Los personajes no son míos.
Estar a las 5 de la mañana en medio de Central Park no era algo agradable, mucho menos para Santana, levantarse tan temprano no era precisamente su fuerte, sin embargo el ánimo de concluir esa parte de su plan para presentarse ante su rubia bailarina le ayudaba a mantenerse despierta, además de las tres tazas con café que bebió antes de salir; el clima era algo freso, el otoño estaba en sus inicios y se podía ver como las hojas comenzaban a tener ese color amarillento y algunas caían ya de los arboles; con las manos dentro de su chamarra deportiva permanecía atenta a todos lados en espera de la responsable de haberla levantado tan temprano, miro su reloj con desesperación, ya habían pasado 15 minutos de la hora acordada, afortunadamente ya había otros corredores alrededor del enorme parque.
¡Demonios!-bufo la morena, comenzaba a molestarse y el clima frío no le ayudaba a mantener el buen humor-Suficiente-volvió a quejarse al ver que ya eran 45 minutos de retraso, decidida comenzó a caminar para volver a su auto.
¿A dónde vas Lopez?-escucho detrás de ella, se detuvo y se giró lentamente, ahí frente a ella se encontraba Sue Silvester, con su típico traje deportivo, aquel que siempre observó en las pocas veces que llego al curso con Brittany, cruzada de brazos y con esa sonrisa arrogante que vio desde la primera vez.
¡Llevo esperando 45 minutos!-se quejó bastante molesta y señalando su reloj.
Sue solo sonrío más y camino hacía la morena-Deja de quejarte-la miro fijamente y la señalo-Si estoy aquí ayudándote, es porque tu rubia me pareció agradable-sonrió y se cruzó de brazos.
Santana relajo su postura ante el recuerdo de Brittany, dio un hondo suspiro y asintió-Bien, ¿Por qué me citaste aquí?-aún no entendía que hacía en medio de Central Park, pudieron reunirse en el salón donde Sue impartía los cursos.
La mujer rubia observo su reloj, faltaban quince minutos para las seis de la mañana, saco de su bolsillo un cronometro y un silbato, la morena la miraba extrañada y frunciendo el ceño-Darás 10 vueltas al parque, trotando-miro seriamente a la latina.
Santana abrió los ojos con sorpresa-¡¿Qué?!-aún no entendía-¿Qué tiene esto que ver con el curso?-pregunto cruzándose de brazos-Solo necesito saber cómo ayudar a Brittany a respirar en el parto y tal vez saber cómo cambiar un pañal-se quejó.
Sue dio un paso al frente y quedo cerca de la morena, era visible su altura pero aun así la mirada retadora de Santana no desaparecía, lentamente la instructora acerco el cronometro frente al rostro de la morena-Mi curso, mis reglas-afirmo mientras daba un clic para que el cronometro comenzara a avanzar-Mueve tu trasero si quieres ese diploma para mostrárselo a la rubia-finalizo mirando fijamente a la morena.
Santana entrecerró los ojos, escucho el sonido del silbato que Sue Silvester sonaba con una arrogante sonrisa en su rostro; suspiro con frustración y sin preguntar más, comenzó a correr ante la atenta mirada de la instructora.
El reloj despertador marcaba las 7:05 am, la luz comenzaba a aparecer por la ventana, había sido una noche un poco ajetreada ya que el pequeño Santiago había estado algo inquieto, además una pequeña punzada en el bajo vientre no había dejado descansar a Brittany, en un par de días cumpliría siete meses de embarazo y dormir de costado se estaba convirtiendo en la única manera de lograr descansar, se levantó con dificultad de la cama mientras colocaba su mano en su vientre sintiendo aun la incomodidad y esa pequeña molestia; decidió bajar a la cocina y comenzar a ayudar a Rachel con el desayuno y no pudo evitar sonreír al percatarse de la algarabía que ya se escuchaba en la planta baja de la casa, coloco sus pantuflas, se puso su bata y se recogió el cabello en una sencilla coleta mientras caminaba hacia la puerta.
¡Beth no molestes a tu hermana!-la voz inconfundible de Rachel se escuchó mientras la bailarina se acercaba a la cocina.
¡Buen día!-saludo la rubia.
¡Buenos días tía Britt!-saludo la pequeña Lucy con una gran sonrisa, se puso de pie y se acercó para tocar el vientre de la rubia-Hola Santy-saludo la pequeña haciendo sonreír a su madre y a Brittany.
¿Estás bien?-pregunto Quinn al ver la cara de Brittany un poco pálida.
La rubia solo asintió y termino por sentarse en el pequeño comedor de la cocina y escuchando atentamente el relato de las aventuras de la pequeña Lucy, era como ver a una mini Rachel pero con una energía diez veces más grande.
Santana intentaba controlar su respiración mientras se sostenía apoyando sus manos sobre sus rodillas e intentando comprender cómo le iba a servir haber estado corriendo como loca alrededor del parque, haber hecho abdominales y varios ejercicios más, en el nacimiento de su hijo.
Y…ahora…me…darás…mi diploma-dijo la morena agitada y mirando a la instructora que solo sonreía.
Cuando completes el curso-sonrió mientras arqueaba perfectamente una ceja, se daba la vuelta y comenzaba a caminar.
La latina frunció el ceño y se enderezo-¡Espera!-grito al ver a la mujer alejarse, respiro profundamente y haciendo un esfuerzo corrió detrás de ella-¿Estás loca?-dijo molesta cuando observo como Silvester cruzaba la calle y entraba en un enorme edificio. Santana se detuvo un momento hasta que se percató que estaba afuera del mismo edificio donde asistían al curso.
Sue volvió a sonreír, miro a Brittany que volvía a mirar al piso, se dirigió de nuevo a toda la clase-En mi curso, siempre hay un papa o una mama primerizos...-miro a Santana que volvía a verla fijamente y se cruzaba de brazos-Que creen no es necesario aprender porque es "simplemente un bebe"-Sue hizo un gesto con sus dedos imitando hacer una comillas- Aunque lo único que demuestran...-miro fijamente a Santana- es que se mueren del miedo a equivocarse con ese bebe del que se harán responsables...-Sue miro a Brittany que levanto la mirada y dibujo una sonrisa, parecía agradecerle a la mujer su comentario- Y terminan siendo de poca ayuda para las futuras mamas-termino de decir la instructora
Santana solo sonrió y negó con la cabeza, respiro profundamente y entro en el edificio, subió las escaleras con pesadez, jamás pensó volver a correr tanto y por alguna extraña razón esa mujer y sus constantes gritos mientras corría le recordaban sus días en la preparatoria como porrista y a su loca entrenadora.
¡Estás loca!-fue lo único que atino a decir la morena cuando al llegar al salón se encontró con Sue Silvester colocándose un vientre falso sobre su traje deportivo.
La instructora frunció el ceño y se acercó a la morena-Mi curso…-quiso decir.
Si, si-interrumpió Santana-"Mi curso, mis reglas"-dijo imitando la voz de la otra mujer y cruzándose de brazos-No pienso practicar contigo-aseguro.
Silvester observo su reloj y sonrió-Solo tienes dos horas para aprobar MI curso-afirmo-Así que si quieres llevarle ese diploma a la rubia será mejor que empecemos-se dio la vuelta y comenzó a caminar hacia otro salón, se detuvo en la entrada y volteó a ver a Santana que seguía de pie y cruzada de brazos, puso su silbato en la boca-¡Mueve tu trasero!-grito antes de sonar el silbato.
Santana se sorprendió al entrar en el otro salón "Parece un campo de batalla" pensó al ver todo lo que había, varias mesas colocadas una al lado de la otra, en una había una manta, algunos pañales y talco, en otra había una bañera para bebes, en otra había también una manta y lo que parecía ser un pequeño conjunto de ropa, del otro lado del salón se encontraba una colchoneta donde practicaban las posiciones de relajación para el momento del parto, la morena frunció el ceño sin entender absolutamente nada.
Son parte del curso-dijo la mujer rubia-lo sabrías si hubieses estado en todas las sesiones-afirmo mirándola a los ojos, Santana solo suspiro y bajo sus brazos, eso había sido un golpe bajo, suficiente tenía con su conciencia.
Bien-dijo mientras se acercaba a la mesa donde estaban los pañales-¿Qué tengo que hacer?-pregunto mientras observaba con cuidado, sin querer una pequeña sonrisa se dibujó en su rostro al imaginarse a su bebe usando aquellos curiosos pañales con ositos.
Aprenderá tres cosas básicas-comenzó a decir Sue.
La expresión de Santana era totalmente diferente, tenía puesta toda su atención en esa mujer y no pretendía fallar ni un solo intento.
Sue comenzó a señalar con sus dedos-Primero, como cambiar un pañal; segundo, como bañar un bebe y tercero como colocarle la ropa-finalizo-Espero que en alguna seas útil a la rubia-dijo burlándose, Santana solo entrecerró los ojos y comenzó a subir las mangas de su sudadera deportiva haciendo sonreír a la rubia.
Comencemos-dijo firmemente la morena mientras estiraba sus brazos y movía su cuello para relajarse.
Las manecillas del reloj avanzaban rápidamente, al menos esa era la perspectiva de Santana, sus manos frías, las pequeñas gotas de sudor sobre su frente, el extraño muñeco que estaba sobre la mesa que intentaba parecer un bebe y hacía unos ruidos extraños, la mirada fija y los constantes ruidos del silbato de Sue Silvester, además que los benditos pañales se rompían uno tras otro y ahora que por fin había podido colocarlo correctamente, la estúpida tapa del talco no abría.
Maldito Karma-pensó la morena, su poca paciencia estaba bajo cero y su mal humor podría romper los límites permitidos.
20 segundos-dijo Silvester mientras se llevaba el silbato a la boca y sonreía, definitivamente se estaba divirtiendo demasiado con esa pobre mujer-¿Cómo era?-pregunto llevándose la mano a la barbilla-Ha sí, "Que tan difícil puede ser cambiar un pañal"-imito la voz de la morena.
¡Estúpido talco!-dijo desesperada por abrirlo, el muñeco comenzó a llorar y a moverse haciendo que el pañal, que por fin había colocado correctamente, se moviera-No te muevas-susurro Santana mientras seguía forzando la tapadera del envase-Por favor-volvió a insistir al pequeño bebe robot-¡Abre, maldita sea!-grito agitando de nuevo el envase y jalando la tapadera tan fuerte que logro abrirla haciendo que el contenido se esparciera sobre su rostro, llegando a su cabello y a su boca, dejando una gran nube blanca a su alrededor, Santana comenzó a mover sus manos para disipar esa nube blanca y a toser por la gran cantidad de talco que había entrado a su boca, después de un momento de silencio la ruidosa carcajada de Sue Silvester se escuchó.
Hay Lopez, eres un desastre-afirmo la instructora intentando controlar sus risas ante la imagen de una morena espolvoreada de talco en el rostro y cabello, rodo los ojos y camino hacía su oficina, esa era la última prueba e iba a dar su veredicto.
La espera a fuera de la oficina de Sue Silvester la hacía sentirse como si estuviera en la preparatoria de nuevo, estaba nerviosa y su uña era la que pagaba las consecuencias No me fue tan mal, ¿O sí? Se preguntó mientras observaba atentamente la puerta de la oficina, había tenido algunos fallos, casi se electrocuta con el pequeño bebe robot al meterlo en la bañera y termino dejándolo dentro mientras se hundía y le salía humo por la cabeza; afortunadamente Silvester tenía varios de esos bebes, pero no conto con que fueran tan frágiles y cuando intentaba colocarle la camiseta termino sacándole un brazo a su bebe robot número dos y ni habla del intento número tres, aún olía a talco de bebe y sus cejas se veían todavía un poco blancas.
Definitivamente soy un desastre-susurro con cansancio y sonrió con un poco de tristeza, ¿Cómo voy a ayudar a Britt? Se preguntó desilusionada. Estaba tan metida en sus pensamientos que no escucho la puerta de la oficina abrirse hasta que vio a Sue Silvester frente a ella, con sus manos detras y con una expresión en el rostro nada agradable.
En todos mis años de experiencia-dijo mirando fijamente a la morena-Jamás le he negado a alguien un diploma-finalizo.
Santana solo bajo la mirada y sintió como la desilusión la invadió, sin poder evitarlo una pequeña lágrima se escapó de sus ojos siendo eliminada rápidamente, sin decir nada se dio la vuelta y comenzó a caminar a la salida.
¿Que tal? Unos capítulos más y llegamos al final.
