CAPITULO 26: ALERTA D

Planta 18.

Lambo e I-pin salían sonrientes y con miradas traviesas del ascensor. Acababan de llegar al subterráneo 18, casi el último piso de la base

- ¡Takoyaki! ¡Takoyaki! ¡Vamos a comer Takoyaki!

Corrieron a través de la zona de pasillos terminada, hasta encontrarse con unas grandes puertas dobles.

- ¡Tiene que estar aquí dentro! –gritó Lambo entusiasmado.

- ¿Pero podemos abrir la puerta? –preguntó I-pin fijándose en un dispositivo de seguridad a la derecha, junto a la puerta.

- Jojojojo… No hay nada imposible para mí. ¡Todo lo que necesitamos está aquí! –se pavoneó Lambo mientras buscaba en su mata de pelo y sacaba una tarjeta. Para después acercarse hasta el dispositivo y saltar, pasando la tarjeta por la ranura del código de seguridad.- ¡Aquí vamos!

La puerta se abrió ante ellos, mostrando una gran sala de máquinas. Al parecer Lambo le había quitado la tarjeta, llave maestra, a Giannini.

Al pasar entre infantiles risas al interior de la extraña sala, las puertas se cerraron. De lo que no se percataron los niños fue de cierto cartelito que había colocado sobre la puerta.

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- Como pueden ver ahora todo el mundo puede relajarse y continuar su entrenamiento en paz. – terminó de explicar Giannini.

- Woow, hay tantos niveles de emergencia… de la A hasta el E. –se sorprendió Yamamoto gratamente, interesado en las muestras de alta seguridad con las que estaba equipada la base.- Cinco niveles diferentes… es exactamente el mismo sistema de clasificación que el de la escuela.

- Sí aunque… un nivel de alert no es probable. – aseguró Giannini.

- Para ser prácticos, sin embargo, con vuestras habilidades actuales si la élite de Millefiore atacara olvidaros de una alerta de nivel E, porque todo quedaría devastado en segundos. –cortó Reborn con cruel realismo.

- ¿Cómo puedes decir eso? –le reprendió Tsuna.

- Eres tan rudo como siempre, koso. – comentó Ryohei.

- Esa es la verdad o mejor dicho la realidad. –repitió Reborn.- Tú debes entenderlo, ¿verdad Ryohei?

- Sí.

Tsuna les observaba un par de metros atrás, junto a Yamamoto y Gokudera, sorprendido.

- Onii-san es muy diferente a hace diez años… - pensó Tsuna observando la seriedad y entereza del hombre.- Su cara seria… Es verdad, lo que nosotros tenemos que hacer ahora es centrarnos en la realidad.

- Por eso es por lo que… ¡TODOS DEBERIAN ESTAR AL EXTREMO! –rugió lleno de excitación Ryohei, irrumpiendo en los pensamientos de Tsuna con su conocida actitud optimista y extrema.

- ¡Él no ha cambiado! –rectificó mentalmente impactado por la salida de tono del peli-gris mayor.

- ¡Yosh! Bueno koso, ¿vamos a retomar nuestro entrenamiento especial? –preguntó Yamamoto con nuevas energías al ver el espíritu del Sasagawa.

Entonces la pantalla del monitor que todos estaban observando se apagó.

- ¡La pantalla… / … se ha apagado! –exclamaron Fuuta y Gokudera con preocupación e impresión. ¿Un ataque?

Giannini se quedó contemplando la pantalla…

- Esto es… -empezó a decir, cuando de repente se quedó mortalmente serio y corrió a su ordenador, tecleando a gran velocidad, pero algo le impidió seguir.- No puede ser…

Alerta de emergencia nivel D. El Sistema de seguridad ha sido violado.

- ¿Qué sucede? –se preocupó Tsuna. Todos vieron sorprendidos la alerta de nivel D. ¿¡Qué estaba pasando!?

- El sistema de seguridad ha sido violado y encuentra un error intermitente. –intentó explicar Giannini mientras continuaba tecleando a gran velocidad, intentando resolver el problema o descubrir que lo había provocado.- ¡Es una emergencia de nivel D!

- Esto… ¿¡Qué significa!? –se alteró Tsuna.

- Significa que las condiciones en la base son exactamente las mismas que si estuviésemos fuera de ella. En otras palabras… ¡No hay protección disponible para Reborn-san y los demás!

- ¿Eh? ¿Qué quieres decir? –preguntó Tsuna.

- No creo que vosotros hayáis escuchado la explicación al detalle antes… Pero en esta época, nosotros los arcobalenos somos fatales a una exposición nociva de los siete rayos negativos fuera de la base. –explicó Reborn.- Por eso es que tengo que llevar este traje, para protegerme de la radiación aun cuando estoy en la base.

- ¿¡Qué has dicho!?

- ¿Cómo ha podido pasar? –se preocuparon Yamamoto y Gokudera.

- Esto es malo… tenemos que darnos prisa, ¡Giannini-san! – se preocupó todavía más Tsuna.

- Estoy en ello… -respondió el hombrecillo, cada vez más concentrado tecleando en busca de la fuente del problema.

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- ¡Eh! ¡Allí está! Jeje ¡La máquina de Takoyaki! –gritaba Lambo emocionado dirigiéndose hacia una enorme maquinaria de aspecto infernal que estaba cercada por rejas.

Entonces I-pin se paró, extrañada por el sonido de alarma que oía de fondo, y mirando curiosa la extraña habitación de máquinas en la que estaban.

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EMERGENCIA DE NIVEL D – EL SISTEMA DE SEGURIDAD HA SIDO VIOLADO.

No muy lejos de allí… las distintas puertas de la base empezaban a fallar en cuanto a seguridad… Los distintos sensores de movimiento, luz y sonido se apagaron. Y la puerta de láseres que impedía la entrada de la radiación Non Trinisette se desconectó también.

La seguridad de la base se había perdido.

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Mientras tanto en la base secreta de Millefiore en Japón…

Una imponente sala blanca de informática, con grandes maquinarias, monitores y distintos aparatos electrónicos de información rodeaban al segundo escuadrón, al mando de Irie Soichi, estratega e informático de Millefiore.

- ¡Esto no va bien! –exclamó uno de los subordinados desesperado frente a uno de los múltiples ordenadores.- No podemos conectarnos a la línea de emergencia de Byakuran-sama en Italia.

- ¡Ya basta! –se hartó Irie, para después dirigirse hacia una de las Cervello quien estaba en el ordenador principal.- Conéctame con otro escuadrón del cuartel general en Italia.

- Parece que eso es imposible también. – dijo la chica, sorprendiendo en gran medida al joven de lentes y cabellos cobrizos.- Todas las líneas al cuarto general están teniendo algún tipo de dificultad con la comunicación.

- ¿¡Cómo dices!?

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Se ha observado desde la superficie del Sol muchas apariciones de tormentas, también conocido como el fenómeno Dellinger.

Desde el monitor principal de la sala de reuniones contemplaban todos uno de los canales de noticias de la emisora de Namimori, quienes retransmitían el posible problema en las turbulencias tecnológicas.

Esto ha tenido como resultado el mal funcionamiento de todos los sistemas tecnológicos del mundo.

- Entonces el problema ha sido a causa del Sol. –comentó Fuuta viendo junto a los chicos la retransmisión.

- Todos por favor cálmense.- pidió Giannini.- Este error de sistema es por un fenómeno natural.

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La voz de Giannini se escuchaba en toda la base.

En la enfermería Adrya peleaba con el equipo médico para que volviese a funcionar, necesitaba seguir las constantes de Chrome.

- Aunque los sistemas de seguridad de salida de la base se han apagado…

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- La base misma tiene un suministro de energía…

Kyoko y Haru escuchaban atentas las indicaciones de Giannini mientras controlaban que los aparatos de la cocina funcionasen y seguían cocinando.

- No hay riesgo de peligro.

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Los chicos seguían a la espera de que el sistema volviese a funcionar correctamente cuando Lal Mirch apareció en la sala, apoyándose en la mesa con los ojos cerrados, con aparente esfuerzo.

- ¿¡Lal!?

- ¿Estás bien? –le preguntó Reborn mirándola atentamente.

- No estoy segura de si deba preocuparme de mi misma comparada con la situación caótica de afuera.

Tsuna observaba curioso la conversación entre Reborn y Lal.

- ¿Eh? ¿Cómo es eso? –se extrañó al escuchar los posibles problemas de salud de la chica.

- ¿No lo escuchaste antes? Lal también es una arcobaleno. –explicó Reborn.

- Sin embargo soy uno defectuoso. –comentó ella con la mirada sombría.

- ¿Defectuoso? –se extrañaron los chicos.

- Sí… Por eso es que mi cuerpo puede envejecer y puede continuar viviendo como todos los demás.

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- ¡Voy a hacer un Takoyaki, voy a hacer un Takoyaki! –canturreaba Lambo, sumido a una mesa de dispositivos electrónicos. Y apretando varios de los botones y palancas gritaba.- ¡Muévete máquina Takoyaki!

- ¡Lambo no seas imprudente! –le reñía I-pin asustada por lo que pudiese provocar el niño vaca al toquetear todos esos botones.

- ¡Mover… mover!

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- Con esto debe ser suficiente. –se decía así mismo Giannini mientras a lo largo de la base varias puertas metálicas cerraban todo el paso.

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En la enfermería…

- ¿¡Pero qué demonios!? ¿¡Es que no era ya seguro!?

Adrya veía malhumorada como ahora además del fallo y reinicio de todo el equipo médico, la sala era bloqueada por una densa barrera metálica.

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En la cocina…

- ¿Huh?

- ¿Hahi?

Las chicas se miraron extrañadas entre sí al ver como el acceso a la puerta era cubierto por una nueva puerta metálica.

- No se preocupen señoritas, de seguro no es nada. – las intentó tranquilizar Nox, quien se había ofrecido para ayudar a preparar la comida.

Kyoko y Haru volvieron a mirarse entre sí preocupadas, volvieron manos a la obra con la comida intentando no asustarse de más pese al anuncio de Giannini.

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- Mmmm… espero que estén todos bien.

Desde la sala del piano de cola de su familia, Bianchi había ido observando los sucesos acontecidos.

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- ¿¡Uh!? –se asustó I-pin al ver que la puerta era cubierta por una segunda puerta de duro metal.

- ¡Muévete, muévete! ¡Vamos funciona máquina Takoyaki! –exclamaba Lambo tras ellas, apretando todavía más teclas y moviendo palancas.

Entonces la enorme maquinaria adentro de la verja se encendió en un extraño y peligroso color rojizo.

- Geehjeje ¡lo hice! – se jactó Lambo de sí mismo. Para después seguir presionando más fuerte y rápido esa tecla tan grande que había visto.- Takoyaki, takoyaki, takoyaki…

- ¡Matte Lambo! –se asustó I-pin.

La enorme máquina cambiaba gradualmente entre tonos rojizos y empezaba a hacer sonidos extraños burbujeantes.

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- Uff… la defensa ha reducido el peligro. De momento pueden relajarse. – dijo Giannini mientras se secaba el sudor de la frente.

- Menos mal… - suspiró Tsuna aliviado.

- Estas son medidas temporales mientras el sistema. –volvió a hablar Giannini mediante el micro.

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- Actualmente está siendo restaurado.

- ¡Aaaggr! – se frustraba Adrya mientras se tiraba de los pelos.- Giannini-san acuérdate de los enfermos… ¡Date prisa y arregla esto, necesito que el equipo médico funcione!

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- No hay peligro alguno.

- Entonces no hay nada de lo que preocuparse. –se alegró Haru aliviada.

- Demo… desearía que se terminasen ya las sorpresas. –comentó Kyoko ya más tranquila.

- ¡Yosh! Kyoko-chan demos lo mejor de nosotras. ¡La comida de hoy tiene que ser increíble!

- Hai. Todos habrán estado muy preocupados, seguro que con el estomago lleno se les pasan los sustos. –comento la oji-miel risueña ante el espíritu de su amiga castaña.

- Las ayudaré en todo lo que pueda.

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- Por favor, relájense y no se preocupen.

Una hermosa melodía volvió a resonar de las manos de Bianchi, quien con una suave sonrisa ya más tranquila, volvía a deslizar sus finos dedos entre las blancas y negras teclas del gran piano.

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Mientras tanta, varios pisos por debajo de los demás, dos pequeños niños sufrían las consecuencias de haber estado jugueteando con lo que no debían.

La sala estaba completamente cubierta de un denso vapor. La enorme maquinaria brillaba rojiza y peligrosa. Los ordenadores y controles brillaban a lo loco.

- Calor…– Murmuraba Lambo, recostado junto a I-pin en la puerta lo más lejos posible de la mortal máquina ardiente.

- Como sospeché… esta no es la máquina de Takoyaki. –se quejó la pequeña entre quejidos de calor.

Entonces Lambo enfadado corrió de nuevo hacia los controles, saltando sobre estos empezando a apretarlos todos intentando así que la maquina se detuviese.

- ¡Para! ¡Para! ¡Maldición! –gritaba enfadado hacia las teclas brillantes.

Pero en ese momento los controles estallaron, y Lambo fue arrojado hasta la verja, donde se golpeó y quemó.

- ¡Lambo!

- ¡AaahhH! ¡QUEMA! ¡QUEMA! –gritaba mientras corría de una parte a otra a lo loco.- ¡Mi trasero está ardiendo!

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- ¿Hay alguna manera de salir mientras el sistema se está restaurando? –preguntó Gokudera mientras se removía el pelo un poco preocupado.

- Esto significa que podemos tomar un descanso del entrenamiento. –comentó alegre Yamamoto.

- ¿¡NAANII!? ¡El entrenamiento físico puede hacerse en cualquier sitio! –bramó Ryohei, una vez más cubierto por llamas de excitación y determinación.- ¡VAMOS!

Entonces el mayor, con traje y corbata incluidos, apartó las sillas de la zona donde más especio había y se tiró al suelo, dispuesto a iniciar el entrenamiento.

- ¡Dos mil flexiones con una mano! ¡Cambiando las manos treinta veces! –exclamó sorprendiendo a los chicos.

- ¿Eeh? ¿¡Ahora!?- Tsuna miraba con cara de terror como Yamamoto se añadía felizmente al entrenamiento improvisado. Cuando escuchó un suspiro de resignación a su lado y vio como Gokudera también se añadía se quedó blanco de pavor. Eso significaba que él también debía hacerlo…

- ¿Cómo va? – Ignorando a los jóvenes Lal Mirch se acercó a Giannini, interesada en el sistema de seguridad.

- Hay algunos procedimientos que se deben seguir, por lo que el sistema estará así durante un buen rato.

- ¡Seguid mi ritmo! –bramó Ryohei entusiasmado con el pequeño entrenamiento espontáneo.- ¡UNO! ¡DOS!

Yamamoto seguía el increíble ritmo de Onii-san, mientras que Gokudera hacia como podía sus flexiones con ambas manos y Tsuna, al igual que Gokudera, intentaba no caerse en la primera.

- ¡CUATRO! ¡CINCO!

Sobre ellos, Reborn había vuelto a colocarse en su saquito afelpado móvil, quedándose enseguida dormido.

- ¿Cómo puedes tomar una siesta en una situación como esta? – se exaltó Tsuna.

Entonces Reborn despertó sobresaltado.

- ¿Qué ocurre? –se extrañó Fuuta.

- Es un poco extraño, hace algo de calor aquí dentro. –explicó Reborn.

- Mmm… lo estaba pensando. –comentó Giannini algo sofocado mientras volvía a limpiarse las gotitas de sudor.

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- Estás bien, las quemaduras no se ven tan mal. –tranquilizó I-pin a un lloroso Lambo, quien le mostraba la espalda y el trasero con el traje de vaca quemados.

Entonces las tripas del niño rugieron.

- Lambo-san está hambriento. –se quejó.

- I-pin también… demo… tengo… que… calmarme… -empezó a decir la niña, imitando a Lambo como se ponía él en ocasiones, cuando de pronto su cara cambio a una seria.- ¡Vamos Lambo!

- ¿Pero qué dices? Estoy quemado y hambriento… estoy a punto de morirme de hambre. –se quejaba el pequeño exageradamente, corriendo hacia la puerta metálica mientras la golpeaba.- ¡Oy Tsuna! ¡Adrya! ¡Fuuta! ¡Kyoko! ¡Haru!

I-pin se acercó junto a Lambo, preocupada y triste al ver que las puertas no se abrían.

- ¿¡No hay nadie ahí fuera!? – se quejaba Lambo malhumorado. Llorando gritó.- ¡HACE CALOR TSUNA! ¡TSUNA!

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- Uff… - se secó Kyoko pequeñas gotas de sudor que escurrían por su frente.- ¿No notáis como que hace más calor?

- ¡Hahi! Es lo que Haru estaba a punto de decir.

El chico únicamente las observaba mientras colocaba los platos en la mesa.

- Me pregunto donde se habrán metido Lambo-chan e I-pin-chan… -se preocupó Kyoko.

- Es verdad, yo también lo estaba pensando. Siempre están corriendo y jugando por aquí… ¿dónde estarán? –se extrañó la castaña.

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- Que calor… Se supone que es casi Noviembre… ¿cómo puede hacer tanta calor? –se quejaba Adrya agobiada mientras se quitaba la bata y la camisa que le había vuelto a coger prestada a Takeshi. Notó entonces como su estomago rugía, sosteniéndolo con ambos brazos murmuraba.- Tengo hambre…

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- ¡Lambo aguanta! – se preocupó I-pin.

Cada vez hacia más calor, cada vez había más vapor. Los pequeños no soportaban ya las altas temperaturas.

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Sendas gotas de sudor resbalaban desde sus rostros hasta el suelo, notaban como la ropa se les apegaba.

- ¡Doscientas ocho!

- ¡Doscientas nueve!

Los chicos continuaban con el demoledor ritmo de flexiones de Ryohei.

- ¡No os rindáis! – animaba Yamamoto contento a Tsuna y Gokudera, quien veía hastiado como el moreno seguía haciendo flexiones tan fresco como al principio.

- Las cámaras de vigilancia parecen haberse restaurado. –informó Fuuta.

Los chicos dejaron de hacer flexiones para acercarse donde los monitores y comprobar que todos estaban bien.

- ¡El sistema se ha normalizado! –exclamó Giannini aliviado.- Estoy quitando en estos momentos las cercas de seguridad.

Todo el sistema de seguridad se recompuso, aislando por fin la radiación y el peligro.

- ¡Ah! ¿Cómo están Kyoko-chan y las demás? –se preocupó Tsuna al no haber podido saber nada de ellas en todo ese tiempo.

En el monitor pudo comprobar como Haru y Kyoko terminaban de cocinar alegremente, ayudadas por Nox-san. Gokudera puso mala cara al ver como el estúpido italiano y su castaña se sonreían. En la imagen de al lado pudieron comprobar como Adrya… pateaba hastiada uno de los monitores del equipo médico que al parecer seguía sin funcionar y después se giraba enfurruñada y volvía a comprobar las constantes y sondas de Chrome.

- Menos mal… están todas bien. –suspiró aliviado Tsuna.

- Al parecer solo fueron disturbios. –comentaba Reborn mientras veían las distintas cámaras de los pasillos y salas, como la de Bianchi en el piano. Volvió a fijarse en la cámara de la enfermería.- Chrome continua inconsciente.

- Sí… -se preocupó Tsuna, pero entonces se percató que de una de las cámaras no se podía ver nada.- ¿Qué es eso?

- Parece ser la sala del segundo cuarto de energía… -murmuró Giannini extrañado. Comprobó la situación de esa sala alterándose al ver lo que pasaba.- ¡Esto es malo! Los niveles electrógenos de temperatura en el primer cuarto de poder están siendo recalentados.

- Eso probablemente explicaría el calor que hace. – puntualizó Hayato.

- ¿Qué quieres decir? –preguntó Ryohei serio.

- Parece ser que alguien ha entrado y ha manoseado los controles. –explicó el hombrecillo.

Entonces Fuuta se dio cuenta de cierto detalle.

- ¿¡Dónde están Lambo e I-pin!?

- ¿¡Eh!? –se sorprendió Tsuna.

- No los puedo encontrar.- explicó Fuuta registrando de nuevo todas las cámaras.- No me digas que…

- ¿¡Están en el primer cuarto de energía!? –se sobresaltó Tsuna.

- Solo pueden entrar con una tarjeta especial del circuito integrado de ese cuarto. –intentó tranquilizarles Giannini mientras buscaba dentro de su chaqueta dicha tarjeta.- ¡Oh no! ¡No está mi tarjeta!

- ¿¡Eh!? Entonces…

- ¡Esa estúpida vaca! Antes abrazó a Giannini. –recordó Gokudera.- Él ha debido de robar la tarjeta.

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Planta subterránea 18.

Los chicos decidieron bajar hasta la primera habitación de energía para averiguar si los pequeños se encontraban en ella.

- Han debido confundir el laboratorio de investigación de Giannini de la planta 15 con esta habitación. –planteó Fuuta.

Entonces al llegar al principio del pasillo vieron preocupados como este estaba completamente cubierto de un denso vapor caluroso. Yamamoto se acercó corriendo hacia las puertas dobles asustado por si los niños estaban dentro.

- Realmente está muy caliente. –comentó el moreno al acercarse.

- ¡Lambo! ¡I-pin! ¿Estáis ahí? –preguntó Fuuta entre gritos.

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- ¡Lambo! ¡I-pin!

Dentro de la sala los dos pequeños niños yacían recostados sobre la puerta, semi-inconscientes a causa de las altas temperaturas y el hambre.

Al escuchar los llamados de Fuuta y los demás chicos los pequeños reaccionaron, levantándose aprisa para devolverles los gritos.

- ¡Estamos aquí! –gritaba la pequeña I-pin.

- ¡Ayúdanos Fuuta! ¡Vamos a morir cocidos! –gritaba Lambo desesperado, mientras ambos niños golpeaban con ansia la puerta.

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Desde el otro lado los chicos veían con gran preocupación como los niños se habían quedado atrapados en tan peligrosa situación. Si no llegasen a haberse restaurado los sistemas… Mejor no pensarlo.

- ¡Están ahí dentro! –se asustó Tsuna.

- Giannini abre la puerta del segundo cuarto de energía. –habló Fuuta con el inventor a través de un teléfono.

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- ¡Hai! – Giannini empezó a teclear a toda máquina para poder abrir las puertas. Pero el ordenador no se lo permitía.- ¡Es imposible! ¡La puerta no se abre! Parece ser que el mecanismo del cuarto funciona mal.

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- ¿Qué has dicho?

Todos los chicos se asustaron de verdad entonces, los niños corrían un grave peligro.

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Desde el interior del cuarto podían verse los controles destruidos a causa de la explosión de hace rato en una muestra de auto-destrucción a causa del recalentamiento.

Los pequeños golpeaban desesperados la puerta mientras saltaban ya que el suelo empezaba a arder bajo sus pies.

- ¡Si no os dais prisa moriremos abrasados! –gritaba Lambo. I-pin gritaba asustada a su lado mientras soplaba sus pies a la vez que saltaba.

Tras ellos la gran máquina de energía continuaba enrojeciendo, emitiendo más vapor y calor.

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- ¡Lambo, I-pin escuchadme! Debería haber un interruptor de activación allí dentro para detener la máquina! – les explicó Fuuta con la voz presa del miedo.

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- ¡No lo podemos hacer, Lambo destruyó el interruptor! –explicó I-pin entre saltitos.

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- Maldición esa estúpida vaca… -se enfadó Gokudera escondiendo así su verdadera preocupación por ambos niños.

- ¿Qué podemos hacer? –dudó Tsuna.

- ¡Lambo! ¡I-pin! – empezó Yamamoto a golpear la puerta.

- ¡Juudaime déjeme explotar la puerta! –se decidió Hayato con las manos llenas de dinamita. Debían darse prisa.

Pero cuando se lanzó dispuesto a reventar la puerta Ryohei lo sostuvo.

- No tan rápido cabeza de pulpo.

- ¿¡Por qué me detienes cabeza de césped!?

- ¡Si no tienes cuidado podrías explotar el generador con ellos al lado! –le explicó el mayor intentando hacerle entrar en razón.

- Lambo… I-pin… ¿Qué hago? –se preguntaba así misma Fuuta en shock.

- ¿No hay ninguna forma de abrir la maldita puerta? –se alteró Yamamoto.

- ¡Como he dicho es ahora o nunca! –exclamó Gokudera de igual modo.

- Apartaos, yo lo haré.

Los chicos se giraron sorprendidos, había sido Tsuna, quien tras ellos mostraba una mirada de pura determinación bajo la llama de última voluntad que coronaba su frente.

- Tsuna-nii … -se alegró Fuuta saliendo del shock.

Ryohei y Reborn sonrieron al ver así a Tsuna.

Mientras tanto Tsuna se concentró, cargando sus puños de las llamas del cielo más puras hasta la fecha.

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En el interior la máquina empezaba a irradiar pequeñas descargar, presa de una pronta sacudida que haría estallar el generador. A causa de la tensión y el calor la habitación empezó a temblar.

- ¡Salvadnos! –gritaban los pequeños mientras corrían en el espacio de la puerta abrazos llorando con desesperación.

Entonces la puerta fue abriéndose lentamente iluminada por una luz. Los pequeños solo podían observar asombrados como poco a poco las puertas daban paso a su libertad.

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Más tarde en la sala médica conjunta a la de Chrome…

- Geehjijiji… ¡me haces cosquillas! –se quejaba Lambo entre risas.

- Estate quieto Lambo. –le pidió Fuuta, mientras Adrya aplicaba un ungüento sobre las heridas de la espalda y el trasero y después lo cubría con un par de tiritas.

- Hai, ya está. Así debería estar bien. –comentó la rubia contenta.

- Eres realmente un infierno y un niño ruidoso. –se quejó Reborn.

- Tsk, estúpida vaca.

- Demo yo me alegro de que ya haya pasado todo y estéis bien. – dijo Tsuna con alivio viendo los pequeños. Adrya examinaba ahora a I-pin por si ella había recibido también algún quemazo.- Porque yo hice una promesa de que volvería con todos, cada uno de nosotros, al pasado. –se dijo así mismo Tsuna mentalmente.

Entonces una voz interrumpió sus pensamientos.

- Minna-san, ya no es necesario que se preocupen más. El programa ha sido totalmente restaurado. No hay nada por lo que preocuparse.

Todos se miraron entre sí felices por la noticia.

- ¡Yosh! ¡Lambo-san va a comer mucho ahora! –canturreó el niño corriendo hacia la puerta.

- Lambo-chan… -la dulce voz de Adrya llamó la atención de todos.- ¿Recuerdas lo que te advertí hace un rato?

- H-Hai…

- No probarás ningún otro dulce hasta que volvamos a nuestro tiempo. –sentenció la chica, la reacción del pequeño niño vaca hizo reír a todos con gusto.

- ¡IIEEEEEEEEE!