Las Amigas

Ginny veía a Harry desde la puerta del baño. Teddy, James y Albus estaban alrededor de él mientras bañaba a Lily. Tenía una nota que recién había recibido y no sabía cómo decirle a Harry. Apenas dos días antes le había puesto cara de desacuerdo sin decirle nada, Ginny sabía que él había disimulado muchas anteriormente, pero estaba segura que en ésta ocasión sí pondría el grito en el cielo.

-Papi ¿Dónde está el pene de Lily? – preguntó Albus.

-No, Albus, Lily es niña, las niñas no tienen pene.

-¿Porqué?

-Porque… pues porque es niña y las niñas son diferente a los niños.

-¿Por eso mi mamá no levanta la tapa del baño como nosotros cuando hacemos pipi? – preguntó ahora James.

-Sí, por eso.

-Qué raro – se quedó pensando James- pero es mejor hacer pipi parado, es más rápido y puedes hacer donde quieras ¿verdad, Teddy? ¿Recuerdas cuando yo quería hacer pipi en la colina cerca de la madriguera?

-Sí, te llevé a un árbol – le dijo Teddy dándole una toalla a Harry para sacar a Lily de su bañera.

-En cambio cuando Dominique quería hacer pipi, tuvimos que correr hasta llegar a la madriguera.

-Ayuden a Teddy a tirar el agua de la bañera y secar el piso, voy a vestir a Lily – les ordenó Harry a sus hijos cuando sacó a Lily del agua.

Cuando pasó frente a Ginny le dio un beso en la mejilla y se llevó a su hija bien tapada con la toalla. Ginny lo siguió, tenía que decirle lo que decía la nota.

-Ya está limpia mi muñeca – le decía Harry a su hija poniéndole talco y el pañal, así como su pijama – ahora te voy a acostar en tu cuna para que te duermas.

Harry acostó a Lily, le dio un beso y le prendió el carrusel colgante con música para que se durmiera.

-Voy a acostar a los niños.

-Harry, acaba de llegar una lechuza.

-¿De quién es?

-De… - dudo un poco – de Wilda.

-¿Otra vez?

-Al parecer su divorcio es un hecho.

-Pues la verdad no me extraña.

-Harry.

-Ginny, tus amigas del equipo piensan que tu eres su paño de lagrimas o su psicóloga, vienen y te cuentan todos sus problemas.

-Soy la única que tiene un matrimonio estable, quieren mi consejo.

-Dales el mío: mantén a las amigas al margen.

-Harry, son mis amigas.

-Lo entiendo, Ginny, pero últimamente como que piensan que tienes todo tu tiempo disponible para ellas. Gwenog viene contigo a decirte las nuevas jugadas y las estadísticas como si siguieras en el equipo.

-Aun me consideran una Arpía.

-Y además de las Arpías tienes a Luna, que te estuvo insistiendo tanto que la acompañaras a no sé donde a buscar no sé qué.

-Soy la única amiga de Luna que la escucha, Harry.

-Mi amor, entiendo que quieras estar con tus amigas, y me encanta que las tengas, pero ellas deben de comprender que ya eres una mujer casada con tres hijos, y que además tienes un trabajo de reportera.

-Ellas lo entienden.

-Pues como que no lo entendieron muy bien hace dos días las del equipo, se fueron a las cuatro de la mañana.

-Tienen problemas maritales.

-Pues si en lugar de estarte buscando a ti, estuvieran con sus esposos tal vez no tuvieran tantos problemas maritales.

-Cuando Ron se pelea con Hermione viene a buscarte.

-Es tu hermano, y Hermione es como mi hermana, además si veo que es una discusión tonta, como la mayoría que tienen, lo corro de la casa.

Timbraron a la puerta. Ginny vio a Harry.

-¿Es ella? – Preguntó Harry un poco molesto – Ginny son las diez de la noche.

-Harry, me necesita.

Harry se talló los ojos, tratando de ser comprensivo con su esposa.

-Anda ve con tu amiga, yo iré a acostar a los niños y te espero en la cama.

-Es que…

-¿Qué?

-Wilda me pidió que si se podía quedar a dormir esta noche.

-¿Cómo?

-Harry, sería su primera noche separada de su esposo. Mi amor, por favor, solo esta noche.

Harry se pasó una mano por el cabello despeinándose más y resopló fuertemente.

-De acuerdo ¿Dónde dormirá?

-En la habitación de abajo, solo que necesito que me ayudes un poco con la cama mientras yo la atiendo, seguro que viene destrozada.

-¿Aparte tengo que prepararle la cama a la señora? – Harry se cruzó de brazos, pero Ginny solo hizo un puchero de niña pequeña -Esta bien- dijo Harry resignado.

-Te amo.

Y tal como había dicho Ginny, Wilda llegó hecha un mar de lagrimas, estaba destrozada porque su matrimonio número 3 había terminado. Ginny solo la consolaba mientras que Wilda le decía que ningún hombre entendía su carrera de jugadora profesional. De ahí empezó a culpar a los hombres por ser unos machistas y no dejar que la mujer se supere profesionalmente.

Harry pasaba por la sala guiando con su varita varias cosas para que la amiga de su esposa pudiera dormir cómodamente. Cada vez que pasaba frente a Ginny la veía muy serio, así que ella simplemente se encogía de hombros a manera de disculpa.

Pasada la media noche, Ginny subió a su habitación acostándose detrás de Harry y abrazándolo por la espalda.

-Te amo.

-Lo sé – le dijo Harry con los ojos cerrados.

-Harry ¿Qué hubiera pasado si yo hubiera seguido con el equipo después de tener a James?

Harry se dio la media vuelta para estar acostado frente a Ginny.

-¿Estaríamos divorciados como mis amigas?

-No creo, pero tal vez no tendríamos ni a Albus ni a Lily con nosotros – acarició el cabello de Ginny - ¿te arrepientes?

-Claro que no, pero no te puedo negar que estar junto a ellas, hablar de Quidditch, inclusive volar juntas es… - suspiró.

-Te entiendo. Cuando estoy con Ron y con Hermione hablando a solas de cosas de trabajo, es como si estuviéramos en Hogwarts investigando donde está la piedra, quien es el heredero de Slytherin… Sirius – dijo en un susurro – me encanta platicarte mis cosas pero con ellos…

-Lo entiendo. Ahora, aparte de amigos, son familia – Harry sonrió - ¿alguna vez lo imaginaste?

-Sí, muchas veces, Ron y Hermione estaban destinados a estar juntos.

-¿Estas enojado porque Wilda está aquí?

-No, bueno… un poco – se acostó viendo al techo – pero debo de entender que tu eres mucho mas social que yo. Recuerdo como en Hogwarts eras popular, tenías muchos amigos y nos divertías con tus imitaciones, en especial las de Ron cuando jugaba Quidditch.

-En cambio tu, solo con Ron y Hermione.

-Sí. Después seguiste siendo aun más popular cuando te convertiste en jugadora profesional y ahora reportera – de nuevo se volvió a acostar de lado para estar frente a ella – siempre estas rodeada de gente y todos te consideran su amiga.

-Dime la verdad ¿Te cae mal Wilda?

Harry se le quedó viendo pensando un poco.

-La verdad, Potter.

-Sí.

-¿Por qué?

-Era ella la que siempre te insistía en salir con tus admiradores.

-¿Qué?

-Desde que éramos novios, ella era la que le gustaba salir con los admiradores y te decía que tú hicieras lo mismo. Por eso su esposo número 4523 se divorcio de ella, porque salía con sus admiradores a espaldas de él.

-¿Cómo sabes eso?

-Pues…lo sé… porque…

-¿Le hiciste legeremancia? – preguntó Ginny sorprendida.

-Claro que no, bueno… desde que dejaste el equipo no lo hago. Nunca se dieron cuenta, pensaban que se sentían mareadas por los flashazos de las cámaras.

-No puedo creerlo, Potter –ahora fue Ginny la que se acostó de frente viendo al techo.

-No me vas a negar que Wilda era la más fiestera de todas, por no decir la más… eso. Sale con varios hombres, no me lo vas a negar. Yo lo he visto cuando te acompañaba a eventos.

-Buenas noches…Potter – Ginny le dio la espalda y apagó la luz.

-Ahora te pones de parte de ella ¿Para eso vienen tus amigas? – Ginny no le contestó – ahora yo soy el mal esposo por haberle hecho legeremancia al equipo de las Arpías de Holyhead, pero ellas son excelentes amigas por presentarte a hombres altos y varoniles.

-¿De qué estás hablando? – de nuevo volvió a prender la luz Ginny y volteó a verlo.

-De aquellos Búlgaros que te presentaron antes de casarnos, que disque tu despedida de soltera.

-Yo te dije lo que había pasado en esa ocasión – le dijo molesta.

-Por eso le hice legeremancia a tu amiguita que esta dormidita allá abajo, en una cama que yo preparé. Fue ella la que te insistió que aceptaras una copa de aquel tipo.

-¿Y porque no me hiciste legeremancia a mi si no me creíste lo que te había dicho?

-Ay, mi amor, conozco tu moco murciélago muy bien – Harry apagó la luz y se acostó dándole la espalda – buenas noches.

A la mañana siguiente Ginny se levantó para darle pecho a Lily, cuando terminó fue a revisar si James y Albus ya habían despertado, pero los encontró completamente dormidos. Harry ya se estaba terminando de arreglar para ir al cuartel, así que bajó para preparar el desayuno.

-¿Wilda? ¿Qué haces despierta tan temprano?

-No lo sé. Extraño a Marcus – le dijo quitándole a Lily de los brazos – Que hermosa eres – le decía a Lily levantándola y haciéndola reír – que bueno que te pareces a tu mamá porque…

-Buenos días – llegó Harry a la cocina.

-Buenos días.

-¿Qué tal dormiste, Wilda?

-Bien, gracias, Harry.

-Supongo que ya estas mucho mejor.

-Sí.

-Excelente – sonrió Harry de oreja a oreja – entonces ya puedo empezar a recoger la habitación de abajo.

-¿Les parece bien huevo con tocino para el desayuno? – preguntó Ginny para romper la tensión que había entre su amiga y su esposo.

-¿Te parece bien, Wilda, o deseas alguna otra cosa? – preguntó Harry sarcásticamente.

-Me parece bien, Harry – se la devolvió Wilda – de hecho pensaba en ayudarte, Ginny, a preparar el café, pero en realidad no sé usar muy bien la cafetera.

Harry soltó una risita y se puso a un lado de Ginny quien ya estaba preparando el desayuno.

-Ahora sabemos porque se divorció del esposo número 7563 – le dijo en un susurro a Ginny– ni siquiera sabe preparar café.

Ginny lo fulminó con la mirada y Harry solo se encogió de hombros sirviéndose café recién hecho por Ginny para después seguir riéndose.

-Tú vas a tener muchos admiradores como los tiene tu mamá – le decía Wilda a Lily. Harry de inmediato dejó de reírse poniéndose serio - ¿Qué pasa, Harry? – le preguntó haciéndose la inocente.

-Ginny tenía – enfatizó esa palabra - admiradores cuando jugaba.

-No, querido, estas equivocado. Ginny tiene – también enfatizo – admiradores ¿Qué acaso no sabes que Ginny sigue recibiendo correspondencia en la sede de las Arpías?

-Sí, lo sé. He visto las cartas – le dijo muy serio.

-Exacto, que por cierto, la mayoría son de hombres solteros – le dijo Wilda haciéndole cariñitos a Lily quien solo sonreía gustosa.

-¿Cómo sabes?

-Porque los conozco.

-Debí suponerlo, con eso de que sales con uno y con otro.

-Sí, pero ellos son fieles a Ginny ¿Recuerdas a Chris Ford?

Harry contuvo la respiración, claro que lo recordaba, si era un admirador de Ginny desde que era un adolescente y ella empezaba a jugar con las Arpías. A veces le recordaba a Colín Creevey, con una cámara detrás de Ginny para todos lados, le mandaba regalos y no fallaba a ningún juego de ella.

-Pues aun sigue solterito y sus cartas para Ginny son puntuales.

-La última carta que me escribió me decía que había encontrado una chica y que al parecer era algo serio – comentó Ginny, mientras que Harry solo la veía de reojo muy serio.

-Pues yo la última vez que lo vi, fue en el juego de la semana pasada y me dijo que te había visto en el callejón diagon, que te veías aun más hermosa que nunca, que ni parecía que hubieras tenido tres hijos. Y es que es la verdad, Ginny, tú ni parece que estas casada y que tienes tres hijos, te conservas muy bien, como cuando eras toda una Arpía de Holydead – le dijo Wilda orgullosa.

-Dame a mi hija – le dijo Harry casi arrebatándole a Lily de los brazos – voy a ver si ya despertaron mis otros hijos.

Wilda empezó a reírse una vez que Harry salió de la cocina.

-Te encanta hacerlo enojar.

-Sabes que sí – le dijo Wilda sirviéndose café – desde que eran novios. El gran héroe, el salvador del mundo mágico se pone furioso nada más de mencionarle que su mujer esta rebuena – soltó una carcajada.

-¿Cuándo será el día en que tu y Harry se lleven bien?

-Es mejor así, siempre nos aventamos indirectas y es más divertido.

-Estás loca, Wilda.

-La verdad amiga, me encanta que te hayas casado con Harry, si te hubieras casado con otro, te hubiera dado con una quaffle. Harry es perfecto para ti.

-Lo sé.

-Te admiro mucho ¿sabes? Dejar el equipo para formar una familia, no sé, yo creo que eso jamás voy a poder hacerlo. Mi vida es el quidditch.

-Cuando estés realmente enamorada verás lo fácil que va a ser.

-Te quiero amiga – Wilda la abrazó justo cuando Harry regresaba con Lily en brazos y Albus caminando atrás de él tallándose los ojitos y con el cabello completamente despeinado.

-¡Albus! Hola corazón. Pero que cabello es este, igualito a tu papá ¿verdad? Según ya se va a trabajar y esta peinado igual que tu – Albus empezó a reírse, mientras que Harry veía a Ginny entre sorprendido y asustado - vamos a peinarte para que estés bien guapo y no como tu papá.

Wilda salió de la cocina con Albus. Harry se acercó rápidamente a Ginny aun con Lily en brazos.

-¿Wilda es lesbiana?

-¿Qué?

-Ahora lo entiendo, por eso me odia y siempre quiere estar contigo.

-Anoche estabas diciendo que era una… y que era la que más salía con hombres.

-Pero…

-Por Merlín, Potter, siéntate a desayunar y deja de decir tonterías.


¿Les gustó? Bueno quise poner este tema de los amigos porque mi marido es super amiguero. Yo siempre he dicho, si me divorcio algun dia no va a ser por dinero, infidelidad ni nada de eso, va a ser por los amigos. Lo llaman a cada rato, si va a ver una reunion a las 7:00 y son las 7:10 ya le estan llamando. Se ven dos veces por semana y aparte lo vienen a buscar. A veces me da ganas de correrlos. Pero él es así como Ginny y yo como Harry, cuento mis amigas con los dedos de las manos y me sobran.

Bueno si les gustó espero su opinión.

Saludos.