Extracción
La mañana siguiente fue convencional: Regina durmió bastante tiempo, lo que no sorprendió a Emma, ni a Henry que, para la ocasión, habían decidido ofrecerle un desayuno reparador: tostadas, mermelada, tortitas, café…Y aunque Henry ponía en duda las capacidades de su madre para cocinar ni una mísera tortita, se dejó convencer con lo de «lo que vale es la intención»
«Se trata de que no piense que quieres envenenarla» dijo él irónicamente.
«Muy divertido»
«Sobre todo cuando sabemos que eres así como su alma gemela y que…»
Emma lo hizo callar tapándole la boca con su mano, mirando alrededor para asegurarse de que nadie, es decir, Regina, estuviera escuchando.
«Shhh, ¡cállate, por Dios!»
«Algún día tendrás que decírselo. Se va a preguntar cómo consiguió despertarse»
«Te prohíbo que encauces el tema, ni una posible respuesta, ¿entendido?»
«De todas maneras, ella nunca lo sospecharía»
«Ah…Sí, es verdad» dijo Emma, algo desilusionada de que esa fuera la verdad.
«Todo el mundo sabe que os detestáis»
«¡Eso no es verdad!» se defendió Emma, aunque sabía muy bien que en esos últimos meses no habían dado señales de su franca camaradería. Pero después de los últimos acontecimientos, sobre todo con lo de anoche, estaba dispuesta a revisar sus posiciones. Pero Regina, ¿estaba dispuesta a hacerlo?
«Pero, ¿qué ha pasado aquí?» Emma salió de sus pensamientos cuando la voz ronca de Regina emergió desde el umbral de la puerta.
«Ah, euh…Henry y yo queríamos hacerte el desayuno, ¿eh Henry?»
«Sí, ¡eso es!» respondido él divertido
«Ya veo…» Regina echó una mirada a la estancia: los utensilios estaban fuera, los ingredientes, cuando nos estaban esparcidos por la superficie de trabajo, yacían aquí y allí…Era un verdadero caos…Regina habría podido tener una crisis o un ataque cardiaco, pero no hizo nada, al reconocer los esfuerzos y el gesto. «Gracias»
Emma le sonrió tímidamente acercándole su café.
«Lo siento, pero prometo que lo limpiaré todo»
«Eso espero» Ellas intercambiaron una sonrisa mientras que Henry enarbolaba un gesto de satisfacción «¿Por qué estás sonriendo?» le preguntó Regina
«Oh, por nada»
No tuvo tiempo de profundizar ya que sonó el timbre de la puerta.
«¡Yo voy!» gritó Henry antes de correr hacia la puerta, seguido de Emma y después de Regina.
«¡Abuela!» dijo, feliz, Henry rodeándola con sus brazos.
«Hey, Henry, ¿cómo estás? Buenos días Emma
«Hola»
«Vengo a saber si tienes noticias de…¿Regina?» su corazón se saltó un latido cuando vio detrás de Emma a la joven morena, de pie, bien viva, mientras que la creía en un coma profundo «Pero…¿cómo…cuándo?»
«Larga historia. Pero grosso modo, ha salido del coma temprano en la mañana, fuimos a ver a Alice antes de volver a casa»
«Ya veo, pero…¿cómo es posible?»
«A mí también me gustaría saberlo» dijo Regina lanzando una mirada a una Emma de repente asustada, pero, afortunadamente Henry llegó en su auxilio.
«Mamá, ¡voy a llegar tarde al colegio!»
«Eh, euh…»
«Yo puedo llevarlo, hablaremos más tarde, ¿ok?»
«Sí, ok»
Se hicieron un gesto con la cabeza, y Snow se marchó con Henry, dejando a Emma con una Regina mucho más dudosa. Cuando cerró la puerta y se dio la vuelta, pudo leer en la mirada de la bella morena toda una serie de preguntas a las que habría que responder.
«Yo…voy a limpiar la cocina»
«Miss Swan, ¿piensa decirme lo que ha pasado o va a eludir la pregunta una vez más?»
«No eludo nada…» dijo ella mientras limpiaba los utensilios y la superficie de trabajo, para no cruzarse con la mirada de Regina para no flaquear. «Gold me sugirió lo que había que hacer, y yo lo hice»
«¿Gold? ¿Ha hecho un trato con él?»
«¿Qué? ¡No! Sé muy bien lo que eso implica. No, le pedí un consejo y me lo dio»
«¿Y cuál era ese consejo?»
«Bueno…que…que yo tenía la magia necesaria en mí para ayudarla»
«¿De verdad? ¿Usted?»
«¿Qué? ¿Parece tan extraño?»
«Un poco…Después de todo, es la Salvadora y el fruto de un verdadero amor, nacida en un país encantado donde la magia reina. Pasó sus primeros minutos de vida en un armario mágico…Todo es posible» dijo divertida Regina, sabiendo muy bien que ella era la causa de todo eso. Emma también lo sabía, pero decidió no ir por ese camino, contenta de que no quisiera saber más.
«¿Va a ir a ver Alice hoy?»
«Sí. Quizás tenga una solución para separar el espíritu de Cora de su cuerpo»
«¿De verdad? ¡Genial!»
«Sí, eso es verdad. ¿Me acompaña?»
«Oh, euh, me gustaría, pero tengo aún algunas cosas que hacer…Pero estoy segura que lo lograra» dijo ella sonriendo.
Tras esta conversación, Regina se marchó hacia el centro del pueblo, mientras que Emma se tomó finalmente, un momento de respiro bien merecido: ¿iba a poder ocultar los hechos por mucho más tiempo? Era poco probable, pero mientras Regina no supiera la verdad entera, Emma podía aún ahondar en un posible acercamiento entre ellas, pues, después de todo, ¿no había hablado ese beso por ellas? Al lograr despertarla con él, ¿no probaba que ella tenía sentimientos? ¿Y que Regina también los tenía, aunque todavía no fuera consciente?
Eran muchas las preguntas que martilleaban la mente de Emma. Sí, debía descansar. Pero ella había hecho una promesa, no lo había olvidado, y pensaba mantenerla.
Como si se esperara su visita, Gold abrió la puerta antes de que el puño de Regina la tocara
«Regina»
«Rumple»
«Contento de verla en tan buena forma»
«¿Puedo ver a Alice?»
«Por supuesto. ¿Ha pensado en una solución a su…problema?»
«Sí, he pensado. Un hechizo de extracción parece lo más oportuno»
«Es un hechizo muy complicado, no sé si tengo todos los ingredientes»
«Entonces,¡ compruébelo!» añadió ella, cansada de tener que esperar la buena predisposición del hombre.
«Entonces, vamos»
Hacia veinte minutos que intentaban juntar los diversos ingredientes en un silencio cortante cuando la curiosidad de Gold fue picada
«Sorprendente, ¿verdad?»
«¿De qué habla?» dijo ella con hastío
«De su…resurrección. La segunda quiero decir»
Regina se enderezó, presintiendo que el hombre quería decirle algo y que ese algo le quemaba la lengua.
«¡Diga lo que tenga que decir y acabemos, mi hija espera!»
«No le hablo de ese milagro en el barco de Hook por supuesto, sino de su salida magistral de ese coma que parecía irreversible. Ha debido ser un shock saber cómo y por qué»
«No sé de lo que está hablando»
«¿De verdad?» dijo él divertido «Es verdad que el tema es algo delicado, se lo admito»
«Pero, por Dios, Rumple, ¿de qué está hablando?» dijo ella enervada por el aire de superioridad que él tenía en el rostro. De repente, él frunció el ceño mirándola de arriba abajo.
«¿No lo sabe entonces?»
«¿Saber qué?»
«Cómo ha sobrevivido. De hecho, dos veces. ¿Ella no se lo ha dicho?»
«…» Regina avanzó hacia él con gesto amenazante, pero antes de que pueda decir una palabra, él enarbola una especie de pipeta
«Voilà, el último ingrediente»
Interrumpida en su avance, Regina se calló, tomando la pipeta en sus manos sin perder un instante para ir con Alice, aún dormida, como criogenizada. Regina se sentó en la mesa, no lejos, y al igual que con una receta de cocina, siguió las instrucciones del libro de Rumple. La precisión era necesaria y Regina había dejado entrever que ella haría mejor el trabajo sola, lo que Gold comprendió y aceptó saliendo de la trastienda.
Al cabo de una hora interminable, consiguió, finalmente, su propósito, justo en el momento en que Gold entraba para tener noticias.
«¿Entonces?»
«Creo que he acabado»
«¿Modo de suministrarlo?»
«La sangre es lo más rápido y eficaz» dijo ella cogiendo una larga aguja.
«Todo esto parece un deja vu, ¿no cree?» dijo él sarcásticamente.
Ella le lanzó una mirada oscura, intentando concentrarse en su tarea: hunde la aguja en la pipeta que contenía un líquido verde esmeralda.
«Solo una pregunta, Gold»
«La escucho»
«Usted sabía que un hechizo de extracción podría ser la solución. ¿Por qué no lo ha realizado antes?»
«Porque suponía que usted quería ser la que se lo administrara y la curara»
Ella frunció el ceño anta tanta compasión inacostumbrada por parte del hechicero. Se arrodilló delante de Alice.
«Quítele el hechizo de constricción»
«Solo tendrá unos segundos para adminístraselo antes de que Cora se despierte»
«Gracias por esa precisión» dijo irónicamente Regina, ya en suficiente tensión como para que Gold metiera baza. Gold se acercó y contó hasta tres antes de que la barrera azul despareciese. Eso no dejó sino algunos segundos para que Regina decidiera dónde pichar a la niña. Y lo hizo sobre su hombro, a la altura de la clavícula. Después retrocedió para que Gold volviera a poner la barrera protectora.
Solo hubo que esperar diez segundos para que la niña se despertase, abriendo desmesuradamente los ojos como si se despertarse de una espantosa pesadilla. Se arqueó, elevó su espalda del lecho, antes de caer otra vez en la cama y mirar a Regina.
«Tú estás…viva…» murmuró la pequeña
Regina sabía que en ese momento la que hablaba era Cora no su hija.
«Yo siempre estaré, madre…»
«¿Qué has hecho?» dijo la mujer sintiendo que algo pasaba en ella.
«Te vas a marchar, definitivamente, y me vas a dejar en paz, a mí y a mi familia»
«El amor es una debilidad, Regina, créeme…»
«No, te has equivocado. Adiós…» le murmuró ella, escapándosele una pequeña lágrima.
«No, nooooo» Alice se puso a gritar, después a patalear como si intentara soltarse de lazos invisibles. Convulsionó algunos segundos antes de que su cuerpo entero se pusiera a brillar con una luz azul y que una nube de arena se escapara por la boca. Gold abrió un tarro y aprisionó la arena cerrando concienzudamente el frasco. Después quitó el hechizo de protección y Regina contuvo su aliento hasta que Alice abrió los ojos.
«¿Alice?»
La pequeña giró la cabeza hacia ella y una lágrima se le escapó
«¿Ma…mamá?»
Regina estalló en lágrimas dejando caer su cabeza en el pecho de la pequeña que le acariciaba los cabellos maternalmente. Ese fue el momento que Gold eligió para desaparecer discretamente.
«Lo siento…»
«Pero, ¿por qué, mi amor?»
«Porque te herí…yo no quería, te lo juro, pero…Era como si estuviera encerrada en mi cuerpo sin posibilidad de tomar el control» lloró la pequeña.
«Lo sé, lo sé, cálmate…A partir de ahora todo irá bien»
«Me acuerdo de toda esa sangre en el cuchillo, en mis manos, en ti…Interiormente, yo gritaba…»
«Estoy bien y ahora las cosas volverán a la normalidad»
«¿Cómo es posible? ¿Cómo es que…estás aquí?»
«Miss Swan. Ella me ha salvado, una vez más…»
Alice la miró fijamente un momento antes de echársele en los brazos
«Estoy feliz de que estés bien»
«Y yo estoy feliz de que seas de nuevo tú»
Se sonrieron y Alice se levantó de la cama, ayudada por Regina. Vieron el frasco que contenía la arena, en el suelo, dejado allí por Gold. Regina lo tomó y sin pensar echó el contenido en un bol, después encendió una cerilla antes de echar sobre el contenido un puñado de sosa caustica…y en pocos segundos, la arena se inflama con una crepitación frenética, después desapareció totalmente del bol.
«¿Ha acabado?»
«Sí, se acabó»
«Vámonos» cogió la mano de Regina y juntas volvieron a la mansión. En el hall de la entrada, Regina pidió a Alice que fuera a descansar a su habitación, lo que la niña hizo sin rechistar, mientras que Regina buscaba a Emma.
Se sorprendió al ver maletas en la puerta de la habitación de Henry. Continuó hasta la habitación de Emma y vio que esta estaba haciendo las suyas
«¿Qué hace?»
«¡Wow! ¡Me ha asustado! Me había parecido oír la puerta, pero no estaba segura»
«Miss Swan, ¿por qué está haciendo sus maletas?»
«¿Lo ha logrado? ¿Con Alice, quiero decir?»
«Sí, ella está en su habitación, ya no hay nada que temer»
«¿Seguro?»
«Seguro»
«Perfecto» Emma terminó de hacer su maleta. Regina dio algunos pasos en su dirección.
«¿Se va?»
«Le hice una promesa a Alice. Y la mantendré»
«Entonces, ¿se va? ¿Usted y Henry?»
«Sí. Oh, pero no se preocupe, podrá ver a Henry tanto como lo desee»
«Comenzaba a acercarme a él…»
«No tema, no perderá lo que ha ganado en estos días. Pero creo que necesita reencontrarse con su hija»
«…»
«Todavía no se lo he dicho a Henry, seguro que todavía no sabe que Alice está de regreso. Iré a buscarlo después del colegio»
«¿A dónde piensa ir?»
«No lo sé. En todo caso, seguro que no volveré a casa de Snow…Mientras tanto, iremos seguramente al hostal»
«Hablaré con Alice de esa promesa»
«No tiene que hacerlo, perdí, así es el juego»
«¿Todo esto no es más que un juego para usted?»
«En absoluto, pero soy una mujer de palabra. Pensé que esa cena iba a ser beneficiosa, y fue catastrófica, si hay que fiarse de la cara de Snow esta mañana al verla, y no creo que la situación mejore de momento. Yo solo tengo una palabra y sé que Alice no me lleva en su corazón, así que es mejor para todo el mundo que sea así»
«Quédese»
Esa sencilla palabra hizo sonreír a Emma, mucho más de lo que hubiera creído, y cuando se giró hacia la joven, cruzó su mirada determinada.
«Regina…»
«Me cuesta admitirlo, pero debo reconocer que tener de nuevo a Henry bajo este techo me ha hecho enormemente feliz. No tenerlo sería…no lo deseo» La sonrisa de Emma entonces se borró: evidentemente, no era sino por Henry «Hablaré con Alice. Quédese, después de lo que ha pasado, está más amable, estoy segura»
«Bien…Ok…»
«Espere, no he acabado»
«…»
«Se quedará aquí con una condición»
«¿Cuál?»
«Dígame la verdad»
«¿La verdad sobre qué?»
«Dígame la verdad sobre mi despertar»
