Clases, horrendas clases… lo único bonito es que hago todas las cosas malas que se pueden ocurrir contra mis compañeros XD, como sea, aquí esta ¡El capítulo 26! es bastante calmado… mejor dejo que lean ._.
Aclaración: Los personajes utilizados no me pertenecen y espero que nunca lo sean, o el manga se quedaría estancado por mi flojera crónica :D.
26 El Desierto de los Nómades.
Frío… algo absolutamente normal durante las noches y más aún en un desierto.
El barco estaba moviéndose lentamente, esperando que sus ojos divisaran alguna irregularidad que delatase la posición del ángel del desierto, parecía que su gran guía para hallarlos era buscar los símbolos, símbolos que tenía en su poder; gracias a la hoja en la que Ruby, junto a Platina, los habían recreado… ¿Pero qué tan sencillo era hallarlos? Por lo que se había enterado siempre estaban ocultos: el de Virgo, estaba en una pared… lejos de los ojos del mundo, en los pasadizos secretos del Castillo Cúprico; el de Géminis, sólo se dejaba ver en un momento determinado del día, a una hora exacta y en la cima de la Torre del Reloj; Libra, en la balanza de la estatua de la Corte de Justicia; Tauro, dentro de la Hidra… por cierto ¿Cómo había hecho eso?; Escorpio, se mostró cuando una serie de mecanismos unieron los tronos del Castillo Envenenado; Leo, el jamás habría supuesto que los rasguños de un león podrían tener tal significado; Piscis; en un lago… con una falsa creencia de enseñar el futuro; Acuario, de él sólo vio el símbolo en el cuaderno que traía Red (última columna, penúltimo de la imagen de portada); y Capricornio, en las raíces de un árbol… Realmente los ángeles habían pensado bien sus escondites… o él era quien fue demasiado simple a la hora de pensar, creyendo que por antiguos sería fácil.
Pero… el Desierto Ethran, era demasiado extenso ¿Cómo saber el punto exacto? Hasta donde sabia, siquiera los pocos nómades de desierto lo conocían por completo.
Una silueta se le acerco con sigilo, supuso que había cambio de guardia; él también necesitaba dormir.
—Tu tur…
No alcanzo a terminar su oración: se hallaba contra la borda, miró a su atacante… los ojos azules no demostraban ningún ápice de duda, era irónico: la idea que él pensó realizar con Amber, cuando el Titán Errante aún existía, la hacía Blue contra él.
—Te votaré; nadie lo notará —Blue expresó sus intenciones y eran las que había pensado; era lógico en esa situación.
—No seas tonta —"Lo estás haciendo bien Green: ofende a tu agresora"— Es obvio que se darán cuenta.
—Sí, lo sé —Green la miró confuso debido a la evidente contradicción—, pero siendo tú quien caigas… tardarán bastante y ya estaremos muy lejos, además las posibilidades de que mueras son muy altas.
No pudo evitar que la sorpresa se hiciera parte de su expresión; puesto de esa forma… Blue tenía las de ganar, porque tenía razón: pasaba desapercibido la mayor parte del tiempo… de hecho lo notaban cuando discutía con Blue. Pero hubiese sido más fácil para la chica si lo dejaba caer de una buena vez y sin aviso, entonces… Dejo escapar un suspiro con cierta frustración.
—¿Qué quieres que haga? —Era la única razón que se le ocurría que podía tener Blue. Ella sonrió con un toque de malicia: su suposición no estaba errada.
—¿Estás dispuesto a votar tu orgullo?
—Mi vida o mi orgullo, teniendo claro que no hay nadie cerca: creo que es obvia mi elección.
"Maldición" Blue, en su intento por vengarse no había pensado las cosas bien: ¿Qué gracia podía tener humillar a Green si es que nadie lo veía? Comenzó a replantearse las posibilidades, buscando alguna que le dejase ciertas secuelas al chico, algo que se notara, pero que no fuera físico, puesto que algunos hombres se enorgullecen de las marcas físicas… como Gold que lucía las cachetadas en sus mejillas, como su mayor victoria… en resumen, debía ser algo diferente… "Un golpe emocional" Si, esa era su mejor opción, pero no exageraría:
—Un abrazo.
—Me estas tomando el pelo —afirmó Green cuando logro entender a Blue.
—No, exactamente lo que oyes: un abrazo.
Para confirmar lo que decía, dejo de tenerlo contra la borda, retrocedió unos pasos y lo miró, con impaciencia y burla. El chico dudó, antes de obedecer; mejor no arriesgarse. Con cierto temor y cuidado envolvió a la chica con sus brazos, sólo duro unos segundos y Green se separó bruscamente.
—Bien… con eso ya cumplí mi penitencia —fue lo único que dijo Green, antes de marcharse.
Por otra parte Blue, podía pensar que su objetivo se había cumplido: Green por primera vez huía de ella en vez de encararla y hacer que ella desistiera, pero… Esta vez no sólo había jugado con los sentimientos de los demás, sino que con los propios también… Al forzarlo a hacer ese gesto confirmó algo que ya sospechaba, desde los primeros viajes que hizo en el Titán Errante; Green había despertado sensaciones en ella, en un principio vagas… pero ya no había escape: le gustaba el amargado profesional, a pesar de que el orgullo de ambos había tratado de distanciarlos.
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—Mantén a esa cosa bien amarrada, no quiero atraparlo otra vez —Dia negó con la cabeza, como le era costumbre cuando él le hablaba; fue golpeado— ¿Entendiste? —esta vez en chico asintió sobándose la cabeza. Muchos sólo podían ver a Diamond con cierta lástima, no se merecía esos golpes… a diferencia de otros.
La voz de Pearl era la que había roto el silencio que se había formado cuando aterrizaron el barco: debía asegurarse de que su presa no escapara y ¿Quién mejor para ello que su mejor amigo?… Bueno, tenía varias opciones mejores, pero depositaba su esfuerzo en Dia… ¿A quién quería engañar? estaba mintiendo, porque no fue su esfuerzo, el solamente había sujetado la soga que Sapphire había logrado atarle al carnero; ella se había esforzado y él se llevó el crédito.
—Los que tienen un ángel se quedan… —ordenó Green, con eso quedaba claro que: Ruby, Emerald, Pearl, Platina, Volkner, Lyra y el mismo, bajaban— menos Red ¿Alguna pregunta?
—¿Porque se queda Blue? —expuso Gold. Claro olvidaba el detalle de que eso había pasado mucho antes de que juntaran parte de ambas cuadrillas.
—Tiene el ángel de Virgo esperándola —el tono de molestia con el que Green se había expresado no pasó desapercibido. Lyra con relativa calma paso junto él, la detuvo— No, mejor tú también te quedas, quiero evitar ruidos molestos.
Omitiendo su curiosidad los seleccionados bajaron sin reclamos, se notaba demasiado que el castaño estaba de mal humor y comenzaron a adentrarse en su hallazgo: una cueva, bastante amplia desde el punto de vista externo y, ahora, sabían que no era que se viera amplia, sino que lo era, también notaron que tenía su propia luminosidad; algunos agujeros en la parte superior, desde donde entraba la luz solar, además de algunos granos de arena, dejando pequeños montones de arena en el suelo compuesto de tierra. Continuaron caminando por algún tiempo, hasta que volvieron a salir, pero…
—Está lleno de cactus… —afirmó Ruby— ¿Esto es un espejismo?
—Imposible, no podemos alucinar todos al mismo tiempo —ninguno pudo rebatir las palabras de Green, todos veían lo mismo.
Continuaron su camino alejándose de las espinas que tenía la vegetación del lugar, realmente explorar ese lugar sería muy cansador; de por si el calor del desierto era sofocante y en ese lugar parecía haber aumentado… comenzaban a desesperarse ante la continuidad del paisaje, una única cosa vario y tras un largo tiempo, o así lo percibieron: un oasis se vio en el horizonte, corrieron hacia el rápidamente con tal apuro que no notaron el brillo que despidieron los cactus que lo rodeaban, todos en pequeñas cantidades, se centraron en una persona que detuvo a los más apresurados: Pearl y Emerald, los había tomado de las muñecas, centraron sus miradas y notaron las alas, había sido un cambio, realmente, muy sutil.
—Por aquí —expresó "Platina", no sabían a donde les guiaba entre tantos cactus, pero era un ángel… suponían que era de fiar.
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Una puerta maltrecha; probablemente las bisagras rechinarían en el minuto que la abrieran, fue lo que pensó, puesto que era lo único que podía hacer.
—Llegamos —el tono de voz era calmado a pesar del cansancio que tenía impreso.
—¿Estas segura? —Volteó hallándose con unos ojos azules, obstaculizados mínimamente por un cabello anaranjado— Esto se ve como una pocilga.
—Créeme; no hallaremos a alguien mejor —le sonrió al chico antes de adentrarse en el recinto… abrió la puerta que produjo el sonido que esperaba. "Una armería" no podía formular otro pensamiento mientras observaba la gran variedad de armas del interior.
—Hey, toca antes de entrar: está cerrado —el tono a pesar de ser de reproche cargaba cierta diversión y era usado por un hombre moreno que observaba con detenimiento una espada que tenía en sus manos.
—Si yo también te extrañe Tauro. Ahora hablemos de negocios —se colocó frente al mostrador desde donde Tauro le hablaba, este dejo sobre el mueble de madera el arma que tenía en sus manos. Su acompañante de cabello naranjo se había quedado junto a la puerta.
Tauro, con una mano, acariciaba su barbilla en un gesto de evidente concentración
—Resúmelo en cuatro palabras.
—Atacan ciudades —vaciló, lo entendía; sea cual fuese la situación no es fácil resumirla de esa manera—… necesitan armas.
—¿Dónde?
—¿Tenemos un trato? —el hombre frente a ella sonrió—. Perfecto, empaca tu mercancía en una carreta y vienes con nosotros como guerrero.
—Me instale como mercante por algo —Tauro le dio la espalda, por alguna razón su propia mirada se posó en la pared… en un arma.
—Y eras considerado el mejor de nuestra escuadra por algo —tras esas palabras el arma que tanto observaba fue retirada de la pared: un mazo.
—Seriamos compañeros de armas otra vez… y creo que te lo dije: si vuelvo a los combates no podré dejarlos más.
—Sí, lo mencionaste, pero todos pensamos lo mismo; tú no morirás de otra forma que no sea en una pelea.
Tauro cargo su mazo en su hombro de la misma manera en la que Silver lo había hecho cuando recibió su ángel: claro, Silver tenía el ente que correspondía a ese hombre. En el momento en que comprendió eso se halló a sí misma en un vacío y sentía que en él había una inexplicable… paz. La voz que había sentido salir de sus labios hacía eco en el lugar, evitando que pudiera saber de dónde venía.
—Crecí, en una ciudad que solía ser asediada por bandidos, eso me impulso a valerme por mi misma y después me llevo a proteger a otras ciudades, pueblos… esos lugares bajo el yugo de un rey, pero que son ignorados al no tener lo que ellos desean, como tierras fértiles o minas —por un segundo creyó ver a quien le hablaba, distinguió un cabello violeta—. Tauro me enseño que no podía hacerlo todo sola cuando me enliste y lo que ocurrió en ese lugar al que fuimos, me mostro que con más personas podíamos proteger al mundo de algo más siniestro que el ser humano: en esa ciudad nos convertimos en los ángeles.
—Resguardo, defensa… —fue lo que Platina logró extraer como lo más destacable de lo que había oído— ¿Cómo puedes ver eso en mí?
—¿Cómo no ver uno de los motivos por los que te quitaron el derecho a sucesión? Aunque eras muy joven tenías claro que había muchas personas sufriendo en el reino… tal y como tú en esos momentos. No puedes ignorar el sufrimiento, aunque lo disimules bastante bien: "No tienes la indiferencia de un rey".
—"Ni la fuerza de un guerrero" —recordó lo que le había dicho el rey cuando perdió a sus padres. La chica se le presentó de frente cuando termino esa frase, confirmo el rasgo visto y sumo el color de ojos: eran violetas, como su cabello, pero de una tonalidad más suave.
—"Pero tienes un buen análisis de las falencias del reino… lo usaremos cuando la guerra se cierna sobre nosotros". Puedes darte el crédito por el buen estado en el que estaba Celey después de los ataques, Consejera de Guerra ¿no?
—No, ya no, sólo soy Platina.
Ambas sonrieron, una de ellas de manera más amplia, pero no implicaba que las sonrisas no fueran verdaderas; Platina había renunciado a un cargo de importancia para el reino, bueno para los poderosos del reino, lo había hecho desde que abandono Celey, pero había evitado admitir el motivo… decían proteger a todos sus habitantes, falso, sólo protegían a la oligarquía y no lo iba a tolerar. La chica de cabello violeta, pareció recordar algo y volvió a hablar.
—Cuando "vuelvas" dale lo que encuentren al elegido de Tauro, comprenderás cuando veas lo que es.
No tuvo tiempo de preguntar, puesto que fue cegada. Pero ya había supuesto quien le había dado su ángel, encajaba a la perfección con "La Flor de Loto": alguien crecido en la adversidad y que aun así era bueno… Ella creció en un ambiente similar, aunque no podía asegurar que era "buena"… Diamond parecía influir un poco en su pensamiento.
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Se habían detenido, seguían entre los cactus y no sabían cuánto caminaron, siquiera divisaban el oasis o la entrada a la cueva.
—Eso fue… ¿Fácil? —mencionó Red refiriéndose a la aparición del ángel.
—Demasiado —expresó a su vez Green un poco preocupado ¿cómo iban a volver?
—Tengo una duda —dijo Emerald antes de apuntarle a Pearl— ¿Cómo es que no te cocinas? —y es que era cierto; el único que no tenía rastros de sudor era Pearl.
—En realidad es bastante simple, como elemental de fuego sólo aumento mi temperatura corporal para que el ambiente se sienta fresco.
—Se oye raro —Volkner no pudo evitar hablar; no entendía nada de elementales y esa explicación no le parecía coherente, volvió a hacer notar su voz cuando se dio cuenta de que su "guía" ya no tenía alas— ¿Qué se supone que vamos a hacer?
Aparte de Volkner, el único que no se alarmo fue Green, ya suponía que eso tenía trampa.
—¡Vamos a morir!
Ignorando los gritos que comenzaban a dar los chicos Platina se agachó y encontró lo que había encargado el ángel; le parecía imposible no notarlos puesto que, esos objetos, eran impropios de un desierto de esas características, los cogió y, en un parpadeo, la extensión desértica desapareció; volvieron a estar en la cueva, sólo que ahora estaban al fondo, frente a una pared, la chica guardo lo que había encontrado: ya había entendido porque no se lo podía entregar a cualquiera sólo a Silver.
—¿De verdad sólo era una ilusión? —Green no podía creerlo.
—Ahora que lo pienso me había sucedido algo similar —comentó Ruby—: era a causa de un monstruo, aunque se acabó cuando lo matamos.
—Esto lo hizo el ángel —mencionó Red con su libro abierto—. Si su aparición fue real, el desierto fue real: y tengo una nueva página escrita, lo que indica que tenemos otro más.
El chico elegido por Acuario les enseño el título de la página "Ángel del Amparo", estuvieron observando la página por un tiempo hasta que alguien fue capaz que poner el pensamiento que rondaba por sus mentes.
—Yo nunca la he visto proteger algo —criticó Pearl.
—Pues —comentó Green a la nada, sin darse cuenta que ahora él era el centro de atención—… Cuando la Hidra atacó a Dia, se esforzó porque no le pasará nada más.
—¡¿Una Hidra atacó a Diamond?!
—¿No te lo contó? —interrumpió Red—. Incluso se disloco el hombro. Tal vez le dio vergüenza admitir que una chica lo salvo, conozco gente que es así —Red miró de soslayo a Volkner y, de manera casi imperceptible a Green.
—No, Dia no me ocultaría algo así. A menos que… —el chico quedo mudo por su propio pensamiento, sólo atino a apuntar a donde Platina debería estar.
—Ya tenemos lo que veníamos a buscar, vámonos —Platina habló rápidamente caminando a varios metros de ellos en dirección a la salida, no esperaba que lo ocurrido en aquel entonces le influyera a esas alturas y menos que le sacara el tema el mejor amigo de Diamond.
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—Oye, Silver —el mencionado suspiro.
—¿Que quieres ahora Gold?
—¿Por qué todas las mujeres que se suben a tu barco son inmunes a mis encantos?
El pelirrojo parpadeo repetidas veces antes de contestar.
—¿Le estas echando la culpa a mi barco de que seas idiota?
—Tú dijiste que la culpa era de tu barco no yo… —el chico de ojos dorados pensó unos segundos más en la respuesta recibida— ¡¿Cómo que soy idiota?!
—Ah, te diste cuenta, pensé que tu estupidez lo evitaría.
Gold estuvo apunto de golpear al pelirrojo, pero prefirió hablar:
—Igual me amas Silver —el mencionado negó repetidas veces con cansancio.
—Y-yo, no sabía que eran de "esos" —ambos chicos voltearon a ver a Crystal, que comenzó a alejarse.
—¡Oye, no te vayas! —Le gritó a Crystal el chico de cabello azabache, al ver que ella no le hacía caso suspiró y miró a Silver que parecía divertido— ¿Qué?
—Es la primera mujer por la tu suspiras.
—¡Lyra! —cuando la chica reacciono solo pudo ver como Silver callaba a Gold con una de sus manos… no le dio mucha importancia.
—Si hubiera sabido que terminaría encontrándome con ella otra vez —divago Silver ejerciendo más presión—… no te habría dicho nada.
—¿Qué le contaste?
—Sólo que yo conozco a Lyra de… —el pelirrojo reacciono dándose cuenta de que esa voz no era de Gold, volteó— ¡Blue!
—Ya continua, esto es interesante —la chica forzó a Silver para que soltara a Gold, lo hizo de mala gana.
—Gracias Gold.
—Esto te pasa por hacer que una chica dude de mi sexualidad —mencionó el chico de ojos dorados.
—Tu dijiste lo que dio esa impresión no yo —Blue no entendía de que hablaba ese par, pero ya preguntaría por eso.
Esa, sin dudas, fue una larga tarde para Silver. Hasta que llegaron los otros fue interrogado por Blue y puesto en evidencia por Gold, fue salvado del resto del interrogatorio cuando Platina le pidió hablar… eso le pareció extraño, inclusive a la chica que lo pidió, pero a Silver no le importo mucho en ese instante; la siguió y se detuvieron bajo cubierta mientras sentían que el barco comenzaba a elevarse. La chica le extendió dos fragmentos de una piedra, ambos de color marrón y unos toques de musgo, el chico de ojos plateados las tomó.
—Un guardián —concluyó Silver.
—Si —le confirmó la chica—. Todo tuyo Silver.
—¿Por qué me lo entregas a mí? —no podía evitar preguntarlo; sería mejor para ella quedárselo.
—Es Golem— fue la respuesta recibida, entonces era lógico que se la entregara—: no queremos tener más personas arriesgándose por los guardianes: basta con Ruby.
—¿Saben? —Justamente Ruby también había bajado, después que ellos, alcanzando sólo a escuchar la última frase—: cada vez que dicen eso me siento más inútil.
—Creo que disculparnos no servirá —Ruby negó; hasta él sabía que era verdad —Bueno, de momento no despertare al guardián: podría hacer que nos estrelláramos.
Tanto Ruby como Platina asintieron, los tres se separaron y se esforzaron en evadir a quien les diera más problemas: Ruby evadía a Sapphire, no tenía ánimos de pelear; Platina evadía a Pearl, el chico quería explicaciones que ella no quería darle; y Silver evitaba a Blue y Gold, los malditos ya sabían demasiado…
Aclaro esto: el símbolo para que se notara era necesaria una perspectiva aérea: lo formaban los cactus que rodeaban el oasis y es el segundo símbolo de la primera fila.
Tengo una pequeña duda ¿Debería subirle el Rating? :$
Dejad vuestra visión del capítulo si lo deseáis, yo no os lo impido (Joder, momento ostia XD)
Sin más que decir… Au Revoir :3
