Hola chicos ¿Cómo están? Como siempre solo les quiero aclarar que los personajes de CCS no me pertenecen, pero si los otros personajes que vayan apareciendo al transcurrir la historia y que esta surgió de mi completa y entera imaginación….
De consecuencias y decisiones
Epilogo – Soy feliz
7 años después
Sakura
—¡Atrápalo!
—¡Esta mojado, mami! ¡Se me resbala!
Cuando la profesora Mitsuki me ofreció al pequeño cachorro de Golden retriever, nunca pensé que fuera a dar tanto problema ¡Dios! ¡Hasta Marley se quedaba corto!
Desde que nos habíamos mudado a una casa más grande, Ying Fa se había empeñado en conseguir una mascota… pero no cualquier mascota, ella quería un perro.
Shaoran y yo lo estuvimos discutiendo mucho y a la final, aceptamos que un poco de compañía no le caería mal a nuestra hija. Por eso, cuando mi profesora y ahora colega, me ofreció uno de los cachorros que la clínica veterinaria donde trabajamos estaba dando en adopción, no lo pensé… pero este cachorro parecía sufrir de hiperactividad.
—¡Basta, Kero! ¡Me estas mojando toda! —dijo Ying Fa cuando el pequeño se sacudió.
Había salido antes del trabajo para poder darle la sorpresa en casa. Preparé todo y hasta hice un pequeño cartel, el cual decía "Gracias por ser mi mejor amiga" y cuando ella descendió del autobús escolar y vio a su nuevo amigo… esa carita no tenía precio.
Enseguida lo abrazo y el pequeño perro le lamió toda la cara. Mi hija estaba feliz y yo estaba satisfecha, pero las cosas no habían quedado allí. Aun no le decíamos nada a Shaoran, y para endulzar un poco a mi esposo, decidimos hacer unas deliciosas galletas de chocolate y bañar a "Kero" para ponerlo presentable.
El mejor amigo de mi hija había sido el peluche que su abuela Ieran le había dado… y apenas vio al cachorro escogió ese nombre para él.
—Se parece a Kero. Es amarillito y lo único que le falta para ser igual son las alitas —había dicho sonriendo… y ¿Cómo decirle que no a esa carita?
Todo había estado bien, hasta que tratamos de bañarlo. Fue tanto el jaleo, que terminé yo metida dentro de la bañera, pero ¿Quién iba a imaginar que un perro tan pequeño podía tener tanta fuerza y podía ser tan rápido?
Ahora, Ying Fa y yo estábamos corriendo por toda la casa, persiguiendo al cachorro, completamente mojados. Obviamente, ya había perdido la cuenta de cuantas veces me había caído en la persecución, ese cachorro era demasiado escurridizo.
El sonido de la puerta abriéndose nos puso alertas a los tres y nos quedamos quietos en total silencio… solo una persona llegaba a esta hora… y si nos veía así, posiblemente "Kero" no sería aceptado como miembro de esta familia.
Al abrirse la puerta, el cachorro salió disparado hacía allá y Ying Fa y yo retuvimos el aire, esperando que la voz potente de Shaoran se escuchara… pero nada pasó… el gritó nunca llegó. Los pasos seguros de mi esposo se escucharon por el pasillo y cuando apareció, tenía una sonrisa socarrona en los labios y traía a Kero en sus brazos.
—¿Pueden explicarme por qué este amiguito está mojando toda la casa?
—¡Papi! —Ying Fa corrió hacia Shaoran y pasó sus bracitos alrededor de sus piernas para abrazarlo.
Shaoran, le entregó al cachorro en sus brazos y la cargó para darle un beso en la frente. Esa era una imagen que nunca me cansaría de observar.
Cuando Ying Fa cumplió los tres años y nuestra relación se vio mucho más estable, me animé a decirle a Shaoran que ya era hora del siguiente paso. Tres años de "noviazgo" fueron más que suficientes y por eso… teníamos ya cuatro años de casados. No podía decir que todo era de color rosa, porque la pareja que diga eso tenía más problemas de los que quería aceptar. Obviamente teníamos nuestros problemas, pero sabíamos muy bien cómo resolverlos y también… las reconciliaciones eran excelentes.
—Creo que mis chicas han estado divirtiéndose sin mí —dijo haciendo un mohín y Ying Fa rio y lo besó.
—Nunca podríamos divertirnos sin ti, papi —dijo y Shaoran volvió a colocarla en el suelo.
Shaoran me miró y levantó una ceja divertido. Me crucé de brazos y me giré hacia el lado contrario, fingiendo estar molesta. Con suavidad, Shaoran se acercó a mí y me abrazo por la espalda.
—Suéltame, te vas a mojar todo —dije riendo.
—Mientras te tenga así de cerca, no me importa —dijo, besando mi mejilla—. Además, debo darle un premio al perro por haberte hecho mojar así, estás preciosa.
—¿Cómo voy a estar preciosa si estoy mojada de pies a cabeza? —dije girándome, frunciendo el ceño… cosa que se me había pegado de él.
—Y por eso tu camiseta se transparenta, obviamente me encanta eso —dijo a mi oído y mis mejillas ardieron cuando sentí sus dientes en el lóbulo de mi oreja.
—Eres un desvergonzado —dije cubriéndome, mientras lo golpeaba suavemente—. Hay una niña cerca.
—Y un perro —dijo ella, riendo—. Ya mamá, ustedes siempre han sido demasiado cariñosos, no es algo nuevo.
—¿Lo ves? No hay problema —dijo Shaoran moviendo sus cejas y yo negué riendo.
A veces mi hija me sorprendía.
—Ustedes dos son terribles.
—Y así nos amas —dijeron ambos y no podía negarlo.
La persona que no supiera la verdad acerca de nuestra hija, podría afirmar y hasta jurar que Ying Fa era hija de Shaoran, porque eran idénticos en comportamiento… empezando por su pasión por los chocolates.
—Entonces… ¿Podemos quedarnos con el perro? —pregunté con cuidado y Shaoran me miró levantando una ceja.
—Me dejas a mí el rol del malo si digo que no —dijo riendo—. Pero debes ser responsable con él, hija. Tener un perro es una gran responsabilidad —dijo girándose hacia ella.
—Prometo cuidarlo mucho y sacarlo a pasear… la consulta del veterinario obviamente me la ahorro.
—¿No piensas pagarme? —pregunté fingiendo estar indignada y ella me dio una sonrisa socarrona muy similar a la que solía usar Shaoran.
—Eres su abuela, es como si te cobraras a ti misma.
Esta niña era demasiado lista.
—Entonces, bienvenido a la familia Li, Kero —dije y el perro ladró como si me hubiera entendido.
—Mañana compraremos todo para hacerle una casa en el jardín —dijo Shaoran.
—¡Y una camita cómoda!
—Sí, cariño, y una camita cómoda —dijo dándole un beso en la frente—. Ahora, sube a cambiarte, no quiero que te resfríes.
Ying Fa asintió y salió corriendo hacia su habitación, siendo seguida del pequeño cachorro. Sí, serán muy buenos amigos.
—En cuanto a ti —dijo envolviéndome en un abrazo—. No estoy seguro si debo o no debo dejarte cambiar de ropa.
—¿Entonces yo si me puedo resfriar? —pregunté indignada y él dejo un beso en mis labios que me hizo olvidar hasta de mi nombre.
—Te dejaré subir si me recompensas en la noche —dijo con una voz extremadamente ronca que me volvía loca.
¿Y para que iba a negarme si yo también deseaba eso?
Le guiñé un ojo y subí las escaleras, rumbo a nuestra habitación. Tomé una larga ducha de agua caliente y cuando salí, me di cuenta que ya era tarde. Me vestí a la carrera porque debía hacer la cena y al girarme con rapidez hacia la puerta… sentí un mareo fuerte que casi me hace caer. Mi cabeza daba vueltas y vueltas y con cuidado, tanteé hasta dar con la cama y me senté en ella. Esperé varios minutos hasta que mis sentidos volvieron a alinearse.
—¿Qué rayos ha sido eso? —dije, aun sosteniéndome la cabeza.
El sonido del teléfono me aturdió y tuve que taparme los oídos. Abrí mis ojos lentamente cuando el "estridente" sonido cesó y enfoqué mi vista en un punto lejano. Respiré profundo varias veces hasta que me sentí bien nuevamente.
Me levanté y me miré en el espejo, aun me veía un poco pálida, pero podría disimular que estaba bien. Esto no era normal en mí… pero ya me preocuparía si volvía a repetirse… y esperaba que no.
Cuando bajé, Ying Fa jugaba alegremente con Kero y el olor que llenaba la sala me indicó que Shaoran se había adelantado con la cena. Entré en la cocina con una sonrisa, pero al ver su ceño fruncido mientras hablaba por teléfono, me preocupé.
No era su ceño fruncido habitual, como cuando Touya o Eriol lo fastidiaban, esta vez, Shaoran estaba muy tenso y el culpable era la persona al otro lado de la línea. Pensé en mis suegros, pero desde el nacimiento de Ying Fa, los señores Li se esforzaban al máximo para acercarse a su hijo, por eso los descarte de inmediato. Pensé en el hospital, quizás se había presentado una emergencia… pero también la descarté cuando me miró y tendió el teléfono hacia mí.
—¿Qué sucede?
—Es para ti —dijo solamente y cuando tomé el teléfono él se giró para continuar con la cena.
Su actitud un poco seca me extraño muchísimo y por eso, sin perder más tiempo, levanté el teléfono hacia mi oreja y hablé.
—Habla Sakura Li.
—Hola, Sakura.
Abrí mis ojos con sorpresa cuando identifiqué esa voz. Tenía años que no lo oía, pero, aun así, mis oídos no podían equivocarse…
—¿Cómo averiguaste mi número de teléfono? —pregunté frunciendo el ceño.
—Mi padre me lo dijo… —Ren suspiró, nervioso, y volvió a hablar—. No es mi intención pelear con ustedes… solo quiero hablar.
—¿Y por qué ahora? No… esa no es la pregunta ¿Para qué quieres hacerlo?
—Te has vuelto más obstinada.
—Siempre he sido obstinada y terca y me enorgullezco de eso—dije cruzándome de brazos.
«Gracias a eso tengo a mi hija conmigo»
—Bien… me merezco el trato —dijo—. Quería decirte que he regresado a Japón.
Eso no me lo esperaba y obviamente mis alarmas se encendieron todas.
—¿Y qué quieres que haga? ¿Qué te dé la bienvenida?
—No esperaba eso, Sakura… Vine a Japón para presentarle a mis padres a… mi prometida.
—¿Vas a casarte? —dije sorprendida y en ese momento, Shaoran se giró hacia mí con los ojos bien abiertos.
—Mi novia es americana —dijo—. Nos conocimos en la universidad y… hace dos meses le pedí que fuera mi esposa.
—Pues… felicidades, pero no veo que tiene que ver eso con nosotros.
Ren suspiró y se quedó un tiempo callado, quizás sopesando como decirme lo que seguía, buscando las palabras correctas.
—Le he hablado de… Ying Fa —dijo y abrí mis ojos—. Le dije que tuve una hija hace muchos años y que… me hice a un lado.
—¿Qué quieres con nuestra hija, Tsuna? —dije siseando.
—No quiero pelear, Sakura… solo quiero… quiero conocerla —dijo suspirando—. Alice me dijo que debía hacerlo y… tiene razón… no puedo iniciar una familia sin conocer a mi hija.
¡Oh… sí que podía! ¿Por qué rayos Ren Tsuna aparecía ahora? Y lo peor de todo era que… no podía negarme. No podía interponerme entre ellos porque me lo había prometido a mí misma, pero Ying Fa no estaba lista, yo no estaba lista… y posiblemente, Shaoran tampoco lo estaba.
Di un pequeño brinco cuando sentí los brazos de Shaoran envolverme. Dejó un pequeño, pero significativo beso en mi hombro y me miró con intensidad. Aun lo hacía, después de todos estos años, la mirada de Shaoran me hacía suspirar y mis rodillas temblaban con su cercanía. Me quitó el teléfono de la mano y esta vez, fue él quien hablo y frunció el ceño… no sabía que iba a traer este encuentro con Ren a nuestras vidas… pero esperaba que no fuera problemas.
Shaoran
Si hubiera sabido que el estúpido de Tsuna iba a llamar a MI casa no hubiera contestado. Al escuchar su voz, mi cuerpo se tensó completamente y no pude evitar odiarlo.
—¿Quieres ver a mi hija? —pregunté sin tapujos y escuché claramente como resopló.
—Li, solo quiero conocerla, cerrar ese capítulo en mi vida para poder avanzar.
—Nosotros hemos podido avanzar muy bien sin ti —dije gruñendo.
—Lo sé… mis padres me lo han dicho —dijo suspirando—. También me han dicho que eres un excelente padre y…
—Ni te atrevas a agradecerlo, Tsuna —dije mordiendo mis palabras—. Esto no es un maldito favor, estamos hablando de mi familia.
Sakura apretó su agarré en mi cintura y me miró con sus ojos brillantes. Debía calmarme… esto era algo que Sakura y yo ya habíamos discutido y por eso… hace un año le habíamos contado la verdad a Ying Fa.
Nuestra hija era demasiado lista… y supo entender que… aunque yo no fuera su padre biológico, seguía siendo su papá ¿Qué si lloramos? Obviamente lo hicimos… los tres… pero eso nos unió mucho más como familia y mi hija me dijo unas palabras en ese momento que nunca podré olvidar.
—Podre tener dos papás… pero mi verdadero papá siempre serás tú.
Ying Fa y Sakura representaban mi felicidad, y el simple hecho de que mi hija me aceptara, aun sabiendo la verdad, no tenía precio para mí.
—Entonces… ¿Puedo verla?
Miré a Sakura y ella asintió con su cabeza… era una maldita decisión difícil de tomar, y vaya que no quería dejarlo… pero tampoco podía interponerme.
—Se lo preguntaremos a ella, y si nuestra hija quiere verte, entonces así será.
—¿Ella… ella sabe que tú…?
—Ella sabe que tiene dos padres, Tsuna. Nosotros no le mentimos a nuestra hija —dije orgulloso—. Cuando tengamos su respuesta, Sakura le avisará a tu madre. Buenas noches. —Y colgué la llamada.
Sakura me envolvió en un abrazo y empezó a llorar. Maldito Tsuna, todavía tenía ganas de golpearlo y eso que habían pasado más de siete años.
—Estoy orgullosa de ti —dijo y me dio un beso.
En eso, sentí una pequeña lengua lamiendo mis pies, era Kero, y al levantar mi mirada hacia la puerta de la cocina, vi a mi hija mirándonos con una sonrisa.
—Yo también estoy orgullosa de ustedes —dijo y se acercó para abrazarnos.
Sakura y yo nos miramos interrogantes y mi hija se carcajeó, seguramente por la expresión que teníamos.
—Si se hubieran negado, posiblemente me hubiera enojado mucho —dijo levantando su ceja, como yo solía hacerlo—. Por eso estoy orgullosa, en especial de ti, papi.
Eso nos explicaba todo, Ying Fa nos había escuchado hablar con Tsuna. Me sentí un poco nervioso y hasta sentí miedo, porque Ying Fa era mi tesoro y no quería compartirlo con él… pero el sentir los dulces labios de mi hija en mi mejilla, cuando la alce en brazos, me devolvió la tranquilidad que necesitaba.
—¿Quieres conocerlo, hija? —preguntó Sakura y Ying Fa asintió.
—No quiero otro papá, el que ya tengo es maravilloso —dijo sonriéndome—. Pero quiero saber quién es y agradecerle también.
—¿Qué quieres agradecerle, cariño? —pregunté y ella volvió a darme un beso.
—Quiero darle las gracias porque nos dejó contigo.
Mi hija no paraba de sorprenderme con su gran madurez. Apenas tenía siete años, casi ocho, pero solía decir cosas tan… profundas y ciertas que no había forma de refutarle. Le sonreí y abracé a mis chicas. Era cierto, debíamos agradecerle a Tsuna porque se había hecho a un lado hace tantos años, y gracias a eso, tenía a mis dulces chicas en mis brazos.
Sakura
Ya habían pasado dos días desde la llamada de Ren y habíamos planificado un almuerzo para mañana domingo, así, Shaoran podría asistir sin problema.
Estaba en casa de Tomoyo, conversando con ella y Mei precisamente de lo que pasaría mañana y ellas aun no podían creer que hubiéramos aceptado vernos con él.
—Es que no lo creo —dijo Tomoyo, indignada—. ¿Cómo se atreve a pedirles eso?
—Está en su derecho —dije suspirando.
—¡Ningún derecho! —dijo Mei—. No tengo problemas con los señores Tsuna, pero su hijo sigue siendo un cobarde, Sakura.
—Dejemos el tema, por favor —dije masajeando mi cabeza—. ¿Cómo le va a Miyu en su nueva escuela?
Miyu era mi preciosa sobrina de cinco años. Touya y Mei se casaron al año siguiente del nacimiento de Ying Fa y luego no esperaron mucho tiempo para encargar un bebé.
—Le va bien y ya ha hecho varias amigas —dijo orgullosa—. Gracias a Dios que salió a mí en ese aspecto.
—Si fuera como mi hermano sería una ermitaña.
—No te lo discuto, cuñadita.
Mei disfrutaba llamarme así, pensando que me picaba con eso, pero la verdad era que me encantaba. Ella y Tomoyo eran como mis hermanas y disfrutaba pasar las tardes de los sábados juntas.
—¿Dónde estarán los niños? —preguntó Tomoyo.
Ying Fa también disfrutaba de los sábados porque podía jugar con los gemelos de Tomoyo y Eriol. Eran unos niños preciosos de tres años muy traviesos, y a mi hija le fascinaba jugar con ellos a la maestra y, aunque sonara increíble, los gemelos le obedecían.
—Iré a ver —dije, levantándome y enseguida sentí de nuevo esa sensación de mareo tan desagradable.
Puntos negros nublaron toda mi visión y las voces de Mei y Tomoyo se escuchaban lejanas. Respiré profundo varias veces, pero no lograba volver en sí. Una persona, no estaba segura de quien era, me jaló de los brazos y me obligó a sentarme. A los pocos minutos, comencé a sentirme mejor.
—¿Estás bien? —preguntó Mei con preocupación y asentí.
—Lo siento, chicas…
—Toma un poco de agua —dijo Tomoyo.
—No sé qué está pasándome… —dije masajeando mi cabeza.
—¿No es la primera vez que te pasa?
—No… creo que es la tercera vez —dije preocupada.
—¿Y no has ido al médico? —preguntó Mei molesta y negué, sonrojada.
—No pensé que fuera para tanto.
Mei comenzó a regañarme y por primera vez, opiné lo mismo que Shaoran, su tono de voz era terriblemente chillón. Hablaba y hablaba sin parar y estaba por mandarla a callar de una buena vez… aunque fuera mal educado, pero realmente su tono de voz no era mi favorito ahora.
—Sakura… —llamó suavemente Tomoyo y me giré hacia ella—. ¿Cuándo tuviste tu último periodo?
Esa pregunta me causó un dejavu. Hace como ocho años… ella me había realizado la misma pregunta y la respuesta que le di en aquel entonces… volvería a repetirse.
—No… no estoy segura —dije, nerviosa—. ¿Puedes ir a la farmacia a comprar unas pruebas, Mei? —le pregunté y ella asintió.
—No es necesario, yo tengo —dijo Tomoyo, levantándose—. Hace dos semanas pasamos un gran susto y Eriol compró demasiadas.
Me levanté con ayuda de Mei y juntas, seguimos a Tomoyo hacia su habitación. Ella entró al baño y sacó varias pruebas del estante y las colocó en mis manos… un sudor frío bajo por mi frente y sentí la misma sensación de incertidumbre que hace tantos años.
—Esperaremos afuera —dijo, sonriéndome y me dejó sola… como aquella vez.
—Dios… ¿Realmente esto está pasando? —dije y solté un suspiro.
Miré mi reflejo en el espejo y traté de hacer cuentas, pero de nada me valía porque yo era terriblemente irregular...
—Bien, Sakura… ten valor —me dije—. Será lo que Dios quiere que sea —Asentí con la cabeza y me miré de nuevo en el espejo con confianza.
Procedí y tomé tres de las pruebas que me había dado Tomoyo. Eran de marcas diferentes y eso le daría mayor credibilidad al resultado…
—¿Por qué todo me recuerda a aquella ocasión? —dije riendo.
Esperé el tiempo necesario… y la sensación de desespero fue igual. No dejaba de tamborilear mis dedos sobre mis piernas, mientras esperaba sentada en el retrete y cuando por fin pasaron los minutos, me levanté con los ojos cerrados y caminé hacia el lavamanos, donde había dejado las tres pruebas. No quería llevarme otra decepción… no quería. Al abrir mis ojos, solté el aire de golpe.
—Dios… mío…
Deslicé mi cuerpo al suelo y comencé a reírme como loca. Meilin entró al baño, seguida de Tomoyo y me miraron con extrañeza. Yo no podía hablar, no quería hacerlo y solo señalé el lavamanos. La primera en ver fue Tomoyo y, como aquella vez, llevó sus manos hasta su boca para acallar un grito. Luego me miró y se arrodillo en frente de mí… Sí, todo era idéntico a aquella vez, nosotras dos… arrodilladas en un baño, llorando… y por el mismo motivo.
Tomoyo me sonrió y me lancé a sus brazos. Iba a tener un bebé…
—¡Oh mi Dios! ¡Xiao Lang se volverá loco de felicidad! —gritó Mei y se arrodilló con nosotras y se unió a nuestro abrazo.
Estaba feliz… estaba demasiado feliz porque llevábamos mucho tiempo intentándolo y hasta Shaoran estaba comenzando a pensar que tenía problemas… Esto era una gran bendición.
—¿Qué hacen allí llorando? —La voz de mi hija se escuchó y nos levantamos limpiando nuestras lágrimas.
Ella sabía cuánto tiempo llevábamos intentándolo, en especial porque siempre nos decía que deseaba tener un hermanito propio con quien jugar… ahora su sueño se hacía realidad. Caminé hacia ella y la abracé fuerte, con todo mi amor, más no le dije nada. Dejaría que todo el asunto de Ren pasara y luego de eso, les comunicaría la noticia a ambos.
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Habíamos citado a Ren en el restaurante Stradivarius y no solo asistiría él, también nos acompañarían sus padres y su… prometida, que no sabía que pintaba en todo esto.
Estaba nerviosa, muy nerviosa, pero no podía evitarlo. Me daba miedo que Ren se enamorara de mi hija y quisiera reclamar sus derechos sobre ella… y si lo hacía… no quería mostrarle a mi hija el monstruo en el que me podía convertir para defenderla… porque si ese era el caso… sacaría mis uñas y dientes.
Shaoran apretó mi mano y me dio una sonrisa conciliadora. Él debía estar peor que yo, pero no lo aparentaba… y estaba segura que se estaba conteniendo por mi bien.
Cuando estuvimos en frente del restaurante, mi hija se detuvo y nos miró fijamente con sus ojos tan verdes como los míos. No se veía nerviosa, solo… llena de curiosidad.
—Papi… ¿Me cargas? —dijo de repente y Shaoran, como siempre, no se negó y la cargó.
Entramos tomados de las manos y con Ying Fa en brazos de mi esposo y comenzamos a sondear la zona hasta que logré dar con él. Había pasado mucho tiempo, pero aun podía identificarlo, a pesar de que no quedaba nada del Ren adolescente.
El hombre se levantó y nos hizo señas para hacernos saber que estaba allí y con un suave apretón de Shaoran, caminamos hasta ellos.
—Hola… —dijo y sus ojos azules se enfocaron directamente en mi niña.
—Hola, Sakura, Shaoran —dijo su madre y ambos asentimos a manera de saludo—. ¿Cómo está mi princesa?
—Abuela, mi mami y mi papi me regalaron un perrito —dijo emocionada, con sus ojos brillantes.
—¡Oh! Eso es una excelente noticia —dijo sonriendo.
—Querías uno desde hace tiempo, me alegra saber eso, cariño —dijo el señor Tsuna.
—Ya no vamos a tener que aplicar el plan que teníamos —dijo riendo.
—¿Qué plan es ese? —preguntó Shaoran y nuestra hija sonrió mostrando todos sus dientitos.
—Mi abuelo iba a comprarme uno y ya que lo tuviera no podrían decirme que no.
—Tus abuelos son muy consentidores —dijo negando su cabeza—. Todos ellos.
—Nadie puede negarse a mí, ni siquiera tú, papi —Ying Fa le dio un beso y Shaoran sonrió.
En el tiempo que duró esa pequeña conversación, no despegué mis ojos de Ren. Sus ojos no se separaban de ella y brillaban cada vez que la veía hablar… pero también era notorio el arrepentimiento al ver a Ying Fa interactuar con Shaoran.
—Tú debes ser Alice ¿Cierto? —dije en perfecto inglés y ella me miró sorprendida—. Es un placer conocerte.
Le di la mano y ella, llena de sorpresa, la tomó.
—No soy muy buena con el japonés todavía —dijo avergonzada.
—Yo no lo era con el inglés, pero mi esposo tiene buenas formas para enseñar —dije y Shaoran se sonrojo.
Alice rio y el ambiente se aligeró un poco. Nos sentamos y enseguida los señores Tsuna llamaron al mesero para ordenar nuestras comidas. En realidad, no tenía nada de hambre por los nervios… pero un pequeñito necesitaba que mamá se alimentara muy bien.
—Entonces… usted es el otro papá… —dijo Ying Fa de repente y Ren abrió sus ojos, atónito—. Ya mi papi le dijo que ellos no tienen secretos conmigo… al principio fue difícil de entender, pero sé que usted es mi padre también.
—Sí… así es…
—Y usted es la novia.
Alice asintió y Ying Fa sonrió tranquila. Cuando la comida llegó, las únicas que parecían comer con tranquilidad eran Ying Fa y Alice, que habían hecho muy buenas migas, a pesar del mal japonés de ella… quizás se debía precisamente por eso porque mi hija se la pasaba corrigiéndola… y solo tenía siete años.
—Es muy inteligente —murmuró Ren y Shaoran y yo lo miramos.
—Es la mejor de su clase —dijo mi esposo, orgulloso.
—Están considerando adelantarla un grado —dije, obligándome a tragar la comida—. Y es muy buena en los deportes… le gusta el atletismo.
Al decir eso, los ojos de Ren volvieron a brillar, porque durante su adolescencia, Ren siempre fue el mejor en ese deporte. Los profesores solían decir que corría como guepardo.
Ren comenzó a unirse a la conversación entre Alice y Ying Fa y nuestra hija solo sonrió y lo dejo ser. Hablaban de deportes y se veían totalmente cómodos. La madre de Ren lloraba disimuladamente, mientras su esposo la abrazaba… me sentía mal… me sentía como la mala del cuento porque en realidad no quería que mi hija interactuara con él… sentía que me la estaba quitando.
Sentí la mano de Shaoran sobre la mía y al levantar mi mirada hacia la suya, lo vi sonreír, pero no era una sonrisa común… era una sonrisa llena de amor y de comprensión. Mis ojos se cristalizaron, pero no dejé que las lágrimas salieran, no iba a arruinarles el momento… además… nuestra familia estaba por expandirse… y debía estar feliz.
Cuando el almuerzo finalizó, caminamos juntos hasta el estacionamiento y cuando estábamos por irnos, Ren me llamó y me pidió hablar a solas. No quería hacerlo, pero al mirar a mi hija… me dije a mi misma que se lo debía.
—Es… una niña maravillosa.
—Lo sé.
Ren se veía nervioso, y eso no era normal en él, o por lo menos no en el Ren que yo recordaba.
—Yo… pienso venir seguido, cuando tenga vacaciones y… me preguntaba si… —cerró sus ojos, frustrado y hasta lo escuché murmurar una maldición—. Quiero seguir viéndola… si eso no es problema para ustedes.
¡Claro que era un problema! ¡Yo no quería! Y no por egoísmo… aunque hubieran pasado muchísimos años… aun guardaba resentimiento por él. Si yo lo hubiera escuchado en aquella época, mi hija no estaría aquí… con nosotros, y eso me llenaba de rencor, pero no podía… no debía sentirlo porque sin él… ella tampoco estaría aquí.
—Si ella así lo quiere, entonces no tendremos problemas, pero siempre estaremos presentes.
—No puede ser de otra manera —dijo sonriendo—. Muchas gracias por esto, Sakura.
—No me des las gracias porque en realidad no quería hacerlo —dije siendo sincera y él rio.
—También debo agradecerte por otra cosa… —dijo y guardó silencio por unos segundos… y cuando me miró, lo hizo con mucha intensidad—. Gracias… por no haberme escuchado.
—¿Qué? ¿De qué hablas?
—Gracias… por haberla tenido.
Mis piernas temblaron en ese momento y por un segundo pensé que me desmayaría. Ren enseguida me sostuvo porque si no, me hubiera ido de bruces al piso. Nunca… ni en mis sueños más locos, llegué a pensar que este hombre me diría algo como esto.
—¿Estás bien?
—¡Sakura! —la voz de Shaoran se alzó y enseguida estuvo a mi lado.
—Estoy bien… solo fue un ligero mareo.
—Los mareos no son normales —dijo Shaoran frunciendo el ceño—. Mañana iremos al hospital.
«Oh, amor. En mi situación sí que son normales» pensé con gracia, y lo de ir al médico era obvio… por eso, iríamos a hacerle una visita a una vieja amiga.
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Shaoran
—Entonces, así quiero que sea la casita de Kero —dijo Ying Fa, mientras me enseñaba su dibujo.
—Cariño, esa casa es más grande que la nuestra —dije riendo.
—Pero… ¿Y si yo quiero dormir allí?
Mi hija era extremadamente madura, por eso algunas veces olvidaba que tenía apenas siete años, pero al salirme con cosas como esta, volvía a caer en cuenta que se trataba de una dulce niña.
—No puedes dormir en su casa… —dije frunciendo el ceño y ella frunció el suyo por igual—. Bien… pero él sí puede dormir contigo.
—¡Sí!
—¡Pero solo algunas noches! No quiero que se mal acostumbre.
—Sabes que tendremos metido al perro en la casa todo el tiempo ¿Cierto? —dijo Sakura detrás de mí, riendo.
Después del almuerzo con los Tsuna, habíamos comprado todo lo necesario para la casa del amigo peludo y ahora estábamos "diseñando" la casita. Ying Fa tenía una gran imaginación y era muy buena dibujando, de verdad estaba orgulloso de ella.
—Iré a preparar la cena —dijo Sakura y nos dejó solos para continuar con nuestro proyecto.
—Papi… —me llamó mi hija y al girarme me di cuenta que ella estaba mirando el piso y estaba reteniendo sus lágrimas.
Me asusté, porque, generalmente, Ying Fa era una niña muy alegre y jovial y casi nunca lloraba… solo cuando realmente estaba triste o… preocupada y eso en esta situación no era bueno, porque lo asocié directamente a lo que había pasado hoy con Tsuna.
—Cariño ¿Qué sucede?
—Mi mami… —dijo limpiando sus ojitos—. Es la segunda vez que la veo mal.
Eso encendió mis alarmas de inmediato. Sakura estaba sufriendo de esos mareos y no me había dicho absolutamente nada.
—¿Cuándo?
—Ayer… en la casa de tía Tomoyo —dijo—. Ella no sabe que me di cuenta y luego las vi llorando en el baño… pensé que… que era algo de adultas, pero… al verla de nuevo mal… Tengo miedo, papi… Ella está bien ¿Verdad?
—Claro que lo está, cariño.
—Tu dijiste que los mareos no son normales.
—Los mareos solo significan que debemos ir al médico para verificar que todo está bien… quizás tu mami no se está alimentando bien y debemos vigilar que coma mejor ¿Entiendes?
Ying Fa asintió y le sonreí para tranquilizarla, pero yo no estaba para nada tranquilo. Tenía que hablar con Sakura y exigirle que me dijera que estaba pasando… pero para eso debía esperar a que Ying Fa durmiera para no preocuparla más de la cuenta.
Al rato, Sakura nos llamó para comer y entramos en la casa. Nos lavamos las manos, juntos, y nos sentamos en la mesa. Sakura estaba callada y eso me preocupaba enormemente, porque mi esposa siempre tenía algo que decir.
—¿Qué vamos a comer hoy? —preguntó Ying Fa y Sakura se giró trayendo dos platos a nosotros, tapados.
—Es una comida especial —dijo sonriendo.
Colocó los platos en frente de nosotros y se sentó, mirándonos.
—¿Tú no vas a comer? —le pregunté y ella negó con la cabeza.
—Comeré después. Buen provecho —dijo y me guiñó un ojo.
Bien… esto ya era demasiado raro y estaba a comenzando a sudar frío. Enfoqué mi vista en mi plato, que se veía extrañamente vacío y cuando retiré la servilleta… solo había un sobre allí.
—¿Qué es esto?
—Léelo…
Tomé el sobre y lo abrí. Era un examen de sangre, lo supe apenas tuve el papel en mis manos porque reconocí el membrete, ya había leído muchos de esos. Leí el nombre de Sakura y seguí deslizando mis ojos de un lado al otro hasta que di con el tipo de examen que se había realizado y… ¡Oh rayos!
—¿Por qué tengo un zapatito de bebé en mi plato? —preguntó Ying Fa y levanté mi mirada con rapidez hacia ella.
En efecto, un pequeño escarpín color amarillo estaba en su plato. Me giré hacia Sakura y su sonrisa era más amplia. Volví a mirar el papel sin creer lo que había allí… no podía ser cierto… no podía…
—¿Cuándo…?
—Esta mañana salí temprano a realizármelo y Tomoyo me lo trajo hace poco —dijo—. Pero ayer me realicé tres pruebas caseras y todas dieron positivas.
—Mamá… aún sigo sin entender por qué tengo un zapatito de bebé en mi plato.
Rápido y sin cuidado, me levanté de la silla y la obligué a pararse para besarla con intensidad. Me olvidé por completo que Ying Fa estaba allí… yo solo… ¡Dios! ¡No podía creerlo! ¡Un bebé!
—Oigan… soy muy comprensiva con las demostraciones de afecto, pero ya se están pasando —escuché decir a mi hija y riendo, me separé de Sakura.
Estaba hermosamente sonrojada y adorable… ¡Dios! ¡Aún no podía creerlo! ¡Por fin! Habíamos estado intentándolo por dos años sin resultado… y por fin… ¡Por fin!
Me giré hacía mi hija y la cargué en brazos y besé toda su carita mientras ella reía. Los mareos de Sakura eran normales… pero iríamos a visitar a Nakuru para comprobar que todo estuviera bien.
—¡Papi! ¡Me haces cosquillas! —dijo riendo.
—Cariño… además de la casa de Kero… debemos preparar las cosas para recibir a tu hermano.
Ying Fa abrió sus ojitos y miró a su mamá. Una enorme y preciosa sonrisa se formó en sus labios y me abrazó.
—¡Sí! ¡Un hermanito! —gritó.
Esto… esto era una gran bendición. Ahora no solo tenía a mis chicas… pronto mi familia se expandiría y quizás podría tener a mi compañero de juegos, un chico más en la casa sería genial.
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Ying Fa
—Vamos a ver de cuánto tiempo estás, Sakura.
No entendía mucho de que iba esto, pero mi papá me decía que no perdiera de vista la pantalla porque allí podríamos ver a mi hermanito. Ayer, mi mamá nos dio la noticia y cuando me dijeron que podría ver al bebé hoy en una pantalla me emocioné mucho, tanto que casi no pude dormir.
Generalmente no tengo problemas para levantarme en las mañanas, pero por primera vez… me quedé dormida, y a mis padres les pasó lo mismo porque fui yo quien los despertó está mañana.
Estaba nerviosa y emocionada por esto, a pesar de lo que me habían dicho en la escuela. Mis amigos decían que mis papás iban a olvidarse de mí en cuanto naciera mi hermanito, pero sabía que eso no pasaría. Mis padres no se cansaban de decirme cuanto me amaban y de lo especial e importante que era para ellos, por eso pensé que todo lo que decían mis amigos eran boberías.
—Bien, aquí tenemos al pequeño —dijo tía Nakuru y enfoqué mi atención en la pantalla—. Que recuerdos… hace años viniste por Ying Fa y ahora tendremos a otro pequeño que observar.
No entendía absolutamente nada… ¿Dónde estaba mi hermano? Era una imagen confusa y oscura. Fruncí mi ceño y apreté la mano de mi papá.
—¿Qué sucede, cariño?
—No entiendo nada —dije y mi papá rio.
Para él era sencillo ¡Era médico!
—Ven acá —dijo cargándome… y a mí me encantaba que me cargara—. ¿Ves esto de aquí? —preguntó señalando algo que se parecía a los pollitos cuando todavía estaban muy chiquititos dentro de los huevitos… eso lo había visto en un libro que me había regalado el tío Eriol—. Ese pequeñito, es tu hermanito.
Abrí mis ojos y parpadeé varias veces ¿Cómo algo tan pequeñito podía ser mi hermanito?
—Tu hermanito está muy pequeñito ahora, cariño —dijo mi mami—. Pero comenzará a crecer y la pancita de mami también para darle espacio.
—¿Y cuándo saldrá para jugar conmigo?
—Dentro de algunos meses —dijo tía Nakuru—. Estas de nueve semanas, Sakura… igual que aquella vez.
Mi mamá sonrió y eso fue suficiente para mí. Si mi mamá estaba feliz, yo también lo estaba. Tía Nakuru anotó un montón de cosas en un papel y planificó otra visita para dentro de un mes… Vaya… iba a tener que esperar mucho para poder jugar con mi hermano.
—¿Qué te gustaría que fuera? —preguntó mi papá.
Lo pensé un poco… y si pudiera elegir, entonces sería divertido tener un hermano. Ya habíamos muchas mujeres en la vida de mi papá, era justo que tuviera un compañero… y yo podía ser la hermana molesta y fastidiosa que llena de besos a su hermanito.
—Un hermano niño —dije sonriendo y mis padres sonrieron igual.
Mi mamá llamó a todos mis tíos y a mi abuela Nadeshiko para reunirnos en nuestro restaurante favorito para poder darles la noticia. Fue un momento lleno de felicidad y en ese momento me dije "Amo a mi familia".
Miyu y yo corríamos por el restaurante, jugando a las traes, pero con mucho cuidado, no queríamos que nos regañaran. Y por andar pendiente de ella, choqué con una persona. Por un momento creí que iba a caer al piso, pero la persona me sostuvo.
Levanté mi mirada y vi a un hombre mayor que me resultaba muy familiar. Me ayudó a enderezarme y se agachó para poder estar a mi estatura.
—Hola, lindo cerezo —dijo y me sorprendió, porque muy pocas personas sabían el significado de mi nombre.
Miyu se escondió detrás de mí y me agarró de la mano. Era extraño, no sentía miedo de ese señor y se me hacía muy familiar, en algún lugar lo había visto.
—¿Papá? —la voz de mi mamá me hizo levantar mi mirada y allí estaba ella.
Entonces… lo reconocí. Varias veces mi mamá me había mostrado fotografías de él, pero ahora lucía más viejo, por eso no lo reconocí al principio. Era mi abuelo Fujitaka, el único de mis abuelos que no conocía.
—Hola, cerezo.
—No sabía… que habías vuelto —dije mi mamá con voz suave.
—Llegué esta mañana… y Touya me dijo que se reunirían hoy.
Ambos se quedaron callados y mi sentí frustrada. No me gustaban los silencios.
—Voy a tener un hermanito —dije y mi abuelo abrió sus ojos con sorpresa—. Mi mami lo tiene en su panza ahora, pero en unos meses podré jugar con él.
Mi abuelo se levantó con lentitud y miró a mi mamá. Otro silencio… ¿Acaso iba a tener que hacerlo todo yo?
—¿Quieres sentarte a comer con nosotros, abuelo?
Los ojos de mi abuelo se enfocaron en mí y los vi llenarse de lágrimas. No entendía por qué… quizás era porque no nos habíamos visto nunca, pero no era para llorar. Le sonreí y lo tomé de la mano para jalarla hacia nosotras, pero él se resistió un poco. Miró a mi mama nuevamente y abrió la boca para hablar.
—Perdón… hija… te dije que te lo diría de frente… lamento haber… tardado tanto.
Levanté mi mirada hacia mi mamá y ahora era ella quien lloraba. No entendía mucho de la situación, pero sabía que necesitaban espacio, por eso, le di un abrazo a mi abuelo y lo dejé solo con mi madre.
—¿Ese señor es nuestro abuelo? —preguntó Mayu mientras caminábamos de vuelta a la mesa y asentí.
Vi hacia atrás nuevamente y sonreí al ver que mi mamá estaba abrazando a mi abuelo… eso era lindo de ver.
Llegué hasta la mesa y me senté en las piernas de mi papá. Estaba hablando con mis abuelos que vivían en China sobre mi hermanito y luego mi papá me pasó el teléfono. Mi abuela Ieran estaba muy feliz por la noticia y mi abuelo Hien me dijo que tenía un montón de peluches nuevos para mí. Iba a tener que llevar una maleta extra para poder traérmelos a casa en las próximas vacaciones.
Pasé mi mirada por todos y cada uno de mis tíos. Todos eran maravillosos y ruidosos, así me gustaba que fueran las cosas. Los silencios eran para las personas que no tenían nada que decir, y nosotros siempre teníamos muchas cosas que decirnos… de eso se trataba la familia, o por lo menos la mía.
Mi abuela Nadeshiko se veía contenta y cuando seguí su mirada, noté que estaba mirando a mi mamá y a mi abuelo. Yo también lo estaba, porque ahora tendría otro abuelo con quien jugar y que seguro me daría muchos obsequios.
Cuando la comida llegó, mi mamá se sentó a mi lado y me dio un beso en la frente, diciendo un suave "Gracias". No entendía porque me lo decía, pero como dije antes, si ella era feliz, yo también lo era.
—¿Y mi abuelo?
—Estaba cansado y se fue a casa —dijo—. Pero lo he invitado a cenar mañana y aceptó.
Mi papá se acercó a mi mamá y le dio un beso en la mejilla… sí, claro, como si alguien creyera que ese besito era suficiente para ellos.
Miré de nuevo alrededor y sonreí. Tenía una familia numerosa, especial y feliz. Abracé a mis padres y les di un beso a cada uno para decirles lo que mi corazón sentía en ese momento.
—¡Los amo!
Ambos me abrazaron en respuesta y me dieron un beso en cada una de mis mejillas. Varias veces mi mamá me había dicho que mi llegada los había unido…. Y ahora que los veía a todos, juntos, agradecía a Dios… por haberme enviado aquí.
Bien chicos, ahora sí… final, final. Casi lloro al escribir las últimas líneas, de verdad, tengo los ojitos aguados. Nunca le había metido tanto sentimiento a un párrafo, pero de verdad le tomé un cariño especial a esta niña.
Quiero decir ¡GRACIAS A TODOS! No solo por leer, también por acompañarme durante todo el tiempo que me llevó terminar esta historia y se las dedico a cada uno de ustedes, en especial a aquellos que la siguieron desde sus inicios y han sido testigos de la metamorfosis que atravesó.
Bueno… no me queda más nada que decir… de verdad muchas gracias y espero que mis nuevas historias sean de su agrado también. Seguiremos con SLQTG y LQGEO y pronto comenzaré a subir la versión Shaoran de "Un novio falsamente verdadero". Cómo es una historia corta, si logró escribir varios capis, dentro de un mes o mes y medio, comenzaré a subir un nuevo proyecto ;) y espero que les guste un montón.
Son tanta las ideas haha que no sé por dónde comenzar, pero, aunque sea un párrafo espero escribir cada semana y para eso necesito de su ayuda… Tengo tres proyectos en mente, uno lo tengo casi armado y con nombre, pero no he escrito nada aun, todo está en bosquejos, otro es una idea muy buena que se me ocurrió y apenas lo estoy armando, pero he escrito una que otra cosita y no tiene título… y por ultimo pero no menos importante tengo otro que está avanzado un montón y tiene título, fue el proyecto que me impulso a mejorar mi narrativa, pero aun no visualizo el final porque lo paralicé cuando empecé a retomar DCYD y por eso, en mi Fanpage haré una votación para que ustedes me den su opinión y ver cuál será la próxima historia que subiré :) estén pendientes de los resúmenes :D
Espero que la historia haya cumplido sus expectativas y, como he dicho anteriormente, NO me arrepiento de haberla retomado para terminarla… "De consecuencias y decisiones" es una historia llena sentimientos, crecimiento y aprendizaje y espero que a cada persona le haya quedado un poquito de ella en su corazón.
Recuerden dejarme sus comentarios :) Sus reviews me brindan los ánimos necesarios para seguir escribiendo y de nuevo ¡GRACIAS POR ACOMPAÑARME!
Un beso para todos
Amatista1986
