Disclaimer: Los personajes de esta historia, pertenecen a mi queridísima Stephanie Meyer—a excepción de unos cuantos personajillos que salieron de mi cabecita—pero los uso para satisfacer mis necesidades de escritura macabra. Eso sí, la trama es totalmente mía y les pido de favor que no la utilicen como propia.

"Destinada a Nunca Morir"
a fanfic by:
Ale-Alejandra


CAPITULO 18

Te Esperé por Tanto Tiempo

A pesar de todo, me levanté por la mañana con la sonrisa más enorme del mundo. Bajé a desayunar, Charlie ya se había ido así que sólo me tomé un café con Maddie ya que me urgía llegar a la escuela. Esta vez el viejo camión si arrancó, haciéndome mejor el día. Apenas si había entrado al estacionamiento de la escuela, y ya buscaba aquel auto plateado, me sentí patética por un segundo. Estaba en el lugar de siempre, lo que me indicaba que Edward ya había llegado.

Comenzaba a llover un poco cuando todos comenzaron a llegar.

Como era Lunes, me encontré a Alice en los pasillos ya que nos tocaba clase juntas, aún tenía esa risita tonta en los labios.

Entonces… ¡tú y Edward!—dijo dando palmaditas y saltitos mientras entrábamos al salón.

Creo que la había dicho muy fuerte ya que Jessica me observaba perpleja. Sabía de antemano que Mike le habría dicho algo de lo que pasó en el baile y al lado de la carretera.

Comenzó la clase, con ella el bombardeo de papelitos de Jessica.

"¿Es cierto que Edward Cullen te besó en el baile y que además, ayer hiciste campismo con él? TIENES que contarme todo…"

La miré sorprendida ya que era increíble la manera en que llegaban los rumores, pero en toda la clase sólo me limité a decirle que Edward y yo sólo éramos amigos.

La clase terminaba, pero los cuestionamientos de Jessica, no.

Pero, ¿si salieron juntos en una cita?—

Para nada Jessica. Simplemente me lo encontré y comenzamos a charlar, eso es todo—

Sí, claro—soltó irónica—Te lo encontraste en medio de la carretera—

Exacto, eso fue—

Y, ¿es verdad que te besó en el baile?—la pregunta del día—¿ Ustedes dos...son algo?—

Ni yo sabía eso, me frustré en el instante sacando un poquito la verdad.

Mira Jess, Edward no es de esos. Él es diferente a todos los chicos que he conocido, además no sé si en realidad quisiera estar con alguien como yo, así que eso debe contestar tu segunda pregunta—

Pero no contesta la primera, ¿se besaron?—

Me puse de mil colores mientras le negaba con la cabeza, escapé de allí de inmediato a la clase de Historia con Ángela. A diferencia de Jessica, ella simplemente se quedó callada porque sabía que yo no disfrutaba de la presión social, que si era importante se lo diría..

Al finalizar la clase, me vi envuelta en una dualidad de sentimientos. Por una parte, ansiaba con toda mi alma ver a Edward pero por otra, los nervios me carcomían al grado de no querer ir a la cafetería y encontrarlo. Caminé detrás de Ángela casi escondiéndome por los pasillos. Sé que era una actitud de niña pequeña pero en verdad, no quería verlo porque sabía que tenía que hablar con él sobre su posible arrepentimiento.

En la mesa de los Cullen sólo estaban sus cuatro hermanos. Alice me saludó de lejos al igual que Emmett, mientras que Jasper y Rosalíe sólo alzaron la ceja, lo tomé como un "hola".

Estaba en la barra de comida con Ángela y Jessica cuando sucedió. No quise voltear a verlo porque claramente sucumbiría a su mirada.

Qué raro, Edward está solo en una mesa—dijo Jessica entusiasta entre dientes.

Y de nuevo mira hacia acá descaradamente—le siguió Ángela.

Así que muy disimuladamente volteé para verlo, encontrándome con sus ojos de topacio líquido. Al verlo, la maldita sonrisa de día de Brujas se atravesó en mis labios, debí de haberme visto horrenda. Edward me sonrió de la misma manera mientras mis amigas veía perplejas el espectáculo de un vampiro sonriendo. Estuve a punto el tirar el almuerzo ya que no podía contener a mi corazón y a su aleteo. Dibujó un hola de lejos y luego, con su dedo, me hizo una seña para que me sentara con él, abriendo una silla a su lado.

Ángela y Jessica voltearon simultáneamente para ver mi reacción.

Supongo que iré a verlo, debe querer hablar de la tarea—

Claro, la tarea—dijo Jessica en tono burlón.

Caminé hacia la mesa donde estaba él, tuve que tener cuidado porque las piernas me temblaban horriblemente, pero llegué sin contratiempos.

¿Quieres sentarte conmigo el día de hoy?— Edward señaló la mesa.

Me limité a asentir. Edward se inclino hacia mí, mientras me miraba atentamente.

Tengo que hablar contigo—yo comencé la conversación.

Yo también debo decirte algo—

Lo sabía. Era el momento en que Edward se arrepentiría de todo y me pediría que le dijera que si a Mike Newton. Por eso le cedí primero la palabra.

No es nada serio, solo quiero saber sobre lo que hablaste con Jessica en Español. Estoy un poco inquieto sobre eso—

Era de esperarse que lo supiera: leía la mente y además, parecía tener un oído de tísico.

Lo siento, me inundó con sus preguntas y cuando supe, casi deje entrever todo lo que pasó entre nosotros, pero te juro que me encargaré de negárselo…si es lo que prefieres—

Dije la última línea con mucho dolor. Edward torció su acostumbrada sonrisa mientras tomaba una cuchara y comenzaba a picar la gelatina de mi bandeja.

No es eso lo que quiero que me expliques, sino, ¿a qué te refieres cuando dices que no quiero estar con "alguien como tú?—hizo las comillas.

Genial, debía explicarlo.

Lo que quiero decir, y de esto es lo que quería hablarte, es que…—me quedé sin palabras por un momento—Bueno, mira Edward, yo digamos que soy…como esta gelatina: no esta tan mal, pero es simple y plana, no tiene nada extraordinario. Tú en cambio, eres como una creme brulé, no le pide nada a ningún postre porque es simplemente perfecta—

Edward dejo de picar la gelatina, mientras hacía cara de que no tenía idea de lo que estábamos hablando.

Yo, gelatina…tú, creme brulé— le dije señalándonos—No se llevan, lo sé y hasta hoy lo entiendo. Ayer estaba muy vulnerable por toda la información que tenía que procesar, tal vez tú te sentiste responsable por eso y te llevó a sentirte en deuda conmigo y por eso, pasó lo que pasó— le dije sonrojándome al pensar en sus besos

Siempre me consideré una persona egoísta, pero estaba segura que aquello, dejar ir a Edward, era el acto más noble que había hecho jamás. Él por su parte, tomó nuevamente la cuchara y miró la gelatina en la bandeja, luego con decisión en su rostro, partió con la cuchara un trozo de gelatina y se la metió a la boca, masticando con una sonrisa.

No sé porqué hablas de nosotros como si fuéramos postres, pero debo decir que a mí me encanta la gelatina. Creo que su simpleza es lo más particular y hermoso de ella, así que si no te la vas a comer—y dio un nuevo bocado a la gelatina.

Mi mandíbula cayó hasta el suelo viendo como Edward se acababa mi postre. La tarde anterior mientras caminábamos, me había dicho que la comida le sabía horrible.

Pensé que no comías—

No lo hago, pero cuando toda la escuela ve lo que hago aquí contigo, tengo que disimular—

Efectivamente, toda la escuela estaba mirándonos, haciéndome sentir incómoda.

Estuvimos unos minutos en silencio, no me di cuenta de que la cafetería ya estaba sola, el timbre casi sonaba.

Llegaremos tarde a Biología—dije alarmada

Edward limpió mi bandeja para luego dirigirnos al salón. Todos los pasillos estaban vacíos, así que mientras corríamos me tomó de la mano, haciendo que me parara en seco.

Estaba gratamente sorprendida.

¿No te molesta que te tome de la mano?—

En absoluto—

Luego se acercó muy peligrosamente a mí, haciendo que retrocediera hacia un casillero. Edward me acorraló entre sus brazos y el casillero, casi pegando su cuerpo al mío. En un segundo, luego de acariciar mi mejilla, sus labios se posaron en los míos para darme un tierno beso. El roce fue delicado. Sus labios eran tan dulces, más que la primera vez que los toqué. Juraba que estaban más cálidos, más suaves.

Después de esos segundos, entramos a clases ante la mirada atónita de muchos.

¿Bella Swan y Edward Cullen?, seguro eso fue lo que pensaron.

Aquella semana, fue la mejor de toda mi vida, aunque aún siguiéramos manteniendo en secreto nuestra "relación" o cualquier cosa que tuviéramos Edward y yo. Habíamos acordado en silencio que eso sería lo mejor por el momento, porque el status de un Cullen en la escuela aún era reservado, por su condición vampírica no deseaban llamar mucho la atención. Por supuesto, Jessica me atormentó toda la semana con sus interrogatorios acerca de si salía o no con Edward, pero la ignoraba magistralmente.

Por las tardes, mientras Charlie y Maddie no estaban, paseaba en el bosque con Edward. Podía llover y tal vez relampaguear en el bosque de Forks, pero allí estaba yo con él. Platicábamos básicamente de todo, él parecía muy interesado en saber lo que me gustaba y disgustaba, haciendo cada vez más preguntas para conocerme más, según él.

Una noche cuando me llevó a mi casa, Maddie nos pilló cuando volvía de la tienda. Nos miró curiosa cuando se acercó a nosotros.

Bells, he traído de cenar así que porque no pasas a tu amigo y cenamos juntos...—

Edward como todo un caballero, dio un paso adelante para presentarse ante mi nueva madre.

Buenas noches, permítame presentarme:—extendió su mano para saludar a Maddie—Soy Edward Cullen. Mucho gusto en conocerla Srita. Eldestein, Bella y Alice me ha hablado mucho de usted—

¡Por Dios Edward! No seas tan formal, llámame Maddie —ella le abrazó—Entonces, ¿nos acompañaras a cenar?—

Temo que no podré en esta ocasión Maddie, mi madre me espera para cenar y estará muy preocupada sino llegó a tiempo, pero muchas gracias por la invitación—él se disculpó—Debo irme, mucho gusto en conocerte Maddie. Bella, nos vemos mañana en la escuela, que pasen buenas noches—

Dio la vuelta para irse mientras Maddie me hacía señas para que lo acompañara al auto.

Tenías razón, ella es muy dulce, y no quiero sonar arrogante, pero es una de las pocas mujeres que no pensó en mi de forma lasciva—él comentó mientras caminábamos al auto.

Seguro debe estar preguntándose porque no le he hablado de ti, la conozco—

Piensa interrogarte en cuanto entres a casa y debo advertirte que te preguntará si soy tu novio—

No tenía idea de qué responderle. En realidad, yo no sabía lo que éramos con claridad, aún no habíamos llegado a ese punto en alguna de las pláticas en el bosque.

Muchas gracias por la ayuda, ahora tendré que pensar la respuesta mientras entro a la casa. Nos vemos Edward—di media vuelta pero él me detuvo.

Me besó en la mejilla mirando hacia dentro de la casa, seguramente sabía que Maddie estaba espiando. Como siempre, él no me dio respuesta a mi cuestionamiento a pesar de que sabía que Maddie lo iba a mencionar. Sentí un poco de resentimiento por dejarme con aquella duda.

Al entrar, Maddie me llamó desde la cocina para cenar, la inquisición comenzaría en ese momento.

Cariño, ¿Edward es tu novio o algo así?—como no contesté, siguió preguntando—Has salidos con él últimamente, ¿no?—

No le contesté hasta que tomé una pieza de pollo y me la engullí completa, un acto asqueroso pero pensaba que si me ahogaba en ese momento, Maddie se olvidaría del tema para practicarme la maniobra de Heimlich.

Solo hemos estado saliendo como tú dices, pero nada más—admití.

Maddie hizo una pausa para sentarse a mi lado y tomarme de las manos, se sintió como que estaba a punto de decirme algo serio sobre el amor o algo así.

Tienes que tener cuidado porque algunos hombres sólo quieren jugar con las chicas como tú, por eso no profundizan las relaciones así que cuando me dices que no sabes qué son, me preocupo por ti. No quiero que salgas lastimada de ninguna forma

La observé como pensando las cosas, pero la verdad yo sabía que ese no era mi caso, no con Edward, pero si debía admitir que hasta ahora no sabía porque él y yo no habíamos puesto las cartas sobre la mesa.

Edward no es así—fue la segunda vez que dije eso en la semana—Él es un completo caballero y te aseguro que no está jugando conmigo. En cuanto a profundizar la relación, solamente puedo decir que yo no lo quiero presionar. Edward es muy especial para mí y no quiero asustarlo tan pronto—

¿Lo quieres?—finalmente preguntó.

Tuve que pensar la respuesta un poco, no porque no lo quisiera, sino porque en realidad, querer se quedaba corto en aquel momento.

Creo que sí—

Maddie me abrazó, estaba muy emocionada al igual que yo. Le había dicho abiertamente a alguien lo que sentía por Edward. En ese momento mi padre se apareció en la casa. Nerviosa, le pedí discreción a Maddie en cuanto al tema de Edward, no era tiempo de que Charlie supiera algo del asunto.

Estuve con ellos unos minutos y luego me retiré a mi cuarto a dormir, era muy temprano pero estaba un poco cansada por tanto caminar en el bosque.

Antes de dormir, él había sido mi último pensamiento en los últimos días, aunque también siempre tenía presente las palabras de Nahuel acerca de los implacables Vulturi. Ellos habían reemplazado mi aversión a los zombies por mucho aunque no los conocía, así que me dormía con música para evitar aquellas pesadillas.

Sólo había una música que me tranquilizaba, era la rara canción que bailé con Edward aquel sábado de revelaciones. Tan rara pero a la vez tan hermosa, que además en ese momento me hizo sonreír al recordar aquellos momentos mientras me hundía en el dulce sueño. Las imágenes nítidas de aquel momento estaban ahí hasta que una sombra opacó completamente aquella escena. Sentí miedo por un segundo y de pronto, sentí algo en mi cama y abrí los ojos súbitamente.

No eran los Vulturi los que venían por mí, era Edward que estaba sentado a la orilla de mi cama. Suspiré de alivio aun recostada con la vista nublada.

¿Eres tú o solo eres un sueño?—susurré somnolienta, sentándome en la cama.

La última vez que revisé era totalmente real—quitó los cabellos de mi cara, que perlaba una capa de sudor por las pesadillas—¿Teniendo malos sueños con los Vulturi?—

¿Cómo lo sabía?

Hablas en sueños, y no parabas de nombrarlos aunque no debes tener miedo. Ellos jamás se enteraran de que existes—

Ese tema no era totalmente de mi agrado pero el hecho de tener a Edward en mi cuarto, hizo que me olvidara de todo. Recordé lo que él me había dicho sobre las visitas a mi cuarto, al parecer se lo tenían prohibido.

¿Te ha acompañado Emmett?—

No, solo Alice y una peluca—

¿Una peluca?

Edward se asomó por la ventana y saludó a alguien de afuera. Me levanté de inmediato para asomarme, y pude ver a Alice batiéndome su manita que sujetaba una peluca de cabello largo castaño desde la otra acera de la calle, preguntándome a la vez qué demonios hacia ella por acá.

Quiero que vengas conmigo esta noche—comentó decidido—Tus padres ya están dormidos pero Alice está aquí para suplantarte. La idea de la peluca fue de ella, podrás reclamarle más tarde—

No supe qué descabellada idea tenían planeada los dos hermanos en aquel momento, pero yo iría a donde Edward me lo pidiera, eso era un hecho. Por suerte, aquella noche, mi pijama improvisado era un pantalón deportivo cómodo, pero sobre todo nuevo y presentable, sólo fue cuestión de enfundarme la cazadora para luego salir del cuarto en silencio. No quería despertar a Charlie y a Maddie.

Edward bajó primero por la ventana del baño que daba al bosque, luego cuando ya estaba abajo, me hizo señas para que me lanzara. Tenía miedo debido a mi largo historial de accidentes, pero él abrió sus brazos indicando que me atraparía. Confiaba en él, así que me lancé sin dudarlo tapándome la boca para no gritar como tonta. Caí en sus fríos brazos, luego con un rápido movimiento, me lanzó a su espalda.

Pude ver que Alice se asomaba por la ventana con la peluca puesta mientras levantaba sus dos pulgares hacia nosotros, sólo pude reír por lo excéntrica que podía llegar a ser aquella pequeña duende. Dentro del bosque estaba todo tan obscuro que tuve miedo que fuéramos a estrellarnos contra un enorme árbol, pero recordé que mi acompañante era un vampiro con visión perfecta así que me relaje recostando mi cabeza en su espalda de piedra.

Esta vez, íbamos más rápido que de costumbre, tardamos un rato para llegar a nuestro desconocido destino. Edward paró en pleno bosque, los árboles que nos rodeaban era más majestuosos que los que yo estaba acostumbrada a ver en Forks. Era obvio que no estábamos siquiera cerca del pueblo.

No quiero saber a dónde me trajiste, pero sé con certeza que no estamos siquiera cerca de Forks ¿verdad?—

Edward se adelantó unos pasos lejos de mí riendo un poco.

Ni siquiera cerca del país, eso es un hecho—

Él comenzó a caminar, formándose su propio sendero así que rápidamente lo perdí de vista. Sentí que me hundía en pánico al pensar que otra vez me dejaría sola como la ocasión del baile. Traté de ir en la dirección a donde se había ido, luego de unos minutos y de unos cuantos golpes en las espinillas por caminar en la obscuridad, llegué a campo abierto.

Quedé maravillada ante el paisaje que se extendía ante mis ojos.: un pequeño lago se extendía en medio de un verde claro, rodeado por enormes arboles. Las pequeñas piedritas en el suelo reflejaban colores tornasol por la luz de la luna, que se mostraba inmensa en el lago.

Pude ver una silueta parada en la orilla del lago. Era Edward que me esperaba, extendiendo su mano para que me acercara. Conforme caminaba hacia él, en cada paso, parecía que mi pecho iba a estallar sin remedio. Agradecí al cielo en ese momento, por ser lo que era, porque así podría estar siempre al lado de Edward, aunque para siempre es mucho tiempo y no sabía si él quería lo mismo. Estaba segura que esto que sentía por él, jamás tendría fin, nunca dejaría de quererlo y necesitarlo desesperadamente, pasara lo que pasara.

¿Qué te parece el lugar?—me preguntó.

Es hermoso, tanto que ni siquiera parece real—yo aún seguía en shock—Pero, ¿porqué hemos venido tan lejos?—

Edward se sentó y me pidió que hiciera lo mismo.

Alice predijo que muchas cosas pasarían esta noche, entre ellas una lluvia de estrellas. Estoy seguro que en este lugar están los mejores asientos—

Yo estaba muy emocionada porque nunca había visto nada así, excepto una vez que un rayo de aurora boreal se apareció el La Push, pero nada más. Edward me observaba de nuevo como si tratara de leerme, su mirada tenía la misma expectación pero era mil veces más dulce que las que me mandaba antes.

¿Cómo te fue con el interrogatorio de Maddie?—

Aclaré sus dudas sin profundizar en el tema, ya sabes, no quiero que Charlie se entere aún. Se quedó tranquila y creo que no preguntará nada por algún tiempo—

Solo espero que no piense en verdad que soy como los "otros hombres", que solo buscan una sola cosa—

Me reí nerviosa porque al parecer Edward había escuchado toda la conversación con Maddie, era un tramposo que aprovechaba sus poderes para escuchar conversaciones ajenas.

No pude evitar hacerlo, pero también por eso te traje aquí. Debemos ponernos de acuerdo en lo que dirás cuando te pregunten algo sobre nosotros. Por ejemplo, puedes decir que soy tu novio—

Sentí tanta resignación en su tono de voz que me dio pena. Parecía como que se estaba rindiendo ante mi presión y ante la de los demás. Yo lo quería, pero era un hecho de que yo no iba a obligarlo a nada que él no quisiera, mucho menos a tener un compromiso conmigo. Ese pensamiento me enojo demasiado.

No diré eso, al menos no si tú no quieres. No voy a ir por el mundo diciendo algo de lo que no te sientes comprometido en la misma forma que yo, así que declinaré tu oferta para que no seas tú quien se sienta presionado por la carga que se siente tener una novia como yo—no supe si eso tenía coherencia.

Me levanté enojada, caminé hacia el lago, pateando las piedras a mi paso. Maddie tenía razón, todos los hombres eran iguales, ella no había mencionado a los vampiros pero al parecer también aplicaba en ellos la falta de compromiso por más mínimo que este fuera. Estaba cada vez más furiosa conforme pasaban los segundos, así que tomé piedritas tornasol para lanzarlas al lago mientras intentaba no llorar de coraje, de no humillarme ante Edward.

Ehm, Bella, aún no he terminado de hablar contigo—susurró a mi oído mientras me tomaba por detrás de la cintura.

Suéltame, cuando estamos solos no tienes que fingir—

Escúchame, estoy tratando de decirte algo importante— me dio la vuelta para quedar de frente a él.

Me tomó el rostro, mientras yo trataba de retener las lágrimas que querían salir de mis ojos.

Siento no haberme explicado correctamente, pero nunca en mi existencia había hecho algo así. Declararse formalmente a la mujer que quiero no es algo muy fácil de hacer—

Su tono de voz había cambiado al decir aquello. No tenía experiencia en esto yo tampoco pero era obvio que estaba a punto de declararse en serio, y conociéndolo, sabía que sería de la forma antigua.

No necesito leer tu mente para saber que piensas que las cosas entre nosotros no están muy clara. Sé que no hay excusas para lo que te he hecho sentir, pero a mi favor, debo decir que si no había hablado contigo sobre el tema, es porque quería que todo fuera perfecto cuando eso pasara. Quiero que recuerdes este momento siempre, aún si decides estar o no conmigo durante mucho tiempo—

Por eso, al parecer, le había pedido a Alice que le avisara de cualquier evento extraordinario como el de aquel día. No tenía idea de lo que estaba hablando pero, Edward continuó:

Debo aclarar antes de hacerte la pregunta, que no estoy de acuerdo con el termino, porque lo que siento por ti es muchísimo más profundo, pero aquí voy…—

No sabía si mi pobre corazón mortal aguantaría tanta felicidad en aquel momento pero valía la pena sucumbir ante el intento desesperado y hasta un poco torpe de Edward Cullen por proponerme lo que creía que iba a proponer:

Bella—suspiro inútilmente ya que claramente no lo necesitaba—Me pregunto si te gustaría que tu yo... ¿fuéramos novios?—

Mi corazón revoloteó como loco en aquel momento, estuve a punto de fallecer con esas palabras. Al ver sus ojos, al sentir sus manos aún en mi rostro. Me encontraba en una especie de mundo perfecto, un universo alterno que pensé que nunca iba a conocer, sin embargo, cobraba vida en aquellos momentos.

Era maravilloso, lo sabía, pero debía hacer sufrir a Edward un poquito.

¿Novios?—pasé saliva para darle más dramatismo al asunto—No lo sé Edward, tendría que pensarlo porque, "novios" es un concepto muy ambiguo y de pertenencia desde tiempos antiguos. Bueno, eso lo sabes mejor que yo, ¿no?

Edward bajó la mirada como derrotado, me sentí culpable por un segundo pero luego...

—…Sólo estoy bromeando Edward. ¡Por supuesto que quiero que seamos novios! O lo que sea con tal de estar a tu lado—

Sus ojos parecieron brillar mientras sonreía, hacía que mis piernas temblaran. Acarició mi rostro nuevamente.

Isabella Marie Swan, te creí por un instante—me tomó por la cintura.

Lo siento, no pude evitarlo—

Entonces, ¿aceptas?—

Pensé que nunca lo ibas a preguntar—

Me abrazó tiernamente, hundiendo su rostro en mi cabello, aspirando mi esencia.

Me haces tan feliz, como nunca pensé sentirme Bella—dijo con voz de terciopelo, rozando mis labios con su aliento dulce—Te esperé por tanto tiempo...—

Edward se inclinó para que nuestros labios se encontraran en lo que sería nuestro primer beso oficial. Esta vez, traté de concentrarme en respirar para no acortar el beso, pero la verdad, era imposible teniendo a este ser maravilloso frente a mí.

Sentí de inmediato la sensación de deja vú. Todo allí, excepto el hermoso beso, había sido parte de mi sueño recurrente durante varios meses, sonreí por aquel hecho de que al menos ahora, los sueños se podían hacer realidad. Solo esperaba que para las pesadillas no aplicara lo mismo, porque si no, sería perseguida por los Vulturi toda mi vida.

Nos volvimos a sentar en la roca, Edward miraba su reloj esperando la hora que Alice le había indicado.

Promete que cuando veas la primera estrella, pedirás un deseo—él susurró en mi oído. .

Ambos nos recostamos sobre el pasto. Reímos como tontos allí tirados, y creo que nunca había escuchado a Edward hacerlo de esa manera, tan relajado y natural. Como si hubiera sido creado para ser feliz, y de paso, hacerme feliz a mí.

La primera estrella de la tanda, se cruzó por el cielo de manera hermosa, casi como en cámara lenta. No titubeé en pedir mi deseo así como lo había dicho Edward. Mirándolo, lo único que pude pensar fue que quería estar siempre a su lado.

Cuando el cielo se pintó de luces que parecían fuegos artificiales, sentí la necesidad de estar cerca de él, entonces me acurruqué en sus brazos mientras veíamos aquel maravilloso espectáculo.

Yo era feliz así, a su lado. Desde que lo vi por primera vez en la cafetería, jamás pensé que algún día estaría de esta manera con él. Debía aprovechar estos momentos de alegría mientras tuviera la oportunidad, tenía la leve sospecha de que alguien, muy lejos de aquí me estaba buscando y que no descansaría hasta encontrarme.

Lo sabía aunque Edward insistiera en que no pasaría jamás.

Ahora, era yo la fatalista.


N/A: ya se viene el final!