para así ir acortando la distancias entre sus rostros y posar sus labios sobre los del contrario.
Mientras compartían ese tímido roce empezado por la morena, con suavidad las manos del Uchiha comenzaron a descender, hasta llegar a aquella retaguardia que tanto le encendía, acercando aún más con estas sus intimidades, sacándole suspiros a ambos, que el calor de sus cuerpos comenzase a propagarse con mayor intensidad.
No lograban percatarse del tiempo transcurrido a su alrededor, de lo mucho que había aumentado el nivel de sus respiraciones, de los movimientos inconscientes de sus caderas, hasta que el aire comenzó a escasear en sus pulmones, y tuvieron que separarse para recuperar el aliento.
El silencio les rodeo de nueva cuenta, instantes que en solo se observaban completamente sumidos en lo que estaban expresando.
Avergonzada la mujer mordió su labio inferior tratando de coger fuerzas, de tomar la iniciativa. Temerosa poso sus pequeñas y delicadas manos en el pecho de quien le veía intrigado, hasta que un ronco gemido involuntario broto de la boca del azabache.
Ella había comenzado a mover mansamente sus caderas, produciendo nuevamente ese delicioso roce entre sus sexos, excitándolos aún más. Apretando sus dientes el Uchiha hecho su cabeza hacia atrás mientras colocaba sus manos sobre las caderas de su amante, para marcar un ritmo entre ambos, descontrolándolos cada vez más.
D-Detente ─ Esa mujer lo iba a volver loco, era lo que pensaba el morocho tras lograr que parasen, que la atención de quien estaba arriba suyo se posase en su rostro. La debilidad mostrada a través de su voz le sorprendió a ambos, causando que desviase su mirar a otra parte, para que su esclava no lograse percatarse más aún de lo que causaba en el. ─ No quieras correr antes de caminar.
Bajando su rostro la Hyuuga trataba de ocultar su frustración, su pena por creer que había hecho mal. Ella pensaba que estaba bien, que ambos habían estado disfrutando de sus movimientos. Sus expresiones estaban siendo apreciadas por el azabache, quien la levanto sujetándola de sus muslos, causando que la mujer enterrase su rostro en su pecho.
Te dije que detallaría tu cuerpo. No estaba mintiendo. ─ Los pómulos de la Hyuuga se encendían de nueva cuenta mientras su mirar reflejaba su asombro ante lo escuchado.
Sus palabras eran literalmente. Se sentía tan avergonzada y eso que aún no había comenzado. Inconscientemente se sujeto de la remera del morocho, el cual sonreía de medio lado al sentir su timidez. Había comprendido lo que deseaba.
Al llegar a su habitación, recostó a la mujer que había mantenido en sus brazos, para luego colocarse sobre ella sin cargarla, con sus manos a cada lado de su rostro.
¿Comenzamos? ─ Hinata creyó haber perdido el aire por unos segundos al apreciar esa sonrisa que su amo le regalaba. Estaba inquieta, como nunca antes.
Con su corazón latiendo a mil por hora la Hyuuga observo como ese morocho de ojos oscuros se hincaba entre sus rodillas, degustando desde esa posición el cuerpo que estaba por poseer, encendiéndolo aún más si eso era posible.
¿Cuándo había deseado tanto a una mujer? ¿Cuándo había sentido esa necesidad de estar a cada momento a su lado, queriendo ser lo único en su mente?
Jamás... ─ Murmuro en sus pensamientos mientras acortaba la distancia entre sus rostros, robándole el sabor de su boca de nueva cuenta.
Mientras se dejaban llevan por el calor que volvía a emanar tras el danzar de sus lenguas, el azabache deslizaba lentamente sus manos por las ropas que cubrían esa piel blanquecina que tanto anhelaba, ahogando entre sus labios los suspiros que emanaban de lo más profundo de su amante. Ella era tan sensible a su toque, al roce de sus dedos contra la piel sensible de su cintura.
¿Qué tantos colores de rojo puede obtener tu rostro? ─ Murmuro íntimamente el azabache tras cortar la intensidad de sus besos. El rosa pálido volvía a posarse en los pómulos de la chica, quien desviaba su mirada nerviosa por esos ojos negros que le observaban con diabólica diversión. ─ ¿Qué pasa si toco, por aquí...?
Cerrando sus ojos por unos segundos, la de los cabellos azulinos se perdió en el toque de esos dedos, en como pasaba con suavidad por sobre su estomago aún cubierto, con una lentitud casi tortuosa, apretando sus labios para contener un gemido que deseaba escapar de su boca, al notar como ahora su mano ahuecaba uno de sus pechos, para acariciarlo luego suavemente.
Tus pechos son mi lugar favorito de tu cuerpo ─ Instintivamente la mujer se arqueo ante sus expertas manos, incitándole a tocarle con más intensidad, disfrutando de las expresiones que le regalaba con cada movimiento.
Hinata hace tiempo había aceptado que le gustaba estar de esta forma con el azabache, que él despertaba en su persona cosas que nunca antes había expresado, inclusive con Naruto. Pero ahora no solo era lo que le hacía sentir en su piel, sino también como mujer. Era por eso que le necesitaba en esos momentos, escucharle decir esas cosas, sentirse deseaba como nunca antes. Después de todo había sido su primer hombre, la primera persona que le había dicho un cumplido sobre su cuerpo. Ella no era como Sakura o esa conocida de su amo, las cuales gustaban del Uchiha, ella era la simple Hyuuga que tartamudeaba por todo, que se avergonzaba por lo más mínimo, y aun así él la quería a ella a su lado, aun cuando fuese solo por sexo, no quitaba el hecho que se sentía bien.
Uchiha Sasuke, quien traía a más de medio instituto a sus pies, buscaba a la insignificante Hyuuga Hinata, y no a las otras hermosas chicas que le rodeaban y babeaban por sus huesos.
Con esos pensares las manos de la mujer se situaron sobre las mejillas del asombrado morocho, el cual se perdía en el brillo que emanaba de las blancas orbes de su amante.
Gracias por estar aquí, por hacerme sentir querida ─ Deseaba decirle, pero simplemente no podía, porque él se daría cuenta de lo ocurrido, y no quería perder ese sentir, no aún. Era egoísta, y deseaba seguir siéndolo al menos por un tiempo más. Fue por eso que solo pudo sonreírle con calidez, antes de levantarse levemente a juntar sus labios, a tratar de besarle como él siempre lo hacía.
Sin cortar el roce de sus lenguas el azabache dejo caer el peso de su cuerpo sobre el la mujer, la cual pasaba sus manos sobre su espalda, sacándole suspiros a ambos.
Al cortar por falta de aire, los besos del Uchiha fueron recorriendo la dulzura de su cuello, procurando dejar marcas que reflejaban que era de su propiedad, que él era su dueño al menos por ahora.
Su piel era deliciosa para su paladar, un manjar del que jamás podría aburrirse. Y la respuesta a su tacto, a su toque mientras ascendía sus manos hacia aquellos montes que devoraba cada vez que podía. Ese estremecimiento que reflejaba su cuerpo era realmente adictivo, tanto como los suspiros que comenzaban a emanar de su boca.
S-Sasuke-kun...─ Logro soltar en un gemido la mujer mientras arqueaba su cuerpo en búsqueda de más, de todo lo que podía ofrecerle ese demonio. Con una sonrisa divertida el susodicho la hizo levantarse levemente, para así sacar de su camino la molesta prenda que esta llevaba arriba de su cintura, quedando solamente en ropa interior y pantalones Al verla de esa manera, quiso emparejar las cosas, sacándose también la prenda que le cubría su parte superior, sacándole un sonrojo a la avergonzada morena, quien mordía su labio inferior, nerviosa.
Sin decir vocablo alguno el Uchiha tomo sus manos, guiándolas por sus pectorales, descendiendo lentamente por sus abdominales, tragándose un gruñido de solo sentir su roce, cerrando sus oscuras orbes al sentir la tensión en su parte baja.
Casi con desesperación busco los labios de su acompañante, soltando un gruñido. Su esclava por cuenta propia había conducido sus dedos más abajo, comenzando a rozar sobre sus ropas su ya erecto miembro, provocando que perdiese la cabeza por unos segundos, deseando desechar todo su plan y hacerla suya inmediatamente, sin más juegos previos. Pero no deseaba eso, lo que quería era dejar huella en su piel, en su interior.
Solo él le iba a provocar esos sentires, solo su persona la iba llevar a la cima del placer lenta y deliciosamente. Uchiha Sasuke seria el único hombre que la haría sentirse mujer en su totalidad.
Has cambiado un poco, esclava ─ La blanquecina mirada de la chica se poso en quien le observaba en silencio, divertido por su descubrimiento. ─ O es que realmente te gusta...
El rojo intenso tomo posesión del rostro de la chica, de solo sentir como su amo rozaba con sus dedos su intimidad por sobre el pantalón, cada vez más intensamente, tan profundamente como esa tela se lo permitía.
Notando como el cuerpo de la mujer respondía a sus movimientos, el azabache se acercó a su oído, notando la tensión que emanaba de esta.
...O es que realmente te gusta como te lo hago ─ Al alejarse lo suficiente para verle a los ojos, la chica desvió su mirada. Era tan obvia la respuesta para esta, que le daba vergüenza sin poder evitarlo. ¿Por qué ese demonio disfrutaba ponerle así de nerviosa, consultarle lo que de antemano sabía? Después de todo muchas veces ya le había dicho aún a pesar de su timidez, había logrado decirle que le gustaba estar de esa manera con él.
S-Sasuke-sama...ya lo sabe ─ Ante lo escuchado con suavidad por parte de la morena, este solo pudo sonreír ladinamente. Era cierto que muchas veces había hecho que se lo dijera, pero jamás podría cansarse de oírlo, mucho menos ahora.
Con dicha mueca impresa en sus facciones, el ojinegro se apartó del calor de su cuerpo, sentándose frente a ella con sus manos apoyadas hacia atrás. Sin comprender la mujer se sentó también sobre la cama, sin despegar su atención de quien tenia enfrente.
¿Por qué no te lo ganas? ─ Al notar con sus blancas orbes que su amo se desabrochaba los pantalones, para bajarlos junto con los boxers un poco, lo suficiente para dejar a la vista su clara erección, desvió por unos instantes su mirada debido a su cortedad, para luego volverse decidida a hacer lo pedido, acortando la distancias entre ambos, situándose a la altura de la hombría del Uchiha que le esperaba orgulloso.
Cada poro de la piel del morocho se tenso al percibir la pequeña mano de su amante envolviendo su pene, al sentir la calidez de su aliento sobre este. Sin poder evitarlo su cabeza cayó hacía atrás, dejándose llevar por el placer que la mujer le estaba dando con su lengua, con la humedad de su boca en su totalidad.
Sus gruñidos eran el reflejo del buen trabajo que su esclava estaba ejerciendo, de lo mucho que estaba disfrutando con cada movimiento de esa mano y esos labios, aún más cuando los dedos de esta comenzaron a jugar con sus testículos también. El placer era intenso, al punto que llevo una de sus manos entre esos cabellos azulinos, para así guiarle, tomando cada vez más intensidad. Estaba tan cerca...
Sin dejar su cometido la Hyuuga disfrutaba de los gruñidos, de los gemidos que su amo daba, indicándole que estaba haciendo una estupenda labor, que ella también podía ser atrevida en ese ámbito, y hacerle delirar como él tantas veces había hecho con su persona.
Apretando sus dientes el Uchiha sentía que pronto llegaría a su límite, que no podría contenerse por más tiempo. Su cuerpo comenzó a impulsarse involuntariamente contra esa deliciosa boca que tantas veces había explorado, moviéndose cada vez más rápido, tan profundo como podía. Adentro y afuera, una y otra vez en una fricción cada vez menos soportable, hasta que su mente se perdía en la neblina de la liberación, llenando esos labios color de rosa de su amante, quien avergonzada recibió todo cuanto podía.
Cuando por fin el morocho lograba recuperar el aliento perdido, poso su atención en aquella que había estado entre sus piernas. Al verla limpiándose lo más que podía, fue imposible no soltar una carcajada, la cual atrajo la atención de la tímida mujer, quien bajaba su rostro ya más limpio. Sus reacciones siempre lograban divertirlo, aún en la situación en la que estaban.
Acercándose el morocho le cogió del mentón invitándola a verle, a perderse por unos segundos en sus oscuros ojos antes de robar sus labios, que sus parpados se cerrasen a la oscuridad nuevamente mientras disfrutaban del contacto de sus lenguas.
Pronto la frágil figura de la chica lentamente era una vez más invitada a recostarse, sobre las colchas de esa cama de dos plazas, siendo su cuerpo recorrido nuevamente por esas grandes manos masculinas, las cuales sutilmente fueron guiadas hacía el broche del corsé color mantequilla, liberando aquellos voluminosos pechos que estaban despiertos solo para su lengua, para su disfrute.
Con sus pómulos encendidos la mujer se perdió en aquellos ojos negros como la noche, los cuales se le habían quedado observando atentamente, al punto de despertar nuevamente su cortedad. Pero en el instante en que por fin parecía haber recuperado el habla, en que se había animado a consultarle que había ocurrido, su cuerpo se tenso al sentir el roce de unos dedos sobre su piel, en medio de busto, antes de notarle acercar su boca para depositar un beso en dicho lugar.
El corazón de la mujer comenzó a latir cada vez más intensamente, sin poder comprender ese acto tan ¿dulce?, lo que estaba causando en su interior.
Antes de que pudiese salir de la estupefacción, dé la impresión de lo que estaba causando en ella, la húmeda lengua de su amo causaba que nuevamente sus blancas orbes se sumiesen en la oscuridad, que su cuerpo se curvase al percibir como uno de sus pezones era devorado por esos expertos labios. La calidez de estos, como le mordía suavemente para luego calmarle con su lengua, la estaba llevando a la desesperación, al anhelo por sentirle en su totalidad.
Era solo él en sus pensares, solo ellos en ese mundo lleno de calor, y se lo demostraba clamando su nombre en cada suspiro, en cada gemido que brotaba de su boca.
Sasuke-sama... ─ Sonriendo de medio lado el nombrado se deleitaba con lo que causaba en ese ser que tanto deseaba, y eso que era solo el comienzo. Con esa mueca impresa en sus facciones el morocho comenzó a descender desde entre sus pechos, deleitándose con la fragancia que solo desprendía su cuerpo, disfrutando de la tensión que emanaba solo con percibir su aliento en dicho lugar.
Mientras besaba cada parte de piel al descubierto, sus dedos agiles comenzaron a desabrochar la prenda que le impedía ver las pantaletas que estaba usando ese día. A medida que lograba apartarla de su camino, su lengua y labios iban avanzando, recorriéndole cuanto podían, hasta que por fin se hallaban frente a esa deliciosa intimidad, la cual se hallaba húmeda esperando a por el.
Como pudo logro sacar todo lo que restaba, y con parsimonia nuevamente se situaba junto a la avergonzada ojiblanca, perdiéndose por unos segundos en esa dulce mirada que le observaba con timidez, para luego dirigir una de sus manos por su vientre plano, dando roces en ese lugar, los cuales causaban que su esclava se tensase levemente, que se avergonzase en extremo por verse tan expuesta.
Tu piel es muy suave. ─ Tragando saliva la chica desvió su rostro sumido en la vergüenza, provocando el disfrute de quien estaba a su lado, el cual sin despegar su oscura mirada de la de su acompañante, prosiguió con su tarea de verle estremecerse ante su toque, de como cada vez iba más abajo, al punto de que la punta de sus dedos rozasen el comienzo de sus pequeñas bragas color mantequilla. ─ No contengas tus gemidos, o te castigare.
Tras lo dicho aquellos intrusos se introdujeron en esa zona prohibida, encontrando como siempre, enseguida ese lugar que provocaba que ella se arqueara, que inconscientemente abriera más sus piernas para darle mejor acceso.
La mente de Hinata estaba perdida en el placer, en el limbo de emociones que solo su amo le provocaba, en como entraban y salían esos dedos de quien se deleitaba con sus expresiones, con los incontables gemidos que brotaban de sus labios, los cuales eran silenciados por los de su amo, quien se había inclinado cerrando las distancias entre ambos, perdiéndose en el aliento del contrario.
Mírame, no dejes de verme cuando llegues al orgasmo ─ Con sus mejillas prendadas de su timidez, del sudor que emanaba de su ser, la mujer cumplió el mandato, detallando entre suspiros la perfección en el rostro de su amo, en esos ojos negros que normalmente reflejaban vacío, ahora mostraban lujuria, el deseo como cada vez que estaban juntos.
Los movimientos del Uchiha cada vez tomaron más intensidad, logrando que las piernas de su esclava se moviesen sin poder controlarlo. Era demasiado calor, tanto que estaba perdiendo la conciencia con cada embestida de esos intrusos, hasta que el calor se propago en su interior, brotando por su intimidad, mojando a aquellos que le habían estado masturbando, provocando que su amo sonriera complacido al notarla tratando de recuperar su aliento.
Delicioso ─ La ronca voz del morocho atrajo la atención de la acalorada Hyuuga, la cual se ruborizaba al ver como este lamia sus dedos, degustando de lo que ella le había ofrecido. Sin poder sostenerle la mirada por más tiempo, la chica desvió su rostro mientras mordía su labio. Era tan vergonzoso, no importaba cuantas veces lo había hecho ya, siempre le causaba lo mismo. ─ ¿Lista para el plato fuerte? ─ La sorpresa se instalaba en sus facciones al sentirle encima, al notar la cercanía de sus caras. ─ Yo ya deseo estar dentro de ti.
...
Perdido en sus pensamientos el Uchiha se encontraba con la vista puesta en la nada. Por mucho que se encontraba agotado después de haber estado una vez más con su esclava, los recuerdos, los momentos vividos a su lado seguían asaltando sus memorias, imposibilitándole descansar como era debido, meditando sobre sus sentimientos.
No era solo sexo. Por mucho que no le agradaba la idea, estaba seguro que su manera de verle había cambiado, que la quería a su lado a todo momento.
Su dulzura, todas esas sonrisas, todas sus miradas, sean angustiadas o llenas de felicidad, solo las deseaba para su persona y para nadie más. Pero la sombra de ese sentimiento de ella por su mejor amigo le carcomía por dentro, le provocaba innumerables emociones, de las cuales la rabia y el orgullo herido predominaban.
Al notarla acomodándose más cerca de su calor, su oscura mirada se poso en su rostro, en esas facciones delicadas que solo le pertenecían a ella. ¿Por qué justo tenia que caer por alguien que no lo ve de la misma manera? ¿Podría ser un castigo, que el karma en verdad existiera?
¿Por qué tenias que gustarme, si eras tú quien debías caer por mi? ─ Pensó para si mientras la atraía más a su cuerpo, enterrando su cara en esos cabellos azulinos, aspirando esa fragancia a lavanda que le enloquecía. ─ Me gustas Hinata, y no quiero que te vayas...
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Fin Chapter 26:-
Notas Dark: Holas a mis amados lectores. Espero hayan tenido unas felices fiestas, que lo hayan pasado excelente junto a sus seres queridos.
No saben como me costó sacar este capitulo adelante. Tenía las ideas y todo, pero deseaba que el lemon del final fuese un poco diferente, demostrando el cambio de sentimientos del Uchiha. Espero haya resultado, que si no...Lanzare mi carta de renuncia. (Nah, eso jamás. No podría dejarlos, los quiero demasiado).
En DA (deviantart) hice un premio nombrando a todos los que dieron en el blanco de quien se daba cuanta antes de sus sentimientos. Espero les guste n.n
Tsuki Neko: Holis, tanto tiempo sin leerte. Espero estés muy bien, se te extraña en el Fc. Espero nos pases a ver aunque sea un ratito. ¿ Feel My Soul? No, lamentablemente no se esta traduciendo, yo lo leo con el traductor google, y se entiende bastante. Si no te sirve el mozilla para leerlo con este, usa el chrome. Besitos
Guest: Hola, y gracias por leer mi fic. Siento decepcionarte, pero en mis fics jamás Naruto mostrara algo más que amistad por Hinata. No me gusta el NaruHina, y siento ser tan sincera, pero prefiero cortarme las manos antes que escribir algo de esa pareja. Espero no te moleste mi sinceridad.
MeeL: Hi! Me alegra que te guste mi fic. ¿Doujinshi? Iban a hacerlo, pero las personas que dijeron que lo harían, desaparecieron, y pues...quedo en nada. Así que por ahora no esta. Si alguien se ofrece, seré la primera en avisarles. Kisses
Dollisapi Do Tao: Gracias por tus lindas palabras como siempre.
Como siempre, ignoren mis faltas, porque mi beta anda desaparecida aún jejeje.
Besitos a todos, y nos estamos leyendo en el siguiente capitulo.
DarkAmy-chan
