Para ser vampiros no era ni peligroso ni excesivamente doloroso. Los moretones si iban rápido y Kaname necesitaba aprovecharlos al máximo. Lo malo era cruzar la línea cuando se los provocaba a Zero. Era necesario pegarle y él no disfrutaba siendo agresivo con el peliplata, pero Zero estaba de acuerdo con ello y él sentía placer al ver moretones, tocarlos o incluso lamerlos. Definitivamente era un placer culposo, porque a pesar de la tienda de campaña en sus pantalones se sentía culpable por lastimarlo de esa forma a pesar de que parecía que Zero disfrutaba del dolor que le causaba.