DISCLAIMER: los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, y la historia a Mary Higgins Clark.


26

Edward Masen pasó el domingo en casa. Aunque se sintió aliviado cuando Jasper Whitlock accedió a representarlo, todavía estaba inquieto por las advertencias que le había hecho.

—Cuando una esposa rica muere en un accidente al poco tiempo de haberse casado con un hombre que nadie conoce, y ese hombre es el único que está presente en el momento de la muerte, tiene que haber comentarios. Tú has cooperado con la policía y eso habla en tu favor. Pero ahora deja de cooperar, niégate a responder más preguntas. —No le iba a ser nada difícil hacer caso de aquella recomendación. El segundo consejo de Whitlock también era fácil de seguir—: No cambies de estilo de vida. No empieces a derrochar dinero. —No tenía intención de cometer semejante tontería. Por último, Jasper había dicho—: Y una cosa muy importante, no te dejes ver con otra mujer mientras la policía continúe sospechando. Tanya. ¿Debía explicarle a Jasper que antes de conocer a Bella salía con ella? ¿Que sus relaciones habían empezado el año anterior, cuando trabajaba en el teatro? ¿Comprendería Jasper que no había vuelto a tener contacto con ella desde que conocía a Bella?

Podía explicarle que Tanya no pensaba que él fuera a volver a Cape Cod. Y que luego tuvieron la mala suerte de que dejara el trabajo que tenía en Sandwich y empezara a trabajar en el Wayside Inn. Cuando lo vio cenar allí con Bella empezó a llamarlo por teléfono. Y la única vez que accedió a verla en persona, precisamente Carlisle Cullen tuvo que ir a sentarse a su lado. Cullen no tenía un pelo de tonto. ¿Debía explicarle a Jasper que Tanya sólo había pasado por su casa una vez después de la desaparición de Bella para darle el pésame?

A las cuatro sonó el teléfono. Apesadumbrado, Edward se dispuso a atender. «Más vale que no sea ese detective», pensó.

Era Rosalie Hale para invitarlo a una barbacoa en casa de su prometido.

—Estarán los amigos de John —le dijo—. Gente importante. Te conviene que te vean con ellos. Ayer estuve hablando con Jasper y me dijo que te va a representar.

—No sé cómo agradecértelo, Rosalie. Y claro que iré a la barbacoa.

Una hora más tarde, mientras iba en el coche, observó que el viejo Jeep de Emmett McCarthy estaba aparcado delante de casa de los Cullen.