Disclaimer: Harry Potter es propiedad de J.K.R.
La esfera negra soltó el humo blanco. Todos esperaban que en Hogwarts hubiesen más bromistas. Desde luego, habían disfrutado de las salidas de James Potter, Taurus Malfoy, George (Fabian) y Jake Weasley, así que todos esperaban que hubiesen más de ese estilo. La figura surgió de entre el humo blanco.
-Hola, Hogwarts de otros tiempos -saludó la figura usando una dulce voz femenina-. Mi nombre es Samantha Lavender Thomas, pero llamarme Sam.
Dean y Parvati se besaron al mismo tiempo que Sam se quitaba la capa. Era una chica de piel morena. Su cabello oscuros le caía hasta un poco más allá de los hombros. Sus ojos eran oscuros y brillaban con diversión. Vestía unos pantalones tejanos cortos y una camiseta blanca de tirantes. Calzaba unos zapatos planos negros. Del cuello le colgaba un amuleto con el símbolo del yin yang. Al igual que su hermano y su primo, ella también poseía rasgos hindúes, provenientes de su familia materna.
-Como ya debéis de suponer, mis padres son Dean y Parvati Thomas, Patil de soltera -los mencionados se volvieron a besar-. Eww. Delante mío no, por favor. Y soy la última de la familia, papá -Dean respiró, algo más tranquilo.
-¿Más tranquilo, amigo? -le preguntó Seamus, burlón.
-La verdad es que si -le susurró en voz baja. Parvati frunció el ceño, aunque en el fondo estaba aliviada. Había oído que los partos eran muy dolorosos para las mujeres, y estaba aliviada de que solo tendría que pasar por lo mismo dos veces.
-Tengo diecisiete años y voy a séptimo -dijo Sam.
-¿Cuantos vais a séptimo? -preguntó Ron.
-La siguiente visita es la última que va a séptimo -respondió Sam-. Sigo. Juego en el equipo de quidditch como cazadora y soy la capitana...
-¡Pero di tu casa! -le gritó Samuel. Sam se sonrojo.
-Ah, si... lo había olvidado. Mi casa es Hufflepuff -los tejones estaban aplaudiendo a su nuevo miembro-. Me encanta todo lo relacionado con la Herbología. La materia que menos me gusta es Adivinación -Parvati frunció el ceño. A ella, esa asignatura le encantaba. No entendía como no podía gustarle a su hija.
-¿Por qué no te gusta? -le preguntó Parvati a su hija Sam.
-Honestamente, mamá. Muy pocos magos y brujas posen el don de ver el futuro, y sin ese don, es imposible que puedas ver lo que sucederá en una estúpida bola de cristal o en el fondo de una taza de té. Solos los que tienen el don, son capaces de ver algo en esos sitios. Y muy pocos son capaces de ver el futuro, sin necesidad de usar ningún artilugio -respondió Sam.
-¿Para que te apuntaste a Adivinación, entonces? -preguntó Padma a su sobrina.
-Porque soy muy floja -se limitó a responder Sam.
-Ese el eufemismo del siglo -dijeron todos los que iban al curso de Sam, aparte de su hermano David. La última de los Thomas de sonrojo.
-Ya, ya -dijo la chica-. La verdad es que no sé que hacer cuando salga de Hogwarts. Me gustaría ser profesora. Pero la verdad es que no creo que soporte enseñar a un grupo de adolescentes hormonados, así que supongo que preferiría ser profesora de una escuela primaria. Claro que sería muggle, ya que no existen escuelas primarias para magos.
La mayoría del Gran Comedor estaba sorprendido. Muy pocos, al dejar Hogwarts, querían trabajar en el mundo muggle. Remus había sido uno de los pocos en hacerlo, y generalmente era a causa de su licántropia, ya que por culpa de ella, no conseguía trabajo en el mundo mágico.
-Por último, mis padrinos son Neville Longbottom y Lavender Brown... ¿preguntas?
-¿Qué es ese símbolo que llevas colgando de cuello? -preguntó Ron. Sam cogió el colgante.
-Esto, señor Weasley, es un símbolo chino llamado yin yang -respondió Sam-. Representa el bien y el mal, que siempre se están persiguiendo el uno al otro. El punto negro dentro de la zona blanca, representa que hasta en la más brillante de las luces, puede haber algo de oscuridad. Y lo mismo sucede con el otro punto. El punto blanco en la zona negra, representa que hasta en la más profunda oscuridad, puede haber luz.
-Eso sin duda ha sido realmente profundo, hermanita -le dijo David, tras varios minutos de intenso silencio.
-Jajaja -rió Sam, irónicamente-. ¿Más preguntas?
-¿Te gusta alguien, cielo? -preguntó Parvati. Dean se puso de pie.
-¡¿Qué?! -exclamó-. ¡No! ¡Solo es un bebé!
-Tengo diecisiete años, papá -protestó Sam, antes de girarse hacía su madre-. Y sí, mamá. Me gusta alguien, pero no creo que él sienta lo mismo.
-Tonterías, hija -le rebatió Parvati-. Eres preciosa, seguro que tienes a un montón de chicos detrás tuyo.
Samuel gruñó.
-¿Cómo se llama? -preguntó Lavender-. El chico que te gustaa.
-No voy a decirlo -se negó la chica.
-¿Soy yo? -preguntaron James, Taurus, Fabian y Jake. Kat se levantó, se acercó a su novio y le dio un zape en la cabeza.
-¡Au! Que lo decía en broma, Kat -se defendió Taurus. Sam rió.
-No. No sois ninguno de vosotros -dijo Sam-. Bueno, si eso es todo...
-No, no lo es -interrumpió Samuel. Estaba serio y se había levantado de la mesa para acercarse a Sam. Gwen había tratado de detenerlo, fracasndo miserablemente-. ¿Quién te gusta?
Sam frunció el ceño.
-No voy a decírtelo -respondió Sam.
-Soy tu primo. Tengo derecho a saberlo -gruñó Samuel.
-¡Que seas mi primo, no te da derecho a inmiscuirte en mis asuntos! -le gritó Sam, cada vez más enojada.
-Eh... Samuel, tal vez deberías parar -le dijo Fabian, mientras Jake asentía a su lado. Sabían lo peligroso que podía resultar una chica enojada.
-No, hasta que me diga quién cojones le gusta -masculló Samuel.
-Samuel -le advirtió Padma a su hijo. Sam apartó a su primo de en medio.
-Eso ha sido todo -dijo la chica-. Puede pasar el siguiente.
La esfera empezó a soltar humo blanco, cuando...
-¡No! ¡No puede! -gritó Samuel. La esfera cesó de soltar humo.
-¡¿Qué te pasa?! -le preguntó/gritó Sam, ya muy enfadada. Samuel la cogió del brazo.
-Dime quién te gusta -gruñó Samuel.
-¿Quieres saber quién me gusta? -preguntó Sam. Samuel dejó ir el brazo de la chica, al darse cuenta de que estaban humedecidos. Sé arrepintió de haber perdido los papeles con ella. La soltó.
-Sam, yo...
-Vale te lo diré -Sam suspiró, lanzadole una mirada a su primo. A aquel primo, del cual se había enamorado a los doce años-. Tú...
Samuel se quedó paralizado.
-¿Qué?
-¡Qué estoy enamorada de ti, imbécil! -gritó Sam. Entonces se dio cuenta de lo que había dicho. Tantos años guardando ese secreto... tantos años de amar a su primo en secreto... tantos años de un amor prohibido e incomprendido... y al final lo había soltado. Delante de todo Hogwarts (aunque fuese otro de una época distinta). Sé alejó de Samuel. De aquel chico que amaba. Aquel chico que le había obligado a confesar de que amaba a su propio primo.
-Sam... -intentó decir el chico.
-Te odio -le dijo Sam con frialdad, antes de darse la vuelta y salir corriendo del Gran Comedor. Samuel se quedó paralizado. No sabía que hacer.
-Ves a buscarla -le dijo entonces Gwen, guiñándole un ojo. Samuel la miró, sorprendido.
-¿Lo sabías? -preguntó el chico. Fue James quién respondió.
-¿Saberlo? ¡Todo el maldito castillo sabía que estas enamorado de Samantha Thomas, Samuel! -le gritó James.
-Así que no seas idiota... -dijo Fabian.
-... Y ves a buscarla -acabó Jake.
Samuel los miró, antes de asentir y salir corriendo en pos de su prima.
-Esto sin duda ha sido interesante -comentó Regulus.
Hola gente,
vigésimo sexto capítulo. Vamos con la última de los Thomas-Patil. ¿Creéis que Samuel le confesará a Sam que la ama? ¿Perdonará Sam a Samuel? ¿Sus padres aceptarán que se amen? ¿Has leído esto con voz de presentador de televisión? La respuesta ha esta pregunta y más en la segunda temporada de este fic.
*Fecha de estreno: 20835646385984060146546 a.C.* Ok, no.
-Próxima actualización I: Cassie Zabini.
-Próxima actualización II: Rose Weasley.
ESPERO QUE OS HAYA GUSTADO.
Se despiede,
Grytherin18
