Y estás fuera…

Como todas las mañanas, Greta se despertó muy temprano por la mañana, selecciono su vestuario sin mucho afán. Cuando había terminado de vestirse, unos pequeños golpes sonaron en su puerta.

-¡Zob! ¿Pero qué haces aquí afuera? Zick podría verte.

- no te preocupes el aun duerme, además, te traje una entrega especial – Zob entrego el pequeño obsequio que cargaba desde el piso de abajo y Greta lo abrió con admiración.

- Es un collar, está… está precioso… ¿Pero cómo?

- ¡Feliz cumpleaños querida! – Zob abrazo su dedo y le dio un pequeño beso en el.

- Gracias, ¿Pero cómo?

- ¡Bombo puede llegar a ser un gran mensajero! ¿Sabes?

- Me imagino- Greta colocó a su esposo en el buro, mientras ella se colocaba el obsequio.

- Oye… estaba pensando…Zick te acompañara hoy a la florería ¿no?

- Zick, quiere que pasemos el día juntos, al principio no quería pero, sirve que compramos su obsequio de cumpleaños.

- Ah… día familiar eh… Greta…

- Zob, sabes que no puedes salir de la casa, jamás desafiaría a los tutores.

- Bueno… es que yo…

- Pero podrías caer accidentalmente a mi bolso. – La guardiana tomo suavemente al domador en sus manos.

- ¡Eres la mejor sabías!

De pronto la puerta se abrió de golpe, rebelando a un pequeño domador enérgico entrando a ver a su madre, la cual se asustó tanto, que lanzó a su esposo en el aire.

-¡Feliz cumpleaños mamá! ¡Te hice una tarjeta! – El pequeño entrego la tarjeta y la puso en la frente de su mamá.

- ¡Gracias Zick! "Gracias por ser mi todo, feliz cumpleaños mama" ¡Oh Zick es preciosa! – Madre e hijo compartieron un cálido abrazo. – Tú también eres mi todo. ¡Ve a cambiarte y abrígate bien, nos iremos a la florería pronto!

- ¡Claro mamá! – El pequeño salió corriendo tan rápido cómo entro, amaba faltar a la escuela y estar con su madre todo el día.

- ¡Nuestro hijo es un ángel! ¿Verdad Zob?... ¡Oh no Zob! – Un golpe repentino hizo recordar a Greta que su marido había salido "volando" literalmente. - ¡Zob! ¡Zob responde! ¡Oh no!

- ¡Tranquila, por aquí! ¡Aquí estoy!

- ¡Zob! – El domador miniaturizado escalaba subiendo a la cama.

- Olvidaba tu buen brazo de lanzador… con razón siempre me ganabas.

- ¿Estás bien?

- No te preocupes, bajemos, el pequeño debe estar impaciente por irse.

Desde el día en que casi escapa, aquella noche en la que murieron sus padres, Zob había cambiado su actitud a una un poco más optimista y eso tranquilizaba un poco a su esposa. Detestaba verlo auto compadeciéndose todo el tiempo. Su madre sin dudas tenía razón, el tiempo es la mejor medicina.

Luego de un desayuno rápido, la familia se dirigió a la florería de Greta, sus adornos de nochebuenas eran los más bellos de todas las calles. El pequeño Zick tomo un mandil, la escoba y el recogedor.

-¡Hoy tú no harás nada más que regar las plantas mamá, yo hare todo por ti!

- ¡Gracias hijo!

Greta acomodo a Zob escondido en su bolso en una parte segura en la mesa, donde podía ver a su hijo y finalmente conocer la tan nombrada florería y era tan al estilo de Greta. Estaba por demás orgulloso de la fortaleza de su mujer, cualquiera que hubiera pasado por su situación, incluyéndose él, no hubiera sabido levantarse de la forma en la que lo hizo, haciendo que los demás se levantarán con ella. En ese momento comprendió lo afortunado que era de tener una esposa cómo ella y de haberlo reconocido a tiempo. Para desgracia del diminuto domador, él no era el único que notaba la grandeza de Greta.

-¡Buenos días! ¿Cómo está?

- ¡Oh buenos días Señor Milligan!

- ¡Qué hermosas florecieron las noches buenas!

- Sí, fui afortunada este año, el pasado tuve muchos problemas con una plaga.

- ¡Me alegro! ¡Estas flores son bellas, pero no tanto como la florista!

Greta no pudo evitar sonrojarse, mientras su hijo y esposo se acercaban simultáneamente a contemplar la escena más de cerca.

-Gracias…

- ¿Y este muchacho? ¿Cómo te llamas muchacho?

- Me llamo Ezekiel, pero me dicen Zick.

- ¡Ezekiel es un nombre genial, yo me llamo así!

- Yo lo odio, por eso me dicen Zick, así nos gusta a mí mamá y a mi.

- ¿Ella es tu mamá?

- Así es. – El niño se puso entre su madre y el cliente.

- Bueno, eres muy afortunado, es muy hermosa.

- Lo sé, mi papá también lo es.

- ¡Oh sí… claro!

- ¿Qué va a llevar hoy señor Milligan?

- Quiero comprar un arreglo de flores, ¿Cuáles me recomiendas?

- Bien, mis rosas también florecieron muy bellas este año.

- Bien, quiero un ramo de 31 rosas amarillas.

- Muy bien.

Greta fue hacia su invernadero, escogiendo sus mejores flores. Mientras en el recibidor, Zick y Zob no dejaban de dar su peor mirada al intruso, el cual, sólo se limito a sonreír maliciosamente.

-Aquí tiene el arreglo Señor Milligan, espero que sea de su agrado.

- ¡Claro Greta y son justo lo que necesitaba! Aquí tienes la paga.

- Gracias, vuelva pronto… ¿Qué ocurre? – El señor puso el arreglo en el mostrador de nuevo.

- Son para ti.

- Pero… yo no puedo aceptarlas…

- Feliz cumpleaños Greta, nos vemos después.

Zob y Zick se quedaron estáticos en su lugar, mientras la furia crecía dentro de los dos.

-¡Adiós pequeño! ¡Espero que pronto, los dos seamos afortunados! – El hombre desacomodo juguetonamente el cabello del pequeño domador y salió del recinto.