CAPÍTULO 25
EL PRINCIPIO DEL FIN
Mystika: Valkyon e-el cuerpo... ¡No está!
Valkyon: ¿Qué? ¿Estás segura? Quizás estaba en otro sitio...
Valkyon se acercó a mí entregándome mi armadura y cinturón junto con mi espada mientras observaba el perímetro en busca del cuerpo inerte de mi primo.
Yo me coloqué mis prendas echando un vistazo a los alrededores también, por si hubiera conseguido arrastrarse unos metros o algo. Di la vuelta completa al árbol y miramos camino abajo en varios puntos, pero nada.
Valkyon: Mira esto.
Me giré hacia él y lo vi agachado señalando el suelo. Allí estaba la capa de hojas y había algo viscoso de color violeta debajo.
Mystika: ¿Qué diablos es esto?
Me agaché a su lado para tocar ese extraño material que dibujaba en el suelo la forma de un cuerpo sobre la hierba. Mi jefe me agarró rápidamente del brazo antes de poder alcanzar mi objetivo.
Valkyon: Mejor no lo toques.
Mystika: Es como si... mhh ¿cómo decirlo? ¿Se hubiera consumido?
Valkyon: No sé nada sobre magos...
Unos apresurados pasos de cascos nos interrumpieron y Artax apareció resoplando y moviéndose nervioso. Me acerqué a él para calmarlo acariciándole el cuello.
Mystika: Shh tranquilo Artax, ¿qué sucede?
Artax: (Anazaret ha vuelto a la cueva y se dirige a la aldea. Ya hemos avisado a vuestros compañeros, pero está descontrolado)
Miré a Valkyon con una sonrisa maliciosa, íbamos a poder acabar nuestra misión, la misión venía a nosotros y se nos ponía en bandeja. Y yo iba a participar, aunque eso le pesara a mi jefe.
Artax: (Vamos, subid. Llegaremos antes que él, pero es posible que sufráis efectos secundarios por unos minutos)
Ambos subimos rápidamente a su lomo sin entender muy bien lo que quería decir con los efectos secundarios y comenzó a correr ganando una gran velocidad en cuestión de segundos. Entonces una intensa luz inundó el lugar haciendo que tuviera que cerrar las ojos para no quedar ciega. En ese momento me pareció perder la noción del espacio y el tiempo.
Cuando la luz cesó abrí de nuevo los ojos y me sorprendí al ver que estábamos en la linde del bosque que daba a la aldea.
Mystika: Pero... ¿Cómo?
Artax: (Teletransportación)
Bajamos de su lomo y empecé a tener náuseas y sentir como si mi cuerpo no estuviera donde debía. Me apoyé en Artax mientras Valkyon se apoyaba en sus rodillas.
Artax: (En seguida pasará)
En ese momento aparecieron nuestros compañeros blandiendo sus armas dispuestos para la batalla.
Buckie: Jefe, Mystika, ¿cómo habéis llegado tan rápido? Estabais en otro reino...
Mystika: El unicornio...
Acabamos de recobrar los sentidos y las náuseas desaparecieron al fin.
Valkyon: Chicos, todos al bosque, si viene a la aldea pasará por aquí y tiene menos probabilidades si nos separamos y ocultamos para atacarle por sorpresa.
Mystika: Voy a atraerlo hacia nuestra ubicación.
Valkyon: ¡De ninguna manera!
Mystika: Si toma otro camino podría ir a la aldea y destruir las viviendas y matar a alguien. Haré de cebo.
Valkyon: Te he dicho que...
Mystika: Recuerda el día que aparecí en este mundo, ¿qué opinaste sobre mi utilidad para vosotros?
Valkyon: ...
Mystika: ¿Y qué ha ocurrido con algunos de los enemigos como la hamadriade? Yo fui el cebo sin tan siquiera saberlo, como en otras ocasiones.
Valkyon: Era diferente, ahora somos unos cuantos y estamos preparados, no tienes que hacerlo tú.
Mystika: Sabes que soy el cebo perfecto para el basilisco y, esta vez, lo estoy decidiendo yo.
Pronunciando esta última frase me subí de nuevo a lomos del unicornio y sin esperar réplica por parte de mi jefe, di la orden a Artax de salir corriendo a por Anazaret.
Escuché un gruñido ya a lo lejos y lo que debió ser una maldición. Quizás me ganase una reprimenda, o incluso una sanción por desobedecer al jefe de mi guardia, pero sentí que así debía hacerlo, fueran cuales fueran las consecuencias. Además me resultaba extraña la situación. Vale que era de prever su descontrol, sobretodo después de haber estado bajo la influencia mágica de mi primo, pero que tan rápido fuera hacia a la aldea, cuando lo más obvio es que viniera a buscarme a mí, me daba mala espina.
*CRACK CRACK*
Empezaron a sonar unos ruidos como de árboles quebrarse y entonces se hizo audible un terrible chillido que no me era desconocido.
Artax frenó en seco su avance.
Mystika: Es él.
Artax: (Sí, prepárate)
Desenfundé mi espada y me aferré bien fuerte a mi unicornio con la mano izquierda y las piernas. Hasta ahora no había cabalgado con un arma en la mano, así que recé por no perder el equilibrio.
Los crujidos sonaban como truenos y Anazaret apareció entre los árboles derribando algunos a su paso.
Artax: (¿Lista?)
Mystika: Adelante.
Artax dio un giro de 180 grados y corrió de nuevo en dirección a mis compañeros, que esperarían escondidos para sorprenderle.
A pesar de faltarle un ojo, el dedo que Nevra seccionó de una de sus garras y tener esas patas algo cortas para su envergadura, corría como alma que lleva el diablo chillando sin control.
Artax se defendía a la perfección en la carrera y siempre mantenía una clara ventaja, además de sortear los árboles con asombrosa destreza, algo que agradecí profundamente.
Apenas unos pocos minutos después llegamos a donde los chicos esperaban. Artax pasó de largo y se detuvo unos metros más adelante dándose la vuelta hacia el basilisco.
Éste había aminorado el paso, parecía como si disfrutara el momento creyéndose victorioso, como si creyera que había atrapado a su presa al fin. No se parecía al basilisco de hacía una semanas.
Valkyon: ¡AHORA!
Por turnos los chicos atacaron a Anazaret con sus armas más eficaces y volvieron entre los árboles.
El basilisco se enrabietó más y comenzó a destruir toda vegetación a su alrededor, los troncos de los árboles salían disparados en todas direcciones.
Tigg: ¡Aaghhh!
Uno de los árboles golpeó a Tigg haciéndole una fea herida en la cabeza. Lo que creía que podía ayudarnos ahora se volvía contra nosotros.
Mystika: ¡Eh Anazaret, es a mí a quien buscas!
Él se giró hacia mí y bajé la vista lo suficiente para no hacer contacto con su ojo.
Mystika: ¿A qué esperas, especie de lagartija?
El basilisco resopló y volvió a emitir un chillido. Bajé de Artax para que no corriera peligro.
Artax: (Mystika sube, ¿qué haces?)
Mystika: Ve a esconderte a los árboles, yo le distraeré.
Artax: (Te matará...)
Mystika: Mientras no te mate a ti, no hay problema. VE.
Artax: (Como ordenes...)
Se alejó unos pasos para quedar detrás de unos arbustos a la espera.
Elevé la espada haciendo movimientos para ajustarla bien a la mano. Los rayos matutinos se colaban entre las copas de los árboles y hacían centellear la afilada hoja, lo que me dio una buena idea.
Seguí moviéndola para ver a dónde reflectaba la luz. Entonces la divisé sobre su cuello. Lo tenía a pocos pasos de mí amenazante, abriendo su pico al máximo.
Moví de nuevo la espada y cuando Anazaret avanzó bajando la vista, se encontró con un fuerte destello sobre su ojo sano, deteniéndolo en el sitio. Aproveché su confusión para correr hacía él y le enterré la espada en la articulación de su pata delantera.
Tiré de mi arma con dificultad, pues se había introducido por completo, mientras el basilisco se movía inquieto y gruñía.
Mystika: ¡Vamos!
Con un último esfuerzo la espada salió y en ese mismo momento el basilisco dirigió su cabeza a mí y me golpeó con fuerza.
Sentí mi cuerpo abandonar el suelo y chocar contra un árbol en cuestión de milésimas de segundo. El golpe me dejó sin aliento.
Miré hacia él y vi a Jamón alzar su enorme martillo para luego bajarlo contra una de sus patas. Al mismo tiempo Valkyon clavó la cola del monstruo al suelo con la punta del mango de su hacha, que resultaba ser también una lanza.
Anazaret chilló con agonía intentando deshacerse de sus contrincantes.
Más allá vi a Buckie ayudando a Tigg a levantarse para alejarlo.
(¿Dónde está Valarian?)
Me puse de rodillas en el suelo con dificultad y le busqué con la mirada por los alrededores.
Valarian: Hey, ¿estás bien?
Mystika: ¡Val! No te veía... He estado mejor.
Valarian: Ven, ¿puedes levantarte?
Me tendió la mano y la acepté de buen grado y con su ayuda conseguí incorporarme.
Hice una mueca de dolor al ponerme recta, el golpe en la espalda había sido importante, pero no sentía tener nada roto al menos.
Valarian me sonrió para animarme y me entregó mi espada que había perdido en el ataque.
Valarian: ¿Acabamos la faena?
Mystika: Ni lo dudes.
Volvimos a por el basilisco, que no se cansaba a pesar de sus heridas, claro que la mayoría no era muy profundas o importantes debido al grosor y dureza de su piel.
Todos parecían algo agotados, incluso Jamón y Valkyon, que no habían dejado de asestarle golpes desde que me atacó.
Jamón se colocó delante del basilisco mientras huía de sus intentos de desgarrarlo con las uñas. El ogro alzó la vista unos segundos para seguir el movimiento de la cabeza de Anazaret.
Mystika: ¡Jamón, no le mir...!
Antes de poder acabar la frase ahogué un grito al ver a Jamón convertirse en piedra en un abrir y cerrar de ojos. Todos los presentes nos quedamos paralizados.
El monstruo chilló frente a la estatua como si se regodeara de su hazaña. Acto seguido se giró para acabar con el resto con una renacida confianza en sí mismo. Entonces vi como fijaba su objetivo en Valkyon como si quisiera acabar primero con los más fuertes. La rabia se apoderó de mi cuerpo y la espada comenzó a temblar en mi mano.
No había podido hacer nada por Jamón, pero no iba a tocar a nadie más, y menos aún a Valkyon.
Mystika: ¡ANAZARET!
Me ignoró de forma deliberada y si no fuera una bestia, juraría que buscaba hacerme daño a través de Valkyon, como si supiera que su pérdida me dolería más que un zarpazo o un mordisco suyos.
Mystika: ¡DETENTE!
Me desgañité para que frenará su avance, pero fue inútil, así que corrí hacia él lo más rápido que pude y en cuanto iba a morder a mi jefe le clavé la espada en el costado.
La zona baja tenía la piel más fina, la espada entró con relativa facilidad y así supe que el objetivo era su abdomen, a pesar de que apenas lo elevaba del suelo.
Otro grito agudo reinó en el lugar y Valkyon pudo apartarse para tomar aliento y recuperarse un poco.
El basilisco, en un rápido movimiento dirigió una de sus garras hacia mí y me la clavó en el costado. Me elevó un par de metros para luego soltarme haciéndome rodar por el suelo.
Mystika: Agghh ¡mierda!
Esperaba que el veneno hiciera efecto de inmediato, pero no noté nada a parte del dolor por la propia herida. Me incorporé y noté la cara cubierta de sangre y barro, así que me froté un poco para limpiarme y recuperé de nuevo mi arma.
Valkyon y Buckie se habían posicionado delante del basilisco para alejarlo de mí. Valkyon echó un rápido vistazo hacia mí y su expresión pasó de la rabia a la sorpresa, pero en seguida volvió en sí para atacar de nuevo.
Anazaret no reparó en mí, seguramente creyéndome fuera de combate por el veneno y Valarian había aparecido a mi lado, pues había corrido hacia mí en cuanto me vio caer. Él también me miraba con asombro.
Valarian: {Mystika... estás...}
Sin ganas de perder más tiempo y la oportunidad de sorprender al basilisco, me dirigí hacia su abdomen. Al llegar me tiré al suelo y rodé hasta quedar justo debajo, en la zona que se veía más blanda.
Valarian: ¡Mystika, qué haces!
Valkyon: ¡Mystika sal de ahí!
Ingnorando a mis compañeros hundí la espada en su barriga hasta incrustar el mango, luego giré la hoja dentro con bastante esfuerzo y la saqué. Un gran chorro de sangre me bañó por completo.
Mystika: ¡Puaj, joder!
Las patas del basilisco comenzaron a flaquear y su cuerpo se tambaleaba. Así que me puse bocabajo para reptar y salir lo antes posible y así evitar ser aplastada.
De golpe apareció una mano amiga y la agarré fuerte. Ésta tiró de mí justo cuando el basilisco se desplomaba levantando una nube de polvo alrededor. Cerré los ojos y unos brazos me envolvieron en el suelo para protegerme. Cuando el polvo se disipó abrí los ojos para encontrarme con las rasgadas pupilas de Valarian observándome.
Valarian: Ha estado cerca.
Mystika: Sí... gracias Val.
Valarian: Es un placer.
Mystika: T-te estoy manchando de sangre.
Valarian: No importa, ya viste que no tengo ningún problema con el agua. Si tuviera que limpiármelo con la lengua sería otro cantar.
Mystika: Jajaja imagino.
Val se levantó de un salto y me ayudó a mí a hacer lo propio, pero un dolor agudo en el costado hizo que me doblara sobre mí misma.
Mystika: Maldito bicho...
Valkyon y Buckie llegaron en ese momento.
Valkyon: Déjame ver.
Valarian se apartó y Valkyon me examinó detenidamente la herida producida por la garra.
Valkyon: Parece que no hay señales de envenenamiento...
Puso una mano en mi cintura y la otra la pasó alrededor de la herida para retirar la sangre y la tierra que la cubrían.
Valkyon: Nada... incluso está cicatrizando...
Mystika: Quizás tenga que ver con la intervención de Artax de anoche.
Valkyon asintió en silencio y de repente retiró la mano de mi cintura como si quemara.
Valkyon: Id a ver cómo está Tigg.
Valarian y Buckie fueron a buscar a su compañero que estaba recostado sobre un árbol.
Miré en dirección a Jamón, más bien a su escultura. Luego me fijé en el basilisco, su pecho aún subía y bajaba de forma lenta y débil, seguía vivo, aunque por poco.
(¿Y si...?)
Mystika: Valk, ¿me prestas tu hacha?
Valkyon: ¿Mhh? ¿Para qué?
Mystika: Para que deje de sufrir.
Miró hacia el basilisco y enseguida entendió mi propósito, por lo que me prestó su arma sin problemas.
Fui hasta la cabeza de Anazaret, apunté en medio de ésta y con toda la fuerza y rapidez que pude, descargué la parte de lanza del arma contra su cráneo, produciendo un ruido muy desagradable.
Mystika: {Descansa en paz}
Cuando al fin dejó de respirar se sintió de nuevo una leve onda expansiva que cubrió todo el lugar, igual que la que notamos bajando la colina la noche anterior. Inmediatamente miré hacia Jamón. Su piel ahora gris piedra comenzó a tomar su color marrón habitual. Los chicos se acercaron a nosotros ayudando a Tigg a caminar, aunque aparentaba estar mejor.
Esbocé una sonrisa aliviada y saqué el arma de Valkyon de la cabeza del basilisco. La limpié un poco en la tierra y fui hacia él.
Mystika: Gracias.
Se la entregué mientras observaba a Jamón volver a su forma normal. Una vez acabada su transformación vino a nuestro encuentro.
Mystika: ¿Qué tal Jamón, estás bien?
Jamón: Jamón bien ahora. ¿Mystika bien? Estar cubierta de sangre.
Mystika: Sí amigo, la mayoría es sangre del basilisco.
Jamón: Mystika valiente guerrera.
Mystika: Gracias Jamón. Bueno, creo que lo mejor ser volver a casa de Myrna, asearnos y comer algo.
Valarian: Estoy contigo.
Los demás también estuvieron más que de acuerdo, así que fuimos a casa de la gnomo.
Al llegar me dirigí a mi maleta y cogí algo de ropa limpia, una toalla y jabón.
Valarian: Te acompaño.
Valarian salió de su habitación también con ropa y una toalla.
Buckie: Yo iré después de vosotros.
Jamón y Valkyon se encontraban en la habitación de invitados atendiendo a Tigg de sus heridas.
Abandonamos la casa y pusimos rumbo al lago.
Valarian: Leí el mensaje de Valkyon antes de enviarlo al cuartel. ¿Estás bien?
Mystika: Ya lo ves.
Valarian: Me refiero a si estás "bien"...
Mystika: Oh... sí claro. Por suerte Valkyon llegó a tiempo.
Valarian: Sí, menos mal. No sé lo que se sentirá en esas circunstancias, pero imagino que nada que querer recordar.
Mystika: ... Ya no importa, ya pasó.
Le sonreí de forma mecánica deseando que dejara ESE tema de lado, aunque sabía que no lo hacía con ninguna mala intención.
Valarian: Y bueno, has estado impresionante con el basilisco. Cuando te has lanzado bajo él y le has rajado ha sido... ¡GUAU!
Mystika: Jajaja ¿Tú crees?
Valarian: ¿Y el golpe final, con esa mirada y cubierta de sangre? Ha sido épico.
Mystika: Exageras...
Valarian: ¡Para nada!
Valarian se movía nervioso alrededor mío relatando la hazaña, lo que me incomodaba un poco. Tener que matar a un ser vivo no era mi "deporte" favorito que digamos, aunque sabía que su entusiasmo no era por ese motivo, simplemente le gustaban las batallas y le gustaba salir victorioso.
Valarian: Dioses, ¡hasta me excité con la escena!
Mystika: Mierda Val, ¡calla!
Le di un golpe en el costado a modo de riña y él se rio a carcajadas.
Valarian: Con lo difícil que es matarte y lo fácil que es incomodarte.
Negué con la cabeza sin poder evitar reír también.
Mystika: {Capullo}
Valarian: No es vocabulario para una señorita.
Mystika: Es que no soy ninguna señorita.
Se aproximó a mí mientras caminábamos en paralelo y su cola rodeó mi cintura.
Valarian: Ya me he dado cuenta.
Mystika: ¡Hey, aleja esa cola!
Él la retiró riendo de nuevo.
Valarian: Dura de pelar.
Mystika: Ya lo sabes.
Llegamos al lago y coloqué mi ropa de recambio al pie del gran árbol. Me quité la armadura y el cinturón con mi arma y me dirigí al agua con el resto de ropa puesta, pues estaba completamente cubierta de sangre y tierra.
Valarian: ¿Siempre te bañas con la ropa puesta?
Valarian se acercó a mí, había dejado sus cosas al lado de las mías y comenzó a desvestirse.
Mystika: Depende de la compañía y si llevo la ropa empapada de sangre.
Valarian: ¿Y si nos encontráramos en las duchas del cuartel, tampoco te quitarías la ropa?
Mystika: Seguramente en ese caso sí huiría de ti jajaja
Valarian: Hey, eso es poco halagador. Mirar no hace daño a nadie y no haría nada más que eso, a menos que quisieras...
Se quitó las botas y los pantalones mientras bromeaba y cuando iba a quitarse la ropa interior me giré en la otra dirección.
Mystika: Sería bastante incómodo tener tu mirada clavada en mi culo.
Valarian: Jajaja vamos, debes estar acostumbrada.
Mystika: Claro que no...
Valarian: Si tú lo dices...
Pasó por mi lado hundiéndose lentamente en el agua. Tenía un trasero perfecto, bastante musculoso, aunque no era grande y del final de su columna salía graciosamente su cola gris de gato.
Se sumergió por completo y yo hice lo mismo antes de ir retirando mis prendas y frotarlas con el jabón para dejarlas limpias.
Valarian: Hey, ¿tienes más de eso?
Mystika: No, sólo tengo esta. Toma.
Le lancé la pastilla de jabón que atrapó al vuelo y aproveché para bucear un poco y ver el fondo brillante del lago. Había perlas y ermitaños con caparazones resplandecientes como diamantes.
Al salir de nuevo a la superfície me encontré con Valarian de cara a un metro de distancia.
(Menos mal que el movimiento ha enturbiado el agua y apenas se ve a más de medio metro de distancia...)
Valarian: Toma, huele muy bien. Algo femenino para mi gusto, pero servirá. Gracias.
Tomé el jabón y limpié mi cuerpo mientras observaba divertida a mi compañero que estaba concentrado mirando el movimiento de los peces dentro del agua. Parecía hallarse en posición de ataque.
Entonces, con un veloz movimiento, metió uno de sus brazos en el agua y sacó un pez con aire orgulloso.
Mystika: Vaya, eso ha sido impresionante.
El se limitó a sonreírme ampliamente mientras batallaba por que el escurridizo pez siguiera en su mano.
Intenté frotar mis cabellos, que tenían sangre seca formando pegotes, pero resultaba difícil. Val soltó el pez y se posicionó detrás de mí, a lo que mi cuerpo respondió tensándose.
Valarian: Dame, te ayudo.
Me tendió la mano y le di el jabón sin rechistar, pero atenta a sus movimientos y a la distancia entre ambos. Él fue frotando mechón por mechón con cuidado y en silencio, concentrado en su tarea.
No podía evitar ponerme nerviosa y las mejillas y orejas me ardían. No estaba para nada acostumbrada a tal cercanía con mis amigos. Estas situaciones no se daban en mi mundo, desde luego, además a pocas personas les daba permiso para tocar mi pelo.
(Bueno, al menos no intenta nada raro...)
Valarian: Listo.
Mystika: Gracias.
Me devolvió el jabón y rápidamente me hundí en el agua para luego impulsarme hacia delante. Nadé hasta llegar casi a la orilla y froté mi pelo para quitar todo rastro de jabón.
Val se acercaba poco a poco caminando por el lago sin mucho esfuerzo y el agua iba cubriéndole cada vez menos. Me miraba con detenimiento, como un depredador a su presa.
(Como siempre me he adelantado a los acontecimientos. Mierda, ¿qué va a intentar éste aquí? ¿Y si alguien aparece en el momento menos oportuno y piensa lo que no es? ¿Y si aparece Valkyon? Si apareciera Valkyon...)
Valarian: Un día me dijiste que no huías...
Mystika: Y no lo hago, sólo voy a secarme para poder volver a la casa.
Aún estaba a un par de metros de mí cuando salí del agua y me envolví en mi toalla dándole la espalda.
Al segundo pude notar su presencia detrás de mí, respirando en mi oído. Inmediatamente me tensé de nuevo y noté mi piel erizarse.
Mystika: Val...
Valarian: ¿Uhm?
Mystika: ¿Qué haces?
Valarian: Olerte.
Mystika: Vale... eso es un poco raro.
Sin mediar palabra agarró mi pelo y lo escurrió. Al soltarlo puso sus cálidas manos sobre mis hombros desnudos y un escalofrío me recorrió de la cabeza a los pies.
(...si apareciera Valkyon sólo se molestaría por su papel autoimpuesto de padre protector. Como si no aceptara que nadie se me acercara sin contar con su visto bueno... y ¡nada de tocarse hasta el matrimonio, por supuesto!)
Me reí para mis adentros con cierta amargura.
(¿Tan difícil era dejarse llevar? Hay muchas chicas que tienen aventuras con una facilidad pasmosa y yo, teniendo un par de opciones nada desdeñables, no podía y además tenía que fijarme justo en el hombre que me ve de forma paternalista...)
Valarian bajó lentamente sus manos por mis hombros y continuó por los brazos. Yo sujeté mi toalla con una sola mano y puse la otra sobre la de Valarian girándome hacia él.
Mystika: {Val, para...}
No debí sonar demasiado convincente, porque lejos de detenerse, se acercó aún más presionando ligeramente mis brazos. Sus pupilas estaban completamente dilatadas, oscureciendo así sus ojos esmeralda.
(Es tan extraño ver esos ojos en alguien con apariencia prácticamente humana... es hipnótico)
Inclinó su cabeza hacia delante y algunos mechones de su pelo acariciaron mi rostro. Yo mordí mi labio inferior nerviosa e indecisa.
(Con él sería más fácil, sus intenciones están lejos de ser románticas, por lo que quizás no me sentiría tan mal si luego no quería nada más, pues él tampoco lo esperaba...)
Cuando estaba a apenas unos pocos centímetros de mi boca, unos murmullos bastante audibles provenientes del bosque interrumpieron el momento, haciendo que Valarian se separara un poco de mí y se girara hacia el bosque.
Valarian: ¿Pero quién diablos...?
CONTINUARÁ
