El reloj marcaba las 10:15, solo quince minutos tenía que esperar, estaba ansiosa, golpeaba la punta del lápiz contra el papel de la libreta, ya quería que esos quince minutos pasaran, desde la parte de atrás un rubio contemplaba su rostro, el cual irradia ansias, desesperación, el inglés que estaba delante de ella miraba el pizarrón leyendo inconscientemente lo que escribía la maestra, detrás de ella estaba un chico, que como siempre, abrazaba a su oso, al parecer él era el único que prestaba atención, casi toda la clase estaba aburrida, ya quería que llegaran esos treinta minutos de descanso, que aunque fuera pocos, eran de los más felices del día, claro para algunos. Una y otra vez tocaba su zapato el piso, no aguantaba más, tenía que tocar el timbre y ya.

- Tienen suerte, este fin de semana no les dejare tarea.- dijo la maestra sonriente. Los alumnos no dijeron nada pero en sus rostros se podía apreciar una gran sonrisa la cual expresaba felicidad, este fin de semana se la pasarían muy bien.

- Unos minutos más.- pensó la chica, sin esperar a que dieran la orden comenzó a guardar sus cosas, para que así, cuando el timbre sonara saliera lo más pronto del salón.

- ¡Ring!- se escuchó el timbre. No necesito que le dijeran que ya había sonado el timbre, pues ella se levantó de su asiento, tomó su mochila y dirigió a la puerta para salir del salón, pero sintió como una mano le tomó su brazo y le impidió que continuara caminando.

- ¡Espera!- dijo una suave voz, la chica volteó a ver a la persona que le impedía salir del lugar.

- ¿Sucede algo?- preguntó.

- Pues si… quería preguntarte si quieres ir a desayunar conmigo.- ella esbozó una sonrisa sincera.

- Claro, pero será mejor que nos apuremos.- no espero a que su le contestara, simplemente cuando se dio cuenta ella lo había dejado atrás.

- ¡Isabel espérame!- gritó Matt y corrió para alcanzarla con Kumajiro en brazos. Arthur y Alfred se quedaron en el salón, ninguno decidió hablar, simplemente decidieron ir tras la chica.

- ¿Por qué será que esta tan apurada?- preguntó Arthur.

- Es que oyó que en el menú de hoy van a servir empanadas y a ella le encantan las empanadas.-

- Vaya que si la conoces bien.-

- Cuando vivía con ella no las amaba, le gustaba otro tipo de alimentos, las empezó a amar a partir de la revolución.-

- Aun así… veo que la conoces bastante bien, es obvio, además tú has sido de los pocos que han estado con ella y que sabían la verdad… ¿te puedo hacer una pregunta?-

- Claro, ¿Qué es?-

- ¿Por qué ya no siguen casados?-

- No te entrometas en asuntos que no son tuyos iggy, mejor vamos a alcanzarla.-

- ¿Por qué no quieres contestar la pregunta?-

- Porque no, no es un asunto tuyo y punto final.- Arthur decidió que sería mejor no insistir, ya le insistiría luego.

~~~~~ á ~~~~~

- ¡JA! ¡TE GANÉ!- gritó victorioso Manuel.

- Eso quisieras, en realidad te dejé ganar, tú no sabes jugar.-

- Admítelo José, sabes que te gané, soy grandioso.-

- Te acabo de enseñar a jugar ajedrez ¿y ya te crees mejor que yo? Menuda estupidez.-

- ¡NO ES UNA ESTUPIDEZ WEON!-

- Dejen de comportarse como niños chiquitos y mejor apresúrense a comer.- los regañó Claudia.

- Yo no estoy de infantil, deberían de enseñarle a Manuel a cómo comportarse como un adulto.-

- ¡Que no soy un niño coño!-

- ¡Ya dejen de pelearse los dos y aprendan a comportarse como personas normales!- gritó Berenice, ambos chicos simplemente voltearon a ver a otro lado y a la misma vez dijeron:

- Está bien.-

- Más les vale, ahora pónganse a comer.- así los latinos comenzaron a comer en silencio y con algo de calma, aun lado de ellos pasó algo a la velocidad de la luz, eso se detuvo en la fila para comprar el desayuno, los latinos voltearon a verlo, la chica se veía ansiosa, estaba esperando su turno, llegó su turno y sus ojos brillaron, le entregaron su desayuno y rápidamente buscó donde se podía sentar. No miró ni preguntó por su compañero simplemente se sentó, junto sus manos y agradeció por la comida en voz baja.

- Ahora si, a comer.- dijo alegre y le dio el primer bocado a su empanada, se sentía en la gloria pero luego sintió un mal sabor y una textura nada suave.- Estas cosas no son empanadas… están todas tiesas…-

- Por eso mejor compré hot-cakes ¿quieres?- dijo Matthew mientras le ponía miel a su comida.

- Creo que si… me han decepcionado… estas no son empanadas, ni siquiera tienen forma de.-

- Nunca antes las habían hecho, no sé porque se les ocurrieron hacerlas ahorita.-

- Llene una sugerencia y la metí en el buzón de la escuela, pidiéndoles que las anexaran al menú escolar, cumplieron pero no son como las que hacen en mi casa.-

- Si ese es el caso pon tu propio negocio, relacionado con comida mexicana por supuesto.-

- ¡Esa es una gran idea Matthy! Pero vine a estudiar, no ha volverme una mujer de negocios, le pediré a Katy su cocina prestada, ahí las haré.-

- ¿me invitaras?-

- Claro que sí, las que tú quieras. Ya vuelvo, iré a comprar otro café.-

- Pero ya te tomaste un café entero.-

- Pero es que se me antojo otro…-

- Vas a ver que no vas a poder dormir.-

- Eso será lo de menos… simplemente quiero café, no tiene nada de malo que lo tome.- dijo y se dirigió a comprar otro café. Uno, dos, tres… cuatro… vasos de café se había tomado, ni bien se terminaba uno y ya iba a comprar otro, Matthew se estaba preocupando por el exceso de café que María estaba tomando, había intentado pararla varias veces pero era inútil, la chica no le hacía caso, lo ignoraba.- Voy por otro…-

- No.- le dijo y la tomó del brazo.- Has tomado mucho café, te hará daño, toma otra cosa… no se… tal vez agua… pero hazlo por tu salud.- la mexicana lo meditó un poco y terminó aceptando la propuesta de Matthew, se sentaron y de repente vio un gran vaso de café frente a ella, al lado estaba una chica con su guacamaya en el hombro.

- Es colombiano ¿quieres?- preguntó la chica con una gran sonrisa, a María en los ojos se le dibujaron unos corazones, Matt no dijo nada y solo movió la cabeza. Isabel no sabía qué hacer, si aceptar el café o rechazarlo, amaba el café colombiano, era un regalo que siempre le mandaba Clara a Mario, le encantaba, no pudo con la tentación y terminó aceptándolo.

- *ruido de guacamaya* Sabia que lo aceptaría, nadie se resiste a nuestro café.- la mexicana le iba a dar un sorbo pero se detuvo.

- No tiene nada ¿cierto?-

- Tranquila, fue aprobado por mi primita.- contestó Miranda.

- Además ya le quitamos todas las "medicinas" al pájaro este, aunque no dudo en que consiga otras dentro de poco.- dijo José.

- Por eso mismo estaremos checando la habitación de Clara todos los días, no queremos que ese pájaro la vuelva a drogar.-

- *ruido de guacamaya* Te arrepentirás de haber dicho esas palabras Perranice.-

- ¡¿Qué dijiste?!-

- ¡Pues lo que oíste! ¡Perranice!-

- ¡VOY A MATAR A ESE PAJARRACO!- y Berenice se lanzó sobre Clara para quitarle a su querida avecita, pero ella salió corriendo y el ave volando.

- ¡Vuela Guine! ¡Vuela lejos! O… ¡Mejor llévame contigo! ¡Berenice me matara!-

El resto de los latino veía como Berenice intentaba atrapar a esa maldita guacamaya, pero era tan ágil…

- Nosotros iremos a tratar de tranquilizarla, cuídate mucho querida.- se despidió Miranda, María siguió tomando el café, le sabia realmente delicioso, Matthew decidió ya no decirle nada.

- Las hadas acabarían a esa guacamaya en un dos por tres.- dijo Arthur. María hizo un gran esfuerzo por no escupir ese delicioso café y que cayera encima de Matthew, lo tragó y volteó a ver al inglés.

- Avisa cuando llegues… realmente me espantaste…-

- Lo siento, no fue mi intención, pero fuera de bromas, las hadas son mejores que esa guacamaya tonta.-

- Jajajajaja, serian mejores si existieran, porque no existen ¿o no es María?- preguntó Alfred.

- Pues… ammmm… tú no me crees que Quetzalcóatl existe… así que… piensa lo que quieras, yo creo que los seres mágicos existen, aunque nunca los he visto.-

- ¡¿Enserio crees eso?!- preguntó Arthur emocionado, no había encontrado a alguna otra persona que creyera que sus amigos en realidad existen, en sus ojos se dibujaron corazones.- ¿me puedo enamorar de ti?- preguntó con un tono tierno, eso no le gustó a Alfred para nada por lo que decidió intervenir.

- Nada, nada, nadie se puede enamorar de ella, es muy peligrosa y más dañina que el veneno de las arañas.-

- ¿Están insinuando que soy como una araña? *se levanta y golpea la mesa con ambas manos* no puedo creer que seas capaz de llamarme así, creí que eras mi amigo. Iré por otro café.- se dirigió (de nuevo) a la tienda de la cafetería a comprar otro café, pero de nuevo el canadiense la detuvo.

- Realmente deberías dejar de tomar café, es por tu salud, piensa en ti, no quiero… creo que nadie quiere que te enfermes.-

- ¿Cuántas tazas de café ha tomado?- preguntó Arthur.

- Veamos… déjame recordar… creo que seis… si es que no me equivoco… de tamaño grande, mas aparte el que Clara le trajo.- contestó Matt.

- Eso si es que es mucho café, ¿Por qué estas tomando tanto?-

- Llegó a la habitación a las tres de la mañana y Eli estuvo a punto de sartenearsela.- contestó una pequeña chica de manera inocente.

- Estuve a punto, pero se salvó gracias a que habló, sino ahorita estaría en la enfermería, jejejeje, aquí termina nuestra participación, adiós.- y ambas chicas desaparecieron.

- Wow, que misteriosa desaparición… ahora… dinos porque llegaste hasta esa hora, sí que es raro de ti, pensé que te dormías temprano.-

- Te equivocas Iggy, cuando me quedaba con ella a veces amanecíamos jugando, inclusive hubo una vez que ella se la pasó jugando todo un día, comenzamos a jugar como a las diez de la mañana y terminamos de jugar como a las cuatro de la mañana, ella todavía se quedó despierta y se durmió hasta las once de la mañana.-

- ¡E… eso no es cierto! Me dormí… después… que… tu.-

- No peleemos por eso, solo dinos porque te dormiste hasta esa hora.-

- Es que… me quedé con Francis jugando hasta esa hora, no me di cuenta y me encadenó, me dijo que me soltaría hasta que el quisiera, por suerte mi hermano, Gilbert y Antonio estaban ahí, sino quien sabe que hubiera sido capaz de hacerme.-

- ¿Y cómo le hiciste para que te soltara?-

- Los demás se pusieron a pelear porque no los dejábamos dormir, realmente tenía mucho sueño, si hubiera sido por mí me hubiera ido a dormir desde antes, pero él no me dejaba.-

- Hay Isabel.- comenzó Arthur.- Supongo que tomas café para no dormirte ¿verdad?-

- Eso es cierto, ahora iré por otro café, quiero mantenerme despierta hasta que termine la clase de educación física, después de eso me iré a dormir.-

- Recuerda que después de esa clase tenemos otra, ¿O es que acaso piensas en no entrar a esa?- Isabel no contestó, solo suspiró, su pequeño sueño tendría que esperar un rato, después de comer se daría un buen baño, pondría ropa cómoda y se iría a dormir, claro, si es que no les dejaban tarea, no había que confía en las palabras de los profesores. Caminó hasta la tienda de la cafetería, ahí hizo su compra.

~~~~~ á ~~~~~

El olor del café penetraba en el sistema respiratorio de todos los presentes en el grupo, algunas personas estaban disfrutando aquel bello aroma, mientras que otros cubrían sus fosas nasales con sus propias manos o algún suéter, ella se levantó de su asiento por sexta vez en la clase, se dirigió hacia donde estaba el bote de basura y depositó de una manera tranquila y suave el vaso vacío de café. Sus compañeros siguieron el curso de la chica con la mirada, incluyendo a la maestra, a pesar de verla seguir el mismo recorrido desde hace una hora continuó explicando, volteó al pizarrón y comenzó a escribir, en eso, volvió a escuchar el ruido que hacia una bolsa, la misma bolsa que había oído apenas hace unos minutos, intentó sonreír para que cuando voltease a ver a sus alumnos estos no vieran lo molesta que estaba, pero en su primer intento falló, seguía escribiendo en el pizarrón, apretó el marcador, intentó sonreír y volteó a ver a sus alumnos.

- Bien, ¿Qué les parece si tomamos aire fresco?-

- ¡SI! ¡EXCELENTE!- gritaban los alumnos.

- Entonces, abran las ventanas y Natasha, por favor apaga el clima.-

- ¡Aaaah!- dijeron todos en coro.

- Pensamos que nos iba a sacar a las bancas.- comentó un chico.

- Oh, ya saben que no puedo hacer eso, está prohibido, luego algunos alumnos se escapan y ya no regresan a clases, independientemente de que ustedes no lo hicieran, la directora me llamaría la atención y estaría en riesgo mi trabajo.-

- ¡Aracely, dile a tu mama que no regañe ni quite su trabajo a la maestra por sacarnos a las bancas!- gritó otro chico.

- Si le digo eso me dejaría sin viaje a Cancún y realmente quiero ir a Cancún.- contestó la mencionada. De nuevo la misma chica se levantó de su asiento y fue a depositar otro vaso al bote de basura, sus compañeros la siguieron con la vista ida y vuelta en su pequeño trayecto.

- Por favor, que no saque otro.- rogó la maestra desde sus pensamientos. Vio que la chica se sentó y que esta vez ya no sacó nada, simplemente suspiró. El olor a café ya estaba empezando a marearla, necesitaba salirse del salón cuanto antes, no fuese a desmayarse en plena clase.- Alumnos… yo…-

- ¡RING!- pero no terminó su oración ya que el timbre sonó, sin duda alguna eso la había salvado.

- Recuerden no llegar tarde después de su media hora de descanso, así no nos atrasaremos y no les dejaré tanta tarea.- En cuestión de minutos el salón quedó vacío, simplemente con la maestra adentro, se estaba mareando por el fuerte olor a café por lo que decidió salir a caminar un rato, después de todo tenía una hora y cuarenta minutos libres ¿Por qué no salir?

- ¿A dónde se supone que tenemos que ir a cambiarnos?- preguntó Isabel.

- Pues a los vestidores, están en las regaderas, cerca del gimnasio, si quieres te llevo hasta allá.- contestó Arthur.

- Muchas gracias, ¿Es seguro cambiarte ahí?-

- Claro, tienes la seguridad de que nadie entrará, pero pueden espiar, el grupo de Antonio se las ingenia para espiar a las chicas.-

- Y… ¿Mi hermano participa?-

- Te recomiendo que mejor le preguntes a él, estoy seguro que si te dará una respuesta.-

- Ya veo…- los tres continuaron caminando hacia los vestidores, cada uno llevaba una pequeña maleta, en donde tenían sus uniformes de educación física, no tardaron en llegar al lugar. María vio que algunos de los alumnos que estaban ahí no eran de la clase de ellos, por lo que decidió preguntarle a Arthur que quienes eran.- ¿Y esos? ¿Acaso son de algún club?-

- No, ellos son del grupo B. Con ellos compartiremos la clase de deportes… y la de música la compartiremos con el grupo D, esa materia toca los lunes.- Arthur miró su reloj para ver a qué horas eran, al ver que la clase empezaba en pocos minutos decidió apresurar a María y Alfred para que se cambiaran. Una vez pasados unos cinco minutos aproximadamente, se dirigieron al campo y ahí estaba el resto de estudiantes divididos en mujeres y hombres.

- Bien, comenzaremos con la clase, Natasha, encárgate de las mujeres y tu Lud, encárgate de los hombres, ya saben qué hacer. Primero a calentar y luego a darle unas 10 vueltas al campo, las mujeres, mientras que los hombres darán 20. Nos vemos iré a desayunar… pero antes ¿Quiénes son los estudiantes nuevos?- todos se quedaron callados, María levantó su mano lentamente y Alfred solo avanzó un paso.- Con que ustedes son los nuevos ¿Eh?- ambos simplemente afirmaron.- ¡NO LOS OÍ! ¡CONTESTEN COMO SE DEBE!-

- ¡SEÑOR, SI, SEÑOR!- gritaron prácticamente asustados (más que nada Alfred) por la reacción del profesor, de pacifico a… a modo bestia.

- Entonces… ¡¿CREEN TENER TODO LO NECESARIO PARA PASAR MI CLASE?!-

- ¡SEÑOR, SI, SEÑOR!- volvieron a gritar al unísono.

- Suerte soldados, me voy, iré a desayunar… de nuevo.- y con esas palabras pronunciadas el profesor se retiró. Ambos chicos soltaron un suspiro, no pensaron que el profesor fuese a ser así, de nada les servía quejarse y lo sabían muy bien, querían ir a una escuela pues ahí estaban.

- María Isabel, no llegué a imaginar que termináramos compartiendo la clase de física, o algo así.-

- ¡Zhuo!- dijo María alegre de que al menos había alguien más a quien conocía.

- Da, María-chan es un placer volver a verte.-

- Lo mismo digo y… ¿Yao?-

- ¡Aquí estoy-aru! Ya sabía que me extrañabas y todo, pero jamás pensé que tanto-aru.- los cuatro estaban platicando felizmente, Arthur y Alfred solo los miraban, el primero como si nada y el segundo queriendo ahorcar a esos tres, Natasha no se había dado cuenta con quien estaba hablando nii-san y cuando lo vio…

- ¡Ya basta de flojear! ¡Todos comiencen a correr alrededor del campo!-

- ¡Pero si ni siquiera hemos calentado!- respingaron algunas chicas.

- ¡No me interesa! ¡A CORRER!- Natasha le lanzó una mirada asesina a María, pero Iván fue el que la recibió.

- Isa-chan, será mejor que vayas a hacer tus actividades, antes de que… alguien *traga saliva* venga a regañarte.-

- Esta bien, platicamos luego. Adiós.- María se fue corriendo a donde estaba el resto de las chicas, a pesar de tener algo de sueño extrañamente tenía la fuerza y energía para correr, sin pensarlo más comenzó a calentar y después a correr. Natasha miraba como las chicas realizaban sus actividades, mientras que Ludwing había puesto a los chicos a calentar.

- Ve~ ya tenía tiempo que no hacía ejercicio.-

- Tampoco yo, pero estoy seguro de que no nos costará mucho acostumbrarnos Feliciano-kun.-

~~~~~ á ~~~~~

- Esa maldita anda detrás de nii-san, pero no dejaré que ellos dos sean uno, mírenla como corre, es de las pocas que está haciendo el esfuerzo por hacer sus actividades *sonrisa maliciosa* ¡MARÍA ISABEL! ¡Ven para acá!- la susodicha volteó a ver a la bielorrusa, sin pensarlo más se dirigió hasta donde estaba.

- ¿Sucede algo?-

- Claro, al parecer tienes resistencia para correr, te pondré a prueba, irás a correr con los chicos las veinte vueltas, para que veas que no soy tan mala comenzaras desde la vuelta que te quedaste… y cuidado con nii-san.-

- No te preocupes… no le haré nada… *suspiro* iré con ellos.- María se fue trotando hasta la segunda cancha, que era donde estaban los chicos, no estaba lejos pero si quería llegar rápido y acabar pronto tenía que acelerar el paso.

- ¡VES CON TU NOVIO! ¡ESTOY SEGURA DE QUE ESTARA MUY FELIZ DE QUE CORRAN JUNTOS!- gritó Aracely, por su parte, María decidió ignorar a la rubia y continuó con su camino, una vez allí se dirigió a Ludwing y le explicó lo que le dijo Natasha.

- Esta bien, veremos qué tan buena eres y que tanto puedes resistir.-

- Gracias.- y una vez dichas esas palabras se mezcló (no tanto) entre los chicos, era una de las más rápidas.

- Mira, es una chica y es la nueva.- comentaban algunos, ella prefirió ignorar todo tipo de comentarios y concentrarse en lo que estaba haciendo, después de muchos años pondría en práctica lo que había aprendido, así estuvo un tiempo, pasaba al lados de los que consideraba sus nuevos amigos, pero no los saludaba, estaba muy concentrada, eso era algo que le habían enseñado cuando estuvo entrenando, su respiración era moderada, al igual que la velocidad con la que corría y movía sus piernas, alegremente ya había llegado a la mitad, salió de sus pensamientos y concentración para notar que frente a ella estaba Arthur, en su rostro se expresaba claramente el cansancio producido por la corrida, ella todavía no estaba cansada, al contrario se sentía normal, a lo lejos se podía ver como Alfred estaba sentado mientras tomaba de una botella de agua.

- ¡¿Qué haces ahí sentado?! ¡Ponte a correr idiota!- gruñó Arthur.

- Jajajajaja.- se acercó Alfred a la cancha.- ¡El héroe ha acabado su rutina!-

- ¡Eso es imposible! ¡Nadie puede ser tan rápido! ¡NI LUDWING LO ES!-

- ¡JAJAJAJAJA!-

- ¿Alguien dijo mi nombre?- apareció de repente el alemán, Arthur perdió el equilibrio por el susto y cayó sentado al pasto, María decidió ayudarlo a levantarse y también se desvió de su rutina.

- ¿Estas bien?- preguntó la chica mientras le tendía su mano para ayudarlo a levantarse, él no lo pensó dos veces y tomó su mano, una vez estuvo de pie le contestó.

- Estoy bien… no es que me haya asustado… es que… me sorprendí…-

- Jejejeje.- se rio María por lo bajo.- Claro, lo que tú digas.-

- Te asustas muy fácil Iggy.- comentó Jones.

- Eso no es cierto.- negó.

- Pero si Alfred-kun está diciendo la verdad.- dijo una voz detrás de Arthur, esta vez no pudo evitar saltar del miedo y comenzó a temblar, intentó recuperar lo más que pudiese la compostura.

- Ru-ru-ru- Rusia… ¿Qué… que… haces aquí? Veo que… a muchos de ustedes… les gusta… "sorprenderme".-

- Jajajajaja ¡Iggy es un miedoso!-

- ¡CALLATE IDIOTA! ¡NO SOY MIEDOSO! Al menos no como tu.-

- ¡¿Qué?! ¿Por qué dices eso? Al menos yo no tiemblo cuando Iván se me acerca.- ante ese comentario el mencionado no pudo evitar deprimirse un poco, Isabel lo notó, por lo que le tomó la mano.

- No les hagas caso, esos idiotas no saben lo que dicen, ignóralos. No sé porque te tienen miedo si eres muy tierno y dulce.-

- ¿Enserio eso piensas? ¿Da?-

- Claro, ¿Qué ganaría con mentirte?-

~~~~~ á ~~~~~

- ¿Ya viste con quien está hablando tu hermana?-

- Si… si pudiera ir a rescatarla… pero no puedo y todo gracias a que alguien *mira a Francis* le dio a otra persona ese collar.-

- Oh, vamos ami, ¿tan malo es?-

- Claro, por el momento no tengo ningún poder encima de ella, no puedo mandarla ni nada, mañana saldrá con esos dos… no quiero pensar lo que le harán o intentaran hacer.-

- Te preocupas mucho por ella, sería mejor que la viéramos correr y observáramos como suben y bajan ese par de amigas… tiene una piel muy suave al parecer.-

- Deja de estar viboreandola, ya sabía que ustedes era unos enfermos degenerados.-

- ¿Pero quién quería algo a cambio al principio?- preguntó Gil.

- ¿Qué? ¿A qué te refieres?- preguntó Francisco sin entender.

- Si… ya sabes… cuando ella llegó y no sabíamos quién era… no estuve presente, pero gracias a esa grabación me entere y me puse al corriente sobre todo lo que pasó… ahora sigamos viboreando a tu hermana.-

- ¡Ya les dije que no!- todos los presentes voltearon a ver al arbusto del cual provenía ese grito, Francisco se agachó junto con los demás, en especial él, con temor a que su hermana supiera que la estaba "cuidando" desde lejos, como vieron que no pasó nada anormal continuaron haciendo sus actividades.

- Bien, es hora de que se pongan a seguir corriendo, les costará volver a acoplarse al ritmo que llevaban y Alfred…-

- ¿Si?-

- Vuelve a dar las 20 vueltas, no vi cuando las hiciste.-

- ¡A la orden!- dijo como si nada y comenzó a correr, todos los que estaban corriendo se detuvieron y cerraron sus ojos por el polvo que, en ese instante, estaba volando, fue como si un tornado hubiese pasado por la zona.- ¡Listo!- dijo como si nada, Ludwing se quedó boquiabierto, mientras que Arthur lo maldecía porque le había entrado arena en sus ojos.

- Ya sabía que tu no eras normal… pero eso es inhumano.- fue lo único que pudo decir Lud.

- Y puedo detener un auto con mi pie, ¿increíble verdad?-

O/ Saludos lectores ¿Cómo han estado? Espero que muy bien. Me gustaría su opinión: ¿Creen que deba de usar los clubes que aparecen en la serie, o crear otros? No sé cuál de las dos opciones tomar, por eso les pido su opinión y si hay alguna cosita que quieran que anexe avísenme, sobre los países que faltan claro que los voy a sacar, tal vez (si es que no se me ocurre nada mas) nuestros trio del eje saldrá más en el siguiente capítulo. Ahora sobre el capítulo anterior, por si hubo alguno que no capto (no se ofendan) las chicas y chicos que andaban detrás de esos tres, al igual que la actitud de Vash hacia María, lo que hizo Lovino, fue por el hechizo que Arthur lanzó (su hechizo solo afectó a aquellos a los que les dieron bombones), extrañamente no afectó ni a Rusia, China ni Hong Kong (esto porque según yo alrededor de Iván hay un campo protector que rechaza los encantamientos). No sé si lo notaron pero me encanta la saga de Halo, por algo fueron spartans vestidos de rambo. Los que participaron en la "pelea" acabaron en la enfermería por los golpes que recibieron.

Oles: lo mismo me dijo mi primo, que estuvo algo raro, me dijo que dejara de fumar de la barata, pero yo fumo pura de la buena (mentira no fumo ._. ni loca lo haría) No sé qué me pasó, me extendí en la historia, y la escribí más rápido que los capítulos normales.

Flannya: ¿Yo? Yo no soy mala *sarcasmo* :D es solo que me gusta ver sufrir a los demás, ok no.

Disculpen si no he contestados sus reviews anteriores, es solo que cuando me acuerdo de contestarlos, ya subí el capítulo. Muchas gracias por leer y cuídense mucho, que Italia los salve a todos ustedes.

P.D: nunca me había salido una historia como esta, siempre he escrito de drama y casi sin romance.