RPOV
Baia
Han pasado meses desde la última vez que lo vi, y sinceramente, no me hubiera importado no volver a verlo
Me está mirando fijamente, igual con la firme creencia de que puede conseguir fundirme, claro que no sé cuál es su elemento, igual es fuego y resulta que sí que puede hacerlo…antes de que esto se alargue – que hay Viejo, no esperaba volver a encontrarte la verdad…
-sí, me puedo imaginar que es una sorpresa, pero no me gusta que me mientan- por su tono diría que no está para bromas
-no recuerdo haberte dicho ninguna mentira. Ahora si me disculpas, ya te dije que si querias algo más de mí prefería que no fuera asaltándome por la calle.
-no te atrevas a dejarme con la palabra en la boca niña – dos de sus guardias están bloqueando la calle, el otro, Pavel creo recordar, está detrás suyo, así que no me queda otra que volverme y al menos de momento escuchar lo que tenga que decir – como te dije, tengo los medios y los recursos necesarios para localizar a la gente. Así que cuando la princesa Dragomir y su amiga aparecieron en la academia hace un mes, pensé que era buena idea tener unas fotos actualizadas de Rosemarie Hataway, por si volvían a desaparecer y había que localizarlas. Te podrás imaginar mi sorpresa cuando estas fotos llegaron a mis manos. Esta vez no son fotos viejas de archivo, o de mala calidad, como puedes apreciar – dice mientras me pasa un par de fotográficas – la imagen no deja lugar a dudas. Supongo que estabas muy orgullosa porque me la habías pegado, realmente fue una buena puesta en escena, el detalle de los tatuajes y hablarme de tus hermanos, y el golpe de gracia, diciendo que tu madre estaba muerta… - no había rastro de simpatía en su voz, no dejando lugar a dudas, de que quien estaba delante mío era el temido Zmey
-nada de lo que te dije era mentira. Si, fui bautizada como Rosemarie Hataway, pero hace años que ella dejo de existir. En cuanto a mi madre, solo he conocido a una madre, Rhea Dragomir, y por desgracia falleció en el mismo accidente que mi hermano y mi padre, en el que en cierto modo, también fallecieron Rosemarie y Vasilissa. En cuanto a mis tatuajes, no eran una puesta en escena- añado levantando mi camiseta para que pueda verlos- los he ganado convirtiéndome con ellos en Maria Sokin, por lo que tengo derecho de sobra a llamar hermanos a Miguel y Daniel.
Cuando he mencionado a mi padre ha mostrado un poco de dolor sin embargo cuando mira los tatoo y ata cabos, imagino que supone que los he conseguido a través del matrimonio, y no voy a corregirle, una chispa de irá atraviesa su mirada y temo lo que pueda decir a continuación.
-¡eso no cambia que me mintieras! Y no cambia que tu madre, Janine Hataway se preocupa por ti y no es la única. No puedes hacer lo que te dé la gana sin pensar en los demás
-PERO TÚ QUIEN TE HAS CREIDO QUE ERES! Quien te da vela en mi vida, tu no pintas nada. Hablas de la guardián Hataway como si la conocieras bien, pues felicidades, porque yo no sé nada de ella. Sin embargo, puedo escribirte enciclopedias con lo que se de mi madre. Haberme parido no le otorga el título de mama. Y por favor, no me hables como si fuera una niñata egoísta que está reclamando sus juguetes. Hace mucho tiempo que he aprendido a vivir siempre pensando en los demás, eso es lo que significa ser parte de una familia. Una que he luchado por conseguir, y en la que nada tienes que ver tú o Janine. Soy tan afortunada, que tengo una extensa familia por la que moriría y mataría, como lo harían ellos. Cosa que ahora mismo te interesa valorar, porque resulta que justo detrás de ti, están mis hermanos- supongo que los gritos que he pegado han sido suficiente para alertarlos y han tardado poco en acudir todos. No ha sido muy inteligente abordarme cerca de casa. Ahí están Pet, Sid, Miguel y Dani. Se por la unión que Liss está con Paul, y por suerte no ha oído los gritos. Está también llegando Yeva von Vika a su lado, y casi te diría que Yeva es la que más miedo da.
Antes de que Miguel pueda abrir la boca, es Yeva quien se adelante
-alguien podría explicarle a esta pobre anciana que está ocurriendo aquí –pobre anciana, si, ja!
Con un tono mucho más amable y no falto de respeto, Zmey se dirige a Yeva – solo estábamos teniendo una pequeña charla acerca de un malentendido hace unos meses cuando pensé que había confundido a Maria con alguien más. Esperaba hacerle entender el interés que tiene su madre biológica en su localización
No sé por qué todos estamos esperando por la respuesta de Yeva, quien parece estar meditando como decir lo que viene a continuación. Centra todo su atención en el moroi a quien le dice: entiendo que tengas buenos motivos para velar por los intereses de dicha mujer. También entiendo que no son los únicos intereses que se están protegiendo aquí (me gustaría saber más acerca de esto) pero me parece justo ponerlo todo en la misma balanza, y mientras que mi niña aquí presente sea privada de toda la información pertinente, por mucho que sea siempre velando por su interés, creo que también se merece el derecho de que sus secretos los sigan siendo. Al menos mientras todos los implicados no sean sinceros unos con otros y pongan las cartas sobre la mesa.
No tengo ni idea de que está hablando Yeva, y por desgracia dudo que vaya a aclarárnoslo, pero para Zmey parece tener sentido. Parece meditar mirando a Yeva atentamente antes de añadir
-una vez más me veo en el deber de excusarme contigo- dice volviéndose hacia mí- me parece que mientras nos sea estrictamente necesario mantendré lo que se a buen recaudo. Solo espero que si alguna vez necesitas ayuda, tengas el buen gusto de ponerte en contacto conmigo. Tampoco puedo asegurar que no vuelvas a saber de mí, encuentro que eres una persona muy interesante
-¡qué bien! No sabes cuánto me alegro
-un poco más de respeto niña. Al fin y al cabo soy mayor que tú, y algo más de la vida se
-lo que tú digas viejo- recuerdo que así termino nuestra última conversación. Solo que esta vez, después de lanzarme una mirada que no logro entender, son ellos los que se van dejándonos al resto ahí plantados
Me vuelvo hacia Yeva, al menos tendré que intentarlo – puedo preguntar qué ha pasado aquí?
Yeva: puedes, pero no esperes que te conteste. Ya llegará el día para las respuestas.
Viene siendo lo que todos nos esperábamos, así que ponemos rumbo a casa, algún día sabremos de que iba esto.
