Aquí os dejo un nuevo capítulo, espero que me hagais saber que os parece, me encantan vuestros comentarios. Disfrutad del capítulo, nos leemos pronto.

Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer pero la historia es mía.


Capítulo 26: Encuentros

Bella

Estoy totalmente sorprendida, estos hombres que están conmigo en el ascensor son la familia de la que nunca habla Edward. Su padre me sonríe y sé que no puede ser un mal hombre. No sé qué pasó entre ellos para que sea Edward el que no tiene familia. Aunque ahora me tiene a mí.

Me miro en el espejo del lateral del ascensor y mi mirada se encuentra con una mirada de ojos verdes perturbadores. No son los dulces ojos verdes que siempre me miran, esa mirada llena de cariño que con solo una mirada me transmite todo el amor del mundo. Estos ojos que me miran están llenos de odio, hay algo oscuro y tenebroso en ellos, como si escondiesen algo terrible.

Sonrío al pensar en la hermosa mirada verde de Edward. El rostro que me observa desde el espejo me devuelve la sonrisa aunque no sea para él. Desvío la mirada hacia mis pies, solamente quiero ver a Edward y sentirme protegida entre sus brazos. Este hombre de ojos verdes me da escalofríos. Solo quiero bajar de este ascensor aunque parece que este será el viaje más largo de mi vida.

Por fin las puertas se abren y Carlisle Cullen, el padre de Edward, me hace un gesto con la mano para que salga. Parece que la caballerosidad es cosa de herencia.

Me dispongo a salir del ascensor cuando siento una mano fría en la parte baja de mi espalda. Un escalofrío me recorre todo el cuerpo, acelero para salir de aquí cuanto antes y romper el contacto de su mano con mi piel.

El padre de Edward me dedica una amable sonrisa, pero Anthony me mira como un depredador observa a su presa antes de darle caza y comérsela. Esto no me gusta nada. Le devuelvo la sonrisa al señor Cullen y salgo disparada hacia el comedor del hotel.

Aún puedo sentir su gélida mirada verde sobre mí. Me voy a la mesa más alejada de la puerta y me siento. Por fin estoy tranquila y sola. Ese pensamiento no me hace estar feliz. Necesito ver a Edward.

Respiro profundamente y voy a por el desayuno. Necesito aclarar mis ideas antes que vuelva Edward. Tengo que contarle lo del ascensor aunque no sé como vaya a reaccionar. Mientras desayuno tomo una decisión, de momento disfrutare del día de sol y cuando sepa cómo tratar el tema con mi chico se lo comentaré.

Decido ir al lago así que llamo a Edward para que no se preocupe. No tarda nada en responderme aunque sé que está ocupado. Que siempre tenga tiempo para mí me gusta y me hace saber cuánto me quiere.

-Hey preciosa, ¿todo bien?- vaya me he quedado sin palabras con tan solo escuchar su voz. El efecto Edward.

-Sí, quería saber si tú estabas bien y decirte que voy a ir al lago un rato- digo deseando que venga conmigo.

-Nos vemos en el lago entonces, no tardaré demasiado, me muero de ganas de estar contigo- se me desboca el corazón cuando me dice esas cosas.

-Yo también tengo ganas de verte, ¿serás mío el resto de fin de semana?- pregunto juguetonamente, sé lo que quiero hacer con él.

-Soy tuyo el resto de tu vida cariño, no te desharás de mí nunca- sé que sonríe aunque no le puedo ver y me agrada que esté de buen humor.

-Te quiero muchísimo- digo sin pensarlo, no puedo guardar mis sentimientos por él y no estoy dispuesta a hacerlo.

-Te amo más que a mi vida- murmura a través del móvil. Toda la piel se me eriza y tengo unas ganas irrefrenables de besar sus labios y fundirme con su cuerpo.

-No tardes demasiado Edward- digo bastante ansiosa por volver a ver sus ojos, sentir su olor, sus fuertes brazos a mi alrededor protegiéndome de todo mal. Nunca voy a ser capaz de alejarme de él, nunca.

-Iré lo antes posible Bella, nos vemos pronto, disfruta del lago y del sol. Dentro de poco seré yo quien disfrute de ti- se me corta la respiración y le oigo reírse. Ha colgado para seguir con su trabajo y regresar a mi lado lo antes posible. Eso me hace sonreír como una boba. Estoy locamente enamorada de él.

Subo a nuestra suite y cojo mi bolso con mis cosas. Lista para ir al lago.

Salgo del hotel y lleno mis pulmones de aire, dejo que los rayos del sol me bañen la piel y disfruto por primera vez en tiempo de paz. Camino hacia el lago que no está lejos y cuando por fin llego me quedo sin palabras. Es un lugar tranquilo, donde el sonido del agua y el sol hacen una combinación excelente.

Me quito los zapatos y me acerco a la orilla, la suave brisa hace que mi pelo ondee en el viento. La sensación de libertad que me envuelve me hace sentir bien y desearía que los brazos de Edward me rodearan y apretaran contra su pecho.

Siento una mano acariciar mi mejilla y poner mi pelo detrás de mi oreja. Ese contacto piel con piel me hace salir de mis ensoñaciones. Me separo ligeramente de ese contacto y miro a mi lado. Una mirada verde me observa, me mira y me devora con la mirada. Una sonrisa que reparte escalofríos por todo mi cuerpo está frente a mí. Sus dedos siguen enredados en mi pelo y siento ganas de correr pero no puedo. Estoy paralizada y Anthony Cullen me tiene en sus manos.

Edward

Después de la llamada de Bella solo quiero terminar cuando antes con esto e ir con ella al lago. Por suerte, no tengo que hacerme cargo de nada más. Si hay que hacer algo Jasper se encargará. Yo tengo el fin de semana libre para disfrutar de mi chica.

En unos veinte minutos he terminado con lo que tenía entre manos y salgo disparado con mi descapotable hacia el hotel. Sé que no voy a encontrar a Bella y que deseo ir directamente a la playa. Pero he de ser precavido y guardar estos documentos en un lugar seguro para llevarlos conmigo a Nueva York.

Cuando entro al hotel me sorprende ver que hay muchísima gente en el hall, debe ser por el congreso de medicina que se está llevando a cabo estos días. Ese es el motivo de que Carlisle Cullen y él estén en este hotel. Paso rápidamente entre los doctores y doctoras que se agolpan allí sin llamar su atención, no quiero que vuelvan a llamarme Anthony.

Guardo mis documentos en lugar seguro, cojo mis gafas de sol y salgo cerrando la suite tras de mí. Ahora sí voy a buscar a Bella y disfrutar con ella el resto de fin de semana.

El hall ya está vacío y eso me facilita las cosas. Paso por delante de la sala de conferencias cuando la puerta se abre. Me quedo estático en el sitio. No puedo moverme. Mis ojos verdes se encuentran con los ojos azules que tantas noches vinieron a arroparme y tranquilizarme cuando tenía una pesadilla.

-Edward- él siempre ha sido capaz de reconocerme y diferenciarme de Anthony, poca gente era capaz de ello pero mi padre sin duda era quién mejor nos conocía o eso creía yo.

-Cuanto tiempo Carlisle- digo de forma fría y calculadora. Tengo que largarme de aquí. Avanzo hacia la salida pero sus palabras me detienen.

-Me alegro que estés bien Edward- me detengo de inmediato y me vuelvo para estar cara a cara con él.

-¿De verdad te alegras? La última vez que nos vimos solo tenías un hijo bueno aunque lamento decirte que escogiste al hijo equivocado- la rabia me está empezando a consumir, tengo que tranquilizarme o asustaré a Bella.

-Eres mi hijo Edward, aunque sé que te fallé y que jamás me lo vas a perdonar. Yo tampoco seré capaz de perdonarme haberte fallado- la rabia empieza a desaparecer y un ligero sentimiento de tristeza me invade. Este hombre siempre ha sido el más importante de mi vida, hemos compartido aficiones, buenos momentos, miedos, tristezas y alegrías. Eso es lo que Anthony no soportaba, que entre papa y yo hubiese un vínculo tan especial.

-Tengo que irme- me dispongo a irme pero me vuelvo hacia Carlisle- Me alegro de haberte visto- me giro y salgo del hotel. Tomo aire, cojo el coche y voy hacia el lago lo más rápido posible. Necesito a Bella, ella me calma y me da tranquilidad. La necesito ahora mismo.

A los pocos minutos ya estoy en el lago. Salgo del coche y busco a Bella con la mirada. Estoy desesperado por estrecharla entre mis brazos y respirar su aroma. El único que me da paz y del que estoy totalmente enganchado.

No tardo demasiado en encontrarla. Su pelo castaño ondea en el viento y su piel brilla bajo la luz del sol. Tomo aire y me acerco lentamente hacia Bella, una sonrisa aparece en mi rostro y me siento tranquilo ahora que la veo y la tengo tan cerca.

Ando a paso decidido pero me paro a pocos metros de mi chica. Un hombre se acerca a ella y se pone a su lado. Toma un mechón de su pelo y lo coloca detrás de su oreja. Reconozco perfectamente esa figura. La hubiese reconocido en cualquier parte.

La rabia que había quedado atrás vuelve a correr por todo mi cuerpo, inundando mi sangre con verdadera violencia. La ha tocado, ha tocado a Bella. No voy a consentir que toque lo más preciado de mi vida. He logrado volver a reconstruirla y he tenido la suerte de encontrar a Bella, quererla y conseguir que ella me quiera a mí.

Salgo disparado hacia Bella y Anthony. Voy a alejarle de ella lo más rápido posible. No le quiero cerca de ella, no quiero que la toque ni que la mire. El odio que siento por él está más presente que nunca y solo siento deseos de exterminarlo.

Bella se voltea y sus ojos verdes se encuentran con los míos. Parece asustada pero no me puedo concentrar en ella. Solo tengo un objetivo, apartar a Anthony de mi chica.

-Edward- la voz de Bella es un susurro apenas audible.

Lanzo con todas mis fuerzas mi puño sobre la cara de Anthony. Le golpeo hasta que cae en el suelo.

Nos miramos con odio, odio en estado puro sin importar nada más. Solo deseamos terminar el uno con el otro.

Bella coge mi brazo para detenerme. La miro y me pierdo en sus ojos chocolate. Son mi cura, mi salvación.

-Tiempo sin vernos Edward, no puedo decir que te extrañaba, pero sí que terminaré contigo- me doy la vuelta y el puño de Anthony golpea mi mejilla lanzándome hacia atrás.

-No lo harás si antes yo termino contigo y créeme, llevo años deseándolo- me lanzo sobre él y sé que esta guerra acaba de empezar.


¿Qué opinais? espero vuestros comentarios, muchas gracias por leer mi fic y comentar dejándome saber que pensáis. Besos hasta el próximo capitulo.