Capítulo 25: El regreso de Duftmon, un Caballero Real al servicio del Destino

Tras caminar en silencio y descender el risco con ayuda de MegaGargomon, Yami, Rika, Renamon, Henry, Terriermon, Ryo, Monodramon, Takato, Guilmon y Jen están por fin en la playa. A Yami no ha dejado de rondarle la cabeza el consejo del Dios del Mundo Digital.

(¿Acaso sabe de mis sospechas? ¿Me estaba intentando decir que debo agarrarme a un clavo ardiendo y jugármelo todo a que Jen es la Elegida del Dsetino? Tengo que tomar una decisión…)

Yami se gira y mira a sus amigos con gesto serio, que le devuelven la mirada impertérritos.

-Rika, ahora tenemos que ir a la Ciudad Factorial… Leomon me ha dicho que ha encontrado el Emblema del Destino…- Sus amigos se sorprenden un poco pero Yami no les hace mucho caso y dirige una mirada discreta a Jen antes de volver a centrarse en Rika. Ésta última asiente y se convierte en Sakuyamon.

(La verdad es que esa habilidad suya es tremendamente útil para poder movernos con más libertad por este Mundo.)

Con algunas dudas todavía, Yami se coge de la mano de la nueva Sakuyamon al igual que el resto de sus compañeros y ésta los lleva hasta un páramo desértico en el que, a una distancia no muy larga, se levanta la Ciudad Factorial. A Yami le asaltan los recuerdos al darse cuenta de que hace siglos que no entra en dicha ciudad y, por tanto, que ni siquiera ve a Andromon, sin embargo, todos los digimons a los que había conocido, y que habían sobrevivido a los cambios en el Mundo Digital, le han recibido siempre con los brazos abiertos y parecían dispuestos a hacer cualquier cosa por él.

(Pese a todos los cambios que ha sufrido, este mundo sigue siendo maravilloso…)

-¿Qué quieres hacer ahora?- Ryo hace una pregunta que Yami no escucha pues está ensimismado en sus pensamientos.

-¡Ehh! ¡Despierta!- Rika, que ya ha dejado la fusión con Renamon, le da un empujoncito a Yami y éste la mira un poco aturdido. -¿Qué quieres hacer ahora?-

-¿Ehh?- Yami les dirige una mirada desorientada que provoca que Jen se eche a reír y que Rika le mire con aire exasperado, el chico se recompone y su gesto se vuelve más serio. -Quiero que os volváis al Mundo Real todos… excepto Jen.- Yami mira a su amiga con aire circunspecto y ésta ladea un poco la cabeza y le dirige una mirada de extrañeza e incomprensión.

-¿Y por qué tiene que quedarse ella? ¿No creerás que…?- Takato parece el más reticente pero Yami niega con la cabeza y le pone una mano sobre el hombro.

-Confía en mí Takato.- Yami mira fijamente a su amigo y éste tuerce el gesto en una mueca de preocupación. -¿Crees que voy a dejar que le pase algo?- Takato niega con la cabeza mientras Yami prepara su ordenador para sacarlos a todos de allí.

(Esto del ordenador no me gusta nada, tengo que decirle a Izzy que necesitamos una manera mejor de movernos entre los dos mundos.)

Tras mandarles a todos al Mundo Real, no sin algunas quejas por parte de Rika que quería saber qué tenía pensado hacer Yami, Yami echa a andar hacia la Ciudad Factorial junto a Jen.

-¿En serio crees que yo…?-

-Menuda pregunta, Jen. Si no lo creyera no estarías aquí…- Yami interrumpe a su amiga y la mira fijamente mientras camina. Jen parece bastante contrariada. -Dime qué te pasa.-

-Es que… Yami, yo no tengo un compañero digimon, ni siquiera tengo un Dispositivo que funcione…- La chica le muestra su D-Power inhabilitado desde que muriese Leomon pero que ella sigue llevando consigo.

-Eso es discutible… ¿Recuerdas lo que le pasó al D-Power de Takato cuando Guilmon digievolucionó en Megidramon?- Jen asiente ante la pregunta de Yami. -El tuyo no se ha roto y te recuerdo que no existe nada imposible…- Yami vuelve a mirar al frente mientras pasan ante los Guardromons vigilantes y entran en la ciudad.

-Pero Beelzemon absorbió los datos de Leomon… ¿Cómo voy a recuperarle? Es imposible…- Jen parece a punto de llorar y Yami se detiene, le coge de la mano y la mira fijamente a los ojos.

-Nada es imposible, nada… Tú misma me lo dijiste, cuando escapaste de D-Reaper hace ya unos 6 años, viste la imagen de Leomon en tu D-Power…- Yami habla con un tono suave que pretende ser tranquilizador y, al parecer, funciona.

-Aquello bien pudo ser mi imaginación…- Jen mira de hito en hito a Yami que la suelta y comienza a caminar de nuevo hacia la oficina de Andromon.

-Ya veremos…- Es todo lo que responde el chico antes de entrar en la sala desde la que su amigo vigila toda la Ciudad Factorial.

-Hola, Andromon…- Yami mira a su amigo que parece el mismo de siempre, y le dirige la misma sonrisa de siempre.

-Hola, Yami… Hacía mucho tiempo que no nos veíamos…- Andromon le estrecha la mano a Yami y éste le mira con aire preocupado.

-¿Ha pasado algo, Andromon?- El digimon, ante la pregunta de Yami, le mira con los ojos entrecerrados y asiente.

-La verdad es que los Reyes Demonio han estado aquí…- Yami se sobresalta ante semejante noticia pero permanece atento a Andromon mientras que Jen tan sólo se limita a mirar de un lado a otro, buscando en cada pantalla el rastro de aquellos seres. -Pero debéis estar tranquilos, aunque las bajas han sido importantes, han terminado por dejar la ciudad en paz, la verdad es que no sé por qué no la han destruido después de diezmar a casi todo mi ejército.-

-Porque no lo necesitan, se están asegurando que quede el menor número de digimons posible para ayudarnos a nosotros… Lo raro es que no te hayan hecho nada a ti, Andromon…- Yami escruta el rostro de su interlocutor como esperando encontrar alguna muestra de sorpresa o apuro, todo lo que le ha sucedido desde la última vez que le viera ha provocado que desconfíe de todo el mundo.

-Yami, ya he llamado a Leomon, cuando salgáis de la ciudad os estará esperando.- El chico asiente ante las palabras de Andromon y se dirige hacia la salida junto a Jen. Pero Andromon les detiene con aire, ahora sí, de estar en una situación límite. -Tienes que darte prisa, Yami… Es todo por mi culpa… Tenía que hacerlo para poder continuar con la misión que me encomendaste…- Andromon parece a punto de derrumbarse, cosa bastante notable para ser un androide, y Yami entiende a la perfección lo que intenta decirle su amigo.

-Vienen hacia aquí, ¿verdad? ¿Qué te han pedido?- Yami adopta un tono de apremio de repente.

-Me dijeron que debía avisarles si te veía… Que sólo dejarían la ciudad en pie si accedía a ayudarles. Necesitaba tiempo, Yami, tú me habías dicho que tenía que buscar el Emblema…- Andromon parece terriblemente arrepentido pero Yami sonríe.

-No te preocupes, has hecho bien…- Yami se aproxima a los ordenadores y, cogiendo una barra de acero de un rincón, les propina varios golpes. -Lo siento, Andromon, pero no puedo dejar que piensen que me has ayudado…- Con una estocada seca, el chico le clava la barra a Andromon en su pierna vulnerable sin que éste oponga ninguna resistencia.

-¡Yami!- Jen se muestra muy sorprendida y aterrada por la actitud de Yami pero éste la agarra por el brazo y echa a correr.

-¡Yami, te daré tiempo…!- Andromon grita dolorido mientras se acerca al micrófono conectado al sistema de comunicaciones de la Ciudad Factorial.

Mientras corren a toda velocidad por los pasillos, Yami sabe que Andromon va a anunciar que deben capturarles en cualquier momento pero que lo retrasará lo más posible.

-¡Corre, Jen!- Los dos doblan varias esquinas y, justo cuando ya llegan a la salida, Andromon hace el anuncio.

-¡Atención a todos los digimons de la Ciudad Factorial! ¡Estos humanos…!- Unas imágenes de Jen y Yami aparecen en todas las pantallas de la ciudad. -¡… deben ser capturados! ¡Todas las puertas de la ciudad permanecerán cerradas hasta nueva orden!- Yami se abraza a Jen y se impulsa para poder pasar ambos la puerta, justo antes de que quede completamente sellada. A la salida, Leomon les espera junto a los cuerpos de dos Guardromons inconscientes.

-¿Qué ha pasado? ¿Por qué os persigue toda la Ciudad Factorial?- Leomon mira a Yami y Jen bastante asombrado y la chica le dirige una mirada triste que no consigue reprimir un par de lágrimas. Aquel digimon le recuerda demasiado a su compañero.

-No hay tiempo, los Reyes Demonio vienen para aquí, tenemos que marcharnos…- Yami y Jen echan a correr detrás de Leomon que les lleva hasta el antiguo emplazamiento del Monte Mugen.

···

Tras una buena carrera para evitar a los Reyes Demonio, Yami, Jen y Leomon llegan por fin a un enorme yermo de suelo de roca pulverizada negra con un gran cráter en la distancia. Toda la zona parec haber sufrido los estragos de una terrible batalla pero eso a Yami no le preocupa en estos momentos, los Reyes Demonio llegarán en cualquier instante y necesitan estar preparados para entonces.

-¿Dónde lo encontraste?- Yami se dirige a Leomon, que señala al cráter en medio del yermo. Jen parece un poco asustada y sigue atentamente la conversación de Yami con Leomon.

-Parece ser que ahí es donde estaba el Monte Mugen, no sé qué fue lo que pasó exactamente pero algo debe de haberlo hecho desaparecer…- Leomon se dirige a paso calmado hacia el cráter y Yami y Jen le siguen con la misma calma. -Mirad, ahí hay una abertura en la roca…- El Digimon les ayuda a bajar por una hendidura lo bastante grande y ancha para todos. Según van descendiendo, Yami y Jen comienzan a notar un calor sofocante que parece provenir de todas partes. -Tened mucho cuidado, esta zona está llena de magma, y esta grieta termina directamente en un mar de lava… Mirad, por ahí.- Mientras bajan, Leomon les señala una abertura en las ardientes paredes y tanto Jen como Yami se meten por ella y caminan hasta una pequeña sala perfectamente esculpida en la roca.

Las paredes son de un color dorado tan brillante que su mero refulgir parece capaz de iluminar toda la estancia. En el extremo de la sala, Yami se fija en un pedestal con un símbolo parecido al del infinito grabado en la losa que lo corona.

-Ten…- Yami le tiende el último Circuito, de los que le había dado Genai, a Jen y ésta lo contempla con gesto dubitativo.

-Yami… Yo no puedo ser la Elegida del Destino… yo…- Jen baja la mirada y contempla el suelo terriblemente afligida.

-Escúchame, Jen. Tu compañero ha muerto y aún así te sobrepusiste a ello, D-Reaper te utilizó y aún así te sobrepusiste a ello, has visto a tus amigos pelear sin poder hacer nada y aún así te sobrepusiste a ello.- Yami mira a su amiga con una mezcla de lástima y enojo por su actitud.

-Lo dices como si fuese algo asombroso pero no he hecho nada… ¿Cómo voy a ser una de los Elegidos si no tengo compañero?- Jen comienza a llorar y se lleva las manos a la cara.

-Precisamente por eso, vosotros también decís que hago un montón de cosas y a mí no me parece realmente que sirva para algo. ¿Crees que yo nunca me he sentido así? ¿Completamente inútil para mis amigos? Dime una cosa, ¿quién sabe mejor que tú lo terrible, mutable y desesperanzador que puede resultar el Destino? ¿Quién sabe mejor que tú que incluso las situaciones más abocadas a la catástrofe pueden solucionarse si uno pelea por lo que cree y se enfrenta a su Destino? Tú, Jen Katou, eres la persona más increíble que jamás he conocido, nunca has negado tu ayuda a un amigo necesitado, nunca has dejado que nada te desanime, nunca te has rendido… Ojalá yo pudiera ser como tú…- Yami le pone las dos manos en los hombros a Jen pero ésta, aunque impresionada por las palabras de su amigo, le mira todavía con la incredulidad reflejada en sus ojos.

-Pero yo no puedo luchar, yo no tengo un compañero, yo fui incapaz de proteger a Leomon…- La chica sigue llorando y Yami se fija en sus brillantes ojos.

-Te equivocas, sí que tienes un compañero…- La chica mira con gran interés y sorpresa a Yami, que sonríe. -Siempre ha estado aquí, siempre te ha estado esperando y da la casualidad que es alguien que debería resultarte familiar… Él encontró el Emblema del Destino y él nos acaba de traer hasta aquí, ¿crees que eso es una casualidad? ¿No parece, más bien, cosa del Destino?- Las palabras de Yami hacen que Jen gire la cabeza y mire fijamente a Leomon mientras que éste parece haberse quedado petrificado por la sorpresa.

-No puede ser…- Jen parece no tenerlas todas consigo y mira a Yami con gesto todavía incrédulo.

-Pues es, no me creo que esto sea una casualidad.- Yami mira ahora a Leomon, que por fin abre la boca para hablar.

-Pero, Yami… ¿Cómo puedo ser yo su compañero?- Leomon no se cree las palabras de Yami pero éste ya había pensado en una respuesta.

-¿Sabes una cosa? Muchos digimons fueron irradiados por la luz de los Dispositivos Sagrados, pero tú, solo tú, fuiste capaz de digievolucionar gracias a ese poder, ¿por qué crees que fue?- De repente, un temblor sacude toda la zona y la voz de Beelzemon se cuela por la grieta que es la entrada a la cueva. -No hay tiempo, o aceptáis que sois los últimos Elegidos y le plantáis cara a los Reyes Demonio o estamos muertos.- Ése ha sido su plan desde el principio, forzar la aceptación de Jen y Leomon con el peligro de la muerte. A Yami no le gusta mucho el método pero si funciona…

-Está bien, lo intentaré, dame el Circuito.- Jen coge el Circuito y lo pone sobre la losa con el Emblema del Destino como le había visto hacer a Takato. De inmediato la losa se alza en el aire y, reduciendo su tamaño hasta adoptar el de una tablilla dorada, se inserta en el Circuito de Jen al mismo tiempo que la pantalla de su D-Power se torna completamente blanca y el Emblema del Destino aparece en ella.

Al mismo tiempo, Beelzemon irrumpe en la estancia derruyéndola casi por completo.

-¡Os tengo!- Beelzemon prepara sus dos escopetas. -¡Doble Impacto!-

···

Todo pasa como a cámara lenta cuando Jen se da cuenta de que debe hacer algo.

(Tengo que proteger a Yami, tengo que aceptar que tiene razón, es la única manera de que salgamos de esta.)

-¡Leomon!- Su grito angustiado llama la atención del que, según Yami, es su compañero y éste se prepara para la pelea interponiéndose entre el ataque de Beelzemon y Jen y Yami. Cuando Leomon recibe el golpe de Beelzemon, cae al suelo de espaldas e inmóvil. -¡No!- El grito desgarrador de Jen hiende el aire y todo se detiene definitivamente.

(No puede ser verdad… Otra vez no… No puedo volver a perder a mi compañero… No ahora que por fin lo he aceptado…) Jen se arrodilla junto a su compañero mientras éste comienza a desvanecerse. -No te mueras por favor, Leomon no te mueras…- Jen llora como lloró aquel día, y ya no es una joven de casi 16 años, en su mente es la misma niña de 10 años que ve cómo su compañero muere en las garras de Beelzemon, siempre Beelzemon. Pero esta vez tiene que ser fuerte, no puede acabar así, no puede rendirse.

-Jen… Esto tiene que ser el Destino…- Otra vez esas palabras, otra vez pronunciadas por Leomon, otra vez de la boca de su compañero…

-No… El Destino es lo que nosotros construímos con nuestros actos… No me rendiré, lucharé, Leomon. Te lo juro.- La voz decidida de Jen unida al resplandor que ahora les cubre a los dos, hace que Yami no pueda evitar sonreír. Pero la chica es ajena a todo, incluso a la risotada cruel de Beelzemon que se recrea en su maldad. -Leomon, no te dejaré morir.-

Un destello dorado y cegador llena toda la estancia y la risa de Beelzemon se apaga de inmediato. Jen nota cómo el espíritu de su antiguo compañero parece susurrarle palabras de ánimo y se da cuenta de que sólo hay una esperanza.

-¡Leomon digievoluciona en…!- Yami ve cómo su amiga se disuelve junto a su digimon en el aire y, cuando sus datos se unen, una figura comienza a surgir del resplandor dorado del Destino, una figura alta y estilizada con dos alas y una melena larga. -¡… Duftmon!-

(Esto debe ser lo que siente Takato cuando se fusiona con Guilmon… Es increíble… ¡Cuánto poder!) Jen es perfectamente consciente de todo lo que la rodea y de que ahora comparte un cuerpo, una esencia, una mente, con su compañero Leomon. Ahora no son ella y Leomon, ahora solo existe Duftmon. Un guerrero con una armadura blanca y marrón que lleva un pañuelo rojo atado a la cintura, que cubre su rostro con una máscara como de leopardo y cuya melena rubia cae por su espalda, entre sus dos alas blancas como perlas.

-No te perdonaré, Beelzemon.- La voz de Duftmon es suave y aguda como la de Jen, pero tiene el rugido característico de Leomon.

-¿Un Caballero Real? ¿Cómo es posible?- Beelzemon parece muy sorprendido y enseguida paga muy caros estos instantes de duda.

-¡Onda de Gravedad!- Con un movimiento de su espada, Duftmon manda una ráfaga de energía oscura contra Beelzemon que es incapaz de bloquearla y sale despedido por el boquete que él mismo había abierto instantes antes.

Con un movimiento rápido, Duftmon cambia totalmente su apariencia y se transforma en una especie de leopardo con armadura marrón y dos alas blancas en sus cuartos traseros.

(¡Increíble! No me puedo creer que sea capaz de hacer esto.)

-Vamos, Yami, sube.- A la orden de Duftmon en Modo Leopardo, Yami se monta encima del digimon y éste, de un salto increíble, sale a cielo abierto. En cuanto Duftmon se posa en el suelo, Yami baja de su lomo de un salto y mira alrededor, Beelzemon ha desplegado sus alas y ahora está en Modo Ráfaga.

-¡Ten cuidado!- Yami advierte a Duftmon pero éste no parece inmutarse.

-¡Llamarada de Caos!- Beelzemon dibuja en el aire un pentagrama y Duftmon, sabiendo lo que se avecina, sale disparado hacia él a gran velocidad.

-Nada de eso. ¡Bloqueo!- Con gran velocidad y agilidad, Duftmon comienza a volar alrededor de Beelzemon propinándole una serie de golpes que terminan por hacerlo caer del aire. Al instante, Duftmon vuelve a cambiar de forma y se dirige, con su espada en alto, hacia Beelzemon.

-¡Extinción!- Con una sacudida seca de la espada, Duftmon crea una onda de choque que está a punto de partir en dos a Beelzemon, pero éste la esquiva.

-¡Maldito seas! ¡Jamás podrías derrotarme si mis hermanos estuviesen aquí…!- Beelzemon parece muy enfadado pero no se rinde, él también vuelve a cambiar de modo.

-¡Doble Impacto!- Duftmon esquiva el ataque de Beelzemon pero éste, más atento ahora, se prepara para defenderse.

-¡Onda de Gravedad!- Duftmon vuelve a lanzar su ráfaga de energía oscura pero Beelzemon la bloquea con sus garras y salta hacia Duftmon.

-¡Garras de Oscuridad!- Por fin Beelzemon consigue conectar un ataque y desgarra ligeramente la armadura de Duftmon. -¡Ja! Puede que tu armadura sea de Cromo DigiZoid, pero mis garras también lo son…- Beelzemon ríe mientras Duftmon cae al suelo.

-¡Duftmon!- Yami, al ver que se les está yendo la situación de las manos, se acerca a Duftmon pero éste, con un movimiento rápido, se aproxima a Beelzemon y le atraviesa el pecho de una sola y certera estocada.

-Te pillé…- Duftmon susurra al oído de Beelzemon mientras éste cae al suelo, gravemente herido.

-¡Aaaaghhh! ¡Maldito seas!- Beelzemon se retuerce de dolor mientras Duftmon le da la espalda y se acerca a Yami.

-No tenías de qué preocuparte, lo tenía todo controlado…- Yami mira al Caballero Real con un destello de admiración en los ojos pero su felicidad dura poco.

-Lamentaréis haberle hecho esto a Beelzemon.- Con su voz suave pero hiriente, Lucemon pronuncia una amenaza que hace que tanto Duftmon como Yami se giren para ver al Rey Demonio del Orgullo y a Lilithmon, ésta última al lado de Beelzemon intentando sanar sus heridas.

-¡Lucemon!- Yami y Duftmon gritan casi al unísono y el Rey Demonio ríe socarronamente.

-¿Acaso me teméis?- Lucemon les mira muy divertido. -Pensé de verdad que Beelzemon podría apañárselas con vosotros pero, claro, no contaba con que pudieseis sacaros un Caballero Real de la manga.- Lucemon dirige una mirada de gran desprecio a Duftmon. -Menuda sorpresa… El mismísimo Duftmon, parece que últimamente han decidido regresar mis viejos enemigos, primero Ophanimon y ahora tú… ¿Acaso no podré librarme nunca de vosotros?- Mientras Lucemon habla, Yami intenta pensar una manera de salir del apuro, pero no lo ve nada claro. -Es una pena que tu compañerito no esté por aquí Yami… Ya me dirás cómo te vas a librar de ésta…- Lucemon hace aparecer en las palmas de sus manos las dos bolas de energía, una oscura y otra luminosa, que son el preludio de su ataque más devastador. -¿Unas últimas palabras?- Lucemon ríe burlonamente tras formular una pregunta cuya respuesta no desea escuchar.

-Tranquilo, Yami. Cuenta con nosotros…- Duftmon habla con voz muy segura pero en realidad no tiene ni idea de lo terrible que puede llegar a ser Lucemon, y más ahora que no desea andarse por las ramas.

···

BIP… BIP… BIP…

-¿Qué diantres le pasa a esto?- Kari agita su D-Power como esperando escuchar el tintineo de una pieza rota o suelta pero parece estar perfectamente. Sin embargo, BlackGatomon, que hasta hace unos instantes ha estado muy tranquilo durmiendo, se levanta de repente y todo su pelaje se eriza confiriéndole un aspecto un tanto preocupante.

-Algo le pasa a Yami… Puedo sentirlo…- BlackGatomon se acerca a Kari y ésta le mira fijamente. -Tenemos que ir a ayudarle, Kari.- La voz de BlackGatomon despide preocupación y certeza al mismo tiempo.

-Vale, es muy posible que sea por eso por lo que mi D-Power no deja de pitar.- Kari se levanta mientras Gatomon se despereza, ha estado durmiendo también, y se dirige al ordenador. -Yami me dijo que había estado trabajando junto con Izzy en algo para ayudarnos a ir al Mundo Digital desde cualquier parte… De momento todavía tenemos que usar esto…- Kari coge a los dos digimons en brazos y se van juntos al Mundo Digital.

···

-¡VIVOS…- Lucemon lanza la bola de Luz hacia Duftmon y Yami. -¡… O…!- Alza en el aire la bola de Oscuridad pero Yami gira la cabeza al oír unos pasos apresurados que se acercan a donde están, Kari, Gatomon y BlackGatomon se acercan corriendo mientras Duftmon se prepara para recibir el ataque de Lucemon, un Lucemon que no parece darse cuenta de los nuevos invitados. -¡… MUERTOS…!- Lucemon lanza la bola de energía oscura y, tanto la Luz como la Oscuridad engullen a Yami, Duftmon, Kari, Gatomon y BlackGatomon…

-¡Jajajá! ¡Por fin está muerto…!- Lucemon se gira y se dirige hacia Lilithmon y Beelzemon, éste último parece estar recuperado ya de la estocada de Duftmon.

-¿Estás seguro de que les has matado, hermano?- Lilithmon parece algo desconfiada por la facilidad con la que Lucemon ha, aparentemente, acabado con los Elegidos de la Oscuridad y el Destino.

-Si, Lilithmon, pues claro que…-

-¡Yo no estaría tan seguro!- La voz de Azramon llega a los oídos de los tres Reyes Demonio. Cuando Lucemon se gira ve a Azramon ayudando a Leomon a mantenerse en pie, sin embargo, el compañero de la Elegida del Destino se desmaya, abrumado por el cansancio, y a Ophanimon arrodillada junto a una chica inconsciente. Los tres Demonios están sin palabras, son incapaces de reaccionar ante semejante sorpresa.

-Yami, Jen está bien, sólo se ha desmayado…- Ophanimon informa a su compañero del estado de su amiga y éste asiente levemente mientras ayuda a Leomon a sentarse junto a su compañera. La explosión que no había podido con Ophanimon ni Azramon, había sido suficiente para romper la digievolución de la Elegida del Destino y dejarla K.O.

Tras dejar a Leomon y Jen, Azramon se adelanta hacia Lucemon.

-Kari, cuida de Jen, por favor…- Ophanimon trata de discutir pero Azramon hace un gesto seco con la mano y el Ángel de la Vida cesa sus quejas y se queda junto a Jen y Leomon. -Tú eres mío.- Ahora Azramon se dirige a Lucemon.

-¿Tuyo? ¡¿TUYO?! ¡¿Quién demonios te crees que eres?!- Lucemon parece terriblemente indignado pero no se mueve ni actúa precipitadamente.

(Dios dijo que los Pecados me harían fuerte… Veamos si está en lo cierto…)

-No tienes nada que hacer contra mí, un simple Demonio no es nada para alguien que puede decidir cuándo y cómo acaba una vida…- Azramon hace alarde de su condición de Parca de los digimons y Lucemon encaja las arrogantes palabras de su enemigo como un puñetazo en el estómago.

-Hermano, ¿te ayudamos?- Lilithmon se acerca a Lucemon pero éste la aparta bruscamente.

-¡No necesito ayuda de nadie para humillar a semejante necio!- Yami y BlackGatomon no pueden evitar sentirse muy complacidos al escuchar las palabras de Lucemon, su plan parece funcionar, el Orgullo de Lucemon le impide aceptar ayuda tras semejante provocación y luchar contra un Rey Demonio es mucho más llevadero que hacerlo contra tres. -Vas a pagar cara tu osadía, Yami…- Con un gesto despreocupado, Lucemon se esfuma y Azramon se prepara para cualquier cosa.

-¡Golpe de Ángel!- Lucemon aparece a la espalda de Azramon e intenta golpearle, pero éste lo esquiva y, sin coger su guadaña, contraataca.

-¡Condena Eterna!- Azramon intenta agarrar de nuevo a Lucemon pero éste le aparta de una patada y lo tira al suelo.

-¡Paraíso Perdido!- Una lluvia de golpes se sucede mientras Azramon los recibe todos y cada uno sin posibilidad de responder, finalmente, Lucemon termina con una patada que manda a Azramon por los aires. Sin embargo, en lugar de dejarse caer, Azramon emprende el vuelo y toma una posición de ataque.

-¡Esencias de Plutón!- Azramon lanza su ataque y Lucemon lo vuelve a esquivar para aproximarse rápidamente a su enemigo.

-¡Impulso Celestial!-Lucemon trata de embestir a Azramon y es ahora cuando Yami y BlackGatomon saben que tienen una posibilidad. Con gran agilidad, Azramon se aparta del camino de Lucemon, agarra su guadaña y le golpea con la empuñadura en la espalda, haciéndole caer al suelo.

-¡Segadora de Almas!- Con un grito de rabia, Azramon se precipita a toda velocidad, y con su guadaña en alto, hacia un Lucemon que todavía se duele en el suelo. Pero cuando se dispone a asestarle el golpe a Lucemon, Beelzemon se detiene frente a Azramon y agarra la guadaña del susodicho con las dos manos aprovechando el deconcierto de Yami y BlackGatomon. Beelzemon le propina una patada a Azramon y éste sale despedido hacia atrás.

-¡Os dije que no necesitaba vuestra ayuda!- Lucemon parece fuera de sí, probablemente el recibir ayuda sin haberla pedido sea lo de menos, lo que más le molesta es precisamente que necesitaba la ayuda de Beelzemon, es una terrible puñalada en su Orgullo. -¡Le mataré yo mismo!- Lucemon se levanta y se aproxima a Azramon, que yace en el suelo, a paso lento. -Te haré pagar por humillarme no una ni dos, sino tres veces… ¿Cómo te has atrevido?- Lucemon llega frente a Azramon y éste se levanta bruscamente.

-¡Ascensión Demoníaca!- Por un instante, cuando Azramon alza los brazos, un brillo negro ilumina toda la llanura y todos se sumen en un silencio sepulcral.

Todavía con los brazos en el aire, Azramon comienza a dar secos golpes al aire apuntando a cada uno de los Reyes Demonio y unos rayos de Oscuridad comienzan a caer del cielo. Al prinicipio, Lucemon, Lilithmon y Beelzemon tratan simplemente de esquivar todos los rayos pero pronto se dan cuenta de que Azramon no va a parar hasta que no haya vencido.

(Esto se me está yendo de las manos pero debo aguantar, no me importa lo que me pase… tengo que protegerlas… Aunque me engulla la Oscuridad.)

-¡Tenemos que retirarnos!- Pese a su Orgullo, Lucemon sabe que no podrá atacar a Azramon ni a Ophanimon mientras el Ángel de la Muerte no deje de lanzarles rayos. Así que, junto a sus dos hermanos, Lucemon desaparece en medio de la Oscuridad creada por Azramon y éste se detiene.

-¡Lo has conseguido!- Ophanimon grita de alegría y rompe su digievolución. Pero Kari y Gatomon, enseguida adoptan un tono preocupado al ver a Azramon caer de rodillas y separarse en Yami y BlackGatomon. Aunque el digimon parece estar perfectamente, Yami, de rodillas, comienza a vomitar sobre el suelo y, cuando Kari se acerca a toda prisa, se fija en que está extremadamente pálido.

-¡Yami!- El Elegido de la Oscuridad no reacciona a la voz de Kari y ésta le zarandea ligeramente. -¡Contesta por favor!- Yami gira ahora la cabeza y le lanza una mirada terrible a Kari, que detecta un destello negro en sus ojos. -¡¿Qué te pasa?! ¡¿No me reconoces?!- El tono alarmado de Kari provoca la reacción de BlackGatomon.

-¡Tienes que ayudarle! Ese ataque le ha dejado hecho polvo…- BlackGatomon se apresura a intentar calmar a su compañero mientras éste intenta levantarse.

-¿Qué quieres decir?- Kari mira a BlackGatomon, que forcejea con Yami para que éste se calme. El Elegido no parece muy dispuesto a colaborar y no deja de intentar apartar a su compañero.

-Quiero decir que está al borde del colapso, no tendría que haber hecho semejante esfuerzo. Si no hacemos algo, la Oscuridad…- Kari entiende inmediatamente lo que quiere decir BlackGatomon y se arrodilla junto a su novio mientras BlackGatomon y Gatomon, que se acaba de unir a ellos, intentan mantener a Yami quieto.

-Yami, escúchame por favor, no te dejes llevar. Ya ha pasado todo, Lucemon se ha marchado, estamos a salvo.- Las palabras que Kari pronuncia con tono suave y dulce parecen obrar un cambio en Yami que deja de forcejear y mira fijamente a su novia.

-¿Kari?- Yami pronuncia el nombre de la chica y los digimons le sueltan al entender que ya va recuperando su ser.

-Si, Yami, soy yo.- Kari le coge las dos manos y éste la aferra con mucha fuerza, como si tuviese miedo de poder caerse por un precipicio pero, casi al instante, se desmaya.

Kari entra un poco en pánico pero BlackGatomon la tranquiliza. -Está bien, no te preocupes…- El digimon se queda junto a Yami mientras que Gatomon corre junto a Leomon y Jen que todavía yacen inconscientes en el suelo.

-¿Qué le ha pasado? ¿Por qué se ha puesto así?- El miedo tiñe la voz de Kari, pero no es miedo a Yami, es miedo a poder perderle, nunca le había visto así.

-Tú ya sabes lo que sentimos cuando nos transformamos en Azramon, ¿verdad?- Kari asiente en respuesta a la pregunta de BlackGatomon. -Pues esto es lo que pasa cuando Yami se deja llevar y desata todo el poder Oscuro que nos invade. Hasta ahora nunca había hecho nada semejante, siempre había ejercido un cierto control sobre la Oscuridad pero esta vez se dejó llevar para pararle los pies a Lucemon.- BlackGatomon termina y Kari se queda mirando fijamente a Yami.

-¿Qué sentisteis?- Kari hace una pregunta que BlackGatomon no tiene muchas ganas de responder.

-Verás… de los Reyes Demonio siempre emana una gran cantidad de poder proveniente del Pecado pero, si te refieres a qué sentimos proveniente de ti…- Kari vuelve a asentir y BlackGatomon le echa una mirada de disculpa a Yami. -Un miedo atroz, una sensación de angustia y el rastro inconfundible de… de…- BlackGatomon se traba y se queda en silencio.

-¿De qué?- Kari le apremia pero no está segura de querer oír el resto.

-De odio, no hacia nosotros, odio hacia la Oscuridad… Pero no todo fue malo, como estabas fusionada con Gatomon en Ophanimon, también pudo sentir tu afecto…- BlackGatomon mira con apuro a Kari y ésta agacha la cabeza.

-¿Fue por mí por lo que se puso así? Sé sincero, por favor.- Kari ni siquiera se atreve a mirar a BlackGatomon pues sospecha la respuesta.

-Si, fueron tus sentimientos los que él dejó que le dominasen, creía que… que… que tú podrías ayudarle.- BlackGatomon también aparta la mirada un tanto avergonzado y los dos se quedan en silencio.


-A mí me contasteis que Lucemon le había dado una paliza, de hecho eso fue lo que nos contasteis a todos.- Jen mira un tanto indignada a Kari y Yami y éste decide sacar del apuro a su mujer.

-Bueno, tenéis que comprender que no quisiéramos contaros lo que me había pasado, además, en parte es verdad que Lucemon me dio una paliza, pero no fue eso lo que me dejó tan hecho polvo.- Yami mira a Kari y sonríe amargamente. -Recuerdo que no me desperté hasta el día siguiente por la tarde y que apenas recordaba lo que había sucedido… Fue verdaderamente terrible.- Yami agacha la cabeza para dirigirle una mirada a su compañero.

-Pero no entiendo por qué no nos lo contasteis, por qué nos habéis ocultado tantas cosas…- T.K. es incapaz de ver el motivo para tanto secretismo.

-El miedo T.K., vosotros no sabíais lo que yo sabía, vosotros no sabíais, y seguís sin saberlo, lo que es convertirse en Azramon, yo lo aprendí gracias al entrenamiento de Piximon y por eso entendía bastante bien por lo que estaba pasando Yami. Daos cuenta de que ni siquiera ahora, que conocéis casi toda la historia, sois capaces de entender por qué Yami dice que él es el más débil, ¿cómo ibais a entenderlo entonces? ¿Cómo iba Yami, que había perdido confianza incluso en sí mismo, a contaros lo frágil que en realidad era? Acababa de reconciliarse con todos y quería evitar por todos los medios cualquier discusión…- Kari termina de explicarse y sus amigos se quedan un tanto anonadados.

-¿Entendéis ahora por qué soy el más débil? Ninguno de vosotros corre tantos riesgos como yo de caer en la tentación del mal, y yo, sólo, soy incapaz de resistirlo, es imposible…- Yami se levanta y se marcha, con BlackGatomon en brazos, seguido inmediatamente por Kari y Gatomon. Ahora los demás ya saben la verdad, ya saben que Yami corría un gran peligro cada vez que se convertía en Azramon…