Hola!!
Antes que nada queria pedir perdón, ya sé que dije que subiria ayer pero lo que pasa es que ayer me compre un pen nuevo y cuando vine a la biblio me acorde de que el capitulo lo tenía en el pen viejo. Y como que no había ganas de ir a mi casa y luego volver para subir capitulo. De vez de eso he vuelto hoy para subir el capi que prometi!
Espero que lo disfruteis, nos vemos abajo! ^^
CAPITULO 26
BELLA POV:
- Bueno, Bella, parece que tus queridísimos vampiritos te acaban de sentenciar a muerte.
Dicho eso me agarró del cuello levantándome del suelo.
- ¡SUÉLTALA!- gritó desesperado Edward.
En respuesta al grito de Edward, Aro, apretó aún más fuerte su mano alrededor de mi cuello dejándome sin aire. Como acto reflejo levanté mis manos intentando separar su mano de mi cuello pero, obviamente, fue inútil. Él era mil veces más fuerte que yo.
- ¿Sucede algo, Isabella?- preguntó burlonamente al ver que me estaba ahogando.
De fondo solo podía oír los gritos y gruñidos procedentes de los Cullen. Intenté ver el rostro de Edward pero Aro me tapaba completamente la visión de mi ángel.
Yo me removía inútilmente, solo conseguía que Aro apretara aún más mi cuello. Cada vez me faltaba más aire, si no me soltaba pronto moriría por asfixia.
- Aire.- dije apenas en un susurro respondiendo a su pregunta.
- Oh, claro, se me olvidaba que los humanos necesitáis respirar. Que desconsiderado por mi parte.- entonces sentí como me empujaban a mi derecha a una velocidad de vértigo.
Mi cuerpo golpeó violentamente contra los barrotes de la parte derecha de mi celda. Un alarido de dolor escapó de mis labios al sentir el dolor del impacto. Inmediatamente me arrepentí, vi por primera vez el rostro lleno de agonía de Edward. Él estaba sufriendo mucho más que yo, solo había que ver su rostro. Por lo que me juré a mi misma que ningún sonido volvería a salir de mis labios.
Dejé de mirar a Edward cuando Aro a velocidad vampírica se posicionó delante de mí y me dio una patada en el estomago, un grito de dolor estuvo a punto de escapar de mis labios pero lo contuve a tiempo.
- ¡DÉJALA EN PAZ DESGRACIADO, PÉGAME A MI NO A ELLA!- gritó Edward con voz rota, pero no era el único.
- Por favor Aro...- sollozaba sin lágrimas Esme.
Me partía el corazón ver como mi familia estaba sufriendo por mi culpa, si no fuera una débil humana nada de esto estaría ocurriendo.
- ¡TE JURO QUE TE VOY A MATAR PEDAZO DE MIERDA!- gritó Emmett con un gruñido, estaba casi igual de enfurecido que Edward.
No pude pensar mucho más en mi familia, solo pude concentrarme en el dolor cuando su pie me golpeo en el rostro, una y otra vez. Fue entonces cuando sentí como de mi boca empezaba a salir sangre. Pero no era del único lugar que sangraba, también lo hacía por la nariz.
Durante unos segundos Aro dejó de golpearme por lo que levanté la vista desde el suelo y vi su mirada hambrienta.
- Realmente tu sangre es muy tentadora, serias un aperitivo delicioso, pero no. Ese sería un final muy fácil para ti. Pero no vayas a pensar que esto es personal, ni mucho menos. Todo esto es culpa de tu amado Edward. Él te está haciendo esto.
Iba a hablar pero noté un sabor dulzón en mi boca, sangre. Escupí antes de hablar.
- Edward no tiene la culpa.- susurré en un jadeo, me costaba incluso respirar.
Aro empezó a reírse.
- Claro que la tiene. Si él hubiese permanecido con la boca callada nada de esto estaría pasando.
Iba a replicar pero Aro no me dio oportunidad ya que volvió a patearme, pero esta vez en el estomago. Yo intenté cubrirme con mi cuerpo pero era casi imposible.
El dolor era insoportable, notaba húmedo mi rostro. Seguramente a estas alturas mi rostro tenía que estar lleno de sangre y lágrimas. Porque era verdad que no gritaba, pero las lágrimas era algo que no podía controlar.
Aro volvió a levantarme cogiéndome del cuello y separando, nuevamente, mis pies del suelo. Yo cada vez tenía menos fuerza, ya casi no me podía mover. Aún así cuando tuve la oportunidad giré mi rostro en dirección a los Cullen y lo que vi me sorprendió.
Todos los Cullen tenían la mirada oscurecida por el hambre, entonces caí en el por qué: estaba sangrando. Jasper estaba fuera de sí intentando romper los barrotes, inútilmente (ya que estos según me habían dicho los Cullen estaban hechos a prueba de vampiros), para poder beber mi sangre. Aún así eso no es lo que más me sorprendió Edward tenía una expresión sombría y terrorífica mientras gruñidos aterradores salían de su pecho sin control. Jamás le había visto en ese estado, parecía una persona totalmente diferente.
- Vaya, vaya, ¿qué tal, Edward? ¿Estás disfrutando del espectáculo?- preguntó burlonamente Aro mirando a Edward.
- Te juro por mi vida que te voy a matar con mis propias manos, de la forma más lenta y dolorosa que pueda existir.- siseó con voz sombría.
En respuesta Aro solo se carcajeó.
- Ya veremos quién mata a quien de la forma más dolorosa.- dijo con una sonrisa de suficiencia.- Pero ya sabes Edward que esto puede terminar- dijo señalándome con un movimiento de cabeza- en el momento que retires tus palabras delante de Marco.
Ahora entendía a que venía todo esto, estaba chantajeando a Edward. Si él retiraba sus palabras dejaría de golpearme y si no lo hacía continuaría. Era un maldito miserable. No podía permitir que Edward retirara sus palabras si no estaría todo perdido para nosotros. Aro debía pagar por todo lo que había hecho.
- Edward no lo hagas.- susurré casi sin fuerzas.
Aro me fulminó con la mirada.
- Tú cállate.- siseó con furia a la vez que con un movimiento hizo que me golpeara la cabeza con los barrotes que se encontraban a centímetros detrás de mí.
- Suéltala ahora mismo, miserable.- siseo Edward con voz sombría y aterradora.
Aro sonrió maliciosamente.
- Como quieras.- dijo antes de lanzarme a la otra punta de la celda haciendo que me golpeara nuevamente contra los barrotes.
Edward gruñó terroríficamente.
- Tú me pediste que la soltara y eso he hecho.- dijo con una sonrisa socarrona en su rostro.
A estas alturas yo ya no podía ni moverme, lo único que podía hacer era escuchar lo que sucedía a mí alrededor.
- ¿Qué me dices, Edward? ¿Has tenido ya suficiente? ¿Vas a retirar tus palabras?
Todo se quedó en silencio, intenté mirar en la dirección de los Cullen pero me fue imposible. No podía moverme ni un centímetro.
- Lo haría si supiera que dejaras en paz a Bella, pero sé que no lo harás. Es más, en el momento en que retirara mis palabras la matarías sin piedad, ya tendrías la excusa perfecta para matarla y con ella a nosotros ¿me equivoco, Aro?- susurró con voz sombría, algo iba muy mal con Edward, solo de oírlo me estremecía.
Edward estaba sufriendo mil veces más que yo, lo único que deseaba en ese momento era ir a abrazarle, consolarle. Necesitaba volver a sentir sus labios sobre los míos, le necesitaba.
- No sé de qué estás hablando, si retiras tus palabras te aseguro que la dejare en paz.- dijo Aro en un intento de sonar convincente.
- ¿Acaso se te olvida mi don, Aro? He visto lo que pasara si Edward retira sus palabras. Nos mataras con la excusa de que hemos mentido ensuciando tu nombre solo para salvarnos la vida.- dijo esta vez Alice con voz envenenada.
Aro la fulminó con la mirada.
- Alice, querida, ya sabes que tus visiones no son exactas. Seguramente ha habido un error en tu visión, si Edward retira sus palabras os dejare libres, os doy mi palabra.
"Ya, claro", pensé sarcásticamente.
- ¿Y desde cuando tú palabra tiene algún valor, Aro?- dijo ácidamente Edward.
Al parecer a Aro no pareció agradarle el comentario de Edward ya que en menos de un segundo Aro estaba otra a vez a mi lado pateándome.
Todo mi cuerpo dolía y de un momento a otro terminaría desmayándome por el dolor insoportable que sentía. Si ya de por sí cuando alguien te da una paliza te duele, pues solo había que imaginar si ese alguien es un vampiro con su superfuerza.
- Repito, Edward ¿estás seguro de que no piensas retirar tus palabras?- continuó diciéndole Aro mientras me pegaba.
Me pareció que Edward estaba a punto de decir algo pero el ruido de una puerta abriéndose le silenció. En menos de dos segundos Cayo se encontraba en el pasillo que separaba la celda de los Cullen de la mía. Miró la escena y sonrió socarronamente.
- Vaya, hermano ¿divirtiéndote sin mí?- le preguntó a Aro, el cual había dejado de patearme y había centrado su atención en Cayo.
Aro solo sonrió en respuesta.
- Ya me ha contado uno de los guardias lo sucedido, pero no entiendo a que viene todo esto.- dijo Cayo mirándome desdeñosamente.
- Lo que pasa es que estoy intentando hacer entrar en razón a nuestro querido amigo Edward.
- Oh, ya comprendo.- dijo sin quitar aún esa sonrisa socarrona de sus labios.- De todas formas no creo que este sea el mejor método, Marco podría sospechar si ve que la humana ha muerto.
- ¿Entonces qué sugieres hermano?- preguntó Aro.
- Te propongo algo mucho más efectivo. A la vista de que Edward no retira sus palabras con este método, tal vez otro un poco más lento funcione mejor.
Aro sin mediar más palabra tomó las manos de Cayo.
- Oh, esto suena interesante.
¿Qué tendrían planeado? Por la expresión de Edward no tenía que ser nada bueno.
- No podéis hacer eso.- siseó con voz sombría, pero a la vez se notaba toda la agonía que estaba sufriendo.
- ¿Ah, no? ¿Quién nos lo va a impedir? ¿Tú?- exclamó burlón Cayo.
Edward en respuesta solo gruñó.
Aro se acercó a mí y se agachó para estar a mi altura. Aunque era un poco difícil ya que mi cara estaba apoyada en el frio suelo.
Me acarició la mejilla y esta vez no tuve fuerza para girar mi rostro.
- Bueno, Bella, espero que hagas entrar en razón a tu noviecito, de lo contrario no saldréis vivos de aquí. Nos vemos querida.- dicho eso dejó de acariciarme la mejilla y se levantó yéndose con su hermano.
Una vez oímos como cerraban la puerta todos los Cullen me abordaron con preguntas de preocupación.
- ¿Bella, cómo te encuentras? ¿Puedes moverte?- me preguntó Alice y por primera vez en mucho tiempo su tono de voz no tenía ni una pizca de la alegría que caracterizaba a Alice. Solo había dolor y agonía en ella.
- ¿Dónde te duele? ¿Tienes problemas para respirar?- me preguntó Carlisle sacando el médico que tenía dentro.
- Bella amor, lo lamento tanto, todo esto es mi culpa. Nunca podré perdonarme esto.- susurró con una agonía desgarradora, estaba segura de que si pudiera llorar lo estaría haciendo. Solo había que oír el tono de su voz.
Yo intenté responderles, quería decirle a Edward que nada de esto era su culpa, pero me era imposible. ¡Ni siquiera podía moverme! Aún así no quería preocuparles más, así que reuní fuerzas de no sé donde e intenté ponerme de pie o al menos sentarme en el suelo. Apoyé las palmas de mis manos en el suelo y estiré mis brazos con el fin de ayudar a levantarme, intenté hacer el mismo movimiento con mis pies pero entonces mis brazos me fallaron y caí al suelo nuevamente.
Solo oí como me llamaban aterrorizados antes de perder la consciencia.
- ¡BELLA!
KATE POV:
Dolor.
Era lo único que sentía desde hacía horas o tal vez días. Sinceramente había perdido el sentido del tiempo. Lo único que sabía era que a cada segundo deseaba mi muerte, la única cosa que podría librarme de esta agonía que estaba sufriendo. Era como estar reviviendo la transformación y lo peor de todo era saber que no tenía ni idea de cuándo terminaría. Al menos se sabe que la transformación suele durar tres días, pero yo no me estaba transformando. Estaba a merced de Jane, una vampiresa sádica por naturaleza.
Así que mi agonía terminaría cuando ella así lo quisiera o los maestros se lo ordenaran.
Y sabía que por ahora ninguna de esas dos cosas sucedería. Aro y Cayo sí que habían venido hacía un rato pero solo fue para divertirse un rato. Aún recordaba sus palabras de burla, pero sinceramente intenté ignorarlos y pensé en mi familia. Lo último que supe de ellos fue cuando salieron riéndose.
Desde ese momento no sabía cuánto tiempo había pasado, solo sabía que a cada segundo que pasaba yo me sumía en una profunda desesperación porque todo terminase.
Entonces pasó algo que no me esperaba, Marco entró e hizo que mi tortura terminara.
- Jane, detente ahora mismo.- ordenó.
- Pero maestro...
- He dicho que te detengas.- volvió a ordenar con voz severa.
Entonces el dolor desapareció y pude ponerme de pie.
- Gracias.- susurré.
- No hay de qué, muchacha. Ahora Jane, retírate.- le ordenó a la vampiresa, la cual me dedicó una mirada de odio antes de salir.
Una vez nos quedamos solos pude volver a pensar con claridad ¿qué habría pasado con los Cullen y Bella? ¿Por qué Marco había intervenido en mi tortura? Algo me decía que Marco iba a tener problemas por esto...
- Katherine dime una cosa ¿te gustaría volver con tu familia?- preguntó de repente.
¿Qué? ¿Hablaba en serio? ¡Claro que me gustaría! Era lo que más deseaba.
- Es lo que más deseo.- contesté sinceramente.
- ¿Qué estarías dispuesta a hacer por conseguir tu libertad?- preguntó.
- Todo.- contesté sin pensar.
Haría lo que hiciera falta para poder volver a estar con mi familia. O bueno al menos poder volverla a ver, no podría acercarme a ellos pues seguramente terminaría matándolos yo misma ya que aún era neófita. Pero por ahora me conformaría con verlos de lejos.
Marco asintió ante mis palabras.
- ¿Qué tengo que hacer?- pregunté curiosa.
- Todo a su tiempo, Katherine. Por ahora necesito que me hagas un favor.
- El que quieras.- dije con sinceridad, quería agradecerle el que me hubiera salvado de Jane.
- Ve a los calabozos y permite que Carlisle revise a Isabella.
- ¿Qué?- no entendía nada ¿para que necesitaba Bella que Carlisle la revisara?
Entonces miles de posibilidades pasaron por mi mente y me sentí horrorizada.
- ¿Ella está bien?- pregunté asustada.
Marco suspiró.
- Haz lo que te he dicho.- dijo ignorando mi pregunta.- Aquí tienes las llaves de las celdas, pero ten cuidado de que nadie te descubra ayudándolos. Si lo hacen no podrás mencionar que yo tengo nada que ver ¿entendido?
Asentí mientras cogía las llaves e iba directa a los calabozos.
Antes de salir Marco volvió a hablar.
- Por cierto, quiero que a partir de ahora bloquees el don de Edward y Alice.
Me giré y le miré confundida.
- ¿Por qué?- pregunté extrañada.
- Tú solo hazlo. A partir de ahora tú serás la encargada de vigilar los calabozos para que puedas utilizar tu don con ellos las veinticuatro horas del día.
Iba a preguntar algo más pero al final desistí de la idea seguramente ignoraría mis preguntas como había estado haciendo. Solo asentí y volví a dirigirme a los calabozos. Estaba muy preocupada por Bella.
Cuando llegué a estos no había nadie vigilando las puertas, claro, ahora sería yo la que vigilara los calabozos. Abrí la puerta y entré sigilosamente, aunque obviamente los Cullen me oirían. Nada más entrar el olor de sangre inundó mis fosas nasales y me tensé en respuesta.
Dejé de respirar e intenté pensar con claridad.
Sangre... la única persona con sangre en ese sito era... ¡BELLA!
Oh, por Dios... corrí hasta pararme delante de su celda y lo que vi me dejo en shock. Bella estaba en el suelo desmayada con su rostro lleno de sangre.
Detrás de mi oí gruñidos, me giré y vi como los Cullen me miraban hostilmente. Seguramente pensaran que yo era como los Vulturis. Eso sin contar el hecho de que a estas alturas ya tenían que estar notando que había vuelto a bloquear su don, lo que les haría desconfiar más de mí.
Pero ni yo misma sabía porque Marco me lo había pedido, pero bueno eso ahora no importaba. Lo único importante era revisar a Bella.
- Carlisle, ahora voy a abrir la celda y tú vas a salir para revisar a Bella ¿está bien?- pregunté ganándome miradas de asombro de todos.
Carlisle solo asintió.
Puse la llave en la cerradura y antes de abrir les advertí a los demás.
- No hagáis nada imprudente, sería una locura tratar de escapar ahora. Creedme.- les dije mirándolos a todos, ellos solo asintieron y supe que no iban a hacer nada, solo había que ver sus rostros para saber que estaban preocupados por Bella.
Terminé de abrir la celda y una vez Carlisle salió la volví a cerrar. Luego procedí a abrir la de Bella dejando entrar a Carlisle.
BELLA POV:
Sentí como unas frías manos me tocaban, intenté abrir los ojos pero me fue imposible, estaba demasiado débil.
- ¿Cómo está?- preguntó una voz ajena a la de los Cullen pero que me era familiar.
Esa voz... esa voz me sonaba. ¡Claro! Esa voz era de...
- ¡Kate!- grité con todas mis fuerzas, que no eran muchas, mientras abría los ojos.
Entonces analicé la situación, Carlisle me estaba examinando y Kate estaba parada en la puerta de mi celda con una sonrisa de alivio. Pero su rostro estaba totalmente demacrado, y esta vez fui yo la preocupada ¿qué le había ocurrido durante este tiempo? Hacía días que no había tenidos noticias de ella y volvía a aparecer después de días con ese aspecto tan desmejorado. ¿Qué le habían hecho esos animales?
- Bella...- susurró ella en tono aliviado.
- ¿Os conocéis?- preguntó extrañado Carlisle.
Miré al resto de los Cullen y se veían igual de confundidos.
- Sí, ella fue muy buena conmigo cuando llegué aquí.- por ahora solo les contaría eso, no creía que fuera buen momento para contarles que fue ella una de las que me secuestró. Primero quería preparar bien el terreno, no quería que de ninguna manera se enfadaran con ella. Kate no tenía la culpa de nada.
Quería cambiar de tema así que dije lo que me había estado preocupando por días.
- ¿Qué pasó? ¿Por qué no volviste ese día?- pregunté preocupada.
Kate se puso tensa y desvió la mirada.
- Eso ahora no importa. Pero dime ¿qué te ha pasado a ti? ¿Quién te ha hecho esto?- preguntó angustiada cambiando de tema.
Mmm... Tenía que averiguar que me ocultaba. ¿Qué le habría pasado estos días? Cuando lo mencioné se puso tensa y nerviosa, era evidente que ocultaba algo.
- Fue Aro.- dije apenas en un susurro, cada vez me costaba más respirar.
Con cada palabra mi respiración se agitaba más haciéndome más difícil la tarea de respirar.
- Bella, no hables. Tienes algunas costillas rotas y no es bueno que te esfuerces.
Un gruñido muy familiar resonó en el lugar, inmediatamente lo reconocí... Edward.
- Edward, tranquilo, estoy bien.- susurré mirándole por primera vez con detenimiento.
Juro que en ese mismo momento el corazón se me paró por unos segundos. Edward tenía una expresión que me rompió el corazón, su rostro era una mezcla entre agonía, dolor, tristeza y culpabilidad que hizo que una lágrima escapara de mi ojo. Edward había estado sufriendo mucho más que yo. Pues para sufrir no hacía falta que fuera físicamente, había veces que psicológicamente era mil veces peor.
- Edward, amor, tranquilo, estoy bien.- traté de consolarlo.
- ¿Bien?- repitió con amargura.- Bella por Dios, mírate, estas tan lastimada que no te puedes ni mover. Si valoras en algo mi salud mental no repitas que estas bien.
Un sollozo escapó de mi garganta al oírle, inmediatamente Edward se preocupó.
- ¿Qué te ocurre? ¿Dónde te duele?- preguntó preocupado.- ¿Carlisle qué le sucede?
Antes de que Carlisle hablara lo hice yo.
- Edward, este dolor que siento no es físico, me duele el corazón al pensar que estas sufriendo. Eso me ocurre, por favor si valoras en algo mi salud mental- dije utilizando sus mismas palabras- deja de torturarte con lo ocurrido, metete en la cabeza que esto no es tu culpa.
- Pero Bella...
- No, Edward. Puede que Aro me haya dañado físicamente, pero te aseguro que tú puedes hacerlo mucho más psicológicamente. Si tú sufres yo sufro y eso es mucho peor de lo que pueda hacerme Aro jamás.
- Edward, Bella tiene razón. Nadie ha tenido la culpa de lo ocurrido, excepto Aro. Ahora más que nunca tienes que permanecer fuerte y no rendirte ante tu propia agonía. Bella te necesita, nosotros te necesitamos.- dijo Jasper apoyándome.
Después de las palabras de Jasper todo quedó en silencio, Carlisle siguió revisándome también en silencio.
Yo sin embargo no aparté ni por un segundo la mirada de Edward, por lo que no tardé en darme cuenta de que las palabras de Jasper y las mías habían dado efecto. Edward estaba esbozando una sonrisa torcida.
- Tienes razón, mi vida.
Ahora fui yo la que sonreí.
- Te amo.- le dije mirándole a los ojos.
- Como yo a ti.- contestó aún esbozando su sonrisa torcida.
Carlisle siguió examinándome y de vez en cuando no podía evitar fruncir el ceño cuando sus manos tocaban partes adoloridas.
- Kate ¿podrías conseguir vendas? Necesito vendarla para que sus costillas no le perforen los pulmones.
- No lo sé, Carlisle, dudo mucho que encuentre eso por aquí. Eso sin contar que no puedo salir del castillo.
La expresión de Carlisle pasó a ser una mucho más preocupada.
- Pero no te preocupes Carlisle, se me está ocurriendo una forma de conseguir lo que necesitas.- dijo sonriendo.
Carlisle levantó una ceja incrédulo.
En respuesta Kate solo sonrió más.
- Tengo mis contactos.- bromeó.- Ahora Carlisle necesito que vuelvas a tu celda, iré a buscar las vendas pero nadie puede saber que os estoy ayudando.
- Claro.- Carlisle se levantó y me volvió a dejar tumbada en el suelo.- Bella por favor no te muevas, cualquier movimiento brusco y tus costillas perforaran tus pulmones.
- Esta bien, Carlisle, no pensaba irme a ningún lado.- bromeé en un intento de alivianar la tensión.
Carlisle salió y Kate volvió a meterlo en la otra celda.
- Por cierto ¿crees que podrías tratar de conseguir comida?- le preguntó Edward a Kate antes de que esta se marchara.
- ¿Comida humana?- preguntó sorprendida.
Edward asintió.
- Sí, Aro y Cayo planean dejarla morir de hambre.
- ¿¡Qué!?- gritamos todos al unisonó igual de sorprendidos.
- Cayo piensa que si vemos como Bella día tras día se muere por falta de alimento yo no podré soportarlo, cosa que es cierta y terminaré retirando mis palabras. Por eso planean dejarla morir de hambre.
- Malditos...- susurró Emmett con los ojos entrecerrados.
- No te preocupes, no dejaré que eso ocurra. Intentaré traer algo de comer, ahora debo marcharme, intentaré volver lo antes posible.- aseguró antes de salir.
- Bella ¿estás segura de que podemos confiar en ella?- preguntó Edward al cabo de los minutos.
- Sí.- respondí simplemente.
Me quedé pensando si era mejor contarles todo u omitir algunas cosas, no sabía cuál sería su reacción, pero debían de entender que ella no tenía la culpa de nada. Al final me decidí por contarles todo, sería lo mejor.
Mientras les contaba todo referente a Kate los Cullen me escucharon sin pestañear prestando atención a cada una de mis palabras. En la parte en la que narré que ella era una de las que nos había estado vigilando y participó en mi secuestro se oyó algún que otro gruñido pero rápidamente fue acallado cuando les conté todo lo que Kate me contó aquel día. Les dije que ella tampoco estaba aquí por propia voluntad y que la obligaron a participar en todo esto.
Cuando les dije sobre su don todos se miraron entre sí como si acabaran de comprender algo muy importante.
- ¿Qué ocurre?- pregunté intrigada.
- Lo que pasa es que no sabíamos que ocurría con nuestros dones. Ahora lo entiendo todo, entiendo lo que me dijo de que Aro pensaba que no podía oír sus pensamientos... ¡claro! Ahora todo tiene sentido.- meditaba Edward en voz alta.
Esta vez fui yo la sorprendida ¿de qué estaba hablando?
Los papeles cambiaron y ahora él fue el que me explicó que cuando llegaron al castillo una vampiresa le llamó mentalmente diciéndole que Aro pensaba que no podía oír sus pensamientos y que actuara como si fuera cierto. También me contaron sobre cuando perdieron sus dones, y me sorprendí aún más cuando me contaron que en estos mismos momentos su don tampoco funcionaba ¿Kate estaba bloqueándolos? ¿Por qué? No sabía porque Kate les estaba bloqueando pero ya se lo preguntaría cuando volviera.
No pasó mucho tiempo más para que oyéramos como alguien volvía a entrar. Deseé que fuera Kate, digamos que no tenía muchas ganas de volver a ver a Aro. Para mi suerte sí era Kate que traía consigo un botiquín de primeros auxilios.
- Carlisle, es lo único que he podido encontrar, espero que te sirva. Hay vendas, alcohol y bueno lo típico.
- Es perfecto, gracias Kate.
- Lo que no he podido encontrar ha sido comida, lo siento.- susurró un poco avergonzada.
- No te preocupes, ya has hecho suficiente.- respondió Edward con su voz aterciopelada.
Kate volvió a abrir la celda de los Cullen y Carlisle salió de ella para meterse en la mía.
Me vendó alrededor de las costillas apretando todo lo que pudo las vendas ya que cuanta mayor presión menos riesgo de que las costillas se moviesen y me atravesaran un pulmón.
Después me desinfectó las heridas de la cara, por suerte no necesité que me diera ningún punto.
Nadie excepto nosotros sabía que Carlisle me había curado, así que cuantas menos evidencias mejor. Si Aro se enteraba seguramente buscaría a quien nos estaba ayudando y eso no sería nada bueno para Kate.
Una vez Carlisle terminó de curarme salió de la celda y antes de que Kate cerrará la puerta decidí pedirle algo que me moría por hacer desde hacía rato.
- ¿Kate?
- ¿Sí?
- ¿Podrías dejar entrar a Edward aunque solo sea un minuto?- supliqué.
- Mmm... Está bien, pero daos prisa, si me pillan estoy muerta.
- Gracias.- dije con una sonrisa.
Kate abrió la celda de los Cullen y cuando Carlisle entró Edward salió.
En menos de un abrir y cerrar de ojos Edward ya se encontraba a mi lado.
Edward me ayudó a sentarme apoyando la espalda en la pared, seguramente tuviera que permanecer en esa posición bastante tiempo, así que mejor estar cómoda.
- Amor ¿cómo te encuentras?
- Ahora que estas a mi lado genial.- dije con una sonrisa en los labios.
Estiré mi mano y acaricié con la palma de la mano la mejilla de Edward. Se sentía tan bien.
Edward cogió mi mano, la que reposaba en su mejilla, y la llevó a sus labios para depositar un dulce beso en ella.
Pero yo ya no me conformaba con un inocente beso en mi mano, necesitaba sus labios en los míos. Necesitaba sentirlo.
Con mi mano libre cogí el cuello de su camisa y lo acerqué a mi (obviamente Edward adivinó mis intenciones y se inclinó, pues si no ni con todas mis fuerzas hubiera sido capaz de mover un centímetro a Edward). Nuestros rostros estaban a pocos centímetros, mi vista bajo hasta sus labios y sin pensármelo ni un segundo más ataqué sus labios con los míos.
Besarle era una sensación tan placentera, frio y calor fundiéndose en uno solo. Nuestros labios encajaban a la perfección, como si hubiesen sido creados para este único propósito.
Llevé mi mano hasta su cabeza y la enredé en su pelo atrayéndolo más hacia mí. Nuestras lenguas danzaban juntas a un mismo compas, no quería que este beso terminara nunca pero por desgracia sabía que no podía durar eternamente. Y mucho menos cuando corríamos el riesgo de que nos pillaran.
Edward parecía estar pensando lo mismo que yo ya que a la vez nos separamos, Edward apoyó su frente en la mía mientras nuestras respiraciones se calmaban.
- Te amo, Bella.- susurró, antes de tener tiempo a responderle me silenció con un rápido beso en los labios.
Después de eso se levantó y se volvió a su celda. No podíamos arriesgarnos a ser descubiertos.
- Bueno será mejor que vaya a esconder esto antes de que alguien lo vea.- dijo señalando el botiquín de primeros auxilios.
Cuando iba a salir me acordé de una cosa.
- Kate.- la llamé.
Ella se giró y me miró.
- ¿Sí?
- ¿Por qué estas bloqueando ahora los dones de Edward y Alice?
- Lo siento, son ordenes de Marco, yo solo sigo ordenes...- susurró avergonzada.
- No pasa nada, te entendemos, no tienes porque preocuparte.- le dijo Carlisle con tono amigable.
- Gracias.- susurró ella con una sonrisa tímida.
Kate se dio media vuelta y siguió su trayectoria a la salida. Por lo que nos había dicho ahora sería ella la que vigilara los calabozos, me sentí aliviada por ello, así la tendría más cerca y estaría segura de que estaba bien.
Cuando volvimos a estar solos los Cullen volvieron a preguntarme qué cómo me encontraba y aunque me doliera todo el cuerpo no iba a preocuparles así que decidí cambiar de tema.
- Edward ¿Marco qué piensa al respecto? ¿De verdad cree que Aro pueda ser inocente?- pregunté curiosa.
Por un segundo me pareció que Marco sí nos creía, pero luego al darle esa oportunidad a Aro me desconcertó para ser sinceros.
- Pues no estoy seguro.- contestó perplejo.- De un momento a otro dejé de oír sus pensamientos, en cambio sí oía los de los demás. Lo que quiere decir que me los estaba bloqueando a propósito.
- Qué extraño...- murmuró Carlisle pensativamente.
Después de esa nueva información nos quedamos pensando en todo un poco. Pero sobre todo en el por qué de la actitud de Marco. Pues no solo había bloqueado su mente para que Edward no pudiera leerla que si no también le había pedido a Kate que bloqueara sus dones. Era todo tan extraño...
El resto del día pasó sin mayores acontecimientos al igual que los días siguientes. Exceptuando el hecho de que Kate me traía comida al menos una vez al día, obviamente a escondidas de todos. Estaría eternamente agradecida con Kate, ni toda mi vida sería suficiente para agradecerle todo lo que estaba haciendo por mí. Me gustaría devolverle el favor de alguna manera. Y me prometí a mi misma que encontraría la manera de devolverle el favor.
Lo que me sorprendió era el hecho de que últimamente Kate se mostrara un poco extraña, bueno extraña no sería la palabra correcta, más bien... reservada. Cuando le pedíamos su opinión sobre lo que estaba ocurriendo con Marco se tensaba y rápidamente cambiaba de tema. Por lo que no habíamos vuelvo a tener noticias de Marco.
Hoy hacía siete días que estábamos aquí y también hacía siete días que Kate me traía la comida a escondidas. Mis heridas estaban mejorando, el cuerpo ya no me dolía tanto y no había vuelto a tener problemas con las costillas, aún así Carlisle me aconsejaba que intentara moverme lo mínimo posible y eso hacía. Tampoco es como si planeara irme de fiesta.
De vez en cuando Aro venía a ver cómo me encontraba, no porque le importara si no porque quería ver como empeoraba día tras día sin alimento alguno, también quería ver hasta cuando Edward podría aguantar viéndome así, lo que él no sabía era que yo sí me alimentaba. Me gustaría verle la cara de estúpido cuando se enterara de que estaba comiendo. Aunque sinceramente esperaba que nunca se enterara, pero lamentablemente sabía que eso solo sería cuestión de tiempo pues muy pronto empezaría a sospechar si no es que ya lo hacía. Aunque cuando viniera yo fingiera estar débil, que en parte así era, estaba mucho más fuerte que si no me estuviera alimentando.
Mientras esperaba que Kate llegara con algo de comida empecé a preocuparme por varias cosas. ¿Qué estaría pasando con Charlie? ¿Habría regresado ya a Forks? ¿Se habría dado cuenta de que su hija había desaparecido al igual que los Cullen? Incluso en un momento llegué a pensar de broma si Charlie se preguntaría si me habían secuestrado los Cullen.
Aunque esa era una de mis menores preocupaciones, pues al fin y al cabo Charlie estaba a salvo. Jane ya no estaba cerca. En cambio lo que sí me preocupaba eran los Cullen. Yo al menos me alimentaba con lo que Kate me traía, tal vez no fuera comida nutritiva pero al menos mi organismo recibía comida pero los Cullen no tenían la misma suerte. A estas alturas ya tenían los ojos negros como el carbón por el hambre que tenían, ya que los Vulturis no les dejaban ir a cazar. Malditos...
En una de mis cavilaciones oí como alguien abría la puerta, supuse que era Kate y no me equivoqué.
- Hola.- saludó- Lo siento, Bella, solo he podido encontrar estas galletas, lo lamento.- dijo mientras me las entregaba.
Normalmente solía traerme lo primero que encontraba ya que no podía salir del castillo y cuando lo hacía a escondidos para traerme comida no podía alejarse mucho y tampoco es como si hubiese supermercados cerca. Eso sin contar que no podía tardar mucho ya que supuestamente ella tenía que estar vigilando los calabozos y si algún vampiro pasaba y no la viera en su sitio tendría serios problemas.
Según me había dicho lo que me traía se lo robaba a la gente que pasaba cerca de por ahí (es decir a turistas). Lo lamentaba por esa gente pero esto era por necesidad.
- No te disculpes, la que tendría que disculparse soy yo, por mi culpa te estás arriesgando y...
- Bella, tranquila, por una amiga haría lo que fuera.
Sonreí ante el hecho de que me llamara amiga, en estos días nuestra amistad había ido creciendo hasta el punto de considerarla una de mis mejores amigas. Pero no solo yo había entablado amistad con Kate, los Cullen también. Y no me extrañaba Kate era una chica fenomenal con muy buenos sentimientos.
- Bueno, Bella, buen provecho. Yo me vuelvo a la puerta, volveré dentro de un rato y me das el envoltorio.
Asentí y ella se fue.
Para no dejar pruebas de que había estado comiendo ella se llevaba los envoltorios de lo que fuese que me trajera. Es decir si me traía una botella de agua, ella se la llevaba vacía para deshacerse de las pruebas y así con toda la comida que me traía.
- Bella es quien tiene más suerte, al menos ella puede comer algo, pero nosotros ni eso. ¿Dónde están las ratas cuando se las necesita?- exclamó Emmett en broma mientras me veía comer.
Yo y toda la familia no pudimos evitar rodar los ojos ante el comentario de Emmett.
- Emmett ¿de verdad beberías la sangre de una sucia rata?- le preguntó Edward con una ceja alzada.
- Oye, más vale eso que nada.- intentó defenderse Emmett.
Edward iba a añadir algo más pero una estruendosa risa nos sobresaltó a todos. Automáticamente reconocí al dueño de la risa y escondí las galletas detrás mío en un intento de no ser descubiertos. El resto de los Cullen parecían pensar lo mismo ya que asintieron cuando vieron como escondía las galletas.
¿Cómo es que no le habíamos oído entrar? ¿Por qué Kate no nos había avisado?
Aro por fin se dejó ver y nos miró a todos despectivamente.
- Ya veo que estáis desesperados por comida, bueno si tan desesperados estáis enfrente vuestro tenéis comida.- dijo mirándome ahora a mí dando a entender que yo era la comida.
Los gruñidos por parte de los Cullen no se hicieron esperar.
- Qué tú seas un asesino que mata a su propia familia no quiere decir que todos seamos como tú.- siseó Alice.
- Cuida tus palabras estúpida.- gruñó Aro.- No me vais a decir que no deseáis beber su sangre, sin duda es uno de los manjares más tentadores que he olido.
- Nosotros no matamos a nuestra familia.- intervino Carlisle.
- Déjalo Carlisle, ya sabes que el ladrón piensa que todos son de su condición.- dijo Edward haciendo mención a ese refrán que le venía como anillo al dedo a Aro.
- Edward yo que tú mediría mis palabras, quién sabe, tal vez tu querida Bella vuelva a pagar por tus errores.- le amenazó con una sonrisa burlona en sus labios.
Edward gruñó en respuesta.
Lo que hizo que Aro sonriera aún más. Después de eso volvió a mirarme a mí con los ojos entrecerrados.
- ¿Sabes, Bella? Estos días me he estado preguntando cómo es que te mantienes fuerte y hoy mis dudas se han resuelto.
Le miré confundida y con un poco de miedo. ¿Acaso sabía que Kate me había estado trayendo comida? ¿Cómo?
- No sé a qué te refieres.- dije en tono inocente.
- ¿No? Entonces no te importara levantarte y dejarnos ver que escondes detrás ¿verdad?
"Mierda, mierda, mierda...", me repetía una y otra vez. ¿Cómo nos había descubierto?
Tragué saliva y miré nerviosamente hacia los Cullen. Edward me asintió con la cabeza indicándome que era mejor obedecerle.
Me levanté lentamente y me hice a un lado.
- Vaya, vaya ¿pero qué tenemos aquí? ¿Galletas? Supongo que no vas a decirme quién te trae la comida ¿verdad?
- Supones bien.- contesté desafiante.
Tenía que evitar a toda costa que Aro supiera que era Kate. Se lo debía.
Aro sonrió antes de gritar las palabras que me dejaron petrificada.
- ¡Traedla!
En menos de dos segundos se oyeron los gritos de Kate mientras dos guardias la traían a la fuerza.
- ¡Soltadme!
- Pero mirad a quién tenemos aquí, a la traidora de Katherine. Es tan tierna la amistad entre una vampira y una humana que me dan ganas de vomitar.- después de eso su expresión se endureció- Katherine eres una deshonra, nosotros te dimos cobijo y te tratamos como una hija más ¡y tú nos lo pagas de esta manera!- gritó cada vez más enfadado Aro.
- ¡No me hagas reír! Yo no llamaría "dar cobijo" a alguien cuando a ese alguien lo secuestras y no blasfemes diciendo que soy como una hija más porque tanto tú como yo sabemos que eso no es verdad.- contestó desafiante Kate mientras le miraba envenenadamente.
- Vaya, hasta que por fin la gatita saca las uñas.- dijo con sorna.- Te puedo asegurar que vas a pagar muy alto tu traición.
- Matándome me harías un favor.
Aro volvió a sonreír con su estúpida sonrisa burlona.
- ¿Y quién te ha dicho que voy a matarte mosquita muerta? Sé que eso es lo que más deseas, por eso no te lo concederé. En cambio mataré a todas las personas que son importantes para ti... como tú familia.
- ¡NO!- gritó horrorizada Kate abriendo los ojos de par en par.- ¡NO, POR FAVOR!
- No sabes cuánto lo lamento, Katherine, pero tú te lo has buscado.- le dijo socarronamente y luego su vista se fijo en mí.- Pero esas no serán las únicas muertes por tu culpa.
- Deja a Bella en paz.- susurró entre sollozos secos al ver donde se dirigía su mirada.
- ¿Y quién te ha dicho que voy a ser yo quién le haga algo a Bella?
Después de esas palabras todos le miramos con confusión ¿a qué se estaba refiriendo?
- Vas a ser tú.- después de esa declaración todos dejamos de respirar por el impacto.
¿A qué demonios se estaba refiriendo? Mis preguntas fueron contestadas rápidamente cuando metieron a la fuerza a Kate en mi celda y la cerraron. Aro pasó su brazo entre los barrotes y me agarró un brazo acercándome a él.
- Me pregunto si tu amistad por esta humana será tan importante como para vencer a tu monstruo interior. Sinceramente lo dudo, será divertido ver como matas a tu única amiga.
Dicho eso Aro me arañó el rostro y después de eso todo pasó muy rápido. Sentí un liquido caliente descender por mi mejilla, mi familia gritaba horrorizada pero todo eso pasó a un segundo plano cuando vi los ojos hambrientos de Kate.
Entonces la realidad de los hechos me abrumó, Kate era una neófita y solo había que ver sus ojos para saber que yo era su comida en estos momentos.
Este era mi fin.
¿Kate matará a Bella? ¿Alguien lo impedira? Todo esto y mucho más en los proximos capítulos! ^^
Bueno espero que os haya gustado, si quereis hacerme feliz dejadme un review con vuestra opinón! n_n
Seguramente suba capi el sabado, así que hasta el sábado! ^^
