N/A: ofrezco una DISCULPA por la demora. Este mes será un poco difícil actualizar cada viernes, estoy de vacaciones, eso complica escribir porque no tengo la privacidad necesaria para concentrarme. Espero su comprensión.


Disclaimer: la mayoría de los personajes mencionados son propiedad de Stephenie Meyer.

Capítulo 25

En el instante que Ian abrió los ojos de nuevo pude respirar con tranquilidad, desde ese momento cada movimiento que realiza por día es un logro más. Aunque el doctor nos había explicado que su reacción desorientada era normal dado al tiempo que estuvo sedado, así como también que su voz se escuche tan lastimada por el tubo endotraqueal que estuvo en su boca y garganta por tantos días. Simplemente nada se compara con oír de nuevo su voz en esas bromas sin gracia que ahora me causan una doble felicidad.

— Pá… —dice con voz disfónica. Hace un carraspeo arrugando su frente, después se mueve sobre un costado dejando su brazo enyesado sobre su torso—. ¿Cuándo me darán el alta? Ya no aguanto esta incómoda cama.

— No lo sé, hijo. —lo arropo con la sábana mientras él arquea ambas cejas—. ¿Qué? —digo con inocencia.

— Pá, deja de hacer eso —señala con la mirada la sábana puesta hasta su cuello—. No soy un niño pequeño.

Pongo mis ojos en blanco, siguiendo con mi tarea de cobijarlo.

— Cuando salga de aquí... —vacila un poco arrastrando sus dedos por las figuras de las mantas—. Puedo vivir contigo ¿si?

— Estaré feliz de tenerlos conmigo —Ian entrecierra los ojos, resopla, se acomoda de espaldas al colchón—. Derek también vivirá con nosotros —aclaro.

Sus ojos se iluminan al sonreír. Pero su sonrisa se desfigura cuando Leah entra bebiendo de una botella de agua. Por extraño que parezca se había ofrecido llevar a Derek al colegio después de perder clases por una semana.

— ¡Oh, estás despierto! —exclama ella— ¡qué gusto! ¿cómo te sientes?

Leah me observa sin decir nada cuando nuestro hijo no se ve interesado en responder, la escucho resoplar dando media vuelta sentándose en el sillón que está junto a la cama. No le quito la vista de encima, me seguía pareciendo atípico que ahora no usará esa vestimenta tan formal y elegante que solía usar, ahora todo ese montón de ropa de diseñador se reducía a vaqueros y zapatillas de piso un tanto moderna para ella. Aunque su maquillaje había vuelto a ser el mismo.

Me pilla mirándola con demasiada atención y sonríe, haciendo que yo sacuda la cabeza.

— Ian me acaba de decir que vendrá a vivir conmigo. —comento.

Leah frunce sus labios mirando hacia dónde Ian está acostado.

— Esta bien. —dice a poca voz— Te quiero pedir permiso para visitarlos.

— También son tus hijos —alzo mis hombros—; puedes verlos cuando quieras.

Se hace un breve silencio.

— Me entretuve demás en el colegio. El director te ha concedido un mes sin clases con la condición que te pongas al corriente con las asignaturas, Derek se hará cargo de traerte la tarea, ¿estás de acuerdo?

Ian asiente sin pronunciar palabra.

— Si quieres puedes ir a descansar un rato —me anima Leah—. Yo puedo hacerme cargo de él.

— ¡No! —un chillido lastimero sale de la garganta de Ian, se sienta en la cama con gesto de dolor por la rapidez de sus movimientos—. No quiero que te vayas, pá.

— Deberías de ser más maduro y entender que tu padre se merece un poco de descanso, así como también necesita hacerse cargo de sus obligaciones en la constructora. —comenta Leah con su atención puesta en su móvil—. Además da lo mismo quien te cuide ¿no?

— No tengo ganas de que me cuides, tú. —responde mi hijo.

Me cruzo de brazos de pie frente a la cama de Ian; algo me dice que echar andar de nuevo una relación madre e hijo será un proceso lento y complicado.

...

Todo se había vuelto un absoluto caos desde hace un mes que Ian fue dado de alta; no me quejo por tenerlo en casa, al contario me daba tranquilidad estar al pendiente de su estado de salud. Aunque por una parte su recuperación iba a pasos agigantados, no me daba la felicidadad completa porque ahora sufría de pesadillas, lo que conseguía alterarlo teniendo que ser medicado con fármacos para conciliar el sueño, otro gran problema eran los repentinos dolores de cabeza que lograban enfadarlo con rapidez volviéndolo quejoso, por último tengo que agregar también su desinterés por su madre.

Admito que Leah está haciendo gala de toda su paciencia porque por muchos desaires que reciba de Ian, ella no se daba por vencida. Y la prueba de ello, es verla aquí, rogando porque su hijo pruebe de un poco de la sopa de vegetales comprada que había traído para nosotros.

— Ian, deja de portarte como niñato. —ahora pretende alimentarlo por ella misma, como si fuese un bebé jugando al avioncito,acercando la cuchara a la boca—. ¡Solo come y ya!

Ian aprieta los labios evitando que su carcajada se materialice, lo que Derek no puede esconder y termina riéndose golpeando con exageración la palma de su mano contra la mesa en repetidas ocasiones, después también toma su propia cuchara imitando la acción de su mamá, queriendo obligar a su hermano a comer.

— Come, bebé —empieza a mover la cuchara como si se tratara de un avión. Ellos se comienzan a burlar.

— Ambos son patéticos. —Leah se incorpora con brusquedad y recoge su plato llevándolo a la cocina.

— ¿En serio soy patético? —cuestiona Ian en tono de reproche—. Tan solo porque no me interesa jugar al niño atendido por su mamá, bueno, creo se te hizo un poco tarde para eso, ¿no crees? te recuerdo que tengo 14 años.

— Estoy haciendo todo lo posible por llevar una buena relación y a ti no parece interesarte. —masculla la madre desde la cocina y por su tono de voz deduzco que está llorando.

Miro a Ian y éste se encoge de hombros, alejando con la mano el tazón de sopa.

He intentando este largo mes no entrometerme en la relación de ellos; cada vez que los escucho discutir o tener un percance cómo éste prefiero no opinar, pero creo ya va siendo hora que hable con mi hijo para que intente llevar una mejor relación con su madre, al igual que necesito hacerlo con ella, porque aunque su intención es buena, su poca creatividad para el acercamiento es bastante inmadura.

Veo a Derek correr a la cocina y mi pensamiento de ir a consolar a su madre desaparece a los segundos cuando pone sobre la mesa dos tazones limpios, y una caja de cereal, él sirve apresurado el cereal de aros multicolores en cada tazón agregando suficiente leche la misma que se derrama por la mesa para comenzar a degustar unos simples cereales.

Sonrío a mis adentros recordando que una persona ama cenar lo mismo. Bella.

En este mes no he podido estar junto a ella como hubiese querido, nuestra relación por así decirlo, se vio reducida a mensajes de texto o llamadas esporádicas. Pues había ocupado mi tiempo completo en la recuperación de Ian.

Digamos que lo único que por ahora me mantiene de buen humor con respecto a Bella, es saber que mañana volveré a la constructora así tendré oportunidad de verla.

— Edward. —la mano de Leah se agita delante de mí cara. Sus ojos lucen llorosos y su rostro desanimado—. ¿Puedes llevarme a casa? No tengo ánimos para conducir.

Doy una mirada a mis hijos quienes continúan comiendo con su vista puesta en los cereales.

Indeciso veo el reloj de pared marcando las veintidós horas, no me agrada la idea de apartarme de ellos al menos no lo he hecho en estas cuatro semanas, pero tampoco me agrada la idea que Leah vaya pedir quedarse. Así me convenzo que lo mejor es llevarla a su casa.

...

— Mañana me levantaré temprano para preparar el desayuno —dijo Leah rompiendo el silencio que había en la cabina del auto—. Estoy pensando hacer algo especial para los chicos, ¿te parece bien croissants?

— Si son del restaurante italiano favorito de Ian, seguro sí. ¿Quieres qué los lleve a tu casa por la mañana? Así los puedes llevar al colegio cuando terminen.

— En realidad me gustaría que también estés con nosotros. Me he sentido bien conviviendo todos juntos.

— No puedo, tengo pendientes por hacer. —con mi visión periférica capto el gesto enfurruñado mientras se cruza de brazos. Entonces me doy cuenta que Leah esta confundiendo nuestra nueva relación—. No quiero te hagas ideas que no son. Me da gusto que intentes acercarte a los niños, pero será mejor mantener nuestra distancia.

— Solo intento ser amable, tan poco creas que me estoy muriendo por verte, querido.

— Espero así sea por el bien de todos. Tus sorpresivas visitas al penthouse con municiones de comida para alimentarnos ojalá sean solo por nuestros hijos.

Un "ajá " apenas audible fue lo último que pronunció en los veinte minutos de trayecto de mi casa a la suya.

De regreso a casa lanzo las llaves en la encimera, me extraña ver encendida solo la luz del extractor y eso me hace darme cuenta que mis hijos dejaron completamente limpia, y ordenada la cocina.

— Pá... —Ian aparece de pie en el oscuro pasillo, se acerca tallando sus ojos con el dorso de sus manos mientras da un largo bostezo. Su pijama de cuadros azules me hace recordar que ahora es un adolescente quien esta delante de mí, y que atrás habían quedado esas pijamas coloridas de super héroes—.

— ¿Te sientes mal?

Solo niega, volviendo a bostezar.

— Solo te recuerdo que mañana tengo la última cita con el Dr. Howser —señala su brazo lastimado—; es después de clases.

— Claro, hijo. Lo tengo añadido como recordatorio en mis notas. —agito mi móvil y él sacude la cebeza a la vez que se detiene con rapidez de la encimera.

— Quiero que estos mareos se pasen pronto —dice con una mano en su frente.

— El Dr. dijo que el vértigo estaría por un tiempo. —paso mi brazo por sus hombros, caminando con él hasta la puerta de su habitación—. Procura dormir.

Él se queda detenido bajo el umbral de su dormitorio tan sólo observándome. Entonces sé que debo aprovechar la oportunidad para traer a colación el tema de su madre.

— Ian, ¿por qué no intentas ser más blando con tu mamá? Comprendo que el vínculo entre ustedes no ha sido nunca el más estrecho, pero debes darle una oportunidad. Me consta que Leah hace de todo por congeniar contigo, así cómo también puedo darme cuenta de tu poco interés. ¿Por qué tanta apatía?

Él frunce los labios sin esconder su molestia.

— No es tan fácil, pá. —se queda callado por largo rato antes de volver a hablar—. A veces siento que no lo hace por tener una buena relación conmigo, no lo sé, es algo difícil de explicar, siento que má solo le importa estar metida aquí con nosotros, por ti, ¿me entiendes? Ella intenta llevarse bien con nosotros para tener el pretexto perfecto para verte.

Había tenido la misma impresión respecto a Leah no lo iba a negar, sin embargo no puedo ser tan desalmado y corroborar la teoría de mi hijo. Ellos están grandes y pueden discernir si el cariño de su madre es sincero, por eso tendré que ser más precavido cuando Leah esté cerca, de ninguna manera permitiré que intente usarlos.

Aunque todavía queda el beneficio de la duda, Leah siempre fue desapegada de ellos, no será muy probable que los llene de besos y abrazos cuando nunca lo hizo antes. Debo darle un poco más de tiempo para saber que tan honesto es su comportamiento para con nuestros hijos.

— Al menos merece una oportunidad, ¿no crees?

— Quizá —bosteza—, buenas noches, pá. —se despide, cerrando la puerta.

Un suspiro cansino sale de mi garganta.

Entro a mi recámara aun con la charla sobre Leah en mi cabeza, niego, sacando mi móvil empiezo a escribir con rapidez un mensaje de buenas noches para Bella, lo envío sintiendo pena por no haber respondido el texto de la mañana, me tumbo de espaldas sobre la cama dejando el móvil en mi pecho... Pasan los minutos y ella no responde, envío cuatro mensajes más, sin obtener respuesta hasta que decido marcar directo, sorprendido porque al segundo timbre la llamada es rechazada. Busco en los contactos del móvil el número de Irina.

— Buenas noches, Edward. —contesta con voz adormilada al cuarto timbre—. ¿Pasa algo?

— Irina, lamento despertarte —rasco mi cabeza por mi imprudencia—. Podrías comunicarme con Bella.

— Oh... Bella está dormida —responde entre bostezos—, ¿es muy urgente?

— ¿Puedes comprobar si en verdad duerme?

— ¿Eh?

Empiezo a escuchar ruidos e imagino que Irina a ido a la habitación de Bella, unos suaves golpes me lo confirman, para después no escuchar nada por unos dos minutos.

— Edward... —su voz se escucha dudosa— si, ella está profundamente dormida. Te veo mañana, jefe.

Molesto lanzo mi celular lejos de mi; froto mi rostro evitando pensar en posibles escenarios para nada agradables, hasta que el sueño de a poco me va arrastrando a la inconsciencia siendo Bella mi último pensamiento.

...

Mi sonrisa no podía extenderse más; hoy empezamos de nuevo la rutina: escuela, gym y trabajo. Todo en ese orden... Después de llevar a mis risueños hijos al colegio y luego de hacer prometer a Ian que al primer malestar que sintiese me debe llamar así sea por cualquier mínimo mareo lo dejé bajar del coche. Ahora me sentía con la batería recargada había hecho media hora de cardio lo suficiente para sentirme como nuevo, creo que el gimnasio había logrado su parte antiestrés.

Nervioso cruzo la puerta de cristal todavía con la sonrisa en mis labios... lo primero que llama mi atención es la recepción vacía, arrugo mi frente mirando a todos lados buscándola por algún pasillo y nada. En el ascensor Vladimir me da un fuerte abrazo que bien pude haber perdido un pulmón debido a lo exagerado, me empieza a contar todo lo acontecido en estas semanas que estuve fuera. Aunque no había estado al cien por ciento desconectado, ya que me he mantenido al corriente de todo vía e-mail. Al llegar al sexto piso donde está mi oficina, Mike me intercepta evitando que busque a Irina, lo escucho por cortesía o al menos finjo hacerlo pero éste no tiene para cuando terminar su verborrea.

— ¿Y Bella? —me detengo frente al escritorio de Irina, ella me mira por encima de sus anteojos y parpadea un par de veces.

— ¿Qué tiene que ver Bella con el nuevo proyecto? —cuestiona Mike al lado mío, yo solo elevo mi dedo sobre mis labios dándole una mirada para que guarde silencio.

— Es una larga historia. —interrumpe Vladimir. Se acomoda en medio de los dos poniendo sus manos en cada hombro de nosotros.

— Ella pidió el día de hoy, necesita hacer algunas cosas —Irina encoge sus hombros volviendo su vista al computador.

— ¿Qué tipo de cosas? —pregunto, inclinando mi cuerpo sobre el escritorio sin dejar de observar la confusión en su rostro.

— Tenía una reunión con un tal Black. —responde Irina casi intimidada— por la tarde tiene consulta prenatal, así qué se tomó el día libre.

Satisfecho por la información obtenida le doy un gracias a mi secretaria antes de adentrarme en mi oficina. Lo primero que hago es comunicarme con Jacob, volviendo mi frustración cuando la llamada entra a buzón, dejo el móvil en el escritorio al tiempo que empiezo a trabajar en mi portátil...

— Una de dos —pronuncia James al entrar en mi oficina—, ¿Mike es tonto o muy inocente? Lo acabo de escuchar charlando con Vladimir del porqué siempre estás pendiente de Isabella.

— A estas alturas aun no entiendo porque no se ha regado el chisme, Vladimir debe estar muy entretenido con los preparativos de su matrimonio que ha pasado por alto lo mio con Bella.

— Te dije que no diría nada —dice Vladimir detenido en la puerta. Resopla antes de entrar a mi oficina, se cruza de brazos sentándose en mi escritorio y dándome la espalda—. No es de mi incumbencia, pero sería bueno que hablaras con Mike. Hemos conservado una amistad por largos años, aparte de compartir una sociedad en la constructora, es lo menos que se merece ¿no?

— Entre todas las cosas que necesito aclarar, Newton ocupa el último lugar de explicaciones. Tengo prioridades más importantes que ponerme a contar mi vida amorosa con él.

— Vladimir tiene razón, es mejor que Mike sepa sobre lo tuyo con Bella, por ti y no por terceros. —opina James, sentándose en la silla frente al escritorio.

Su solo presencia me recuerda que también tengo una platica pendiente con él; algo mucho más relevante, que un simple cotilleo sobre mi vida.

— ¿Bella ha intentado hablar contigo? —indago.

James abre los ojos en exageración contrariado por mi pregunta.

— No tengo absolutamente nada que tratar con ella. No voy a mentirte, el que tú... estés con ella no significa que deba ser mi amiga o algo parecido, la chiquilla no me agrada, la siento un poco oportunista —chasquea los dientes— en verdad no me interesa nada de ella. Espero no te moleste mi sinceridad.

— No te confundas, James. Te aprecio y agradezco que siempre estés para mi familia tanto para mi, pero no te permito que te ensañes con Isabella porque no la conoces. Además no puedes saber en que momento necesitarás de ella.

James arruga su frente y achica los ojos sin comprender.

— ¿Qué mierda puedo necesitar de Bella?

— Te recomiendo que la busques —animo—, después me cuentas.

— Creo que te has vuelto loco. —se incorpora, soltando una carcajada antes de marcharse.

Retorno mi vista a Vladimir quien ahora está sentado frente a mí, le señalo la puerta invitándole a irse, mas no lo hace, tan solo se acomoda a sus anchas a la vez que dobla las mangas de su camisa dispuesto a escuchar lo que quiera decirle o mejor dicho, desahogarme con él.

...

El día no podia ser más complicado; llevábamos 35 minutos sentados en la pequeña sala esperando la consulta de Ian, la secretaria había dicho que las citas estaban retrasadas, lo cual provoca más tensión en mi, si es posible. El trabajo en la oficina imposibilitó volver a comunicarme con Isabella, siendo también imposible hablar con Black.

Pero eso pasa a segundo término cuando la diviso saliendo de uno de los consultorios. Y no pude dejar de admirar su redondeado vientre, ahora más hinchado haciéndola ver la mujer embarazada más hermosa, enfundada en un vestido celeste que cae con vuelo desde al final de su busto, haciéndola lucir realmente adorable.

— Bella —cual autómata camino tras ella. Vocifero su nombre varias veces más, apresurando mi andar hasta que se detiene antes de cruzar las enormes puertas de la entrada—. ¿Por qué no te detienes?

Sujeto con delicadeza su antebrazo haciéndola girar a mi.

— El embarazo te hace lucir más hermosa de lo que ya eres. —me acerco dejando un beso en la comisura de sus labios, estrechando a la vez su menudo cuerpo—. No te imaginas lo mucho que te he extrañado. ¿Cómo te has sentido?

— Pá... —escucho a Ian tras de mí, no aflojo mi brazo de la cintura de Bella cuando me volteo, hacia mí hijo—. Nos toca entrar a consulta.

— Ian, necesito hablar con Bella. Ve a revisión —señalo con mi mano— en un momento estoy contigo.

— ¿Y por qué no puedes venir con nosotros? —interviene Derek. Le da una dura mirada a Bella y después a mi—. Necesitan tu consentimiento para realizar lo que sea a Ian, tienes que entrar con nosotros.

Llevo mis dedos al puente de mi nariz completamente ofuscado.

— Es sólo un chequeo médico, tú hermano seguirá instrucciones que le indiquen. ¿Puedes hacerlo, Ian? —éste último hace un asentimiento dando media vuelta—. Ve con él...

— Edward —irrumpe Bella, quien se había alejado de mi agarre sin darme cuenta—. Debes ir con tus hijos. Yo no dispongo de tiempo para hablar contigo.

Ahora soy yo quien la observa como si tuviera un tercer ojo.

— No quiero esto —señala hacia Derek, quien camina enfadado detrás de su hermano—. No es justo para nadie.

— Lo sé, he tenido un mes complicado, mas poco a poco vamos regresando a la normalidad.

— No entiendes —dice pasando la palma por su cara, respira hondamente y acaricia su vientre con sus manos, sonrío, acercándome a ella para también disfrutar de los movimientos de mi bebé—. Lo que te quiero decir; es que no debemos continuar con lo nuestro. No lo quiero.

— ¿Qué dices? —me alejo dos pasos, mirando con atención su rostro serio.

— Sabes muy bien lo que estoy diciendo —su rostro se endurece— merezco mucho más que unas simples llamadas o unos cuantos mensajes. ¿No crees?

— Por supuesto que mereces mucho más, siempre lo he sabido. Pero estuve concentrado en la recuperación de mi hijo, tampoco anduve de fiesta.

— Lo sé. Y no tienes una idea de las ganas que tenía por ir a buscarte, abrazarte y susurrarte que todo iba a estar bien. Sin embargo no podía hacerlo, porque sé muy bien el lugar que ocupo. Tampoco puedes imaginar lo que sentí cuando te vi abrazándola sin comprender porque lo hacías. Tuve que tragarme mi dolor y hacerme a la idea que es lo único que hay para mi. Pero no es verdad, hay muchísimo más que las malas caras de tus hijos, mucho más que soportar a tu ex-mujer metida en tu apartamento ocupando su lugar.

— No puedes estar hablando en serio.

— Edward, acepta que te estabas debatiendo entre ir con tus hijos o quedarte conmigo, ¿lo vas a negar? —niega soltando una amarga sonrisa—. Jamás te pondré a eligir y justamente es lo que en estos momentos está pasando. Y no lo quiero.

— Bella, no es así —intento calmar su alterado estado. Sin conseguir mucho, cuando de un manotazo me aparta, termino elevando mis manos en señal de rendición—. Bien, acepto que ha sido difícil estas semanas, sé que no he podido estar contigo como yo quiero. Pero no quiero dejar de verte, no me alejes de ti, de nuestro bebé, no lo hagas.

— Jamás podré apartarte de mi bebé —sus ojos me dicen cuán verdaderas son sus palabras. Solo que esa frase en este instante no parece dar ningún efecto, yo la necesito conmigo como pareja—. Nunca voy a intervenir entre la relación que pueda existir entre ustedes. Solo que lo nuestro debe quedar aquí.

— No puedes hacerme esto. —doy un paso hacia ella, haciendo que retroceda—. No ahora, justo cuando más te necesito. Estamos juntos en esto, ¿recuerdas? Dijiste que ibas a esperar el tiempo que fuera necesario, ahora tengo el divorcio, no hay más obstáculos.

— Cambie de opinión —asegura— Te mantendré al tanto sobre mis citas prenatales, y mi posible fecha de parto.

La detengo evitando que se vaya.

Comprendo que esté dolida, quizá sea su mismo desencanto el culpable de actuar así. Mas no estoy dispuesto a perderla, no sin pedir una nueva oportunidad para enamorarla.


Muchísimas gracias por dejar en cada capítulo una reacción sobre la historia, les prometo no hacerlas sufrir mucho.

Ana, hola, pasa que estoy de vacaciones y no tengo mucho tiempo para actualizar. | Jimena, Ian está bien. | chimoltrufia69, no, él no volverá con Leah. | adriana molina, fue Bella la que decidió hacerse un lado, ¿cómo ves? | paosierra, todo se complicó para él y todos a su alrededor, al final Bella terminó por hacerse a un lado. | Vivi19, gracias a ti siempre por leer. | (guest) gracias por leer. | LittlePieceOfMyMind, mucha razón en lo que dices. | (guest) oh, caray! No creo que lo haga, su tiempo juntos ya pasó. | kaja0507, pobre Edward un día de estos se querrá volver loco. | Cary, las cosas están claras, solo que Leah no se da por vencida. | mylac, afortunadamente no perdió la memoria, pero si la está pasando mal. | Flor Mcarty, también la odio. | Diannita Robles, tengo que decirte que le has atinado a todo, saludos a Monterrey. | Jade HSos, él intentó dividir su tiempo pero las cosas no salieron como pretendía. | (guest) también rompió mi corazón. | Giss, deberás qué Edward intenta llevar buena relación con Leah, pero esa mujer es detestable. | Lidia, me dió risa tu comentario, primero sales a defender y luego te arrepientes. | Nancygov, pobre Edward quiere cuidar de hijos y Bella solo que nada funciona. | Jane Bells, también tengo unas ganas de zarandear a Leah, y sí, ella sólo tuvo hijos por Edward, no porque ella los quisiera. | Daniela, entiendo tu coraje, Leah es detestable. | Pera I.t, fue triste escribir a un Ian enfermo, me sentí mal por ello. | Elizabeth Marie Cullen, te digo que eres si no la única o de las pocas lectoras que nunca se han creído en el arrepentimiento de Leah. Ya recuperé a Ian para aminorar el estrés de Edward, pero tal parece que el destino tiene otros planes, pues Bella ya decidió por los dos. | Adriu, no perdió la memoria pero si esta pasándola mal, Bella decidió seguir sin causar molestias, saludos a Ecuador. | GraceVronsky, muy pocas creen en Leah, su actitud se lo ha ganado, me alegro que te guste el fic. | MsMonik, si tiene una oportunidad pero Ian está muy herido por su actitud del pasado y eso le va al costar un poco a Leah. | Lu, Leah no traerá tantos problemas solo es muy hostigosa. | Yoliki, sí, hará de las suyas pero no en plan malvado. | Vane, no, no me secuestres chica, no las haré sufrir tanto, OK.

También agradezco a todas esa personitas que me leen en completo anonimato.

Hago todo lo posible por mejorar mi ortografía, me disculpo por cada error encontrado.

GRACIAS POR LEER.