Capitulo 26: Sin verte
Ni Shugo Chara ni sus personajes me pertenecen, sino a Peach Pit.
"pensamientos"
- Diálogos –
Amu PoV
*Narración dentro de Amu PoV*
"Conozcámonos" decía en aquel mensaje, la pelirosa al leerlo sintió como su corazón empezó a latir mas fuerte, después de tantas veces sugerir encontrarse en algún lado, después de tantas conversaciones entabladas en un trozo de papel, después de haber "olvidado" lo que había pasado ya hace semanas, al fin el chico misterioso había propuesto conocerse o hacerse visible ante sus ojos, pues él bien sabia quien era ella; mas sin embargo, la chica dudaba en contestar, sus dedos se aferraron a la pluma que sostenía, y en su garganta sintió un nudo, entonces, en ese justo momento tenia que volver a su mente aquella mirada zafiro, suspiro hondo y dejo la pluma y el papel en la mesa, decidió tomarse las cosas con calma y pensó en contestar después, tal vez mañana.
…
…
- ¿De verdad piensas "conocerla"? – preguntaba dudosa la pelinegra, mas no obtenía respuesta, - ¿No dijiste que no querías presionarla a nada? – El chico seguía en silencio - ¿Qué es lo que planeas Ikuto? – parecía un interrogatorio policíaco.
- Tsk – fue lo único que salio de los labios del peliazul.
- Bueno, si abriste la boca para contarme esto, de perdida cuéntame completo, así podré ver si te ayudo, te apoyo o que – decía la pelinegra.
- Yuriko… - paro el sermón de la chica – No debí de habérselo propuesto – dijo arrepentido.
- ¡Obvio! Después de todo lo que paso, te desapareces y ¡¿resulta que eres el que la acosa por papelitos? – regañaba al peliazul.
- Me apresure… pero es que… - se notaba preocupado
- ¿Querías verla? – Pregunto casi segura de la respuesta – ¿No podías soportar un minuto más sin ella? – siguió echándole leña al fuego, el peliazul se levanto de su lugar y simplemente giro su mirada hacia otro lado, el que calla otorga aplicó la pelinegra – No pensé que te gustara tanto así – agrego.
- Es que no sabes… - decía casi con desespero el chico – estar con ella es como una droga, te hace sentir bien, relajado y hasta feliz, pero siempre quieres mas… - comenzaba a sincerarse el peliazul – pero querer mas… - se detuvo.
- Te da miedo… - completo su frase – Si, se como te sientes – agrego desanimada. Hubo unos minutos de silencio, el peliazul regreso a su lugar, la silla de al lado, y la pelinegra nuevamente pregunto - ¿Y no te ha contestado? –
- Pues no, hoy veré si contesta, a ver en que queda todo… - contesto el peliazul.
Los chicos terminaron de almorzar y se prepararon para la siguiente clase.
- Hinamori – Saludo a la pelirosa al topársela en los pasillos de la escuela.
- T-Tadase – La tomo por sorpresa – Hola, disculpa, no pensé encontrarte por aquí – decía la distraída pelirosa, pero es que aquel mensaje que había recibido le ponía los nervios de punta.
- Tampoco contaba con encontrarte por aquí, pero ya que te vi, pues te salude – decía el rubio con aquella sonrisa.
- Bueno, ¿y tienes algo que hacer? – se atrevió a preguntar la pelirosa.
- No, de hecho voy saliendo de la última clase, iba a la biblioteca por unos libros – contesto el rubio.
- Oh, bueno si estas ocupado… en otra ocasión será – decía la pelirosa un tanto desanimada.
- Bueno no es que sea un asunto urgente, me puedes acompañar por ellos y los leo después – decía gentil el rubio, de inmediato se dibujo una sonrisa en el rostro de la chica.
- ¿De verdad? Que bien, queda bastante tiempo para que Yaya y Yuriko salgan de sus clases, y sinceramente no tengo ánimos de estar sola, disculpa que te robe tu tiempo – dijo sincera, además de que era una buena excusa para conocer un poco mejor al chico, aunque algunos detalles no encajaban del todo, se tenia que asegurar de que no fuera él el de los mensajes. Se dirigieron a la biblioteca, el rubio tomo los libros que necesitaba y los metió en su mochila, salieron del lugar y…
- ¿Podemos llegar antes al edificio de música? – Pregunto un tanto apenado – Avisare a mi hermano que talvez llegue un poco tarde – sonrió para la chica, la cual se sonrojo un poco ante aquello y solo asintió mientras lo seguía, cuando llegaron ahí, ella prefirió esperar ahí fuera, mientras que él prometió regresar lo mas rápido posible, como todo caballero no le gustaba hacer esperar a una mujer.
Desde el salón de clase, en su habitual asiento el peliazul miraba por la ventana, como siempre sin poner mucha atención en la clase, y entonces pudo notar aquella cabellera rosada, parada justo enfrente de su edificio, abrió los ojos en señal de sorpresa y toda su atención se poso sobre la chica, ¿acaso lo estaba buscando a él? No, no parecía estar buscando a alguien, más bien parecía estar esperando algo, o alguien…
- Tsukiyomi – lo llamo el profesor, pero estaba tan atento a la chica que no escuchaba – Joven Tsukiyomi – volvió a llamar el sensei, ahora con molestia, pues además de que estaba distraído en clase, se la interrumpía; la pelinegra de inmediato jalo su brazo para hacerlo reaccionar, el chico la miro y ella le señalo al profesor. – Le llaman en la puerta – dijo molesto el profesor al captar la atención del peliazul. Él chico se levanto extrañado de su asiento y se dirigió a la puerta, salio y se encontró con su rubio hermano, suspiro en señal de desanimo, quien sabe quien se esperaba que lo buscara.
- Disculpa que te saque de clase, pero es que vengo a avisarte que talvez llegue un poco tarde a casa – decía preocupado el rubio.
- ¿Por qué no me enviaste un mensaje al celular? – pregunto ansioso por regresar a ver a la pelirosa, tan siquiera solo por la ventana.
- Je je – rió nervioso – se me acabo el saldo – rasco su cabeza.
- Mmmh – se quejo el peliazul – cuando salga recargare tu saldo, espero que lo hagas rendir – sinceramente no sabia en que se gastaba el saldo tan rápido – Por cierto, ¿harás tarea? O ¿Por qué llegaras tarde? ¿Te esperamos para cenar? – pregunto curioso.
- Eh… pues no, no iré a hacer tarea, acompañare a una amiga y no creo que me tarde tanto como para no llegar a cenar, ahí estaré – contestaba a su hermano.
- Una amiga ¿eh? – Sonrió de lado el peliazul, nunca escucho a su hermano hablar de amigas que no fueran la castaña de siempre – Esta bien, nos vemos en la casa – se despidió para volver a entrar al aula.
Regreso a su lugar, y para su fortuna la chica aun seguía ahí esperando, observaba con detenimiento cada movimiento que ella hacia, la pelinegra solo veía a su mejor amigo embobado con la chica y no hacia mas que sonreír sin que nadie se diera cuenta. De pronto el peliazul sintió celos, el rostro de la chica se ilumino de repente y dejo salir una gran sonrisa y no fue mas que para otro chico, al poner atención se quedo atónito, su rubio hermano era el que acompañaba a la pelirosa, se fueron caminando juntos, sintió hervir su sangre, y recordó ocasiones anteriores donde los había "descubierto" juntos, entonces se torno molesto y aparto su mirada de la ventana, en ese momento estuvo mas seguro que nunca de decirle a la chica que había sido él el responsable de los mensajes. La pelinegra al notar aquella molestia del chico, giro su mirada hacia fuera y alcanzo a ver como la pelirosa se iba con el hermano de su mejor amigo.
- ¿y a donde te gustaría ir? – pregunto cortés el rubio.
- ¿Te apetece un café? – sugirió la pelirosa.
- Pues, no me gusta mucho el café, pero vamos, yo pediré un te – acepto la idea, gentil, pero dejo en claro que no le gustaba el café. "Un punto menos, a mi me encanta el café" pensó la chica. Se dirigieron a una pequeña cafetería que se encontraba a media cuadra de la universidad. Al llegar ocuparon una mesa cerca de una ventana, como de costumbre ella pidió un café latte, el rubio que la acompañaba pidió un te de hierbas.
- ¿Les gustaría acompañar sus bebidas con nuestros nuevos panecillos de zarzamora? Aquí mismo los hacemos – decía amable la mesera, tenía que mencionar la promoción del día.
- ¿Te gustaría uno Tadase? – pregunto la pelirosa.
- No, gracias, así estoy bien – sonrió gentil. La pelirosa no podía evitar comparar toda aquella situación con una que ya había vivido antes, y no precisamente con el rubio. Suspiro hondo.
- A mi si, tráigame uno por favor – solicito a la chica que los atendía, la cual sonrió y se alejo para llevar su orden. – Y… ¿siempre eres así de serio? – pregunto la pelirosa al sentirse asfixiada por aquel silencio que los envolvía.
- Je je – rió un poco el rubio – Pues, si, creo, pero pienso que es porque no nos conocemos mucho y no se que temas tocar – dijo sincero, a la pelirosa no le gusto tanto el comentario o excusa.
- Bueno, pues nos podemos conocer – sonrió amable, tenia que hacer un intento por mas incomodo que le resultara estar a solas con él, pues siempre que lo veía había alguien mas que apaciguaba aquel sentimiento, "Me equivoque con Tadase…" pensó la chica "No me gusta, solo se me hace lindo" concluyó.
- Tienes razón – sonrió calidamente el rubio, pero esta arma ya no funcionaba con ella, le pareció de lo mas normal ahora que lo notaba bien - ¿Qué te gustaría saber de mi? – pregunto curioso. "No mucho" pensó pesimista la pelirosa.
- Pues… ¿Qué es lo que te gusta? – "tengo que intentar, tengo que intentar" se repitió a si misma una y otra vez.
- Lo que me gusta…. Mmmh ¿En cuanto a que? – pensó un poco el rubio.
- Pues por ejemplo… Mmmh, Ya se que no te gusta el café – sonrió la pelirosa. El rubio sonrió y comenzó a hablar.
- Pues me gusta… en cuanto a sabores o comidas, no me gustan los sabores amargos o agrios, me gusta la vainilla, lo dulce, cualquier tipo de te mientras no sea amargo… - y el chico siguió hablando, al cabo de unos minutos la pelirosa se había arrepentido de haber hecho una pregunta con respuestas tan extensas. – y eso es lo que me gusta, demasiadas cosas je je – el rubio se percato de que había estado hablando únicamente de el mismo, y pregunto – ¿Y a ti que te gusta? –
- Pues… me gusta el chocolate, los animales, el arte, mi familia, ser feliz y… ¿Qué mas? – rápida, concreta y sobre todo corta con sus respuestas, el rubio se rasco la cabeza en señal de que no tenia nada mas que preguntar. – Bueno, ¿hay alguien que te guste? – se adelanto a preguntar. El rubio se sonrojo ante la pregunta, había sido demasiado directa.
- Pues… este… - no sabía si podría confiar en ella, pero definitivamente no hablaba de estas cosas con nadie – Si, hay alguien que me gusta – aprovecho la oportunidad para hacerlo. La pelirosa no se espero esa respuesta, y por más que quiso preguntar de quien se trataba no se animo a hacerlo, se encontraba debatiendo consigo misma cuando el rubio pregunto también – ¿y tú tienes a alguien? – con vergüenza, pero lo hizo.
- Pues – la pelirosa dejo su debate aun lado – No lo se – dijo confundida.
- ¿Cómo es eso? – pregunto aun mas confundido el rubio.
- Creí que me gustaba alguien – contesto la pelirosa – Pero ahora… ya no se, ¿te puede gustar una persona que no conoces? – pregunto casi pidiendo ayuda para poder entenderse a ella misma. El rubio no entendía bien el tema, pero trato de ayudar.
- Mmmh, digamos que te gusta el tipo que esta en aquella esquina – señalo por la ventana. La pelirosa lo miro.
- No, ni siquiera lo conozco – negó con la cabeza.
- Pues ahí esta tu respuesta – sonrió el rubio.
- No me refería a ese tipo de "conocer" – decía la pelirosa.
- ¿Entonces? – pregunto confundido.
- Digamos que alguien te manda mensajes casi todos los días, tienen muchas en común, y disfrutan de "hablar" uno con el otro, ella sabe quien eres, pero tu no sabes quien es ella – expuso la situación. El rubio la miro.
- Eso si esta difícil… ¿Por qué no se han conocido aun? – pregunto curioso.
- Pues digamos, que la otra persona prefiere mantener el misterio, ¡pero a mi me esta volviendo loca! – exploto, cuando se imagino contarle estas cosas al rubio.
- Pues parece que si te gusta – rió el rubio – si no, no te sintieras así ¿no lo crees? – agrego, la pelirosa lo miro con una expresión en su rostro que casi decía "¡Claro! ¡Tienes razón!", pero prefirió callar y solo sonrió. – Por lo menos sabes que le gustas –
- ¿Por qué lo dices? – pregunto la pelirosa.
- Si no le gustaras, dudo que te haya contactado en primer lugar – contesto el rubio – En cambio yo… la persona que me gusta ni siquiera lo nota – rió nervioso y rasco su cabeza.
- Pues deberías de decírselo algún día, no vaya a ser que te la ganen – rió la pelirosa, y así continuaron hablando, la incomodidad se marcho y descubrió que por el rubio no sentía nada mas que una gran amistad. Los minutos pasaron y pasaron.
- ¡Dios, ve la hora! – Dijo sorprendida la pelirosa – Yaya y Yuriko ya han de estar en casa – agrego.
- No me había fijado que había pasado tanto tiempo – decía el rubio – creo que será mejor que nos vayamos – mientras se levantaba de la mesa y se dirigía a la caja. La chica se levanto a seguirlo, pero cuando llego a la caja – Vámonos Hinamori – dijo el chico.
- Pero tengo que pagar – decía mientras lo veía avanzar a la puerta.
- No te preocupes, ya lo pague – sonrió el rubio.
- Pero Tadase… que vergüenza – decía la pelirosa.
- No te preocupes, esta vez yo invito – sonrió nuevamente, la chica lo siguió fuera del lugar y le dio las gracias. – Te acompaño – dijo mientras caminaba hacia el rumbo de la casa de la chica.
- Gracias – sonrió la pelirosa y siguieron platicando de todo un poco hasta llegar al edificio donde ella vivía.
- Bueno, aquí te dejo, gracias por la tarde – se despedía el rubio. La pelirosa asintió.
- Gracias a ti, por todo – agradeció nuevamente la chica, y lo vio como se marchaba para después entrar al edificio y dirigirse a su departamento.
La pelirosa se sentó sobre el sofá, y vio el papel y la pluma en la mesa frente a ella "Pues conozcámonos, ¿Qué puede pasar?" pensó y escribió su respuesta, cuando llegara Yoru la colocaría en su collar.
…
…
Llegando a su casa, el rubio se encontró con un Ikuto de mal humor.
- Ya llegue – anuncio su llegada.
- ¿Es cierto que saliste con una amiga? – decía curiosa la rubia, hermana de aquellos dos.
- Si, ¿Ikuto te fue con el chisme? – contesto mientras reía.
- Si, yo se lo dije – contesto serio el peliazul - ¿Te la pasaste bien? – pregunto nuevamente, era obvio que se encontraba de mal humor. El rubio miro extrañado a su hermano, que estuviera de mal humor era raro.
- Si, me la pase bien – contesto el chico – Pero ¿a ti que te hicieron? – pregunto curioso.
- Quien sabe, tiene desde que llego así… - dijo la rubia – y no quiere decirme porque – enchueco la boca.
- No tengo nada – contesto el peliazul mientras se sentaba en el sillón - ¿Ya esta lista la cena? – pregunto serio otra vez.
- Si, recuerda que estábamos esperando a Tadase – decía la rubia mientras se dirigía a la cocina.
- Gracias por esperarme, y disculpen, el tiempo se paso volando sin darme cuenta – rascaba su cabeza. Eso molesto mas al peliazul, todavía tenia que restregárselo en la cara, no hizo más que apretar los dientes.
Los chicos se sentaron a la mesa y cenaron como siempre, y así el día termino.
Y aquí esta el capitulo 26!
Las cosas con Tadase ya se aclararon :O! ¿Qué pasara después? Se "conocerán" finalmente?
Léanlo en el próximo capitulo :3!
Muchas gracias por agregar este fic a sus alertas y a sus favoritos n.n!
Muchas mas gracias por sus reviews a: LuNaR19, Sheila Sevigne Sakurai, LIRIO-CHAN, Harini Chan y a mayu-chan.
Un beso enorme para todas *3*!
Nos leemos en el próximo capi! :D!
Les advierto que lo hare mas lardo xD!
Bye :3!
