Editado en Julio del 2019

Capítulo 26: Armisticio, parte dos: Di la verdad.

"Por mi piel morena borraron mi identidad

me sentí pisoteado por toda la sociedad

me tuve que hacer fuerte por necesidad

fui el hombre de la casa a muy temprana edad

Desde que nací conocí la necesidad

mi corazón descalzo se perdió en la ciudad

de mis suelas gastadas de tanto caminar

aprendí de la vida, la calle y su soledad"

-Mi verdad, Anita Tijoux

¿Lo que sucedió? Oh… ellas no tenían ni la menor idea.

"-Ven, sígueme.

-¿Quién eres?

-Soy Aaron, soy tu instructor ahora"

-¡Habla, Luciana! -pidió Tomoyo- O comenzaremos a hacer conjeturas.

-¿Esa es una amenaza? -se burló- No firmaré nada, me voy.

Al segundo paso que dio, Tomoyo levantó un escudo sobre la casa.

-¿¡Qué haces!?

-Vamos a hablar. -respondió Sakura- Sentémonos todas.

Del suelo surgieron unas improvisadas sillas de madera, con mas forma de trono que de sillas. La rubia se negó, pero una movida de muñeca de la otra rubia y de la pelinegra la sentaron a la fuerza.

-¡CAMILLE! -gritó, encendida.

-¡CAMILLE!

-Diablos, diablos, diablos.

La pelirroja comenzó a acercarse al recinto, pero las bestias le impidieron el paso.

-Tomy dijo que no entráramos. -le recordó Supi.

-Aléjate, bruja. -gruñó Kero, por su parte.

-¡Vayan a volar! -de las palmas de sus manos salieron dos grandes bolas de fuego negro, apartando las bestias de su camino.

-No vas a pasar. -comentó Matt, desde su lugar- Ese campo no es de Ángel, ni de Sakura.

-Tomoyo no quiere que las interrumpan. -agregó Eriol.

-Exacto. -asintió el lobo- Tú no puedes romper ese campo.

-¿Es una orden? -gruñó la bruja, irritada.

-Es un reto. -contra dijo el caballero.

-Es imposible. -se sumó el árabe- Los campos de Tomoyo no se rompen.

-Impresionante. -murmuró Shaoran.

-Eso lo veremos. -la bruja del barrio francés procedió a preparar su hechizo.

-Yo sé que tú y Aaron ya se conocían.

-Conozco a toda escoria que quiera el Consejo.

-Él fue antes del consejo. -siguió hablando la Daidouji menor- ¿Fue tu caballero?

-¡Kamuy es mi caballero! -corrigió- Aaron fue mi infierno personal. -confesó, con voz gélida- Te has enterado de algunas cosas, ¿verdad, Tomy? -soltó juguetonamente- ¿Y qué si lo conozco?

-¡Eres una hipócrita! -soltó, enojada- ¡Soy la peor persona del mundo por pactar con él y tú fresca como lechuga admitiendo conocerlo antes que yo!

-¡Eres la peor persona del mundo, Sakura! -reafirmó- ¡Vendiste tu alma al diablo, por favor! -se carcajeó- Tú ibas a darle a tu guardián, vamos. – rodó los ojos- Yo no hice nada como eso. -gruñó, enojada.

-¿Qué hiciste, entonces? -habló su gemela- Dinos, sólo así entenderemos.

-Tsk. -el campo seguía erguido, su caballero no lo había derribado aún- No voy a firmar nada. -desvío la mirada de las tres féminas.

-Bien. -la rubia extendió sus manos y dio dos aplausos- Revela.

-¡NO!

Pero antes de que pudiera alejarse bosque la aprisionó en la silla mientras la niebla la envolvía y procedía a mostrar sus recuerdos.

-¡NO!

-Mierda, mierda, mierda. -impulsó un poco más de energía en el hechizo, pero no lograba hacerle ni una fisura- ¡Maldición, Luciana! -gritó, desesperada- ¡Ayúdenme, rápido!

Los allí presentes pensaron que las palabras iban hacia ellos, pero cayeron en la cuenta que no cuando los lobos arena de Kamuy comenzaron a rodearlos.

-Dijiste que Kamuy no vendría. -le recordó Matt, en posición de defensa.

-Nunca dije que ellos no. -gruñó- ¡Liberen a Luciana!

Los lobos se lanzaron con sus fauces abiertas, furiosos.

-Diablos.

Shaoran invocó su espada, salvándose de perder una buena porción de su pierna derecha.

-Esto es innecesario.

Eriol electrificó un lobo que saltó hacia él, intentando aplastarlo.

-¡Deja de molestar, Cami! -rugió Amads.

De las manos del caballero salió una niebla oscura, que comenzó a esparcirse por el terreno. Los lobos parecieron desorientados al inhalar la misma, cesando movimiento alguno.

-Sabes que no la dañarán. Detente. -dijo Matt- No puedes entrar allí.

-Tsk.

-Revela.

Entonces todas obtuvieron la verdad.

"-Tu eres Luciana, ¿verdad? -preguntó una voz desconocida para ella.

-¿Quién anda ahí? -dejó de lado su libro y comenzó a buscar el paradero de la voz- Sal.

-¿Extrañas a tu mami? -siguió preguntando.

-… ¿Quién diablos eres? -gruñó- Sal de tu escondite.

-¿Dónde está?

-¡¿Dónde está quién?!

-La asesina. -susurró muy cerca de su oído- Tu hermana.

-¡Sal de mi cabeza! -la respiración de la pequeña Luciana comenzó a ser errática.

-...no puedes salvarlos.

La rubia sintió unas heladas manos caer pesadamente sobre sus hombros, él estaba detrás de ella ahora. Se petrificó, podía sentir el enorme poder de aquel ser a sus espaldas.

-¿Sabes dónde está tu gemela ahora mismo?

No respondió, no porque no supiera la respuesta sino porque estaba aterrada. Luciana Daidouji estaba aterrada.

-¡VE A BUSCARLA! -gritó en su oído- ¡VE! -la empujó fuertemente, ella casi cae.

Salió corriendo del bosque, debía encontrar a su padre y avisarle de aquella presencia, debía encontrar a Ángel y a sus hermanos, a sus tíos y a su abuelo. Y debía hacerlo ya"

-¿Ese es... Aaron? -preguntó Sakura, dudosa.

-Eso creo. -respondió Tomoyo- ¿Esa fue la primera vez que se vieron, verdad? -se giró hacia la rubia de ojos celestes.

-Se supone... Eso fue unos días luego del funeral de mamá.

-¡MIREN! -señaló la castaña.

"El tío Narugami era su favorito, todos lo sabían. Todos... inclusive su hermana.

-A-Ángel... -tartamudeó- T-Tu...

-¡CORRE! -grito su tío- ¡VETE, LU!

Su hermana reparó en ella en ese momento, su rostro salpicado de sangre giró hacia ella. Sus ojos estaban brillando, calculadores.

-Dile adiós.

De su mano salió una esfera de luz, colocó esta en el pecho de su tío y este gritó con todas sus fuerzas.

-¡NO!

Pero el tío Narugami había muerto ya"

-… ¿Qué?

-¿Qué demonios fue eso? -murmuró Tomoyo, queda.

-...No lo puedo creer. -decía la castaña- Fue Aaron, fue él.

-¿Le insertó recuerdos falsos? -preguntó el Puente- Ángel, Ángel.

-Le hizo creer que había sido yo. -dijo, apenas en un susurro- Fue él... todo este tiempo.

-Y no sólo fue el tío Narugami. -la bruja señaló hacia los recuerdos- Mira, ahí están todos los demás.

-Que retorcido... -gruñó Tomoyo- Frey y Freya, Urd y Verdani. -las imágenes de los supuestos crímenes del Pilar del Cielo seguían reproduciéndose.

-Urd y Verdani protegieron a Skull. -recordó la rubia- Skull escapó... ella dijo que no pudo ver al atacante.

-Skull te ve claramente. -señaló Sakura.

Correcto. La rubia de coletas la ve claramente atacar a Verdani mientras Urd la pone a salvo lejos de allí, los ojos rojos de Skull están llenos de lágrimas mientras la observa acabar con la vida de Verdani.

-No entiendo nada de esto. -el Puente se masajeó la sienes- Eso no tiene sentido.

-Y Heimballd te ve venir. -sigue observando la bruja.

-Él intentó abrir la puerta para ponerlos a salvo... -recordó que le dijo Skull.

-Oh, Dios. -a Sakura se le escapó el aire de los pulmones- Ángel...

"-Hermana...

-Mocosa, ¿qué estás haciendo con eso?

-Hermana, vas a lastimarte. -el chico de lentes le sonrió con preocupación- Baja esa espada.

-¿Ángel? -el cachorro de pelaje negro dio unos pasos hacia ella, con precaución- Oye.

-¡No los lastimes! -gritaba su gemela- ¡Basta, detén esto!

-Lu, vete de aquí. -pidió el muchacho de lentes- Ve a buscar a papá.

-Yamino, no... -lloraba su hermana- Ella los mató a todos. -confesó- Es una asesina, los mató a todos.

-¡Vamos a salvarla! -gritó el cachorro, corriendo hacia Ángel- ¡BUSQUEN A PAPÁ!

-¡FENRIR, NO!"

-Mis hermanos... -murmuró- Todos murieron...

-¡¿Qué significa todo esto?! -gritó Tomoyo, frustrada- ¿Esos recuerdos son falsos o son reales? -cuestionó a la rubia- ¿Ángel?

-¡Tomoyo! -gruñó Sakura- ¡Son falsos! ¿Qué dices?

-… No lo sabemos. -murmuró Ángel- Yo no lo sé.

-No, Ángel.

-¿Cómo que no lo sabes? -Tomoyo estaba más perdida que al principio- ¡Debes saberlo!

-¡NO lo sé! -gritó en respuesta- ¡Perdí los recuerdos de ese día! ¡No recuerdo nada!

-Nos dijiste que no los mataste, dijiste que Luciana mentía. -señaló la amatista- Dijiste que no los mataste.

-Basta, Tomoyo. -dio unos pasos hacia su prima- ¡Esto es lo que quiere Aaron, separarnos!

-Debemos saber qué pasó. -siguió repitiendo.

-¿Por qué? ¿Por qué importa tanto eso ahora? -insistió la bruja- ¿Qué importancia tiene eso ahora?

-¡Murieron! ¡Ellos murieron! -gritó, enojada- ¡Murieron y no sabemos por qué! -los ojos se le llenaron de lágrimas- ¡Alguien los mató, debemos averiguar quién fue!

-¡Ángel no fue!

-¿Por qué estás tan segura?

-Hace veinte minutos dijiste que ella no era capaz de matar a una mosca. -le recordó, enojada.

-… hace veinte minutos no había visto esto. -susurró, confundida.

Plaf. Sakura la abofeteó.

-… eres una estúpida, Tomoyo. -susurró- ¡Luciana no la mató, yo no te maté a ti! ¿Por qué crees que no pudimos? ¡Somos familia nosotros! Cómo crees que ella pudo haberlos asesinado a sangre fría!? ¿Estás ciega, Tomoyo? -gritó, furiosa- Vamos, Ángel. -agarró el brazo de la rubia- Vámonos de aquí.

-Espera.

Bruja y Puente observaron al Pilar, este tenía los ojos rojos del llanto puestos en la niebla de los recuerdos.

-Mi hermana dijo que fue su infierno personal, quiero verlo... quiero ver lo que él le hizo a mi hermana menor.

-...está bien. -aceptó Sakura.

"Luciana y Ángel se enfrentaron por primera vez, Toya había sido el único testigo aquel día. Luciana se marchó al bosque, donde un portal la estaba esperando.

-Ven, sígueme.

-¿Quién eres?

-Soy Aaron, soy tu instructor ahora.

Aaron enseñó a Luciana sobre ser un Pilar. La entrenó, educó y sirvió... por un tiempo. Luciana quería buscar a Ángel, quería matarla con sus propias manos.

-Si quieres acabar con ella, voy a ayudarte.

-¿Cómo?

-Vamos a debilitarla, primero, amor.

Aaron le dijo que era hora de asumir como Pilar, ya que Dimitri, el Pilar anterior, había muerto hace cinco años. El Consejo la haría Pilar oficialmente, uniendo su vida con el infierno.

-Mas poder del que tienes ahora, amor.

-¿Ángel también tendrá ese poder?

-No. -sonrió macabramente- Porque ella es una asesina, una asesina jamás podrá ser Pilar de los cielos.

-¿Ellos lo saben?

-Deberás decirles, amor.

Luciana le mostró sus recuerdos a los tres ancianos, quienes rechazaron al Pilar de los cielos. La menor de las gemelas obtuvo sus nuevos poderes, dándole una ventaja en aquel juego del zorro y el conejo.

Allí fue cuando Aaron quiso cobrar por su trabajo como instructor.

-¿Un cuerpo?

-No cualquier cuerpo, amor... el mío.

-… ¿Dónde está el truco?

Aaron no sólo quería que la rubia fuera al Pantano de la Cruz por su anillo, sino que quería que la rubia lo convirtiera en su caballero. Aaron era poderoso, sí, ¿pero Luciana? Luciana, el Pilar, le daría un alcance inimaginable para cualquier señor demonio. Seria amo y señor de todos ellos.

La rubia se negó, abandonando al señor demonio en el camino."

-Hay recuerdos bloqueados a los que no puedo acceder. -comentó Ángel- No me imagino lo que aquél ser le habrá hecho para que ella los bloqueara con tanta fuerza.

Sakura sintió escalofríos, imaginando que cosas pudo vivir la rubia.

-...es cierto. -confesó.

-¿Qué cosa? -preguntó Tomoyo.

-Admití ser inocente, aun sin mis recuerdos, por el simple hecho de no imaginarme cometiendo tales actos.

-Eres inocente, Ángel. -apoyó la bruja.

-Solo hay tres personas, creo yo, que saben la verdad. -confesó.

-¿Quiénes?

-Skull, Heimballd... y mi padre.

-Luciana no vio a tu padre. -recordó Sakura- No apareció en los recuerdos.

-Ella dijo que él simplemente desapareció, no encontraron su cuerpo. -comentó Tomoyo- Ella pensó que se llevaron incluso su cuerpo.

-Él murió, estoy segura de ello.

-Dijiste que él te había dado una segunda oportunidad, estuviste tres días con él. -recordó Daidouji.

-Sí... Fue él. -admitió- No volví a ver su espíritu... -desvió su vista hacia Tomoyo- ¿Tú los has visto?

Sakura, extrañada, también desvió su vista hacia el puente.

-¿Yo?

-Pensé... que tal vez habría querido cruzar contigo. -admitió- Que tal vez... pudiera tener una oportunidad de ir al Cielo con mamá.

-...No, no lo he visto. -mintió.

-¿Skull... nunca te dijo nada? -preguntó Sakura.

-No... a decir verdad, nunca dijo nada claro de esa noche.

-Luciana te vio con cada uno, pero nunca dijo nada, nunca te dijo nada a ti ni a tu padre. ¿Por qué? ¿Por qué sólo habló con tus hermanos aquella noche?

-Iba a preguntarte eso mismo, Tomoyo. -frunció el ceño- Yo perdí los recuerdos, tú también. Yo no los recuperé... tu sí.

-Luciana habló contigo. -apoyó Sakura- ¿No te dijo?

-No, sólo dijo que eras una asesina. No dio muchos detalles. -confesó.

-Y rápidamente le creíste. -comentó Sakura.

-Tú le creíste a Ángel también.

-No discutan. -intervino el Pilar- No vamos a discutir más.

-Hay que irnos. -dijo la castaña.

-¿No firmarán?

Sakura observó a su prima a los ojos, con el ceño fruncido.

-¿Tú qué crees? -entrecerró los ojos.

-… ¿Qué pasó con 'la familia ama, sin importar qué'?

-¿Tú quieres ser parte de esta familia? -cuestionó la castaña rápidamente- Responde.

Ángel y Sakura la miraron, esperando una respuesta.

-…-

-Baja el escudo Tomoyo, nos vamos. -gruñó Sakura, mordaz.

-Esperen.

-¿Qué sucede? -preguntó la rubia, cansada.

-Hay algo que deben saber antes de irse...

El escudo cayó y Ángel y Sakura salieron rápidamente de allí.

-¿Y Tomoyo? -preguntaron Eriol y Amads a la vez.

-¿Dónde está Luciana? -Camille alzó una ceja, extrañada.

-Ellas siguen dentro. -dijo la rubia.

-Nos vamos.

-...les dije que terminaría rápido. -el árabe sonrió ladinamente.

Eriol frunció el ceño, su mano lanzó algunas chispas.

-Voy a hablar con ella. -avisó.

-Suerte con ello. -dijo la castaña- Yo me largo de aquí.

-¿Qué sucedió allí? -le preguntó su novio- Dime. -entrelazó sus dedos, su novia estaba enojada y eso no era normal. Él pensó que todo se solucionaría, todos habían estado contentos cuando Tomoyo los había llamado.

-… quiero ir a casa.

La rubia estaba igual que su prima, Matt la abrazó y esta se acomodó en su pecho.

-¿Nos vamos ya? -le preguntó el caballero.

-...sí, vamos. -respondió en un susurro.

-Pero qué caras... -observó la pelirroja- ¿Y Luciana cuándo sale? -preguntó en voz alta, a nadie en específico. Nadie respondió- ¡Oigan! -Eriol pasó al lado suyo, con intención de entrar a la casa en ruinas- ¿Oye, qué haces?

-¡No puedes entrar! -gritó Amads, divertido- Vaquero, no quieres entrar ahí. -la niebla volvió a salir de sus manos, en advertencia.

Kero y Espinel gruñeron, acercándose al árabe. Las chispas cada vez salían más rápido de las manos del mago.

-¿Tú me lo impedirás?

-Tengo órdenes, vaquero.

-Pues ven por mí. -guardó los lentes en su bolsillo y desapareció de la vista de Amads.

-¿Vas a darlo todo, eh?

Las bestias soltaron bolas de fuego al suelo seco, quebrando el suelo donde estaba Amads.

-Tsk. -rápidamente saltó de allí, lejos de la casa y lejos se todos.

-¡Aquí estoy!

Los rayos habían alcanzado al árabe antes de que pudiera escapar de ellos, aguantó la descarga de pie, de su piel salía humo.

-Vas a necesitar más para acabar conmigo, Harry.

-Bien. -en sus manos se formó un tridente hecho de electricidad.

-Basta. -Tomoyo estaba en la puerta, movió la muñeca y su caballero fue arrastrado hacia sus pies- ¿Qué sucede aquí?

-¿Dónde está Lu? Me estoy cansando de preguntarlo. -gruñó Camille.

-Está durmiendo una pequeña siesta.

-¿Qué? -alzó una ceja- ¿De qué diablos estás hablando, Tomoyo? -un chasquido de dedos y los lobos estaban de nuevo en acción- Pensé que venías en son de paz.

-Todos erramos. -comentó Sakura- Luciana está bien, sólo está inconsciente.

-¿Cómo que inconsciente? -chilló, uno de los lobos entró a la casa y trajo a la rubia entre sus fauces, sin herirla- Simplemente genial.

-Cierra ya la boca, Cami. -gruñó Amads, desde el suelo, acuclillado a los pies de la heredera Daidouji- No te quejes.

-¿¡Que no me queje!? -gritó, colérica- Nos traicionan, desaparecen de la faz de la tierra y luego, milagrosamente, aparecen del hoyo en donde se escondieron-

-Conoces nuestra posición. -interrumpió Tomoyo, su caballero se paró junto a ella, con la mirada firme en la pelirroja.

-… al diablo contigo. -le mostró el dedo medio- No te vuelvas acercar a Luciana.

-Te estás pasando, Camille. -murmuró Matt- Mide tus palabras.

-No te metas, Matt. -a las espaldas de la bruja del barrio francés comenzó a formarse un portal, los lobos lo cruzaron- Todavía no te toca tu rebanada de pastel. -y desapareció de la escena.

-¿Por qué será que Lu la eligió como caballero? -meditó en voz alta la rubia- Ni siquiera se ha tomado la molestia de educarla como se debe.

-Es perfecta para ella. -dijo Tomoyo.

Todos volvieron la vista hacia ella, un portal igual al de la bruja se estaba formando debajo de la morena.

-Tomoyo, espera. -pidió Eriol.

-… ya nos descubrieron. -miró hacia todas las direcciones- Deben irse, también. -dio un paso hacia el portal.

-¡Voy a encontrarte! -le advirtió- ¡Y vamos hablar!

-… cuento con eso. -le regaló una sonrisa y desapareció.

-¡Será mejor que huyan! -advirtió el árabe, antes de desaparecer detrás del Puente.

-¡Rápido! -apuró el Pilar- ¡Ya no es seguro!

Espinel y Kero rápidamente siguieron a Matt, ya transformado en lobo y con su reina a cuestas. El cielo se tiñó de violeta y el aire se tornó pesado de respirar, los habían encontrado ya.

-¿Llegaremos a París? -preguntó el Li.

-No lo creo. -respondió la rubia.

-¿Cuál es el plan? -inquirió su prima.

-… abriremos un portal. -respondió, titubeante.

-Pensé que no se podía. -alzó una ceja Eriol.

-¡No se puede! -afirmó el lobo.

-Puedo. -contradijo- Cuando lo abra, no duden. -advirtió.

-¡Ángel, ¿estás segura?!

-¡Confíen en mí!

La castaña se mordió la lengua, su prima aún no había intentado abrir portales en puntos aleatorios. Matt le había explicado que estaba centrada, lo que sea que signifique eso, y que por eso sólo se manejaban con las puertas centrales, las casas de seguridad y los grandes afluentes de energía (como, por ejemplo, el cementerio de Tomoeda).

Shaoran volteó hacia atrás, donde sus enemigos los seguían. Parecían fantasmas, de esos hechos de sábanas blancas y con orificios para los ojos y la nariz; sumando a eso una espeluznante dentadura picuda.

-¿Es Aaron? -preguntó, inseguro. Había muchos flancos de los que cuidarse hoy en día.

-No. -respondió Sakura, echando un vistazo en la misma dirección que él.

-Son errantes. -explicó Matt- Son almas que no cruzaron ninguna puerta, fueron corrompidos por demonios inferiores.

-¿Para quiénes trabajan? -preguntó Eriol, la lanza eléctrica formándose en su mano.

-Para quien sea que los alimente con otras almas. -siguió explicando- Es difícil saber quién los manda.

-No son grandes enemigos. -comentó Ángel, concentrada en abrir el portal.

-¿Entonces? -se extrañó Shaoran- ¿Por qué huimos? ¿Por qué Tomoyo se fue?

-Son molestos. -gruñó la rubia.

-Los evadimos, no huimos. -dijo Matt, algo enfadado.

-¿Por qué? -insistió Clow.

-Porque ellos se alimentan de los sentimientos negativos de tu alma. Tus penas, tu ira, tu confusión. -explicó la bruja- Somos un festín.

-Acabemos con ellos rápidamente, entonces. -propuso Kero.

-Ese es el problema. -gruñó- No puedes.

-¿Cómo qué no? -preguntó Supi, antes que su amo.

-Porque no hay nada que acabar. Mira. -una lanza de hielo apareció en la mano libre se Sakura, con la ayuda de Disparo se dirigió hacia uno de los errantes. La lanza atravesó su objetivo, clavándose en la tierra seca de ese pueblo olvidado de España- Ninguno de nosotros puede acabar con ellos.

-¿Ángel tampoco? -inquirió Eriol.

-Toya podría. -suspiró la castaña- Es un médium, después de todo.

-¡Ahora!

El portal se abrió delante de todos, así que aceleraron el paso.

Olisqueó el suelo, el bastardo estaba en alguna parte no muy lejos de allí. El lobo borgoña de ojos aceitunas volvió a la marcha, esta vez a un paso medio. Estaba siguiendo esta pista desde que salió de casa, sin descanso alguno; aunque eso no era un problema para una bestia como él.

Estaba en 'Bella Rosa', era un plano distinto. Bella Rosa era un bosque de flores, allí no había abetos, pinos ni ningún otro árbol; eran flores de tallos gruesos como troncos y flores como copas de árbol. Era hogar de criaturas de cuentos de hadas, seres de naturaleza hipnótica. ¿Qué estaría haciendo una bestia como Joel allí?

-Hemos visto al señor Joel Gerard ir y venir por los portales. -había confesado un demonio, más bien un Siervo- Siempre trae consigo el olor de 'Bella Rosa'.

-¿Alguien más lo acompaña? -inquirió- Tal vez un demonio.

-El señor solo trae consigo un ceño fruncido.

Sea lo que sea que estaba haciendo Joel, no estaba yendo según sus planes.

Kamuy podía detectar un leve aroma conocido, era suave y casi inexistente, como el aroma de un ser artificial. Los seres artificiales solo olían a los materiales de los que estaban fabricados, las telas de su ropa y los olores que la rodeaban. Este olía a cadáver en descomposición y cenizas,

O Joel había hecho nuevos amigos, o se había reunido con los viejos.

-¿Qué haces aquí, perro?

No había detectado el aroma de aquel perro pulgoso, ahora estaba seguro de que había olfateado a Sofía. Sin lugar a dudas.

-Estas vivo, Cato. Sorpresa, sorpresa. -el olor de Joel no estaba muy lejos, eso lo tenía inquieto.

-Apuesto a que esperaban que estuviera tres metros bajo tierra, con gusanos saliendo de mi ojo. -escupió el suelo, su cuerpo estaba tenso- Pero no.

-Eso se puede arreglar. -mostró sus feroces dientes.

-¡Arreglémoslo, entonces!

La piel de Cato se rompió fácilmente para dar paso al perro negro azabache de ojos amarillos. Kamuy seguía sin poder olfatear su olor, estaba seguro de que Sofía tenía algo ver en eso. Sin embargo, podía olfatear plantas medicinales en su pelaje. Cato no había salido bien librado de su anterior batalla, en Georgia, aunque lo disimulaba bastante bien.

...

-¿Crees que estarán bien?

-… no creo que Tomoyo les haga daño.

-No es Tomoyo quien me preocupa. -aclaró Toya- Es Luciana.

-Los chicos fueron también, ellos estarán bien. -intentó tranquilizarlo- Kero y Espinel también están allí.

-La especialidad de Luciana son las palabras hirientes, Yuki. -suspiró- Está muy lastimada, a la defensiva... Su boca es un pozo sin fondo de palabras.

-Creo... creo que Sakura estará bien, ya sean palabras de Luciana o de Tomy... Ella está preparada, sabe qué hizo y por qué. -cerró los ojos- Y aunque no la han perdonado, eso ya es un paso.

-Yuki... Nunca hemos hablado al respecto. -puso su mano en la espalda de peligris- Sobre cómo te sientes.

-Triste. -respondió una voz entre los árboles- Yuki está triste.

Toya se levantó del suelo, dando unos pasos hacia los árboles de la casa en Okinawa, Yukito lo siguió rápidamente.

-¿Quién anda ahí?

-Vamos a dentro. -pidió Tsukishiro- Toya, hay que irnos.

-No te vayas, Yuki. -pidió la voz- Quédate.

-… Jonás.

El pequeño lobo blanco salió de su escondite, con la cola entre las patas y los ojos tristes. Toya reconoció inmediatamente al lobo que fue a su rescate, había escuchado a Yukito hablarle en sueños.

-¿Jonás? -inquirió, relajando la postura- Es sólo un cachorro, ¿qué hace aquí? -preguntó a su amigo.

-Él... Eh, él... -la mente se le congeló. Skull había salido y el pequeño debía estar con los demás lobos de la manda, escondido.

-¿Cachorro? -preguntó el niño- No, yo soy un-

-¡Jonás! -reprendió Yukito- No debes estar aquí, Ángel se enfadará.

-… Quería ver al tío Toya. -se sentó en sus cuartos traseros- Mamá no lo sabrá.

-¿Tío Toya? ¿Qué quiso decir, Yuki?

-Soy Jonás. -una luz brillante rodeó al cachorro- Hola, tío.

Toya vio al, ahora, pequeño infante de cabellos castaños y ojos celestes cristalinos. Le sonreía tiernamente, extendiendo su manito hacia él, esperando que la tomara.

-… Hola. -extendió la suya-… ¿Yukito?

-Ángel va a molestarse. -sonrió nerviosamente- Skull va a matarme, definitivamente, ahora.

No sabía cómo el bastardo de Cato se había recuperado tan extraordinariamente como para estar pateándole, casi, el trasero.

-Tienes la sangre amarga. -tenía los dientes embadurnados de ella, cayéndole de los labios- ¿Será el sabor de la de Luciana, también así?

-La tuya es dulce. -escupió un poco de la misma- Como la de un cachorro. -se burló.

-Gracioso. -rugió, corriendo al ataque, otra vez.

Kamuy se quedó en el lugar, esperando al perro azabache; cuando éste estuvo a unos siete metros, de su boca salió una enorme llamarada de fuego. Era de un naranja brillante, como el de la lava que arrasa con todo a su paso.

Tenía que acabar con Joel, aún, no podía seguir perdiendo el tiempo con Cato aquí. Debía terminar rápido con esto.

El perro cayó al suelo, su pecho subiendo y bajando rápidamente, al compás de su respiración. Todo el lado derecho de su cuerpo había sido arrasado por su ataque, el pelaje se había chamuscado y había quedado solo piel al rojo vivo. No era fuego del infierno, como el de su reina, pero era fuego de sol, igual de peligroso y letal.

-T-tú... Mal-to... Agh...

-… Cato siempre quiso ser el perro más poderoso de su manada. -dijo una voz.

-Sofía. -reconoció, pero no pudo detectar de dónde provenía.

-¿Sabes por qué, descendiente de Skoll?

-…- no respondió, podía sentir a Joel acercarse.

-Su más grande sueño era ser el caballero del Pilar del Infierno. -escupió con asco- Por más que entrenara, por más que Nina intentara cumplir su sueño... no se puede.

-Grr...

-Ni si quiera Aaron pudo.

-¿Aaron? -observó a su oponente caído, extrañado.

-...Tú-ú... lo sa-ías...

-¡Traidor!

El grito del escudo de Alma Oscura retumbó en aquel bosque de flores, hiedras salieron disparadas de las copas de las flores, tirando del cuerpo quemado del cuadrúpedo hacia ellas, hacia un futuro lleno de dolor.

-¿Dónde está Joel, Sofía? -preguntó hacia las plantas, a ninguna en particular- ¡Sofía!

-… llévatelo, aquí no quiero traidores.

Como si le hubieran salido piernas, las plantas comenzaron a moverse rápidamente, revelando un pequeño claro donde el ojiperla se encontraba resguardado por un escudo, protegiéndose de las mismas hiedras que se llevaron a Cato. Rápidamente corrió hacia él, las hiedras se alejaron rápidamente, dejándole el paso libre. Claramente Sofía quería que se deshiciera de él, con gusto lo haría.

-Tsk. -gruñó Gerard, deshaciendo el escudo- Sofía, cometes un error.

-Hasta nunca, Joel.

-El viento está a mi favor. -se burló el lobo- Pero ¿qué tenemos aquí?

...

Podía sentir la respiración acompasada del pecho de su amor, se había asegurado de que tuviera dulces sueños y que no despertara pronto. Depositó un beso en sus labios, regresaría antes de que se diera cuenta, si todo salía bien. Se cambió de ropa y fue por la mochila que había dejado lista el día de ayer, debía estar preparada para lo que sea, no podía confiar en la palabra de Aaron.

Salió de la habitación, no le sorprendió encontrar a su prima en la sala, esperándola.

-¿Estás segura de lo que estás haciendo?

-No, pero tengo que descubrir la verdad. -detuvo el paso, esperando algo más.

-… ¿vas a volver?

-Eso espero. -suspiró, sabía que no era el mejor plan del mundo, pero era hora de moverse.

-¿Qué le digo si no vuelves, eh? -se levantó del sofá y se acercó, su rostro estaba bañado en preocupación- Dime.

-Dale esto. -sacó a Esperanza de su bolsillo, ella sabía qué hacer en caso de emergencia- Si no vuelvo en tres días, dale esto a Shaoran.

-Que los dioses te acompañen, Sakura. -colocó sus manos en su cabeza, orando por ella- Regresa a salvo.

Besó ambas mejillas de la rubia, como cuando eran pequeñas, y salió de la sala, con dirección al portal.

Alice: ¡Aquí tienes una probadita de lo que pasó con los dioses! ¿Quiénes salen en el próximo capítulo?... ¡Skull y Heimdal, más el esperado padre de las gemelas! Al ser una especie de cross, con personajes de mi creación + personajes de otro anime, al ser un fic SCC, nunca sabes si los lectores se aburren o no les agrada los personajes que no sean de SCC. Skull y Heimdal, así como los otros dioses, tienen un papel importante, ya está llegando su momento. Es que adoro que la historia sea tan larga, ¿les molesta que sea long-fic? Yo los amo.

Yami: Pronto sabremos cuál es la historia de Joel, que es un flanco importante del que se tienen que cubrir los chicos. Por suerte conseguí una notebook.

Besos.

¿Comentarios?