Capítulo XXVI

Remus abrazó a Lynx, mientras Lucius lanzaba el hechizo para sujetarlo. Sirius y Severus acomodaron sus capas de viaje. Draco y Harry fueron los últimos en llegar.

–¿Listos? –preguntó Severus, al que respondieron afirmativamente– Pues a Hogwarts.

La familia en pleno salió al patio de la rustica cabañita y ahí tomaron un frasco de vidrió que era el traslador.

000

Dumbledore acomodó los pergaminos que había escrito y esperó. Los Malfoy y Black le informaron de su regreso y los esperaba para terminar de informarles lo que él sabía o había averiguado. Una voz rasposa, desde su cama preguntó:

–¿Qué haces?

–Preparándome para dar malas noticias.

–La información sea bueno o mala, siempre es importante.

–Supongo que eso nunca lo entendí.

–Si.

Dumbledore se acercó a la cama y se sentó en la orilla de esta.

–Tal vez ellos quieran conocerte.

–No veo que yo les pueda ayudar en algo, pero estoy dispuesto.

Las manos con arrugas por la edad se encontraron y se tocaron.

–¿No es ridículo? –cuestionó Grindelwald.

–¿Te importa?

–En lo más mínimo, solo cuando me pongo a pensar los años que perdimos… por… todo.

–El tiempo no puede regresar, más sigue su curso.

Ambos hombres mayores sonrieron. Esa guerra se acercaba y ambos estaban conscientes de que podían no sobrevivir a ella, más estaban listos y lo importante, juntos.

000

Llegaron a donde las protecciones del colegio iniciaban. Sirius se aseguró de que su destino fuera en la línea donde Hagrid era el guardián. Apenas llegaron todos entraron en las protecciones que les permitieron el paso. Remus bajó a Lynx que luchaba por caminar solo.

–Lucius…

–¡Finite incantatem!

Libre, Eirian corrió por el pasto sonriendo:

–¡Daco, Hady!

Los jóvenes negaron con la cabeza, pero salieron siguiendo al bebé.

–Viéndolos correr, uno no recuerda que estamos en guerra –mencionó Sirius.

–Más no podemos vivir de sueños –dijo Severus.

El grupo de adultos siguió a los menores. Hagrid los recibió y Lynx se divirtió cuando el semi gigante lo cargó y lo hizo volar. Lucius estaba con los nervios de punta, mas Remus apretó su mano.

–No te preocupes, Hagrid no lo soltará.

Cuando reiniciaron su camino, el guardabosque los acompañó a las puertas de Hogwarts. Sirius se quedó atrás conversando con este:

–¿Alguna novedad?

–Han intentado entrar dos veces, pero hace poco se retiraron, incluso el campamento que habían puesto ya no está.

–Eso me preocupa.

–Te entiendo Sirius.

–La última vez que ellos se reagruparon fue en el ataque al callejón Diagon.

–¡Oh es cierto!

–¿Sheto? –preguntó Lynx que solo deseaba ser incluido en la conversación.

–Si ahijado, muy cierto. –sonrió el de ojos grises.

Lynx sonrió y siguió admirando el paisaje desde el hombro de Hagrid, este se dirigió a Sirius.

–Nunca creí que me podría acercar a un Malfoy de este modo.

–Créeme, que Lucius es muy distinto a lo que suponíamos y más estando casado con Monny.

Hagrid los dejó al llegar al castillo, pues debía preparar su clase y darle un último recorrido a las protecciones. Los recién llegados optaron por buscar los pasillos menos transitados para no irrumpir en la rutina de los estudiantes. Al llegar al pasillo que llevaba a la oficina del Director todos se apresuraron.

–¡Regaliz! –dijo Severus

–¡Yo quero!

–No cariño, es una contraseña. –explicó Remus.

La puerta no se abrió y todos probaron diciendo cuantos dulces conocían.

–¡Danas de choco'ate!

La gárgola permitió el paso.

–Sospecho que Albus quería que Lynx fuera el que la dijera –farfulló Sirius.

–Pues sí, nosotros dijimos ranas de chocolate, no danas de choco'ate –expuso Lucius.

Al entrar y subir las escaleras el viejo director ya los esperaba.

–Bienvenidos.

–Albus– saludó el matrimonio Black.

–Dumbledore.

Saludó Lucius y los dos jóvenes con una inclinación de cabeza. Lynx se dedicó a recorrer y curiosear la oficina.

–Ha crecido desde la última vez que lo vi.

–Si un poco. –aceptó Remus.

Albus se levantó y se sentó en la salita junto a los visitantes. Llevando con él sus investigaciones.

–Albus, sabemos lo de Harry –dijo Severus.

–Considero que merecemos una explicación –pidió Remus.

El anciano miró a los presentes sabiendo que ese día llegaría.

–No lo supe hasta que tuviste las visiones Harry.

–Aún así fue suficiente tiempo para que nos hubieses dicho y que pudiésemos arreglar algo. –opinó Remus.

–En cuanto a eso, sé que no debía ocultárselos, pero no me quede con las manos cruzadas, he investigado y el resultado son…

–Las Reliquias de la muerte. –terminó Lucius.

–Así es.

–Pues tenemos solo una de ellas y la invisibilidad es importante, pero no la solución a nuestro dilema. No es como si Harry se pudiese ocultar de lo que tiene dentro –dijo Draco.

-Oh mi estimado joven Malfoy, tenemos dos de ellas y son las que nos importan.

–¡¿Dos?!

El anciano fue hasta su escritorio y sacó un cofre para llevarlo con la familia.

–Esto es de lo que me salvaron. Por esto casi muero, esta es la piedra de la resurrección.

Los adultos la tomaron y la vieron, luego que examinaron que no había peligro, se las dejaron a los dos jóvenes. Después de la inspección las preguntas surgieron y el anciano respondió con la estrategia que había planeado.

–¡No hay otra alternativa! –terminó Albus.

–Es como si nos hubiésemos puesto de acuerdo –respondió Severus.

–¿Por qué lo dices muchacho?

Remus explicó lo que habían hecho, la protección que habían colocado en Harry.

–Tenemos una sola oportunidad –sentenció el anciano.

Al escuchar eso Draco abrazó a Harry:

–Pues no la desperdiciaremos.

–En cuanto destruyamos la copa, Tom se pondrá en movimiento.

–Ya lo está haciendo –dijo Sirius– Retiró a los mortifagos que patrullaban las defensas de Hogwarts.

–No me informó Hagrid.

–Fue hoy.

–La espada de Gryffindor la necesitaremos. –dijo Lucius.

–Por supuesto.

Albus se levantó y fue hasta el sombrero seleccionador sacando la espada y entregándosela a Remus.

Gryffindor –masculló Lucius –Si hubiese otro medio.

–Lo hay –dijo Harry– El diario se destruyó con el colmillo del basilisco.

–Oh esa forma me agrada más. –aceptó Lucius.

–¡Padre por merlín!

Dijo Draco divertido.

–Yo te llevare Lucius –se ofreció Harry.

–Nos llevaras, no me perderé esto –afirmó Sirius.

–Será rápido, pues debemos preparar las defensas del castillo.

Advirtió Severus. Albus se levantó y mencionó.

–Antes de que bajen a la Cámara de los secretos, espero que puedan ver a sus amigos.

Los presentes asintieron y Albus llamó a los Weasley, Hermione, Luna, Theo y Blaise.

000

Fred se acomodó la túnica y siguió a su gemelo:

–¿Lo quieres ocultar?

–Aún me siento raro, pero no creas que me avergüenzo.

–No lo creí.

–Tengo tantas cosas que preguntarle a Remus.

–¿Más que a mamá?

–Mamá es bruja…

–Oh, entiendo.

La voz de Molly llamándolos los interrumpió y salieron rumbo a la dirección. En el camino se encontraron con Ron, Neville, Theo y Blaise.

–¿Ustedes también van? –preguntó curioso Charly.

Los chicos se vieron entre ellos preguntándose por quien lo decía. George se acercó a su hermano mayor y comentó:

–La diferencia de casas está en el pasado mi estimado Domador de Dragones.

–Oh…

–Y que tan pasado que aquí Neville y Nott…

–¡Ron!

–¡¿Qué?! Y Zabini y Luna…

Zabini se puso colorado y se fue contra el pelirrojo que corrió a lo que daban sus grandes piernas hasta llegar a la puerta de la gárgola. El grupo llegó a donde los chicos aun combatían en un encuentro de cosquillas.

–Roncito se ha vuelto más tolerable… –dijo Fred.

–Pero sigue siendo un niño –termino George.

Dumbledore en la salita informó

–Ya están aquí.

Los pelirrojso subieron y detrás de ellos los estudiantes amigos de Harry y Draco. Lynx fue atacado por Molly, pero como bien decía, Sirius, afortunadamente tenía el mismo carácter de Moony por lo que aceptó los mimos de la mujer sin molestarse.

Dumbledore llamó a su estancia privada a Severus. Si los otros se dieron cuenta no mencionaron nada. Los recién llegados saludaron y preguntas se sucedieron una tras otra y es que la familia recién llegada poseía algo importante: la perspectiva del mundo fuera del castillo. Hermione y Luna se les unieron más tarde y los más jóvenes se arremolinaron en una esquina del lugar donde la castaña colocó un hechizo Muffiato.

–¿Supieron el motivo del signo?

Harry se rascó la nuca y asintió:

–Si es acerca de las Reliquias de la Muerte.

–Si eso ya lo intuíamos, ¿pero que tiene que ver un cuento infantil con Grindelwald?

–Los cuentos siempre tiene un poco de verdad –aseguró Zabini.

–Y este mucho, diría yo. –aportó Theo.

–¡¿Ustedes lo sabían?! –preguntó Hermione.

–Pues no estábamos al corriente de que deseabas saber.

–Es cierto Mione, ellos no sabían que buscábamos ¿Cómo iban a explicártelo? –comentó Ron.

–Todos sabemos que ese cuento para niños tiene mucho de cierto –dijo Luna.

Hermione se quedó callada.

–No te pongas así, es lógico que tú no lo supieras. –consoló Harry.

–A veces no todo está en los libros, a veces el conocimiento se trasmite por generaciones –dijo sin querer molestar Draco.

–Me temo que te daré la razón –aceptó Hermione– El caso es que ¿si existen?

–Sí y tú has tenido una en tus manos. –explicó Harry.

–Tu capa.

–Así es.

–En ese caso ¿Qué sigue? –preguntó Ron.

–Nuestros padres y nosotros, debemos buscar… –decía Harry, pero miró a los Slytherin. Draco tomó sus manos.

–No solo blanco o negro.

–También grises –terminó el moreno.

–Pues lo que buscamos es otro de los Horrocruxes. Pertenecería a la Rowena Ravenclaw.

El grupo de jóvenes se puso a comentar y dar posibles soluciones hasta que la voz tranquila de Luna, llamó su atención.

–La estatua de ella que hay en mi sala común tiene una diadema…

–¡Es verdad! pero leí que se perdió hace mucho años.

Contestaron al mismo tiempo Hermione y Nott. Los dos se miraron y sonrieron, a nadie le quedó duda que esos dos eran muy parecidos.

–Preguntemos a los adultos. –opinó Zabini.

–Sí y por cierto ¿para que querías esas cosas que el pediste a Many? –cuestionó Draco a la castaña.

–Oh eso, pues como ven Luna está aquí y fue por…

El grupo puso al tanto de sus aventuras a la pareja, que muy interesados siguieron el relato.

000

Severus avanzó hasta donde Albus abrió la puerta de su habitación; ambos entraron y el mayor caminó hasta donde un ventanal iluminaba la figura de una persona.

–Severus, ven hijo, acércate.

Severus obedeció y llegó hasta donde el director estaba parado posando su mano sobre el hombro de otro anciano.

–¿Quién es él?

–Gellert Grindelwald, mucho gusto Severus Snape.

El pocionista se quedó impresionado y tuvo que sentarse.

–Sé que esto debe parecerte inverosímil, más siendo tú mi más cercano colaborador, quise decírtelo primero.

–Para que te ayude a suavizar la noticia para los demás.

–Vaya es cierto lo que me has dicho de él Albus, te conoce bien.

Severus se relajó y esperó la explicación de su mentor.

–Una vida en prisión ha sido su condena y… la mía. Fuimos jóvenes incautos y con ideas erradas, más algo hubo que no fue olvidado.

–Lo sacaste de la prisión.

–A ambos nos quedan pocos años querido hijo.

–Albus… –susurró Snape, entendiendo lo que a los dos ancianos les costaba confesar, pero que se leía en esas miradas cómplices– Has cometido errores como bien lo dijiste, más también muchos aciertos y el mundo mágico te debe una recompensa. Yo no puedo juzgarte.

–Gracias –murmuró Gellert.

Severus se levantó y avanzó hacia la salida.

–Venzamos a este Lord oscuro y ganemos nuestro descanso.

Albus se despidió de Gellert y salió detrás de Snape. Era hora de trabajar, pues Voldemort no se quedaría tranquilo por mucho tiempo.

000

Fred se acercó a Remus y este sonriéndole puso su brazo sobre los hombros del gemelo.

–¿Y cómo llevas este mágico suceso?

–Como si una banda de Trolls pasara sobre mí todos los días.

–¿Y eso?

–Pues qué bueno que viniste, porque tengo muchas dudas y no puedo compartirlas con mi madre y Madame Pomfrey no parece tener mucha experiencia en… estos casos.

–No puedes culparla, hace siglos que no hay dos como nosotros ¡vaya ni uno!

–¿Es normal que todo me duela?

–Me temo que sí, no es muy agradable para un cuerpo que naturalmente no tendría que pasar por este proceso, sufrir al adaptarse para albergar a una personita.

–Pues sospecho que son dos, porque duele como un carajo.

Remus le dio palmaditas al menor.

–Ya pasara, es solo los primeros meses y la magia de tu pareja es excelente para no sufrir mucho dolor.

–¿Y cómo? –preguntó picaron el pelirrojo.

–Lamento decirte que no siempre con sexo. De hecho si descansas durante estos primeros meses es lo mejor.

–¡¿Qué?! ¡¿Ustedes lo hicieron?!

–Así es.

–Bueno, pero ustedes ya son mayores y…

Lupin se cruzó de brazos y vio feo a Fred.

–Oye, somos adultos completamente saludables y activos. -Fred no contestó– Como decía solo es por poco tiempo y deja de andar dando saltos por todos lados.

–Yo no… Bueno solo un poco.

–Mira Fred, parece un gran sacrificio, pero –Monny observó a Lynx que ya comía una galleta en el regazo de Molly– Vale mucho cada cosa que hagas por él o ella.

El pelirrojo suspiró y asintió. Los dos se reunieron con los otros al mismo tiempo que los jóvenes explicaban lo que sospechaban. Severus y Albus regresaron y al Director ordenó

–Yo no tengo idea de donde pueda estar, mas no tengo tanto tiempo en el castillo, por lo que no hay criatura, cuadro o fantasma a quien no preguntemos.

–Nosotros iremos por los cuadros –ofreció Remus-

–Pero antes… –mencionó Lucius– Eso…

–Es cierto –dijo Harry y se levantó– Vamos Draco.

La reunión se disipó y cada uno de los grupos escogió una labor para encontrar ese objeto que necesitaban para derrotar a Voldemort. Por lo que solo Remus, Lucius y Draco fueron con Harry.

000

Lucius Remus y los dos chicos fueron hasta los baños de Mirtle, donde Harry abrió el pasadizo.

–¿Crees que esté en buenas condiciones? –cuestionó Draco.

–Pues lo que necesitamos debe estar ahí aún –dijo Lucius.

Recorrieron el lugar y buscaron una entrada donde el derrumbe no hubiese cerrado el paso. Al llegar los dos Malfoy recorrieron el sitió admirando la arquitectura, en lo que los dos Gryffindor se acercaron al cadáver del basilisco.

–¡Es enorme!

–Lo es y vivo parecía más grande.

–Oh cachorro fuiste muy valiente.

–No creas, me moría de miedo. Pero ya no recordemos que su nos escuchan empezaran con culpas.

Remus aceptó y llamaron a los rubios para que ayudaran y entre todos arrancaron el colmillo. Con el arma lista, Remus fue el que solicitó el privilegio.

–Tengo muchas cosas que cobrarle.

–Quédense detrás –ordenó Lucius.

–Pero padre…

–No Dragón, yo estoy aquí para apoyarlo.

Remus empuñó el colmillo y se acercó a la copa que pareció brillar y cobrar vida dejando escuchar una serie de murmullos aterradores.

Un remedo de hombre lobo nunca estará a la altura de un patriarca sangre pura y el bastardo es solo un paria más

–¡Cállate!

Remus dejó caer el colmillo que parecía hecho de metal, pues atravesó la copa sin mayor problema. A Lupin no le tembló la mano, pues esos miedos ya no existían en su alma.

000

Voldemort tuvo que aferrarse a los postes de su lecho al sentir otro parte de él desaparecía. Su ejército estaba listo y tuvo que recuperarse para conducirlos a la victoria.

–Vamos Nagini este día inicia mi camino a la conquista.

El Lord oscuro salió seguido de la esfera que protegía a su adorada mascota. Se colocó frene a sus tropas:

–¡Hoy es el día en que les mostremos a esos incautos que ninguna fortaleza es inexpugnable!

El coro de aceptación se escuchó cual rugido de batalla. Y el ejército oscuro emprendió el camino rumbo a Hogwarts.

000

Gellert miró el atardecer y llamó a Albus.

–Ellos vienen.

–¿Cómo lo sabes?

–Yo lo haría.

Albus salió de la habitación y mando una Patronus llamando a todos a su despacho.

–No sabemos si las protecciones resistirán. –dijo Arthur.

–Haremos lo posible –dijo Sirius– Vamos Hagrid.

Ambos hombres salieron rumbo a las afueras del castillo. Severus se tuvo que enterrar las uñas en las palmas para no correr detrás de su pareja. En cambio dio un paso al frente y mencionó:

–El ala hospitalaria esta lista y con pociones suficientes.

Lucius y Remus llegaron junto con Harry Y Draco.

–No creo que Hogsmeade quede en pie y evacuar a los que residen en Hogwarts para allá, no es viable. La mansión Malfoy abrirá sus puertas. –ordenó Lucius.

–Padre se necesita sangre Malfoy para permitir la entrada, yo no dejare a Harry. –se opuso Draco.

–No serás tu Dragón –Lucius miró a Lynx que era sostenido por Molly– Por favor llévelo allá.

Remus asintió y ambos padres besaron al pequeño.

Molly miró a su esposo y este besó su frente:

–Contigo segura me sentiré mejor. Fred, tú y Ginny se irán también.

–¡Por supuesto que no! –se negó el pelirrojo.

George lo tomó de los hombros.

–Hay ocasiones en que desobedecer las reglas no es la mejor opción.

–¡No te dejaré! ¡No dejare a mi familia!

–Fred no solo eres tú… –trataba de convencer Molly.

–No podría estar sin saber lo que ocurre…

–Por favor –suplico George.

Ya no hubo negación solo una triste aceptación.

Harry suspiró abatido, pero sintió el fuerte agarre de Draco y el brazo de Severus sobre sus hombros.

–Aquí estamos y no te dejaremos.

–Padre…

Las chimeneas se abrieron con una sola dirección: Wiltshire. Tiny y los elfos de la mansión iniciaron la movilización. Los que deseaban ayudar en la lucha se agruparon en el comedor recibiendo instrucciones. Luna se unió al equipo médico, y desde ahí se despidió de Blaise quien prometió que regresaría por ella. Theo y Neville marcharon hombro con hombro al igual que Ron y Hermione.

Draco y Harry buscaron aun la diadema, seguidos de Dobby que ayudaba preguntando a todos los cuadros. Los fantasmas escucharon el revuelo y se unieron a las filas de defensa y fue Nick casi decapitado el que les ofreció información a los dos chicos. La dama gris contó su historia y las conjeturas llevaron a Harry al lugar posible del escondite de la diadema. Draco y él corrieron hasta la Sala de los Menesteres y en el camino se toparon con Crabbe y Goyle.

–¿Qué hacen? –preguntó Draco poniéndose la defensiva, pues no había visto a esos dos desde hacía tiempo y ahora aparecían de pronto.

–Nos escapamos de Pansy, ella quiere que los detengamos y de ese modo regresar con el Lord y que nos perdone. –respondió Gregory.

–Está loca –agregó Vincent.

Harry se encogió de hombros y permitieron que esos dos los acompañaran. Entraron a la sala con un sin fin de objetos y tomaron la diadema. Los cuatro corrieron por los pasillos buscando a Dumbledore para pedirle la espada.

Y fue en ese instante en que los primeros ataques y la voz de Voldemort pidiendo su rendición se escucharon. Hagrid y Sirius defendían las barreras junto con Grawp y el grupo de acromantulas que por la sed de sangre arremetieron con los mortifagos incluso saliendo de las defensas. Los gigantes aliados de Tom llegaron rompiendo sin dilación parte de las protecciones. Hagrid fue cercado por uno de ellos y el grito de furia de parte de Grawp se escuchó hasta Hogwarts.

Detrás de los gigantes, una manada de hombres lobo penetró y fueron en contra de Sirius y las acromantulas. El heredero Black se trasformó y corrió sorteando a los perseguidores, pero estos que eran más y lo dejaron sin salida, Sirius de defendía lanzado dentelladas a diestra y siniestra, más las mordidas de los licántropos no se hicieron esperar. Hubo un gruñido que detuvo el ataque de los lobos, y al girar vieron un oso grizzli de varias toneladas parado y furioso con uno de ellos entre las garras, trayéndolo como si fuese un muñeco, el Grim aprovechó y volvió a su forma humana lanzado hechizos

–¡Incarcerus! ¡Sectumsempra! ¡Diffindo!

Los restantes de la manada –dos–, salieron huyendo para reagruparse con las otras manadas. El oso se dejó caer en cuatro patas y se fue trasformando…

–Severus dejaste la seguridad del castillo para venir.

–¡Vete al carajo Black! ¡¿Cómo quedarme ahí, si tú corrías peligro?!

El matrimonio retomó el camino rumbo al castillo, pues los mortifagos y demás criaturas estaban entrando y no podrían ser de ayuda si se quedaba atrapados ahí.

–Siempre me he preguntado por qué Lucius y tú se trasforman en animales que no son originarios de Inglaterra.

–Nos gusta viajar.

–…

000

Albus tomó la espada y se la entregó a Neville:

–¿Por qué yo?

–Usted joven Longbottom, es muy hábil y no dude eso.

Theo le sonrió a su novio y ambos salieron dejando al anciano. Gellert emergió de la habitación y se unió a Albus.

–Podemos proteger la entrada de tu amada escuela.

–No tienes varita.

–No solo con la varita se hacen conjuros.

–No es tu lucha.

–Si es tuya es mía, después de todo, no me qudare esperando por ti.

Los magos de otro tiempo salieron para encontrar su destino, bueno o malo se decidiría esa día.

000

Remus terminó de vigilar el traslado de las personas y llamó a Tiny.

–Eso fueron los últimos, cuida de Lynx y protejan la mansión… si algo nos sucede, ustedes…

–Lo siento amo Remus señor, pero esta vez no puedo obedecer… Nuno se ha quedado en mi lugar, pues yo no dejaré a los amos.

–Tiny…

–Many ya debe estar llegando con el señor Snape…

–Merlín y hay magos que no los valoran, criaturas fieles y valientes.

Se escuchó decir a Lucius que iba llegando. Tiny se limpió una lágrima e hizo una reverencia.

–Espero sus órdenes joven amo Lucius.

–Cuida de nuestros hijos… por favor.

-Tiny… habrá un instante en que Harry… –le contó todo Remus– Cuida de Draco, nosotros estaremos cerca.

–Si amo Remus, señor.

El elfo desapareció y el matrimonio Malfoy se tomó de la mano y con la otra sostuvieron sus varitas saliendo a la defensa del futuro de sus hijos.

Espalda con espalda, iniciaron el ataque y los rayos verdes y rojos atinaban a la mayoría de su contrincantes.

000

George corría detrás de algunos mortifagos junto a su padre y Charly. Un hechizo diseccionador pasó por entre los pelirrojso y el más joven fue alcanzado, este cayó. Su padre y hermano corrieron en su ayuda.

–Está bien solo fue un rozón.

Parte de la oreja del gemelo ya no estaba. Arthur ayudó a este a incorporarse y caminaron a un lugar seguró, tratando de detener la herida. Charly se levantó:

–¿Puedes con el papá? debo llegar hasta Norberto.

–Si ve y cuídate.

–Lo haré.

Arthur vio irse a su hijo mayor y regresó la vista hasta su otro hijo.

–¿Puedes caminar?

–Si…

Un elfo apareció y levitó con el pelirrojo.

–Yo lo llevare.

–Yo te conozco –dijo George.

–Soy Many señor, pertenezco a Malfoy manior y también soy ayudante del señor Severus.

–Oh…

Dobby y los otros elfos de Hogwarts no se fueron y optaron por ayudar en la enfermería, llevando a los heridos, a estos se había unido Many por órdenes de Severus.

000

Hermione vio a Harry y Draco correr y jaló a Ron hacia ellos.

–¿Qué sucede?

–Buscamos a Dumbledore para que nos preste la espada –informó Draco.

–Neville la tiene. –informó Hermione

–Está en la puerta oeste. –agregó Ron.

Los dos chicos se alejaron, pero Crabbe y Goyle no los siguieron, en cambio se acercaron a Ron.

–Nosotros queremos ayudar, Él asesinó a nuestras familias.

Hermione los guio a donde las armaduras hacían un cerco.

–No dejen pasar a nadie.

–No lo haremos. –respondieron los dos grandes Slytherin.

Ron se volvió hacia su novia:

–¿Estarán bien solos?

–He aprendido que a los Slytherin les enseñan a defenderse antes de siquiera aprender a caminar ¿no es así?

–Si.

000

Draco y Harry llegaron hasta donde Neville, Theo y Blaise intentaban detener a un grupo de Dementores.

–¡Expecto Patronum!

Una liebre salió de la varita del italiano, seguida de una pareja de Crups que abatieron a la primera fila de Dementores.

–¡Expecto Patronum!

Un aullido largo anunció la aparición de un ciervo y un lobezno. Que cargaron contra los Dementores. Las cinco figuras luminosas detuvieron e hicieron retroceder a las criaturas. Cuando estas se encontraron a distancia segura, una risa cantarina se escuchó.

–¡Oh por merlín Blaise conozco a la pareja de esa libre!

–¡Cállate Malfoy que tu lobezno es muy tierno!

Harry detuvo el intercambio de puyas y llamó a Neville.

–Neville tu traes la espada…

–Si.

El chico la sacó y estaba por dársela a Harry, cuando Theo intervino.

–¿Puedo hacerlo yo?

Draco entregó la diadema.

–Adelante.

Theo levantó la espada y sin dejar que el objeto despertara, la enterró sin vacilar.

–¡Por mi familia y mi hogar!

Un temblor se sintió señal de que Voldemort había sentido uno más de su Horrocruxes dejar de existir. Tiny llegó en ese momento y Draco preguntó:

–¿Qué pasa?

–Tengo órdenes de no alejarme de ustedes amo.

Harry suspiró abatido y comentó.

–No es necesario, puedes irte y…

–No entiende amo Harry, es algo que decidimos.

Draco no respondió, en cambio se giró hacia los otros chicos.

–¿Se quedaran aquí?

–Sí, cubriremos esta parte. –aceptó Nott.

–En ese caso vamos a las puertas principales.

Harry y Draco junto con Tiny, se encaminaron a su destino, seguidos con la vista por los otros tres jóvenes que sintieron como más defensores se unían a ellos.

000

Voldemort avanzó tranquilamente y se detuvo frente a las puertas del castillo:

–Tan necesitados se encuentran que manda a dos ancianos a combatir.

–No subestimes la experiencia Tom.

Respondió Albus. El nombre molestó al Lord y llamó a sus más allegados colaboradores.

–Manden a los gigantes.

Una oleada de grandes agresores se reunió y avanzó hacia el castillo. Gellert y Albus se mantuvieron ecuánimes. Pero la oleada de manotazos y destrucción terminaron por debilitar las barreras que los ancianos estoicamente defendieron hasta que las fuerzas de defensa se agruparon para detener al ejército de Voldemort.

Una hondonada de hechizos recibió a los primeros mortifagos. Remus, Lucius, Sirius y Severus estaban dentro de las primeras filas. Los más jóvenes llegaron poco después. Voldemort aprovechó y llamó de nuevo intentando que le entregaran Harry.

Albus se acercó a la pareja joven y le entregó la piedra a Harry.

–Llévala contigo.

–Si.

–¡No se entregara como sacrificio!

Retó Draco. Dumbledore no respondió, pues por desgracia no tenían otra alternativa. Harry miró al rubio y le explicó.

–Recuerdas lo que dijiste… uno solo.

–Y yo a tu lado para asegurarme que no haya error.

–Si.

Los dos chicos avanzaron rumbo a donde el combate era más cruento y Harry dejó que Voldemort lo viera. Este cayó ante el deseo de venganza y caminó por entre los mortifagos, Dementores y licántropos. Invocó un Protego al sentir la llamarada del dragón del Weasley e hizo caer al dragón y a su jinete con un Depulso.

–Tonto Potter, ellos luchan por tu bien y tú sales a recibir la muerte. Más quién soy yo para negarte ese deseo… y como dejar vivo a tu acompañante ¿no es así joven Malfoy?

Harry iba decidido a poner en marcha el plan de su familia, más poner en riesgo a Draco era otro asunto. El moreno se colocó frente al rubio y ese gesto divirtió al Lord Oscuro.

AvadaKedrava –se regodeó Voldemort.

El rayo verde impacto, más solo el moreno sintió como…

Miedo… Rencor… Arrogancia… Orgullo vano… Recuerdos…

Detuvieron parte del haz de muerte verde. El escudó de partes de alma de su familia recibió el impacto, al mismo tiempo que Tiny levantaba una barrera para proteger a Draco…, esa fue la última acción que la fiel criatura realizó.

En ese mundo entre la vida y la muerte, las figuras de sus padres recibieron al moreno. Harry se acercó a ellos y sonrió.

–Hola… nos vemos de nuevo…

–No te preocupes, sabemos que no es tu tiempo. –dijo Lily abrazándolo.

–Un corazón Gryffindor moldeado por Slytherin. –susurró James acariciando la melena oscura.

–Mi familia… Espero que no estén molestos porque los llamo así…

–No Harry, al contario estamos agradecidos con Remus y Severus ellos son… tus otro padres.

Snivellus se lo ha ganado y… dile que no tengo como agradecer qua haya olvidado y perdonado.

–Los amo.

–Y nosotros a ti, ahora regresa y confía en ellos. –terminó de decir Lily.

Draco sintió el cuerpo de Tiny caer ante el rayo verde del Lord. También vio como en cámara lenta que su adorado moreno se desplomaba. Dejó con cuidado el cuerpo de su fiel sirviente y se incorporó, plantándose frente a Voldemort.

El licántropo pasó corriendo destrozando las gargantas de los que se atravesaban en su camino, su cachorro estaba inerte y él se cegó de dolor. Un lobo ártico iba a su lado haciendo los mismos estragos. Por el otro flanco el Grim y el oso Grizzli llegaron hasta el claro y se colocaron protegiendo el cuerpo de Harry. Tom se rio estruendosamente.

–¡Son magos y se han rebajado a ser animales!

Un gruñido al unísono se escuchó. Tom estaba muy divertido viendo como las formas animagas daban paso a los magos que tenían los ojos llenos de furia.

Por un lado que nadie vigilaba, Neville –seguido de Theo– se acercó sigiloso hasta donde Nagini flotaba y de un tajo cortó la cabeza de esta. Voldemort se giró enfurecido. Pero Dumbledore lo llamó.

–Me darás la oportunidad de combatir contigo. La última vez… huiste.

Albus se ubicó en medio de la familia.

Draco se inclinó sabiendo que sus padres lo protegerían, tomó entre sus brazos a Harry y lo llamó.

–Harry… León… fue uno, solo uno…

Los ojos verdes se abrieron parpadeando unos instantes.

–Regre… se…

Draco ayudó al de ojos verdes a incorporarse. Harry se tambaleó un poco, pero se agarró del rubio.

–Vamos… quiero darle una sorpresa a Tom.

–Como digas león.

Algunos mortifagos corrieron a proteger a su Lord y de nuevo se inició una reyerta:

–¡Diffindo!

–¡Crucio!

–¡Expeliarmus!

–¡Avada Kedavra!

Harry pasó entre los combatientes seguido de Draco. Albus se defendía del Lord, más este desvió su atención a Harry.

–Mira lo que tu ingenuidad ha creado Albus. Potter cree que puede vencerme.

–Me lo dices cuando no los has podido matar. –respondió el mago de edad.

Voldemort le arrojó un Expulso y Albus cayó a varios metros.

Voldemort usó de nuevo la maldición asesina, pues confiaba plenamente en la Varita de Sauco. Albus se medio incorporó, viendo como Harry –apoyado por Draco– resistía el impacto del rayo verde…

–Esa varita, estimado Tom… no la ganaste. Por consiguiente no eres su legítimo dueño

Dijo Dumbledore viendo como el mago oscuro caía ante la fuerza del reflejo de su propio ataque. Un pequeño fallo de cálculo le costó la victoria al Lord.

Ya casi llegamos al final… ¿o ya llegamos?

Muchísimas gracias a todos los que han seguido este fic y comentaron:

Gabriela Cruz, SinV, Mama Shmi, Alba marina, Sakura7893, mooniemouse27, Lunatica Dark, Zussi, xonyaa11, Renesmee Black Cullen1096, Guest -Un poco de diversión antes de la batalla-, Lady Angel Yue, Blacky-Yuuki - espero no desvelarte jejeje- y forever219012.