CAPÍTULO 26
X.A.N.A LLEGA AL MUNDO REAL
El temblor sacudió toda la ciudad. Odd se levantó de golpe de la cama cuando Kiwi le saltó encima, temblando de miedo.
- ¡¿P-Pero qué-?
Por la puerta entró Ulrich, haciendo lo posible por mantener el equilibrio.
- ¡¿Un terremoto? – Le preguntó Odd.
Ulrich negó con la cabeza y le indico que se acercase para mirar. Al poco rato los dos miraban por la ventana, hacía la ciudad.
- Es algo peor… - le dijo.
Milly abrió los ojos cuando por las rendijas de las persianas entraron los primeros rayos de sol. Al principio todo lo veía borroso, y no reconocía el lugar donde estaba, pero poco a poco iba recordando.
Se había puesto enferma por estar bajo la lluvia esperando a Max en el lugar que habían quedado, y este la había llevado a la enfermería donde se habían quedado solos.
- ¿Solos…? – Se dijo para si misma.
Cuando miró a su lado, se encontró a Max a su lado, aún dormido. De la sorpresa casi dio un brinco que cayó de la cama, sino se llega a sujetar a la mesita de noche se hubiera matado.
Max, con el alboroto, se despertó, y tras reincorporarse, dar un buen estirón y bostezar, saludo a Milly.
- Buenos días… - saludó con vagueza.
- ¡¿Q-Q-Q-Q-Qué haces durmiendo c-c-c-c-c-conmigo?
- ¿Ah? Es que anoche cuando te dormiste me agarraste tan fuerte que no me pude soltar, por miedo a despertarte, así que me quede durmiendo al final a tu lado.
- ¿H-H-Hemos pasado… la noche juntos?
Max asintió con la cabeza. Luego se levantó y se enjuagó la cara en el lavabo de la enfermería. No era el mejor lugar, pero necesitaba despejarse un poco.
Por su lado, Milly estaba muy nerviosa. Solo recordaba haberle pedido a Max que se quedase con ella hasta que se durmiese, ya después de eso nada. Por un lado estaba avergonzada, eran pequeñas imágenes lo que había en su mente, pero se sentía como si se hubiera comportado como una niña pequeña. Por otro lado, estaba feliz por haber pasado la noche con Max, aunque no de la forma que más le gustaría.
- ¿Ya te ha bajado la fiebre?
- ¿Eh? ¡A-Ah, si! ¡Ya estoy mucho mejor! – Le respondió, poniéndose en pie y dirigiéndose hacía él.
- Me alegro, pero, Milly…
- ¿Si? – La joven se detuvo.
- ¿No sería mejor que te pusieras algo antes de salir de la cama?
Milly no entendía a lo que se refería. ¿Ponerse algo? ¿Por qué debería ponerse algo? Cuando se miró se percató de porque lo decía.
Más roja que un tomate, se volvió a meter en la cama, cubriéndose con las sábanas, sientiendo más vergüenza que nunca.
- ¡¿P-Por qué estoy desnuda? ¡¿Qué me has hecho?
- ¡Yo nada! – Le respondió – Cuando llegamos anoche, estabas empapada, y la enfermera te desvistió. No era bueno que te quedarás con esa ropa.
Milly le miro con cara de no saber si creérselo. Bueno, en verdad le creía y recordaba vagamente que alguien la había desvestido, pero a fin de cuentas Max no dejaba de ser un chico, vete a saber si le hizo algo mientras dormía. Aunque, sabía en el fondo de su corazón que él no era capaz de algo así.
- ¿A qué viene esa mirada acusadora? No te he puesto un dedo encima – se defendió.
- No se yo…
- Será posible…
Un temblor comenzó a mover la habitación. Milly, involuntariamente se encogió y comenzó a gritar, mientras que Max ni se inmutó.
- Ya ha empezado… - pensó para si mismo.
Jeremy y Aelita no podían dar crédito a lo que sus ojos veían en la televisión. Cientos de monstruos, bien conocidos por ellos, estaban destrozando la ciudad ante unos indefensos agentes del orden que nada podían hacer.
- ¡Y esta es la situación que la ciudad lleva viviendo desde el temblor que hace unas horas! ¡Un montón de criaturas han aparecido de la nada y-¡ ¡Aaaaaaah!
La imagen se cortó. Los dos se quedaron ahí quietos, sin decir nada. La peor de sus pesadillas se había hecho realidad. Esta vez X.A.N.A no había mandado solo a las "Garrapatas", como la vez en la que consiguieron virtualizar a Aelita, y en la que tuvieron a Jim de su parte, sino que además había conseguido enviar a los "Cangrejos", "Mantas", "Mantis" y demás monstruos.
La situación en la Academia también era crítica. Algunos monstruos habían conseguido llegar a la entrada, pero permanecieron allí quietos, como si estuvieran esperando algo. A los que intentaron escapar, como algunos profesores o alumnos, los atraparon con redes y se los llevaron por la fuerza.
- Jeremy, tenemos que hacer algo…
- Si, vamos con Odd y Ulrich. Intenta localizar a Yumi.
- Bien.
Max y Milly acudieron a la entrada, con intención de escapar cuando un monstruo se coló en la enfermería. Pero allí se encontraron acorralados, como un montón más de estudiantes, por otros monstruos.
- ¡Por aquí también están! – Gritó Milly, abrazándose a Max.
Max protestó de forma falsa. Tenía claro que si pasaba, le dejarían sin ningún problema, pero no podía desvelar su conexión con esas criaturas, aún no.
- ¡Desgraciado! – Gritó Ulrich antes de golpearle.
No vio venir el golpe y el puñetazo le dio directo en la cara, tirándolo contra el suelo.
- ¡¿Cómo se os ha ocurrido esto? ¡¿Cómo habéis traído aquí a las criaturas de X.A.N.A?
- ¿Eh? ¿Pero de qué me hablas?
- ¡Sabes perfectamente de lo que te hablo!
Ulrich iba a golpearle otra vez, pero Odd lo agarró por detrás y lo contuvo.
- ¡Cálmate tío! ¡Este no es el momento!
- ¡Suéltame, Odd!
Antes de que Ulrich pudiera soltarse, Max se abalanzó sobre ellos y los tiró a tierra. Algo pasó volando por encima de ellos, como si fueran dos pequeños láser.
Cuando miraron a la entrada, Odd y Ulrich vieron a dos personajes conocidos.
- Vaya, vaya, miau, mira a quien tenemos por aquí – dijo Purple Cat.
- Así que aquí es donde os estabais escondiendo.
Ulrich y Odd se pusieron en pie, no creyendo lo que veían sus ojos. Esto ya era demasiado, no solo habían traído a las criaturas de X.A.N.A, sino que encima esos dos también habían venido. Estaban en una situación límite, estaban en el mundo real, sin sus habilidades de Lyoko, donde no iban a tener ninguna oportunidad si se enfrentaban cara a cara con ellos.
- ¿También te has traído a tus amigos? – Le preguntó Ulrich a Max, que se hacía el sorprendido.
- Pero, ¿quiénes son?
- ¡No te hagas el tonto! ¡Los conoces muy bien!
- Eres muy chillón, ¿verdad, Ulrich?
Esa voz… Ulrich la conocía muy bien. Al mirar hacía la entrada, entre Purple Cat y Black Dog apareció una tercera figura, una que conocía demasiado bien.
Entre sus dos amigos, White Light hizo su aparición, dibujándole esa sonrisa tan característica suya.
- ¿T-Tú? N-No puede ser…
Miró primero a Max y luego de nuevo a White Light. No, creía que era un sueño pero no era así. Los dos estaban allí, en dos lugares bien diferentes. Pero estaba claro, no era ningún sueño.
Cuando Jeremy y Aelita llegaron, sus sorpresa fue tanta como la de Ulrich y Odd, al ver que White Light y Max no estaban en el mismo lugar. Habían comprobado que sus sospechas eran falsas pero, eso no era lo más importante ahora. Quizás contra unos monstruos tuvieran alguna oportunidad, pero ahora, en el mundo real estaban los tres guerreros de X.A.N.A, lo que implicaba que, las cosas habían llegado a su fin.
