26. DAMMIT!
La vorágine sexual en la que ambos se zambulleron terminó sobre la cama de él.
En un momento del juego brutal, donde los besos se confundían con mordiscos y las caricias con arañazos, las afiladas uñas de Pandora rasgaron la espalda de Radamanthys.
El juez abrió los ojos al sentir un dolor inusual, lacerante.
Emitió un gruñido de dolor y agarró los brazos de Pandora evitando sus garras.
Rápidamente se incorporó de la cama y salió de la habitación.
Gruesos ríos de sangre goteaban sobre los surcos de piel rasgada.
Se colocó de espaldas al espejo del salón y observó el desastre.
