Antes que nada, ni Digimon, ni sus maravillosos personajes ni su impresionante historia me pertenecen.
Espero que la disfrutéis leyendo tanto como yo disfruto cualquier comentario, valoración y crítica siempre que sea constructiva y con buena intención.
Estaré encantada de leer y responder.
Capítulo algo más corto, prometo actualizar pronto.
Un saludo.
-Capítulo 25-
Koushiro
Ambos caminaban en silencio, escuchando como resonaban sus pisadas en el suelo húmedo. Había estado lloviendo prácticamente toda la mañana, lo que había retrasado bastante su trayecto.
-¡Achís! Ya me he resfriado.- dijo Mimi con resignación.
-Estamos empapados. Es normal- respondió Koushiro.
Volvió a dirigir su atención al portátil. Dos puntos se encontraban en la montaña y otros dos estaban muy cerca de la misma.
-Parece que cuatro de nuestros amigos se reunirán pronto.
-¡Mira!- dijo Mimi señalando con el dedo en la pantalla. Justo aquí también hay cuatro puntos reunidos.
-Tienes razón. Deben haberse encontrado durante la noche.- añadió Izzy.- Están un poco más lejos, pero no tardarán más de dos días en llegar.
-¿Y nosotros?
-¿Nosotros?- meditó unos instantes.- Creo que si continuamos así al anochecer habremos llegado a la montaña.
Koushiro escuchó un sonido similar a un zumbido.
-¡Eso es genial!- empezó a decir Mimi.- Con un poco de suerte en unas horas veremos a nuestros amigos y podremos…
-Shh.
Mimi lo miró extrañada, sin comprender el motivo por el que la mandaba callar. Arrugó la frente dispuesta a protestar hasta que escuchó el sonido. Ambos miraron al cielo, intentando encontrar el origen del zumbido. Izzy no tardó en ver la figura de Kabuterimon.
-Creo que nos están buscando.- dijo en voz baja.
-¿Qué hacemos?- preguntó Mimi asustada.- Si nos descubre nos llevará ante ese monstruo o nos matará.
Le recorrió un escalofrío por todo el cuerpo. El simple hecho de pensar que Kabuterimon podría llegar a matarlos sin miramientos le asustaba y le preocupaba a partes iguales.
-Tienes razón. Ahora mismo no es amigo nuestro. Dame un segundo.
Mimi esperaba impaciente mientras Koushiro tecleaba en el ordenador.
-De acuerdo, no está muy lejos.- le hizo un gesto a su compañera para que le siguiera.- Por aquí.
Mimi asintió y ambos recorrieron unos metros sin hacer apenas ruido. Kabuterimon sobrevolaba la zona en la que ambos se encontraban.
-¡Aquí!- dijo Koushiro.
Se detuvieron enfrente de un enorme árbol. Izzy lo atravesó y sacó la cabeza para tranquilizar a su amiga.
-Entra.- dijo extendiendo la mano.
No tuvo que decirlo dos veces. Mimi entró apresuradamente en el interior del árbol y emitió un largo suspiro de alivio.
-¿Aquí estamos a salvo?
-No creo que nos busque aquí.- dijo con sinceridad.- Tendremos que esperar a que se marche para poder continuar.
-Eso retrasará nuestra marcha.- dijo Mimi con tristeza.
-Por lo menos podremos seguir haciéndola.- respondió.
Takeru
Habían parado su recorrido para comer algo de fruta. Ambos permanecían callados mirando al suelo.
-Estamos muy cerca, Takeru.- dijo Joe en tono tranquilizador.
-Lo sé. Hemos tenido suerte al no haber caído en un punto más lejano de la isla.
No habían tenido ningún incidente durante la noche, aunque la explosión les había dejado intranquilos. Pensó en todos sus amigos, especialmente en su hermano y Kari.
"Si les sucediera algo…"
-¿Quieres que continuemos?- preguntó Joe.
-¿Eh?- dijo desconcertado.- Ah, sí. Continuemos.
Se encontraban cerca de la base de la montaña. Un poco más lejos podía verse el país de los juguetes.
"Desde lejos parece que no haya pasado nada".
Le recorrió un escalofrío al pensar en todo lo que había sucedido en las últimas horas. Pese a que esta vez se encontraban todos en el mundo digital, habían sido separados. Esto provocaba que se sintiera inseguro y atemorizado, ya que no tenía cerca a sus amigos ni a su compañero digimon.
Se entristeció al volver a pensar en Patamon. Verlo con los ojos en blanco incapaz de reconocerlo le había roto el corazón.
-Está siendo una mañana fría.- dijo Joe intentando sacar un tema de conversación.
Takeru se reprimió por su comportamiento. Joe intentaba hacer que dejara de pensar en todas esas cosas y él sólo hacía que distraerse y pensar.
-Sí. El tiempo ha cambiado mucho en apenas unas horas.- dijo intentando concentrarse en la conversación.- ¿Quieres una sudadera? Llevo dos.
-No te preocupes.- respondió con una sonrisa.- Este jersey es calentito.
Ambos volvieron a quedarse en silencio.
-Joe…- empezó a decir Tk.
-Dime.- dijo clavando sus ojos marrones en él.
-¿Qué tal con tu novia?
El rostro de Joe enrojeció considerablemente, algo que hizo reír a Takeru por lo bajo. Pese a que Joe era el más mayor de los niños elegidos, seguía siendo muy reticente con ciertos temas.
-Eh...mmm….bu...bueno.- dijo tragando saliva.- Estamos bien. Gracias.
-¿Nos la presentarás algún día?- preguntó con una sonrisa amable.- Nos encantaría conocerla.
-Bu...bueno. Quiero que la conozcais, para que veais que es real y no me la he inventado.
-Joe...eso era una broma.
-Lo sé.- dijo mientras se colocaba bien las gafas.- Aún así tengo miedo de que se asuste.
-¿Asustarse?- preguntó Takeru.
-Ya sabes cómo es Taichi. Seguro que empezaría a preguntar por muchas cosas y me miraría cada vez que nos diéramos la mano.
Tk sonrió al imaginar la escena. A veces Tai podía llegar a asustar, era cierto.
-Por no hablar de Mimi.- continuó Joe.- Se pondría a dar saltitos y querría llevarla de compras.- hizo una pausa.- Le preocupará que Yamato apenas emita dos frases seguidas o que Izzy esté pegado a la pantalla del ordenador.
Takeru rió. Le gustó comprobar que ni Sora, ni Kari ni él eran considerados una amenaza para la presentación de la novia de Joe.
-Venga, Joe. Sabes que son unos amigos geniales.- dijo restando importancia al asunto.- Harían todo lo posible para que se sintiera cómoda.
-Lo sé. Pese a cómo son, sé que intentarían hacer que las cosas fueran fáciles.- su rostro se ensombreció.- Espero que estén todos bien. Si les sucediera algo...no me lo perdonaría.
-Por ser el mayor no te conviertes en el responsable del grupo. Ni mucho menos en el culpable si sucede algo.- apoyó una mano en su hombro.- Todos y cada uno de nosotros estamos aquí por decisión propia.
-Tienes razón.- señaló con el dedo.- ¡Mira allí!
Dirigió su mirada al punto que señalaba Joe. El corazón le dió un vuelco a ver a las personas que se encontraban en la entrada del camino que ascendía a la montaña.
"Kari".
Kari
-¿Esos no son…?- empezó a decir Yolei.
Apenas tardó unos segundos en vislumbrar las figuras de dos de sus amigos. Los reconoció rápidamente.
-¡Joe! ¡Tk!- gritó.
Se acercó a ellos corriendo. Joe, que se encontraba más cerca, fue el primero en recibir un caluroso abrazo por parte de la joven.
-¡Kari!- dijo correspondiendo con cariño el abrazo.- Me alegra ver que estáis bien.
Kari asintió con una sonrisa. Joe se acercó a saludar a Yolei con otro abrazo.
Kari miró a Takeru con los ojos llorosos. Era una de las personas que más se alegraba de ver. Su mejor amigo la miró y le ofreció una sonrisa de medio lado, esa que utilizaba para ligar con las chicas.
Takeru redujo la distancia que los separaba y le apartó un mechón de cabello, que colocó con cuidado detrás de su oreja. Kari le abrazó con fuerza.
-Te he echado de menos.- dijo Tk en su oído.
-Yo también.- susurró.
Yolei se acercó y dio un fuerte abrazo a Tk.
-¡Menos mal que estáis bien!- dijo con una sonrisa.
-¿Lleváis esperando muchas horas?- preguntó Joe.
-No muchas.- dijo Yolei.
-Aquí cerca hay una cueva en la que nos resguardamos.- dijo Kari.- Pasamos una hora fuera y una dentro, para no exponernos mucho al peligro.
-Bonito mensaje.- dijo Tk señalando una piedra.
-Es para que sepan que estamos aquí. Para que no suban.- dijo Yolei.- Fue idea mía.- dijo con orgullo.
-Es genial, así nos encontraremos todos.- dijo Joe.
Kari asintió.
-¿Habéis tenido algún percance?
-La verdad es que no.- dijo Kari.- Cuando hemos escuchado algo sospechoso nos hemos escondido.
-Entonces la explosión de anoche no fue aquí.- afirmó Joe.
-No.- respondió Yolei.- Parece que fue en la playa.
-¿Creéis que alguno de nuestros amigos puede estar implicado?- preguntó Joe.
Tanto Kari como Tk se entristecieron ante aquel comentario. Joe tardó unos segundos en darse cuenta.
-Lo siento, chicos.- dijo en voz baja.
-No te preocupes.- respondió Tk con una sonrisa.- Saben cuidar de sí mismos, estoy seguro de que estarán bien.
-Vamos a la cueva.- dijo Yolei.- Estamos haciendo sopa para cuando lleguéis todos.
-La verdad es que apetece bastante.- dijo Joe.- Estoy empezando a tener mucho frío.
-Vayamos pues.- dijo Kari.- Nos iremos turnando para salir, pero ahora necesitais descansar.
Davis
Apenas habían emitido algunas palabras después de lo sucedido la noche anterior. Tanto él como Ken se sentían culpables por lo sucedido.
-No ha sido culpa vuestra.- les había dicho Matt para animarlos.
-Podriais haber muerto.- dijo Sora.- Iremos a por ella.
Era fácil decir unas palabras de ánimo, pero muy complicado saber lo que sentían por dentro. Davis siempre había adoptado una actitud de líder y le dolía no poder ayudar a sus amigos. En los últimos días había sentido mucha impotencia ante todo lo que estaba sucediendo.
Emitió un largo y sonoro suspiro, que hizo que Ken fijara su atención en él. Se acercó con cuidado y apoyó una mano en su hombro.
-Oye...deja de pensar en lo que ha pasado.- dijo en voz baja.
-Es fácil decirlo.- respondió.- Me siento inseguro y débil sin los demás ni Veemon.
-Entiendo como te sientes.- corroboró.- Y los demás también.
Sora se giró y les dedicó una sonrisa amable. Estaba repleta de rasguños y tenía una herida en la mejilla. Le entristeció pensar que había sido su propia compañera quien le había hecho aquello.
-Perdona lo que voy a decir.- dijo Davis acercándose a ella.- Pero tienes un aspecto terrible.
Sora rió ante el comentario y Matt y Ken lo fulminaron con la mirada.
-Vaya. Yo creía que las heridas me favorecen.
Davis sonrió y Sora le devolvió el gesto. Se acercó a ellos.
-Dejad de pensar en lo que ha pasado. Todavía nos queda mucho por hacer.
-Tienes razón.- dijo Ken.
-Lo siento.- dijo Davis.- Todo esto empieza a superarme.
-¿Al incansable Davis? ¿Es eso posible?- preguntó Yamato con sorna.
-Muy gracioso.- dijo entrecerrando los ojos.
-Debemos continuar.- dijo Sora captando su atención.- Aún estamos lejos de la montaña y en unas horas anochecerá.
-Tenemos que encontrar un lugar en el que resguardarnos y estar seguros.
-Sí.- dijeron Ken y Davis a la vez.
Reprendieron la marcha. El cielo cada vez estaba más oscuro. En cualquier momento empezaría a llover de nuevo.
Irechany, gracias a tu comentario volví a retomar la historia, puesto que soy la primera a la que (como lectora) le disgusta que un fanfic quede incompleto. Yo prometo terminarlo, aunque tarde 4 años en hacerlo. He de decir que cuando dividí a los personajes lo hice de forma aleatoria a través de unos papeles porque estoy segura que hubiera terminando haciendo grupos muy típicos. Me sorprendió que Izzy y Mimi salieran juntos (están destinados) y lo de Tai y Cody. Espero que este capítulo también te guste.
Un saludo a todos.
