Aquella mañana, se había quedado dormido. Y en una carrera frenética, tuvo que irse corriendo hasta el Ice Castle.
Donde Víctor ya esperaba por supuesto.
Su entrenamiento, como había prometido Víctor, era duro y muy extenuante, pero no por eso dejaba de ser divertido. Después de todo, ¿que tan seguido podías patinar al lado de tu ídolo?
Más sin embargo, había ciertas cuestiones que no controlaba, como que Víctor notará de lo que carecía, en cuanto a experiencias se refiere.
Por ello, cuando mencionó de su falta de relaciones sentimentales, abordo un papel que le disgustaba, comportarse evasivo.
Y como todo tiene su límite, Víctor terminó por querer hablar sobre su evasión, en la playa.
Ya sentados en ella, dejaron en claro cuáles eran sus intensiones y sus objetivos a lograr.
Claro, después de una o dos indiscreciones de Víctor, que no hacían más que alagarlo.
Pronto, su relación mejoró.
Para su sorpresa, estar con Víctor se volvió muy gratificante.
Sólo quedaba aguardar a las asignaciones del Gran Prix, y ver si así, lograba ganar esta vez.
Y a su vez, ver a cierta personita.
