Melissa POV
Antes de poder seguir sentí la negativa de Patrick en cuanto sus labios se endurecieron. Intentó apartarme pero me estreché más a él para que no pudiera alejarse de mí. Batallé mucho intentándolo, pero perdí.
-¿Qué estás haciendo, Melly? –Me dijo con desaprobación y sorpresa– Estás yendo demasiado rápido.
-Y tú vas demasiado lento.
No podía ser que él estuviera arruinando el momento. Me quedé abrazada a él, pero Patrick no correspondió el abrazo. Se sentía muy incómodo con esta situación. ¿No se daba cuenta de que si volví es porque ahora estaba preparada para comenzar nuevamente? Intenté que reaccionara de una forma u otra, pero no me fue posible. Cuando finalmente me rendí y me aparté, y fue en ese entonces cuando vi lágrimas en su rostro.
-¿No entiendes? No puedo quitarme de la cabeza lo del campamento. Sé que pasó hace tiempo, pero aún así no puedo. Melly, no quiero que seamos de esas parejas que se unen y se separan una y otra vez.
-Yo estoy dispuesta a empezar una relación, y no quiero terminarla –dije sinceramente.
Ésa era la primera vez que veía a Patrick llorar. Si ya me rompía el corazón verlo así, más dolor me causaba saber que yo era la causa de su sufrimiento; lo que había hecho en el campamento. Y todo por culpa de Maca, que me dio esas ideas de venganza… Odiaba a Sophie, es una persona muy molesta, pero no tenía razones para meterme en su mundo cuando ella no me había hecho nada.
Yo podía ver cómo Patrick intentaba contener el llanto, y lo hacía muy bien. Sólo lo delataban su cara enrojecida y las lágrimas, y después del silencio habló– El Patrick enamorado que conocías ya no existe. Jamás existió, tú no me conoces realmente. Lo mismo pasó contigo, tú no eras quién creía.
-Mientes.
-Yo… No te quiero volver a ver. Estos meses sin ti fueron muy buenos, no sé para qué te traje, no sé para qué aceptaste venir.
-¿Ah, sí? Entonces devuélveme a la casa de Sasha ahora mismo. Si no soy bienvenida acá, no me importa. Yo tampoco quiero volver a verte –dije esperando a que no se notara cómo se me corría el maquillaje de los ojos.
No podía creer que Francisco haya estado presente en esa discusión, durmiendo. Cuánto se había perdido al no haber escuchado. Qué estoy diciendo, no se ha perdido de nada que valiera la pena escuchar. Patrick tuvo que volver a sacar la moto y me llevó. Él no sabía dónde vivía Sasha así que tuve que explicarle. Ese viaje me sirvió para arrepentirme de lo que había dicho. ¿Pero él estaría también arrepentido? Llegamos al antejardín de la casa. Sasha me había prestado un juego de llaves para entrar a la casa, así que no tuve que tocar el timbre. Pero antes de entrar tendría que disculparme con Patrick.
-Lo del campamento… Lo lamento mucho. Nunca me había disculpado, ahora que lo pienso, tuve que habértelo dicho hace mucho. Y… Tampoco, lo que dije, que no quería verte nunca más…
-Tranquila, Melly. Lo siento yo también. Yo tampoco lo decía en serio. Qué bueno es que podamos conversarlo. En fin, será mejor que entres a la casa.
Recordé que Sasha debería estar preocupada por mí, así que debería llamarla desde la casa en cuanto entrara. Pero eso podía esperar un poco más. Me acerqué un poco más a Patrick, pero él ni se inmutó.
-¿Recuerdas esa vez que dijiste que estabas enamorado de mí? ¿Aún me amas? –Lo interrogué con la mirada para ver que no estuviera mintiendo.
Él asintió, sin reconocer ese gesto como una derrota o como una victoria rotunda. Si cualquier otro chico hubiera asentido, lo hubiera dicho esperando a ver mi reacción. Pero Patrick no, sólo se limitaba a decir la verdad sin más ni más.
-Aún así después de todo… –Susurré emocionada, ya estaba decidida en qué iba a hacer–Me parece excelente. Creo que yo también.
Esperé alguna reacción romántica, lo que sea, pero nada sucedió. Esto iba a ser más difícil de lo que pensé. En fin, quedé de acuerdo con Patrick de visitar el refugio uno de estos días. Me costará convencerlo de que me perdone, pero lo lograré. Ahora sí que estaba decidida y dispuesta a ganarme su amor.
Cuando entré, rápidamente colgué las llaves en el llavero, corrí hasta la habitación de Sasha que ahora compartíamos y miré por la ventana hacia afuera. Alcancé a ver apenas a Patrick en su terno azul alejarse a máxima velocidad. Quedé suspirando apoyando los codos en la ventana por un largo tiempo.
Sasha POV
-Oye, Sasha –gritó Connor aunque estaba al lado mío, pero con la música tan fuerte apenas podía escucharlo bien–. Tengo que hablar contigo.
No sabía qué me estaba sucediendo. Desde que había terminado el campamento, empecé a reunirme diariamente con Connor en secreto para que nadie me molestara. Él era mi tutor, ya que yo no era muy lista ni estudiosa. Es por eso que él iba a mi casa a ayudarme. Era extraño darse cuenta que Connor ya conocía de memoria mi casa mientras que Sophie y Daisy nunca habían entrado, ni sabían dónde vivía. Sólo Melly sabía de las regulares visitas de Connor a mi casa. Es más, creo que él y mis padres se llevaban de maravilla juntos.
-¿Tiene que ser ahora? –Pregunté gritándole en la oreja– Ah, está bien, vamos afuera.
Salimos de la casa y fuimos al patio, donde estaba la piscina. Ahí había más silencio, aunque la música se podía seguir escuchando, retumbante. No éramos los únicos afuera, pero afuera ya no era necesario estar gritando para entendernos.
Había estado bailando con Connor toda la noche junto a nuestro grupo. No sé cómo sucedió, pero nadie lo notó, o a nadie le preocupó realmente verme. Últimamente me había vuelto muy amiga de Connor, creía que todos los demás podían percibirlo, pero de todos modos yo intentaba ocultarlo.
-Te-tengo algo que de-decirte.
-¿Qué es, tartamudo?
-Me-me gustas.
En realidad, ya lo sabía. Lo sabía desde hacía ya años. Pero Connor nunca me lo había dicho tan directamente, aunque haya tartamudeado. Recordé todas esas veces en casa cuando Melly me molestaba con él y yo llegaba a tal punto de vergüenza y timidez que me sonrojaba.
Pero ahora sentía como una asfixia, me sentía incómoda y bien al mismo tiempo. No sabía qué responderle a Connor; no encontraba el modo de decir que no me gustaba sin ofenderlo, porque realmente lo quería. ¿O me gustaba? ¡Ah, no lo sé!
-Espera un momento, tengo que contestar –le dije buscando mi teléfono en mi pequeño bolso, que empezó a sonar, justo a tiempo para salvarme. Revisé mi teléfono, y era Melly. Con gestos le pedí a Connor que me esperara hasta que terminara la llamada. Me aparté un poco de él y empecé a caminar mientras hablaba– ¿Sí, Melly? ¿Dónde estás, qué pasa?
-Hola Sasha, ¿sigues en la fiesta?
Miré de reojo a Connor antes de contestar, aún estaba ahí, totalmente quieto y rígido. Tal vez no debería haberlo dejado esperando, pero ya había contestado así que seguí conversando con Melly. Intenté que la conversación fuera la más rápida posible para volver al asunto de Connor –Sí, ¿por qué? ¿Dónde estás?
-Estoy en tu casa… Es una larga historia, después te cuento. Sólo te llamaba para avisarte que no me busques, ya llegué a la casa. Y... Creo que eso sería… ¿A qué hora vuelves? Tus papás me están pidiendo que te pregunte.
-Mmm… No lo sé, no creo que tarde mucho –me alejé algo más de Connor para que él no pudiera escucharme–. Adivina qué… ¡Connor se me está declarando!
-¿En serio? ¡Qué bueno! Felicidades para ambos. Y Sasha, no lo niegues, sé que te gusta, te lo dice la chica que está viviendo contigo y te conoce muy bien. Es más… hablas dormida siempre de él.
-Sí, claro –respondí nerviosamente–, fingiré que te creo. Moléstame todo lo que quieras, después haré lo mismo contigo y Patrick. Bueno, tengo que colgarte. Volveré pronto, si quieres duérmete. Dile a mamá y a papá que no se preocupen.
-¡Hey! Patrick tiene que ver con todo esto. Él me trajo de vuelta. En fin, es una larga historia como te dije, te la cuento cuando vuelvas, no lo sé. Bueno, pásalo bien, disfruta, acepta a Connor de una vez por todas. ¡Adiós, suerte!
-Adiós, Melly, nos vemos allá. Bueno, Connor, ahora sí puedo hablar… ¿En qué estábamos?
Me di la vuelta para seguir hablando con él, pero Connor ya se había ido.
