Epilogo: Tu Alumna, Tu Amiga y Tu Esposa.

Esta se podía considerar la mejor noche de mi vida, hasta el vestido ridículamente pequeño que me había escogido Alice, no me incomodaba, mis padres me veían con admiración, me sentía tan feliz de que ellos estuvieran orgullosos de mi, no pude ver tenido mejor graduación, a pesar de que Edward no podía estar sentado conmigo, ya que tenia que estar con los profesores, a partir del día de mañana ante todos sin excepción alguna seria la esposa de Edward.

Ya había entregado los diplomas y reconocimientos, ahora comíamos el postre que nos habían servido.

-¡Bella! El profesor Cullen no deja de verte- chillo Jessica.

-¿En serio?- dije tratando de hacerme la desentendida.

-¡Si! Y viene para acá!- ahora dijo Angela.

Voltee a ver a mis espaldas y Edward venia hacia nosotras, voltee a ver a Alice y ella me sonrió con complicidad. Sentí su mano en mi hombro, me estremecí ante su contacto.

-Señorita Swan, ¿Me permite esta pieza?- dijo, todas me veían emocionada.

-Claro, aunque no se bailar- dije viendo hacia mis manos.

-Creo que podemos arreglárnosla- dijo tendiéndome la mano, la tome y me puse de pie.

El me ofreció su brazo y lo tome, me guio hasta la pista de baile, donde varias parejas bailaban. Empezó la canción "Flightless Bird, American Mouth", Edward me tomo por la cintura y me cargo haciendo quedar sobre sus pies y empezó a movernos lentamente. Escuche un grito de emoción, voltee hacia la dirección de donde provenía, y eran la chicas que nos veían con emoción.

-Ves ya estas bailando- dijo pegándome mas a el, le sonreí, -Felicidades señorita Swan- dijo muy sonriente.

-Gracias profesor Cullen- dije ruborizándome.

-Sabes… mi vida es perfecta- dije.

-¿Así? ¿Y porque?- dijo.

-Porque tengo las mejores amigas que podría desear, familia que me quiere, y al mejor…- voltee a ver hacia los lados, -Esposo que puede a ver en el mundo- susurre.

-No digas esas cosas, que haces que me de una ganas incontrolables de besarte, y no lo puedo hacer aquí- dijo riendo, me ruborice ante sus palabras.

-Te Amo profesor Cullen- dije

-Y yo la amo señorita Swan- dijo.

En eso termino la canción, el me bajo de sus pies.

-Gracias por esta pieza- dijo y beso mi mano.

El partió hacia mesa de maestros y yo con mis amigas.

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Estábamos bailando en la pista, cuando sentí vibrar mi celular, lo saque y era un mensaje de Edward.

Para: Bella Swan

De: Edward Cullen

Asunto: Me voy.

Hola mi vida, me voy de la fiesta, tengo algo que hacer, pero te estaré esperando en el estacionamiento, para cuando salgas con tu familia, de ahí partiremos.

Te Amo y sigue divirtiéndote.

Sonreí ante su mensaje, guarde el celular y seguí bailando.

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-Hija es hora de irnos- dijo Charlie, asentí.

Me despedí de mis amigas, sabiendo que nos volveríamos a ver pronto. Rose, Emmett, Alice y Jasper el novio universitario de Alice, (Que Emmett se había encargado de conseguirle novio a mi mejor amiga), se irían a un antro a seguir la fiesta, pero yo moría por irme a casa con Edward, porque después de una gran espera, hoy era la noche que tanto había esperado.

Mis padres me acompañaron hasta el auto de Edward, el bajo para despedirse de ellos.

-Bueno muchacho, cuida a mi hija- dijo Charlie dándole una palmada en la espalda a Edward.

-Con mi vida- dijo Edward tomando mi mano.

-Mi niña, ya es toda una mujer.- dijo mi madre abrazándome, le regrese el abrazo un poco incomoda ante el sentimentalismo de mi madre.

-Gracias mama- me limite a decir.

-Los esperamos mañana a la hora de la comida, también irán tus padres Edward- dijo Charlie.

-Si gracias- dijo asintiendo.

-Bueno con cuidado nos vemos mañana- dije mama jalando a Charlie del brazo.

Edward me abrió la puerta del auto y subí, en segundo el estaba a mi lado encendiendo el auto.

-Te divertiste?- pregunto Edward viendo hacia la carretera.

-Si muchísimo, aunque mi parte favorita de la noche fue cuando baile con un guapísimo profesor de biología, que me puso sobre sus pies porque soy torpe hasta para caminar- dije riendo.

-Pues que suertudo es eso profesor eh!- dijo poniendo su mano en mi rodilla, me sonroje ante su contacto.

-Si, es afortunado- dije poniendo mi mano sobre la suya.

El trayecto fue en silencio, hasta que me empecé a quedar dormida. No se cuanto tiempo fue así, pero cuando desperté íbamos en la carretera, este no era el camino a casa.

-Edward, ¿a dónde vamos?- pregunte enderezándome un poco.

-Ya despertaste mi bella durmiente, pues planeaba que siguieras dormida- volteo a verme, y sonrió, esa sonrisa que me mata, -pero como despertaste, pues solo te puedo decirte que es un sorpresa- dijo y regreso la vista hacia la carretera.

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A las 2 de la mañana llegamos a un sendero en el que el entro, después de un kilometro mas o menos llegamos a un reja, la cual abrió un muchacho, permitiendo que entráramos, Edward siguió manejando un par de minutos y llegamos a una casa de campo hermosa, de piedra, era de dos pisos, con grandes ventanales, el jardín estaba lleno de flores y tenia un árbol de cerezo en cada esquina. Edward aparco frente a la casa y a pago el auto, volteo a verme y tomo mi mano.

-¿Te gusta?- pregunto, yo aun me sentí impresionada ante la hermosa casa que tenia ante mi.

-Es hermosa Edward- dije cuando al fin halle mi voz.

-Eso creí- dijo y bajo del auto.

Me ayudo a bajar del auto, se quito su saco y me lo puso sobre los hombros, voltee a verlo y le sonreí. El me abrazo por la cintura, beso mi mejilla, y puso las llaves frente a mi, las tome.

-Felicidades- susurro contra mi oído, voltee a verlo.

-Edward, esto no es…- no podía ni a completar la frase.

-Si, es tu regalo de graduación- dijo confirmando mi sospechas.

-Edward no puedo, es mucho- dije.

-Tu lo vales- dijo cerrando mi mano con las llaves en ellas, -¡Vamos! No quieres conocerla- me dijo tirando del brazo, parecía niño chiquito, a quien le van a dar su primer juguete, tras haberse portado bien, eso me causo mucha gracia.

Entramos a la casa, era grande y espaciosa, había una gran sala con chimenea, un librero lleno de libros, me acerque, y varios de ellos era libros que había deseado comprar, pero no me había atrevido pedírselos a Edward, voltee a verlo.

-Sabia que los querías, aunque no lo pidas- dijo parado a lado de uno de los sillones. Había un gran ventanal, corrí las cortinas y del otro lado había un jardín con alberca, al fondo se veía un barda, toda la casa debía estar bardeada, pensé. Camine mas al interior de la casa y había un comedor para seis personas, estaba conectado con la cocina, que era muy espaciosa. Regrese con Edward.

-Gracias es hermosa- dije abrazándolo.

-Aun no acabas, te falta la parte de arriba-dijo jalándome hacia el piso de arriba.

Subimos, y había 6 puertas, camine por el pasillo abriendo cada puerta, en la primera había un estudio, en las dos siguientes puertas, eran recamaras, no muy grandes pero se veían cómodas, en la siguiente puerta, había un gran baño, tenia hasta jacuzzi, voltee a ver a Edward, y el solo levanto los hombros, negué con la cabeza, ya que se empezaba a llenar de imágenes de Edward y yo estrenando ese jacuzzi.

Y la ultima puerta que estaba al final del pasillo, era una gran recama, había una chimenea, un sofá, una gran cama King size con dosel, y un gran ventanal, me acerque a el, y daba una hermosa vista hacia un lago, en el cual estaba reflejada la hermosa luna llena que había ese noche.

Escuche que Edward cerro la puerta, voltee a verlo y el se acercaba a mi y me abrazo. Su delicioso aroma entro por mi nariz, haciendo crecer el deseo, me separe un poco de el y lo bese. El me abrazo por la cintura, mis manos fueron hacia su cabello, el cual empecé a jalarlo un poco, el gimió pegado a mi boca. Se separo de mi y me vio a los ojos.

-Se que te prometí que esta noche, estaríamos juntos, pero sino te sientes lista puedes decírmelo, podemos esperar si es lo que quieres- dijo.

-Gracias Edward, y con tus palabras, solo afirman que me siento mas que lista para estar contigo- dije recostando mi cabeza en su pecho.

-Te amo mi Bella- dijo el abrazándome mas fuerte.

-Yo también te amo- le susurre con lagrimas en los ojos.

-no llores amor- dijo limpiando mis lagrimas de mis mejillas.

- Es de felicidad – le dije

Me dio un tierno beso y volvió abrazarme.

-Amor – me llamo, levante la vista para verlo, -Debes estar cansada ¿te gustaría ir al jacuzzi a relajarte? o, ¿qué te gustaría hacer?- pregunto, no pude evitarlo mis mejillas estaban rojas y me mordía mi labio inferior, el noto mi estado.

-Preferiría empezar aquí- dije tímidamente. El me miro con una ceja levantada y esa hermosa sonrisa que podría hacer que se me saliera el corazón cada vez que la veia.

-¿Empezar aquí?- pregunto con gracia, asentí.

-Si, empezar aquí- dije volviendo abrazarlo.

El volvió a besarme, y acariciarme, por encima del vestido, sus manos rozaban la orilla de mi vestido y después volvía a subir por mis nalgas, y espalda, yo lo abrazaba al cuello, mientas el dejaba besos en mi cuello, podía sentir en mi vientre el bulto de su erección, con la cual ya me había familiarizado unas cuantas veces. El se despego de mi y apago la luz de la habitación quedándonos solamente con la luz de la chimenea. Volvió abrazarme, me acerque a el y lo bese, sus manos regresaron a mi espalda, pude sentir una corriente de aire que iba entrando, ya que el estaba bajando la cremallera del vestido, toco mi espalda con sus cálidas manos, haciendo me estremecer. Estar abrazada a el, era lo único que hacia que no se callera el vestido. Tome valor y di un paso atrás de el, separándonos, provocando que el vestido callera por mi cuerpo.

-Eres tan hermosa- dijo el volviendo acercarse a mi.

Puse mis manos sobre su pecho, y empecé a desabotonar la camisa, cuando termine levante la vista y tenia ante mi su bien trabajado torso. Baje la camisa por sus hombros y brazos dejándolo desnudo de la cintura para arriba.

El me tomo entre sus brazos tomándome por sorpresa, me deposito en la cama, y me contemplo haciéndome ruborizar. Se tumbo a lado mío y me beso, mientras una de sus manos acariciaban mi clavícula, esta bajo por mis brazos y volvió ascender por mi abdomen hasta llegar a mis senos, infinitas sensaciones me albergaban, estas sensaciones eran totalmente nuevas para mi, no se comparaban, con las que había sentido cuando salimos de vacaciones.

Su boca empezó a bajar los mi cuello, hombros y clavícula, con su mano libre, me abrazo por debajo de la espalda, y desabrocho mi brasier, el cual me termino de quitar con la mano que estuvo masajeando mis senos, bajo hasta mis senos y empezó acariciándolos con su perfecta boca, siguió su camino hasta llegar a mi vientre, en el cual acaricio y beso, llevándome a tal punto el cual comprendí con una enorme excitación que un era capaz de sentir, lo deseaba mas que nunca, acaricie sus pecho bajando hasta el punto de su pantalón, dejándome llevar, empecé a desabrocharlo, baje la bragueta, y continúe por su bóxer, dejándolo descubierto para mi, el se separo de mi piel, y con su mano acaricio mis piernas, llego hasta la pantaleta, y empezó a deslizarla por mis piernas, dejándome completamente desnuda ante el, se para de la cama, y se quito el pantalón y volvió a acostarse a mi lado, se acerco y me beso, su beso era tierno, pero cada instante iba haciéndose mas intenso, lo cual hizo que gimiera pegada a su boca. Nuestras respiraciones aumentaban, volvió a besarme mientras que yo acariciaba su espalda, gemidos salían de ambos.

-Te amo Bella- susurro a mi oído – quiero que seas mía, ya no puedo contenerme más- dijo con voz ronca.

-También te amo Edward y te necesito, haz me tuya, te lo pido -le respondí

Esbozo una sonrisa pero de pronto se detuvo
-¿quiero que me prometas que me dirás si te hago daño?- dijo serio

-Te lo prometo, además confió en ti y se que eso no pasara- le dije besando sus labios.

El asintió y continuamos besándonos, acariciándonos, se posiciono con mucho cuidado entre mis piernas.

-¿Estas segura?- volvió a preguntar.

-Si, hazlo por favor- dije sin poder evitar gemir al sentir su miembro tan cerca de mi.

Edward coloco su pene en mi entrepierna, no puede evitar empezar a temblar, -Tranquila- dijo el, lo vi, y solo asentí, Edward se recostó sobre mi, aprisionando mi cuerpo entre el y la cama, me vio a los ojos, pude sentir como empezaba a penetrarme, sabia que me penetraría, ¿pero todo su miembro entraría en mi? ¿Eso era posible? Era tan grande, aunque en este punto no podía preguntarle eso, solo causaría que el se riera por mi pregunta, a si que tendría que descubrirlo en el acto, sentí como algo se rompió en mi interior, era un dolor sordo, no pude contener las lagrimas, el acaricio mi rostro, -Relájate, te prometo que ya no te dolerá- me pidió, y eso trate de hacer, el se quedo quieto por un momento, mientras mi cuerpo se empezaba acostumbrar a el, sus manos acariciaban mi rostro, Edward me beso, haciendo que mi cuerpo empezara a sentir algo mas que el dolor, Edward empezó a moverse despacio, el dolor se estaba yendo, y era sustituido por una sensación completamente nueva.

-Ooh Bella estas tan húmeda y estrecha amor- dijo Edward.

-¡Es lo que provocas en mi!- pero que había dicho ¡oh cielos!, lo había pensando en voz alta, ya estaba roja como un tomate

-Mmm me gusta cómo te sonrojas, eres Mi Bella, mi tímida, hermosa y encantadora Bella- dijo.

Beso mi oído haciéndome gemir, mientras mas se movía, mas crecía la excitación, al mismo tiempo el aumentaba la velocidad de sus embestidas, sentía como mi cuerpo quemaba, era una sensación fantástica, me acerque a el y lo bese, nos besábamos apasionadamente, mientras cada momento sentía la necesidad de que el aumentara la velocidad, abrace con mis piernas su cintura, provocando que entrara mas a mi, me sentía perdida en este mar de excitación, ya no podía evitar gemir, el rompió el beso, porque tampoco podía contenerse, -Edward… Edward- no podía dejar de gemir su nombre, el coloco sus manos en mi cadera, moviéndolas al compas de su embestidas, haciendo que la necesidad creciera mas, el placer se empezaba a esparcir cada vez mas en mi cuerpo, sintiendo que en cualquier momento mi cuerpo liberaría toda esa pasión, me aferre a su espalda, -Te Amo- gemía Edward, no podía contestarle, no lograba formar palabras ante todo lo que mi cuerpo estaba sintiendo.

Edward empezó aumentar su velocidad, haciéndome sentir que mi cuerpo ya no aguantaría, terminaría en cualquier momento, -Edward, Edward- casi grite, gimiendo desesperadamente, mientras sentía como mi cuerpo se arqueaba, -Bella…- gimió el, sentí como algo se libero en mi, haciendo que mi cuerpo se convulsionara ante ese estremecimiento, dejándome aturdida y necesitada. Estaba aferrada a Edward, el se había desplomado sobre mi, su cuerpo caliente, perfecto, estaba sobre mi, a completándome después de este acto que hicimos con amor por primera vez. Ambos respirábamos con dificultan contemplándonos uno al otro, Edward se acostó a mi lado, atrayéndome a su pecho. Le sonreí, por fin había pasado, por era suya en todos los sentidos.

-Te amo mi Bella, es la mejor noche de mi existencia- susurraba – No sabes cuanto desee que llegara este día, gracias por ser la mejor esposa que un hombre podría desear- dijo y después me beso.

- Y gracia a ti por hacerme la mujer más dichosa de la tierra- susurre, -No pudo a verme tocado mejor esposo que tu- dije abrazándolo. El sonrió.

-Y bueno, ¿quieres dormir?- pregunto con una sonrisa picara.

Sonreí e hice cara como que pensaba.

-Mmmm que tal si nos desvelamos un poco mas y vamos a estrenar ese jacuzzi- dije poniéndome arriba de el.

-Como mi esposa quiera- dijo y se giro haciéndome quedar debajo de el nuevamente, se paro, me tomo en brazos y salimos de la recamara camino al jacuzzi.

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Después de esa noche Bella y yo somos un matrimonio verdadero ante los ojos de todos. Algunos no les parece, otros están felices por nosotros, pero eso no me afecta, porque mientras nuestras familias lo acepten como es nuestra vida lo demás no importa. A pasado un año desde la graduación, y puedo decir que esa noche fue la mejor de mi vida.

¿Qué si somos felices?

Si lo somos mucho, y mas ahora que después de tres años de matrimonio por fin muestra familia empieza a crecer.

¿Qué porque lo digo?

Lo digo porque esta embarazada y de gemelos, estos dos seres que crecen en su interior son el producto del amor que nació entre nosotros en un laboratorio de biología.

Ahora mas que nunca, puedo decir que soy el hombre mas feliz de mundo y sobre todo que no me arrepiento de a verme enamorado de mi alumna y que mi familia me dijera que "Mi Esposa Era Una Chica Del Instituto"

FIN


¡Si, esto es el fin! Muchas gracias por leerme, espero realmente les haya gustado la historia que escribí para ustedes. No se los voy a negar me da tristeza que termine, pero pues como dicen todo lo bueno termina. Esta es la historia que mas he amado de las que he escrito, junto con "Novia Por Error".

Espero me sigan con las demás historias y con la futuras que vengan, porque si vienen mas, yo seguiré escribiendo para las que todavía amen a nuestro Edward y Bella.

Las Quiero y nos leemos pronto.

By: Greis Cullen