"Nada es imposible Booth, solo guarda la calma y recuerda que los números no son más que un montón de pequeños seres problemáticos que siempre te darán una respuesta, nada que temer grandote.

Suerte con tu examen, Brennan."

Booth doblo nuevamente la pequeña nota y se la guardo en el chaleco de su traje.

Aquello era lo último que había conservado de Brennan. Lo único que se había salvado de su ira, y todo porque estaba en medio de las hojas de su libro de matemáticas de secundaria.

¿Qué se suponía que hacia ahí? ¿Por qué perseguía su pasado?

Booth dejo salir un suspiro y se dejo caer en su mullida cama de hotel. Sus ojos se quedaron mirando el pálido techo de su habitación mientras sus dedos se deslizaban entre su chaqueta y rosaban el papel de la nota.

Claro, claro que sabía que estaba haciendo. Tenía que saber la verdad de boca de ella y dejar de preguntarse de una buena vez por todas por que se había largado así.

Pero entonces, el sonido de su celular le hizo incorporarse.

Una media sonrisa se escapo de sus labios al ver el identificador.

-Booth.

-Te matare cuando pongas un pie en D.C ¿Me oyes Seeley Booth?

-Hola Ange….

-Nada de "Hola Ange" Booth…. ¿Qué estas pensando?

Booth restregó sus ojos con la palma de su mano y se sentó en el borde de la cama. ¿Cómo no había previsto esa llamada?

-Ange… todo estará bien, tan solo vengo para hacer unas preguntas por el caso del asesino del manglar….

-¿Me crees boba Booth? ¡Cam me lo ha contado todo!

-¿Cam? Le dije que….

-Regresa inmediatamente Booth. No tienes nada que hacer allá cariño.

-No puedo creer que tú, la mujer que más cree en el destino, me digas que regrese cuando tengo la oportunidad de saberlo todo.

La línea se quedo en silencio. Booth no supo de cómo, pero las palabras simplemente emergieron de sus labios. Booth cerró los ojos con fuerza y odio esa extraña habilidad que tenia Ángela de hacerle hablar tan fácilmente.

-Sí creo en el destino…. pero no veo por qué escarbar en algo que ya fue Booth. ¿O que estas pensando? ¿Recuperar el amor de tu adolescencia?

-No seas ridícula Ange. He venido a preguntar por el caso y de paso confrontarla. Tú más que nadie sabes que merezco saber por qué demonios se fue de esa forma.

Por un momento, la única respuesta que obtuvo Booth de su amiga fue el suave respirar del oxigeno al exhalar.

-Booth, por favor vuelve con el corazón en una sola pieza, eso es lo único que te pido. Por favor. Y si algo pasa, no dudes en que te diré "te lo dije", que no te quepa la menor duda.

-Jamás lo he dudado.

-Bueno…. ¿Y crees que después de estos años obsederá a hablar contigo así no más?

-¿Ahora estas interesa?

-¿Me aras rogar o qué?

-Bueno, no le quedara de otra que hablar conmigo.

-¿Qué la secuestraras o qué?

-Esa idea no está mal. Ya me tengo que ir Ange. Por cierto, dile a Camille que gracias.

-Booth, no le quedo de otra. La puse entre la espada y la pared.

-Ya…. nos vemos Ange.

-Eso, ¡huye de mi cobarde!

-Estás loca. Adiós.

Al colgar el teléfono, Booth se puso de pie decidido. Fue al baño y se lavo la cara, quedándose un largo tiempo mirándose al espejo.

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Instituto de ciencias Hanover, Los Ángeles.

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Una mujer de silueta hermosa se inclinaba sobre su cuaderno mientras resolvía una difícil ecuación sobre el papel. Su cabello rojizo le caía a ambos lados de su rostro, mientras sus delgados y finos labios se torcían en una mueca, sin entender que era lo que sus ojos, de un color miel intenso, no veían.

A la distancia, un hombre sonrió al verle la cara de frustración. Poco a poco, se fue acercando por detrás de la mujer, que estaba tan concentrada que no se percato se que él ya tenía su cabeza mirando por encima de su hombro.

-Se supone que lleves la x al otro lado y ya el resto es una simple regla de tres…

Ella dio un respingo ante la risotada de su compañero.

-No fue gracioso. ¿No deberías estar haciendo algo útil?

-Lo hago. Te vigilo.

Lía Hamilton le miro desconcertada.

-¿Qué?

-La Dra. Brennan me mando a que te vigilara.

La boca de Lía se quedo entre abierta, mientras miraba de un lado a otro.

-¿Me estás hablando en serio Jack?

-Mi amor…- él se fue acercando a ella, hasta que sus labios quedaron cerca de su oído- ¿Crees que Jack Hodgins se perdería la oportunidad de vigilar un angelito como tú?

Lía le dio un empujo y a pesar de ello Jack siguió riendo.

-Que idiota eres Jack- ella se volvió a poner en su lugar, mientras rodaba los ojos al ver que él se sentaba a su lado- ¿No tienes algún asqueroso gusano que ver en tu microscopio Hodgins?

-No…. la verdad es que no. Pero venga Lía, ya en serio… ¿Qué hace una talentosa aprendiz de antropología forense como tu resolviendo ecuaciones en su cuadernito?

Ella se removió incomoda ante sus palabras, mientras él veía sonriente como solucionaba la ecuación tal cual como se lo había indicado.

-Eso no es de tu incumbencia.

-Bren te ha mandado a sacar la densidad ósea de todo un esqueleto con tan solo un hueso, ¿verdad?

Lía dejo sonoramente su cuaderno en la silla que estaba a su lado, mientras reía irónica.

-Debí suponer que lo sabías, después de todo no es un secreto que es tu mejor amiga…

-Y hablando del rey de roma… mejor cállate que hoy no parece estar de buen humor. Y por cierto, la respuesta es 36.677

Lía giro su cabeza para ver como se iba acercando Brennan, haciendo sonar sus zapatos y ondeando su bata azul.

Ambos se pusieron de pie, y Lía se inclino disimuladamente hacia Jack.

-Si no llega a ser esa la respuesta, juro que la pasaras mal.

-Si llega a ser verdad, saldrás conmigo a comer esta noche. ¿Trato?

-Trato.

-En ese caso, la respuesta es 38.559

Un leve sonido de frustración se escapo de Lía, justo antes de que Brennan estuviera frente a ellos.

-¿Ya tiene mi respuesta señorita Hamilton?

-Si Dra. Brennan, es 38.559. Ahora toca saber cómo encontramos el resto del cuerpo.

-Muy bien. A eso venia, necesito que vayas con un equipo de campo y cuides la evidencia, ya están saliendo así que date prisa.

Lía dio un respingo y salió por el pasillo.

-Hamilton…- Brennan la llamo justo antes de que saliera del pasillo - sobra decirte que la responsabilidad por cualquier cosa que comprometa mi evidencia, recaerá sobre ti. Haz un buen trabajo.

Lía pestañeo unos instantes, antes de seguir su camino.

Jack rio por lo bajo al escuchar sus apresurados pasos.

-Primera y última vez Jack.

Él le sonrió, mientras componía su rostro ante el esfuerzo que hacía por no reírse.

-Gracias Bren, todo ha salido como lo planeamos.

-¿Planeamos?- respondió Brennan, mientras ambos reanudaban su camino por el pasillo hacia su oficina- yo no planee nada Jack, mande a Hamilton a hacer una ecuación que tu muy diligentemente me sugeriste, ahora, si me entere y no hice nada para que te aprovecharas de las pocas habilidades matemáticas de mi aprendiz… no se dé que me hablas.

Ambos ojos azules se encontraron por un momento, hasta que finalmente sus risas se unieron, mientras entraban en la oficina de la antropóloga.

Jack se dejo caer sonoramente sobre la silla enfrente del escritorio de su amiga. Se quedo así por un rato, analizando como Brennan movía de un lado a otro, todos sus papeles.

-Anda Bren… suéltalo ya. ¿Qué te trae de mal genio mujer?

Brennan se dio la vuelta, hasta que sus ojos se conectaron con los de Jack.

-Tú sabes que solo una cosa puede ponerme de mal genio en mi trabajo.

Y con desdén, Brennan dejo sobre el escritorio los papeles que buscaba, sin observar la atenta mirada de su amigo.

-Ok, veamos…- Jack se toco pensativo la barbilla, mientras empezaba a hablar- Como se dé buena mano que Lía no ha estropeado nada, entonces no es eso. A ver…. tal vez aun no encuentras el caníbal que mato a uno de tus huesudos amigos… o el jefe te ha tirado de nuevo los perros, venga que, que digo los perros, ¡toda la jauría!- tras las palabras de su amigo, Brennan cerró en un segundo el folder que leía- ¿Cuál de las dos?

-¿Tu cual crees?

Jack rodo los ojos, y con ira, puso las palmas de sus manos en el escritorio de ella, hasta inclinarse y mirarla seriamente.

-Temperance Brennan, deja de aguantarte eso. ¡Denuncia al hijo de puta por acoso!

-Jack, no es acoso del todo ¿ok? Tan solo no deja de decirme bobadas, de invitarme a salir… ¡Ya me tiene arta! ¡Pero necesito la recomendación que puede darme este trabajo si alguna vez me quiero largar!

-Nos iremos, habla en plural. No pienses ni por un instante que me quedare en este hueco… ¡No apoyan mis proyectos!

-Lo sé, hay otros laboratorios que se morirían de tenernos. Pero bueno, tan solo aguantemos tres semanas más y tendremos la recomendación deseada.

Los ojos de Jack brillaron ante las palabras Brennan.

-¿Estás diciendo lo que creo que dices Bren?

Brennan le sonrió levemente, sacando de un cajón un sobre de manila.

-Ya tengo todo listo. Ya llene la aplicación y puse el doctorado que termine en Londres. No hay forma de que no me acepten.

Jack sonrió ampliamente, sacando los papeles del sobre.

-Vaya Bren, ¡Al fin me hiciste caso de que te fueras conmigo al Jeffersonian!

Brennan le sonrió levemente, sin dejar de pensar en lo que eso significaba. Volver a D.C.

-Seamos honestos, el Hanover es bueno, pero el estatus del Jeffersonian es mucho mejor.

-Y allá no tienes a un acosador como jefe. ¡JA, JA!

-Pero si tengo muchos recuerdos Jack….

Pensó dolorosamente Brennan, mientras veía la cara de felicidad de su amigo al ver sus papeles.

-Bueno, ¿Y que pasara con Anni?

-¿A qué te refieres?

-La primera vez que te mencione lo del Jeffersonia, me dijiste que Anni no tenía buenos recuerdos de D.C…

-A, eso… no, ella se quedara con Rose y el abuelo. Es lo mejor.

-Lo mejor por eso que nunca me has contado… ¿verdad?

Ambos amigos se miraron, hasta que ella finalmente asintió.

-Sabes que confió en ti, pero es mejor que entre menos gente sepa…

-Hey, hey…- Jack la interrumpió, moviendo en frente de su rostro las palmas de sus manos- no hablaremos de eso ahora. No es necesario.

-Gracias.

Jack le sonrió, poniendo en orden los papeles y devolviéndoselos.

-Bueno, ¿Qué aras ahora?

-ir a casa, ha sido un día largo- comento ella, poniéndose de pie mientras se quitaba su abrigo- ¿Tu?

-Nada, cobrarme mi pequeño favor.

Brennan rio por lo bajo, dejando la bata en el perchero y poniéndose su abrigo.

-¿Te irás en taxi a casa?- le pregunto Jack a Brennan mientras salían de su oficina.

-Sí, pasare por la panadería antes de llegar. Que pases buena noche.

-¡Lo mismo Bren!

Le respondió él, mientras ambos tomaban caminos diferentes.

Temperance salió del largo edificio que era el laboratorio, esperando ver algún taxi. Su espera tan solo duro unos minutos, hasta que por fin extendió su brazo para parar uno.

-Buenas noches. Por favor lléveme por toda la avenida sunshine hasta tomar la calle diez.

El taxi arranco sin ningún contratiempo. Incluso, en el camino hablo por unos minutos con Anni.

Pero todo paso muy rápido, pues cuando Brennan volvió a poner la vista en frente, se percato de que el taxista no tomo el desvió hacia la avenida que le había pedido.

-Disculpe, pero se ha pasado…

Sus palabras se vieron calladas de inmediato por el inminente frenazo que dio el taxista. Sus manos, en un acto reflejo evitaron que se golpeara con el vidrio separador entre su cabina y la del conductor, que salió corriendo hasta perderse en un parque al lado de la vía.

Brennan se bajo de inmediato, rebuscando en su bolso el gas pimienta, mientras sus músculos se alistaban para cualquier cosa que saliera de la oscura noche que le rodeaba.

-Si lo que guardas dentro de ese bolso es un arma, te suplico que primero me veas bien antes de dispararme.

Los ojos de Brennan se abrieron como platos y sus dedos dejaron caer el gas pimienta que ya sostenía dentro de su bolso, que luego cayó a sus pies. Brennan contuvo la respiración, mientras el propietario de esa vos que conocía muy bien, se iba poniendo en frente de ella, hasta que Brennan tuvo en frente suyo la imagen de su tórax, sin querer subir la mirada.

-Hola Brennan, ha pasado tiempo… ¿No crees?

Ella trago duramente y levanto la mirada.

Claro que era él, solo podía tratarse de él.

Los labios de Brennan se abrieron medianamente en una mueca de sorpresa, mientras veía la mirada marrón que se fijaba a sus ojos sin pestañear.

Ambos se quedaron así, en medio de la fría noche de aquel parque apenas iluminado por quien sabe cuánto tiempo. Tanto, que la fría lagrima que resbalo por la mejilla de Brennan le tomo por sorpresa, hasta que finalmente sus labios dijeron una palabra que pareció más un susurro…

- Booth….

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Continuara….

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Tarde, pero con ganas

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Ebby