Hogar dulce hogar

Regina seguía dormida en mis brazos, ya había amanecido en Storybrooke. Miré al reloj que marcaba las 07:00 en punto, y en ese momento escuché la voz de Cora que estaba charlando con Adam. Con cuidado me separé de la morena y me levanté de la cama, fui hasta el baño, tomé una ducha rápida y al salir Regina aún seguía durmiendo.

Cuando llegué a la cocina, saludé a Cora y besé en la cabeza a Adam que sonrió, ya estaba vestido con su uniforme, listo para ir al colegio. Preparé el desayuno para Regina y lo llevé al cuarto donde la encontré todavía durmiendo. Habíamos llegado ayer de la luna de miel y por lo visto se encontraba muy cansada.

«Mi amor…» susurré besando su mejilla. Regina rezongó y poco a poco fue abriendo los ojos «Buenos días»

«Buenos días, baby» dijo con voz ronca «¿Qué es ese olor tan bueno?»

«Tu desayuno» respondí enseñándole la bandeja y haciéndola sonreír

«Me estás acostumbrando mal» me acerqué y le robé un fugaz piquito

«Te lo mereces, mi reina»

«¿Mamás?» miramos para la puerta y allí estaba Adam «¿Puedo entrar?»

«Claro, pequeño» respondí golpeando la cama «¿Ya has desayunado?»

«Sí, la abuela Cora me lo preparó» respondió sonriendo

«Mi madre se va a volver loca si te escucha llamarla así» reímos

Regina terminó de desayunar y se fue a tomar un baño, mientras yo fui a ayudar a Adam a coger sus cosas para ir a clase. Media hora después estacioné el coche frente a la escuela donde él estudiaba, se despidió con un rápido beso y salió corriendo hacia la entrada encontrándose con sus nuevos amigos.


De regreso a casa, decidí parar en Granny's donde me encontré con Neal conversando con Ruby, saludé a los dos e hice mi pedido, a fin de cuentas yo todavía no había comido nada.

«¿Cómo fue la luna de miel?» preguntó Ruby, curiosa como siempre.

«Fue maravillosa, visitamos unos sitios increíbles» respondí recordando el viaje.

«¿Solo eso?» preguntó Neal riendo

«No voy a contarles nada de mi vida sexual»

«Regina me llamó para contármelo todo» dijo Ruby sonriendo ampliamente y se acercó a mí, cosa que hizo que Neal se quedara con la curiosidad «¿Sexo en el baño del restaurante? ¿En serio?»

«Lo he escuchado» dijo Neal riendo «¿En serio, Emma?»

«Como si ninguno de los dos lo hubiera hecho» respondí bebiendo un trago de café «Ahorráoslo»

«No en Portugal» dijeron Ruby y Neal al mismo tiempo

«Pues deberían probar» puse el dinero en la barra «Bueno, tengo que irme»

«Dile a Regina que más tarde pasaré a verla» pidió Ruby sonriendo

«Ok, ciao Neal»

«Ciao, Emma»


Estaba en los últimos minutos de partido cuando Cora llegó hecha un huracán con varias bolsas de compras que tiró encima del sofá.

«¿Compraste toda la tienda?» pregunté mientras bebía un sorbo de cerveza

«Aunque quisiera…» respondió cambiando de canal

«¡CORA!»

«¿Qué?»

«Estaba viendo el partido» respondí saltando del sofá «Vuelve a ponerlo»

«Pero va a empezar mi novela» rebatió

«¡Yo estaba primero!» exclamé cambiando de canal

«Emma, es mi novela» argumentó Cora acercándose a mí, pero fui más rápida y salí del sofá «Dame ese mando ahora»

«¡No!» exclamé tirándole un cojín «Ahora déjame ver el partido»

«Me las vas a pagar, Emma» dijo Cora saliendo de la sala enfadada. Continué viendo el final del partido, faltaban cinco minutos para el final cuando la luz se fue de repente «Te avisé» gritó Cora

«¡CORA!»

«Si yo no veo la novela, tú tampoco verás el partido» puse los ojos en blanco cuando escuché que se abría la puerta «Sencillamente»

«¿Qué pasa aquí?» preguntó Regina confusa

«Tu madre quitó la luz» respondí impaciente «Todo por culpa de una maldita novela»

«Y tú con esos partidos tontos»

«Ok, las dos, paren ya» pidió Regina «Mamá, vete al cuarto y Emma arregla el problema de la luz»

«¿Yo? ¿Por qué yo? Fue ella la que lo ha hecho»

«¡Por favor, Emma!» exclamó seria «Hazlo por mí»

«Muy bien» suspiré mirando una última vez a Cora «Te has equivocado conmigo, Cora»

Bajé al sótano donde estaba el cajetín de la luz, Cora había arrancado los cables provocando un gran desastre que llevaría horas arreglar.


«Joder mamá, ¿tanto te costaba dejarla ver el partido?»

«Pero Regina, sabes que las novelas son sagradas para mí» puse los ojos en blanco «Emma puede ver el partido en diferido»

«Pero está furiosa, y después me va a tocar a mí lidiar con ella» dije pasando mi mano por mi cabello

«¿Tienes miedo de que te haga huelga de sexo? ¿Es eso?» preguntó riendo

«Ya lo arreglé» comentó Emma con expresión seria «Espero que estés contenta con lo que has hecho, Cora»

«Emma, olvídalo» fui tras ella «Sabes que mi madre está loca»

«Todo lo que quiero es respeto, ¿ok?» Emma abrió la nevera y cogió una lata de cerveza que enseguida abrió

«¿Qué tal si salimos a cenar con Adam?» pregunté abrazándola por detrás «Y no me he olvidado del viaje a Disney»

«Está bien» se giró quedando frente a mí «¿Ya te he dicho hoy cuánto te amo?»

«Todavía no…»

«Pues bien, te amo» Emma besó mi mejilla «Te amo» Besó la otra mejilla «Te amo» beso mi mandíbula «Te amo» besó mi frente» Te amo» besó mi nariz «Te amo mucho» entonces sus labios alcanzaron los míos en un beso lento y pausado.

«¿Quién va a buscar al chico a clase?» mi madre apareció en la cocina

«Yo voy» respondió Emma dándome un rápido piquito y salió de la cocina

«¿Ya no va a hablarme más?» preguntó mi madre cruzando los brazos

«Deberías saber que así como las novelas son sagradas para ti, los partidos lo son para Emma» respondí dándole una pequeña sonrisa «Ya hice eso una vez cuando comenzábamos a salir, sin querer grabé un documental encima de un partido, dejo de hablarme durante dos semanas»

«¿En serio? ¿Y qué hiciste para que te perdonara?»

«No te lo puedo contar» respondí poniéndome a su lado «Pero Emma adora la tarta de chocolate»

«Eso me ha dado una gran idea» sonrió mi madre «Voy al super»


Estacioné el coche frente a la escuela, y Adam vino corriendo en mi dirección. De camino a casa compré dos helados mientras me contaba cómo había ido su día.

«Y está esa chica a quien le gusta el hombre de hierro, como a mí» dijo animado

«¿En serio? ¿Cuál es su nombre?» pregunté sonriendo

«Ava» respondió devolviéndome la sonrisa «Me gusta ella»

«¡Qué bien, pequeño!» cuando llegamos a casa nos encontramos a Regina viendo un programa de cocina «¡Querida, llegamos!»

«Hola, mamá»

«Hola, cariño» Regina lo abrazó «¿Cómo fue la escuela?»

«Divertida» respondió dándome una pequeña sonrisa «He aprendido mucho»

«¡Qué bien! Ahora ve a bañarte, voy a prepararte la merienda»

«Vale» Adam salió corriendo hacia las escaleras

«Necesitamos más» dije sentándome en el sofá

«¿Más qué, Emma?» ella me miró confusa

«Hijos, mi amor» respondí sonriendo «Adam necesita hermanos»

«¿Estás hablando en serio?» dije que sí con la cabeza «¿Adoptar otro?»

«O podemos intentar la inseminación artificial» ella sonrió «¿Qué te parece?»

«Claro que quiero» respondió saltando a mis brazos «Te amo»

«Yo más»